Conoce a las luciérnagas azules (y la magia de no poder fotografiarlas)

De entre los tipos de luciérnagas, ya de por sí encantadoras, existe uno que emite una luz azul muy difícil de captar en imágenes.

Foto:atlasobscura.com

Quizá una de las características más polémicas de nuestra época es la obstinación por documentar todo; en fotos o videos. Las personas publicamos (en gran parte para otras personas) aquello que comemos, a donde vamos, nuestros gustos… En alguna medida las redes sociales han alimentado una obsesión por “atrapar” todo aquello que nos sucede.

Afortunadamente hay algunos fenómenos que no se dejan captar tan fácilmente; algunos de ellos de la naturaleza y entre estos elusivos casos se encuentran las luciérnagas azules. En inglés se conocen como “Blue Ghost Fireflies”, algo así como Luciérnagas Azules Fantasma.

Por el mismo tipo de luz que emiten, son muy difíciles de captar. Son también muy inusuales porque solo aparecen un mes durante el verano, sobre todo en los los bosques de Apalachia en Estados Unidos y su luz no suele ser tan intermitente; sino una clase de bioluminiscencia perenne que a veces parece diluirse en el cielo. Dicen los locales que son los espíritus de los soldados confederados muertos en batalla.

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¿Por qué las instalaciones de musgo son la solución a la contaminación en las ciudades?

Bajo el concepto de CityTree, estas instalaciones citadinas están cubiertas por musgo, aprisionando cierta materia como óxido nitrógeno y CO2 mientras produce cantidades significativas de oxígeno y refresca el medio ambiente.

Numerosas ciudades del mundo han tenido que adaptarse a la cada vez más creciente sobrepoblación; han tenido que desarrollar nuevas infraestructuras tanto públicos como privados para agilizar el transporte y efectivar la vivencia de millones de habitantes. Desgraciadamente no todas las ciudades cuentan con conceptos y diseños que sean capaces de ser sostenibles tanto con las necesidades humanas como con la resiliencia de la naturaleza. Frente a ello, surge una startup tecnológica llamada Green City Solutions, la cual instala fitros de aire mediante cultivos de musgo. 

Bajo el concepto de CityTree, estas instalaciones citadinas están cubiertas por musgo,  aprisionando cierta materia como óxido nitrógeno y CO2 mientras produce cantidades significativas de oxígeno y refresca el medio ambiente. Cada instalación es alrededor de 3 metros de anchoy 4 metros de alto, en donde hay plantas a lo largo de 2.19 metros de profundidad. Además, es capaz de ofrecer un beneficio ambiental de 275 árboles, absorbiendo 250 gramos de partículas al día y removiendo 240 toneladas métricas de dióxido de carbono cada año. 

De acuerdo con el cofundador de Green City Solutions, Zhengliang Wu, “los cultivos de musgo poseen mucha más área de superficie vegetal que cualquier otra planta. Esto significa que puede capturar más contaminantes.” Y gracias a que cada instalación posee sensores vía Wi-Fi, se puede medir la calidad de aire alrededor de ella: se ha comprobado su efectividad a un bajo costo –cada instalación cuesta alrededor de 25 000– para limpiar el aire. 

 

 

Este tipo de proyectos que busca la ecosustentabilidad de las ciudades proveería numerosos beneficios tanto a la salud general de la población como a la ecología de la región. Varios estudios han comprobado la toxicidad de los contaminantes derivados de los medios de transporte, la basura, entre otros. De modo que incorporar esta tecnología podría ayudar a fortalecer la infraestructura citadina, mejorar el medio ambiente y regular la temperatura de las ciudades. 

 



Vaquita, ¿cómo hemos llegado hasta aquí?

En 1978, P. sinus, fue incluida en la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) (Brownell & Robert. 1983).

Autor: Andrea Tapia García

Vaquita (Phoecena sinus), mejor conocida como vaquita marina. Es una especie endémica del Golfo de California que actualmente se encuentra en peligro crítico de extinción con una población cercana a los 30 individuos. ¿Cómo fue que esta especie llegó a este punto?

El Golfo de California, también conocido como Mar de Cortés, es uno de los mares biológicamente mas ricos y productivos en todo el mundo. Su riqueza ecológica y alta productividad, ha hecho que las actividades económicas aumentaran constantemente a lo largo del Golfo, convirtiéndolo en una región económicamente activa y causando un crecimiento incontrolado de la población (Urban, Rojas, Guerrero, Jaramillo & Findley, 2005).

Este mar es el hogar de cerca de 43 especies de mamíferos marinos, incluida la endémica vaquita. Debido a las diversas e insostenibles actividades humanas, como lo son la pesca, turismo, contaminación y cambio climático; los mamíferos marinos de esta área han sufrido diversas amenazas, logrando disminuir sus poblaciones, en algunos casos a un nivel crítico (Arrellano, Torreblanca & Smith, 2014).

Actualmente la vaquita es el cetáceo más amenazado en todo el mundo. Siendo la causa principal son las capturas incidentales en redes de pesca (Rohr, 2016). Durante las actividades pesqueras, los mamíferos marinos son capturados y mueren. Esto es conocido como captura incidental; y representa un problema para muchas especies de cetáceos alrededor del mundo (Danemann & Ezcurra 2007).

El poner en riesgo a esta especie, nos lleva a cuestionarnos ¿Qué se hizo bien?, ¿qué fue lo que faltó?, ¿queda algo más por hacer?. A partir de estas y otras preguntas, se tratará de dar un panorama sobre el porqué esta especie se encuentra al borde de la extinción.

La vaquita (P. sinus), es el cetáceo más pequeño de todo el mundo con un tamaño cerca de los 140 cm. De acuerdo a Norris y Mc Farland (1958; citados por Urban et al. 2005), su distribución se encuentra limitada a la parte Norte del Golfo de California. Suelen estar en grupos pequeños o solitarios y se calcula una vida media de 20 años, con una reproducción de un individuo cada 2 años. Aunque la edad de madurez sexual ha sido difícil de estimar, se cree que maduran alrededor de los 5 años (Mateos, 2017; Brownell & Robert. 1983; Rohr, 2016; Urban et al. 2005).

La vaquita comparte aguas con un pez conocido como totoaba, también endémico de la región. La vejiga de este pez, al que se le atribuyen capacidades afrodisiacas y medicinales, puede venderse en Asia con un precio que llega alcanzar hasta los 60 mil dólares, consumiéndose principalmente en China (El Universal, 2017). Desde el año de 1942, la pesca furtiva y el tráfico para su vejiga han provocado una pesca incontrolada e ilegal, involucrando tanto a pescadores mexicanos como traficantes estadunidenses (Brownell & Robert. 1983).

El primer reporte registrado de vaquita en una red de pesca data del año 1961 por Norris y Prescott. La captura incidental por las flotas pesqueras en la década de 1970, estaba en el rango de decenas a cientos de vaquitas (Brownell & Robert. 1983). En el año 1975, se declaró la veda permanente para la totoaba; sin embargo, la pesca con redes de enmalle siguieron operando.

En 1978, P. sinus, fue incluida en la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) (Brownell & Robert. 1983). Se contrató personal profesional en áreas protegidas y se desarrolló un plan de manejo (Arrellano et al. 2014). A pesar de esto, las pescas incidentales, no se detuvieron, teniendo un rango de muerte de 32 vaquitas por año (Brownell & Robert. 1983).

En 1993, el Alto Golfo de California y el Río Colorado, son decretados Reserva de la Biosfera. El gobierno especifica la protección legal de la vaquita, complementando las regulaciones de la reserva. Al observar que la población seguía disminuyendo, se realizaron estudios de población que demostraron que el área protegida no coincidía con su distribución. Además, la zona de reserva no contaba con los señalamientos adecuados para la prohibición de pesca.

La International Whale Commission (IWC) basándose en un estudio con una mortalidad de entre 39 y 84 vaquitas en 1995 (D’Agrossa et al, 2000), propuso el cierre de la pesquería de totoaba. Se necesitaba reconsiderar los permisos de pesca, realizar acciones para detener el comercio ilegal de totoaba y desarrollar un plan de protección a largo plazo para la vaquita. En dicho plan necesitaba incluirse educación y alternativas para pescadores, así como acciones de monitoreo (Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita marina [CIRVA], 2014). De no ponerse en marcha, calcularon que la población bajaría durante los siguientes 15 años a 50 individuos (Urban et al. 2005).

En la década de los 90 la gestión de áreas litorales se basaba en un modelo integrador, donde se tomaba en cuenta el desarrollo sostenible junto con la participación pública (Pérez C. 2014). Si se observa el caso de la reserva de Cabo Pulmo en Baja California, resulta evidente que para que un plan de manejo sea exitoso, debe haber una implementación de las acciones por parte del gobierno y las personas afectadas por dicho manejo (Olsen et al 1999).

En el caso del Mar de Cortés, se prohibieron las redes de enmalle, pero sin dar una solución a los pescadores. Los pescadores locales argumentaron que las nuevas redes eran insuficientes para mantenerse y que mientras no se diera una solución eficaz, seguirían utilizando redes de enmalle (CIRVA, 2014).

La CIRVA sostuvo que debido a la falta de medidas eficaces para controlar la pesca, las vaquitas habían seguido un rápido camino a la extinción y que para detenerlo se debían retirar todas las redes de enmalle. (CIRVA, 2014). Después de que Omar Vidal, director de la WWF, comentara que las redes de enmalle eran la razón por la que la población de vaquitas se encontraba encolapso, la SEMARNAT (Secretaria de Medio Ambiente y de Recursos Naturales), comenzó a trabajar en una alternativa para sustituir este tipo de redes, trabajo que hasta la fecha sigue inconcluso. (Zamarrón, 2016).

A pesar de las advertencias, el gobierno Mexicano no realizó las acciones necesarias. Inclusive la IWC afirmó que si el gobierno hubiera seguido las recomendaciones, la vaquita probablemente no se encontraría en esta situación. (CIRVA, 2014). No fue hasta el año 2012, que se realizaron los primeros esfuerzos reales para detener el comercio ilegal (CIRVA,2014). A pesar de los esfuerzos en patrullar las zonas y hacer cumplir las normas, el proceso judicial es descuidado y no se logran las condenas establecidas. Consecuentemente, el comercio ilegal no ha podido ser detenido (Méndez E. 2017). En este punto, el retirar las redes de enmalle era insuficiente, se necesitaba prohibir todo tipo de pesca en la zona (CIRVA, 2014).

Debido a los pocos avances logrados, en el año 2016 se lanzó una iniciativa, donde se buscaba considerar la pesca de totoaba como un delito grave y sin derecho a fianza, con la finalidad de cesar con las redes de pesca de manera definitiva. Actualmente esta iniciativa sigue en proceso de revisión. (Garduño J., 2017).

De acuerdo a la CIRVA en noviembre de 2016 quedaban 30 individuos. Al no poder parar la caza ilegal y al borde de la extinción, científicos han propuesto capturar especímenes y colocarlos en un corral marino. Junto con ayuda de delfines entrenados por parte la marina de EUA, se buscaría localizar los individuos para transferirlos a un estanque temporal, construido dentro de su hábitat.

Sin embargo, aunque este plan pudiera llevarse a cabo, los científicos ven poco probable que la reproducción en cautiverio, pudiera restaurar la población. Este plan de manejo, representa una última alternativa, para evitar la extinción de la vaquita, que requeriría de grandes esfuerzos de manera continua, durante décadas (Mendez E., 2017).

Este caso de pérdida de biodiversidad debido al comercio y el tráfico ilegal, la falta de comunicación entre sociedad y gobierno, y la falta de acciones por parte del gobierno Mexicano, Estadunidense y Chino; deberá tomarse como referencia para poder realizar planes de manejo completos, eficaces e integradores. Se debe ayudar a la gente a ver en una perspectiva diferente. Informarlos, entender sus problemas y entre todos buscar una solución. Sólo de esta manera, los recursos marinos podrán ser aprovechados de manera sostenible; y la conservación y el manejo de recursos, podrán ir de la mano.



Déjate hipnotizar por las fantasmagóricas luciérnagas de Waitomo (TIME-LAPSE)

La bioluminiscencia de las luciérnagas han hipnotizado a sus visitantes; incluyendo, dos siglos después, los documentales de turistas y artistas.

Entre las maravillas naturales de Nueva Zelanda se encuentra la Cueva Waitomo, este sitio tan hipnotizante que ha llamado la atención desde hace más de dos siglos. Cuenta la leyenda que fue apenas en 1887 cuando el jefe maori Tane Tinorau, acompañado por el inglés Fred Mace, exploró el interior de la cueva mientras flotaban clandestinamente en una balsa iluminada por velas.

Conforme fueron introduciéndose a la cueva, descubrieron una gruta con una miríada de destellos azulados reflejados en el agua en su techo. Al subir la mirada, hacia el techo, se dieron cuenta que la oscuridad estaba siendo iluminada por la sorprendente alquimia de las luciérnagas. Pese a que troncos y escombros inundaban el camino, los primeros visitantes lograron explorar los niveles más bajos de la cueva…  

Desde entonces (1889), la bioluminiscencia de las luciérnagas han hipnotizado a sus visitantes; incluyendo, dos siglos después, los documentales de turistas y artistas. Tal como el trabajo de Jordan y Jenna de Adventures Blog, el cual tardó alrededor ocho meses y 60 horas de estar dentro de la cueva. ¿El resultado? Un time-lapse que reúne no sólo la belleza de la naturaleza, también la inmensidad de la perfección. 

  

La cueva contiene tres niveles, vinculados por el Tomo: un eje vertical de 16 metros de piedra caliza; un segundo eje que, en caso que haya un exceso de visitantes, se acumula monóxido de carbono; y el tercero, “La Catedral”, es un área cerrada con superficies rugosas y una gran acústica. Y mientras que las personas recorren el sitio, se pueden ver hilos tendidos de la larva que producen una luz fantasmal en el extremo de su cola, y así atraer a todo mosquito o pequeño insecto que deambula por la cueva. 

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Consejos para atraer luciérnagas a tu jardín

El espectáculo que nos dan es único en su especie; atráelas y con ellas sus beneficios para la biodiversidad.

Las luciérnagas son quizá los insectos luminiscentes más conocidos. Según la latitud del planeta suelen llegar más en verano o en invierno, dependiendo. En las partes más nórdicas lo hacen en las noches de verano, mientras en los países que más se acercan al ecuador, lo hacen en las noches de invierno.

Las luciérnagas aman la humedad, por ello viven en sitios cercanos a pantanos o en zonas boscosas. Su poética intermitencia lumínica es una danza hermosa en busca de pareja, y encontrarlas es siempre una experiencia estética importante.

Hoy te compartimos algunos consejos para atraerlas a tu jardín:

  • Una fuente o un estanque: a las luciérnagas les gusta el agua, suelen vivir en lugares donde hay estanques, arroyos, ríos, pantanos, o incluso lugares donde hay poca agua como charcos.
  • Deja el lodo: a las larvas les es muy útil para inmovilizar a sus presas.
  • Siembra flores: aunque hay más de 2000 variedades de luciérnagas, diversificar el polen y néctar del que se alimentan es muy atinado.
  • Árboles, madera o leña cerca de una fuente de agua: en estos sitios les encanta colocar sus huevecillos.
  • Pasto crecido: lo prefieren así para que puedan esconderse de sus depredadores.
  • Lugares altos como arbustos y árboles son deseables
  • Poca luz en tu jardín: mientras menos luz artificial haya, más se acercarán.
  • Usa los menos pesticidas posibles.


6 datos sobre las luciérnagas que te van a encantar

Todos sabemos que las noches de verano no serían lo mismo sin estas bellezas bioluminiscentes, pero pocos sabemos cómo se sincronizan y cómo hacen alquimia para generar luz.

Hay pocas cosas más encantadoras, en todo el sentido de la palabra, que las luciérnagas en la noche. El recuerdo de luciérnagas cuando éramos niños puede ser uno de los más fantásticos: pequeñísimos insectos emitiendo luces aquí y allá, alucinadamente. Pero además de su carismático show de luces, las luciérnagas son insectos maravillosos. Considera lo siguiente:

 

1. Son alquimistas (al menos poéticamente):

No es que trasmuten metales en oro, pero sí crean luz como por arte de magia. Cuando un químico llamado luciferina (nótese la misma raíz latina que Lucifer) dentro de su abdomen/cola se combina con el oxígeno, el calcio y el trifosfato de adenosina, ocurre una reacción química que genera una luz espectacular.

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2. Crean la luz más eficiente que existe en el mundo:

La luz producida por las luciérnagas es la luz más eficiente que jamás se ha hecho. Casi el 100 por ciento de la energía en la reacción química es emitida como luz; en comparación, un foco sólo emite el 10 por ciento de su energía como luz, el otro 90 por ciento se pierde como calor.

 

3. Usan su luz como coquetería:

Cada especie tiene un patrón específico de flashes de luz, y los machos usan este patrón para avisar a las hembras de la misma especie que serían un buen partido para ellas. Cuando una hembra encuentra un partido prometedor, responde con su propio patrón de intermitencias.

 

4. Algunas especies sincronizan sus luces:

La ciencia no está segura de por qué sucede esto, pero algunas especies se sincronizan en un hermoso juego de luminiscencias. En este video puedes ver un ejemplo:

 

5. Saben horrible:

Ahora que se ha puesto de moda comer insectos, al menos las luciérnagas estarán a salvo porque, al parecer, saben horrible. Su sangre contiene una sustancia llamada lucibufagina que es un esteroide de defensa que tiene un sabor insoportable. Los predadores asocian el mal sabor con la luz de la luciérnaga y aprenden a no comer bichos que brillan.

 

6. Están desapareciendo del mundo:

Si cada verano ves menos luciérnagas, no estas solo. Las poblaciones están en declive debido a la combinación de contaminación de luz, uso de pesticidas y destrucción de hábitats. De acuerdo al Smithsonian, si pavimentas un campo donde viven las luciérnagas, estas no emigrarán a otro campo, simplemente desaparecerán para siempre. La extinción de su luz es la extinción de su especie.

 

Un mundo sin luciérnagas sería, sin duda, un mundo más triste.

Para ayudar a preservarlas puedes ahorrarte los químicos; dejar que los caracoles y gusanos vivan en tu jardín (algunas se alimentan de estos); proporcionar refugio en setos o plantas frondosas; plantar flores (algunas se alimentan de estas); reducir la luz de tu casa (se confunden con la luz artificial y mueren quemadas); no capturarlas.

 

 

 

 

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