La Operación Ciudad ya comenzó

¿Pero por qué sería importante cambiar el modelo de megaciudades que estamos viviendo?

La Zona Metropolitana del Valle de México es una de las 28 megaciudades en el mundo con más de 10 millones de habitantes (1) y eso implica un enorme desafío en materia ambiental, de planeación y de convivencia. Para muchos, nuestra gran urbe puede ser la ciudad del caos, pero la realidad es que al mismo tiempo es sinónimo de oportunidades y existen muchas iniciativas, muchas personas que con “mini” acciones, están transformando esta megaciudad en un mejor lugar.

¿Pero por qué sería importante cambiar el modelo de megaciudades que estamos viviendo?

Ser una megaciudad es sinónimo de concentración o saturación, alta demanda de servicios y gran generación de impactos una megaurbe es un microcosmos donde se concentran los problemas urgentes que enfrentamos como humanidad, donde la mayor parte de los recursos naturales se consumen y las megaciduades son, por lo tanto, directa o indirectamente, instigadoras del agotamiento de la naturaleza, la contaminación y la desigualdad social lo que afecta en la calidad de vida de todos los que vivimos, no sólo en las ciudades, sino en todo el planeta.

Modificar el modelo de desarrollo de las ciudades hacia un modelo de desarrollo sostenible es urgente si se quiere frenar el cambio climático y garantizar una mayor calidad de vida a sus habitantes.

No, no tenemos que vivir ni perpetuar una ciudad enferma, gris, con problemas de congestión vial, escasez de zonas verdes, mal manejo y desperdicio del agua y de la energía limpia; podemos romper el esquema de una sociedad donde las personas estamos divididas, frustradas y resignadas a vivir en un lugar donde las soluciones parecen inalcanzables. Es por eso que Greenpeace hace un llamado a los habitantes de esta urbe para descubrir el potencial que tienen para transformarla y cambiar el final de esta historia.

Así es como la organización ambientalista da inicio a su campaña “Operación Ciudad” con la que busca motivar la participación ciudadana y demandar prácticas, y políticas que ayuden a ésta y otras ciudades a ser sustentables, resilientes al cambio climático, más habitables y disfrutables.

Desde Greenpeace no estamos en contra del desarrollo de las ciudades, pero creemos que ese desarrollo debe estar encaminado a la sostenibilidad y garantizar además calidad de vida a quienes las habitamos incluyendo salud y disfrute. El desarrollo de esta Ciudad de México y de todas las otras ciudades del país debe estar basado en ejes como una nueva gestión del agua con mucho énfasis en obras que permitan la recarga del acuífero y la cosecha de agua de lluvia; recuperación y mejoramiento de espacios verdes; una movilidad menos motorizada que tenga como centro de la planeación al peatón y más y mejor transporté público masivo de tal manera que permita reducir el consumo y quema de combustibles y la consecuente emisión de gases contaminantes y de efecto invernadero que agudizan el cambio climático.

Pero las ciudades son tan complejas que para solucionar sus problemas se requieren acciones desde todos los frentes: gobierno, sector privado, academia, pero también desde la sociedad civil conformada por millones y millones de personas. Todos podemos incidir. Y por eso estamos aquí. Desde el ámbito ciudadano debemos empoderarnos en las buenas prácticas de las que ya hay muchas experiencias.

Operación ciudad es en realidad una oportunidad para intervenir, participar y disfrutar la ciudad. Saldremos a la calle y actuaremos en dos ejes.

Primero y como siempre, Greenpeace está cuestionando y señalando aquellos proyectos que atentan contra la sustentabilidad de la ciudad: el Corredor Cultural Chapultepec, el doble túnel en Río Mixcoac o la planta de Asfalto por ejemplo.

Pero al mismo tiempo, no esperaremos a las autoridades para ir reconfigurando y mejorando la ciudad llevaremos a cabo pequeñas intervenciones quirúrgicas en la ciudad para mejorar el entorno y hacerlo ambientalmente mejor. Estamos de la mano con otros ciudadanos y organizaciones llevando a cabo la Operación Ciudad.

Limpieza Canal Nacional

Las organizaciones Greenpeace y Club de Patos nos unimos en una jornada de limpieza de Canal Nacional, en uno de los tramos más afectados por la basura que dejan los visitantes. Durante la jornada, Greenpeace llamamos a rescatar el agua de nuestra ciudad a través de un nuevo modelo de gestión ya que actualmente el mal manejo de este recurso vital es uno de los mayores problemas ambientales que enfrenta esta megaciudad. 01

02

Fotos: Greenpeace_Prometeo Lucero

Parqueando, por una recuperación del espacio público ¡pasos peatonales seguros!

En el marco del Día mundial sin auto, Greenpeace se unió a organizaciones como Bicitekas en el Global Parking Day, como parte de su campaña #OperaciónCiudad en la que busca la construcción de megaciudades más sostenibles gracias a la participación de la sociedad civil organizada. La sociedad civil se unió para ocupar el espacio que utiliza un coche estacionado y transformarlo en un mejor espacio público y pintamos cebras peatonales para un cruce más seguro en el costado de la Plaza San Fernando en la colonia Guerrero. 

04

Foto: Greenpeace_Angélica Simón

Las personas interesadas en ser parte de este movimiento pueden ingresar a la página www.operacionciudad.org

Twitter del autor: @PrensaGPMX

 

______________________________________________________________________

1http://www.un.org/es/development/desa/news/population/world-urbanization-prospects-2014.html



¿Cómo mejorar el aprendizaje? Consejos de la neurociencia para lograrlo

De acuerdo con un reciente estudio de Nature Neuroscience, se requiere un poco de manipulación de los neurotransmisores, forzado por la práctica, para fortalecer el aprendizaje en el día a día.

El aprendizaje, junto con la atención y la memoria, ayuda al ser humano a desarrollar numerosas herramientas para la supervivencia y la cotidianidad. Y de acuerdo con un reciente estudio de Nature Neuroscience, se requiere un poco de manipulación de los neurotransmisores, forzado por la práctica, para fortalecer el aprendizaje en el día a día. 

Para los investigadores, el comprender el efecto del sobreaprendizaje sobre el desarrollo de un nuevo recurso, fue un proceso vital para un mejor entendimiento del cerebro. Para lograrlo dividieron en dos grupos a los voluntarios. 

El primero fue expuesto a ejercicios de aprendizaje sobre un tema, al haber mejoría en la habilidad en práctica tomaban un descanso de 30 minutos y regresaban para más ejercicios de aprendizaje sobre otro tema. Al día siguiente realizaban una post-prueba, en donde los individuos tenían buenos resultados en último tema practicado y pésimos en el primero. Estos resultados fueron como si el grupo no hubiese sido entrenado en nada.  En palabras de Takeo Watanabe, profesor de Ciencias Cognitivas, Lingüísticas y Psicológicas en Brown University, en EE.UU., y autor del estudio, “Cuando uno deja de entrenar inmediatamente después de haber adquirido una habilidad nueva, el área del cerebro asociada con esta habilidad aún es plástico”. Es decir, débil. El cerebro es flexible y se adapta en función del aprendizaje de nuevas herramientas; por lo que si uno se detiene justo después de haber adquirido una de ellas, el cerebro está en un estado plástico, en un estado “preparado-para-el-aprendizaje”, y absorberá la información del segundo conocimiento –y no del primero–. 

El segundo grupo practicó el tema por más tiempo y más repeticiones, un descanso de 30 minutos y un nuevo tema que aprender. Al día siguiente, en el post-test, los individuos obtuvieron mejores resultados en aquellos temas que pasaron un poco más de 20 minutos extras en practicar, sin que un tema pudiese interferir con el otro. 

De modo que aunque el primer grupo no “sobreaprendió”, tuvo un mejor resultado en el último tema; el segundo mostró un una mejoría global con un lapso mayor de práctica y aprendizaje. Para comprender las causas, Watanabe y sus colegas realizaron fMRI, escanografías del cerebro mediante el registro de oxígeno; es decir que requirieron ver las áreas cerebrales que se activaban usando más oxígeno, carbono y nitrógeno –traducido en la presencia de neurotransmisores– permitiendo deducir cuáles químicos incrementan en niveles durante el proceso de aprendizaje.

Fue así que repitiendo el experimento con la máquina MRS, con dos cambios principales –uno, que los dos grupos estarían entrenando la misma cantidad de veces sin el segundo entrenamiento; dos, antes y durante tanto del entrenamiento como la prueba se estaría escaneando la actividad cerebral. El resultado fue sorprendente: si uno no “sobreaprende”, el cerebro consigue niveles altos de glutamato-dominante –el cual facilita al cerebro a entrar en modo plástico o “preparado-para-el-aprendizaje”–; pero si se sobre carga de información, los niveles de glutamato disminuyen y los de GABA incrementan –encargado de estabilizar el cerebro–. Para Watanabe, “Si se sobreaprende la habilidad, el estado del cerebro cambia muy rápido de ser plástico a estable”, lo cual significa que el cerebro tiene más tiempo de “congelar” la habilidad previniendo de olvidarla. 

Es decir que para aprender un tema es recomendable “sobreaprender” –repetir y repetir– la base para comprender así lo complejo. Si bien se dice que hay un riesgo del olvido con el paso del tiempo, la realidad es que existen numerosas técnicas para mantener el conocimiento en un periodo a largo plazo; como por ejemplo, dar tiempo a que suceda el aprendizaje sin necesidad de mezclar los temas. 



Estas fotos te darán una idea de cómo se ven tus alimentos a la hora de cosecharlos

Muy pocas veces sabemos de dónde vienen, cómo se ven antes de cosecharse o cuáles son sus cuidados agricultores.

Parece fácil: estar en la mesa del comedor con un bocado de una jugosa piña en la boca, esa frescura acidulce del desayuno que nos brinda una cantidad desbordante de nutrientes y un placer inexpresable a los primeros momentos del hambre matutino. Es realmente un instante sencillo que tan sólo requirió ir al mercado a comprarla, cortarla con cuidado y servirla fresca y amarilla. Sin embargo, ¿cuál fue el proceso que pasó una piña para llegar a nuestra mesa?

Muchas veces pasamos por una verdulería o las estanterías del supermercado, vemos las frutas y verduras, las tanteamos para sospechar su frescura y las llevamos a casa. Pero muy pocas veces sabemos de dónde vienen, cómo se ven antes de cosecharse o cuáles son sus cuidados agricultores. 

En caso que surja un poco de curiosidad, te compartimos algunas fotografías de cómo se ven los alimentos a la hora de cosecharse: 

 

 


“La vida inútil de tu smartphone”, Greenpeace MX

Un smartphone ¿inútil? Imposible. Se contrapondría a su propia definición de teléfono inteligente. ¿Y las aplicaciones que tanto facilitan la vida? ¿y el mundo que pone a tu alcance con un botón de encendió?, por eso todos quieren uno.

Es cierto, quizá hoy, tu teléfono sea el mejor, el más Smart, la pregunta es ¿por cuánto tiempo? ¿Habrá llegado mañana al término de su vida útil? Probablemente sí, porque fue creado en la era de la obsolescencia programada. 

La obsolescencia programada no es otra cosa que una estrategia comercial para vender más. Los fabricantes programan el fin de la vida útil de un producto o servicio, de tal forma que tras un periodo de tiempo, el producto queda rebasado por otro mejor, o inservible. Una práctica que te obliga a comprar un nuevo producto.

De acuerdo con la Unidad de Inteligencia Competitiva, cada Smartphone tiene un periodo de uso de sólo dos años y aunque éste siga funcionando, es reemplazado. Esto tiene un impacto ambiental crítico.

En la actualidad hay 80 millones de Smartphones en México, cada uno de estos podría ser reemplazado por otro nuevo en un corto tiempo ¿qué significa eso?

* Demanda de recursos energético para la fabricación de los nuevos productos: el crecimiento continuo en el número de aparatos electrónicos por persona afecta la demanda energética total a causa del continuo crecimiento de ellos en la mayoría de los países.

Sólo en 2013, 1.8 mil millones de teléfonos móviles fueron vendidos en todo el mundo y en 2014 se presumía que las ventas de los aparatos más populares (celulares, tabletas y PCs) crecería 6% hasta casi 2.5 millones de productos. En todas las compañías de electrónicos el mayor impacto energético ocurre durante sus procesos de manufactura, dividida a través de varias cadenas de proveedores. Un estimado nos muestra que los celulares, por sí solos, producirán 122 megatoneladas de C02 (más de lo que produciría un país como Bélgica) para 2017, más del 60 por ciento provienen de sus procesos de producción. (El camino hacia una electrónica más verde (GreenGadget), Greenpeace.

* Medio ambiente y personas frente a una amenaza latente por el contacto con los productos químicos utilizados durante la producción de cada celular: se trata de sustancias tóxicas que con el paso del tiempo ingresan en el ecosistema y que pueden amenazar la vida de distintas especies, incluyendo por supuesto, la humana. Algunas de las sustancias tóxicas que pueden contener los Smartphones son PVC, ftalatos, retardantes de flama, berilio. La presencia de Poli Cloruro de Vinilio (PVC), plástico y retardantes al fuego, BFR, provoca la pérdida de dioxinas tóxicas, cuando los desechos son quemados.

Otros ejemplos de químicos peligrosos utilizados normalmente en productos electrónicos que también provocan una serie de problemas a nivel ambiental y de salud humana son los Ftalatos, ampliamente usados como suavizante para PVC y sobresalen del plástico continuamente. Algunos son clasificados como “tóxicos para la reproducción” y son conocidos como disruptores hormonales y el trióxido de antimonio está reconocido como un posible agente cancerígeno para el ser humano; la exposición en alta cantidad en el ambiente de trabajo, como polvos o humos, puede llevar a severos problemas en la piel y otros efectos sobre la salud.

* Millones de futuros desechos electrónicos contaminando el medio ambiente. México es el tercer país que más residuos electrónicos genera en América Latina. En 2014 se generaron un millón de toneladas de desechos electrónicos (aunque no todos son celulares).

Según un estudio de la Universidad de las Naciones Unidas se genera 8.2kg de residuos electrónicos por persona por año en el país, atrás de Chile (9.9kg) y Uruguay (9.5kg) y el Instituto Nacional de Ecología (INE) de México estima que los residuos electrónicos se incrementan 3% cada año.

¿A dónde vamos con todo esto? Según el actual modelo de producción y de consumo, es decir, la durabilidad de nuestros productos y el ritmo con el que los reemplazamos no es tan inteligente. Incluso si los aparatos electrónicos se produjeran más eficazmente –usando una proporción mayor de energía renovable, con un reciclaje total de desperdicios electrónicos que asegurara la extracción mínima de materias primas y que permitiera evitar las sustancias peligrosas en la medida de lo posible– el modelo actual, que consiste en el consumo creciente de aparatos electrónicos, seguiría siendo intrínsecamente no sustentable.

greenpeace mexico, smartphones, gadgets electrónicos, reciclaje de smartphones

Es por eso que la era de la obsolescencia programada debe terminar para dar paso a la ere de la verdadera innovación que implica un desarrollo tecnológico a favor del medio ambiente y las personas. La industria electrónica y particularmente la de los Smartphones debe comenzar a innovar para orientar y redefinir sus procesos de producción a reducir el impacto socioambiental negativo que tienen los teléfonos inteligentes en el planeta.

En Greenpeace tenemos una visión de una industria con más energía verde, de trabajadores y trabajadoras que no se expongan a riesgos innecesarios de salud, con condiciones laborales justas, con materiales y sustancias cada vez más verdes, con energías renovables y gadgets que nosotros mismos podamos reparar y diseñar, un futuro sin obsolescencia programada y con Smartphones que nos ayuden cada vez a cuidar nuestro planeta.

Twitter del autor: @PrensaGPMX



Crowdfunding, el arma de David contra Goliat de los tiempos modernos

El crowdfunding -financiamiento colectivo- es una alternativa para la defensa de los derechos humanos, sociales o ambientales frente a los intereses o abusos de empresas y gobiernos

 Foto: Greenpeace / Gustavo Graff

La historia de David contra Goliat es el ejemplo de que los pequeños e indefensos pueden vencer al grande y poderoso. Esta metáfora puede aplicarse en diferentes ámbitos de la vida y funciona a la perfección cuando hablamos de la defensa de los derechos humanos, sociales, ambientales y económicos de campesinos y ciudadanos frente a los intereses de empresas transnacionales o  gobiernos.

Durante 15 años corporaciones como Monsanto, Syngenta, Pioneer-Dupont y Dow AgroSciences han intentado sembrar maíz transgénico en México a gran escala, pero se han encontrado con una fuerte oposición de organizaciones civiles, campesinos y activistas, que con pocos recursos han logrado detenerlas.

En julio de 2013 Alternativas A.C. junto con otras 19 organizaciones civiles, campesinos y activistas promovieron una acción colectiva (1) para que se prohibiera la siembra de maíz transgénico en territorio nacional y consiguieron que una orden judicial suspendiera cualquier autorización en esta materia ante la duda de posibles impactos negativos al medio ambiente provocados por los transgénicos.

Sin embargo, las empresas transnacionales, la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA) y la de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) han intentado derribar la orden del juez con 90 impugnaciones, apelaciones y otros mecanismos legales, de los cuales 34 están pendientes por resolverse.  

Una vez que esos recursos legales sean atendidos, se retomará el juicio de la acción colectiva para que como nación podamos definir libremente qué hacer con la biotecnología. El reto es muy grande, sobre todo si consideramos que las peleas en tribunales cuestan mucho dinero para la ciudadanía pero son poca cosa para compañías como Monsanto que, tan sólo en el trimestre de septiembre a noviembre de 2013, reportó ganancias por 373 millones de dólares (2).   

Aunque el panorama pareciera desalentador, no es así. Actualmente existe una herramienta llamada crowdfunding –un mecanismo para la recaudación de fondos para financiar esfuerzos e iniciativas de personas u organizaciones alrededor del mundo-, y está siendo implementada por las organizaciones que han detenido las siembras comerciales de maíz transgénico.

A través de la fondeadora holandesa, Grrrowd, que apoya causas sociales a través de su plataforma de crowdfunding y cuyo lema es “justicia impulsada por las multitudes”, se busca recaudar 14 mil 255 euros (261 mil pesos, aproximadamente) en un periodo de 50 días que vence el 31 de enero.

Los fondos obtenidos serán destinados a gastos judiciales y  pago de honorarios de abogados y expertos para que den continuidad a la acción colectiva en contra del maíz transgénico.

Es muy sencillo participar; sólo tienes que visitar la página www.greenpeace.org y a través de ella puedes donar desde 90 pesos y contribuir a la defensa del maíz mexicano. También puedes ayudarnos a difundir esta acción en tus redes sociales y hacer que más gente se entere.

 

¿Qué está en juego?

México posee 59 razas de maíz nativo, que lo colocan probablemente como la nación del mundo con mayor diversidad de este grano. 50% de los sembradíos de esta semilla en nuestro país corresponde a razas nativas; entre 25 y 30% es de híbridos modernos vendidos por empresas multinacionales y por más de 70 medianas y pequeñas empresas de semilla de capital nacional; el resto de la semilla es de materiales criollos producto de la interacción genética entre las razas nativas y los maíces mejorados.

Las semillas transgénicas son propiedad de las empresas que las crean, por lo que tienen derechos sobre su uso, comercialización y cultivo. Es por ello que:

 

  • Los productores que compran las semillas de empresas transnacionales están obligados a firmar un acuerdo poco claro sobre el uso que darán a esta tecnología, lo cual les impide guardarlas o intercambiarlas en los ciclos agrícolas siguientes.
  • Estos acuerdos por lo general propician que las empresas inspeccionen de manera arbitraria las tierras de los agricultores y en caso de que se “compruebe” un uso indebido de las semillas, los productores son víctimas de demandas millonarias que los llevan a la ruina, sin importar que la presencia de transgénicos en sus cultivos sea debido a “contaminación accidental”.
  • Los productores se verán obligados a cumplir con las demandas y las políticas de estas empresas, quienes serán dueñas de las semillas que ellos produzcan.
  • Cualquier semilla, nativa o no, que sea contaminada por organismos genéticamente modificados, sería considerada semilla pirata.
  • El maíz genéticamente modificado reduciría la biodiversidad natural de este grano, afectando la reserva genética que existe en México.

 

Si quieres saber más acerca del tema, consulta: “Cultivos transgénicos: ¿quién pierde?”. Da clic aquí.

 

Twitter: @PrensaGPMX

 

 

_________________

1. Biodiversidad Mexicana, Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, Proyecto Global de Maíces Nativos, 2011.

2. “Transgénicos y contaminación del maíz nativo”. Alejandro Espinosa Calderón, Antonio Turrent Fernández, La Jornada, Opinión. 11 de febrero de 2013. Disponible en: http://www.jornada.unam.mx/2013/02/11/opinion/024a2pol 



La nueva Gendarmería protegería a las petroleras y perjudicaría las luchas ambientalistas en México

Más de 70 organizaciones denuncian que se protegerá a las corporaciones, incluso si se trata de luchas ambientales

En el discurso económico muchas veces se alude a las corporaciones como de interés colectivo, porque dan empleos (aun cuando su derrama económica sea menor que los efectos nocivos para el medio ambiente). En el discurso económico las empresas son defendidas ferreamente, porque son el motor de la economía; sin embargo, el beneficio de las empresas más grandes del mundo suele llegar a muy pocas personas.

Desde hace más de 30 años, en México se ha aplaudido y beneficiado a la inversión extranjera, aunque los empleos que ofrece sean precarios y las utilidades salgan del país. En este sentido, más de 70 organizaciones, entre ellas Greenpeace y el Centro Mexicano de Derecho Ambiental, han develado preocupación por declaraciones recientes de funcionarios mexicanos. 

Hace unos meses se creó un cuerpo de seguridad de élite de unos 5 mil hombres, nombrado “Gendarmería”, para que haga labores de seguridad especiales. Sin embargo, tras declaraciones recientes de Luis Videgaray, Secretario de Hacienda, quien dijo que la nueva Gendarmería será puesta a disposición de las empresas privadas que desarrollen proyectos en territorio mexicano, más de 70 organizaciones muestran su preocupación porque estos elementos se pongan al servicio de las empresas, y más ahora que, con la nueva Reforma Energética, se abre la posibilidad para que las empresas transnacionales quizá más poderosas del planeta, las petroleras, estén tan protegidas por las leyes en el país.

Según las organizaciones: “las declaraciones de Vidergaray son sumamente preocupantes porque la Gendarmería podría ser utilizada para acallar las expresiones de protesta social que pongan en “riesgo” la actividad petrolera y gasífera. (…) La nueva Gendarmería se configura como un instrumento policíaco para defender los intereses de la inversión privada en materia energética, con la facultad de actuar contra cualquier amenaza a los mismos, incluyendo la represión de cualquier expresión de legítima oposición social”.

Las más de 70 organizaciones están haciendo presión para que se revierta esta facultad de la Gendarmería y están haciendo ruido para que el Estado se retracte de esta nueva evidencia de que las corporaciones están, antes que todo, como prioridad en la agenda nacional.

Aquí puedes ver la totalidad de sus demandas.

Observatorio

Seguimiento a los asuntos ambientales y de ecología más urgentes de México.

Biblioteca Ecoosfera

Una compilación de lecturas (libros, ensayos, etc) disponibles en PDF sobre temas como sustentabilidad, medioambiente y salud.

Ir a Biblioteca