La col Vs la espinaca ¿Cuál es la más sana? (Infográfico)

Las propiedades de las verduras de hojas verdes son magníficas. Conoce la diferencia entre algunas de ellas.

Las verduras de hojas verdes son esenciales en tu dieta. El brócoli, la col, lechuga, las acelgas, etc., debieran formar parte de al menos la mitad de tus alimentos diarios (recordemos el famoso método del plato).

Ricas en fibra, antioxidantes o  hierro quizá su principal problema es su sutil sabor, que a muchos podría parecerles aburrido, aunque no es un pretexto válido pues siempre encontrarás la manera de aderezar las verduras de hojas verdes.

El sitio de salud prevention ha elaborado un infográfico para conocer las distintas ventajas y desventajas de los tipos de hojas verdes. En esta ocasión nos presenta la col vs la espinaca.

 

 

Traducción:

Porción

Col 1.5 tazas

Espinacas 3 tazas

 

Calorías: es el tema menor para las hojas verdes (suelen tener muy pocas) pero por conocimiento, la col tiene el doble que las espinacas con 50 Vs 30.

Fibra: es más alta en la espinaca.

Proteína: la col tiene tienen 14% más que la col.

Recomendaciones Diarias nutricionales (RDA): la col es más alta en calcio, la espinaca tiene más hierro. La espinaca contiene el 15% de las recomendaciones nutricionales diarias; de ella puedes conseguir 1/4 del magnesio que requieres al día por ejemplo.

La espinaca tiene 2% más de potasio pero la col tiene 4% más de vitamina C; también la col tiene más vitamina A. Por su parte la col cumple con el 900% de los requerimientos diarios de vitamina K.

Según este análisis y los puntajes otorgados, la col es la ganadora nutricional.

 

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8 remedios caseros y naturales para la piel grasa

Si bien existen varios productos que ayudan a controlar la piel grasosa, como limpiadores y tonificantes, la mayoría posee elementos químicos que afectan a nuestra salud.

Uno de los grandes problemas de la piel grasa son las impurezas, poros abiertos y brillos tanto en la nariz, frente y barbilla. Son problemas que pueden surgir frente a la acumulación excesiva de grasa; sin embargo, existen soluciones viables para controlar este tipo de piel.  Por ello, antes de comenzar a contemplar alternativas para reducir la grasa en la piel, es importante tomar en consideración las ventajas de la piel grasa: contiene mayor elasticidad, resiste por más tiempo a las arrugas y a los efectos dañinos del sol, y es más fácil de tratar que la piel reseca. 

 

Si bien existen varios productos que ayudan a controlar la piel grasosa, como limpiadores y tonificantes, la mayoría posee elementos químicos que afectan a nuestra salud. Por esta razón te compartimos una serie de recomendaciones naturales para cuidar la piel grasosa: 

 

– Antes de colocar cualquier producto, procura mantener el cutis limpio. La piel grasa atrae bacterias y suciedad, por lo que es propenso a tener acné y puntos negros. Para mantener limpio el cutis, lávala dos veces al día con agua tibia y, antes de finalizar, enjuaga con agua fría para cerrar los poros. 

– Aceite de oliva virgen. Este tipo de aceite regular las glándulas sebáceas por lo que producen menos grasa. Puedes poner un poco de aceite de oliva después de lavarte la cara por las noches. 

– Jugo de naranja. Beber diario un vaso de jugo de naranja durante dos semanas, reducirá la grasa de la piel y mejorará la absorción de los nutrientes para una piel más saludable. 

– Agua de hamamelis o maravilla. Es una excelente solución para la piel grasosa: mezcla una parte de agua de hamamelis y agua de rosas; aplica con un algodón para eliminar la grasa de la cara. No es necesario enjuagarse. 

– Mascarilla de papa. Hierve una papa, machácala y agrégale dos cucharadas de leche, migas de pan y unas gotas de limón. Úntalo en el rostro y déjalo reposar durante 20 minutos. Enjuaga con agua fría. 

– Mascarilla de romero. Muele hojas secas de romero, mézclalas con una cucharada de miel y una yema de huevo. Aplica en toda la cara y el cuello, deja reposar durante 20 minutos y luego lava con agua caliente. 

– Mascarilla con 1 clara de huevo, 1 jitomate, 1 cucharada de levadura de cerveza, 1 taza de agua, 3 hojas de laurel seco; haz un té con el agua y el laurel, déjalo reposar hasta que se enfríe; prepara la clara a punto de nieve, agregándole el jitomate pelado y machacado, y agrega la levadura junto con las dos cucharadas del té de laurel. Revuelve y aplícalo en zonas grasosas con un pincel, déjalo durante 15 minutos. Lava el rostro con el té de laurel. 

– Mascarilla de avena. Mezcla una clara de huevo a punto de nieve, jugo de un limón y avena hasta formar una pasta. Aplícalo y déjalo reposar durante 10 minutos. Lava con agua fría. 

 



¿Por qué es mejor dejar tiradas las hojas otoñales de tu jardín?

Parece ser que las hojas de otoño en el suelo son capaces de reestructurar el piso y apoyar la salud de la tierra.

Otoño es hermoso. Se trata de una temporada de ensueño en donde la naturaleza se encarga de renovar sus cabellos a través del follaje. Sin embargo, ¿qué tan bueno son las hojas revueltas en el suelo de los jardines y terrenos?

Desde hace años ha permeado un mito acerca de cómo las hojas secas caídas de los árboles matan la yerba del terreno. Sin embargo, de acuerdo con un estudio realizado por David Mizejweski del National Wildlife Federation Naturalist, las hojas caídas brindan un beneficio doble a la tierra: “Las hojas son un mantillo natural que ayuda a eliminar las malas hierbas de la tierra. Por lo que, ¿para qué gastar el dinero en fertilizantes cuando se puede usar uno natural?”

Parece ser que las hojas de otoño en el suelo son capaces de reestructurar el piso y apoyar la salud de la tierra. Esto se debe gracias a que las hojas fungen como una capa física de materiales orgánicos que proveen cobijo a una variedad de vida salvaje de la zona; tales como los insectos. El suelo, por sí solo, recibe una serie de beneficios gracias a las hojas pues también se encargan de alimentar a una gran cantidad de microbios, dandole oportunidad a que crezcan más plantas según la biología del piso. En otras palabras, las hojas generan que la tierra sea fértil, ayudándola a que se vuelva fuerte y llamativa.



Cultiva tu propio limonero en 5 pasos

¿Alguna vez has intentado cultivar tu propio árbol frutal? Aquí te enseñamos a hacerlo.

La ciencia ha comprobado que rodearnos de naturaleza es bueno para la salud. Muchos justifican la falta de plantas en su hogar u oficina con excusas como falta de tiempo o quizá destreza. Estas razones no son validas: cultivar plantas es fácil si realmente lo intentamos.

La página Inhabitat.com publicó un video que nos muestra cómo cultivar un limonero, y nuestro guía en esta pequeña aventura es un niño, lo cual recalca la sencillez del asunto, así como su elemento más esencial: la diversión.

Necesitarás:

  • Un limón

  • Una maceta pequeña

  • Tierra

  • Una bolsa de plástico

  • Una liga

Los pasos son sencillos:

  1. Saca la semilla del limón (pártelo a la mitad para lograrlo).

  2. En una maceta con bastante tierra planta la semilla y cúbrela con un poco tierra.

  3. Agrega agua.

  4. Cubre la maceta con una bolsa y sujétala con la liga para conservar la humedad.

  5. Cambia la maceta de acuerdo al tamaño de la planta.

Los limoneros son ideales para cultivar adentro de casa, no requieren mucha luz y huelen delicioso.

¿Qué te cuesta intentarlo?

 



Cinco cultivos caseros para celebrar la primavera

Seas un jardinero experto o no, estas cinco plantas son nutritivas, muy fáciles de cultivar y te darán una excelente razón para pasar más tiempo en el jardín.

La primavera ha llegado y para la mayoría de nosotros eso significa más sol, calor y florecimientos. La mejor manera de aprovechar el buen clima es plantando y cultivando. Si eres nuevo en el arte de la jardinería, no te preocupes. Aquí te presentamos cinco cultivos para principiantes (que los  expertos también pueden disfrutar).

Dependiendo de tu ubicación, podrás plantar las semillas directamente en tu jardín o en un espacio techado pero ventilado y con bastante sol, por ejemplo, al lado de una ventana o en un balcón. Si todavía hace mucho frío de noche, puedes sacar las macetas o botes con las semillas durante el día y meterlas a la casa durante la noche.

Les recomendamos empezar con estos cinco cultivos porque son de temporada, son fáciles de cuidar y, además, crecen rápidamente, de manera que en un mes podrían ya estar disfrutando de una deliciosa ensalada cuyos ingredientes sembraron ustedes mismos.

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La espinaca tierna es deliciosa y también muy nutritiva. Hay estudios que han demostrado que es excelente para la concentración, la digestión y, además, regula el hierro en la sangre. Existen muchas variedades de ellas: algunas tienen hojas planas, mientras que otras son un poco más corrugadas, entre otras. Si tienes la oportunidad de plantar varios tipos, te los recomendamos, ya que es la mejor manera de saber cuáles te gustan más y cuáles crecen mejor en tu jardín. Puedes cultivar la espinaca al colocar las semillas muy cerca una de otra y puedes consumirlas cuando estén muy tiernas (esto puede ser tres semanas a partir de cuándo las plantaste). Cabe resaltar que la espinaca también se puede cultivar en cualquier otra temporada si vives en un país cálido. Aquí te presentamos una excelente receta para desintoxicarte con las espinacas.

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Las acelgas, al igual las espinacas, son multifacéticas y contienen mucho hierro. Puedes comerlas cuando todavía están tiernas, cocinarlas, incluirlas en ensaladas o en un delicioso smoothie. Te recomendamos colocar las semillas cerca una de la otra, así podrás seleccionar algunas para consumirlas cuando estén tiernas, mientras  dejas que otras maduren un poco más. Algunas variedades estarán listas para consumirse 21 días después de plantarlas.

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Hay muchas variedades de lechuga (romana, iceberg, trocadero, hoja de roble, lollo rosso, radiccio, escarola, endivia, canóningo, etc) y, por la misma razón, hay muchos tipos de semillas. Te recomendamos, como con la espinaca, comprar varios tipos de estas y cultivarlas todas para ver cuáles se dan mejor en tu espacio y cuáles te gustan más. Si tu jardín no tiene mucho espacio y ya te estás preocupando por como acomodar todo, sencillamente plántalas cerca una de la otra y cultívalas cuando estén tiernas y no ocupen demasiado espacio. Si lo haces de esta manera, tendrás lechuga hasta el final del otoño.

Rábanos
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Es difícil equivocarte cuando cultivas rábanos: crecen muy rápido, no ocupan mucho espacio y están listos para consumirse cada tres semanas. Las semillas de los rábanos son grandes, lo cual significa que son fáciles de plantar y, si tienes familia, los pequeños pueden estar a cargo de colocar las semillas. Para consumirlos sólo tienes que sacarlos del suelo, también requieren poco trabajo y van bien con muchas ensaladas y otros platillos.

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Como todas las otras plantas cultivables de la lista -excepto el rábano-, la col rizada es muy sana y se puede consumir en su versión “bebé” o cuando ha crecido más. Puedes incluirla en ensaladas, guisados o en tu smoothie para darle un poco más de fibra. Las hojas más tiernas se pueden consumir tres semanas después de sembrarlas y las maduras hasta 40 o 60 días después.

También en Ecoosfera: 10 deliciosas maneras de comer vegetales crudos



Eco-receta: Crema de Espinaca

Esta deliciosa crema es ideal para cualquier clima y además es muy sana.

Las espinacas son uno de los alimentos más sanos del planeta. Estas hojas ricas en hierro y fibra son excelentes para la concentración y la digestión. Las espinacas además se pueden consumir de muchas maneras, en ensaladas, guisados, caldos y cremas. Aquí les presentamos una deliciosa (y fácil receta):

Ingredientes:

  • 5 tazas de fondo de verduras
  • 1 o 2 papas cortadas en trozos pequeños
  • 350 gramos de espinacas (desinfectadas)
  • Jugo de medio limón
  • ½ taza de crema o leche entera (omitir en versión vegetariana)
  • Sal y pimienta al gusto

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Método

  1. Calentar en una olla grande el fondo, hasta que esté a punto de hervir. Añadir las papas hasta que estas estén prácticamente suaves (unos 10 minutos).
  2. Agregar las espinacas hasta que se marchiten y las papas estén completamente cocidas. Licuar hasta tener una mezcla suave.
  3. Agregar el jugo de limón y la crema. Probar y después sazonar al gusto. Puede servirse con un chorrito de aceite de olivo y queso parmesano.

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