Más de 36 mil personas exigen revocar proyecto que daña el Sistema Arrecifal Veracruzano y la Reserva de la Biósfera Los Tuxtlas

Para la ampliación del Puerto de Veracruz, el gobierno mexicano autorizó invadir un Área Natural Protegida que guarda humedales y uno de los sistemas arrecifales más importantes.

 Foto:turimexico.com

Recientemente, el gobierno mexicano aprobó la ampliación del puerto de Veracruz en el Parque Nacional Sistema Arrecifal Veracruzano. También, aprobó  una concesión para explotar  una mina de piedra basáltica en la Reserva de los Tuxtlas (para la construcción de ese puerto).

El Sistema Arrecifal Veracruzano es el más grande de todo el Golfo de México y una barrera natural contra las olas y tormentas; su biodiversidad natural es por demás fundamental. Por su parte, la Reserva de la Biósfera Los Tuxtlas es una de las últimas selvas húmedas de México, un refugio natural de millones de especies, y también un muro natural contra las tormentas tropicales.

La aprobación por parte del gobierno mexicano de la ampliación del Puerto de Veracruz viola el Convenio sobre Diversidad Biológica firmado por México y el Convenio Ramsar, que es un tratado internacional ratificado por México que obliga a preservar los humedales del país. Cabe apuntar que el mismo Estado modificó y viola arbitrariamente un Área Natural Protegida.

Hace unos meses, organizaciones como CEMDA, LITIGA y SENDAS A.C, lanzaron una campaña digital para que el gobierno revoque la ampliación de este puerto cuyos efectos a largo plazo serán irreversibles y que no es justificable bajo ningún criterio económico, pues, además, sus implicaciones generarán más costos que beneficios, finalmente.

Hasta hoy la campaña ha tenido éxito y ya se han sumado más de 36 mil personas para exigirle a la SEMARNAT que revoque estos permisos que dañarán gravemente la barrera coralina. 

Puedes encontrar mayor información de este pernicioso proyecto aquí, o bien, y si te suena, apoyar la campaña acá.

Twitter de la autora: @anapauladelatd



¿Por qué las instalaciones de musgo son la solución a la contaminación en las ciudades?

Bajo el concepto de CityTree, estas instalaciones citadinas están cubiertas por musgo, aprisionando cierta materia como óxido nitrógeno y CO2 mientras produce cantidades significativas de oxígeno y refresca el medio ambiente.

Numerosas ciudades del mundo han tenido que adaptarse a la cada vez más creciente sobrepoblación; han tenido que desarrollar nuevas infraestructuras tanto públicos como privados para agilizar el transporte y efectivar la vivencia de millones de habitantes. Desgraciadamente no todas las ciudades cuentan con conceptos y diseños que sean capaces de ser sostenibles tanto con las necesidades humanas como con la resiliencia de la naturaleza. Frente a ello, surge una startup tecnológica llamada Green City Solutions, la cual instala fitros de aire mediante cultivos de musgo. 

Bajo el concepto de CityTree, estas instalaciones citadinas están cubiertas por musgo,  aprisionando cierta materia como óxido nitrógeno y CO2 mientras produce cantidades significativas de oxígeno y refresca el medio ambiente. Cada instalación es alrededor de 3 metros de anchoy 4 metros de alto, en donde hay plantas a lo largo de 2.19 metros de profundidad. Además, es capaz de ofrecer un beneficio ambiental de 275 árboles, absorbiendo 250 gramos de partículas al día y removiendo 240 toneladas métricas de dióxido de carbono cada año. 

De acuerdo con el cofundador de Green City Solutions, Zhengliang Wu, “los cultivos de musgo poseen mucha más área de superficie vegetal que cualquier otra planta. Esto significa que puede capturar más contaminantes.” Y gracias a que cada instalación posee sensores vía Wi-Fi, se puede medir la calidad de aire alrededor de ella: se ha comprobado su efectividad a un bajo costo –cada instalación cuesta alrededor de 25 000– para limpiar el aire. 

 

 

Este tipo de proyectos que busca la ecosustentabilidad de las ciudades proveería numerosos beneficios tanto a la salud general de la población como a la ecología de la región. Varios estudios han comprobado la toxicidad de los contaminantes derivados de los medios de transporte, la basura, entre otros. De modo que incorporar esta tecnología podría ayudar a fortalecer la infraestructura citadina, mejorar el medio ambiente y regular la temperatura de las ciudades. 

 



Vaquita, ¿cómo hemos llegado hasta aquí?

En 1978, P. sinus, fue incluida en la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) (Brownell & Robert. 1983).

Autor: Andrea Tapia García

Vaquita (Phoecena sinus), mejor conocida como vaquita marina. Es una especie endémica del Golfo de California que actualmente se encuentra en peligro crítico de extinción con una población cercana a los 30 individuos. ¿Cómo fue que esta especie llegó a este punto?

El Golfo de California, también conocido como Mar de Cortés, es uno de los mares biológicamente mas ricos y productivos en todo el mundo. Su riqueza ecológica y alta productividad, ha hecho que las actividades económicas aumentaran constantemente a lo largo del Golfo, convirtiéndolo en una región económicamente activa y causando un crecimiento incontrolado de la población (Urban, Rojas, Guerrero, Jaramillo & Findley, 2005).

Este mar es el hogar de cerca de 43 especies de mamíferos marinos, incluida la endémica vaquita. Debido a las diversas e insostenibles actividades humanas, como lo son la pesca, turismo, contaminación y cambio climático; los mamíferos marinos de esta área han sufrido diversas amenazas, logrando disminuir sus poblaciones, en algunos casos a un nivel crítico (Arrellano, Torreblanca & Smith, 2014).

Actualmente la vaquita es el cetáceo más amenazado en todo el mundo. Siendo la causa principal son las capturas incidentales en redes de pesca (Rohr, 2016). Durante las actividades pesqueras, los mamíferos marinos son capturados y mueren. Esto es conocido como captura incidental; y representa un problema para muchas especies de cetáceos alrededor del mundo (Danemann & Ezcurra 2007).

El poner en riesgo a esta especie, nos lleva a cuestionarnos ¿Qué se hizo bien?, ¿qué fue lo que faltó?, ¿queda algo más por hacer?. A partir de estas y otras preguntas, se tratará de dar un panorama sobre el porqué esta especie se encuentra al borde de la extinción.

La vaquita (P. sinus), es el cetáceo más pequeño de todo el mundo con un tamaño cerca de los 140 cm. De acuerdo a Norris y Mc Farland (1958; citados por Urban et al. 2005), su distribución se encuentra limitada a la parte Norte del Golfo de California. Suelen estar en grupos pequeños o solitarios y se calcula una vida media de 20 años, con una reproducción de un individuo cada 2 años. Aunque la edad de madurez sexual ha sido difícil de estimar, se cree que maduran alrededor de los 5 años (Mateos, 2017; Brownell & Robert. 1983; Rohr, 2016; Urban et al. 2005).

La vaquita comparte aguas con un pez conocido como totoaba, también endémico de la región. La vejiga de este pez, al que se le atribuyen capacidades afrodisiacas y medicinales, puede venderse en Asia con un precio que llega alcanzar hasta los 60 mil dólares, consumiéndose principalmente en China (El Universal, 2017). Desde el año de 1942, la pesca furtiva y el tráfico para su vejiga han provocado una pesca incontrolada e ilegal, involucrando tanto a pescadores mexicanos como traficantes estadunidenses (Brownell & Robert. 1983).

El primer reporte registrado de vaquita en una red de pesca data del año 1961 por Norris y Prescott. La captura incidental por las flotas pesqueras en la década de 1970, estaba en el rango de decenas a cientos de vaquitas (Brownell & Robert. 1983). En el año 1975, se declaró la veda permanente para la totoaba; sin embargo, la pesca con redes de enmalle siguieron operando.

En 1978, P. sinus, fue incluida en la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) (Brownell & Robert. 1983). Se contrató personal profesional en áreas protegidas y se desarrolló un plan de manejo (Arrellano et al. 2014). A pesar de esto, las pescas incidentales, no se detuvieron, teniendo un rango de muerte de 32 vaquitas por año (Brownell & Robert. 1983).

En 1993, el Alto Golfo de California y el Río Colorado, son decretados Reserva de la Biosfera. El gobierno especifica la protección legal de la vaquita, complementando las regulaciones de la reserva. Al observar que la población seguía disminuyendo, se realizaron estudios de población que demostraron que el área protegida no coincidía con su distribución. Además, la zona de reserva no contaba con los señalamientos adecuados para la prohibición de pesca.

La International Whale Commission (IWC) basándose en un estudio con una mortalidad de entre 39 y 84 vaquitas en 1995 (D’Agrossa et al, 2000), propuso el cierre de la pesquería de totoaba. Se necesitaba reconsiderar los permisos de pesca, realizar acciones para detener el comercio ilegal de totoaba y desarrollar un plan de protección a largo plazo para la vaquita. En dicho plan necesitaba incluirse educación y alternativas para pescadores, así como acciones de monitoreo (Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita marina [CIRVA], 2014). De no ponerse en marcha, calcularon que la población bajaría durante los siguientes 15 años a 50 individuos (Urban et al. 2005).

En la década de los 90 la gestión de áreas litorales se basaba en un modelo integrador, donde se tomaba en cuenta el desarrollo sostenible junto con la participación pública (Pérez C. 2014). Si se observa el caso de la reserva de Cabo Pulmo en Baja California, resulta evidente que para que un plan de manejo sea exitoso, debe haber una implementación de las acciones por parte del gobierno y las personas afectadas por dicho manejo (Olsen et al 1999).

En el caso del Mar de Cortés, se prohibieron las redes de enmalle, pero sin dar una solución a los pescadores. Los pescadores locales argumentaron que las nuevas redes eran insuficientes para mantenerse y que mientras no se diera una solución eficaz, seguirían utilizando redes de enmalle (CIRVA, 2014).

La CIRVA sostuvo que debido a la falta de medidas eficaces para controlar la pesca, las vaquitas habían seguido un rápido camino a la extinción y que para detenerlo se debían retirar todas las redes de enmalle. (CIRVA, 2014). Después de que Omar Vidal, director de la WWF, comentara que las redes de enmalle eran la razón por la que la población de vaquitas se encontraba encolapso, la SEMARNAT (Secretaria de Medio Ambiente y de Recursos Naturales), comenzó a trabajar en una alternativa para sustituir este tipo de redes, trabajo que hasta la fecha sigue inconcluso. (Zamarrón, 2016).

A pesar de las advertencias, el gobierno Mexicano no realizó las acciones necesarias. Inclusive la IWC afirmó que si el gobierno hubiera seguido las recomendaciones, la vaquita probablemente no se encontraría en esta situación. (CIRVA, 2014). No fue hasta el año 2012, que se realizaron los primeros esfuerzos reales para detener el comercio ilegal (CIRVA,2014). A pesar de los esfuerzos en patrullar las zonas y hacer cumplir las normas, el proceso judicial es descuidado y no se logran las condenas establecidas. Consecuentemente, el comercio ilegal no ha podido ser detenido (Méndez E. 2017). En este punto, el retirar las redes de enmalle era insuficiente, se necesitaba prohibir todo tipo de pesca en la zona (CIRVA, 2014).

Debido a los pocos avances logrados, en el año 2016 se lanzó una iniciativa, donde se buscaba considerar la pesca de totoaba como un delito grave y sin derecho a fianza, con la finalidad de cesar con las redes de pesca de manera definitiva. Actualmente esta iniciativa sigue en proceso de revisión. (Garduño J., 2017).

De acuerdo a la CIRVA en noviembre de 2016 quedaban 30 individuos. Al no poder parar la caza ilegal y al borde de la extinción, científicos han propuesto capturar especímenes y colocarlos en un corral marino. Junto con ayuda de delfines entrenados por parte la marina de EUA, se buscaría localizar los individuos para transferirlos a un estanque temporal, construido dentro de su hábitat.

Sin embargo, aunque este plan pudiera llevarse a cabo, los científicos ven poco probable que la reproducción en cautiverio, pudiera restaurar la población. Este plan de manejo, representa una última alternativa, para evitar la extinción de la vaquita, que requeriría de grandes esfuerzos de manera continua, durante décadas (Mendez E., 2017).

Este caso de pérdida de biodiversidad debido al comercio y el tráfico ilegal, la falta de comunicación entre sociedad y gobierno, y la falta de acciones por parte del gobierno Mexicano, Estadunidense y Chino; deberá tomarse como referencia para poder realizar planes de manejo completos, eficaces e integradores. Se debe ayudar a la gente a ver en una perspectiva diferente. Informarlos, entender sus problemas y entre todos buscar una solución. Sólo de esta manera, los recursos marinos podrán ser aprovechados de manera sostenible; y la conservación y el manejo de recursos, podrán ir de la mano.



Miles piden salvar al bosque de la Primavera en Jalisco, México

Es la movilización ciudadana más grande que se ha hecho contra los intereses de las inmobiliarias pese al equilibrio del bosque.

 Foto:es.guadalajaralife.com

Pocas ciudades del mundo viven los beneficios de contar con un pulmón, como un bosque, en sus derredores. La zona Metropolitana de Guadalajara es una de esas pocas, con el bosque de la Primavera. Inicialmente esta zona era de 30, 500 ha, que en parte por los incendios, pero también por los permisos para fraccionar, hoy apenas llega a 20 mil.

La historia se remonta al periodo del presidente de México Luis Echeverría, a inicios de la década de los 70. Luego de 36 años de tradición de protección del bosque, el gobierno de Jalisco cambió su tipificación a “de utilidad pública y uso turístico”. Esto abrió las puertas a los primeros permisos para fraccionar la zona con fraccionamientos como Pinar de la Venta, Bugambilias y el Palomar.

Desde esta fecha las inmobiliarias en mancuerna con los permisos del gobierno han ido invadiendo la zona, también la deforestación y los incendios provocados por medidas de prevención poco eficientes. Otro de los estragos contra el bosque fue una planta de electricidad construida por la CFE en el corazón de la zona, una que por cierto, nunca ha funcionado.

Luego de décadas de destrucción del bosque, un grupo de ciudadanos de Tlajomulco, un municipio que forma parte de la Zona Metropolitana, ha iniciado una petición en Change.org que lleva ya más de 20 mil firmas contra un fraccionamiento que pretende construirse en la zona de amortiguamiento del bosque, misma que sirve para filtrar el agua del mismo. Su movilización ha incluido también unas 5 mil denuncias ante la Profepa y unas 1 500 ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco; también han conseguido la apertura de un expediente en la Comisión para la Cooperación Ambiental de América del Norte.

El nombre del fraccionamiento es Santa Anita Hills, también conocido como Bosque Alto y es un proyecto de la empresa Inmobiliaria Rincón del Palomar .

Es la primera vez que una movilización tan grande se da para defender específicamente este bosque pero además es una crítica abierta y simbólica al modelo de crecimiento de las ciudades, donde tanto las inmobiliarias como algunos políticos se enriquecen en detrimento de la calidad de vida de los habitantes y a partir de una nula planeación urbana con fines sustentables.

Así, aunque la defensa de la Primavera se trate de un caso coyuntural, es también una movilización por una mutación de paradigma hacia ciudades, y su naturaleza, protegidas por sus propios habitantes de los meros intereses económicos.

 

*Si te suena, puedes firmar acá la petición.

 

 Twitter de la autora: @anapauladelatd



La Reserva de los Tuxtlas y el Sistema Arrecifal Veracruzano en peligro: Ong´s

La explotación de la roca basáltica y la ampliación del Puerto de Veracruz amenazan dos tesoros naturales.

Cada vez más, los mega proyectos en pro de la “modernidad” pese al medio ambiente son rechazados por la sociedad. Hemos estado documentando una serie de atropellos del voraz sector minero en México que, además de la posibilidad de contaminar sin grandes consecuencias, relegar a los pobladores de los beneficios de sus propias tierras, y usar los recursos naturales en beneficios de unos cuantos particulares, invaden también áreas protegidas.

En las últimas semanas organizaciones sociales han denunciado cómo en Baja California, cerca de Los Cabos y La Paz, en las inmediaciones de la Reserva de la Biósfera Sierra La Laguna, empresas del grupo de Ricardo Salinas Pliego y de Grupo México (responsable del derrame de ácido sulfúrico en el Río Sonora), buscan explotar minas de oro a cielo abierto con el proyecto Los Cardones (se trata del tipo de explotación minera más contaminante) . 

El capítulo anterior y los permisos para explotar la roca basáltica en La Reserva de los Tuxtlas y el Sistema Arrecifal Veracruzano son dos casos en que la sociedad civil está luchando contra los intereses de las grandes corporaciones. El historial de marginación es amplio y ahora otros episodios como los amparos interpuestos por grupos indígenas y campesinos en contra de proyectos mineros se van sumando; el rechazo es cada vez mayor pese a la permisividad del Estado. 

Hace pocos días organizaciones como el CEMDA, LITIGA y SENDAS A.C,  lanzaron una campaña digital de recolección de firmas para que se protejan, tanto La Reserva de los Tuxtlas como el Sistema Arrecifal Veracruzano, cancelando la ampliación del Puerto de Veracruz y de la explotación de roca basáltica. 

Hace casi un año una petición digital, y la presión generada por organizaciones como Greenpeace, lograron que se extrajera de la deleznable reforma energética a las Áreas Naturales Protegidas de las posibilidades de explotación de hidrocarburos. La nueva petición es un seguimiento de este tipo de esfuerzos que suelen dar resultados…

Si te suena puedes firmar la petición aquí.



¡Atención! Peligran Áreas Naturales Protegidas de Veracruz: ONG’s

La ampliación del puerto de Veracruz y el permiso para la explotación de una mina en la Reserva de la Biosfera Los Tuxtlas ponen en entredicho la salud de dos ecosistemas protegidos

Al menos 11 organizaciones de la sociedad civil, representantes de la comunidad científica, y buzos deportivos, han escrito una carta al secretariado del Convenio sobre Diversidad Biológica, un acuerdo del cual México forma parte. Lo anterior con la finalidad de que se exhiba internacionalmente al gobierno mexicano por aprobar dos proyectos que afectarán la Reserva de la Biosfera Los Tuxtlas y el Parque Nacional Sistema Arrecifal Veracruzano (PNSAV).

En el PNSAV, ubicado en el estado de Veracruz, viven al menos 23 arrecifes de distintos tamaños, forma y profundidad; ahí confluyen ecosistemas de arrecifes de coral, lechos marinos submareales, aguas marinas someras, playas de arena y manglares. El lugar está registrado desde 2004 como un humedal de importancia prioritario según la Convención de Ramsar y en México, en 1992, fue declarado Área Natural Protegida. Por su parte, la reserva de la región de Los Tuxtlas tiene un valor biogeográfico y ecológico importante. Es uno de los últimos reductos de selvas húmedas en el país y alberga especies endémicas, algunas en peligro de extinción, y 223 de las 565 aves migratorias de Norteamérica.

Los proyectos, que podrían dañar los dos maravillosos ecosistemas descritos, son la ampliación del proyecto del puerto de Veracruz, que impactaría a ambos e implicaría la explotación de una mina de piedra basáltica en la Reserva de la Biosfera Los Tuxtlas para la construcción de las escolleras del nuevo puerto, aun cuando el programa de manejo de la reserva prohíbe expresamente el uso de explosivos en el área.

En el caso de la Biosfera Los Tuxtlas el programa mencionado veta expresamente la utilización de explosivos en la zona, y en el caso del PNSAV, la ampliación del puerto fue autorizada dentro del arrecife.

“La modificación del PNSAV, así como las autorizaciones de impacto ambiental para la ampliación portuaria y la extracción de roca basáltica en la RBLT violan la obligación del Estado mexicano de proteger la biodiversidad de su territorio. (…) de ejecutarse los proyectos de la ampliación del puerto de Veracruz y la extracción de roca basáltica en Los Tuxtlas, se impactará de manera irreparable la diversidad biológica y ecosistemas donde se asienta”.

Aquí puedes leer la carta completa.

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