10 dogmas de la ciencia que necesitan ser reevaluados

La ciencia funciona mediante la observación y el cuestionamiento, incluso de sí misma.

Para la ciencia, si algo existe es posible medirlo —si no es posible medirlo, bueno, entonces no existe. En una metáfora simplista y ligeramente fuera de contexto, este es el equivalente a decir que para los ciegos el mundo no existe debido a que no pueden verlo. Lo que la ciencia no ha cuestionado sobre sí misma son las condiciones mismas en las cuales observa los fenómenos del universo, perpetuando así su sobrevivencia como práctica económica y política, pero paradójicamente, no científica.

El paradigma materialista —el estándar a partir del cuál la ciencia puede producir respuestas en nuestros días y desde hace por lo menos 200 años—, con todo, no puede dar cuenta de la experiencia humana más simple: ¿qué es nuestra conciencia? ¿Nuestros sentimientos y sueños son solamente químicos fluyendo a través de una computadora orgánica? Y si fuera así, ¿por qué no puede producirse un sentimiento en un matraz de laboratorio?

Pensar y medir el universo a partir de constantes hace el trabajo mucho más sencillo; sin embargo, las constantes en ciencia varían. Tomemos como ejemplo la fuerza de gravedad, una constante empírica difícil de medir; un número que “mide” la fuerza que atrae o repela dos cuerpos. Este número se extrae del promedio de diversas mediciones hechas alrededor del mundo. El problema es que en años recientes la gran “G” ha tenido variaciones tan considerables como de 1.3%.

Con los estándares actuales no parece que haga falta volver a medir la gravedad o desarrollar instrumentos que permitan medirla con mayor precisión, y así conocer, por ejemplo, si eventos como la relación del planeta con otros cuerpos celestes lo afectan, o el movimiento de rotación mismo. No: la gravedad es una constante, no importa que varíe. Este comportamiento científico se parece más a una creencia —a la fe, si les parece, convirtiendo así la ciencia en dogma de fe— de que el universo nació del Big Bang, una vez y para siempre, con todas sus leyes listas para usarse. Universos pret-à-porter.

Mentes como la de Carl Sagan pudieron explicar fácilmente a través de la divulgación científica cómo es que un ser de dos dimensiones (en un mundo hipotético) no podría percibir un universo tridimensional. ¿Es posible que en nuestra dimensión actual no podamos ni siquiera suponer que el universo tal como lo conocemos no está dado de una vez y para siempre, sino que, como los seres vivos, evolucione a través del tiempo?

Investigadores considerados prácticamente herejes como el doctor Rupert Sheldrake han propuesto teorías que desafían no a la ciencia como tal, sino que piden que la ciencia sea verdaderamente científica, es decir, que se pregunte por la certeza de sus propios postulados e instrumentos. En su libro Science Set Free, Sheldrake aporta 10 dogmas científicos que deberían ser revisados.

1. La naturaleza es mecánica: Todas las creaturas y sistemas de la naturaleza no son sino robots hechos para seguir un programa genético dado.
2. La materia es inconsciente: Las plantas, estrellas, animales y elementos son cosas materiales que no son y no pueden tener conciencia de sí mismas.
3. Las leyes de la naturaleza están fijas: En el momento del Big Bang se establecieron todas las constantes necesarias hasta el fin del tiempo. Los hábitos de la naturaleza no evolucionan.
4. La cantidad de la materia y energía en el universo es siempre la misma.
5. La naturaleza no tiene propósito: No existe diseño en la naturaleza en términos de intención, y el proceso evolutivo es mecánico.
6. Herencia biológica: Los planos para producir un ser vivo están compuestos de materia física alojada en sus genes.
7. La memoria se almacena en el cerebro como huellas materiales: La memoria está hecha de proteínas y terminaciones nerviosas organizada como una gaveta dentro de sí misma.
8. La mente está en la cabeza: La mente tiene una conexión física con la cabeza y el cerebro, relegando a la subordinación intelectual el resto del cuerpo.
9. Fenómenos como la telepatía son imposibles: Los pensamientos no tienen ningún efecto en el mundo debido al punto número 8 (la mente está en la cabeza).
10. La medicina mecánica es la única que funciona: Es simplemente casualidad o efectos placebo el que prácticas de sanación tradicional o remedios naturales tengan algún efecto en la salud de la gente.

¿No es posible, digamos, de manera hipotética, que la versión del universo que tenemos actualmente no sea sino la que nuestros instrumentos y sobre todo nuestra imaginación nos permitan comprender? Si la ciencia no puede dar cuenta, en su estado actual, de fenómenos de la conciencia tan cotidianos como la memoria o la sincronía, o incluso fenómenos producidos por experiencias cercanas a la muerte o epifanías espontáneas, ¿no es su papel, en tanto ciencia, reevaluar sus propios postulados?

Afortunadamente, la ciencia no es un ente inmóvil que se desarrolla por sí misma: está hecha día a día por hombres y mujeres concretos, con experiencias personales y posibilidades únicas, que tienen la capacidad de decidir por sí mismos si las convenciones dogmáticas de sus respectivas disciplinas realmente son capaces de decirnos algo sobre el misterio y el asombro del universo. Integrar el asombro al proceso científico permitirá que nuestro entendimiento del universo sea algo más que un discurso; uno que, de hecho, parece tener demasiado miedo de ser ciencia: una ciencia que necesita urgentemente algo de pasión.



¿Cómo estás dispuesto a cambiar la realidad en la que vivimos?

Ser voluntario nos llama a querer cambiar al mundo, no escatimemos en la entrega y las ganas, son pautas que marcan la diferencia.

“De nada sirve al hombre lamentarse de los tiempos en que vive.

Lo único bueno que puede hacer es intentar mejorarlos.”

– Thomas Carlyle.

Todos los días somos testigos de crisis mundiales, nacionales, familiares, individuales. Muchas veces nos cuestionamos ¿cómo es que llegamos a esto? ¿en qué momento dejamos que las cosas se fueran en esta dirección? Todas estas preguntas podrían convertirse en una invitación hacia nosotros mismos de tomar acciones para cambiar esos escenarios; en una invitación a ser agentes de cambio en el mundo, es decir, en nuestras propias vidas.

Dar un paso al frente, estar dispuestos a entregarnos a una causa para realmente influir en la balanza. No hay que perder de vista que todo empieza por uno, querer ser parte de algo más grande. Es ahí donde es más visible el espíritu de los voluntarios quienes cuentan con la intención genuina de hacer algo más por todo lo que les rodea.

Ser voluntario nos llama a querer cambiar al mundo, no escatimemos en la entrega y las ganas, son pautas que marcan la diferencia. Por supuesto, que se debe de pensar de manera estratégica, de modo que las acciones que se realicen sean claras, contundentes y con impacto.

Existe un abanico inmenso de voluntariado. Seleccionar una causa puede ser complicado. Se puede determinar la causa en la que se quiere participar de acuerdo a los talentos que se poseen, de tal modo que se vuelve una experiencia gratificante y de suma relevancia de adquisición de aprendizajes. Teniendo presente que el potencial de cada persona y de cada proyecto con la finalidad de construir una nueva realidad.

Las opciones de voluntariado en el sector forestal son diversas, lo cual nos permite involucrarnos con diferentes causas. Por ejemplo, en Reforestamos México A.C. hay una oferta muy interesante ya que tienen diferentes planes para que personas con diferentes perfiles se puedan unir a la causa.

Sus proyectos están alineados a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (OSD) para contribuir a la estrategia global, especializándose en el aseguramiento de los bosques para su desarrollo. Dependiendo de los perfiles y del avance de los proyectos se hacen las convocatorias, por lo cual las posibilidades de participación son muy altas. El objetivo es encontrar talento para acercar los bosques a las ciudades y viceversa; desde la analogía filosófica, hasta lo más tangible: la experiencia de las personas que viven tanto en los bosques como en las ciudades.

Como organización, trabajan para transformar la realidad económica, social y ambiental de la gente que vive en los bosques. El reto es: demostrar que los bosques son sinónimo de riqueza y bienestar. Razón que ilustra el gran empuje del voluntariado que promueve Reforestamos México, el talento al servicio de los bosques logrará que se transformen para ser competitivos, multiplicando su riqueza y conservando su biodiversidad.

Con esta propuesta podemos replantearnos la primera pregunta: ¿Cómo estás dispuesto a cambiar la realidad en la que vivimos?

Autora: Mariana Sordo Moro

Coordinación de Personal

Reforestamos México, A.C.



Sistema Trappist-1: los siete planetas descubiertos por la NASA (VIDEO)

Esta es la primera vez que astrónomos logran identificar un sistema solar similar al nuestro con siete planetas.

En una conferencia de prensa, la NASA reveló el pasado miércoles 22 de febrero el descubrimiento de nuevos siete planetas, del tamaño de la Tierra, orbitando alrededor de una estrella. Este nuevo sistema se encuentra a tan sólo 40 años luz de nosotros, lo cual facilitaría tanto su exploración como investigación. Por el momento, la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio de EE.UU. intuye que tres de los planetas recién descubiertos cuentan con características similares a nuestro planeta, haciéndolos habitables para vida humana. 

Esta es la primera vez que astrónomos logran identificar un sistema solar similar al nuestro con siete planetas. Por ejemplo, los planetas cuentan con un tamaño y condiciones atmosféricas –oxígeno, metano, ozono y dióxido de carbono– similares a los nuestros, facilitando incluso una superficie acuífera en cada uno de ellos.  

El autor de esta investigación, llamada TRAPPIST, Michael Gillon, ha considerado que este descubrimiento es una pieza clave para el rompecabezas del universo, en donde los ambientes habitables eran pensados como sueños fallidos. Pero parece ser que este sistema, el cual está asociado con el de Acuario a tan sólo 235 billones de kilómetros del nuestro, cuenta con planetas terrestres como la Tierra y una estrella solar más pequeña y ligera que nuestro Sol. De hecho, las órbitas de los planetas más cercanos a la estrella son de aproximadamente 1.5 y 2.4 días, mientras que el del sexto planeta, 12 días. Se cree que el último planeta tiene una órbita de 20 días. 

 Al nuevo sistema solar se le nombró “Sistema Trappist”, en honor al telescopio Transiting Planets and Planetesimals Small Telescope en Chile que ayudó a encontrar a tres de los siete planetas en mayo del 2016. Con el apoyo de otros telescopios del telescopio de la NASA Spitzer y el European Southern Observatory’s Very Large Telescope, se consiguió descubrir los otros planetas del sistema. Y fue a partir de este año que los investigadores notaron que uno de los planetas cuenta con la presencia de agua, facilitando la sospecha que los demás tienen condiciones similares. 

 

 



¿Cómo mejorar el aprendizaje? Consejos de la neurociencia para lograrlo

De acuerdo con un reciente estudio de Nature Neuroscience, se requiere un poco de manipulación de los neurotransmisores, forzado por la práctica, para fortalecer el aprendizaje en el día a día.

El aprendizaje, junto con la atención y la memoria, ayuda al ser humano a desarrollar numerosas herramientas para la supervivencia y la cotidianidad. Y de acuerdo con un reciente estudio de Nature Neuroscience, se requiere un poco de manipulación de los neurotransmisores, forzado por la práctica, para fortalecer el aprendizaje en el día a día. 

Para los investigadores, el comprender el efecto del sobreaprendizaje sobre el desarrollo de un nuevo recurso, fue un proceso vital para un mejor entendimiento del cerebro. Para lograrlo dividieron en dos grupos a los voluntarios. 

El primero fue expuesto a ejercicios de aprendizaje sobre un tema, al haber mejoría en la habilidad en práctica tomaban un descanso de 30 minutos y regresaban para más ejercicios de aprendizaje sobre otro tema. Al día siguiente realizaban una post-prueba, en donde los individuos tenían buenos resultados en último tema practicado y pésimos en el primero. Estos resultados fueron como si el grupo no hubiese sido entrenado en nada.  En palabras de Takeo Watanabe, profesor de Ciencias Cognitivas, Lingüísticas y Psicológicas en Brown University, en EE.UU., y autor del estudio, “Cuando uno deja de entrenar inmediatamente después de haber adquirido una habilidad nueva, el área del cerebro asociada con esta habilidad aún es plástico”. Es decir, débil. El cerebro es flexible y se adapta en función del aprendizaje de nuevas herramientas; por lo que si uno se detiene justo después de haber adquirido una de ellas, el cerebro está en un estado plástico, en un estado “preparado-para-el-aprendizaje”, y absorberá la información del segundo conocimiento –y no del primero–. 

El segundo grupo practicó el tema por más tiempo y más repeticiones, un descanso de 30 minutos y un nuevo tema que aprender. Al día siguiente, en el post-test, los individuos obtuvieron mejores resultados en aquellos temas que pasaron un poco más de 20 minutos extras en practicar, sin que un tema pudiese interferir con el otro. 

De modo que aunque el primer grupo no “sobreaprendió”, tuvo un mejor resultado en el último tema; el segundo mostró un una mejoría global con un lapso mayor de práctica y aprendizaje. Para comprender las causas, Watanabe y sus colegas realizaron fMRI, escanografías del cerebro mediante el registro de oxígeno; es decir que requirieron ver las áreas cerebrales que se activaban usando más oxígeno, carbono y nitrógeno –traducido en la presencia de neurotransmisores– permitiendo deducir cuáles químicos incrementan en niveles durante el proceso de aprendizaje.

Fue así que repitiendo el experimento con la máquina MRS, con dos cambios principales –uno, que los dos grupos estarían entrenando la misma cantidad de veces sin el segundo entrenamiento; dos, antes y durante tanto del entrenamiento como la prueba se estaría escaneando la actividad cerebral. El resultado fue sorprendente: si uno no “sobreaprende”, el cerebro consigue niveles altos de glutamato-dominante –el cual facilita al cerebro a entrar en modo plástico o “preparado-para-el-aprendizaje”–; pero si se sobre carga de información, los niveles de glutamato disminuyen y los de GABA incrementan –encargado de estabilizar el cerebro–. Para Watanabe, “Si se sobreaprende la habilidad, el estado del cerebro cambia muy rápido de ser plástico a estable”, lo cual significa que el cerebro tiene más tiempo de “congelar” la habilidad previniendo de olvidarla. 

Es decir que para aprender un tema es recomendable “sobreaprender” –repetir y repetir– la base para comprender así lo complejo. Si bien se dice que hay un riesgo del olvido con el paso del tiempo, la realidad es que existen numerosas técnicas para mantener el conocimiento en un periodo a largo plazo; como por ejemplo, dar tiempo a que suceda el aprendizaje sin necesidad de mezclar los temas. 



Las misteriosas piedras deslizantes de Racetrack Playa

Como si fueran patinadoras de otra realidad, las piedras de Racetrack Playa, en el Death Valley, de California dejan rastros de un movimiento que nadie nunca ha visto.

En el Valle de la Muerte de California hay un lago seco en el que ocurre un misterioso fenómeno: una serie de grande piedras que dejan huellas en zig-zag de cientos de metros de manera un tanto inexplicable. Es como si estas piedras se movieran cuando nadie las ve para jugarle una broma a los seres humanos –y nadie las ha visto nunca moverse, pese a tener una enorme cola que traza un sendero fantasmagórico.
 
Conocidas como las Piedras Deslizantes de Racetrack Playa, numerosos científicos han investigado este fenómeno sin lograr descifrarlo completamente. Estas piedras viajeras se mueven a lo largo del suelo liso del valle sin intervención humana o animal en ocasiones viajando claramente en paralelo con otra piedra como si fueran queridas compañeras. Investigaciones no han logrado encontrar patrones que determinen como funciona el movimiento de las piedras deslizantes. Como demuestra el caso de la piedra “Karen” que, con sus más de 300 kilos de peso, no se movió por 7 años y había desaparecido un año después cuando los investigadores regresaron (luego Karen fue identificada a más de medio kilómetro de donde se había localizado cuando se realizó el estudio).
 
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Entre las teorías que se manejan, menos poéticas que lo que evoca en primera instancia el fenómeno, la más aceptada es versión de que las piedras sólo se mueven en invierno, cuando las capas de hielo que se forman debajo de las piedras podrían ayudar a que el viento las desplace. En inviernos más fríos las piedras se mueven más distancia  Sin embargo, este desplazamiento no ha podido explicarse cabalmente y sin habiendo dudas sobre cómo ocurre bien a bien. Esta vacío cognitivo a hecho que algunas personas invoquen un extraño fenómeno magnético o cosas aún más extrañas.  Por lo pronto lo único claro es que, dentro del imponente paisaje del Valle de la Muerte, las piedras deslizantes son otra de las múltiples manifestaciones de la naturaleza que alía a la belleza con el misterio.
 



9 misterios naturales irresueltos por la ciencia (FOTOS)

Pareciera que hasta hoy entendemos el comportamiento de la energía y la materia; pero algunos casos se salen de toda explicación.

Foto: radiocandela.cl 

Hace apenas un siglo, fenómenos que se atribuían a lo sobrenatural han ido develándose con alguna explicación lógica por la ciencia; pero aún no hemos recorrido esta brecha tanto como quizá solemos pensar. 

Hoy hay numerosos fenómenos en la misma Tierra que no han sido explicados a pesar de los intentos persistentes de algunos estudiosos; y el hecho de que sean tan aparentemente familiares como las tormentas eléctricas.

Acá algunos ejemplos interesantes. 

Las esferas de Kleksdorp

Nadie sabe que son; han sido encontradas en Sudráfrica. Estas pequeñas esferas no parecen pertenecer a ninguna clase de semilla o pieza orgánica existente. Se cree que provienen del espacio.

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Foto: espaciosocultos.com

¿Cómo hacen  los desiertos para sonar como música?

Aunque muy pocos lo sepan, los desiertos en el mundo, sobre todo los más arenosos y que forman dunas exquisitas, forman un concierto de música impresionante. Se trata de uno de los ecosistemas que más sonidos generan, sin embargo los científicos no han logrado explicar cómo es que los granos de arena volando pueden emitir tal sonido.

Gelatina de estrellas

Es una sustancia viscosa blanco-transparentosa que comúnmente aparece en los campos. Se tienen registros de ella desde el siglo XIV; aunque está asociada con la lluvia de meteoros se desconoce exactamente qué es; se cree que es una sustancia que se forma cuando este fenómeno se da en el cielo.

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Foto: James Lindsey

Balones de luz

La luz suele viajar en forma de zig zag, sin embargo hay un fenómeno muy extraño no predecible: las bolas de luz. Estas llegan solo por un segundo en forma de círculo; son tan rápidas que los científicos no han podido estudiarlas realmente, algunas teorías apuntan a que cuando la luz choca con algo explota en nanopartículas.

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Foto: theparadigmshifter/Flickr

La tormenta eléctrica eterna de Catatumbo

Por siglos, sobre un pantano venezolano, ocurre por las tardes una tormenta de luz que nunca termina; el espectáculo de rayos puede prolongarse hasta por diez horas y en ocasiones cada golpe de luz ocurre cada segundo; lo más curioso es que no produce sonidos. No tiene una explicación oficial hasta ahora pero el viento y la topografía del sitio podrían ser los causantes de esta tormenta perfecta eterna.

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    Foto: Alan Highton

Bosque torcido de Polonia

En el oeste de este país ha ocurrido un fenómeno de lo más extraño. 400 pinos, que forman parte de un bosque normal, han crecido desde que cumplieron 10 años con el tallo curvo. La respuesta no se conoce realmente, aunque existen muchas especulaciones.

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Foto: editorialmaraustralis.com

La señal Wow en el espacio

En 1977 el astronauta Jerry Ehman encontró una señal radial que parecía provenir de la constelación de Sagitario; la codificación de dicho sonido fue la palabra wow, desde entonces, con esa frecuencia se intentaría encontrar una respuesta en el universo; a la fecha jamás a vuelto a repetirse esa extraña señal.

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Las cascadas del Hervidero del Diablo

En Minnesota, el río Brule en su trayecto hace muchas cascadas, pero hay un sitio especialmente donde su agua se bifurca y en una de esas divisiones el agua cae pero no se conoce a dónde. El sentido común apunta naturalmente a que va a algún lado pero los científicos, hasta ahora, no han logrado encontrar exactamente a dónde.

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Foto:saroni5.blogspot.mx

Luces de Hessdalen

En el valle central de Noruega aparecen unas luces centelleantes en el horizonte, que cuando presentan una actividad más concurrente pueden presentarse hasta de 10 a 20 veces por semana. Los registros sobre estas han aparecido desde el siglo IXX y aún se desconoce cuál es su fuente de energía.

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 Foto: scaredyet.net

Observatorio

Seguimiento a los asuntos ambientales y de ecología más urgentes de México.

Biblioteca Ecoosfera

Una compilación de lecturas (libros, ensayos, etc) disponibles en PDF sobre temas como sustentabilidad, medioambiente y salud.

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