Conoce por qué tu perro se pone tan feliz al verte

Estudios comprueban que su amor por ti va más allá de sus necesidades básicas de supervivencia.

Siendo el dueño de tu perro estás a cargo de su bienestar, y tu mascota lo sabes. Sin embargo, no solo porque tú provees su comida se pone tan contento al verte, como podría creerse. En realidad, ha sido comprobado cómo los perros son capaces de sentir amor; también ha sido probado recientemente cómo los perros de alguna manera te ven como parte de su familia.

Siendo descendientes de los lobos, en el estudio de los perros, muchas veces estos primeros son el referente más cercano para estudiar a tu mascota, y quizá la característica más importante que diferencia a estas especies en su relación con los humanos es su capacidad social. Aunque parezca inverosímil, los lobos temen mucho más a los humanos, por ello son menos capaces de convivir con ellos. Por su parte, los perros sienten una afinidad con nuestra especie.

En un interesante artículo de io9, distintos expertos explican cómo es que los perros tienen la capacidad de diferenciar a los humanos de su propia raza; y también, las reacciones neuronales de los mismos son muy similares a las que experimentan cuando ven a a algún miembro de su familia.

Es decir, los perros no solo conocen que somos distintos de ellos, sino que, en esa diferencia, experimentan un apego más allá del de la pura supervivencia con nosotros.

Cuando sales de casa tu perro vive una falta de tu compañía y la resiente como si tuviese memoria emocional al momento de verte; algo así como lo que nos pasa a los humanos cuando vemos a un ser querido. Es por ello, que además de asociar tu presencia con actividades de recompensa, como comer o un paseo, tu perro se pone tan exquisitamente feliz al verte.



La tristeza de perder un perro se equipara a la de perder a un ser querido, estudio

Los humanos y perros se han adaptado a la convivencia en los últimos 10 000 años, evolucionando en conjunto del uno y del otro.

Para Frank McAndrew, psicólogo y profesor del Knox College, en EE.UU., los perros dejan de ser, en ocasiones, mascotas para convertirse en algo más cercano a su dueño: un ser querido. Por esta razón, cuando el can se pierde o fallece, el proceso de duelo en su duelo es largo y difícil de pasar. Es decir que al ser personajes importantes de la vida cotidiana, perderlos resulta en un proceso doloroso equiparable a perder a un pariente. 

A lo largo de la investigación de McAndrew, el experto mencionó que “aquellos que quieren a su can saben la verdad: su mascota no es ‘solo un perro’. […] Tal vez si la gente se diera cuenta de lo fuerte e intenso que es el vínculo entre las personas y sus perros, el dolor [que causa su muerte] sería más ampliamente aceptado.” Y esto podría ayudar, en gran medida, a los dueños de los perros a aceptar el deceso y elaborar el proceso de duelo. 

Esto se debe a que los humanos y perros se han adaptado a la convivencia en los últimos 10 000 años, evolucionando en conjunto del uno y del otro. Esta teoría se ve apoyada con las propuestas por el antropólogo Brian Hare, quien sugirió que la domesticación de los canes comenzó con la socialización del lobo gris haciendo las interacciones más satisfactorias y estrechas. En especial al ser retroalimentada de manera positiva e incondicional: “Los perros han sido criados selectivamente durante generaciones para prestar atención a los seres humanos.” 

De hecho, los científicos han demostrado que los cerebros de los perros responden positivamente a los elogios de sus dueños tanto como lo hacen ante la comida; e incluso son capaces de reconocer a las personas para aprender a interpretar los estados emocionales de los humanos mediante la expresión facial, a entender las intenciones humanas para ayudar a sus propietarios y a evitar a la gente que trata mal a sus dueños. Mientras que los seres humanos responden al afecto y la lealtad de los perros con altas dosis de dopamina, serotonina y oxitocina, generando una serie de bienestar a los dueños. 

Por esta razón, la pérdida de un perro altera gravemente la rutina diaria así como la neurofisiología de su dueño. Esto provoca que el proceso de duelo en torno a un can implique una elaboración igual de compleja que con seres queridos; cuyo tratamiento psicoemocional más funcional es el tiempo y la aceptación de las emociones negativas.  

 



¿En qué sueñan los perros?

Aún muchas personas se preguntan si los perros sueñan, la respuesta es sí, y algunos estudios sugieren el contenido de sus sueños.

Los cerebros de los animales tienen áreas asociadas a la memoria, y lo anterior sugiere que son capaces de recordar cosas en la vigilia pero también mientras duermen, justo como nosotros. Lo anterior fue comprobado primero con ratas en un experimento hecho por investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts hace quince años cuando rastrearon su cerebro durante el periodo de sueño conocido como REM por sus siglas en inglés.

En este experimento encontraron que durante el sueño en el cerebro de las ratas se activa el área del hipocampo, la misma de la memoria. Lo mismo ocurre con los perros, y de una manera más compleja, por la naturaleza de su cerebro.

Al estar los sueños asociados con las experiencias y la memoria se cree que los perros sueñan precisamente con aquello que viven. Sí, tu perro podría sonar contigo o incluso tener pesadillas, como el que no lo saques a pasear.

Según la revista Livescience en algunos estudios “desactivaron” la parte del cerebro de un perro que impide la acción cuando duerme y lo que sucedió fue sorprendente, los perros dormidos comenzaron a hacer lo que estaban soñando. De hecho, así como sucede con los humanos, es posible conocer cuando un perro está soñando en el momento en que comienza la etapa de movimiento rápido de ojos; estos se mueven porque prácticamente están viendo dentro del sueño.

Los perros sueñan sobre comer, jugar, incluso podrían soñar sobre otros animales; ello depende de los estímulos que viven en su vida cotidiana, justo como nosotros. Su fase de sueño comienza a los veinte minutos en que ha comenzado a dormir y puede quedarse en esta fase de dos a tres horas.



Interpreta el lenguaje corporal de tus perros con estos sencillos consejos

Estos son algunos consejos que pueden ayudarte a entenderlo mejor, empezando con observarlo bien y saber qué está tratando de expresar.

Imagen: http://fondosdemascotas.com/

Los perros, estos animales que se han encargado de acompañar a sus dueños hasta por el camino del inframundo, son seres con una sorprendente expresividad. Sus miradas, movimientos de orejas y cola, e inclusive hasta jugueteos, son vías en que expresan las emociones rebosantes del momento.

No obstante, como dueños recientes de mascotas, hay ocasiones en que es difícil comprender qué quiere decirte. Por ello hemos reunido algunos consejos que pueden ayudarte a entenderlo mejor, empezando con observarlo bien y saber qué está tratando de expresar:

1.Los movimientos de sus orejas. Hacia atrás, hacia adelante o al centro; rígidas o relajadas. Dependiendo de la combinación de ambos factores, el mensaje que tu perro está comunicando puede variar.  Observa el siguiente infográfico para conocer más al respecto.

Instituto del Perro
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2.Sus patas. Cuando toca tu mano con su pata mientras sostienes un objeto o comida, él está tratando de decirte “quiero eso”; cuando está constantemente tocándote tras un tiempo considerable de no haberle prestado atención, él o ella está esperando que le digas cuánto lo quieres con una caricia o jugueteo; cuando se coloca en posición de alerta y empieza a patear el piso con emoción, está tratando de decirte que quiere jugar; cuando las coloca en los hombros de otro perro, está dejando en claro que él está a cargo; cuando aprende a tocar la manija y abre la puerta, intenta decirte que quiere salir.

http://www.connectmydog.com/
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3. Su cola. Los perros tienden a mover la cola de un lado a otro o en círculos, cuando están contentos; mientras que el movimiento suave puede indicar que está inspeccionando a una persona o un lugar. Ahora, un perro que tiene la cola rígida apuntando hacia arriba –y la mueve rápido–, puede indicar que está molesto y que, incluso, reaccionar agresivamente. Mientras que un perro con la cola que apunta hacia abajo puede indicar que está relajado; pero si la tiene entre las patas traseras, expresa inseguridad o miedo.

http://www.lapatilla.com/
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4. La posición de su hocico, dientes y lengua. Si el perro tiene el hocico relajado y muestra la lengua, está diciendo que está tranquilo; si está observando algo y mantiene el hocico cerrado, está alerta; si muestra las encías y los dientes, está mostrándose agresivo dominante; si jadea constantemente, está muy estresado; si lame a una persona o incluso da lengüetazos al aire, está preocupado y se está mostrando sumiso.

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Descifra la conducta de tus perros con estas pistas

Se sugirió entonces que esta respuesta en perros refuerza la conducta moral, donde ellos son capaces de experimentar un rango de emociones e, inclusive, de reconocer estas mismas emociones en otros caninos.

Los perros son increíblemente sinceros en sus movimientos. Sus saltos juguetones, la mirada vivaz y los mordiscos inofensivos, son simplemente una especie de energía positiva que remueve toda nostalgia, congoja o malestar tanto físico como emocional. Es como si sus movimientos, sus miradas y ladridos, revelaran un lenguaje –¿o un código?–, el cual, de acuerdo con Marc Bekoff, profesor de la Universidad de Colorado, implica una conducta primordialmente de… ¿dominación? 

El científico, tras estudiar la conducta animal en los últimos 40 años, encontró un patrón entre los perros, lobos y coyotes: el doblar sus patas delanteras y el de saltar uno encima del otro. Se sugirió entonces que esta respuesta en perros refuerza la conducta moral, donde ellos son capaces de experimentar un rango de emociones e, inclusive, de reconocer estas mismas emociones en otros caninos.

En especial cuando los perros doblan sus patas delanteras bajando la parte frontal, pues puede considerarse como una invitación a jugar. De modo que cuando veas a tu perro realizar esta posición hacia otros perros, quizá lo que está buscando es un compañero de juegos. No se trata de un acto de agresión, sino de una manera de transmitir que… quiere jugar.

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Otro ejemplo que implica una invitación a jugar es cuando el perro está dejando su vientre hacia el cielo. De hecho este acto puede significar más allá de un gesto de sumisión. Estudios realizados en la Universidad de Lethbridge y la Universidad de Sudáfrica demostraron que, aunque no todos los perros giraban, ninguno de los participantes lo hacía para exhibir sumisión ni disminuir el tiempo de los juegos. Parece ser que los 248 perros de la muestra simplemente lo hacían para facilitar el juego y la diversión 

El juego parecer ser realmente más importante en los caninos, pues, de acuerdo con un estudio realizado en 2008, los cachorros machos frecuentemente dejan que la hembra gane durante el juego –aún cuando él sea más grande y fuerte–. De hecho los machos se colocan inclusive en posiciones más vulnerables al ataque, dejando a las hembras la oportunidad de morderlas fácilmente. ¿La razón? Parece ser que crear un vínculo cercano entre sí ayuda al proceso del juego.

 Así que, quizá lo ideal es que dejemos a los animales disfrutar de su dinamismo nato, de lo que mejor pueden disfrutar: de sólo existir en su inocente jugueteo. ¿Por qué? Porque sólo son así. Sin más.

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¿Los perros son capaces de sentir emociones complejas?

Al hablar de estas emociones complejas es esencial comprender que, para sentirlas, se requiere la comparación de nuestra conducta o situación con una expectativa social.

La película de Inside OutIntensamente, en español latino– nos demostró cuáles son las emociones básicas que cada ser humano experimenta a lo largo de su vida: alegría, tristeza, temor, desagrado e ira. Son algo natural. Podríamos decir que se experimentan de manera impulsiva. Sin embargo, existen otras, la combinación de estas básicas, que se vuelven realmente más complejas pues requieren de una consciencia emocional o afectiva. Es decir que, mientras que las emociones básicas suceden automáticamente –sin mucho procesamiento cognitivo–, las emociones complejas requieren de una toma de consciencia de sí mismo, tales como la vergüenza, la culpa y el orgullo. En otras palabras, requieren de una reflexión y una evaluación de uno mismo, las cuales son características intrínsecas del raciocinio del humano. Por lo que, ¿qué tan real es que las mascotas sean capaces de sentir vergüenza tras haber tenido una conducta reprochable?

Al hablar de estas emociones complejas es esencial comprender que, para sentirlas, se requiere la comparación de nuestra conducta o situación con una expectativa social. Por ejemplo, cuando uno siente culpa se debe a una especie de reflexión acerca de la violación de una regla social –tuvimos que estar conscientes de esta regla para romperla y entonces sentirnos mal al respecto. Y ahora vemos a perros, en numerosos videos, sintiendo culpa por haber roto una regla social de conducta… Pero, ¿los perros son reflexivos y evaluadores de su propia conducta?

Entre los humanos, los niños empiezan a experimentar la empatía y otras emociones secundarias alrededor de los dos años –edad, la cual, se estima que es la habilidad mental de un perro. Esta conclusión permite comprender que si un perro mantiene la edad mental de un niño de dos años, significa que también mantiene las emociones. Por tanto, los perros tienen claramente emociones y puede ser que algunas de las que se encuentran en adultos humanos.

No obstante, los científicos se cuestionan si lo que realmente sienten los animales es culpa o miedo a una reprimenda. La evidencia de las emociones primarias, como el amor y la felicidad, es reconocida científicamente; pero apenas hay data empírica que afirma que también son capaces de experimentar emociones secundarias como celos y culpa. Por lo que, cuando un perro actúa con culpa, ¿es porque sabe que hizo algo mal o porque está esperando una consecuencia?

Sin darnos cuenta, quizá los animales –como seres sociales– cuenten también con toda una diversidad de emociones para mantener vínculos sociales. Sin embargo se necesita aún una serie de estudios científicos para comprobar que los animales cuentan con funciones cerebrales similares a los humanos, permitiéndonos sentir emociones complejas como la vergüenza, el orgullo y la culpa.

Scientific American explica que  los cerebros de los perros tienen regiones sensibles a la voz y que estas áreas neurológicas se parecen a las de los humanos. Al compartir estas zonas en ambas especies, procesan las voces y las emociones de manera similar. Ambos grupos responden con la misma intensidad de la actividad neuronal al escuchar voces que reflejan emociones positivas –como la risa: “Los perros y las personas, sin embargo, responden más intensamente a los sonidos de sus propias especies”. De modo que, sólo nos queda preguntarnos: ¿los perros son capaces de sentir vergüenza por comer la basura del basurero? Posiblemente. Quizá sólo sea una manera de neurotizar a los animales a manera de humanos… Y hasta que no se pruebe lo contrario, no hace ningún daño pensar que son seres emocionales.

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