10 dogmas de la ciencia que necesitan ser reevaluados

La ciencia funciona mediante la observación y el cuestionamiento, incluso de sí misma.

Para la ciencia, si algo existe es posible medirlo —si no es posible medirlo, bueno, entonces no existe. En una metáfora simplista y ligeramente fuera de contexto, este es el equivalente a decir que para los ciegos el mundo no existe debido a que no pueden verlo. Lo que la ciencia no ha cuestionado sobre sí misma son las condiciones mismas en las cuales observa los fenómenos del universo, perpetuando así su sobrevivencia como práctica económica y política, pero paradójicamente, no científica.

El paradigma materialista —el estándar a partir del cuál la ciencia puede producir respuestas en nuestros días y desde hace por lo menos 200 años—, con todo, no puede dar cuenta de la experiencia humana más simple: ¿qué es nuestra conciencia? ¿Nuestros sentimientos y sueños son solamente químicos fluyendo a través de una computadora orgánica? Y si fuera así, ¿por qué no puede producirse un sentimiento en un matraz de laboratorio?

Pensar y medir el universo a partir de constantes hace el trabajo mucho más sencillo; sin embargo, las constantes en ciencia varían. Tomemos como ejemplo la fuerza de gravedad, una constante empírica difícil de medir; un número que “mide” la fuerza que atrae o repela dos cuerpos. Este número se extrae del promedio de diversas mediciones hechas alrededor del mundo. El problema es que en años recientes la gran “G” ha tenido variaciones tan considerables como de 1.3%.

Con los estándares actuales no parece que haga falta volver a medir la gravedad o desarrollar instrumentos que permitan medirla con mayor precisión, y así conocer, por ejemplo, si eventos como la relación del planeta con otros cuerpos celestes lo afectan, o el movimiento de rotación mismo. No: la gravedad es una constante, no importa que varíe. Este comportamiento científico se parece más a una creencia —a la fe, si les parece, convirtiendo así la ciencia en dogma de fe— de que el universo nació del Big Bang, una vez y para siempre, con todas sus leyes listas para usarse. Universos pret-à-porter.

Mentes como la de Carl Sagan pudieron explicar fácilmente a través de la divulgación científica cómo es que un ser de dos dimensiones (en un mundo hipotético) no podría percibir un universo tridimensional. ¿Es posible que en nuestra dimensión actual no podamos ni siquiera suponer que el universo tal como lo conocemos no está dado de una vez y para siempre, sino que, como los seres vivos, evolucione a través del tiempo?

Investigadores considerados prácticamente herejes como el doctor Rupert Sheldrake han propuesto teorías que desafían no a la ciencia como tal, sino que piden que la ciencia sea verdaderamente científica, es decir, que se pregunte por la certeza de sus propios postulados e instrumentos. En su libro Science Set Free, Sheldrake aporta 10 dogmas científicos que deberían ser revisados.

1. La naturaleza es mecánica: Todas las creaturas y sistemas de la naturaleza no son sino robots hechos para seguir un programa genético dado.
2. La materia es inconsciente: Las plantas, estrellas, animales y elementos son cosas materiales que no son y no pueden tener conciencia de sí mismas.
3. Las leyes de la naturaleza están fijas: En el momento del Big Bang se establecieron todas las constantes necesarias hasta el fin del tiempo. Los hábitos de la naturaleza no evolucionan.
4. La cantidad de la materia y energía en el universo es siempre la misma.
5. La naturaleza no tiene propósito: No existe diseño en la naturaleza en términos de intención, y el proceso evolutivo es mecánico.
6. Herencia biológica: Los planos para producir un ser vivo están compuestos de materia física alojada en sus genes.
7. La memoria se almacena en el cerebro como huellas materiales: La memoria está hecha de proteínas y terminaciones nerviosas organizada como una gaveta dentro de sí misma.
8. La mente está en la cabeza: La mente tiene una conexión física con la cabeza y el cerebro, relegando a la subordinación intelectual el resto del cuerpo.
9. Fenómenos como la telepatía son imposibles: Los pensamientos no tienen ningún efecto en el mundo debido al punto número 8 (la mente está en la cabeza).
10. La medicina mecánica es la única que funciona: Es simplemente casualidad o efectos placebo el que prácticas de sanación tradicional o remedios naturales tengan algún efecto en la salud de la gente.

¿No es posible, digamos, de manera hipotética, que la versión del universo que tenemos actualmente no sea sino la que nuestros instrumentos y sobre todo nuestra imaginación nos permitan comprender? Si la ciencia no puede dar cuenta, en su estado actual, de fenómenos de la conciencia tan cotidianos como la memoria o la sincronía, o incluso fenómenos producidos por experiencias cercanas a la muerte o epifanías espontáneas, ¿no es su papel, en tanto ciencia, reevaluar sus propios postulados?

Afortunadamente, la ciencia no es un ente inmóvil que se desarrolla por sí misma: está hecha día a día por hombres y mujeres concretos, con experiencias personales y posibilidades únicas, que tienen la capacidad de decidir por sí mismos si las convenciones dogmáticas de sus respectivas disciplinas realmente son capaces de decirnos algo sobre el misterio y el asombro del universo. Integrar el asombro al proceso científico permitirá que nuestro entendimiento del universo sea algo más que un discurso; uno que, de hecho, parece tener demasiado miedo de ser ciencia: una ciencia que necesita urgentemente algo de pasión.



8 remedios caseros y naturales para la piel grasa

Si bien existen varios productos que ayudan a controlar la piel grasosa, como limpiadores y tonificantes, la mayoría posee elementos químicos que afectan a nuestra salud.

Uno de los grandes problemas de la piel grasa son las impurezas, poros abiertos y brillos tanto en la nariz, frente y barbilla. Son problemas que pueden surgir frente a la acumulación excesiva de grasa; sin embargo, existen soluciones viables para controlar este tipo de piel.  Por ello, antes de comenzar a contemplar alternativas para reducir la grasa en la piel, es importante tomar en consideración las ventajas de la piel grasa: contiene mayor elasticidad, resiste por más tiempo a las arrugas y a los efectos dañinos del sol, y es más fácil de tratar que la piel reseca. 

 

Si bien existen varios productos que ayudan a controlar la piel grasosa, como limpiadores y tonificantes, la mayoría posee elementos químicos que afectan a nuestra salud. Por esta razón te compartimos una serie de recomendaciones naturales para cuidar la piel grasosa: 

 

– Antes de colocar cualquier producto, procura mantener el cutis limpio. La piel grasa atrae bacterias y suciedad, por lo que es propenso a tener acné y puntos negros. Para mantener limpio el cutis, lávala dos veces al día con agua tibia y, antes de finalizar, enjuaga con agua fría para cerrar los poros. 

– Aceite de oliva virgen. Este tipo de aceite regular las glándulas sebáceas por lo que producen menos grasa. Puedes poner un poco de aceite de oliva después de lavarte la cara por las noches. 

– Jugo de naranja. Beber diario un vaso de jugo de naranja durante dos semanas, reducirá la grasa de la piel y mejorará la absorción de los nutrientes para una piel más saludable. 

– Agua de hamamelis o maravilla. Es una excelente solución para la piel grasosa: mezcla una parte de agua de hamamelis y agua de rosas; aplica con un algodón para eliminar la grasa de la cara. No es necesario enjuagarse. 

– Mascarilla de papa. Hierve una papa, machácala y agrégale dos cucharadas de leche, migas de pan y unas gotas de limón. Úntalo en el rostro y déjalo reposar durante 20 minutos. Enjuaga con agua fría. 

– Mascarilla de romero. Muele hojas secas de romero, mézclalas con una cucharada de miel y una yema de huevo. Aplica en toda la cara y el cuello, deja reposar durante 20 minutos y luego lava con agua caliente. 

– Mascarilla con 1 clara de huevo, 1 jitomate, 1 cucharada de levadura de cerveza, 1 taza de agua, 3 hojas de laurel seco; haz un té con el agua y el laurel, déjalo reposar hasta que se enfríe; prepara la clara a punto de nieve, agregándole el jitomate pelado y machacado, y agrega la levadura junto con las dos cucharadas del té de laurel. Revuelve y aplícalo en zonas grasosas con un pincel, déjalo durante 15 minutos. Lava el rostro con el té de laurel. 

– Mascarilla de avena. Mezcla una clara de huevo a punto de nieve, jugo de un limón y avena hasta formar una pasta. Aplícalo y déjalo reposar durante 10 minutos. Lava con agua fría. 

 



25 fotos que prueban que los animales son increíbles tomándose selfies

Las selfies de animales generan una especie de ternura y emoción: una mezcla entre emotividad y sorpresa.

A modo de moda, los autoretratos o selfies continúan dominando el mundo de las redes sociales para tener una prueba contundente de haberse encontrado con alguien o haber realizado alguna actividad y pasatiempo interesante. Es una tendencia que ha requerido cada vez más cierta creatividad a la hora de tomar la fotografía, editarla y colocarle un copy o frase trascendental. No obstante, ¿qué pasa si se trata de un miembro del reino animal que, consciente o inconscientemente, decide formar parte de esta tendencia fotográfica? 

A diferencia de las selfies de humanos, que pueden provocar admiración, los autoretratos de animales generan una especie de ternura y emoción: una mezcla entre emotividad y sorpresa. La duda surge entonces, si los animales son seres vivos cargados de instinto sin raciocinio, ¿cómo es que logran realizar una actividad puramente humana?

La respuesta se la reserva Allan Dixon, fotógrafo autoproclamador “susurrador de animales”, quien pasa tiempo con cada una de las criaturas que fotografia para ganar su confianza y, en el momento adecuado, dispara la cámara. También está el caso del fotógrafo David Slater, el cual, en un viaje en Indonesia, dejó su cámara por unos momentos y a su regreso encontró que un mono macaco había utilizado su aparato electrónico con unas cuantas fotos encantadoras. 

A continuación te compartimos 25 selfies de animales. ¿Cuáles te has encontrado tú? 



Sofía Gatica, la mujer que desterró a Monsanto de Maldivas argentinas

Sofía Gatica, la mujer que luchó pública y ampliamente contra los transgénicos de la transnacional agroquímica en tierras argentinas.

Desde hace más de un siglo, Monsanto se ha relacionado con la destrucción de hábitats naturales y la creciente presencia de enfermedades y mutaciones en habitantes cercanos a estas regiones, principalmente cáncer, desórdenes cutáneos, supresión inmune, anemia, diabetes, problemas de hígado, entre otros. 

Pese a los esfuerzos de varias organizaciones no gubernamentales de detener tanto los productos de Monsanto, tales como Dioxin, Glifosato y PCB, como sus consecuencias devastadoras, las fábricas continúan expandiéndose a lo largo del mundo.

Un ejemplo actualmente, en México, las instituciones gubernamentales Sagarpa y Semarnat se han encargado de promover la siembra de soya transgénica de Monsanto en 253 mil 500 hectáreas en varios estados del país. Tan sólo en la zona maya de este país, Monsanto importa “10 millones de toneladas de grano al año, todo biotecnológico de EE.UU.”, ya que es “necesario darle la oportunidad a agricultores mexicanos de usarlas, en lugar de estarle pagando 50 000 millones de pesos al año a productores norteamericanos.” Esto provoca, en consecuencia, no sólo una pérdida de diversidad nacional de sus productos, también la afectación en la salud de los habitantes que consumen sus alimentos genéticamente modificados. Y si bien en México se ha buscado maneras para prohibir la siembra de productos genéticamente modificados, como la soya, la lucha continúa. 

Son estas luchas las que han marcado una diferencia en la biodiversidad, el cuidado del medio ambiente y la salud pública de la población. Como lo es el caso de Sofía Gatica, la mujer que luchó pública y ampliamente contra los transgénicos de la transnacional agroquímica en tierras argentinas. Ella, al relatar su historia para la revista feminista Pikara Magazine, ha dado plasmado su oposición al glifosato y la ruptura de las mayores construcciones logrando el destierro de Monsanto en Maldivas Argentinas.

Te compartimos su historia que compartió con Pikara Magazine

[…] Aquel atlas de las desgracias cercanas, una especie de orografía arrugada con ira por el paso del tiempo, se transformó en un informe archivado en el Ministerio de Salud del país suramericano. Entre sus páginas, la constatación ciudadana de que las fumigaciones con glifosato (el herbicida más vendido del mundo) provocaban cáncer y leucemia: “Encontramos 300 casos de cáncer y casi 80 fallecidos, sin contar con las malformaciones. Registramos ratios muy superiores a los normales”.

No había marcha atrás, apenas futuros posibles que construir. Así que las mujeres, bautizadas en 2003 como ‘las Madres de Ituzaingó’, se inmiscuyeron en una carrera de obstáculos en la que no se trataba de ganar o perder sino de aguantar. Lo siguen haciendo 16 años después. Más de 180 meses después han ocurrido muchas cosas, a veces demasiadas, como cuando se contabilizan las muertes, otras históricas, como cuando las crónicas resaltan que una de las transnacionales más poderosas del sector agroquímico inclinó la rodilla.

Fue hace apenas unas semanas, el pasado diciembre, cuando las calles de Malvinas Argentinas, una pequeña localidad de Córdoba, celebraron la salida de Monsanto. La multinacional salía por la puerta de atrás, echando el cerrojo al que estaba llamado a convertirse en uno de sus proyectos más emblemáticos, por tamaño e inversión: “Una de las mayores plantas de acondicionamiento de semillas de maíz no destinadas al consumo del mundo”, tal y como reflejaron en el momento del lanzamiento (junio de 2012, bajo el mandato de Cristina Kirchner) los informes técnicos de la propia compañía, que preveía destinar unos 1.500 millones de dólares (más de 1.400 millones de euros) al proyecto, desembolsos en concepto de investigación y desarrollo aparte.

De los golpes y amenazas

El relato de lo sucedido está sazonado de ambiciones, bloqueos, ganancias, cortes, asambleas, presiones y declaraciones, amenazas verbales y físicas, ilegalidades, alegalidades e incluso leyes redundantemente ilegales. Avances y retrocesos, los de la empresa frente a un amalgama de colectivos de toda Córdoba, entre los que destacan la Asamblea de Vecinos Malvinas Lucha por la Vida, la Asamblea del Bloqueo a Monsanto y las Madres de Ituzaingó. La vida, dejó escrito Shakespeare, es un cuento narrado por un idiota, que las llena de sus ruidos y furias. Tres siglos más tarde, Walter Benjamin matizó que está en todo caso contada por los vencedores.

[…] Un año más tarde, activistas y personas concienciadas organizaron un festival (Primavera sin Monsanto, que continúa celebrándose) en la misma entrada a las instalaciones que ya comenzaban a asomarse. Recibieron el apoyo de parte de la comunidad científica (entre ellos, el médico fallecido Andrés Carrasco) y académica (las universidades de Córdoba, Católica y Río Cuarto rechazaron la instalación de la planta), la artística (músicos como Manu Chao y René Pérez, de Calle 13) e incluso activistas internacionales como el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel o la india Vandana Shiva, se han sumado en algún momento a la causa.

Antes, durante y después, recuerda Gatica, un bloqueo de más de tres años, hasta la expulsión de Monsanto. “Ha sido muy difícil porque eran 37 hectáreas y, aunque cerrábamos sucesivas entradas con diez personas en cada puesto, ellos trataban de entrar por cualquier sitio”. Los problemas con los trabajadores de la empresa no tardaron en aparecer: “Al principio impedíamos únicamente la entrada a los camiones, por ejemplo metiéndonos bajo las ruedas, hasta que descubrimos que introducían herramientas incluso escondidas en sus maletines, cuando venían vestidos de traje”, añade esta líder argentina, que en 2012 recibió el Premio Goldman, conocido como el Nobel del Medio Ambiente.

Al mes de bloqueo llegó el primer desalojo, “cuando más de 300 policías nos sacaron a la fuerza a un centenar de personas”. Dos compañeras terminaron presas y Sofía, hospitalizada con un traumatismo craneoencefálico. “Pero nos dimos cuenta de que el pueblo es el que manda”, añade Gatica nada más terminar de extenderse con su parte médico: “Pedí el alta voluntaria y regresé con mis compañeros para quedarme. Poco a poco se sumó mucha gente y se empezaron a construir casas. Jamás pudieron ingresar como hubieran querido, pero soportamos casi cuatro años de frío, sin luz, sin agua, de hambre. Mujeres y hombres de todas las edades, con mucha gente joven”.

[…] “Pronto llegaron las amenazas. Me esperaban a la salida del trabajo, me perseguían y me golpeaban. Me amenazaron de muerte junto a mis hijos. Me han llamado de todo: ‘gringa sucia’, ‘zurda’…”. Las presiones, denuncia, se reforzaban con “los palos de la policía”, con “los grupos de choque de la empresa” y con “órdenes de represión” contra los vecinos. “Hubo una vez que los camiones lograron entrar y entonces decidimos impedir también la salida, salvo que se llevaran todo el material. Los obreros nos acusaron de haberles secuestrado”, añade Gatica entre su dilatada retahíla de reconstrucción de los hechos, presentados sin tapujos como “una guerra, en la que Monsanto contrataba matones y nosotros, para sobrevivir, tuvimos que armarnos: maderas con clavos, zanjas gigantes en la tierra, pinchazos a las ruedas de los camiones…”.

A los extremistas violentos

[…] Y es que, allí donde (en los transgénicos) hay quien ve enfermedades y muerte, otros contemplan “oportunidades de progreso y crecimiento para la comunidad y la provincia, sin riesgo ninguno”, afirma la empresa, que vaticinó 400 puestos de trabajo directos. En otra de sus notificaciones, identifica a Sofía Gatica (y a otras personas) como responsable de “agresiones verbales y físicas” que ponen en riesgo la integridad física y vulneran el derecho de expresión”, en referencia a una charla que empleados de Monsanto impartían en la Universidad Nacional del Litoral. Acciones que fueron calificadas de “vandalismo” y posteriormente denunciadas ante las Fiscalía

1.140 días de bloqueo (el número exacto lo tiene clavado en la memoria Gatica), hasta el 1 de noviembre de 2016, en los que la estrategia de Monsanto ha sido la de denunciar las “violaciones al derecho a trabajar” de sus empleados, recordando en sucesivos avisos que cumplían “con todos los requerimientos legales para la construcción de la planta”, citando, entre otras, diferentes ordenanzas, al Concejo Deliberante de Malvinas Argentinas, al Tribunal Superior de Justicia de Córdoba, el Estudio de Impacto Ambiental (elaborado por ellos mismos) y autoridades gubernamentales varias. Su defensa de que “no hay evidencia científica de que el glifosato sea cancerígeno” es radicalmente diferente al que presentan instituciones como la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC, en sus siglas en inglés) que, perteneciente la Organización Mundial de la Salud (OMS) de Naciones Unidas, lo consideró en 2015 como “probablemente cancerígeno para los humanos”. Las conclusiones siguen abiertas y recientemente la OMS, en este caso en una publicación conjunta con la FAO (Organización de Naciones Unidas para la Alimentación), concluyó que era “improbable” que el glifosato presente riesgos carcinogénicos.

Sentencias firmes

Los entresijos jurídicos, que acompañaron a la lucha activista, dieron un primer vuelco radical en enero de 2014, cuando la Sala II dela Cámara de Trabajo detuvo la construcción, declarando inconstitucionales los permisos emitidos tanto por la Municipalidad como por la Provincia. Un mes más tarde, la Secretaría de Ambiente provincial también rechazó el estudio de impacto ambiental presentado por la compañía.

Paradójicamente (o no), la empresa guarda un celoso silencio de estos reveses. Tampoco ha querido manifestarse antes las repetidas apelaciones en las que Pikara Magazine le ha brindado su micrófono. Ha preferido mantenerse al margen también de su salida de Malvinas Argentinas, de la que no existe postura oficial alguna por parte de la compañía, si bien una “alta fuente” de la multinacional admitió a un portal argentino de actualidad y análisis económico que “no se pudo avanzar con la planta y esto también influyó. Pero lo más trascendente fue que el negocio cambió y dejó de ser conveniente para Monsanto”.

Los cambios que anónimamente denuncia Monsanto se refieren a modificaciones legales introducidas por las nuevas políticas agropecuarias, que han disminuido la expansión máxima de la superficie del maíz: “La pauta de procesamiento de la planta estaba en el orden de 3,5 millones de hectáreas pero, en los últimos años, apenas se pasó de los 2,5 millones. Una inversión así no tiene sentido desde el punto de vista del negocio”.

Jamás van a admitir que el pueblo los venció. No se fueron por la Justicia”, subraya Gatica, convencida de que fue Cristina Kirchner, la anterior presidenta del país, quien “negoció con la salud del pueblo. Seguramente bajo su mandato no hubiera sido posible nuestra victoria, si bien es cierto el actual Gobierno [de Mauricio Macri] también responde a las corporaciones y no a la gente”.

Una victoria, pero ¿de quién?

Malvinas Argentinas aún está resacosa de celebraciones. Forzosa o voluntariamente, Monsanto se ha ido de la localidad, pero no del país. Falta por escribir qué sucederá a partir de ahora, cuando el municipio adquiera la verdadera dimensión de lo logrado. La transnacional no solamente sigue operando en Argentina, sino que los insumos destinados al fracasado proyecto han sido trasladados a la próxima localidad de Rojas, unos 500 kilómetros al oeste y próxima a Buenos Aires.

Los reveses sufridos por Monsanto en Malvinas Argentinas y el hecho de que siga sin poder modificar la Ley de Semillas (por la que pretenden garantizarse ganancias por los derechos de uso de casi toda la soja, el maíz y el algodón que siembran en el país americana) les sepa seguramente mejor con el balance comercial cosechado en 2016, que la sitúan como dominadora absoluta en el negocio del maíz y en la venta de glifosato. Según los datos de la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (CASAFE), sus ingresos en este sentido aumentaron con respecto al ejercicio anterior.

Además de las instalaciones de Rojas, Monsanto mantiene otras 36 plantas en el país. La transnacional “desarrolla los planes a largo plazo, por lo que mover su inversión a otro lado tiene su lógica. Seguirá proveyendo a semillas al área de Córdoba. Que no tenga una planta levantada no significa que dejará de tener presencia”, según analizaron expertos en la materia a  un medio uruguayo.

“Es una batalla que vamos a ganar, nos va a costar, pero se la vamos a ganar”, vaticinó Sofía Gatica en octubre de 2012, al poco de saberse las intenciones de Monsanto en Malvinas Argentinas. Muchas “sangres” después (“América se ha escrito con sangre y seguirá escribiéndose con sangre. Vamos a luchar dejando nuestras vidas”, respondía la protagonista en una entrevista posterior, publicada por el autor en formato e-book), Sofía Gática, parte de esa Argentina que desterró a Monsanto, lo tiene claro: “Hemos ganado una pequeña batalla porque Monsanto está aislado en distintas partes del país. Vamos a seguir ahí, dándoles batalla y resistiendo”.

La dueña de las semillas

Monsanto ya no es sólo una empresa. Atrás quedaron sus inicios, allá por el arranque del siglo XX, en los que producía sacarina para Coca-Cola. Ahora es una transnacional con pies, dedos, garras, manos y tentáculos en casi cada esquina del globo, aunque sus principales mercados son Estados Unidos, Brasil, Argentina y Canadá. La producción de semillas transgénicas y el herbicida glisofato comercializado bajo la marca Roundup son dos de sus principales negocios, que la convierten prácticamente en dueña de la agricultura mundial.

Sobre todo tras su reciente fusión con Bayern, otra de las agroquímicas más grandes del mundo. “Con la transacción se fusionan dos negocios diferentes pero altamente complementarios. El negocio conjunto sacará partido del liderazgo de Monsanto en el ámbito de semillas y (…) por una parte, y del amplio abanico de productos de protección de cultivos de Bayern (…)  por la otra”, decía la compañía.

La sospecha siempre está detrás de cualquier acción de Monsanto, tanto por los temores hacia los organismos modificados genéticamente (OMG), como por las investigaciones que han sufrido varios de sus productos (la controversia sobre el glisofato es muy alta y ha sido prohibido su uso en varios territorios), las condenas por soborno en Indonesia, la venta de productos tóxicos o por el oligopolio que ejerce sobre la alimentación.

Y las resistencias también se multiplican. El pasado mes de octubre La Haya acogió en el Tribunal Internacional Monsanto, una “iniciativa de la sociedad civil para que Monsanto se responsabilice por violaciones a derechos humanos, crímenes contra la humanidad y ecocidio”, a la que la transnacional respondió. La sentencia estará en abril de 2017.

 
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Las misteriosas piedras deslizantes de Racetrack Playa

Como si fueran patinadoras de otra realidad, las piedras de Racetrack Playa, en el Death Valley, de California dejan rastros de un movimiento que nadie nunca ha visto.

En el Valle de la Muerte de California hay un lago seco en el que ocurre un misterioso fenómeno: una serie de grande piedras que dejan huellas en zig-zag de cientos de metros de manera un tanto inexplicable. Es como si estas piedras se movieran cuando nadie las ve para jugarle una broma a los seres humanos –y nadie las ha visto nunca moverse, pese a tener una enorme cola que traza un sendero fantasmagórico.
 
Conocidas como las Piedras Deslizantes de Racetrack Playa, numerosos científicos han investigado este fenómeno sin lograr descifrarlo completamente. Estas piedras viajeras se mueven a lo largo del suelo liso del valle sin intervención humana o animal en ocasiones viajando claramente en paralelo con otra piedra como si fueran queridas compañeras. Investigaciones no han logrado encontrar patrones que determinen como funciona el movimiento de las piedras deslizantes. Como demuestra el caso de la piedra “Karen” que, con sus más de 300 kilos de peso, no se movió por 7 años y había desaparecido un año después cuando los investigadores regresaron (luego Karen fue identificada a más de medio kilómetro de donde se había localizado cuando se realizó el estudio).
 
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Entre las teorías que se manejan, menos poéticas que lo que evoca en primera instancia el fenómeno, la más aceptada es versión de que las piedras sólo se mueven en invierno, cuando las capas de hielo que se forman debajo de las piedras podrían ayudar a que el viento las desplace. En inviernos más fríos las piedras se mueven más distancia  Sin embargo, este desplazamiento no ha podido explicarse cabalmente y sin habiendo dudas sobre cómo ocurre bien a bien. Esta vacío cognitivo a hecho que algunas personas invoquen un extraño fenómeno magnético o cosas aún más extrañas.  Por lo pronto lo único claro es que, dentro del imponente paisaje del Valle de la Muerte, las piedras deslizantes son otra de las múltiples manifestaciones de la naturaleza que alía a la belleza con el misterio.
 



9 misterios naturales irresueltos por la ciencia (FOTOS)

Pareciera que hasta hoy entendemos el comportamiento de la energía y la materia; pero algunos casos se salen de toda explicación.

Foto: radiocandela.cl 

Hace apenas un siglo, fenómenos que se atribuían a lo sobrenatural han ido develándose con alguna explicación lógica por la ciencia; pero aún no hemos recorrido esta brecha tanto como quizá solemos pensar. 

Hoy hay numerosos fenómenos en la misma Tierra que no han sido explicados a pesar de los intentos persistentes de algunos estudiosos; y el hecho de que sean tan aparentemente familiares como las tormentas eléctricas.

Acá algunos ejemplos interesantes. 

Las esferas de Kleksdorp

Nadie sabe que son; han sido encontradas en Sudráfrica. Estas pequeñas esferas no parecen pertenecer a ninguna clase de semilla o pieza orgánica existente. Se cree que provienen del espacio.

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Foto: espaciosocultos.com

¿Cómo hacen  los desiertos para sonar como música?

Aunque muy pocos lo sepan, los desiertos en el mundo, sobre todo los más arenosos y que forman dunas exquisitas, forman un concierto de música impresionante. Se trata de uno de los ecosistemas que más sonidos generan, sin embargo los científicos no han logrado explicar cómo es que los granos de arena volando pueden emitir tal sonido.

Gelatina de estrellas

Es una sustancia viscosa blanco-transparentosa que comúnmente aparece en los campos. Se tienen registros de ella desde el siglo XIV; aunque está asociada con la lluvia de meteoros se desconoce exactamente qué es; se cree que es una sustancia que se forma cuando este fenómeno se da en el cielo.

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Foto: James Lindsey

Balones de luz

La luz suele viajar en forma de zig zag, sin embargo hay un fenómeno muy extraño no predecible: las bolas de luz. Estas llegan solo por un segundo en forma de círculo; son tan rápidas que los científicos no han podido estudiarlas realmente, algunas teorías apuntan a que cuando la luz choca con algo explota en nanopartículas.

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Foto: theparadigmshifter/Flickr

La tormenta eléctrica eterna de Catatumbo

Por siglos, sobre un pantano venezolano, ocurre por las tardes una tormenta de luz que nunca termina; el espectáculo de rayos puede prolongarse hasta por diez horas y en ocasiones cada golpe de luz ocurre cada segundo; lo más curioso es que no produce sonidos. No tiene una explicación oficial hasta ahora pero el viento y la topografía del sitio podrían ser los causantes de esta tormenta perfecta eterna.

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    Foto: Alan Highton

Bosque torcido de Polonia

En el oeste de este país ha ocurrido un fenómeno de lo más extraño. 400 pinos, que forman parte de un bosque normal, han crecido desde que cumplieron 10 años con el tallo curvo. La respuesta no se conoce realmente, aunque existen muchas especulaciones.

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Foto: editorialmaraustralis.com

La señal Wow en el espacio

En 1977 el astronauta Jerry Ehman encontró una señal radial que parecía provenir de la constelación de Sagitario; la codificación de dicho sonido fue la palabra wow, desde entonces, con esa frecuencia se intentaría encontrar una respuesta en el universo; a la fecha jamás a vuelto a repetirse esa extraña señal.

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Las cascadas del Hervidero del Diablo

En Minnesota, el río Brule en su trayecto hace muchas cascadas, pero hay un sitio especialmente donde su agua se bifurca y en una de esas divisiones el agua cae pero no se conoce a dónde. El sentido común apunta naturalmente a que va a algún lado pero los científicos, hasta ahora, no han logrado encontrar exactamente a dónde.

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Foto:saroni5.blogspot.mx

Luces de Hessdalen

En el valle central de Noruega aparecen unas luces centelleantes en el horizonte, que cuando presentan una actividad más concurrente pueden presentarse hasta de 10 a 20 veces por semana. Los registros sobre estas han aparecido desde el siglo IXX y aún se desconoce cuál es su fuente de energía.

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 Foto: scaredyet.net

Observatorio

Seguimiento a los asuntos ambientales y de ecología más urgentes de México.

Biblioteca Ecoosfera

Una compilación de lecturas (libros, ensayos, etc) disponibles en PDF sobre temas como sustentabilidad, medioambiente y salud.

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