¿Por qué los bosques podrían ser el futuro de la economía?

De acuerdo con la ONU, la preservación de los bosques será un factor importante para fortalecer la economía pública.

La importancia de los bosques en nuestra existencia colectiva, vinculada con nuestro entorno y el bienestar de la Tierra, queda confirmada de nuevo. Lo anterior gracias a un documento de la Organización de las Naciones Unidas sobre desarrollo sustentable.

En el reporte se concluye que la sustentabilidad de los bosques del mundo, aunada a un manejo sensible, puede resultar en una economía verde estable y sólida. Al respecto Eduardo Rojas Briales, director general asistente de las Naciones Unidas para el cultivo de los bosques, declaró:

Los bosques y los árboles en granjas son una fuente directa de comida, energía e ingreso para más de mil millones de las personas más pobres del mundo. Al mismo tiempo, los bosques atrapan el carbón y mitigan el cambio climático, mantienen el agua y la salud del suelo y previenen la desertificación. El manejo sustentable de los bosques ofrece múltiples beneficios: con las políticas y programas correctos, este sector puede conducir a economías más verdes y sustentables

El documento de la ONU detalla cómo la deforestación se encuentra en relación directa con el declive de algunas economías regionales y nacionales, además de que la pérdida de bosques también representa una desventaja frente a fenómenos ecológicos y naturales como las inundaciones o las sequías.

Así, es posible establecer una comparación sencilla y decir que al igual que la salud humana se ve beneficiada cuando alguien vive cerca de un bosque, del mismo la salud social y, en este caso, económica, se verá fortalecida según la ONU mientras más y mejor cuidemos nuestras reservas naturales.

 



¿Qué es la cultura para la conservación y gobernanza?

El Marco Analítico de la Gobernanza (MAG) es una metodología pragmática que tiene como objetivo demostrar el potencial del concepto de gobernanza respecto al análisis de problemas colectivos.

Autora: Gabriela Figueroa Aragón

Escuchar el término de gobernanza suele hacernos pensar en política, sin embargo, gobernanza, en un sentido amplio, implica “la asignación autoritaria de recursos y el ejercicio del control y la coordinación, en donde los actores gubernamentales no son necesariamente los únicos participantes ni los más importantes” (Brenner, 2010). Este ensayo busca comprender y analizar la importancia de la cultura en los procesos de gobernanza para la conservación de las Áreas Naturales Protegidas (ANP), mostrando el caso de la Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán (RBTC).

En primera instancia, se hablará acerca de la importancia del fomento de la cultura para obtener beneficios ambientales y aumentar el desarrollo sustentable. Se analizarán las estrategias que pueden realizarse para aumentar la participación de la sociedad en cuestiones culturales y así obtener logros a favor del medio ambiente; y por último, se hablará de las acciones realizadas actualmente en la RBTC para la conservación a través de la cultura.

Nuestra cultura contemporánea y el modelo de desarrollo que ésta impulsa, han provocado una crisis ecológica que se manifiesta en el deterioro global de las condiciones naturales que hacen posible la vida en el planeta y ponen en riesgo el futuro de la especie humana. El desarrollo sustentable es un campo de conocimiento de frontera que integra el desarrollo económico y la equidad, el ambiente y la biodiversidad, así como la cultura y la sociedad.

La cultura contemporánea dominante y el modelo de desarrollo que ésta impulsa, han provocado una crisis ambiental que se manifiesta en el deterioro global de las condiciones naturales que hacen posible la vida en el planeta y que ponen en riesgo el futuro de la especie humana (Garza, 2007).

El Marco Analítico de la Gobernanza (MAG) es una metodología pragmática que tiene como objetivo demostrar el potencial del concepto de gobernanza respecto al análisis de problemas colectivos. Algunos postulados básicos del MAG son que los procesos de gobernanza se pueden encontrar en cualquier sociedad y pueden analizarse de una perspectiva no-normativa y no-prescriptiva. El MAG propone un sistema de cinco unidades analíticas principales, que constituyen una metodología coherente y lógicamente articulada. Como parte de estas cinco unidades se encuentran la definición del problema, las normas, los actores, los puntos nodales y el proceso (Hufty, 2008).

En un análisis dinámico de los procesos de gobernanza, las normas sociales están íntimamente ligadas a los actores, sus conductas e interacciones y condicionadas por su naturaleza, su poder, sus intereses, sus ideas y su historia (Hufty, 2008). En cuanto a los actores, existen diversas categorías, una de ellas son los Recursos Controlados, los cuales pueden ser económicos, culturales, relacionales y simbólicos. El hablar acerca de la cultura, permite cierta influencia en el discurso político ambientalista, apelando a sus derechos ancestrales, valores culturales o costumbres y tradiciones, (Livernash, 1992). Por lo que el aspecto cultural forma parte muy importante de la gestión en las Áreas Naturales Protegidas.

Las reservas de biosfera son zonas en las que se fomentan soluciones para conciliar la conservación de la biodiversidad con su uso sostenible, el desarrollo económico, la investigación y la educación. Constituyen “sitios de apoyo a la ciencia al servicio de la sostenibilidad”, es decir, son zonas para comprender y gestionar los cambios e interacciones de los sistemas sociales y ecológicos (UNESCO, 2016).

La RBTC ubicada en los estados de Puebla y Oaxaca, busca impulsar proyectos orientados a la conservación y uso sustentable de recursos, además de la realización de actividades productivas que generen oportunidades de ocupación e ingreso para las familias de las poblaciones asentadas en la Reserva. Como parte de la búsqueda de la equidad entre las particularidades culturales y ambientales de cada región comprendida por la Reserva, actualmente ésta se encuentra en un proceso formativo, que busca apoyarse de la música, la palabra, la escritura y la pintura para fomentar la cultura ambiental. De este proceso surge la “Campaña de Conservación del Agua de la Reserva a través del Orgullo”, impulsada por la CONANP, a través de la Dirección de la Reserva de la Biosfera y en coordinación con Rare Center for Tropical Conservation, que busca mejorar el bienestar social y natural, generando la participación de las familias en acciones que permitan la conservación de la riqueza natural en la región. Esta campaña se concibe “con la gente y para la gente”, trabajando con las comunidades para promover la cultura de conservación del agua, en la cual se han atendido a más de 14000 personas de 7 municipios de la Mixteca poblana, Chazumba y Tehuacán, a través de talleres, conferencias, charlas, juegos, teatro guiñol y diversos materiales didácticos, incluyendo la participación de “Sotolín”, un árbol (Beucarnea gracilis) común en la comunidad, que representa a un mensajero ambiental.

La CONANP con apoyo de las autoridades locales de la región comprendida por la RBTC, recurrió al talento local para que la campaña tuviera un par de canciones que la identificaran, por lo que se lanzó la convocatoria para la canción popular escolar, de la cual se seleccionaron “La Grandeza del Agua”, escrita por el Sr. Leonardo Lezama Atilano como la canción que identificara las actividades con adultos, mientras que la canción por el Sr. Gonzalo Campos Romero, titulada “Cuidemos el Agua”, fue elegida para promover a los niños, con música de la región, el tema de conservación del agua. Para el año 2012 se lograron grandes cambios en el uso de este recurso, reduciendo el consumo de agua en los hogares. Considerando la metodología del MAG, el problema en este caso fue el uso inadecuado del recurso hídrico, el cual fue tratado por la CONANP mediante la realización de actividades culturales.

Asimismo, en la Cañada Oaxaqueña, a través del proyecto DTT004 “Protección de la guacamaya verde (Ara militaris)”, dirigido por la CONABIO, en su línea de educación ambiental de agosto del 2006 a julio de 2009, se visitaron 18 comunidades y atendieron 720 personas. Se aplicaron evaluaciones al inicio y al final de cada taller, detectando en los habitantes avances en el conocimiento de la especie e importancia de su conservación. Paralela a estas actividades, se desplegó una estrategia de comunicación comprendida por tres fases: Informativa, Sensibilización y Acción (CONANP). A pesar de que el proyecto de la CONABIO concluyó en el 2009, a partir del mismo año, VIDAS A.C. 1 , estableció en la RBTC un modelo de desarrollo comunitario basado en la conservación de la guacamaya verde, el cual continúa vigente impulsando la educación ambiental mediante festivales 1 Vinculación Interdisciplinaria para el Desarrollo Ambiental y lo Social (VIDAS A.C.), organización fundada en 2006 que busca asegurar la conservación del ambiente y el desarrollo de las comunidades rurales. Recibió el reconocimiento a la Conservación de la Naturaleza en la COP 13 bianuales con el objetivo de crear conciencia de la grave situación que enfrentan las poblaciones silvestres de esta especie.

A casi 20 años de la declaración de la RBTC como Área Natural Protegida, se realizan constantemente actividades culturales en beneficio de la protección y conservación de la zona, organizadas por los gobiernos de los estados de Puebla y Oaxaca, así como por los ayuntamientos, los grupos étnicos de la región y la colaboración de la Fundación para la Reserva de la Biosfera Cuicatlán A.C., entre otros.

A su vez, los comuneros de la región, mediante comités comunales se encargan de vigilar los recursos naturales con apoyo de la dirección de la reserva, montando operativos con autoridades judiciales y la PROFEPA, los cuales se efectúan contra cazadores, traficantes de especies silvestres y taladores. Actualmente, existen otros programas de desarrollo que han sido considerados a corto plazo como el de reforestación y prevención de incendios, así como el de las Unidades de Manejo y Aprovechamiento Sustentable de Vida Silvestre (UMAS), el cual debido a la falta de capacitación y apoyos financieros discontinuos a las comunidades, no tuvo el éxito esperado, como en el caso del programa de la iguana (Ctenosaura pectinata), en el que nunca se terminaron las instalaciones para establecer un criadero y las personas de la comunidad encargadas de las UMAS no recibieron la capacitación y los recursos para el manejo de la especie.

Por último, es importante considerar a la cultura como uno de los actores más importantes y necesarios para llevar a cabo la gobernanza ambiental y procesos relacionados con la protección, conservación y gestión de las Áreas Naturales Protegidas. El hacerlo de este modo, fomenta la participación ciudadana y permite que los pobladores de la zona se sientan más identificados con ella, como en el caso de los señores Leonardo Lezama y Gonzalo Campos, que mediante su música difundieron la cultura del cuidado del agua a su gente, o la participación de la población en los festivales de conservación de la guacamaya. Sin embargo, cuando no se cuenta con la capacitación necesaria, los recursos y apoyos financieros, aunque la gente de la región tenga la cultura de conservación, los programas planeados para el beneficio de las Áreas Naturales Protegidas, pueden no tener el éxito esperado.



Los bosques, la clave para ganar tiempo contra el cambio climático

Los bosques del planeta son un factor decisivo en nuestra lucha contra el cambio climático, pero para que éstos puedan cumplir con la función que de ellos demandamos, es determinante reconocer los derechos de sus legítimos propietarios.

Para frenar el cambio climático se requiere abandonar los combustibles fósiles y migrar por completo a energías limpias. El problema es que esta transición no solo es bastante compleja, y costosa, también es lenta. Por eso, mientras completamos dicho proceso necesitamos de algún recurso que nos permita ganar tiempo y así llegar a tiempo a esa cita urgente que tenemos todos con el planeta. 

Dentro del escenario descrito, los bosques adquieren un papel crucial. Su capacidad para retener carbono, y así bajar las emisiones, permitiría desacelerar el calentamiento global y ganar unos años, suficientes para que con políticas energéticas adecuadas, logremos revertir la situación antes de que alcance un punto incontrolable. Para conseguirlo, tal como se advierte en el Acuerdo de Paris, es imprescindible mantener el aumento de la temperatura media por debajo de los 2 °C (e idealmente en un máximo de 1.5 °C).

Considerando lo anterior y según advierte un estudio reciente de Woods Hole Research Center, frenar la deforestación y restaurar los bosques, nos permitiría ganar entre 10 y 15 años en nuestra carrera por migrar a energías renovables. En pocas palabras, y como sentenció David Kaimowitz, Director de Recursos Naturales y Cambio Climático de la Fundación Ford, durante su intervención en el seminario “Bosques y comunidades” del SUSMAI, “los bosques están en el centro de la solución al cambio climático”. 

Los bosques no sólo son un recurso oportuno, sino también efectivo en términos de costo. El manejo sustentable de los bosques provee empleo e ingresos para cientos de millones de personas, además de generar energía renovable y favorecer la producción de alimentos. La tecnología para el manejo sustentable del bosque no es costosa y está ya disponible. No es necesario pagar costosas patentes y desarrollar sofisticados dispositivos.

Pero si bien ya tenemos ese recurso imprescindible para ganar tiempo, ahora el reto está en definir cómo lograr cuidar y restaurar los bosques del planeta. Y aquí la respuesta apunta a las comunidades locales e indígenas que desde hace generaciones habitan áreas forestales y que, además, son propietarios de más del 80% de los bosques en el mundo. El reconocimiento de este derecho a su territorio facilita significativamente que dichos grupos se hagan cargo de la conservación y restauración de estas áreas. 

De acuerdo con un estudio de artículo del World Resources Institute, citado por el propio Kaimowitz en un artículo, en aquellos territorios donde se reconoce el derecho de propiedad y gestión de las comunidades, “las tasas de deforestación son de dos a tres veces más bajas que en bosques similares pero donde las comunidades carecen de títulos”.  

En pocas palabras, los bosques del planeta son un factor decisivo en nuestra lucha contra el cambio climático. Pero para que éstos puedan cumplir con la función que de ellos demandamos, es determinante reconocer los derechos de sus legítimos propietarios, desarrollar los medios legales y técnicos, y destinar los recursos necesarios para promover el manejo sustentable de los bosques por parte de las comunidades.  



¿Por qué es tan necesario que la agricultura y los bosques se unan a favor de la conservación?

Aunque suelen percibirse como enemigos, existen formas de coexistencia sustentable enre el cultivo del campo, el bosque y la ganadería.

La agricultura, sobretodo a gran escala, se ha convertido en una amenaza de la biodiversidad. La expansión desmedida e irresponsable de las áreas de cultivo ha provocado la pérdida de miles de hectáreas de bosques y atentado contra la diversidad biológica que se concentra abundantemente en estos territorios. Según cifras de la FAO, alrededor de 4,400 millones de hectáreas en el mundo son destinadas al cultivo y esta superficie constantemente gana terreno a los ecosistemas originales.

Sin embargo, la agricultura es la base alimentaria del mundo desde épocas inmemorables. En el caso, por ejemplo, de México, el cultivo de la tierra tiene, y ha tenido, un rol crucial en el sustento, estilo de vida y cosmovisión de sus habitantes.

Debido a que ambos, agricultura y bosques, son esenciales para el futuro de las poblaciones del planeta, su alianza a favor de una coexistencia sostenible se presenta como algo imprescindible.

La problemática

Al igual que en otros lugares, en México ocurre un frecuente cambio de uso de suelo, de bosque a campo de cultivo, por la falta de incentivos en torno al aprovechamiento de recursos forestales frente al cultivo de, por ejemplo, aguacate o palma africana. Esto se debe en buena medida a que las comunidades, que por cierto poseen buena parte de las tierras boscosas, no encuentran en el bosque una fuente de ingresos, misma que si hallan en el campo.

Lo anterior tiene que ver con políticas que desincentivan la rentabilidad sustentable de los bosques. Por ejemplo, en México existen los pagos por servicios ambientales (PSA) que se otorgan a los dueños de las tierras ejidales, y que se tornan en una especie de compensación “pasiva” que no estimula a las comunidades a emprender como una empresa forestal comunitaria económicamente rentable, ni mucho menos a conservar su ecosistema con una correcta gestión del bosque y sus recursos. Esto en muchas ocasiones incentiva más bien la conversión de bosques en tierras agrícolas o la concesión a otros mecanismos de aprovechamiento, no sustentable, como lo son la minería o el desarrollo urbano.

Soluciones

A raíz de estas problemáticas han surgido planteamientos, desde la filosofía del manejo forestal comunitario, como el de practicar la agroforestería comunitaria –una especie de agricultura climáticamente inteligente– para impulsar la variabilidad de la diversidad biológica dentro de los bosques.

Como bien señala el Consejo Civil para la Silvicultura Sostenible, se ha comprobado que la agroforestería o agrosilvicultura es un sistema efectivo en el manejo sostenible de los suelos forestales. Básicamente se trata de conjugar, bajo un mismo terreno, dos, o incluso tres, de los actores en disputa: agrocultivo, bosque y ganado. En México esta técnica de cultivo inteligente, y otras más como la agricultura orgánica y la silvicultura comunitaria, han demostrado sus incontables beneficios, tanto para las economías locales como para la mitigación del cambio climático.

La importancia de sustituir las prácticas agrícolas contaminantes, por otras más sustentables, adquirió mayor fuerza en el país a propósito de la última convención sobre Diversidad Biológica, la COP13.

 

En México, la agricultura y el bosque podrían aliarse a favor de la conservación

En México, históricamente se ha incentivado, por medio de subsidios y alicientes, la agricultura y la ganadería a costa de la superficie forestal. Lo anterior se traduce en uno de los principales motores de deforestación, en buena medida por falta de políticas y regulaciones que eviten que se termine subsidiando el derribo de los bosques para producir carne, aguacates o aceite de palma.

Con los acuerdos emitidos en esta cumbre realizada en Cancun, México concretó dos importantes convenios que podrían, en caso de aplicarse correctamente, facilitar la relación entre agricultura y bosques en el país de manera sostenible:

Por un lado se encuentra el acuerdo de colaboración entre SAGARPA y SEMARNAT, que enuncia una nueva etapa en la coordinación de sus sectores correspondientes. Se trata de una alianza para promover estrategias conjuntas y evitar que más zonas forestales sean convertidas en agropecuarias o ganaderas. Aunque todavía no se especifican los métodos para lograrlo, se ha acentuado principalmente la prohibición de proyectos que intenten trasmutar tierras forestales en agrícolas, como ha sido el caso del cultivo del aguacate, que es responsable de la pérdida de millones de hectáreas forestales en México. Mediante este acuerdo, básicamente se prevé una compatibilidad entre desarrollo económico, sustentabilidad alimentaria y preservación del medioambiente, tres conceptos que remiten a la silvicultura y agroforestería y que, esperemos, se encuentre dentro de las metas a impulsar.

Por otro lado, durante la COP13 se acordó un convenio entre SAGARPA y CONAFOR, que versa sobre la posibilidad de mitigación de cambio climático en áreas rurales, por medio del buen manejo de incentivos agropecuarios y forestales, –ya que éstos no se encuentran en equilibrio–, los sistemas agroforestales y la inclusión de políticas y programas para el desarrollo de actividades sustentables en el campo.

Son más de 8 mil comunidades forestales las que habitan en México. Personas con conocimientos de campo, preparadas y dispuestas a aprovechar sus recursos de una manera rentable y sustentable. La solución al cambio climático bien podría estar en manos de estas comunidades que ya comienzan a practicar la agricultura y manejo forestal inteligentes a favor de la conservación, solo hay que garantizarles la oportunidad.



Bialoweza, el último gran bosque virgen de Europa

La efervescencia natural que habita este espacio nos recuerda la magia implícita de los bosques que el afán civilizatorio no ha logrado, por fortuna, destruir.

Colores verdes intensos, fluorescentes, llenos de vida, provenientes de musgos, helechos y hongos construídos en la humedad que envuelve a este lugar. Mezclas de tonos cafés de la madera, los troncos, las ramas, deshechos que caen de la épica variedad de árboles existentes: fresnos, robles, tilos, olmos, alisos, etc Fotografías visuales casi existentes solo en los sueños, linces, alces con pronunciados cuernos, inmersos en el colorido entorno junto con corzos, jabalíes, ciervos. Esta es solo una breve degustación visual de Bialoweza.

Con una extensión de 1,800 km2, aquí se manifiesta el eco de lo que alguna vez fue el gran bosque de Lituania. Hoy el último gran bosque de Europa que se mantiene ajeno a la intervención humana, en cuya política de cuidado, un árbol muerto jamás será levantado por la vida que pueda seguir albergando.

Dividido por un muro, por cierto una de las pocas muestras del paso humano por estos lugares, entre Polonia y Bielorrusia se encuentra este paradisíaco y poco accesible bosque mixto, cuya riqueza visual y orgánica resulta ya casi inexistente en la actualidad europea –fenómeno que debemos a la aceleración urbana, la sobrepoblación y la terquedad humana, entre otras cosas–.

Bialoweza, uno de los últimos restos imperturbados del antiguo gran bosque de Litusnia, aloja árboles con más de 500 años de edad, cuya altura llega a superar los cincuenta metros. Tres ríos, que por muchos siglos sirvieron como guía para aquellos que querían atravesarlo, se dibujan aún en este territorio. El bisonte europeo es su símbolo, ya que esta especie eludió la extinción gracias a la protección de la que goza este eco boscoso.

Bialoweza es un parque exuberante, desbordado, que muestra el ritmo estético natural de lugares no tocados por el hombre, en donde el caos y el orden no tienen límites percibibles, pues aquí reina la perfección natural.

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6 Bosques de Ensueño que no podrás creer que existen

Parecen sacados de la más recóndita (y poética) imaginación.

El bosque es un ecosistema que pareciera diseñado para soñar. Su carácter misterioso, a la vez lleno de vida y usual neblina, hace que su personalidad nos llene de posibilidades, por todo lo que se encuentra allí imponentemente escondido entre la elegancia y resguardo de los árboles. 

Este paisaje ha sido la mayor musa para la formación de la literatura nórdica, incluyendo los cuentos de hadas. Pareciera el escenario predilecto para la magia, las peleas míticas o el destino de los grandes hombres. 

En el plano ecológico, los bosques guardan un papel fundamental y preservarlos es indispensable, y dentro de su amplia gama (bosque tropical, de coníferas, templados, etc…) muchos de ellos saltan por su peculiaridad. En estos enseñadores ejemplos, quizá la repetición de árboles (como patrones sublimes) sea su única y afortunada similitud con el resto.

Observatorio

Seguimiento a los asuntos ambientales y de ecología más urgentes de México.

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