La agricultura transgénica como megaproyecto ¿Por qué debes verla así?

Más allá de proyectos aislados, la agricultura transgénica es un paradigama, un proyecto en conjunto…

Al referirnos a megaproyectos pensamos en grandes proyectos extractivos como la minería  o de infraestructura como presas, carreteras, entre otros. Algunos criterios que se consideran para definirlos son la inversión que involucra su desarrollo, el tiempo de ejecución o su alta complejidad tecnológica, jurídica y ambiental. Sin embargo, pocas veces se habla de los proyectos agrícolas como megaproyectos aún cuando sus efectos tengan un impacto significativo en el territorio y medio ambiente de las comunidades; además de provocar desplazamientos y violaciones a los derechos humanos.

De acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) hasta el 2001 de los 52 millones de ha de cultivos transgénicos, el 63% correspondía a soya, 19% a maíz, 13% a algodón y 5% a canola. Para esta misma superficie el 69% se cultivó en Estados Unidos, 22% en Argentina, 6% en Canadá, 3% en China y menos de 2% en Australia y Sudáfrica. Datos más recientes del International Service for Acquisition of Agro-Biotech Applications (ISAAA), calculan que en el 2010 ésta área se había al menos triplicado; México contribuye con 0.2 millones de ha en cultivos de soya y algodón.

Este ensayo pretende analizar el efecto de la implementación proyectos agrícolas basados en la modificación genética de los organismos. Iniciaremos explicando a grandes rasgos qué son los organismos transgénicos u organismos genéticamente modificados (OGM), y se analizarán algunos aspectos de esta agroindustria y sus implicaciones. En las reflexiones finales si discutirá si es posible y pertinente clasificar determinados tipos de proyectos agrícolas como megaproyectos.

La seguridad alimentaria ha sido tema de interés internacional. A fin de atender esta preocupación, en la década de los cincuentas la revolución verde transformó al sector agrícola de forma muy importante. Grandes extensiones de tierra se dedicaron a la siembra de monocultivos, se desarrollaron semillas mejoradas y agroquímicos, se mecanizó el arado y se establecieron sistemas de riego tecnificado. Estas modificaciones, que resultaron en mejoras de la productividad en los cultivos, contribuyeron al deterioro ambiental (Pérez y Landeros 2009), encarecieron la producción y generaron cambios socio-culturales del sector rural y campesino en México (Pichardo, B. 2006).

Según predicciones de la FAO (2002) la producción agrícola mundial para el 2050 deberá incrementarse un 70% sin embargo, señala que restricciones como la disminución en el acceso a tierras cultivables y al agua potable, afectarán la capacidad de los países de lograr este crecimiento. Plantea como alternativa el uso de la biotecnología en lo que ella misma ha llamado una revolución doblemente verde.

Las nuevas técnicas agrícolas, consisten en transferir genes entre especies que de manera natural no pueden cruzarse (Greenpeace, 2006); los organismos transgénicos se crean insertando secuencias genéticas entre bacterias, plantas y/o animales, para conferir a los cultivos características que los hacen resistentes a herbicidas, a insectos, a condiciones ambientales adversas, a enfermedades, alargan su vida comercial, incrementan su tasa de crecimiento y aceleran su producción de masa (Leo, 2002; Pérez y Landeros, 2009). Sin embargo este nuevo tipo de manipulación nos pone ante un panorama cuyas consecuencias económicas, en la salud humana y en el equilibrio ecológico, no podemos prever con certeza (Leo 2002; Greenpeace, 2006).

Los paquetes tecnológicos, asociados a esta forma de producir son muy costosos. Están diseñados para grandes superficies de monocultivo con riego tecnificado, que utilizan maquinaria y aplican fertilizantes y herbicidas. Cada temporada de siembra, el productor debe adquirir nuevas semillas y los agroquímicos necesarios para su cultivo -herbicidas, fertilizantes o sustancias activadoras de las características transgénicas de las semillas-. Así se beneficia a un pequeño grupo de grandes agroindustriales y se pone en riesgo al 80% de los productores del campo en México; contribuye a desplazar la mano de obra de una actividad productiva fundamental para países en desarrollo, la agricultura (Greenpeace, 2006; Leo, 2002).

Son pocas las empresas que concentran toda la producción de semillas y plantas transgénicas a nivel mundial: Monsanto ocupa el primer lugar con el 80% del mercado, seguida por Aventis con el 7%, Syngenta con el 5%, BASF con el 5% y DuPont con el 3%. Dada la creciente adopción de este tipo de agricultura y que, estas empresas producen el 60% de los plaguicidas y el 23% de las semillas comerciales que se utilizan en la actualidad (Control Biológico de Plagas, 2015), es posible inferir que a corto plazo la seguridad alimentaria mundial estará en manos de unas pocas transnacionales (Greenpeace, 2006).

Cuando la biotecnología modifica a los organismos para hacerlos resistentes a herbicidas, contribuye a incrementar su uso y por tanto su concentración en el medio ambiente. La Organización Mundial de la Salud ha señalado que por el uso de pesticidas mueren cada año en el mundo 220 mil trabajadores del campo y se producen entre 3.5 y 5 millones de envenenamientos no mortales (Leo, 2002).

El paquete tecnológico para el cultivo de soya transgénica RR[1]que incluye el herbicida Roundup Ready cuyo principio activo es el glifosfato, es un buen ejemplo de lo anterior. Para obtener el máximo rendimiento, los agricultores aplican grandes cantidades de herbicida que, en principio acaban con las malezas sin afectar sus cultivos, pero eventualmente pueden generar resistencia en dichas malezas (Riley,Cotter,Contiero y Watts, 2011). Cuando esto ocurre, Monsanto provee a los productores fórmulas herbicidas mucho más agresivas o semillas nuevamente modificadas, a las que agregan genes para conferirles resistencia a sustancias herbicidas distintas al glifosfato (Riley et al, 2011). Así se establece un circulo difícil de romper, se consolida la dependencia del productor hacia la empresa proveedora, y se vuelve imposible predecir el tipo de impactos que en el mediano y largo plazos podrán manifestarse en la salud humana, en el funcionamiento de los ecosistemas y a nivel económico.  

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 El glifosfato tiene efectos perjudiciales probados científicamente. En términos de salud se le ha vinculado a la incidencia de cancer, de problemas reproductivos y de condiciones neurológicas como el Parkinson. Es arrastrado por la lluvia hacia cuerpos de agua superficial, puede filtrarse hacia los acuíferos y contamina también el suelo. Al ser trasladado por el aire, puede ocasionar diversos efectos sobre la flora y la fauna fuera de las áreas de producción, reduce la expectativa de vida de algunos organismos, inhibe la reproducción y aumenta la mortandad, entre otros efectos (Riley et al, 2011)

Cuando las semillas genéticamente modificadas se introducen el campo, su comportamiento ante condiciones climáticas no previstas, puede tener efectos inesperados (Leo, 2011), no obstante se ha comprobado que a través de procesos naturales de dispersión y polinización la probabilidad de que los OGM alcancen otras plantas o actividades productivas, es alta. Datos de Greenpeace (2013) muestran que en el 2007 México ocupó el 2o. lugar de contaminación transgénica en America y el 8o. a nivel mundial.

Además su efecto en los organismos, este tipo de contaminación tiene también implicaciones legales, económicas y/o comerciales. Las semillas transgénicas, propiedad de quienes las producen, están patentadas. Las empresas biotecnológicas ejercen el control sobre su uso, comercialización y cultivo (Greenpeace, 2013; Leo,2011). Aludiendo a esta condición inspeccionan tierras  agrícolas alrededor de sus zonas de producción y cuando encuentran transgénicos, demandan a los agricultores por sumas millonarias, aún cuando esta presencia sea producto de contaminación transgénica accidental (Greenpeace, 2013).

En conclusión, hemos revisado aquí sólo algunos aspectos de la agricultura transgénica. Además de los impactos inherentes a esta actividad, la forma de proceder de las empresas biotecnológicas atenta contra los esquemas de producción tradicional. Al apropiarse directa o indirectamente de los recursos naturales van minando también la vida cultural y comunitaria en las zonas rurales. Nuevamente en la búsqueda de la modernidad y el progreso, se socializan los impactos negativos y se privatizan los beneficios, excluyendo de estos, a los propietarios originales de los territorios y sus recursos naturales. Es posible afirmar que la agricultura transgénica, es un nuevo tipo de megaproyecto.

Por Silvia Iliana Philippe Cárdenas

Twitter de la autora: @silianaphi

Referencias bibliográficas

Control Biológico de plagas (2015) Los Transgénicos en el Mundo: El Qué, Quién, Cuánto, Cuándo, Dónde y Porqué de los Transgénicos. Recuperado de: http://www.infoagro.com/agricultura_ecologica/transgenicos.htm.

García López, L. (2010). Modelo de sustitución de Importaciones. Recuperado de  http://modsus.blogspot.mx/

Greenpeace México (2006) Guía Roja y Verde de Alimentos Transgénicos. 2a.Edición Recuperado de:http://www.greenpeace.org/mexico/es/Footer/Descargas/reports/ Agricultura-sustentable-y-transgenicos/copy-of-gu-a-roja-y-verde-de-a/

Greenpeace México (2013) Cultivos transgénicos ¿Quién pierde?. Recuperado de:http://www.greenpeace.org/mexico/Global/mexico/report/2013/FOLLETO%20TRANSGENICOS%2022%20julio-corregidoweb.pdf

Guillen, G. (30 de julio de 2000) México, sexto en venta de transgénicos:UE. El Universal, pp. A4

International Service for de acquisition of Agri-Biotech Applications (2010) Informe Anual sobre la situación mundial de la comercialización de cultivos biotecnológicos genéticamente modificados. Recuperado de: http://www.isaaa.org/resources/ publications/default.asp

Leo, J. (2002) Comercio Internacional y Ambiente en América del Norte. Tesis de Licenciatura  Universidad Nacional Autónoma de México. Recuperado de:  http://www.economia.unam.mx/secss/docs/tesisfe/LeoLJA/cap4-2.pdf

Mendoza, E. (2013) Soya Transgénica Invade México. Contralinea.com.mx. Recuperado de: http://contralinea.info/archivo-revista/index.php/2013/03/10/soya-transgenica-invade-mexico/

Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (2002). Agricultura Mundial: Hacia los años 2015 a 2030, Informe Resumido. Roma Italia: Editado por FAO.

Pérez, A. y C. Landeros (2009). Agricultura y deterioro ambiental. Elementos, 23, 19-25.

Pichardo, B. (2006) La Revolución Verde en México. Revista Agraria, Sao Paulo, 4 , 40-68.

Riley, P., J. Cotter, M. Contiero y M. Watts (2011) Tolerancia a herbicidas y cultivos transgénicos Por qué el mundo debería estar preparado para abandonar el glifosato  Editado: Becky Price y Myrto Pispini. Publicado por Greenpeace International,


[1]                Estas RR brindan información del tipo de modificación que incluye una semilla. En este caso las semillas RR han sido modificadas para resistir las aplicación de herbicidas con glifosfato. 



Monsanto apuesta por cultivos de transgénicos en México

Estro traería numerosas consecuencias para el pueblo mexicano y su biodiversidad, principalmente para generaciones futuras que poseen el derecho humano de utilizar la diversidad de maíces nativos, en el entorno donde se desarrollaron.

Como un plan nacional de desarrollo, la próxima reforma agraria pretende incluir la siembra de semillas genéticamente modificadas. Como respuesta, Manuel Bravo, director de Monsanto Latinoamérica, tiene la esperanza que, una vez resueltos los problemas legales que enfrentan en tribunales, la compañía podrá realizar negocios de larga duración con el Gobierno federal.

“El Gobierno ha sido muy claro de lo importante de estas tecnologías en el campo”, recalcó Manuel Bravo, quien ha sostenido pláticas con Secretaría de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural –Sagarpa– acerca del uso de los productos transgénicos en los cultivos. “Por la abrumadora información científica que habla (a favor) de estas tecnologías estamos seguros de que se va a favorecer a los productores con la posibilidad de tener esta opción y competir cara a cara con los productores de otros países”.

Sin embargo, asociaciones e institutos activistas, como Greenpeace y Demanda Colectiva Maíz, han encontrado relaciones de los transgénicos y un impacto negativo en el medio ambiente, la salud de sus consumidores –o habitantes cercanos a los campos de cultivo– y el mercado nacional. Y pese a que Monsanto niega la veracidad de estos datos, actualmente esta empresa posee 27 permisos de maíz detenidos: unos para la etapa experimental, otros para la piloto y unos más para la comercial.

Más información: Descubre cómo apoyar la suspensión definitiva de la siembra del maíz transgénico en México

Actualmente Monsanto “exporta 10 millones de toneladas de grano al año, todo biotecnológico de Estados Unidos”, pues es “necesario darle la oportunidad a agricultores mexicanos de usarlas, en lugar de estarle pagando 50 000 millones de pesos al año a productores norteamericanos.” Mientras tanto, en México no sólo se está perdiendo la diversidad nacional de sus productos, también el el 73, 9 por ciento de la población considera que el consumo frecuente de alimentos genéticamente modificados puede ser dañino para la salud (INEGI).

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Los representantes de Monsanto, como Manuel Bravo y Jesús Madrazo Yris, vicepresidente global de asuntos corporativos de Monsanto, están confiados que en unos meses todo se resolverá a su favor, una vez que los oponentes a la biotecnología decidan entablar un diálogo abierto: “Hay declaraciones sobre el maíz transgénico y yo respeto mucho la opinión de estos líderes y estoy sensibilizado con su preocupación, pero creo que la mejor manera de resolver los problemas no es haciendo una declaración, sino teniendo una conversación sobre qué significan estas tecnologías para el agricultor y la sociedad, cuáles son los riesgos y cómo podemos trabajar juntos para enfrentarlos”. Por ello, Bravo e Yris, esperan que una vez que concluyan los litigios y se avance en la reforma al campo, se comiencen a destrabar los permisos. De hecho, en el Plan Nacional de Desarrollo elaborado por el Gobierno federal pretende “orientar la investigación y desarrollo tecnológico hacia la generación de innovaciones que aplicadas al sector agroalimentario eleven la productividad y competitividad”, por tanto darle importancia a los transgénicos desde el inicio de la gestión.

Estro traería numerosas consecuencias para el pueblo mexicano y su biodiversidad, principalmente para generaciones futuras que poseen el derecho humano de utilizar la diversidad de maíces nativos, en el entorno donde se desarrollaron –sin transgénicos–.

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[El País]



La lucha VS los transgénicos en México ha entrado en una nueva etapa (Mira porqué)

Un tribunal federal decidirá definitivamente si será posible sembrar y comercializar maíz transgénico.

Hace más de un año organizaciones sociales como el Colectivo Sin Maíz no Hay País lograron una medida cautelar que suspendió la siembra de maíz transgénico. 

Lo anterior fue un gran triunfo para la sociedad civil en contra de las grandes y oscuras empresas transgénicas como Monsanto, Dupont Pioneer, Syngenta y Dow Agrosciences, que buscan que el maíz modificado pueda sembrarse y comercializarse en territorio nacional. 

La semana pasada se decidió que una autoridad judicial de nivel federal será la encargada de resolver finalmente el caso: el derecho central que será discutido es el si se daña o no el derecho humano de generaciones presentes y futuras a la diversidad biológica de los maíces nativos o criollos.

Las empresas transgénicas justifican la siembra de maíz transgénico, entre otros argumentos, pues desde hace 15 años en México ha entrado maíz transgénico de importanción, que de hecho, están consumiendo los mexicanos (el 30% en total). Hoy entran 117 productos transgénicos, entre ellos 10 toneladas de maíz al año, principalmente de Estados Unidos. 

Para las organizaciones la estrategia será primero asegurar un candado definitivo para la siembra del maíz transgénico en el país, que condenaría a los mexicanos únicamente al consumo transgénico, y con el tiempo disminuir el maíz transgénico que ya se importa. 

La siguiente lucha legal en tribunales federales podría durar años pero la Colectividad en Defensa del Maíz ya ha conseguido antes un inesperado paréntesis en la siembra del maíz transgénico, por lo que consideran que podrían alcanzar un candado definitivo.

[Sinembargo]



Buenas noticias: están creciendo aceleradamente los cultivos ecológicos en el mundo

El mercado de alimentos y productos ecológicos está creciendo, y por ello también este tipo de cultivos.

A muchos nos asusta el notable avance de los transgénicos en el mundo; las principales y globales empresas de estos cuestionables cultivos parecieran avanzar a pasos agigantados. Que lo están haciendo no está en cuestión pero hay un frente que va avanzando también con fuerza: los cultivos ecológicos. 

Para darnos una idea, según un estudio de la International Service for the Acquisition of Agri-Biotech (ISAAA), en el 2014 los cultivos transgénicos en el mundo fueron de 181’5 millones de hectáreas, 6’5 millones más que el 2013; parece demasiado si consideramos que en 1996, que inició el cultivo de los transgénicos, la totalidad de la superficie sembrada fue de 1,7 millones, y en 2010 unos 15,4 millones. Sin embargo, aunque es un hecho su considerable expansión, los cultivos ecológicos también están creciendo aceleradamente por el crecimiento de este mercado en el mundo. 

Un nuevo estudio de  The World of Organic Agriculture devela que en 2013 los cultivos ecológicos del mundo llegaron a las 43,1 millones de hectáreas, 6 millones de hectáreas más que un año anterior: muy similar al crecimiento que tuvieron en el último años los cultivos transgénicos en el mundo. 

El avance de los cultivos ecológicos se debe a una crecimiento exponencial en este mercado, concentrado sobre todo en Estados Unidos y en países Europeos como Alemania, Francia, Reino Unido,  Dinamarca, Suiza y Austria. 

En algunos países como China se espera que cada vez más crezca también un mercado de cultivos ecológicos (lo cual es tendencia) y lo que finalmente daría una gran batalla a los cultivos transgénicos, que pierden cada vez más reputación pese al apoyo de los gobiernos. 

Estas estadísticas nos recuerdan el gran poder de la sociedad como consumidores  ¿no somos nosotros (ahora en la era del consumo) con nuestra decisión de compra quienes podemos hacer subir o caer corporaciones?

Twitter del autor: @anapauladelatd



Victorias esperanzadoras: industria transgénica pierde 4 amparos en 15 días en México

Estas decisiones judiciales se suman a una serie de victorias en los últimos años de organismos y comunidades que rechazan los transgénicos.

En los últimos años hemos visto como en México gracias a la vía judicial  algunas comunidades indígenas y asociaciones civiles han detenido los intereses de grandes multinacionales. Del mismo modo, las empresas transgénicas han intentado romper con las trabas legales que impiden el cultivo de maíz transgénico en México, pero pese a su férreo empeño, y la interposición de decenas de amparos, no han logrado liberar estos cultivos en México. 

Cada amparo desechado por el poder judicial en contra de las empresas transgénicas ha sido un logro aplaudido por asociaciones como Sin Maíz No Hay País o como Colectiva AC, y muchas personas que dudan de la salubridad de estos cultivos, tanto para el medio ambiente como para la salud humana. 

Hoy existe una medida precautoria que impide que el maíz transgénico sea cultivado en México, por ello, empresas transgénicas han interpuesto recursos legales para “tumbarla”. En año y medio distintas instancias judiciales han rechazado al menos 16 de los 22 interpuestos por las multinacionales para suprimir esta traba.

También, en una racha afortunada para muchos, en las últimas semanas han sido desechados 4 amparos consecutivos que desestiman los esfuerzos de las transnacionales transgénicas para alcanzar el cultivo de maíz transgénico. 

René Sánchez Galindo, representante de Colectivo AC en el juicio, informó que “Este 27 de febrero el Quinto Colegiado Civil ratificó la medida precautoria, la suspensión de siembra seguirá surtiendo efectos; y el Segundo Colegiado Civil desechó en definitiva un amparo de Pioneer Dupont”, al añadir que “todos los amparos buscaban levantar la suspensión de siembra por distintas vías”.

Unas semanas antes el Sexto Colegiado Civil negó un amparo de Dupont y el Cuarto Colegiado Civil declaró improcedente otro amparo de Monsanto.

Considerando el gran poder de estas empresas, las medidas judiciales que han eliminado sus recursos legales, aparecen como pequeñas y casi inesperadas victorias, pero poderosamente esperanzadoras, en la lucha contra los transgénicos en México.

[Proceso]



800 toneladas de transgénicos fueron liberadas por accidentes en México, según transnacionales

En siete distintos y sospechosos accidentes, algodón y maíz transgénicos fueron liberados al ambiente

Uno de los grandes temores alrededor del uso de semillas transgénicas es que los cultivos que las emplean pueden contaminar a otros que no lo hicieron. De esta manera, al cultivar transgénicos, van perdiéndose casi ineludiblemente las semillas nativas como resultado de la contaminación inminente. 

En un artículo reciente de Elva Mendoza para la revista Contralínea se dio a conocer que, según datos de la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de los Organismos Genéticamente Modificados (CIBIOGEM) perteneciente al gobierno federal, de 2010 a 2013 fueron liberadas al ambiente hasta 800 toneladas de productos transgénicos, en distintos accidentes. 

Para José Antonio Serratos de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y profesor de la UNAM “llama la atención la cantidad”; pues, según Mendoza, “resultan muy convenientes para las transnacionales que cuentan con la propiedad industrial de los granos derramados”.

Según CIBIOGEM, de 2010 a 2013 se registraron siete accidentes en México. El caso más grave fue por parte de la empresa CPIngredientes, S.A. de C.V., que liberó 631 toneladas de grano de maíz amarillo transgénico; en 2010 notificó a las autoridades del descarrilamiento en Veracruz de 12 tolvas de ferrocarril con cargamento de grano de maíz amarillo genéticamente modificado, que procedía de Estados Unidos.

Por su parte, Almidones Mexicanos (Almex) derramó 20 toneladas de maíz amarillo en Guanajuato. También, Monsanto y Bayer notificaron, en tres accidentes distintos, el derramamiento de hasta 190 toneladas de algodón modificado. 

Además de que los anteriores “sucesos” ponen en entredicho los lineamientos de bioseguridad en México, también saltan sospechosos ante la voracidad que ha caracterizado a las empresas transnacionales precursoras de los transgénicos. 

Este tipo de “accidentes” surgen novedosos entre las noticias de los desastres ecológicos en México, un nuevo renglón en el que habrá que poner atención en la lucha activista medioambiental. 

Observatorio

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