Conoce la granja para abejas que podrás tener en la comodidad de tu hogar

Se trata de una especie de una granja de abejas en donde ellas cuentan con comida, espacio y diseño para su coexistencia en el planeta.

En los últimos años, los científicos ambientalistas se han preocupado por la supervivencia de las abejas. Ahora que existe un alto riesgo de su extinción –y con ello, numerosas consecuencias negativas en el medio ambiente–, numerosas asociaciones han procurado encontrar y realizar estrategias de prevención… Entre ellas, se encuentra BEEcosystem.

Se trata de una especie de una granja de abejas en donde ellas cuentan con comida, espacio y diseño para su coexistencia en el planeta. El objetivo de este paraíso para estos polinizadores, es brindarles una esperanza y una calidad de vida en donde puedan expandirse en su propia comodidad.

De modo que es posible realizar esta iniciativa de manera casera, por lo que primero se requiere de información útil, adecuada y fehaciente para hacerlo. Por ejemplo, una observación de la conducta de las abejas –sin interrumpir sus actividades–, puede brindar ideas para numerosos diseños para realizar una granja DIY. Algunas pueden construirse al aire libre, otras dentro de un inmueble que conlleve a puertas para el libre paso de las abejas. Living Interiors es una alternativa útil para instalar varios tipos de mobiliarios que incluyen elementos para vivir, sistemas acuapónicos, jardines interiores, entre otros elementos. Te compartimos un video para ejemplificar este tipo  de granjas.

El BEEcosystem pretende convertir la supervivencia de las abejas en una experiencia para su beneficio y el cuidado del medio ambiente, de manera que se pueda educar a las personas acerca de la importancia irremplazable de estos polinizadores. Se trata de la diversidad en el planeta que con la mínima alteración, es posible generar una catástrofe global.



Estamos al borde de una sexta extinción masiva: ¿qué nos queda por hacer?

Al conjunto de esas extinciones masivas se le conoce como “aniquilación biológica”.

La Tierra ha sido testigo de cinco extinciones masivas: la del Ordoviciano, hace 443 millones de años, en que una pesada edad de hielo desterró del planeta a más del 70 por ciento de todas las especies –principalmente las océanicas–; la del Devoniano, hace 360 millones de años, en la que un cambio climático prolongado volvió a destruir al 70 por ciento de las especies, incluyendo a todos los corales; la del Permiano-Triásico, hace 250 millones de años, que fue la mayor de todas al provocar la extinción del 95 por ciento de todas las especies, incluyendo los insectos gigantes y trilobitas, y se relaciona con las masivas erupciones volcánicas en Siberia que causaron un episodio severo de calentamiento global; la del Triásico-Jurásico, hace 200 millones de años, en que 3/4 de las especies se perdieron debido a la actividad volcánica del planeta, dejándolo desprovisto de dinosaurios y especies similares; y el Cretáceo-Terciario, hace 65 millones de años, en el que mientras un asteroide gigante impactó en México, una serie larga de erupciones volcánicas en India extinguió por completo a los dinosaurios y amonitas. Después de este periodo tanto mamíferos como humanos empezaron a gobernar al planeta. 

Al conjunto de esas extinciones masivas se le conoce como “aniquilación biológica”. Y si bien provocó la resistencia de  la naturaleza a lo largo de estos milenios, los investigadores están temiendo que está regresando de la manera más severa que se puede imaginar. De acuerdo con un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, el análisis en especies tanto comunes como raras en miles de millones de regiones se han perdido ante la sobrepoblación o sobreconsumo del humano. 

Para Gerardo Ceballos de la Universidad Nacional Autónoma de México, autor de la investigación, “la situación se ha vuelto tan negativa que no sería ético usar un lenguaje fuerte”, por lo que él decidió definir la “aniquilación biológica” como un atentado contra las bases de la civilización humana. Por lo que es imprescindible explicar que si estudios previos mostraron que las “especies se están extinguiendo a un ritmo más rápido que en los últimos millones de años anteriores”, no está mostrando que la noción de que las extinciones tienden a ser de un caracter gradual ante la pérdida de la biodiversidad. De modo que Ceballos ha demostrado con su estudio que las especies están perdiendo sus poblaciones alrededor del mundo conforme las distancias van desapareciendo, muy a pesar de que aparentan estar presentes en todos los rincones del planeta. 

En otras palabras, más de la tercera parte de las miles de especies en el planeta que están perdiendo a sus poblaciones no se consideran “especies en peligro de extinción”; y más de los animales han perdido alrededor del 80 por ciento de terrenos para habitar en el último siglo. De hecho los científicos encontraron que miles de millones de poblaciones de mamíferos, aves, reptiles y anfibios se han perdido en el planeta, resultando en la sexta extinción masiva a niveles nunca antes considerados. En sus palabras: “El resultado de la aniquilación biológica obviamente tendrá serias consecuencias ecológicas, económicas y sociales. La humanidad eventualmente tendrá que pagar un alto precio por la diezmación del único conjunto de vida que conocemos en el universo.”

Junto con Ceballos, el profesor Paul Ehrlich, de Stanford University en EE.UU., creen que la vida salvaje en el planeta se está extinguiendo debido a la invasión y destrucción del hábitat, la contaminación tóxica, el exceso de caza y el cambio climático. Son una serie de factores que resultan en un mismo origen: la sobrepoblación y el hiperconsumismo humano, principalmente por las clases poderosas y ricas. De este modo los profesores pretenden ejercer un llamado de atención para recordar que la civilización depende principalmente de las plantas, los animales y los microorganismos de la Tierra que la proveen con un un sistema esencial ecosistémico que va desde la polinización de cultivos hasta la protección de suplementos alimenticios en el mar.  

Existe poco tiempo para realizar acciones contundentes para salvar a las especies de una extinción masiva, “y se puede hacer con regularizaciones de consumo, apoyo a reservas de la vida salvaje y a leyes de protección a la biodiversidad, entre otros.” De lo contrario, y un ejemplo más inmediato, los animales más populares comenzarán a desaparecer; como es el caso del león: “El león se ha distribuido históricamente sobre África, sur de Europa y Medio Oriente, gran parte del norte de India. [Ahora] la vasta mayoría de las poblaciones de los leones han desaparecido.” Estamos a punto de saltar hacia un precipicio sin la Naturaleza. 



Así es como los pesticidas provocan la cercana extinción de las abejas

“La aplicación de neonicotinoides son una especie de ruleta reproductiva para las abejas”.

En los últimos años numerosos estudios se han encargado de demostrar el impacto de los pesticidas sobre la población antófila del planeta, y por tanto en la biodiversidad animal y vegetal de los ecosistemas. Se sospechaba que el neonicotinoide, el principal componente en los pesticidas, era el responsable de su cercanía a la extinción; y ahora, con unos estudios a gran escala en campos de Europa y Canadá, se ha demostrado que los neonicotinoides –químicamente similares a las moléculas de la nicotina– ha provocado la evolución de las plantas y la muerte de cientos de insectos a la hora de alimentarse de las especies vegetales. 

Los neonicotinoides se inventaron en la década de los 80, y ganó popularidad gracias a que son elementos sistémicos que circulan a lo largo de la planta y matan a posibles bichos invasores del cultivo. A veces sólo se necesita aplicar sobre las semillas para tener una especie de escudo protector en un periodo a largo plazo. Desgraciadamente este tipo de productos impactaron no sólo sobre los insectos invasores o plagas, también sobre polinizadores como las abejas. Ahora para medir el daño potencial, un grupo de investigadores europeos establecieron 33 cultivos de canola en Alemania, Hungría y Reino Unido, a las cuales se les asignó aleatoriamente un tratamiento con uno de las dos alternativas nicotinoides, o con ninguno. 

 

 

El equipo logró observar cómo fue el impacto sobre abejas de miel y dos especies salvajes –abejorros y abeja solitaria– en las diferentes ubicaciones y especies. Inclusive descubrieron que las colmenas de abejas de miel tendían a sobrevivir menos a lo largo del invierno, y las abejas salvajes a reproducirse menos a lo largo de sus ciclos reproductivos. Esto se quiere decir que no es que los pesticidas maten directamente a las abejas, sino que poco a poco los vuelve más vulnerables y débiles ante factores ambientales o enfermedades que estén afectando a la colmena.  

En palabras de Jeremy Kerr, investigador en biodiversidad, “La aplicación de neonicotinoides son una especie de ruleta reproductiva para las abejas”. Por ello se ha buscado maneras de restringir su uso en campos de cultivo, aún si compañías como Bayer Crop Science y Syngenta invirtieron más de 3 millones de dólares en juicios que pretendían prohibir los neonicotinoides. Ahora los investigadores presentan estos estudios con el fin de informar a la Unión Europea para intervenir en el tema y prohibir por completo este tipo de pesticidas. 

Desgraciadamente la lucha no acaba hasta ahí. Los investigadores responsables del estudio explican que sus “resultados sugieren que aún cuando su uso esté restringido, la exposición continúa de los residuos de neonicotinoides de antiguas aplicaciones tiene el potencial de generar un impacto negativo sobre las abejas salvajes en terrenos agricultores”, provocando una corta expectativa de vida y condiciones de higiene más pobres. 

 



Los campos de algodón podrían ser la salvación de las abejas

Mientras mayor sea la extensión de áreas naturales, mayor presencia habrá de estos polinizadores en la zona; y por tanto, mayor fertilidad tendrán las plantas para producir más algodón.

La disminución a borde del peligro de la extinción de las abejas, ha alarmado a gran parte del gremio científico, agrícola y político. Estudios, campañas y movimientos sociales son las principales acciones que realizan estos personajes para fomentar la toma de consciencia de las personas, para reducir el uso e impacto de fertilizantes químicos tóxicos que afectan a los ecosistemas, para generar acciones que protejan al medio ambiente y fomenten el crecimiento de estos polinizadores, entre otras acciones. 

Con el fin de salvar a las abejas de la extinción, y con ello proteger al planeta de un proceso de adaptación agresivo –sino que la misma extinción de otras especies vegetales y animales–, se ha comenzado a utilizar la reeducación como método de acercamiento hacia las personas. Es decir, brindar información verídica y precisa para que la gente comprenda no sólo la importancia de estos polinizadores en el planeta, también el impacto de su ausencia sobre la biodiversidad y nuestros estilos de vida. 

Por ello, y de acuerdo con un estudio realizado en 2016 por Cusser S, Neff JL y Jha S, titulado Natural land cover drives pollinator abundance and richness, leading to reductions in pollen limitation in cotton agroecosystem, es importante contemplar que las abejas polinizan principalmente las plantas de kiwi, papa, cebolla, nuez de la India, fresas, nuez de Brasil, betabel, mostaza, brócoli, cardamomo, girasol, lychee, mango, coliflor, col, colza, algodón, entre otros. De hecho, los investigadores lograron documentar cómo la presencia de las abejas incrementaba en tanto la producción como la extensión de campos agricultores de comida –en especial, de algodón–. 

En otras palabras, mientras mayor sea la extensión de áreas naturales, mayor presencia habrá de estos polinizadores en la zona; y por tanto, mayor fertilidad tendrán las plantas para producir más algodón. A lo largo de 12 sitios de estudio, de los cuales tres eran campos de algodón al sur de Texas, EE.UU., se logró cubrir y catalogar a las especies de polinizadores así como calcular el nivel de abundancia en cada uno de los campos. De modo que al realizar los análisis necesarios, se descubrió que la presencia de áreas naturales era un predictor importante tanto de la abundancia como riqueza de polinizadores en campos de algodón. Y no sólo eso, después de encontrar estos datos, los investigadores midieron cada campo de algodón para determinar los efectos de la presencia de las abejas: colocaron bolsas de organza en algunas plantas para bloquear el acceso de polinizadores; mientras que con otras plantas, usaron plantas que enfatizaban su acceso. Seis semanas después, pesaron el algodón y las semillas de las 50 plantas de cada sitio. Encontraron que las plantas recibían una mayor cantidad de polinización y en producción de algodón que en los campos de otras plantas, en especial en los campos con mayor cantidad de áreas naturales en los alrededores. 

La presencia de las abejas en campos de algodón incrementa entonces un 18 por ciento de producción, lo cual puede traducirse en 108 dólares de ganancias por hectáreas. Esto podría apoyar a la biodiversidad y conservar las áreas naturales, implicando cerca de 1 millón de dólares más en beneficio de las familias que habitan y trabajan los campos de agricultura. 

De este modo, los resultados están sugiriendo que pequeñas áreas de hábitat natural alrededor de granjas o campos agricultores, podría establecer y mantener la diversidad de las comunidades polinizadoras. Basta con:

– plantar flores salvajes entre campos de cultivo para proveer comida a las abejas,

– colocar pequeños campos para que la naturaleza se restablezca, permitiendo preservar el hábitat original de las especies polinizadoras al visitar las flores de algodón,

– en caso de no ser granjero ni agricultor, plantar flores de diferentes variedades en jardines y espacios abiertos para que florezcan en diferentes épocas del año. 

Con estos pequeños pasos, las personas pueden promover grandes beneficios tanto para la naturaleza como para su estilo de vida. La idea es que a través de la toma de consciencia de la población, se pueda generar cambios importantes para que la biodiversidad de mantenga, proveyendo un mejor planeta para futuras generaciones. 

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El Efecto colmena o sobre cómo salvar a las abejas en la CDMX

El proyecto Efecto Colmena inicia en la Ciudad de México hace tres años con el objetivo de sensibilizar a las personas sobre el rol que juegan las abejas en la naturaleza, y su importancia para el ser humano.

Hijas aladas de los primeros soles,

anunciadoras benditas de los primeros días serenos,

maestras en la construcción de celdas geométricas,

vigilantes de las influencias magnéticas,

de las radiaciones telúricas,

en definitiva insecto bendito

al que San Paulino de Nola llamaba

la misteriosísima abeja.

L. Charbonneau-Lassay

Las abejas son el insecto polinizador por excelencia. Son responsables de uno de cada tres bocados que ingerimos los humanos, ya que las flores necesitan ser polinizadas para sobrevivir, también están a cargo de la reproducción del alfalfa, alimento para el ganado, además de todas aquellas plantas que proporcionan oxígeno. A diferencia de otros insectos polinizadores las abejas son especializadas, se van de una flor específica a otra, por eso son tan importantes.

Actualmente las formas de urbanización y los agroquímicos del campo han disminuido la población de abejas, ya que el encuentro humano con estos insectos suele terminar en exterminio. Son muchos los productos de consumo creados a partir de lo que la abeja genera: cosméticos, medicinas, cremas, jabones, jarabes, velas, humectante de labios, champús más otros alimentos. No solo la miel de abeja es un producto esencial, la jalea real y el polen son consideradas como súper foods (o súper alimentos) por su contenido nutricional. Los propóleos son resinas que las abejas obtienen de los árboles, en sus colmenas las mezclan con cera y los usan como sellante; el ser humano lo ha utilizado como antiséptico y fungicidas para tratar infecciones.

Recientemente La Universidad de Guadalajara (UDG) detectó que el veneno de la abeja conocido como apitoxina ayuda al sistema inmunológico de personas con el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) que causa el sida.

Los piquetes de abeja desdoblan muchos minerales en el torrente sanguíneo, mejoran la circulación, combaten las reumas y la artritis, e incrementan la potencia sexual.

Uno de los datos más conmovedores es que las abejas reconocen que al picar se van a morir, así que podría decirse que lo que hacen es un acto suicida en protección a la colmena. Las abejas son atraídas por el olor de la fruta o de un perfume, por eso se acercan a una persona, pero cuando reconocen que no es una flor o que no pueden obtener nada se van, sin embargo al recibir un manotazo reaccionan y atacan.

Recordando la primaria

Cuando una abeja va por el néctar se llena de polen que es la molécula sexual de las plantas, así cuando van de flor en flor van llenándose de polen mientras también lo dejan en el pistilo, la parte femenina, y así es como logran la reproducción de una planta.

Son tres tipos de abejas las que habitan en una colmena: la reina, las obreras y los zánganos, que son los machos. La reina vive de 3 a 5 años, su alimentación es a base de jalea real, es inseminada una sola vez por alrededor de 16 zánganos, con eso tiene para poner huevos durante toda su vida, pone alrededor de 800 al día. La reina puede producir cualquier tipo de abeja a voluntad. Cuando una abeja reina muere, un huevo puede ser transportado al capullo real para convertirla en reina. La jalea real se le suministra a todas las abejas cuando aun son larvas pero a la reina se le mantiene de jalea real, es lo que transforma la genética de esa larva para volverla una reina. La jalea real la secretan las obreras de una glándula que tienen en la frente, que pudiera ser como su tercer ojo. Las celdas donde crece cada tipo de abeja son distintas.

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Las obreras son femeninas pero no tienen características sexuales, no pueden poner huevos aunque su trabajo se trata de estar constantemente polinizando a las plantas. Su vida dura de 30 a 45 días; se alimentan de miel. Los zánganos pueden llegar a vivir más o menos como la obrera; pero también su vida termina al inseminar a una reina. Las colmenas pueden llegar a albergar de 20 mil a 80 mil abejas.

En este video puedes ver la inseminación de una abeja por los zánganos:

 

Las abejas comienzas a crear miel, que es su alimento, al visitar las flores. Recolectan el néctar succionándolo con sus lenguas, lo guardan en el estómago de miel, que es diferente de su estómago de alimento, y una vez que obtienen una carga completa vuelven a la colmena pasándolo con sus bocas a otras obreras. El néctar va de abeja en abeja hasta que gradualmente se vuelve miel, después lo guardan en las celdas que son contenedores pequeños hechos de cera. La miel queda un poco húmeda pero la terminan de secar con sus alas. Cuando la miel está lista cierran la celda con una tapa de cera u opérculo para que se mantenga limpia.

¿Cómo hacen miel las abejas?

Curiosidades sobre las abejas

Las abejas africanizadas se originaron en Brasil en 1956 en la cruza de las subespecies europea y africana para mejorar la especie, algunas se escaparon del laboratorio y hasta en 1985 fueron detectadas en Estados Unidos por primera vez. La población de estas abejas se expandió rápidamente. Actualmente se han reportado hasta 40 ataques fatales por año, aunque las abejas no buscan perjudicar a los seres humanos solo lo hacen para proteger sus colmenas y a la abeja reina.

Desde hace mucho tiempo en los países nórdicos preparaban el mead, un licor de miel, que cuando las parejas se casaban les daban este licor para que estuvieran alegres, contentos y dispuestos. La luna de miel se llama así por este ritual, tomaban esa luna para concebir un hijo. 

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Sobre la veneración hacia las abejas

Para los egipcios las abejas representaban las lágrimas del sol que al caer se terminaban convirtiendo en dichos insectos. Reconocían su importancia por su función polinizadora incluso las llevaban cargando en sus barcas por el río Nilo. La usaban como símbolo del alma de los hombres, por eso son plasmadas en las tumbas como imagen de supervivencia del alma después de la muerte. En los jeroglíficos también se aprecian como símbolos de la vida y la muerte.

Para los mayas la miel era un componente muy importante en su alimentación, la usaban en sus rituales, en la preparación de sus bebidas alcohólicas, para endulzar sus comidas y en sus medicamentos. Cultivaban la abeja melipona beecheii y la llamaban xunán kab, señora abeja o señora miel. De hecho, estudios recientes han demostrado que ciertas abejas son más propensas que otras a buscar aventuras, se podría decir que tienen personalidades distintas aunque todas trabajan para el bien común. 

En la mitología Griega, la diosa Rea escondió a su hijo Zeus en el monte Ida, en la isla de Creta, para salvarlo de su marido Cronos, ya que este devoraba a sus hijos conforme nacían. Zeus fue alimentado en una gruta por una princesa cretense con la leche de la cabra Amaltea y la miel de la reina abeja Melisa.

Los habitantes de Esparta tenían la costumbre de conservar en miel los cadáveres de sus reyes.

Según relata Plinio las abejas se posaron sobre la boca de Platón cuando era niño, anunciando la dulzura de su elocuencia, también se posaron sobre los labios de San Ambrosio patrón de los apicultores.

Según L. Charbonneau-Lassay, los antiguos simbolistas impresionados por la analogía de la abeja con principios espirituales utilizaron a este pequeño ser, así como por sus cualidades de industria y la excelencia de sus obras.

El maestro Rumi, también expresa una experiencia interior en su Fihi-ma-fihinuestro cuerpo es representado por la colmena donde se reúne la miel y la cera; el amor de Dios guardado en nuestro interior. Después de cumplir con su cometido, las abejas vuelan, pero la cera y la miel permanecen.”

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Efecto Colmena

El proyecto Efecto Colmena inicia en la Ciudad de México hace tres años con el objetivo de sensibilizar a las personas sobre el rol que juegan las abejas en la naturaleza, y su importancia para el ser humano. 

Jerónimo Quiroz vivía en una zona de la Ciudad de México donde había una barranca, árboles frutales y pajareras, un día iba caminando y vio abejas en una de las pajareras, investigó hasta dar con un apicultor que se dedicaba, y sigue en su labor de reubicar abejas por el Valle de Bravo. Así fue como surgió la iniciativa, se le unieron varios compañeros y se creó Efecto Colmena. 

Quiroz comenta que las autoridades que pudieran proteger a estos insectos no siempre lo logran ya que están capacitadas para exterminarlas, esto debido al pánico que surgió a raíz de la abeja africanizada. En la Ciudad de México hay hasta 4 mil llamados anuales para denunciar el encuentro con abejas; no existe la conciencia de que se puede realizar una reubicación de colmenas o panales sin acabar con ellas. “Las abejas son maestras. El trabajo es pesado porque es trabajo de campo, aunque también es una sinfonía sensorial estar entre el polen y la miel, llega un momento que hasta los piquetes te gustan”, dice Quiroz, “México es uno de los mayores productores de miel pero la población no consume tanta miel”.

Finalmente Efecto Colmena es una iniciativa que realiza una invitación abierta para que las personas se involucren de la manera que deseen, el próximo año comenzará con activaciones en las cuales se obtiene una caja y se va monitoreando el desarrollo de las abejas, o siendo parte de un rescate, o creciendo ciertos tipos de plantas en tu jardín, actividades todas incentivadas por este proyecto.

Twitter del autor: @luciaetciula



MetBar, el primer club hardcore para abejas

“Las abejas urbanas necesitan hogares y un lugar para descansar después de un largo día de trabajo – entonces, [Edgy & Cheesy] lanzamos el primer club de noche hardcore para abejas.”

En el 2014, la Universidad de Reading decretó que las abejas eran especies en peligro de extinción; principalmente desde que la diversidad de estos animales disminuyó al grado de desaparecer siete de sus subespecies –cuatro en Europa; las demás, en Norte América y China–. Las causas más revisadas se asocian con un pesticida químico llamado imidacloprid, el cual no sólo afecta a las abejas, también a sus colmenas y, por tanto, a sus descendencias. 

Frente a esto, numerosas empresas y organizaciones han tratado de prevenir la extinción de estos polinizadores. Entre ellos se encuentra la agencia creativa alemana Edgy & Cheesy, quienes realizaron una colmena para las abejas urbanas. Para los creadores, las abejas urbanas necesitan un hogar urbano en dónde aterrizar después de un largo día de trabajo; por ello desarrollaron la idea del primer club sólo para abejas. 

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Edgy & Cheesy tienen la firme idea de que las abejas tienen el derecho a vivir, por lo que les ayudaron a formar una estructura ideal para descansar del ajetreo de la ciudad: el Met Bar. Para ellos: “Las abejas urbanas necesitan hogares y un lugar para descansar después de un largo día de trabajo – entonces, [Edgy & Cheesy] lanzamos el primer club de noche hardcore para abejas.”

 

Conoce más sobre este proyecto con el siguiente video: 

 

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