Azúcar: dulces sabores, amargas consecuencias

Hoy la esperanza de vida es mayor pero existen muchas enfermedades crónicas antes poco comunes; Andrés Sierra nos narra la relación de esta realidad con el azúcar.

En años recientes , ante el imparable avance de las enfermedades crónico degenerativas a nivel mundial, particularmente del famoso Síndrome Metabólico (SM), diversos grupos de investigadores han propuesto la necesidad de reconsiderar el análisis de los factores que son los causantes de esta avalancha mundial de enfermedad y señalan  AL CONSUMO EXCESIVO DE AZÚCAR COMO IMPORTANTE FACTOR DEL DETERIORO MASIVO DE LA SALUD DE LA POBLACIÓN MUNDIAL. Si bien es indiscutible que la vida sedentaria, el estrés y la ingesta excesiva de alimentos contribuyen enormemente al desarrollo de esta crisis sanitaria, entre otros factores, el hiperconsumo de azúcar ocupa , a todas luces , un lugar crítico.  

PANORAMA MUNDIAL. 

Las enfermedades crónico degenerativas se caracterizan por ser  no contagiosas, de larga duración y estar asociadas con  malos hábitos de vida y alimentación. En la actualidad , las más comunes, por mucho, son aquellas asociadas con lo que se ha llamado Síndrome Metabólico (SM): CARDIOPATÍAS, SOBREPESO Y OBESIDAD, DIABETES II, ALGUNOS TIPOS DE CÁNCER Y DETERIORO RENAL, son las más importantes, pero incluye muchos otros problemas como: hígado graso -sin consumo de bebidas alcohólicas-, disfunción endotelial, inflamación silenciosa, estrés oxidativo, enfermedad renal, poliquistosis ovárica, etc. El SM es pues la gran enfermedad del mundo moderno. 

 Sólo hace poco tiempo la ciencia médica moderna se percató de que todas estas enfermedades son manifestaciones variadas del desarrollo a largo plazo de una sola patología: la famosa resistencia a la insulina, que conlleva la producción crónica de un exceso de insulina, lo cual resulta potencialmente lesivo para diversos órganos y sistemas de nuestro cuerpo. Y aun cuando todavía se discute al respecto (si la RI es causa o efecto) resulta indudable que el SM y la RI están íntimamente asociadas y pueden interconectarse causalmente. 

La cifras son apabullantes: actualmente 3 de cada 10 pobladores del planeta sufre de sobrepeso u obesidad: 2100 millones de personas; de 1980 al 2013 esta patología creció casi un 30% en adultos y  duplicó su incidencia entre la población infantil.  Y continua imparable: en ningún país ha decaído. Como sabemos, la obesidad se asocia con cardiopatías, diabetes, cáncer y muchos otros padecimientos. Por su parte, las cardiopatías (infartos y eventos cerebrovasculares, son las más comunes) siguen siendo la primera causa de muerta a nivel mundial. El 45% de los adultos en el mundo sufre de hipertensión y el 40% de los adultos presenta niveles elevados de colesterol. Los eventos cerebrovasculares y los infartos son sólo la punta del iceberg: se estima que 2000 millones de personas en mundo están expuestos a factores de riesgo para el desarrollo de estas patologías (sobrepeso y obesidad, tabaquismo, alcoholismo, altos niveles de colesterol y triglicéridos, altos niveles de glucosa en sangre, estrés, vida sedentaria y polución , entre otros). La hipertensión saltó de 600 millones de casos diagnosticados a 1000 millones en 2008 (personas mayores de 25 años). El caso de la diabetes también resulta aterrador: 387 millones de casos en 2014, se espera para el 2030 que crezca a 592 millones, un 53% de incremento.  

¡Qué panorama¡.  

Pero tal vez lo más interesante de todo es el hecho de que estas enfermedades eran MUY RARAS HASTA HACE POCO. Entre los mamíferos en estado salvaje no existen y al interior de las sociedades tradicionales eran ocasionales. Inclusive en la sociedad industrializada sólo comenzaron a emerger con pujanza hacia 1900, y explosionaron después de 1950, con amplias variantes según los estratos sociales y los diferentes continentes y países. En correlación con estos hechos, señalemos que la ORGANIZACIÓN MUNDIAL PARA LA SAUD (OMS) afirma que EL 80% DE LOS CASOS DE INFARTO, DE EVENTOS CARDIOVASCULARES Y DE DIABETES TIPO II, PUEDEN PREVENIRSE Y LO MISMO VALE PARA EL 40% DE LOS CASOS DE CÁNCER. BASTA CON  MEJORAR LOS HÁBITOS DE VIDA Y DE ALIMENTACIÓN. 

BREVE HISTORIA DEL AZÚCAR. 

En la actualidad numerosos productos comestibles y bebidas contienen azúcar, la consumimos diariamente, es más: sin azúcar las cosas nos saben simples. Sin embargo el consumo de glucosa y de fructosa por parte de nuestros ancestros del paleolítico era muy bajo. En verdad el azúcar apareció masivamente en el mercado hace muy poco tiempo y antes de su introducción universal, las personas no utilizaban ningún endulzante con regularidad, salvo la miel, pero esta era un producto escaso. 

     _  La caña de azúcar es originaria de Nueva Guinea, donde fue desarrollado su cultivo hace unos 5000 años. Desde allí pasó a la India, y poco a poco llegaría hasta China y los países del lejano oriente hace unos 4000 años. Sólo mucho más tarde, 400 AC, la caña de azúcar llegaría a la cultura griega de la mano de Alejandro Magno, proveniente de Persia. El Imperio Romano la tomaría de los griegos. Durante toda la Edad Media en Europa y hasta el S XVII, seguiría siendo un producto de superlujo consumido por los  reyes. 

  • 1493: CRISTOBAL COLON lleva caña de azúcar a Haití, 
  • 1505: inicia el comercio de esclavos por la demanda de mano de obra para las plantaciones de azúcar (alrededor de 20 millones  de africanos esclavizados en América durante los siguientes 350 años). 
  • 1600: España y Portugal desarrollan grandes plantaciones de caña  y comercio de azúcar.  
  • 1655: los ingleses se apoderan de Jamaica, y se convierten en  los principales importadores de Europa, al mismo tiempo exportan azúcar a otros países europeos, 
  • 1700, durante las guerras napoleónicas, el bloqueo de la importación de azúcar a Europa por parte de Inglaterra, impulsa el desarrollo de la producción de azúcar de betabel por parte de los franceses, con lo cual se dispara la producción mundial: de 250 mil toneladas por año en 1800, a 8 millones de toneladas en 1900, 
  • El consumo de azúcar continua creciendo y se duplica en muchos países entre 1900 y 1960,  
  • 1970, se introduce al mercado el jarabe de alta fructosa de maíz, más barato que el azúcar, y se implementa su uso masivo, lo cual genera un nuevo incremento del 30% en la ingesta de azúcar en muchos países, sobretodo por el consumo de bebidas endulzadas (refrescos y bebidas de frutas).
  • En 1970 el consumo mundial promedio es de 20 kg por cabeza al año.   

ALGUNOS DATOS SOBRE EL CONSUMO DE AZÚCAR EN EL MUNDO.  

En el ciclo agrícola 2007/8 según la FAO, la producción mundial de azúcar alcanzó los 169 millones de toneladas y el consumo mundial fue de 157 millones de toneladas (el 80% aproximadamente proviene de la caña de azúcar y el 20% del betabel). Para el 2020 se espera que el consumo mundial rebase los 200 millones de toneladas. El consumo mundial se distribuye del modo siguiente:  

REGIÓN 

CONSUMO * 

EUROPA 

80,8 

ASIA 

49,5 

AM LATINA Y CARIBE 

27,9 

ÁFRICA 

15,6 

AM DEL NORTE 

10,9 

OCEANÍA 

1,6 

 

 

(*Millones de toneladas 2007/08) 

Los 10 principales consumidores, consumen 2/3 del total de la producción anual en el mundo, las cifras son las siguientes en millones de toneladas por año): 

PAÍS/ REGIÓN: 

CONSUMO (MILLONES DE TONELADAS EN 2013/14): 

INDIA 

26 

CEE. 

18 

CHINA 

16 

BRASIL 

12 

EEUU 

11 

INDONESIA 

RUSIA 

MÉXICO 

PAKISTAN 

TAILANDIA 3 

 

RESTO DEL MUNDO 

64 

(Los datos de ambas tablas se basan en SUCDEN) 

Reproduzco también una tabla proporcionada por Euromonitor, según la cual podemos ver los datos del consumo mundial en gr/día para varios países en el mundo:  

  • ¿LA GRASA O EL AZÚCAR? 

En 1953, el Dr Keys dio a la luz pública su investigación, en la cual propuso que el incremento en el consumo de grasa y un menor consumo de carbohidratos, era la causa del incremento de la enfermedad cardiovascular. Sin embargo, la evolución reciente de la pandemia del SM parece desmentir esta hipótesis: en algunos países , como por ejemplo los EEUU, aunque la ingesta de grasa ha disminuido, la obesidad sigue en aumento, algunos estudios han demostrado que una dieta rica en grasas y baja en carbohidratos no deteriora la salud cardiovascular, numerosos autores han señalado las inconsistencias de la hipótesis del Dr Keys. Ya desde los años 60 varios autores señalaron al azúcar como el factor dietético principal en el desarrollo de esta pandemia. En 2002 el Dr. Havel y su grupo de investigadores, propusieron que era la fructosa (contenida en el azúcar y el jarabe de maíz) el verdadero culpable. De entonces a la fecha numerosos autores han desarrollado esta tesis, mucho más consistente desde todos los puntos de vista que la teoría de la grasa y los infartos. 

LA HIPÓTESIS SOBRE EL AZUCAR EL SM Y LA DIABETES. 

Desde comienzos del s. xx, el diabetólogo Frederick Allen, propuso que el elevado consumo de azúcar, típico de las sociedades modernas, estaba asociado con la diabetes. En los años 60 , el fisiólogo inglés Yudkin, (quien del azúcar afirmaba que era una dama dulce, blanca y mortal) y otros autores, retomaron  dicha propuesta. Sin embargo esta hipótesis ha sido largamente despreciada. 

Algunos investigadores han retomado recientemente esta hipótesis, demostrando que el consumo excesivo y crónico del azúcar ( particularmente uno de sus componentes, a saber: la  fructosa ) está asociado con la producción de la resistencia a la insulina,  y que constituye  una de las causas fundamentales de la masificación del síndrome metabólico en la actualidad, no solo de la diabetes. 

El azúcar se asocia con el sobrepeso y la obesidad, también se la correlacionada con alteración de la síntesis hepática de grasas y con la oxidación acelerada de la grasa en el organismo por lo cual contribuye a disminuir la respuesta celular a la insulina (la membrana celular es un tejido rico en grasas), asimismo se ha demostrado que el azúcar genera altos niveles de oxidación en el tejido pancreático (entre otros) contribuyendo a la destrucción de las células beta encargadas de la producción de la insulina. 

CONSUMO DE AZÚCAR Y DIABETES. 

En un estudio reciente, un grupo de investigadores de Sri Lanka, demostró la existencia de una fuerte correlación entre el consumo per cápita de azúcar a nivel mundial y la incidencia de la diabetes tipo II. Su estudio consideró datos de 165 países, tomados de la Federación Internacional de la Diabetes (incidencia de la diabetes en 2011) y del  Almanaque Anual del Azúcar 2010 (consumo de azúcar ). Los autores concluyeron  en su artículo que el consumo de azúcar promedio es un dato que permite predecir el riesgo de diabetes II independientemente del sobrepeso y la obesidad. Así, por ejemplo, para los países de la región Asia-Pacífico se comprueba una fuerte correlación entre consumo per cápita de azúcar y prevalencia de la Diabetes II, a pesar de que en dicha región no existe una amplia correlación de esta enfermedad con el sobrepeso y la obesidad.  

Ya en  1930 MILLS reportó que de 13 países con los más altos niveles de ingesta de azúcar, 11 de ellos tenían los más altos niveles de diabetes.   

LA FRUCTOSA. 

La fructosa es un azúcar simple, presente en la miel, las frutas y el azúcar de mesa (sacarosa), y es la que les confiere  su sabor dulce. La mayor fuente de fructosa a nivel mundial es el azúcar de mesa. En 1970 se introdujo en el mercado el jarabe de alta fructosa de maíz, edulcorante ampliamente utilizado en la actualidad. 

La sacarosa es un disacárido compuesto por 50% de glucosa y 50% de fructosa. Cuando la ingerimos nuestro sistema digestivo la disocia en fructosa y glucosa que son entonces absorbidas. Por su parte, el jarabe de maíz, se compone comúnmente de 55% de fructosa y 45% de glucosa. 

A  diferencia de la glucosa, la fructosa no genera una respuesta pancreática de producción de insulina, por lo cual diversos autores la han recomendado como una forma saludable de endulzar los alimentos. Sin embargo, la fructosa consumida en grandes cantidades puede ser incluso más lesiva que la glucosa. Hay que señalar de entrada que el consumo de frutas, debido al aporte de fibra, nutriente y fitoquímicos diversos no genera los efectos deletéreos que en seguida describo para la fructosa purificada o refinada. 

METABOLISMO DE LA FRUCTOSA 

De los dos componentes del azúcar es la fructosa el que ha demostrado ser fuertemente lesivo para la salud humana cuando su consumo es excesivo.  

La fructosa es absorbida por el intestino y metabolizada casi totalmente por el hígado (50- 75%), el resto se metaboliza en los riñones, en el tejido graso y las células del endotelio. Las células metabolizan la fructosa gracias a la enzima exoquinasa, por lo cual el consumo de fructosa no genera elevación de la insulina, sin embargo el consumo excesivo de fructosa puede ser negativo a través de otros mecanismos y por ello no es recomendable ni para los diabéticos, ni para la población en general. 

La metabolización de la fructosa a nivel celular ( exoquinasa), a diferencia del de  la glucosa que está bien regulado, ocurre vertiginosamente y  genera una fuerte disminución del ATP ( la principal fuente de energía a nivel celular), lo cual a su ves genera deficiente síntesis de proteínas, estrés oxidativo, inflamación, disfunción endotelial, deficiente respuesta celular a la insulina y elevación del ácido úrico. También se ha observado que la ingesta de fructosa genera, mucho más rápidamente que la glucosa, elevación de la síntesis hepática de triglicéridos, y  cuando se consume en exceso hígado graso.  

  • Los estudios realizados hasta ahora con humanos han ido confirmando estos datos: altas dosis de fructosa ( 250 gr/día) generan resistencia a la insulina en una semana en sujetos sanos, pero también se ha demostrado que en sujetos sanos el consumo de 100 gr al día, promueve la elevación de los niveles de glucosa y resistencia a la insulina, pero las personas obesas o que ya presentan resistencia a la insulina, son mucho más susceptibles a los efectos deletéreos del consumo de azúcar. Se sabe que el consumo de bebidas azucaradas se asocia con obesidad y con enfermedad renal. 

Por lo demás,  la exposición frecuente a la fructosa genera mayor sensibilidad a sus efectos deletéreos. Es decir que el consumo excesivo de fructosa genera una espiral de deterioro orgánico.  

FRUCTOSA Y RESISTENCIA A LA INSULINA. 

La fructosa puede generar resistencia a la insulina ( y por lo tanto SM) por varías vías: 

  • en el hígado y otros tejidos ( músculos, etc.), la fructosa promueve la acumulación de triglicéridos, 

lo cual a su ves disminuye la respuesta celular a la insulina y genera  resistencia a la leptina,  

– la elevación del ácido úrico, que es otro de los efectos del hiperconsumo de fructosa, también puede producir resistencia a la insulina. 

FRUCTOSA Y ÁCIDO ÚRICO  

Los descubrimientos relativamente recientes acerca del papel negativo del ácido úrico han sorprendido a los científicos, pues se  sabe que funciona como un antioxidante principalísimo a nivel de la circulación. La aparente contradicción se esclareció al descubrir  que si bien el ácido úrico funciona como antioxidante en el medio extracelular, sin embargo puede ser muy oxidativo al interior de las células.  

Se sabe que el ácido úrico elevado inhibe la producción de oxido nítrico, lo cual a su ves predispone al SM. En experimentos con ratones alimentados con fructosa hasta generarles SM,  la reducción de los niveles de ácido úrico ayuda a combatir numerosos síntomas del SM, como: hipertensión, elevación de los niveles de triglicéridos y de insulina y el deterioro renal.  

Las personas que sufren de SM presentan con frecuencia niveles elevados de ácido úrico. Y aunque se sabe que niveles elevados de insulina  pueden causar elevación del ácido úrico ( incrementa la reabsorción del mismo a nivel renal), numerosos estudios han demostrado que el ácido úrico es por sí mismo promotor del SM: los niveles elevados de ácido úrico predicen el desarrollo del SM y también de obesidad, hígado graso y diabetes, en la mayoría de los casos. Los niveles elevados de ácido úrico se correlacionan con el riesgo de sufrir diabetes independientemente del peso corporal ( IMC). De suerte que la elevación del ácido úrico en pacientes con SM, no debe ser vista como un simple fenómeno secundario, sino considerado como palanca en el desarrollo del SM. Las terapias y medidas dirigidas a la disminución de los niveles de ácido úrico pueden contribuir mayormente a mejorar el estatus de estos pacientes. 

Hay que señalar, que existen casos reportados en los cuales niveles elevados de ácido úrico no se asocian con mayor incidencia de SM, lo cual puede deberse a particularidades genéticas y/o al consumo elevado de sustancias protectoras como la vitamina C y otros antioxidantes. 

OTROS FACTORES ASCOCIADOS CON EL ÁCIDO ÚRICO Y EL SM. 

VITAMINA C: Se sabe que la vitamina C bloquea la acción del ácido úrico en varios tipos de células y que los niveles adecuados de vitamina C se asocian con  niveles bajos de ácido úrico. La suplementación con vitamina C ayuda a disminuir los niveles de ácido úrico y contribuye a mejorar a los pacientes con diabetes II. Los bajos niveles de dicha vitamina pueden contribuir al desarrollo de dicha enfermedad. De suerte que el contenido de vitamina C y de otros antioxidantes presentes en las frutas contribuye a neutralizar los efectos lesivos de la fructosa. 

Niveles bajos de vitamina C también se han asociado con diabetes gestacional. También se ha reportado que la ingesta elevada de fructosa durante el embarazo incrementa el riesgo de sufrir peeclampsia, de manera más importante que el sobrepeso. 

DIURÉTICOS TIAZIDICOS: este grupo de diuréticos causa elevación del ácido úrico, elevación de los niveles de glucosa y de triglicéridos y resistencia a la insulina. Los pacientes que toman este tipo de diuréticos presentan mayor riesgo de sufrir diabetes.  

INTOXICACIÓN CRÓNICA CON PLOMO: los niveles elevados de plomo se asocian con elevación del ácido úrico, elevación de la glucosa, hipertensión, daño renal e incremento del peso corporal.  

FRUCTOSA Y SÍNDROME METABÓLICO ( EXPERIMENTOS CON ANIMALES). 

Desde 1950, diversos estudios con animales han demostrado que una dieta rica en fructosa produce muchos efectos lesivos: 

  • bajos niveles del colesterol de baja densidad ( bueno), 
  • hipertensión, 
  • intolerancia a la glucosa y elevación de los niveles sanguíneos de glucosa, 
  • incremento de peso, 
  • elevación del ácido úrico, 
  • disfunción endotelial, 
  • estrés oxidativo, 
  • activación del sistema nervioso simpático ( estrés), 
  • hígado graso, 
  • resistencia a la leptina por lo cual contribuye a generar apetito compulsivo,  
  • diversas alteraciones renales, incluyendo mayor riesgo de enfermedad renal crónica, 
  • una dieta rica en fructosa y grasas genera rápido aumento de peso y acumulación de grasa abdominal. 
  • la fructosa genera más glicotoxinas que la glucosa (las glicotoxinas son productos finales del metabolismo de los azúcares y son altamente lesivos para el organismo, sobretodo para los riñones; un alto consumo de azúcar genera un exceso crónico de glicotoxinas), 
  • en estudios con animales, una dieta rica en fructosa y sal, genera hipertensión y daño renal, 
  • por otra parte, en estudios con animales se ha demostrado que el consumo de azúcar ( glucosa y fructosa) genera  efectos neuropsiquiatricos y desarrollo de adicción en los animales, 
  • En algunos estudios se comparó la ingesta de cantidades equivalentes de glucosa y de fructosa y se observó que mientras que ambos grupos de animales subían de peso, sólo los animales que recibían la fructosa llegaron a desarrollar elevación de los triglicéridos, de la insulina y del ácido úrico. 

Más claro que el agua. Aunque existe polémica en los círculos científicos en torno a los datos amargos que acabo de compartir, una cosa resulta innegable: DURANTE LOS 2 O 3 MILLONES DE AÑOS QUE CONFORMARON LA ERA DEL PALEOLÍTICO NUESTRO CONSUMO DE GLUCOSA Y DE FRUCTOSA ERA MUY BAJO, hoy en día las consumimos cotidianamente y en grandes cantidades. Resulta evidente que no somos genéticamente aptos para este tipo de ingesta, por lo cual no es de extrañar el conjunto de efectos lesivos que esto puede provocar en nuestra salud. Es mejor consumir frutas, miel y piloncillo con moderación, melaza de maguey o estevia, como buenas alternativas. Los edulcorantes artificiales como el aspartame y otros es mejor evitarlos. 

BIBLIOGRAFIA.  

 – Keys A. Atherosclerosis: a problem in newer public health. J Mt Sinai Hosp N Y 1953;20:118–39.  

 

-Elliott SS, Keim NL, Stern JS, Teff K, Havel PJ. Fructose, weight gain, and the insulin resistance syndrome. Am J Clin Nutr 2002;76:911–22. 

 -Per capita sugar comsumption and prevalence of diabetes mellitus – global and regional asociations. Praveen Weeratunga1*, Sayumi Jayasinghe, Yashasvi Perera, Ganga Jayasen, and Saroj Jayasinghe, BMC Public Health 2014, 14:186. (J Nutr. 1983 Sep;113(9):1819-26.  

– Mills CA,  1930 Diabetes mellitus: sugar consumption in its etiology. Arch Intern Med 46:582–584. 

Effects of dietary fructose on plasma glucose and hormone responses in normal and hyperinsulinemic men, Hallfrisch J, Ellwood KC, Michaelis OE 4th, Reiser S, O’Dorisio TM, Prather ES.



Sobre el azúcar y la salud mental infantil

Diversos estudios han demostrado una importante correlación entre alto consumo de azúcar y trastornos emocionales así como enfermedades físicas.

De acuerdo con una encuesta realizada por el gobierno de Estados Unidos, 1 de cada 10 niños padece de Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) en ese país, lo cual representa un aumento del 22 por ciento desde 2003 ( datos de una encuesta del gobierno realizada en el 2010) y dos tercios de los niños diagnosticados con TDAH en Estados Unidos, están tomando algún tipo de medicamento farmacológico, cuyos efectos secundarios son, en muchos casos, peores que la enfermedad. En México existen alrededor de 33.5 millones de niñas y niños, de los cuales 10.5 M son menores de 5 años, y 23M se encuentran entre los 5 y los 14 años ( cifras redondeadas). Los estudios reportan que entre el 14 y el 20% de este sector poblacional sufre de trastornos de la salud mental, de los cuales el 7% son severos.De acuerdo con lo dicho en 2014 por María Elena Medina Mora, directora general del Instituto Nacional de Psiquiatría, las enfermedades mentales en nuestro país van en aumento. En términos de lo que pasa con los trastornos mentales en el mundo, México está un poco arriba de la media, pero, según esta investigadora, el problema en México no es tanto cuántos enfermos hay, sino cómo están creciendo estos trastornos en las generaciones jóvenes.

Por supuesto que los trastornos mentales son padecimientos multifactoriales: aspectos psicosociales, socioeconómicos y nutricionales, por sólo mencionar algunos, intervienen en el origen y evolución de dichos trastornos. Sin embargo, vale la pena destacar el papel del consumo de azúcar como factor que contribuye notoriamente a este tipo de alteraciones. Y esto por varios motivos:

– Usualmente hemos considerado al azúcar como una sustancia inofensiva.

– En el caso de los niños se promueve el consumo del azúcar (alimentos endulzados) y se asocia con el afecto: “ para decir te quiero, te doy algo dulce”.

– El consumo de azúcar se ha incrementado continuamente, llegando a niveles muy altos en numerosos países en las últimas décadas.

-Hoy sabemos que el azúcar genera inflamación crónica, incrementa la oxidación y produce efectos importantes e indeseables en la bioquímica cerebral, generando fácilmente comportamientos de consumo compulsivos.

– El azúcar ha sido puesta, en la última década, en el centro de la polémica en torno a las causas de la pandemia del síndrome metabólico, que incluye las patologías crónico degenerativas más frecuentes de la actualidad, a saber: sobrepeso y obesidad, cardiopatías, hipertensión, diabetes, hígado graso, elevación de los niveles de colesterol y de triglicéridos y daño renal, entre otras, pero también ha sido caracterizado como un alimento que genera comportamientos adictivos y alteraciones emocionales.

dulces salud mental infantil

– El azúcar por sí sola, genera trastornos cognitivos, así lo afirma, por ejemplo, la Dra. Raquel Burrows, médico cirujano con especialidad en Pediatría y Endocrinología Infantil, académica del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Chile (INTA) y jefe del Programa Clínico de Obesidad Infantil de dicho instituto. La evidencia científica ha demostrado que la fructosa, comenta la Dra. Burrows, “altera las estructuras cerebrales que tienen que ver con la memoria y el aprendizaje, que están en una zona que se llama hipocampo. Por lo tanto a igualdad de coeficiente intelectual, un niño que consume fructosa [el azúcar se compone de glucosa y fructosa] en forma diaria, no va a rendir igual que un niño que no lo hace” (1).

– El azúcar no sólo es perjudicial por sí misma, sino que desplaza a los alimentos verdaderos , contribuyendo enormemente a una insuficiente ingesta de nutrientes esenciales para la salud.

– Existe evidencia sólida de que el alto consumo de azúcar es un factor independiente en la producción de trastornos mentales en niños y adolescentes ( también en adultos).

DIVERSOS ESTUDIOS CONFIRMAN LA CONEXIÓN ENTRE EL CONSUMO DE AZÚCAR Y TRASTORNOS EMOCIONALES EN LOS NIÑOS.

Para el caso de la población infantil, en los años recientes varios estudios han encontrado una asociación entre el consumo del azúcar y diversos disturbios emocionales en los niños.

Mencionemos , en primer lugar, un trabajo realizado analizando información generada en Alemania por un amplio estudio sobre salud infantil y alimentación realizado durante 10 años en dicho país. Durante esos 10 años se recolectó información sobre la alimentación de 3437 de los participantes. Sobre la base de esta información se han realizado numerosos estudios posteriores. Uno de ellos se dedicó a investigar la correlación entre los datos sobre la dieta de los niños y problemas de comportamiento y alteraciones emocionales (reportadas por los padres), tomando en cuenta los datos del último año del estudio. En las conclusiones de este trabajo los autores señalaron que el consumo incrementado de productos con alto contenido de azúcar y una dieta de mala calidad, se asociaba con mayor presencia de alteraciones emocionales en los niños (2).

Vale la pena mencionar otro amplio estudio que también reportó una correlación entre el consumo de azúcar en los niños y alteraciones del comportamiento. Este estudio fue concebido y dirigido por dos investigadores, Adriennne O´Neil y Felice N Jacka, del Centro de Investigación Estratégica en Innovación y Tratamiento Clínico en Salud Mental y Física de la Facultad de Medicina, de la Universidad de Deakin, en Australia (3).

Para la realización del estudio los autores eligieron mediante una amplia búsqueda en bases de datos 1255 resúmenes de artículos sobre el tema y después de sucesivas valoraciones metodológicas 22 artículos fueron seleccionados y revisados sus textos completos. Finalmente sólo 12 cubrieron los criterios adecuados para ser incluidos en el estudio, con una duración que iba de 2 a 4 años y que de conjunto englobaban a 82779 participantes, con edades entre 4.5 y 18 años, de varios países (Alemania, Estados Unidos, Canadá, China , Reino Unido y Noruega).

obesidad infantil

Se encontraron pruebas de una relación significativa, entre patrones dietéticos poco saludables y alteraciones de la salud mental en niños y adolescentes. Los autores comentaron que habían observado una tendencia constante: la existencia de una relación entre una dieta de buena calidad y una mejor salud mental, aunque en algunos casos la correlación opuesta ( mala alimentación/ enfermedad mental) no se veía confirmada.

A pesar de las variaciones que pueden existir de un país a otro, los autores señalan , que una dieta poco saludable es aquella que incluye alta cantidad de grasas saturadas, carbohidratos refinados y alimentos procesados, mientras que una dieta saludable se caracteriza por una alta ingesta de alimentos ricos en nutrientes, incluyendo todo tipo de vegetales y frutas, pescado, y diversos grupos de alimentos comúnmente reconocido por ser saludables.

Este estudio resulta importante por varios motivos:

1)Por primera ves , un amplio estudio de revisión de la literatura internacional demuestra la correlación entre mala calidad de la dieta y alteraciones emocionales endógenas en los niños y adolescentes. Los investigadores señalaron que a la fecha, gran parte de las revisiones sobre los artículos publicados alrededor de este tema, en el caso de los niños, se han centrado en demostrar la correlación entre mala dieta y conductas externas alteradas, particularmente síntomas de déficit de atención e hiperactividad. Sin embargo, la correlación entre la calidad de la dieta y la presencia de alteraciones emocionales internas como depresión, bajo estado de ánimo o ansiedad, casi no ha sido objeto de revisiones amplias. Los autores comentan que hasta donde ellos tienen noticia su estudio es el primero que se ocupa de una revisión sistemática de la literatura respecto de esta temática.

2) Al tratarse de una amplia revisión de la literatura internacional, el estudio resume la situación prevalente en diversos países e incluye una extensa muestra poblacional.

3) El estudio demuestra, con sólidas bases, la correlación entre una dieta de baja calidad y alteraciones emocionales internas en los niños y adolescentes, como depresión, ansiedad y bajo estado de ánimo.

4.) Al reunir diferentes trabajos, esta investigación contribuye también a ofrecer un panorama de los conocimientos actuales sobre la manera como una dieta de mala calidad puede afectar el estado emocional. Los autores mencionan los siguientes mecanismos:

Deficiencia de nutrientes que ha sido asociada con alteraciones de la salud mental: la deficiencia de zinc, ácido fólico y magnesio ha sido asociada con depresión, mientras que la deficiencia de omega 3 se ha correlacionado con ansiedad.

– Una dieta de mala calidad incrementa la inflamación silenciosa, lo cual a su ves se ha asociado con deterioro de la salud mental,

– Una dieta de baja calidad se asocia con oxidación , misma que también se ha correlacionado con propensión a problemas emocionales,

– La oxidación y la inflamación crónicas promovidas por una mala dieta , generan disturbios del sistema inmunológico, lo cual también se asocia con alteraciones del estado de ánimo y depresión,

– En estudios con animales se ha demostrado que una dieta rica en grasas saturadas y azúcar se ha correlacionado con la alteración de la síntesis de proteínas que son importantes para el desarrollo cerebral y/o para el desempeño de diversas funciones cerebrales, una reducción de la plasticidad neurológica, alteraciones cognitivas, y deterioro de la memoria y el aprendizaje.

Mencionemos, por ultimo , otro amplio estudio, en el cual se demostró la correlación entre una dieta de mala calidad y el déficit de atención en los niños.

azucar salud mental

El síndrome de déficit de atención e hiperactividad, se caracteriza por incapacidad para centrar la atención, comportamiento impulsivo e hiperactividad y constituye el desorden de salud mental más común en los infantes hoy en día.

Este estudio , realizado por un grupo de investigadores de Alemania y de Austria, incluyó 9428 niños y adolescentes alemanes, se basó en los datos recabados por un amplio estudio alemán sobre la salud y los hábitos de vida de la población infantil en Alemania.

En las conclusiones de su artículo los investigadores mencionaron que: una pobre calidad nutricional en la dieta (elevado consumo de grasa saturada y de azúcar), una alta ingesta calórica y una elevada exposición a la televisión , parecen estar directamente asociadas con una mayor presencia de síntomas de déficit de atención e hiperactividad y que esta correlación es más marcada en las adolecentes. Además encontraron que los infantes con mayor prevalencia de dicho padecimiento tienden a tener menos actividades deportivas.

En referencia a la alimentación el estudio reportó algunas precisiones muy interesantes:

1. Una estrecha correlación positiva entre el consumo de bebidas comerciales (la principal fuente de azúcar en la dieta moderna) y síntomas de déficit de atención e hiperactividad.

2. Encontraron una asociación clara entre mayor consumo de grasa saturada y de azúcar con el síndrome de déficit de atención e hiperactividad, pero no se presentaba dicha correlación con alta ingesta de alimentos saludables, lo cual explica la asociación entre la obesidad y dicho síndrome.

3. Esta correlación ( obesidad/ síndrome de déficit de atención e hiperactividad) era más notoria en el caso de las niñas, lo cual puede ser debido a que son sometidas a mayor presión familiar y social para que bajen de peso, lo cual a su ves puede agravar los desequilibrios emocionales y mentales.

En las conclusiones de su estudio, los autores señalan que el consumo de una dieta de mala calidad y la exposición a la televisión y a los juegos digitales tienen una correlación directa con mayor presencia de déficit de atención e hiperactividad, con independencia de otras variables como sexo, edad, peso, estatus económico y tabaquismo secundario (4).

En las últimas décadas hemos asistido a un aumento galopante de los trastornos emocionales y del comportamiento en los niños. Está clarísimo que una alimentación de mala calidad, en la cual destaca el alto consumo de azúcar, juega un papel importante en dicho incremento. Así que antes de aceptar la medicación psiquiátrica para tratar estos trastornos en sus hijos, es aconsejable intentar un tratamiento basado en mejorar los hábitos de alimentación y de vida de nuestros niños y muy particularmente, retirar el azúcar de su dieta.

BIBLIOGRAFÍA.

1. http://www.uchile.cl/noticias/112531/ninos-sin-azucar-adios-al-consumo-dulce 2. Ann Nutr Metab. 2012 Jun 1;60(4):247-256, Food Intake, Diet Quality and Behavioral Problems in Children: Results from the GINI-plus/LISA-plus Studies, Kohlboeck G, Sausenthaler S, Standl M, Koletzko S, Bauer CP, von Berg A, Berdel D, Krämer U, Schaaf B, Lehmann I, Herbarth O,Heinrich J.

3. Am J Public Health. 2014 October; Relationship Between

Diet and Mental Health in Children and Adolescents: A Systematic Review Adrienne O’Neil, Shae E. Quirk, , Siobhan Housden, Sharon L. Brennan, Lana J. Williams, Julie A. Pasco, Michael BerkPhD, and Felice N. Jacka.

4. PLoS One. 2012; 7(11),Published online 2012 Nov 14. Association of Symptoms of Attention-Deficit/Hyperactivity Disorder with Physical Activity, Media Time, and Food Intake in Children and Adolescents, Andreas W. A. van Egmond-Fröhlich,1 Daniel Weghuber,2 and Martina de Zwaan.



Consumir azúcar provoca los mismos efectos de la cocaína, estudio

Esta investigación apoya la teoría de que los alimentos altos en azúcar y grasa estimulan al cerebro de la misma manera que las drogas

En los últimos años, numerosos estudios han observado una peligrosa relación entre el consumo excesivo de azúcar y numerosas enfermedades crónico degenerativas a nivel mundial. Principalmente cuando la suma de factores como la vida sedentaria, el estrés y la ingesta excesiva de alimentos chatarra, contribuyen a la merma sanitaria causada por el hiperconsumo de este ingrediente blanquecino. 

Entre las enfermedades asociadas con el consumo excesivo de azúcar se encuentra el Síndrome Metabólico –SM–, el cual contiene en sí mismo cardiopatías, sobrepeso y obesidad, diabetes II, algunos tipos de cáncer y deterioro renal; así como problemas en el hígado graso, disfunción endotelial, inflamación silenciosa, estrés oxidativo, enfermedades renal, poliquistosis ovárica, entre otras. 

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Sin embargo, de acuerdo con un estudio realizado el 2013 en Connecticut College, en EE.UU., el consumo del azúcar también tiene un impacto en las funciones neuronales similar al de la cocaína y morfina. Este equipo de investigadores observó tanto la conducta como la respuesta neuronal de un grupo de ratas a la hora de elegir entre galletas Oreos, ricas en grasa y azúcar, y pasteles de arroz. El resultado demostró que la presencia de la proteína c-Fos –marcador de la activación neuronal que controla la sensación de placer– es significativamente más alta al consumir Oreos que cocaína o morfina. 

Joseph Schroeder, director del programa de neurociencias del comportamiento de Connecticut College, explicó que esta investigación apoya la teoría de que los alimentos altos en azúcar y grasa estimulan al cerebro de la misma manera que las drogas: “Esto podría explicar por qué algunas personas no pueden resistirse a este tipo de comidas aunque sepan que son nocivas o tóxicas para su salud.” Inclusive, este tipo de alimentos pueden ser mucho más peligros desde que son más accesibles y costeables para el público en general. 

Al realizar tomografías PET en humanos, las cuales te compartimos a continuación, se descubrió cómo el azúcar y la cocaína reactivan las mismas regiones del cerebro.

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Se notará que en el funcionamiento normal del cerebro, predomina una activación rojiza –la dopamina–, asociada con la sensación de recompensa. Esta zona rojiza se activa mientras se consume un platillo realmente bueno. Sin embargo, cuando se trata del cerebro de un individuo adicto, la dopamina se eleva sólo en anticipación de la recompensa; y esta reacción ocurre tanto con las drogas como con el azúcar. 

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[Connecticut College]

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Azúcar: dulces sabores, amargas consecuencias



Sobre como las cadenas comerciales de café inundan tu bebida con azúcar (empezando por Starbucks)

Tras realizar un estudio de 131 bebidas calientes con saborizantes, el 98 por ciento de ellas contiene altos niveles de azúcar que las mismas empresas deberían advertir en sus vasos de sus productos.

El azúcar representa esta dosis dulce, intensa e, inclusive, adictiva en los alimentos. Tan sólo su consumo en 2007 equivalió a 157 millones de toneladas a nivel mundial; por lo que se espera que el consumo mundial para el 2020 rebase los 200 millones de toneladas.

¿Cómo es que las personas pueden llegar a consumir esas cantidades exorbitantes de azúcar? Actualmente, numerosos productos comestibles y bebidas contienen altas cantidades de azúcar; lo cual ha traído como consecuencia numerosas enfermedades crónico degenerativas, tales como el síndrome metabólico, cardiopatías, sobrepeso y obesidad, diabetes II, algunos tipos de cáncer y deterioro renal.

Estas enfermedades modernas, causadas por una alteración en la dieta diaria de la actualidad, proveen cifras apabullantes: tres de cada diez habitantes del planeta sufre de sobrepeso y obesidad –2 100 millones de personas–; enfermedad la cual se asocia con la primera causa de muerte a nivel mundial: la cardiopatía. De hecho la hipertensión se presenta en 600 millones de casos diagnosticados a 1000 millones de personas mayores de 25 años en 2008. Mientras que en el caso de la diabetes, 387 millones de casos en 2014 azotó a los consumidores del azúcar.

En 2008, un estudio demostró el consumo mundial del azúcar, en donde Europa consume 80,8 millones de toneladas; Asia, 49,5 millones de toneladas; América Latina y Caribe, 27,9 millones de toneladas; África, 15,6 millones de toneladas; América del Norte, 10,9 millones de toneladas; Oceanía, 1,6 millones de toneladas. En otros datos, los principales consumidores de azúcar ingieren 2/3 del total de la producción anual en el mundo.

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Sin embargo, ¿cuál es el origen de este consumo excesivo de azúcar? Millones de consumidores de café o bebidas de cadena forman parte de este consumo mundial de azúcar que ha desencadenado una serie de enfermedades. Pues una sola bebida caliente puede contener 25 cucharaditas de azúcar.

Tras realizar un estudio de 131 bebidas calientes con saborizantes, el 98 por ciento de ellas contiene altos niveles de azúcar que las mismas empresas deberían advertir en sus vasos de sus productos. En otras palabras, estas bebidas contienen tres veces más azúcar de la dosis diaria máxima recomendable para un adulto. Inclusive, más de un tercio de las bebidas analizadas contienen la misma cantidad –si no que más– de azúcar que una lata de Coca-Cola.

Action on Sugar, campaña a favor de la salud las personas, ha solicitado a las cadenas de café a dejar de servir tazas extragrandes de azúcar en sus bebidas calientes; principalmente en el caso de Starbucks, la cual sirve grandes cantidades de azúcar en comparación con sus competidores.

En palabras de The Guardian, “las cadenas grandes han ido ofreciendo cada vez más chai, chocolate y otras bebidas para personas que no beben café. Y también están ofreciéndoles jarabes para un sabor aún más intenso.” Esta estrategia aumentó en un 20 por ciento de clientela diaria, lo cual se traduce en personas que consumen diario bebidas azucaradas sin saber o tener tanta consciencia de estar haciéndolo.

Pese a que las empresas de cadena se comprometieron a reducir el exceso de azúcar, la realidad es que muy pocas de ellas realmente están regulando sus bebidas en función de la información nutrimental necesaria para el cuerpo humano.

El nutriólogo especialista de Action on Sugar, Kawther Hashem, explica que estas bebidas azucaradas normalmente se acompañan con un snack grasoso, el cual se convierte en un factor de riesgo para fomentar la obesidad a nivel mundial: “Nuestro consejo a los consumidores es ingerir esta bebida pidiendo la mínima cantidad de jarabe, preferentemente libre de azúcar, y en la medida más pequeña posible.”

A continuación te compartimos las cucharadas de azúcar que cada bebida caliente analizada en este estudio de Action on Sugar:

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Los tips de una bloggera que renunció al azúcar

Hacer algunas listas según Sarah Wilson es clave en el proceso para dejar el azúcar.

Todos sabemos que el azúcar fue convirtiéndose en una droga silenciosa en el siglo XX. Para este siglo, hay ya mucha mayor conciencia de que esta no es del todo buena para tu organismo, sobre todo si está incluida en la mayor parte de los alimentos que consumes.

Deshacerte del azúcar parece prácticamente imposible considerando que se encuentra en la mayoría de los productos, por ello, una experiencia previa, un testimonio, puede servirte como una guía en estos tiempos postmodernos en que el azúcar podría ser considerada con mucha más responsabilidad por parte de la población.

Para la bloggera Sarah Wilson las listas son muy importantes pues necesitas tener clara cierta información para que esta te sirva de soporte y de sentido, todo el tiempo, a tu objetivo.

Acá la información crucial que deberás tener:

Deberás hacer un programa de 8 semanas de desintoxicación con cosas muy puntuales por alcanzar por semana. Es decir, en un principio no solo deberás dejar de comer azúcar, también encontrar algunos métodos para ir limpiando tu organismo de ella, como el tomar agua y algunos jugos depurativos.

2. Haz una lista de los beneficios de dejar el azúcar. Busca algunos estudios científicos, por ejemplo. Ello te dará la fortaleza moral para terminar con tu proceso.

3. Elabora una lista de snacks y recetas donde prescindas del azúcar y tenla a la mano.

4. Haz una lista de hierbas y suplementos naturales endulzantes para conseguirlos y conocerlos.

5.  Investiga y escribe una lista con alimentos básicos que debes tener en tu despensa que no contengan azúcar. 

 

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Una dieta sin azúcar arroja beneficios casi inmediatos en niños; estudio

Aunque algunos de ellos consumieron una alta cantidad de calorías, el hecho de que no proviniesen del azúcar tuvo resultados muy positivos.

Las generaciones de los últimos 50 años de historia en el mundo nos acostumbramos como nunca a la presencia omnipresente del azúcar pero lo cierto es que ello ha sido completamente inédito.

Jamás en otra época el azúcar había estado tan presente y disfrazada de inofensiva. Por fortuna en los últimos años cada vez más sabemos que el azúcar además de estar ligada a la obesidad y con ello a enfermedades como hipertensión, nivel de azúcar alta, y colesterol anormal, también está asociada a efectos nocivos psíquicos y físicos. Lo que los científicos desconocen es si estos son resultados en sí de la obesidad, o bien, de la presencia de azúcar en la sangre.

Para resolver el enigma, un grupo de científicos ha hecho un estudio publicado en The Journal Obesity en el que fueron analizados un grupo de 27 niños latinos y afroamericanos. El estudio se trató de seguir dando la misma cantidad de calorías a los niños, sin embargo unas provenientes del azúcar y otras específicamente de otros alimentos.

El estudio que se hizo durante 9 días encontró que, rápidamente, durante los primeros días, los niños que estaban recibiendo el mismo número de calorías, pero no proveniente del azúcar, mejoró notablemente su salud respecto a una disminución en los niveles de colesterol. También disminuyeron sus niveles de azúcar en la sangre en 5 puntos, y sus triglicéridos en 33 puntos.

El objetivo no fue eliminar los carbohidratos sino reemplazar los alimentos con azúcar por almidones sin que ello bajase el nivel calórico consumido por los niños. Así, en lugar de yogurt endulzado con azúcar los niños comieron baguettes. En lugar de pasteles chips y en lugar de pollo, teriyaki. La poca azúcar que comieron provenía de fruta fresca.

 

[treehugger]

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