Conoce por qué el desperdicio de carne es el más escandaloso de todos

En la cadena de consumo de energía para producir los alimentos existen algunos que absorben cantidades enormes.

Foto: Huffingtonpost

Como sabes, la elaboración de cualquier producto implica el consumo de energía. Hoy, las energías fósiles tan dañinas para el medio ambiente son las más inmiscuidas en el proceso de elaboración de casi cualquier producto (recordemos que al menos su transportación implica este tipo de energía).

En el caso de la alimentación, donde están involucrados insumos energéticos como agua, sol, tierra, fertilizantes, abonos, etc., existen también niveles de involucramiento de consumo de energía. El desperdicio de alimento, en este sentido, es también el desperdicio de energía en muchos sentidos.

Científicos del Colegio de Agricultura de la Universidad de Missouri han publicado un estudio en el diario Agricultura Renovable y Sistemas de Alimentación en el que detallan cómo cada tipo de desperdicio de comida implica también el desperdicio de los insumos de energía usados en su elaboración.

Entre sus conclusiones, se encuentra que el desperdicio de carne es el más dañino, pues por mucho, es el tipo de alimentación que más conlleva el uso de energías; desde el agua y alimento ingerido por el ganado, hasta las emisiones de Co2 de sus heces; sumando también el  Co2 soltado a la atmósfera en el proceso de su transportación, por ejemplo.

Entre las recomendaciones del equipo, luego de esta investigación, están el que cuides siempre de no desperdiciar la comida, midiendo antes de cocinar, por ejemplo, y sobre todo, cuidar de no preparar más carne de la necesaria, poniendo especial énfasis en este tema.  Afortunadamente, cada vez más se está buscando que el desperdicio de alimentos sea prohibido.



Esta empresa convierte los desperdicios de comida en trabajo y apoyo para los más necesitados

Community Shop utiliza la comida desperdiciada y las vende en un ambiente típico minorista (específicamente en personas desempleadas o con alguna dificultad financiera).

¿Alguna vez te has preguntado qué sucede con la comida que los supermercados no pueden usar por errores de etiquetado o por haber pasado la fecha límite de consumo? Normalmente, se tira; lo cual termina por afectar tanto al medio ambiente, a la economía de un país como a una población en condiciones de pobreza extrema.

Pocas empresas han intentado reducir las consecuencias negativas de este desperdicio masivo de comida; entre ellas se encuentra Community Shops, en Londres, la cual convierte los desperdicios de comida en comida costeable, en internships y desarrollos de habilidades.

Esta empresa modelo utiliza la comida desperdiciada y las vende en un ambiente típico minorista (específicamente en personas desempleadas o con alguna dificultad financiera). Los precios se encuentran hasta en un 70 por ciento menor de los precios ya de por sí minorista, mientras que los miembros se pueden inscribir para recibir servicios de apoyo, tales como talleres para cocinar, escribir, administración o entrenamiento para alguna carrera.

El modelo de esta empresa pretende evitar el impacto negativo de las tiendas minoristas y mantenerse enfocado en el apoyo a la minoría afectada, por tanto instituye que la afiliación se limite a 750 individuos en cualquier tiempo, la cual es examinada dos veces al año por el staff de Community Shop.



¿Dejarías de comer estas frutas y verduras solo porque están “feas”?

Intermarché, la tercera cadena más grande de supermercados en Francia, lanzó esta iniciativa para darnos cuenta de que en realidad no hay razón para desperdiciar una fruta o verdura deforme.

Como sabemos de sobra, uno de los principales problemas en el ámbito de la alimentación es el desperdicio. En nuestra época y nuestro planeta existe desde hace varias décadas una paradoja a este respecto: mientras que en algunos países los niveles de hambruna y desnutrición alcanzan niveles mortales, en otros la población se permite arrojar al cesto de basura toneladas y toneladas de carne, frutas, vegetales y todo tipo de alimentos aún comestibles.

Para generar conciencia en torno a este problema que, como decimos, afecta a millones de personas en todo el mundo, la mayoría en los países más pobres, la cadena de supermercados de origen francés Intermarché lanzó una campaña para rehabilitar las frutas y vegetales de aspecto imperfecto que por esta razón (y un tanto absurdamente) no llegan a los estantes de las grandes tienda y más bien terminan como basura.

¿Por qué, en efecto, no comeríamos una manzana “deforme” o una zanahoria que creció con dos puntas? ¿Solo porque se ven feas? ¿No es esto demasiado banal, excesivamente frívolo?

La manzana grotesca, la papa ridícula, la naranja horrible, el limón malogrado, la berenjena desfigurada, la zanahoria fea y la toronja desafortunada son las protagonistas de esta iniciativa que, además, brindará un descuento en el precio de venta a los consumidores que se animen a llevar a casa a estos fenómenos de la naturaleza y descubrir que son tan buenos o mejores que sus parientes más agraciados.

 

También en Ecoosfera: Este hombre come de la basura para evidenciar el desperdicio de alimentos (VIDEO)



Este hombre come de la basura para evidenciar el rampante desperdicio de alimentos (VIDEO)

Baptiste Dubanchet es un francés de 25 años que recorrió Europa con un propósito: comer únicamente lo que encontrara en los botes de basura para evidenciar cuánto alimento se desperdicia en los países ricos.

En cuanto a alimentación, el mundo vive una situación paradójica: por un lado, millones de personas mueren de hambre o padecen desnutrición que puede llegar a niveles severos pero, por otro, numerosas sociedades se permiten desperdiciar alimentos, tirarlos a la basura en buen estado o a veces como consecuencia de comprar de más.

Para hacer patente esta contradicción de nuestro tiempo, Baptiste Dubanchet, de origen francés, se impuso un reto: recorrer Europa en bicicleta y alimentándose únicamente de lo que encontrara en los depósitos de basura de las grandes metrópolis del Viejo Continente.

Así, en esta ruta que consta de 3 mil kilómetros y que va de París a Varsovia, el joven de 25 años realiza una denuncia inobjetable sobre todos los alimentos que hoteles, restaurantes, mercados, supermercados y tiendas afines terminan arrojando a los desperdicios, a pesar de que aún son comestibles.

 Entre otros detalles, destaca que si bien, en varios casos, el personal de dichos establecimientos sabía que su materia prima como frutas o verduras tendría como destino final el contenedor de basura, incluso así se negaban a regalarle algo cuando Dubanchet así se los pedía (lo cual añade otra contradicción al asunto).

Dubanchet documentó su recorrido (que comenzó el pasado 15 de abril y terminó un par de semanas después) en su sitio La Faim du monde.



5 hacks para que tu comida dure más

Estos sencillos consejos pueden ayudarte a siempre tener frutas y verduras frescas en casa y, además, te pueden ayudar a cuidar del planeta y ahorrar mientras lo haces.

No hay nada peor que querer comer un poco de fruta y ver que ya tiene moho. Por otro lado, es alarmante ver cuánta comida se desperdicia en la actualidad. Al dejar que la comida se eche a perder no solo estamos tirando dinero, también estamos desperdiciando el largo proceso que requiere llevar alimentos de la tierra de cultivo hasta nuestras mesas. 

Ahora te compartimos algunos sencillos tips para que tus alimentos duren más:

  1. Para conservar la frescura de los frutos rojos utiliza un poco de vinagre. Cuando recién hayas comprado tus bayas, en vez de meterlas al refrigerador disuelve una parte de vinagre blanco en 10 partes de agua y sumerge la fruta en la solución. Déjala reposar unos 5 minutos, enjuaga, seca y mete en el refrigerador.
  2. Voltea la crema y el queso cottage antes de guardarlo en tu frigorífico. Según Yahoo! Shine, esto crea una especie de vacío que no permite la existencia de bacteria.
  3. Si te gusta cocinar con hierbas de olor frescas, trátalas como si fueran flores. En vez de guardar tu albaca, tomillo, perejil, etc., en una bolsa de plástico en el refrigerador, ponlas en un vaso de agua y déjalas en un lugar fresco. Si cambias el agua cada 2 o 3 días, tus hierbas pueden durar semanas.
  4. Baja la temperatura de tu refrigerador. En vez de tenerlo a 38°C procura tenerlo a 36°C o 37°C. Si bajas más la temperatura se formarán cristales en algunos alimentos y bebidas.
  5. Haz tus propias conservas frutales. Puedes preparar una mermelada de los frutos más maduros que tengas o preparar un jarabe frutal.

Para el jarabe frutal necesitarás 2 tazas de fruta por cada medio litro de vinagre, y por cada taza y media de azúcar (esto último depende de ti, entonces agrega cuanta azúcar desees).

Método de preparación:

  1. Esteriliza tu contenedor: Lava tu frasco en agua caliente con jabón y enjuaga muy bien. Hierve tu frasco y su tapa en una olla por diez minutos.
  2. Agrega la fruta: Saca el frasco con mucho cuidado (utiliza pinzas o guantes para no quemarte. Introduce la fruta, esta puede estar cortada en trocitos o un poco machacada. Las mejores frutas para este tipo de jarabe son los frutos rojos, pero cualquier fruta en temporada funciona.
  3. Agrega el vinagre: Cualquier tipo de vinagre funciona: el vinagre blanco tiene un sabor fuerte, el vinagre de manzana tiene un sabor más suave y afrutado, y los vinagres de vino tienden a tener un sabor mucho más delicado. El vinagre balsámico funciona extraordinariamente bien con cerezas y fresas.
  4. Déjalo reposar: una vez que el frasco se haya enfriado, guárdalo en un lugar frío y fresco como el refrigerador o una alacena. Debe reposar un mínimo de 24 horas y un máximo de 4 semanas.
  5. Cuélalo: hazlo pasar varias veces por un filtro de café, para cuando el vinagre ya no tenga residuos de la fruta. La fruta la puedes emplear en un chutney.
  6. Agrega azúcar: Coloca el vinagre y el azúcar en una olla. Calienta hasta que hierva y mezcla hasta que el azúcar se haya disuelto. Vuelve a colocar en frasco (debe estar esterilizado).
  7. Refrigera: Guarda el jarabe en el refrigerador, si está bien sellado puede guardarse hasta por seis meses.
  8. Utiliza: puedes mezclar una cucharada sopera con agua mineral para crear una bebida refrescante y natural, o puedes añadirla a cócteles o aderezos. 

También en Ecoosfera: Inicia tu propia revolución contra el desperdicio de comida



Inicia tu propia revolución contra el desperdicio de comida

La mitad de la comida del año pasado se desperdició. Mil millones de personas están hambrientas. La siguiente revolución alimenticia se trata de lo que no estas comiendo.

Sabemos que el mundo desperdicia un tercio de lo que produce, o, lo que es lo mismo, 1.4 mil millones de toneladas al año, y que este es uno de los grandes problemas de la agricultura en la actualidad. Uno de los mayores promotores de este desperdicio es que tanto agricultores como consumidores desperdician, por ejemplo, pepinos en perfecto estado (pero que están doblados), fresas demasiado maduras, jitomates con pequeños defectos, duraznos mallugados y ajos un poco secos, sólo porque no son “verduras perfectas”, pero que tienen el mismo valor nutricional y saben delicioso.

El desperdicio afecta cada eslabón de la cadena de abastecimiento entre la granja y el tenedor. En países en vías de desarrollo, 50% de la pérdida sucede en etapas tempranas de la vida de la comida: cosecha ineficiente, pudrimiento, procesos inadecuados, transportes obsoletos y otros problemas sistemáticos. En naciones occidentales, los problemas se inclinan hacia el consumidor y los distribuidores.

L1007209_fReducir las pérdidas tan sólo en un 15%, apunta un reciente estudio del Consejo de Recursos Naturales, sería suficiente para alimentar a 25 millones de personas cada año. Pero la comida de supermercado está anunciada para convencer a los compradores que se lleven más de lo que necesitan.

Estamos en un momento urgente para considerar lo que guardamos en el refrigerador y para rescatar las sobras inapetecibles de terminar en el bote de basura. El sándwich a medio comer, la pasta que sobró, las verduras a punto de ser irrescatables. Además, el costo del desperdicio de comida es gigantesco: el gas metano emitido del desperdicio de alimentos y la cantidad de dinero tirado a la basura es insostenible para el mundo.

De acuerdo con este estudio, las papas son el alimento número uno en desperdiciarse. Entre los restaurantes de comida rápida que tiran papas que llevan esperando más de diez minutos, los transportes y almacenes, los procesadores de papas fritas, puré de papa etc., que tiran gran parte de la papa y los hogares que las desechan cuando comienzan a sacar brotes o se suavizan, la cantidad es altísima.

Las fechas de caducidad son otro de los factores graves para este comportamiento. No hay una ley federal que regule estas fechas, así que los productores pueden poner lo que les parezca razonable en ellas (y no siempre son razonables). Raramente estas fechas indican el día exacto en los alimentos se echan a perder. Uno se puede basar en la apariencia y el olor de la comida en lugar de en la etiqueta y mucha comida se salvaría de la basura.

En fin, es momento de cambiar los hábitos de consumo y desperdicio, aquí te ofrecemos algunos consejos para evitar que esto siga sucediendo y aumentando.

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