Tribus vírgenes: las comunidades que aún no han sido contactadas (FOTOS)

Pareciera irreal que con la apabullante globalización aún existan tribus arcaicas que viven con un gran apego a la naturaleza y sin una ambición expansionista como en Occidente.

Foto: © G Miranda/FUNAI/Survival

Estos nativos de Brasil fueron captados por una expedición del gobierno de ese país en mayo de 2008.

Sobre todo por el vuelo de helicópteros, y muy cercanamente gracias a los drones, se sabe que en el mundo existen unas 130 tribus no contactadas por otras culturas (hacia 1500 existían unas 2000). Lo anterior es un poco paradójico pues las fotografías mostradas son quizá su primer contacto con otras civilizaciones; podría decirse que estas al ver un helicóptero o cámara fotográfica han encontrado que el mundo también son otros mundos, a menos que le hayan atribuido necesariamente algún significad divino, pero eso no lo sabemos.

The Indpendent ha publicado una serie de fotografías que muestran a tribus vírgenes, la mayoría asentadas en Brasil, gracias al poder de la frondosidad de la selva Lacandona, un resguardo por siglos absoluto. Pero quizá solo hasta ahora, pues como sabemos, la deforestación está amenazando sus hábitats.

Aquí algunos ejemplos:

Awá

Es una de las últimas tribus cazadoras nómadas de Brasil, quedan solo unos 355 miembros de su comunidad en el este del amazonas. Sus amenazas son proyectos agroindustriales, ranchos de ganado, asentamientos, leñadores y enfermedades.

28816-teeklt

Foto: © Domenico Pugliese/Survival.

Sentinelese

Se cree que han vivido en las islas Andaman hasta por 60 mil años. Cuando el tsunami de 2004, un helicóptero captó a miembros de esta tribu al norte de la isla Sentinel en la India.

28816-h43f0y

Foto: © Indian Coastguard/Survival

Korowai 

Distintiva por el tipo de casas que construyen colgando de los árboles en Papúa Nueva Guinea. Sus amenazas son la invasión de las mineras, plantaciones, leñadores y otros buscadores de sus recursos naturales.

28816-1eqndx7

Foto: © Flickr/Creative Commons

Kawahiva

En la selva amazónica, se cree que solo existen unos 50 miembros. Esta foto se tomó entre un encuentro bizarro entre agentes del gobierno  brasileño y la tribu. Las amenazas son los leñadores y enfermedades que puedan llevar externos que busquen hacerse de sus recursos.

28816-1c6osdk

Foto: © FUNAI



¿Cómo estás dispuesto a cambiar la realidad en la que vivimos?

Ser voluntario nos llama a querer cambiar al mundo, no escatimemos en la entrega y las ganas, son pautas que marcan la diferencia.

“De nada sirve al hombre lamentarse de los tiempos en que vive.

Lo único bueno que puede hacer es intentar mejorarlos.”

– Thomas Carlyle.

Todos los días somos testigos de crisis mundiales, nacionales, familiares, individuales. Muchas veces nos cuestionamos ¿cómo es que llegamos a esto? ¿en qué momento dejamos que las cosas se fueran en esta dirección? Todas estas preguntas podrían convertirse en una invitación hacia nosotros mismos de tomar acciones para cambiar esos escenarios; en una invitación a ser agentes de cambio en el mundo, es decir, en nuestras propias vidas.

Dar un paso al frente, estar dispuestos a entregarnos a una causa para realmente influir en la balanza. No hay que perder de vista que todo empieza por uno, querer ser parte de algo más grande. Es ahí donde es más visible el espíritu de los voluntarios quienes cuentan con la intención genuina de hacer algo más por todo lo que les rodea.

Ser voluntario nos llama a querer cambiar al mundo, no escatimemos en la entrega y las ganas, son pautas que marcan la diferencia. Por supuesto, que se debe de pensar de manera estratégica, de modo que las acciones que se realicen sean claras, contundentes y con impacto.

Existe un abanico inmenso de voluntariado. Seleccionar una causa puede ser complicado. Se puede determinar la causa en la que se quiere participar de acuerdo a los talentos que se poseen, de tal modo que se vuelve una experiencia gratificante y de suma relevancia de adquisición de aprendizajes. Teniendo presente que el potencial de cada persona y de cada proyecto con la finalidad de construir una nueva realidad.

Las opciones de voluntariado en el sector forestal son diversas, lo cual nos permite involucrarnos con diferentes causas. Por ejemplo, en Reforestamos México A.C. hay una oferta muy interesante ya que tienen diferentes planes para que personas con diferentes perfiles se puedan unir a la causa.

Sus proyectos están alineados a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (OSD) para contribuir a la estrategia global, especializándose en el aseguramiento de los bosques para su desarrollo. Dependiendo de los perfiles y del avance de los proyectos se hacen las convocatorias, por lo cual las posibilidades de participación son muy altas. El objetivo es encontrar talento para acercar los bosques a las ciudades y viceversa; desde la analogía filosófica, hasta lo más tangible: la experiencia de las personas que viven tanto en los bosques como en las ciudades.

Como organización, trabajan para transformar la realidad económica, social y ambiental de la gente que vive en los bosques. El reto es: demostrar que los bosques son sinónimo de riqueza y bienestar. Razón que ilustra el gran empuje del voluntariado que promueve Reforestamos México, el talento al servicio de los bosques logrará que se transformen para ser competitivos, multiplicando su riqueza y conservando su biodiversidad.

Con esta propuesta podemos replantearnos la primera pregunta: ¿Cómo estás dispuesto a cambiar la realidad en la que vivimos?

Autora: Mariana Sordo Moro

Coordinación de Personal

Reforestamos México, A.C.



Sistema Trappist-1: los siete planetas descubiertos por la NASA (VIDEO)

Esta es la primera vez que astrónomos logran identificar un sistema solar similar al nuestro con siete planetas.

En una conferencia de prensa, la NASA reveló el pasado miércoles 22 de febrero el descubrimiento de nuevos siete planetas, del tamaño de la Tierra, orbitando alrededor de una estrella. Este nuevo sistema se encuentra a tan sólo 40 años luz de nosotros, lo cual facilitaría tanto su exploración como investigación. Por el momento, la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio de EE.UU. intuye que tres de los planetas recién descubiertos cuentan con características similares a nuestro planeta, haciéndolos habitables para vida humana. 

Esta es la primera vez que astrónomos logran identificar un sistema solar similar al nuestro con siete planetas. Por ejemplo, los planetas cuentan con un tamaño y condiciones atmosféricas –oxígeno, metano, ozono y dióxido de carbono– similares a los nuestros, facilitando incluso una superficie acuífera en cada uno de ellos.  

El autor de esta investigación, llamada TRAPPIST, Michael Gillon, ha considerado que este descubrimiento es una pieza clave para el rompecabezas del universo, en donde los ambientes habitables eran pensados como sueños fallidos. Pero parece ser que este sistema, el cual está asociado con el de Acuario a tan sólo 235 billones de kilómetros del nuestro, cuenta con planetas terrestres como la Tierra y una estrella solar más pequeña y ligera que nuestro Sol. De hecho, las órbitas de los planetas más cercanos a la estrella son de aproximadamente 1.5 y 2.4 días, mientras que el del sexto planeta, 12 días. Se cree que el último planeta tiene una órbita de 20 días. 

 Al nuevo sistema solar se le nombró “Sistema Trappist”, en honor al telescopio Transiting Planets and Planetesimals Small Telescope en Chile que ayudó a encontrar a tres de los siete planetas en mayo del 2016. Con el apoyo de otros telescopios del telescopio de la NASA Spitzer y el European Southern Observatory’s Very Large Telescope, se consiguió descubrir los otros planetas del sistema. Y fue a partir de este año que los investigadores notaron que uno de los planetas cuenta con la presencia de agua, facilitando la sospecha que los demás tienen condiciones similares. 

 

 



¿Cómo mejorar el aprendizaje? Consejos de la neurociencia para lograrlo

De acuerdo con un reciente estudio de Nature Neuroscience, se requiere un poco de manipulación de los neurotransmisores, forzado por la práctica, para fortalecer el aprendizaje en el día a día.

El aprendizaje, junto con la atención y la memoria, ayuda al ser humano a desarrollar numerosas herramientas para la supervivencia y la cotidianidad. Y de acuerdo con un reciente estudio de Nature Neuroscience, se requiere un poco de manipulación de los neurotransmisores, forzado por la práctica, para fortalecer el aprendizaje en el día a día. 

Para los investigadores, el comprender el efecto del sobreaprendizaje sobre el desarrollo de un nuevo recurso, fue un proceso vital para un mejor entendimiento del cerebro. Para lograrlo dividieron en dos grupos a los voluntarios. 

El primero fue expuesto a ejercicios de aprendizaje sobre un tema, al haber mejoría en la habilidad en práctica tomaban un descanso de 30 minutos y regresaban para más ejercicios de aprendizaje sobre otro tema. Al día siguiente realizaban una post-prueba, en donde los individuos tenían buenos resultados en último tema practicado y pésimos en el primero. Estos resultados fueron como si el grupo no hubiese sido entrenado en nada.  En palabras de Takeo Watanabe, profesor de Ciencias Cognitivas, Lingüísticas y Psicológicas en Brown University, en EE.UU., y autor del estudio, “Cuando uno deja de entrenar inmediatamente después de haber adquirido una habilidad nueva, el área del cerebro asociada con esta habilidad aún es plástico”. Es decir, débil. El cerebro es flexible y se adapta en función del aprendizaje de nuevas herramientas; por lo que si uno se detiene justo después de haber adquirido una de ellas, el cerebro está en un estado plástico, en un estado “preparado-para-el-aprendizaje”, y absorberá la información del segundo conocimiento –y no del primero–. 

El segundo grupo practicó el tema por más tiempo y más repeticiones, un descanso de 30 minutos y un nuevo tema que aprender. Al día siguiente, en el post-test, los individuos obtuvieron mejores resultados en aquellos temas que pasaron un poco más de 20 minutos extras en practicar, sin que un tema pudiese interferir con el otro. 

De modo que aunque el primer grupo no “sobreaprendió”, tuvo un mejor resultado en el último tema; el segundo mostró un una mejoría global con un lapso mayor de práctica y aprendizaje. Para comprender las causas, Watanabe y sus colegas realizaron fMRI, escanografías del cerebro mediante el registro de oxígeno; es decir que requirieron ver las áreas cerebrales que se activaban usando más oxígeno, carbono y nitrógeno –traducido en la presencia de neurotransmisores– permitiendo deducir cuáles químicos incrementan en niveles durante el proceso de aprendizaje.

Fue así que repitiendo el experimento con la máquina MRS, con dos cambios principales –uno, que los dos grupos estarían entrenando la misma cantidad de veces sin el segundo entrenamiento; dos, antes y durante tanto del entrenamiento como la prueba se estaría escaneando la actividad cerebral. El resultado fue sorprendente: si uno no “sobreaprende”, el cerebro consigue niveles altos de glutamato-dominante –el cual facilita al cerebro a entrar en modo plástico o “preparado-para-el-aprendizaje”–; pero si se sobre carga de información, los niveles de glutamato disminuyen y los de GABA incrementan –encargado de estabilizar el cerebro–. Para Watanabe, “Si se sobreaprende la habilidad, el estado del cerebro cambia muy rápido de ser plástico a estable”, lo cual significa que el cerebro tiene más tiempo de “congelar” la habilidad previniendo de olvidarla. 

Es decir que para aprender un tema es recomendable “sobreaprender” –repetir y repetir– la base para comprender así lo complejo. Si bien se dice que hay un riesgo del olvido con el paso del tiempo, la realidad es que existen numerosas técnicas para mantener el conocimiento en un periodo a largo plazo; como por ejemplo, dar tiempo a que suceda el aprendizaje sin necesidad de mezclar los temas. 



Los niños de esta tribu tailandesa pueden ver bajo el agua como un delfín

Son capaces de cerrar al máximo posible sus pupilas, muy simular a la adaptación ocular de los delfines.

Foto: Alamy

En 1999 la investigadora sueca de la Universidad de Lund, Anna Gislen, llegó a la costa oeste de Tailanda, específicamente a los archipiélagos en el mar de Andaman. Su empresa fue investigar un fenómeno curioso que había llegado a sus oídos sobre la capacidad de los niños de la tribu Moken de ver con una claridad impresionante debajo del agua salada.

Gilsen encontró que los miembros de esta tribu desde pequeños pasaban horas bajo el mar pescando, principalmente. El mar, así, era prácticamente una manera de vida. Comenzó a hacer algunas pruebas donde los niños se sumergían y debían mirar algunos dibujos de líneas lejanos y luego indicar si estos llevaban trazos horizontales o verticales.

Cada vez que los niños bajaban al agua las líneas se hacían cada vez más delgadas, y los resultados continuaban siendo favorables. Según las investigaciones de Gilsen las pupilas de los niños revelaron que son capaces de llegar el límite máximo de estrechamiento dentro de las posibilidades humanas.

Normalmente cuando entras al agua todo es tan borroso que el ojo ni siquiera trata de adecuarse, es un reflejo normal. Pero los ñoños Moken son capaces simultáneamente de hacer que sus pupilas se hagan mas pequeñas y cambiar la forma de su enfoque. Los delfines hacen una adaptación similar.

BJG30P Myanmar sea-gypsies, the nomadic hunter-gatherers of South East Asia live their lives in or on water.  Young girl at play.. Image shot 2007. Exact date unknown.
Foto: Alamy

Luego Gilsen hizo un experimento similar con niños europeos y encontró que sus ojos tienen también la capacidad de ver más bajo el agua, sin embargo estos presentaban una irritación mientras los Moken ninguna (llegaron a sumergirse hasta 30 veces sin ningún tipo de irritación de por medio).

Cabe apuntarse que los adultos Moken también fueron perdiendo esta capacidad de nitidez visual bajo el agua.

Con la edad nuestros “lentes” se vuelven menos flexibles, ello hace que tenga sentido que los adultos pierdan la habilidad de adaptarse bajo el agua.

[BBC]



“Antes de que desaparezcan”, imágenes de grupos étnicos próximos a la extinción

“Before They Pass Away” es el nuevo libro del fotógrafo Jimmy Nelson. En el se encuentran algunas de las fotos más encantadoras de las pocas tribus étnicas que aún existen en el planeta. Antes de que desaparezcan.

Al margen de que la civilización moderna está acabando con casi todos los territorios no-civilizados del planeta, aún queda mucha belleza en lo salvaje. Desde la montañas de Mongolia al desierto de Namibia, en las profundidades del bosque de Papúa Nueva Guinea y las selvas de Ecuador, personas viven en comunidades tan remotas que no han sido tocadas por la civilización occidental. En su monumental libro “Before They Pass Away” (Antes de que desaparezcan), el fotógrafo británico Jimmy Nelson viaja a estos lugares con la esperanza de inmortalizar a las últimas tribus auténticas del planeta antes de que desparezcan (porque casi seguramente, lo harán).

portrait

En el proceso también nos muestra cuántas cosas hemos perdido en el camino hacia la  modernización y nos confronta con lo más humano de nuestra humanidad. Con un mundo donde hay mucho más pureza de la que la mayoría de nosotros hemos visto junta.

Sus fotografías, es verdad, tienden al romanticismo y al punto de vista icónico. Pero, quizá por lo mismo, funcionan como catalizadores de reflexión y discusión. Estos grupos étnicos no deben desaparecer y abandonar su cultura al mundo moderno (como otras ya lo han hecho). Tienen una riqueza que nosotros perdimos hace mucho tiempo. Estas tribus, aunque no tengamos que estar personalmente interesadas en ellas, representan una individualidad y un balance que ya no tenemos. En conjunto, este libro es un gran recordatorio de las maravillas de la Tierra y al mismo tiempo es un disparador de asombro, algo que también hemos olvidado sentir.

portrait2

Observatorio

Seguimiento a los asuntos ambientales y de ecología más urgentes de México.

Biblioteca Ecoosfera

Una compilación de lecturas (libros, ensayos, etc) disponibles en PDF sobre temas como sustentabilidad, medioambiente y salud.

Ir a Biblioteca