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Avances y retos en la conservación del patrimonio natural del país (y sobre cómo ha sido desmantelada la CONANP)

La creación de la CONANP, órgano desconcentrado de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), significó el nacimiento de la primera institución pública mexicana cuya razón de ser es la de promover la conservación de la biodiversidad mediante el decreto de Areas Naturales Protegidas (ANP), la creación de sus planes de manejo y la disponibilidad de presupuesto para su operación. Con el paso de los años los miembros de la Comisión lograron entender dos aspectos fundamentales sobre la gestión de las ANP: la mayoría de las veces se deben atender conflictos sociales que pueden o no estar directamente relacionados con la gestión de los recursos naturales y, que la conservación es mucho más que el precepto de “no tocar”, pues es necesario manejar los recursos naturales de la mano con las comunidades locales.

Las decisiones tomadas en las ANP consideraban los conocimientos que los diversos sectores de la población interesados aportaban –comunidades locales, grupos académicos y organizaciones civiles–. Esto no nada más mejoró la relación entre los gestores ambientales (CONANP) y los usuarios de los recursos naturales de las ANP sino que, en algunos casos, legitimó la razón de ser de las áreas.

La dirección de la CONANP había sido precidida por personas con vasta experiencia en el campo de las ciencias ambientales y más importante, capaces de integrar el tema ambiental en la agenda pública de la Nación. Sin embargo esta tendencia cambió con la designación del licenciado en administración de empresas Alejandro del Mazo Maza como Comisionado Nacional (CN) de la CONANP, quien es primo del presidente de la República y pertenecientes al Partido Verde Ecologista de México (PVEM), situaciones que obligan a poner en tela de juicio su genuino interés por la conservación de la biodiversidad, dirigiendo a la institución como una empresa (anexo). El CN deberá ser una persona altamente calificada para devolver a la conservación de recursos naturales la mirada, y con ello el apoyo financiero y político que tuvo en décadas pasadas.

Ahora bien, el Estado, a través del CN y los directores de las ANP de orden federal, tiene la obligación de controlar porciones del territorio del país con el fin de “conservar los ecosistemas más representativos de México y su biodiversidad. Desafortunadamente, en los pasados meses se han destituido a varios directores y encargados de departamento de ANP en todo México, bajo el supuesto de que la CONANP no cuenta con dinero suficiente para el pago de sueldos de los administradores públicos. La falta de personal en la Comisión era un problema que existía y que ahora se agudiza. El trabajo de campo se limita, provocando la disminución de la confianza y apoyo de la sociedad a la institución. Es importante dejar claro que debido a que los proyectos realizados en las ANP son de largo plazo por la naturaleza de los procesos ecológicos y sociales que atienden, la familiarización de los empleados con las comunidades humanas y con el trabajo de campo es esencialmente importante para alcanzar los objetivos de la conservación.

Actualmente son limitados los mecanismos para obligar al responsable físico o moral a pagar por los daños que ha ocasionado a los ecosistemas y cuando se logra recaudar dinero por ello éste no es destinado a las instituciones que protegen al ambiente. También hay que considerar que los ingresos generados por la CONANP, como los derivados del daño ambiental, se direccionan como ingresos al erario público federal y de ahí son redistribuidos a rubros que no precisamente son el ambiental. Por ejemplo, parte de lo recaudado se destina a la manutención de los partidos políticos que han demostrado actitudes contrarias a la conservación ambiental incluyente. En el 2014 y 2015 –año de elecciones– a los partidos políticos nacionales se les asignaron 3,810 y 5,356 mdp (40.5% más que el año anterior), respectivamente. De ellos el PVEM recibió 335 mpd en el primer año y 444 mpd en el segundo, . Para el 2015 el presupuesto de la CONANP fue cerca de una quinta parte del presupuesto destinado a todos los partidos políticos y es sólo 2.66 veces mayor que lo asignado al Partido Verde.

Las ANP generan una importante cantidad de dinero mediante el cobro de los brazaletes que permiten el uso, goce o aprovechamiento recreativo en estas áreas, pero nunca lo suficiente como para mantener su operación. En el 2013 la CONANP generó 68,992,696 pesos por cobro de derechos ambientales y en el 2015 recibió 1,185,592,715 pesos según lo dispuesto en el presupuesto de egresos de la Federación de ese año. Esto significa que la Comisión recauda menos del 6% del presupuesto que le asigna la Federación, evidenciando su total dependencia a esta partida presupuestal. Dicho escenario indica la necesidad de seguir manteniendo y establecer nuevos convenios de colaboración con proyectos internacionales –como GTZ y PNUMA– así como la creación de redes de trabajo con centros de investigación, organizaciones no gubernamentales y población local. Además se deberá promover la permanencia y justa retribución de los empleados cambiando las plazas de carácter eventual a fijas. Recuérdese que disminuir la capacidad operativa y administrativa de la institución debilita su capacidad para hacer valer la normatividad ambiental y vulnera a las ANP.

La falta de claridad respecto al cambio en la dirección que toma la CONANP genera incertidumbre tanto para los empleados de la Comisión como para los académicos que trabajan en pro del desarrollo sostenible y las comunidades que viven dentro de las ANP. En beneficio de la gestión ambiental, se deberá hacer frente al autoritarismo que está surgiendo en la institución –materializado en las llamadas “ordenes verticales”– fomentando la transversalidad y la colaboración entre pares para la toma de decisiones, manteniendo a raya a toda costa la intervención de los intereses contrarios a la conservación. Así mismo, se deberá fortalecer la descentralización de la CONANP y buscar mecanismos de administración que permitan que la actuación de la institución sea independiente a los intereses de los grupos políticos en el poder.

Finalmente, México deberá demostrar la importancia que tiene la conservación de los ecosistemas al no comprometerse internacionalmente a aumentar la superficie nacional con alguna categoría de conservación si no colocará al frente de ella a profesionistas calificados en la gestión ambiental y si no creará mecanismos que aseguren la disponibilidad suficiente y durante el tiempo de dinero para su operación. De no cumplirse lo anterior, se estarán decretando ANP “de papel”, para lo cual será mejor no decretarlas y canalizar el apoyo que éstas recibirían a las ANP ya existentes.

Alumnos de la Licenciatura en Manejo Sustentable de Zonas Costeras

Universidad Nacional Autónoma de México

Edición: Roxana Ruiz Buendía

 

 

 

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