¿Cómo congelar los huevos que te han sobrado?

Preservarlos en el congelador es de lo más sencillo y práctico.

 

Foto:directoalpaladar.com

Por ecología, en esta época desperdiciar, más que nunca, es irresponsable. Algunas iniciativas por ejemplo en Francia e Inglaterra no permitirán más que se desperdicie la comida de los super mercados, pero quizá, la mayor diferencia podemos hacerla cada uno desde casa.

Los huevos en el refrigerador suelen durar solamente de 3 a 4 semanas, por ello, hoy te damos algunos tips para congelarlos; puedes hacerlo completos, o bien, la yema solamente.

Huevos blancos

Puedes ponerlos directamente en el congelador en alguna bolsa, por ejemplo. También vaciarlos en tus cubos de hielo y congelarlos individualmente. Asimismo, vaciarlos en un mismo contenedor.

Yema

Si congelas la yema directamente podría espesarse, por ello, es necesario que le agregues 1/8 de cucharada de té con sal o 1 1/2 cucharada de té con azúcar por cada 4 huevos. Recuerda guardar separadas las yemas dulces y saladas para que luego puedas emplearlas en los platillos adecuados.

Yemas hervidas

Incluso si ya has hervido los huevos, sus yemas pueden congelarse para ensaladas posteriores, por ejemplo. Remueve las yemas de los huevos y colócalas en un cazo; cubre con un cm de agua y vuelve a hervir; ponlas en un recipiente y déjalas reposars tapadas por 12 minutos. Ahora colócalas, secas, en algún recipiente en el congelador.

[TreeHugger]

 



El hielo del Ártico está más vulnerable de lo que creíamos

El problema del flujo de las aguas deshieladas es que desprotegen la zona polar de los océanos más cálidos, provocando fracturas y derretimiento de la mayoría de los glaciares.

En los últimos años ha surgido la preocupación ante el deshielo de los polos debido al calentamiento global. Poco a poco se ha tratado de investigar a profundidad las causas, consecuencias y medidas de prevención para enfrentar esta crisis global. Un ejemplo de ello es la investigación realizada por The Earth Institute de Columbia University, desde el siglo XX, en la cual se surgiere que la Antártica es más vulnerable ante los próximos aumentos de temperatura de lo que se solía creer. 

Para llegar a esa conclusión, los científicos grabaron los canales de agua deshielada para tratar de encontrar la distancia que recorrían y el tiempo que hacían para llegar a los océanos. Los resultados no fueron gratos. En palabras de Jonathan Kingslake, glaciólogo y miembro de la investigación, “Esto no es el futuro. Se está expandiendo ahora mismo y ha sido así en las últimas décadas.” 

Anteriormente se creía que el agua deshielada se quedaba en la zona; sin embargo la investigación demostró que estas aguas se mueven a lo largo de la superficie de la Antártica recorriendo grandes áreas. En total, hay 700 canales y lagunillas que recorren desde 121 km hasta 604 km a 1 300 metros sobre el nivel del mar. Suponen sitios en donde se pensó que era imposible el flujo acuífero y que, pese a la lógica física, pueden llegar a formar cascadas; como la que se encuentra en Nansen Ice Shelf, con una altura de 122 metros. 

Estas aguas deshieladas usualmente se congela de nuevo en invierno, sin embargo en los últimos años se ha vivido una pérdida considerable de hielo debido al calentamiento global. Esto quiere decir que hay ahora más agua deshielada de la que se vuelve congelar, y conforme las temperaturas aumenten, continuará el mismo curso de deshielo ocasionando numerosas crisis en el planeta. 

 

El problema del flujo de las aguas deshieladas es que desprotegen la zona polar de los océanos más cálidos, provocando fracturas y derretimiento de la mayoría de los glaciares. En otras palabras, estas aguas deshieladas dejan expuestos y en vulnerabilidad a los polos; como muestran las zonas rojas de la imagen a continuación:

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Correr una hora prolonga la vida siete horas, estudio

Según un nuevo estudio realizado por el profesor de kinesiología en la Iowa State University, Duck-chul Lee, correr durante una hora prolonga la esperanza de vida incluso siete horas.

Salir a correr es una de las actividades físicas con mayor número de beneficios tanto corporales como psicoemocionales: incrementa los niveles de endorfinas y serotonina, brindando mayor estabilidad en cada uno de los sistemas corporales y en la salud psicológica de la persona que lo practica; ayuda a la digestión, y por tanto a absorber con mayor facilidad los nutrientes de los alimentos y a desechar todas las toxinas que se encuentran en el cuerpo; entre otros. Según un nuevo estudio realizado por el profesor de kinesiología en la Iowa State University, Duck-chul Lee, correr durante una hora prolonga la esperanza de vida incluso siete horas y previene tanto enfermedades como muerte prematura. 

Para llegar a esta conclusión tan específica, Dr. Lee realizó un análisis en el que comparaba la esperanza de vida entre no corredores y corredores, encontrando que los últimos tendían a vivir tres años más que los primeros –aún si corren lento o esporádico y fuman, beben o tienen sobrepeso–. Lee retomó un estudio elaborado hace aproximadamente tres años en el que se indicaba que correr diario durante cinco minutos se correlacionaba con la prolongación de vida. De modo que para analizar la relación necesitaba primero que nada establecer los factores de mortalidad y ejercicio, y luego recolectar la información de los voluntarios a una grande escala. 

Conforme se fue realizando el análisis, Lee encontró que una persona corredora –frecuente o no– disminuía el riesgo de una muerte prematura hasta un 40 por ciento, controlando factores como el tabaco, bebidas alcohólicas, problemas de salud como hipertensión u obesidad, de ataques cardíacos en un 25 por ciento y de muertes en un 16 por ciento. Y no sólo eso: los investigadores calcularon que correr regresaba estadísticamente más tiempo en la vida de las personas que la que les hacía consumir. Estimaron que un corredor típico pasa menos de seis meses en correr dos veces a la semana durante 40 años, y poseía un incremento en la esperanza de vida de 3.2 años; es decir que una hora de correr alarga la esperanza de vida siete horas. 

Dr. Lee agrega en su estudio que estas adiciones “no son infinitas”; correr no vuelve inmortal a las personas pero reduce los efectos de la vejez y mejora la calidad de vida. 

 



Guía práctica para desintoxicar la mente

Como medida preventiva, la desintoxicación mental ayuda a liberar la psique dela rumiación de estas creencias irracionales.

En los últimos años se han popularizados los programas y alimentos detox; todo aquello que elimine las toxinas del cuerpo que se han acumulado por estilos de vida, alimentación y sedentarismo. Se volvieron una especie de mainstream conforme las personas buscaban casi desesperadamente un bienestar. Sin embargo, ¿de dónde proviene el bienestar?

Hay especialistas –médicos, psicólogos y psiquiatras– que consideran que la salud en general no es sólo la ausencia de enfermedades orgánicas, sino la experiencia de plenitud tanto física como psicológica en el día a día. Por tanto es importante no sólo realizar programas detox para liberar las toxinas de la sangre, también las que se encuentran en la mente y son capaz de limitar nuestro pensamiento, vida y vínculos afectivos. 

Desintoxicar la mente significa ser realista con las creencias en torno al autoconcepto –cómo eres–, la manera de percibir y de reaccionar al mundo exterior, el cómo se cuentan para uno mismo las vivencias, etcétera. Si los pensamientos que surgen son negativos –limitantes, denigrantes o sencillamente malos–, entonces tanto la narrativa de sí como la forma de vivir tendrá la misma dinámica. Incluso los malestares se vuelven repetitivos: “No soy lo suficiente para…”, “Las personas no me respetan…”, “Siempre tomo las decisiones equivocadas…”. Esta enfermedad psicológica terminará impactando negativamente al cuerpo, hasta intoxicarse y enfermarse. 

Como medida preventiva, la desintoxicación mental ayuda a liberar la psique dela rumiación de estas creencias irracionales. Para lograrlo, es importante seguir los siguientes pasos: 

Tomar consciencia que estamos estancados

La repetición de las mismas creencias, circunstancias, eventos, recuerdos, sentimientos, bloquean la habilidad de evolución. El arrastrar el pasado a nuestro presente sólo provoca la prolongación del sufrimiento, incapacitando vivir nuestras vidas en el aquí y el ahora y dificultando el proceso de aprendizaje de lo que estamos experimentando. Es como si la continua repetición de patrones fuera capaz de robarnos nuevas vivencias y, por tanto, una vida. La solución es, paso a paso, recordar que el pasado está en el pasado, y que en el presente hay una inmensa posibilidad de forjar nuevos recuerdos mediante las vivencias de la cotidianidad. 

Aprender a callar los pensamientos

La dificultad de disfrutar el momento en el aquí y en el ahora se debe a la intoxicación de la naturaleza humana. El aprender a disfrutar del silencio mental mientras se toma el sol de una tarde de primavera, dejando a un lado los pendientes, las preocupaciones, el agobio, las responsabilidades, ayudará a liberar toxinas mentales. Hay que pasar por un proceso de entrenamiento para identificar los pensamientos y que el pensar sobre los pensamientos es pensar; por ello, una vez que se tome consciencia de ello, es importante regresar a enfocar la atención en las sensaciones corporales. 

 

 

Disminuir la velocidad del pensamiento

¿Cuántas veces no ha pasado que del camino de trabajo a casa, vamos inmersos en el pensamiento y no nos damos cuenta de lo que hay alrededor hasta que se llega a la puerta de la recámara? Ser capaces de tomar consciencia de los pensamientos, analizarlos y revalorizarlos puede ayudar a disminuir su velocidad; y por tanto también a reducir el agobio del exceso y la angustia que pueden llegar generar. Esto es posible alternando con la toma de consciencia de las sensaciones y emociones. 

 



Algunos alimentos que deberías probar congelados

Sobre todo muchas frutas pueden ser congeladas y proveerte de prácticos y accesibles snacks.

Ya se viene el verano y el calorcito que lo caracteriza, y con esta mezcla también la búsqueda incesante por encontrar algo que nos refresque y aligere. En lugar de comer chatarra, te recomendamos una serie de alimentos que congelados saben delicioso, incluso más que en su estado templado.

 

Gajos de Naranja: delicioso y sano

Mango: córtalo en pedacitos,  mételo en una bolsa y cómelo directo o licúalo en alguna otra bebida como jugo de limón.

Yogurth

Uvas

Cubos de Melón

Frambuesa

Hojas de Menta: pon en la charola de hielos pedacitos de hoja de menta con agua. Luego añade esos hielos a un vaso de agua y el sabor te será delicioso.



8 alimentos insospechados que puedes congelar y guardar para otras temporadas

Algunos inesperados productos que no pierden sus propiedades al ser congelados.

La globalización ha hecho que hoy en todas las temporadas disfrutemos de todo tipo de frutas, verduras y productos que vienen de otras partes del mundo. Pero este tipo de alimentos suelen ser mucho más costosos al estar disponibles en una época que no es necesariamente la suya en nuestro lado geográfico, y en ocasiones no llegan en las más óptimas condiciones. 

Una buena manera de comer alimentos de distintas temporadas, como lo hacen los animales, o los hombres de épocas pasadas, es guardar el alimento: algunos productos no pierden sus propiedades y cualidades al congelarlos, por ejemplo. Seguro no imaginabas algunas de las siguiente opciones que son aptas para congelar. 

 

Huevos: 

Quizá imagines que el simplemente colocar los huevos en el congelador es un tanto extraño. De hecho, la manera de congelar los huevos es romperlos y vaciarlos en un recipiente y meterlo al congelador, así te durarán por meses y no es insano. Te puede ser muy útil si eres un ávido cocinero. 

 

Queso:

Lo mejor es rayarlo y colocarlo en bolsas herméticas. Así podrás coger un poco cada que lo necesites. Otra manera útil es cortarlo en rebanadas e igualmente colocarlas en una bolsa o toper hermético. 

 

Frutas: podrás congelar desde plátanos, limones, fresas, cerezas, etc.

 

Papas: 

Especialmente cuando ya están a punto de descomponerse, puedes salvar tus papas. Primero pela la piel, luego colócalas en agua hirviendo por cinco minutos, después colócalas en agua muy fría durante 10 minutos. Finalmente colócalas, preferiblemente en porciones en bolsas herméticas, y mételas al refrigerador. 

 

Leche: 

Puedes congelarla en cubos de hielo para ahorrar espacio o en su caja. Si la vas a meter al congelador en su caja, procura vaciar un poco del contenido para que cuando crezca su volumen tenga lugar para hacerlo sin romper el recipiente. 

 

Pasta:

No tienes que desperdiciar si has cocinado mucha pasta, incluso si tiene salsa. Lo mejor es congelar la pasta que ha quedado al dente, es decir, que esté cocida muy apenas. Después de sacarla de congelador asegúrate de no cambiarla bruscamente de temperatura en el exterior; primero deja que se vaya descongelando en el refrigerador. 

 

Arroz:

Cocina el arroz y luego espárcelo en una servilleta de papel. Luego coloca la servilleta en un recipiente o bolsa hermética e introdúcelo en el congelador. 

 

Vino:

Puedes congelarlo en forma de cubos de hielo o en una bolsa ziplock, por ejemplo. Congelar tu vino no lo afectará. 

 

Nueces:

Colócalas en una bolsa hermética y listo.

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