Pésimos hábitos que son tan dañinos (o más) como fumar

Tan comunes en la vida cotidiana que parecen indefensos.

Foto:uhmasalud.com 

El hábito, si no se resiste, al poco tiempo se vuelve una necesidad.

San Agustín

El hábito es un fenómeno tan fuerte como la voluntad pues solo con esta última puede romperse. En la vida hay que ser muy cuidadosos porque la mente es muy dada a la repetición, recordemos que es una de las primeras formas de aprendizaje; la imitación sistemática de aquello que vemos, por ello, hay que ser muy conscientes siempre de lo que se va haciéndose costumbre.

En este sentido los hábitos nocivos para tu salud son alertas máximas pues tu calidad de vida guarda una relación estrecha con ellos. Y es que es una paradoja, digamos: todos en la vida buscamos sentirnos bien pero los hábitos nocivos simplemente encontrarán la manera de conseguir lo contrario.

Quizá el hábito por excelencia más señalado es el de fumar. El siglo pasado tuvo su apogeo, fumar incluso era relacionado socialmente como estatus. Pero este siglo el panorama pinta muy distinto, fumar es un estigma justificado; pero más allá de este hábito coronado por excelencia como de los peores, hay otros que son más discretos  que igualmente te restan calidad de vida e inevitablemente una buena salud a largo plazo.

 Algunos ejemplo:

Pasar mucho tiempo estático en el sofá viendo TV e inactividad en general

Estudios han comprobado que esta práctica está directamente relacionada a ingerir snacks; incrementa el riesgo de sufrir diabetes tipo 2. Este tipo de actividad incrementa también una alta presión arterial. Está ligada a sufrir ansiedad y depresión. Finalmente, psicológicamente sabes que estás perdiendo el tiempo.

No dormir lo suficiente (más aún cuando es por desvelones con alcohol)

No dormir bien, y lo que necesitas, está ligado con más males de los que crees: en el sistema el sistema nervioso central, digestivo, cardiovascular e inmunológico. Cuando duermes, por ejemplo, tu sistema crea las defensas que combaten las infecciones; si no duermes lo necesario es más fácil que enfermes.

Saltarse el desayuno

Sabes perfecto que esta es la comida más importante del día. Los efectos nocivos de saltarla son tan diversos que afectan factores como el peso, la salud hormonal, la memoria, cognición  y el humor. Saltarte el desayuno conlleva efectos como hipoglucemia y bajos niveles de azúcar en la sangre; ello conlleva efectos como fragilidad, inestabilidad, mareos, debilidad, dolores de cabeza y taquicardia.

Tomar refresco

Una sola lata de refresco contiene hasta 10 cucharadas cafeteras de azúcar, lo que incremente el azúcar en la sangre y la insulina; solo una hora después de haber consumido refresco esto es lo que le sucede a tu organismo. Los refrescos tienen un lado tan oscuro que no solo han sido ligados a una epidemia de obesidad y diabetes en el mundo, también a derrames cerebrales e infartos cardiacos.

Comer mucho antes de dormir

Acuérdate del famoso dicho: “Desayuna como rey, come como príncipe y cena como mendigo”. Esta práctica está ligada a la acidez, obesidad, insomnio y asma. Comer demasiado antes de ir a la cama no solo hará que tengas un mal sueño; al día siguiente te sentirás por demás pesado, y esto mismo te hará estar más sedentario; asimismo entras en un círculo vicioso de comer más durante todo el día.

Consumir sal en exceso

En realidad solo es recomendado comer una cucharada de sal al día. El exceso repercutirá nocivamente en tu riñones, arterias, corazón y cerebro. Comer mucha sal obstruye las arterias ligadas directamente al cerebro y a largo plazo esto puede causar incluso demencia. La sal incrementa la presión en la sangre y la cantidad de esta llega menos al corazón, lo que hace que este no funcione bien y que sus células reciban poco oxígeno, entre otros males, sobre todo cardiovasculares.



15 hábitos saludables alimenticios que funcionan según la ciencia

No es necesario que vayas siempre al nutriólgo, la premisa milenaria de Conócete a ti Mismo aplica en la salud alimenticia también.

No se trata de que seas un dogmático de lo que ciencia dicta, pues siempre existen estudios que se contradicen entre sí. Sin embargo sí existen patrones de buenas costumbres que estudios y estudios rectifican en su veracidad. Hoy compartimos algunas buenas prácticas que te ayudarán a mantener un peso y vitalidad saludables.

1.Aunque suene increíble, come lo que disfrutes

Quieres comer saludable pero la alimentación que has elegido en realidad no te agrada mucho. Lo mejor es que elijas una saludable que te agrade, de lo contrario es mucho más difícil que la cumplas. No se trata de que elijas toda la chatarra que disfrutas como dieta, sino que de lo saludable, elijas, lo más posible, lo te agrade.

2. La clave está en las porciones

Hay estudios que han encontrado que lo esencial cuando una persona tiene como objetivo perder peso es concentrarse en las porciones. Ser consiente de la cantidad de alimento que estás ingiriendo es esencial, por ejemplo, recuerda siempre el método del plato. Tu alimentación en equilibrio es muy importante.

3. Evita los restaurantes y haz tu propio lunch

Para que consumas exactamente el número de calorías que necesitas es más fácil si el control lo llevas tú. En los restaurantes, al menos en Estados Unidos, se sirven el doble de las porciones necesarias. Mejor prepárate tu comida en casa y llévala al trabajo. También en los restaurantes solemos pedir un platillo que no necesariamente es balanceado.

4. Que tus snacks sean altos en fibra y proteína

Estudios de la Universidad de Sussex han encontrado que los principales nutrientes que te harán sentirte satisfecho son la proteína y la fibra. Por ello, si vas a consumir un snack, lo mejor es que lo hagas de manera que integren estos últimos. Hay muchas barras, de muy buena reputación, que te dotarán de fibra, por ejemplo.

5. Ve por la comida mediterránea:

Además de gourmet y exquisita; con condimentos deliciosos y elementos deliciosos clave como el aceite de oliva, pasta tomate, pescado, etc., sus efectos para la salud son sorprendentes. Por ejemplo, el hecho de que reduce enfermedades cardiacas, es benéfica contra el cáncer de mama o ayuda a mejorar la memoria. Este tipo de comida, además, suele estar lejana a la engordadora comida procesada.

6. Evita las bebidas con calorías, siempre

En un estudio donde se analizó hasta a 173 mujeres obesas, se concluyó que su pérdida de peso estuvo ligada notablemente al cese de consumo de bebidas azucaradas o muy calóricas. Ello porque en esta época, y afortunadamente cada vez menos, solemos ingerir bebidas de lo más azucaras como los refrescos. Que tu ingesta de calorías provenga de tus alimentos, no de tus bebidas, asegúrate.

7 .Variedad

Las dietas con más variedad de platillos han probado ser más efectivas que las que uniforman sus opciones. Quizá lo anterior porque es más probable que sigas una dieta más estimulante que una que definitivamente te aburrirá más pronto.

8. Conoce tu microbioma

En los últimos años se ha comprobado cómo los microbios que viven en ti abarcan el 90% del ADN cargas. Estudios han descubierto que a partir del conocimiento del estado de tu microbioma puede diseñarse el mejor tipo de dieta para ti.

9. Toma agua antes de comer:

Si tomas poco menos de 500 ml de agua antes de una comida, ello hará que tu organismo no se vaya con la señal de que tienes demasiada hambre, ello, además, hará que digiera mejor lo que has ingerido.

10. Evita ir al super cuando tengas hambre

Vete con el estómago satisfecho, de lo contrario tus decisiones estarán más basadas en tu estado hambriento que en un criterio nutricional.

11. Duerme bien

Un estudio ha encontrado cómo las personas que han dormido poco son más susceptibles a tener antojos de comida chatarra. Es curioso, es como si el desequilibrio que causara el no dormir también lo hiciera en tu disposición a lo no saludable.

12. Desayuna, siempre.

Justo el desayuno hace que tu metabolismo convierta la alimentación en energía. Además de que ello te hará sentir bien también te hará mantenerte lejos de los snacks al menos hasta la hora de la comida.

13. No botaneés luego de la cena.

En los países de habla hispana la cena suele acostumbrarse luego de la  8 p.m. Es necesario que cenes poco, y además, que evites comer luego de la cena pues es demasiado trabajo para tu sistema digestivo, y naturalmente, tu cuerpo quema menos calorías en comparación con el día, cuando estás más activo.

14. Evita las bebidas dietéticas:

Además de que estas incrementan los riesgos de enfermedades cardiacas y de derrames cerebrales, estudios han probado cómo las personas que llevan una dieta específica pierden mayor peso si evitan las bebidas dietéticas.

15. No comas siempre que tienes hambre:

Quizá has acostumbrado tanto a tu organismo a comer, que este estará pidiéndotelo todo el tiempo. Conoce cuántas son las calorías que necesitas, pues aunque existe un estándar de 2000 calorías para adultos, quizá necesites menos, o más. Come con organización y acostumbra a tu cuerpo a hacerlo así.

[ScienceAlert]



Las razones por las que Japón es el país más longevo del mundo (como hacer jardinería)

Solo un tercio de tu información genética influye en qué tan viejo serás, lo demás depende altamente de tus hábitos cotidianos.

En Japón la esperanza de vida es la segunda más alta del mundo con 91,8 años. Ahí, concretamente en la isla de Okinawa, viven las mujeres más longevas del mundo; solo tiene un 5% de obesidad (en comparación del 33% de E.U.). También es el país con más centenarios del mundo, con unos 40 mil registrados. 

Pero, ¿Qué es lo que hace que este país sea tan sano? Algunos estudios prueban que la longevidad tiene qué ver solo en un tercio con la genética y lo demás depende de los hábitos, así de poderosos son. 

El micrositio BuenaVida del diario el País ha hecho un recuento de aquellos hábitos, justo, que han influido en que los habitantes de Japón puedan llegar a la ancianidad en tan buenas condiciones, y que la salud de sus habitantes sea aún loable. Aquí algunos preciosos motivos: 

La mayoría hace una dieta vegetariana: aunque algunos comen pescado, la mayor parte de la dieta japonesa es vegetariana. Algunos de sus alimentos altamente comunes como verduras salteadas, patatas dulces, tofu y soja, son bajos en calorías, pero altos en nutrientes, y buenos luchadores contra el colesterol. 

Hacen jardinería: se ha comprobado cómo la mayoría de los centenarios en este país aún realizan jardinería, lo que les obliga a la actividad física y a los beneficios de tener contacto con la naturaleza

Tienen un sentido de comunidad: ahora que el individualismo permea a la sociedad, el sentimiento de soledad y de aislamiento puede ser emocionalmente muy dañino. En Japón las personas tienen algunos rituales colectivos como tomar té, que hace que se sientan parte de un grupo. Asimismo, como sociedad suelen cuidarse, reduciendo con ello su estrés y ansiedad. 

Suelen pasar mucho tiempo al aire libre: esto les ayuda a absorber vitamina D que ayuda a evitar la osteoporosis. 

Su postura y actividad física: el hecho de que usen pocos muebles como el tatami, que carece de respaldo, obliga a sentarse con la columna erguida y el abdomen tenso, evitando posturas perjudiciales. Los dolores tardan, así, mucho más en aparecer.



11 propósitos ecológicos fáciles de cumplir para este año

Desde algunas obviedades hasta campañas vecinales o el apoyo a causas globales, pueden hacer una inspiradora diferencia

Es necesario que vayamos ubicando las prácticas cotidianas que pueden hacer una verdadera diferencia para cuidar al ambiente. Luego de conocerlas y meditar su importancia, es muy importante hacerlas hábitos. Sabemos que los hábitos son poderosos, tanto cuando son positivos como cuando son negativos: un hábito es casi como respirar o comer para el cerebro. Qué mejor que adoptar hábitos positivos para la salud del planeta, que vayan dando el ejemplo y te hagan sentir bien cotidianamente.

1. Evita comprar agua embotellada: vuelve a los tiempos en que llenabas un termo continuamente para saciar tus necesidades de este líquido. Recuerda que esta pésima práctica se potenció en los 90, pero además de que las empresas explotan los mantos acuíferos a precios irrisorios, la generación de basura es espeluznante.

2. Evita pedir alimento para llevar y, en caso de hacerlo, evita a toda costa el unicel: intenta ir a comer a los restaurantes directamente; pedir comida para llevar implica una cantidad exorbitante de desperdicios. Por su parte, el unicel tarda unos mil años en degradarse. 

3. Usa tu coche al mínimo y de preferencia, no tengas: llegó un momento en el siglo pasado en que el coche se convirtió en un sinónimo de calidad de vida. Sin embargo, esta creencia nociva ha hecho que desde la revolución industrial haya 40% más dióxido de carbono en la atmósfera que antes, pues el uso de automóviles es uno de los principales contaminantes. 

4. Si en tu ciudad o localidad no se separa la basura, organiza una campaña: no es difícil, y el hecho de que tu ayuntamiento no separe la basura al recolectarla no es pretexto para que esto nunca cambie. Organízate con algunos vecinos e inicia una campaña para que se vuelva una obligación el aprovechamiento y separación de basura en tu localidad. 

5. No uses el aire acondicionado: si hace mucho calor acopla un ventilador, pues usar aire acondicionado es un desperdicio importante de energía, así que suprímelo, incluso a costa de tu comodidad.

6. Haz un cultivo en tu casa y acopla espacios verdes: está comprobado que un contacto mínimo con la naturaleza, incluso en una fotografía, te hace más feliz. También está probado que cualquier espacio verde mejora la temperatura y devuelve humedad a la atmósfera: hacer un espacio verde en tu casa es una obra que beneficiará a muchas personas a tu alrededor. 

7. Adopta plantas en peligro de extinción: algunas iniciativas han aplicado esta genial idea, para que algunas especies vegetales no se pierdan; busca en internet alguna existente en tu país.

8. Adopta un espacio verde de tu ciudad: será tu responsabilidad cuidarlo, pero también será una de las satisfacciones silenciosas más poderosas en tu vida.

9. Lleva a un lugar seguro tu basura electrónica: jamás la mezcles con el resto de tus residuos; investiga algún centro de acopio cercano a tu hogar y, de preferencia, lleva contigo los residuos electrónicos de más personas.  

10. Evita el plástico: usa bolsas de tela y sustituye botellas de plástico por sus versiones en vidrio, que suelen ser retornables. Elimina paulatinamente el plástico de tu vida; es posible. 

11. Firma y apoya las campañas globales ecológicas: aunque muchas personas son escépticas en este punto, el poder ciudadano global unido puede hacer grandes cambios (lo cual se ha comprobado), para combatir a los grandes poderes que buscan lucrar con el deterioro ambiental.



7 hechos que la industria de las bebidas gaseosas y azucaradas jamás te dirán

Consumir bebidas gaseosas es uno de los hábitos más perniciosos para la salud, sin embargo, la industria que tiene en este mercado su fuente de ganancias se cuida mucho de difundir la información al respecto.

Image: Drinking soda

Las bebidas gaseosas y azucaradas se encuentran entre uno de los alimentos más perjudiciales para la salud pero, extrañamente, también entre los más populares. Se trata a todas luces de un gusto adquirido, influenciado por empresas concretas que encontraron en este hábito pernicioso y en última instancia artificial, la fuente de sus cuantiosas ganancias.

A continuación un listado con 7 hechos que, aunque probados, la industria de las bebidas gaseosas nunca dirá a sus consumidores cautivos.

1. El agua se está convirtiendo en la bebida más popular

Sea por las campañas de salud pública, por un asunto de estatus socioeconómico, por la propaganda del mercado o por alguna otra razón, el agua pura ha experimentado en los últimos años un crecimiento notable en sus niveles de consumo, particularmente en países desarrollados y subdesarrollados. En Estados Unidos, por ejemplo, las ventas de agua embotellada aumentaron en un 56% de 2001 a 2011, rondando, en promedio, los 26 galones por persona (casi 100 litros). Para el mismo periodo el consumo de bebidas gaseosas cayó 16%, a 44 galones (166 litros).

Por supuesto el consumo de bebidas gaseosas sigue siendo abrumante, pero también existe esta tendencia contaria.

2. La Coca Cola engordó a Santa

Muchos tenemos en la mente la imagen del viejo bonachón de mejillas sonrosadas y esponjada barba blanca que cada diciembre regresa trayendo consigo regalos que deja a los niños que se portaron bien durante todo el resto del año. Santa Claus es el nombre con que se conoce en los países anglosajones a este viejo amable y generoso, exportado también a otros países como parte del colonialismo cultural que sirve de herramienta ideológica al sistema económico dominante.

Como se sabe, el antecedente de Santa Claus es San Nicolás, un santo de la tradición europea cuyo aspecto nada tiene que ver con el del panteón capitalista. Y quizá no sea casualidad que, obeso como lo conocemos, este personaje esté asociado a ciertas bebidas gaseosas, que lo han convertido en una suerte de emblema suyo para el fin de año.

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La relación entre obesidad y consumo de bebidas está más que probada. No por nada los países donde más se beben refrescos son también donde más personas obesas hay —Estados Unidos y México—, con repercusiones en otros asuntos de salud como el desarrollo de diabetes y otras enfermedades.

Con todo, la industria asegura que dicho vínculo es inexistente.

3. El refresco de “dieta” no es de dieta

La nuestra es una época que encontró cierta predilección por el eufemismo, ese recurso lingüístico de la corrección política que por lo regular enmascara y suaviza.

Este es un poco el caso de la denominación “dieta” de las bebidas gaseosas, la cual parece un salvoconducto para incluir a estas en un dudoso rubro de lo saludable o lo permisible. Por ser de dieta, podría pensar un consumidor, el refresco ya no es tan dañino.

Con todo, un estudio realizado recientemente por un equipo multinacional de investigadores, encontró que el consumo de bebidas gaseosas de dieta incrementa la probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2, además de que las mujeres que beben bebidas “light” tienden a consumir hasta 43% más gaseosas que los hombres que beben bebidas normales.

4. La creciente adicción a la cafeína

Después de las bebidas gaseosas, las llamadas “energéticas” se han convertido en el nuevo favorito del mercado, tanto que incluso la industria espera duplicar sus ventas de aquí a cuatro años (que en 2012 fueron de 12.5 mil millones de dólares en Estados Unidos).

El problema con estos productos es su alto nivel de cafeína, casi 4 veces mayor al de una porción equivalente de refresco, con los efectos en la salud que ello conlleva.

5. Cafeína y alcohol y los riesgos de mezclarlos

A pesar de los altos niveles de cafeína, es común que las bebidas energéticas se mezclen con alcohol, una combinación especialmente peligrosa que provoca taquicardia, dolores de cabeza y aun ataques, según se ha observado en las salas de emergencia de hospitales y clínicas donde terminan, cada vez con más frecuencia, los jóvenes que incurren en esta práctica.

6. El tamaño sí importa

¿Cambiaría en algo que cines, restaurantes, estadios y otros lugares de entretenimiento público vendieran bebidas gaseosas en porciones menores? Esa fue la intención de Michael Bloomberg, alcalde de Nueva York que dictó una orden para que en estos y otros sitios no se vendieran bebidas azucaradas en presentaciones de más de 16 onzas. La Suprema Corte, sin embargo, echó abajo la resolución.

7. Impuestos bloqueados

No son pocos países que intentan revertir el efecto dañino de los refrescos en la salud pública con impuestos y otras medidas que, en el escenario ideal, se destinaría a subsanar dicho perjuicio. Sin embargo, el lobby de la industria es poderoso, y por lo menos en Estados Unidos no han sido pocos los casos en que estos esfuerzos terminan sucumbiendo ante su poderosa influencia

[WSJ]



Una alimentación más justa para todos desde el comedor universitario: el propósito de Real Food

Los comedores universitarios pueden convertirse en un factor de cambio de alto impacto en las prácticas y hábitos en torno a la alimentación, haciendo de esta un proceso amplio que genere beneficios para todos los involucrados.

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La comida que se sirve en comedores universitarios tiene fama de paupérrima, de tener una calidad que va de lo poco agradable a lo pésimo, esto a pesar de que tienen potencial suficiente para convertirse en un factor de cambio, un lugar donde los hábitos y las prácticas en torno a la alimentación se transformen para bien tanto del individuo como de la comunidad a la que este pertenece.

Partiendo de esto, la organización Real Food Challenge, dirigida por David Schwartz, impulsa una campaña para modificar la alimentación que se ofrece en las universidades de Estados Unidos, comenzando por la calidad de los alimentos que se ofrecen pero, sobre todo, ayudando a generar conciencia de todo lo que se encuentra implicado en la elección de estos y cómo hasta cierto punto se requiere una información mínima para impactar positivamente en ámbitos más allá del en apariencia trivial comedor universitario.

Local, justo, sustentable y humano son los requisitos que Real Food plantea como indispensables para los insumos que se convertirán en el menú de las universidades que se alinean con el proyecto. Sumadas, estas categorías aseguran un beneficio compartido y común entre casi todos los involucrados en la cadena de producción y consumo, desde el personal que cultiva hasta el estudiante que desayuna, e incluso otros elementos como, por ejemplo, los animales que se utilizan en las actividades rurales.

Según Schwartz, este cambio de perspectiva no vuelve más costosa la alimentación, un argumento que se invoca con cierta frecuencia al momento de preferir la comodidad de la comida industrializada y de producción masiva.

Pero incluso si este fuera el caso, el costo sigue siendo mínimo cuando se considera que, en última instancia, se trata de una buena oportunidad para transformar la posición que generaciones enteras tienen frente a la manera en que se alimentan.

[Co.Exist]

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