Las salchichas y carnes procesadas son catalogadas como cancerígenas por la OMS

Las carnes procesadas, por su modo de conservación, contienen componentes ubicados como carcinógenos.

Quizá no quieras enterarte realmente de qué están hechas las salchichas; los embutidos, suelen ser de dudosa reputación para la salud, quizá ahora más que nunca. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC por sus siglas en ingles) ha ubicado desde hace tiempo a estos últimos en la misma categoría de cancerígenos como el tabaco, el arsénico o el amianto.

Ahora, la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha incluido las carnes procesadas también en el grupo 1 de la sección de cancerígenos; por su parte las carnes rojas pasarán al grupo 2. Lo anterior, para la industria es un gran revés, y para el sistema alimentario mundial un gran giro.

Que las carnes procesadas como las salchichas, el tocino, el salami, etc., sean reconocidas propiamente como cancerígenas no es poca cosa. Ahora se recomendará solamente una ración de 20 g de carnes procesadas al día, es decir, 3 veces menos de lo que se hacía, con 70 g.

No todo en las carnes es negativo. Estas contienen proteína, vitaminas, hierro y zinc; el problema es el tipo de grasas que contienen y que son saludables, sobre todo cuando son ingeridas en altas cantidades. Por su parte, las carnes procesadas son las más insanas, ligadas como cancerígenas por los siguientes motivos:

Nitratos: para conservar la carne son usadas altas cantidades de sales de ácido nítrico (HNO3), las cuales provocan la formación de sustancias carcinógenas.

Ahumado: contienen hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAH, por sus siglas en inglés), los cuales se vuelven carcinógenas cuando estas alcanzan altas temperaturas.

Carnes procesadas cocinadas altas temperaturas: también producen PAH.

Su hierro hemínico: es un mineral de las carnes rojas que puede dañar el revestimiento del cólon; ello facilita la aparición de cáncer.

[El Confidencial]



Un día a la semana sin carne equivale a quitar un auto en circulación durante un mes

Tan sólo en México, cada segundo se sacrifican 59 animales para ser consumidos.

Imagen: soda.ustadistancia.edu.co

La producción de carne es una de los contaminantes con mayor impacto en el planeta, pues no sólo las vacas generan cantidades exuberantes de gas metano y dióxido de carbono, también su alimentación y cuidados requieren grandes cantidades de agua, semillas y espacio de la naturaleza. Para Paulina Moreno Sánchez, encargada de políticas alimentarias de Humane Society International –HSI–, la producción de carne también acarrea numerosas problemáticas de deforestación que, “a nivel mundial se dedica más tierra a la crianza y la alimentación de animales de consumo que para cualquier otro propósito.”

Mientras que para producir un kilo de carne, se requieren 6 000 litros de agua, para conseguir un kilo de frijoles se requiere menos de la mitad. Esto provoca que con el incremento del consumo en carne, lácteos y huevo, los gases de invernadero relacionados con comida podrían elevarse hasta en un 51 por ciento para el 2050. Por ello, la HSI plantea la reducción del consumo de carne, buscando más dietas basadas en vegetarianas o semivegetarianas: “Esto va a permitir reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y ahorrar agua. No le estamos diciendo a la gente ‘deja de comer carne’.”

Tan sólo en México, cada segundo se sacrifican 59 animales para ser consumidos. Inclusive, este país latinoamericano ocupa el octavo lugar en producción de bovinos y porcinos; y el sexto en producción de carne de ave. Y de acuerdo con la data de la HSI, si una familia de cuatro personas deja de comer lácteos, carne y huevos una vez cada semana, es “como quitar un auto de las calles durante cinco semanas”.

En consecuencia, esto no sólo reduciría los impactos relacionados con la producción de carne, también con la problemática de la contaminación que en las últimas semanas ha vivido la ciudad de México. Sin mencionar los beneficios a la salud, como la disminución de padecer diabetes, obesidad y cáncer. De acuerdo con la American Journal of Clinical Nutrition, las dietas semivegetarianas o vegetarianas en EE.UU. son capaces no sólo de reducir las emisiones de gases invernadero en un 22 por ciento, también a reducir la huela de agua por 1 000 litros de agua al día por persona –alrededor de 470 mil litros por año–. 

Por esta razón, la HSI planeó la campaña de #LunesSinCarne, la cual invita a la sociedad al no consumo de productos de origen animal cada inicio de semana con el fin de no contribuir al maltrato animal, cuidar al medio ambiente y mejorar la salud pública. Esta es una campaña internacional que tiene una presencia en 20 países y la participación de Paul McCartney, Ellen Degeneres, Enrique Bunbury, Eugenio Derbez, Andrés Aguilar, Claudia Lizaldi, Rubén Albarrán, entre otros. 

[Sin Embargo]

 

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Científicos te dicen por qué un mundo vegetariano sería más sano para ti y la Tierra

Las cifras son sorprendentes. Un mundo vegano, por ejemplo, disminuiría en un 70% las emisiones de carbono causantes del cambio climático.

Al vegetarianismo suele asociársele con una tendencia ideológica. La verdad es que conforme más estudios vinculan al consumo de carne con la devastación de ecosistemas (paradójicamente para alimentar al ganado que luego nos comemos) muchas personas más van sumándose a la renuncia de la carne por una inclinación ética hacia el medio ambiente.

Recientemente un estudio publicado en los Procedimientos de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos ha abordado dos temas relacionados al consumo vegetariano: tanto su impacto en la salud humana como en la del medio ambiente.

El sistema de producción de alimentos, tal como funciona ahora, produce un cuarto de las emisiones de carbono a la atmósfera. Por su parte, las dietas desbalanceadas son responsables de problemas cardiovasculares y muchas otras enfermedades.

Los investigadores del estudio de la Universidad de Oxford midieron los efectos en la salud del planeta y el humano basándose en los resultados que supondrían distintas dietas.

Las tres dietas que midieron fueron: una que aborda los límites de carne roja recomendada y un mínimo de vegetales y frutas; la otra vegetariana y finalmente una vegana. Según los resultados una dieta como la primera (con consumo equilibrado de carne) evitaría 5.1 millones de muertes anuales en todo el mundo. Por su parte, una dieta vegana se traduciría en un incremento de 8.1 millones de menos muertes anuales.

En relación al cambio climático un mundo que comiera carne equilibradamente reduciría en un 29% las emisiones de carbono, uno vegetariano en un 63% y uno vegano en un 70%.

No esperamos que todo el mundo se vuelva vegetariano pero los impactos en el cambio climático derivados de nuestro sistema alimenticio será difícil de encarar y el desarrollo tecnológico no será suficiente. Advierte Springmann, uno de los investigadores de este estudio.

[Reuters]



Sobre el cómo consumir carne disminuyó el tamaño de la mandíbula humana

Para nuestros antecesores comer carne devino en un menor esfuerzo muscular.

Foto: SLP

Entre los muchos cambios que experimentó el homo erectus (que apareció hace unos 2 millones de años) hasta su transformación en el homo sapiens, la disminución en el tamaño de mandíbula fue uno de los más notables.

Los científicos durante años habían asociado este cambio a la cocción de los alimentos, que habría de volver más blandas las semillas, vegetales, y la carne. Sin embargo nuevas investigaciones de la Universidad de Harvard, lideradas por  los profesores Daniel Lieberman y Katherine Zink, sugiere que la cocción de los alimentos (hace unos 500 mil años) llegó mucho después que el notable cambio de la mandíbula.

Según los resultados, lo que había generado esta importante modificación fue el consumo de carne:

Pero en algún punto de la evolución humana se produjo un cambio, comenzamos a comer menos. Y solo fue posible por dos factores: alimentos con mayor contenido de energía, pero también que eran más difíciles de digerir.

Los investigadores encontraron también que el consumo de carne demandaba un menor esfuerzo muscular en la mandíbula, pues es más blanda que algunos vegetales y semillas.

La carne requiere menor esfuerzo para ser masticada que otro tipo de plantas y semillas de las que se alimentaban los primeros humanos, pero su incapacidad de los molares para que masticar la carne cruda podría ser una de las razones por las que no se consumía hasta que no se inventaron las primeras herramientas de piedra, hace 3 millones de años, concluye el estudio.

 



¿La carne roja podría ser la causa de un inicio precoz de la menstruación?

Si bien es muy conocida ya la influencia de los alimentos sobre el cuerpo, la UM está relacionando la carne roja con no sólo un inicio precoz de la pubertad, también con problemas de salud durante la adultez.

Numerosos estudios han demostrado que el consumo regular y constante de la carne roja aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades relacionadas con el sistema cardiovascular, endocrino y hasta reproductivo. Ahora, de acuerdo con un estudio realizado por la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Michigan (UM), las adolescentes que comen carne roja comienzan sus periodos menstruales a etapas más tempranas que aquellas que ingieren en menor cantidad.

Si bien es muy conocida ya la influencia de los alimentos sobre el cuerpo, la UM está relacionando la carne roja con no sólo un inicio precoz de la pubertad, también con problemas de salud durante la adultez; como un mayor riesgo de cáncer de mama, enfermedades del corazón, diabetes y obesidad.

Tras analizar la dieta habitual de 456 niñas de entre cinco y doce años de edad, oriundas de Bogotá –Colombia–, detectaron que las niñas que consumieron más carne roja –entre cuatro veces a la semana y dos veces al día–, comenzaron a menstruar a una edad mediana de 12 años y tres meses. A diferencia de las niñas que no consumen regularmente carne, quienes iniciaron a los 12 años y ocho meses.

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Parece ser que cinco meses es un lapso de tiempo subjetivo, sin embargo se trata de un marco referencial en que se asocia con el riesgo de enfermedades durante la madurez. Erica Jansen, estudiante de doctorado en la UM, hace referencia principalmente al cáncer de mama.

Eduardo Villamor, otro de los autores del estudio, reconoció que se desconoce qué componentes de la carne roja podrían causar este inicio precoz de la menarquía: “Podría ser la proteína o algunos micronutrientes presentes de forma natural en la carne roja, los subproductos que se crean durante la fabricación o el envasado de carnes curadas o durante la cocción, o sustancias con las que se alimenta al ganado”.

En palabras de Villamor, “una creciente evidencia sugiere que el consumo excesivo de carne roja en diferentes etapas de la vida está relacionado con una serie de resultados adversos para la salud, especialmente para conseguir algunos tipos de cáncer, la actividad sexual más temprana, embarazo en la adolescencia y uso de alcohol y tabaco”.



El jamón de pavo podría estar hecho de pasta de gallina en México: funcionario de la Sagarpa

La norma vigente, en realidad no obliga un etiquetado que deba especificar cuando se trate de una fórmula cárnica.

Foto:entrebellotas.es

A inicios de los años noventa, sobre todo a partir del Tratado de Libre Comercio, en México, como nunca en su historia, comenzaron a ingresar todo tipo de productos de importación. Hasta esta fecha, lo que consumían los mexicanos eran más bien productos de elaboración nacional, lo que de alguna manera ligaba a los alimentos a procesos menos industriales, pues las cantidades producidas, en comparación de una transnacional, eran mucho menores.

Luego llegó la era de las importaciones desde hace 30 años, que por cierto coincide con el aumento en la obesidad en el país  (7 de cada 10 adultos y 1 de cada 3 niños) según un informe del Centro para la Investigación de la Globalización, una organización independiente con base en Canadá.

En este contexto de importaciones masivas, hace un año, una noticia que no fue tan difundida, por cierto, el delegado local de la Sagarpa de Aguascalientes, Ernesto de Lucas Palacios, declaró en una rueda de prensa que la el jamón de pavo de importación está generalmente más bien hecho a partir de una fórmula de pasta de gallina, en la que se incluyen huesos:

“Lo más interesante es que hemos aumentado la importación sobre todo de pasta de pollo o pasta de gallina o lo que ustedes compran como jamón de pavo.. que no tiene nada de pavo pues, es una gallina molida con todo y hueso y plumas y eso es lo que ustedes compran cuando compran jamón de pavo, cosa que también hemos tratado de normalizar.(…)  Así como en el caso del tequila hay región de origen y no cualquier tequila se puede llamar tequila, en el caso de embutidos deberíamos de tener una norma más eficiente para que solamente el nombre de jamón se diera a aquel producto que es de pierna o de espalda de cerdo”.

La recomendación es que compren jamón de cerdo y de preferencia que sea de pierna, ya que de esta manera se garantiza la presencia de carne y no de almidones y otras sustancias que podrían poner en riesgo la salud de quienes lo consumen.

La producción de jamón (sea de pavo o de cerdo) está regulado por la Norma Oficial Mexicana NOM-158-SCFI-20031, que establece las especificaciones del producto para ser considerado jamón, pero como lo revela la Sagarpa, ésta no se cumple.

Acá la declaración en video. 

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