Adolescente Sara Volz podría revolucionar la industria energética

La estadounidense Sara Volz ganó este año el premio Intel Science Talent Search por potencializar la capacidad de las algas para generar energía.

Foto:therebelution.com

Actualmente el petróleo, como fuente energética, continúa siendo el más redituable de todos –al menos para las agendas financieras–. Algunas otras fuentes alternativas de energía comienzan a utilizarse, pero la hegemonía de este recurso continúa siendo innegable. La gran pregunta de científicos e inversionistas es cómo reemplazar los hidrocarburos por otra opción.

Este año, Sara Volz, ganadora del premio “Intel Science Talent Search”, se preguntó cómo volver más rentable el uso del alga marina como biocombustible. Posteriormente la joven de 17 años separó las células del alga que producen más aceite –componente que funciona como fuente de energía–, del resto. Y descubrió que al unir las líneas de las células que producen más aceite, este se multiplica en cantidad. Dicho descubrimiento aumenta la productividad de las algas como energía renovable.

Entre las principales ventajas de este biocombustible, es que no depende de tierra cultivable –por lo que no compite con el cultivo de alimento– y que además absorbe el bióxido de carbono, lo cual contribuye a reducir el calentamiento global.

Sara Volz partió de la idea de estudiar el comportamiento del alga con un fin integral, persiguiendo la posibilidad de aportar tajantemente al bienestar futuro de la sociedad. Y con intención, claridad, y buena voluntad, en combinación con un pequeño laboratorio alojado debajo de su cama, hoy ofrece una de las alternativas más viables para romper nuestra nociva dependencia ante el petróleo.



México albergará la planta solar más grande de América Latina

En un insólito acontecimiento en México, Aura Solar I proveerá de energía eléctrica a más de la mitad de la población de una ciudad mediana, es decir, a más de 164 mil personas por año.

Poco a poco los primeros proyectos a gran escala para generar energía limpia están concretándose en  países menos desarrollados. Entre estos se encuentra México, que persigue la ambiciosa meta de producir el 35% de su energía con fuentes limpias para el 2026 – actualmente solo es el 1.5%. Aún así, sus características geográficas le otorgan una ventaja enorme, pues presenta una extraordinaria recepción solar en su territorio.

Hasta hace poco, cuantiosos proyectos de generación de energía renovable habían sido anunciados, pero pocos concretados. Afortunadamente, la planta de energía solar más grande de Latinoamérica está en construcción, su nombre es Aura Solar I. El proyecto está instalado en La Paz, Baja California, y podría proveer hasta el 64% de la energía eléctrica de esa ciudad. Su capacidad es de 30 MW y abastecería a más de 164 mil habitantes anualmente, durante al menos 30 años.

Resulta inaudito para México que más de la mitad de la energía de una ciudad mediana, se provea con energías renovables. Este será el primer caso en ese país. Otras compañías, como First Solar Inc. de Estados Unidos, Germany’s Saferay GmbH y Grupotec Tecnologia Solar SL, también están desarrollando proyectos solares en esa nación.

Aunque el gobierno mexicano priorice el uso de energías no renovables, sobre todo el petróleo (como ejemplo, su recién aprobada reforma energética), están emergiendo proyectos ambiciosos que, gracias a su rentabilidad, marcan una diferencia en el rumbo energético nacional. Una tendencia que seguro se esparcirá a Latino América, en parte gracias al magnífico potencial lumínico de la zona.



STARPATH: alumbrando senderos sin electricidad

Desarrollada por Pro-Teq, una compañía británica, esta innovadora tecnología permite alumbrar senderos sin utilizar energía eléctrica.

Actualmente hay muchas propuestas que buscan soluciones eco-amigables para remplazar a los combustibles fósiles. Una de estas es STARPATH, una sustancia que se rocía sobre un sendero y crea un efecto de “vía láctea” sobre el suelo.

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El producto fue diseñado por Hamish Scott cuya compañía Pro-Teq desarrolla y comercializa el producto en el Reino Unido. STARPATH crea una superficie antiderrapante e impermeable, que además no consume energía eléctrica ya que absorbe y guarda energía de los rayos ultravioleta. Actualmente STARPATH ya ilumina un largo sendero en Cambridge, Inglaterra y Scott espera poder incorporar su producto a muchos parques públicos en el Reino Unido.

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Según Scott “Este producto se ajusta a la luz natural, así que si está completamente oscuro afuera, el sendero se iluminará más, y si el cielo está más claro, se iluminará menos —se ajusta solo, como si tuviera mente propia.”



El mercado de la energía solar vale $77 mil millones de dólares

Una fuente limpia y mal utilizada de energía limpia es el sol. En este video se muestran algunos datos relativos a su futuro más inmediato.

La capacidad de producir energía limpia a través de fuentes alternativas a los hidrocarburos es una demanda urgente para todos los gobiernos del mundo.

En un video producido por Bloomberg, nos enteramos de que durante los últimos cinco años mucho se ha avanzado en el campo de las células fotoeléctricas y la energía solar.

El sol no sólo es la fuente de energía más grande de la que podemos echar mano, sino también la que desaprovechamos más: menos del 0.25% de la energía eléctrica de Estados Unidos proviene de esta fuente.

Los investigadores investigan actualmente la construcción de células fotoeléctricas que aprovechen mejor la energía solar, pues hasta ahora su eficiencia es de más o menos 20% (lo que implica que 80% de la energía solar se pierde en el proceso.)

[Bloomberg]



El futuro de la transportación: carreteras solares y energía renovable para automóviles

Dos innovadoras propuestas que nos ofrecen enfoques alternativos al uso de carreteras y a los automóviles, que además crean y emplean exclusivamente energía renovable.

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Actualmente las carreteras están hechas principalmente a base de asfalto, que a su vez es un producto sólido del petróleo. La rapidez con la actualmente estamos utilizando y quemando nuestras reservas de crudo es dudable que en cincuenta años tengamos suficiente para seguir tapizando nuestras calles y carreteras con él.

Dos innovadores proyectos nos presentan propuestas alternativas que no solo buscan cubrir las carreteras del mundo sino utilizar la energía que actualmente desperdician. Parece difícil visualizar que las carreteras del mundo puedan ser utilizadas como una fuente de energía, pero lo son. Una carretera básicamente es  un tramo enorme que no hace más que recibir luz del sol y calor todo el día para después perderlo durante la noche.

La primera propuesta Solar Roadways busca aprovechar la energía que las carreteras reciben y aprovecharla. Los creadores Julie y Scott Brusaw idearon un método para aprovechar la luz solar de las carreteras utilizando paneles solares y placas de vidrio. A pesar de que generalmente asociamos el vidrio con la fragilidad, los creadores de Solar Roadways explican de una manera muy elocuente que el material es capaz de resistir el peso y presión de camiones de 18 ruedas. Las ventajas que ofrece la utilización de vidrio, son que se puede manufacturar para que sea más resistente que el hierro, ya sabemos cómo arreglarlo, cómo protegerlo de daños y cómo reducir costos de manufactura.

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La primera propuesta es particularmente innovadora porque sugiere la creación de carreteras que eventualmente pagaran por su costo y adicionalmente aportaran a la economía con la creación de energía renovable.

La segunda propuesta es de Wave (Wireless Advanced Vehicle Electrification) cuya meta es lograr que la circulación de autobuses eléctricos sea más barata que aquellos con diesel o gas natural, sin estar conectados a cables de ningún tipo.  Por el momento ese tipo de autobús sólo puede recargar energía en la base, lo que significa que tienen que cargar con muchas baterías recargables lo que los hace ineficientes, pesados y costosos.

Lo que el equipo de Wave busca hacer es transmitir la energía sin cables a través de inducción magnética. La solución que ofrecen es simplemente genial: instalar un equipo de recepción de ondas inductoras en la parte de abajo del autobús y luego instalar varios equipos de transferencia magnética inductora en paradas de autobuses. Así cuando el autobús se detiene a recoger a los pasajeros se cargará a través del equipo sin cables. En pocas palabras, menos baterías, menos peso y más barato. El problema principal (que Solar Roadways puede solucionar) es conseguir energía para el equipo que hace la carga de energía en las paradas.

No es difícil imaginar un mundo utópico en el futuro en el cual nuestras carreteras estarán hechas de paneles solares recubiertos de vidrio. Nuestros autos se moverán con la energía renovable del sol y las baterías se cargaran con la energía producida por nuestras calles y carreteras. Los gobiernos del pasado retaron a la razón y soñaron con la construcción de puentes enormes en la década de los treinta y rascacielos en la década de los cincuenta. Ahora nos toca soñar con carreteras solares y carros con energía renovable.

[Co.Exist]

 

 



Estas bacterias se alimentan de electricidad y producen combustible

La sorprendente propiedad de “comer” electricidad de las Mariprofundus ferrooxydans PV-1, convierte a estas bacterias en una posibilidad de energía alternativas sumamente sustentable y orgánica.

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El “progreso”, así entrecomillado, de la civilización humana guarda una relación proporcional inversa con la energía disponible para sus actividades, o al menos eso es lo que parece deducirse de la trayectoria histórica que ha seguido el desarrollo social y el alarmante descenso de las reservas energéticas, especialmente luego de que, a partir del siglo XIX, el petróleo fue el principal combustible de la humanidad.

Por esta razón, desde hace unos años se incrementan las iniciativas de alternativas energéticas, opciones para transitar hacia formas más sustentables y limpias de satisfacer las necesidades propias de las actividades humanas.

En este sentido destaca la biotecnología basada en la bacteria Mariprofundus ferrooxydans PV-1, la cual tiene la singular característica de “comer” electricidad y, como resultado, producir combustible.

Esto es posible porque el microorganismo pertenece a los quimiolitótrofos, un tipo de ser vivo capaz de reducir los minerales a combustible para su metabolismo. Como sabemos, lo común es que, por ejemplo, el agua o el dióxido de carbono se conviertan en energía pero solo al combinarse con la radiación solar u otros químicos (como en la fotosíntesis).

Sabiendo que la Mariprofundus ferrooxydans posee esta propiedad, Jeffrey A. Gralnick, Daniel R. Bond y Zarath M. Summers, investigadores de la Universidad de Minnesota consiguieron aislar el comportamiento de la bacteria y hacer que solo comiera electrones de una corriente proveniente de un cátodo. Y si bien no había átomos de hierro que pudiera consumir, la bacteria igualmente se desarrolló, creciendo como un bio-filamento del electrodo.

De acuerdo con los científicos, los resultados de este experimento sugieren que algún día organismos como este podrían utilizarse en fuente de energía viable, un biocombustible orgánico y limpio que sin duda contribuiría a disminuir o erradicar los problemas ambientales asociados con la prevalencia del petróleo como fuente de combustible.

[Co.Exist]

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