El Partido Verde y el abucheo al Cacomixtle

Este partido en México paradójicamente pone en peligro las prácticas de conservación de la naturaleza en el país.

Antes de las elecciones fui al cine (pocas veces puedo hacerlo) y salí con una reflexión sobre el Partido Verde. Este grupo político no sólo está destruyendo las instituciones democráticas, también pone en peligro las prácticas de conservación de la naturaleza en el país. Aquí la explicación.

Gritos y silbidos, como en la lucha libre pero en el cine, y yo me les uno. Cargando 28 largos y fastidiosos minutos de anuncios antes de la película veo el segundo spot del Partido Verde en pantalla que habla de proteger a los bosques de la tala ilegal. Ahora me veo gritando a una pantalla llena de animales y plantas. Me sorprendo pues son a esos animales y plantas a los que he dedicado mi vida profesional. Pero ahí estoy yo en primer plano abucheando al cacomixtle.

No me sorprende esa aparente contradicción, pues no estoy abucheando la conservación de la flora y la fauna, sino al Partido que se aprovecha de esas imágenes para ganar capital político. Pero me pregunto a cuánta gente que está abucheando a la naturaleza no se le queda en el subconsciente que la conservación de la naturaleza es igual a ilegalidad y corrupción.

La ecología y la conservación de la naturaleza, como conceptos, tienen detractores que cruzan todos los órdenes ideológicos. Por el lado de la ultraderecha, la conservación es una piedra en el zapato para lo que ellos consideran desarrollo, que se traduce en la explotación de los recursos en favor de algún tipo de industria. Así lo prueban las arengas contra el Cambio Climático esgrimidas por el Partido Republicano en Estados Unidos. En México, la Reforma Energética y la Ley General de Aguas de Conagua son otra prueba. Pero los extremos se tocan, y para la ultraizquierda, la conservación es sólo para pueblos primermundistas que tienen suficientes recursos como para compartirle un pedazo a la naturaleza. Cuando el movimiento Zapatista estaba en su auge, se criticaba a las voces que pugnaban por la conservación de la Selva Lacandona, pues lo consideraban un concepto pequeño-burgués. “Los indígenas están pensando en cosas más importantes, como sobrevivir”, decían.

Las personas que piensan así no han notado que somos parte de la naturaleza, que no estamos haciéndole un favor al conservarla, sino asegurando nuestro futuro. La destrucción de la naturaleza reduce los servicios ecosistémicos que son de los elementos más democráticos: son gratis y son para todos. Sin embargo, cuando se pierde un servicio ecosistémico como el agua, una persona marginada sufre por su escasez, mientras que la persona con mayores recursos contrata una pipa, al costo que sea necesario.

El Partido Verde abarata el concepto de conservación al mostrar imágenes de bosques talados y animales sufriendo que sólo mueven a la víscera, pero no al entendimiento del problema. Deliberadamente, su dedo flamígero apunta sólo a los grupos débiles que no se pueden defender: los circos y las pequeñas comunidades que talan bosques para obtener madera o cultivar. Pero nunca apuntan a las poderosas industrias que están causando la mayor devastación ecológica: la minera, la turística y la constructora.

El público en el cine se da cuenta del chantaje y lo suma a las ilegalidades que ha hecho el Partido Verde. Este partido que hace del cinismo una forma de vida, violando la ley y negándolo mientras lo hace. Como ejemplo reciente están los llamados a votar por el Partido Verde del Director Técnico de la Selección Nacional, varios jugadores y artistas de Televisa y TVAzteca en época de veda electoral.

Por ello, la gente en el cine abuchea las imágenes de flora y fauna como una forma de protesta simbólica. Estas protestas hacia el partido pueden convertir a la gente en un detractor más de la conservación al asociarla con un grupo que promueve la corrupción e impunidad. Por ello, este Partido no sólo le ha hecho un daño dramático a la democracia de este país al convertir una institución política en negocio familiar, promoviendo la impunidad como un valor; también le puede estar haciendo un daño irreparable a los conceptos de conservación y ecología al tergiversarlos y asociarlos con sus prácticas corruptas. Ojalá éste no sea el caso, pero por el daño que le están haciendo al país en su democracia y ecología es urgente que se le quite el registro al Partido Verde.

*Este artículo fue publicado previamente en Animal Político

Autores:

* Luis Zambrano (@ZambranoAxolote) es investigador del Instituto de Biología y Secretario Ejecutivo de la Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel, UNAM. Fernando Córdova Tapia (@FerCordovaTapia) es Candidato a Doctor en Ciencias por la UNAM y coordinador del Grupo de Análisis de Manifestaciones de Impacto Ambiental de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (GAMIA/UCCS).



¿Cómo mejorar el aprendizaje? Consejos de la neurociencia para lograrlo

De acuerdo con un reciente estudio de Nature Neuroscience, se requiere un poco de manipulación de los neurotransmisores, forzado por la práctica, para fortalecer el aprendizaje en el día a día.

El aprendizaje, junto con la atención y la memoria, ayuda al ser humano a desarrollar numerosas herramientas para la supervivencia y la cotidianidad. Y de acuerdo con un reciente estudio de Nature Neuroscience, se requiere un poco de manipulación de los neurotransmisores, forzado por la práctica, para fortalecer el aprendizaje en el día a día. 

Para los investigadores, el comprender el efecto del sobreaprendizaje sobre el desarrollo de un nuevo recurso, fue un proceso vital para un mejor entendimiento del cerebro. Para lograrlo dividieron en dos grupos a los voluntarios. 

El primero fue expuesto a ejercicios de aprendizaje sobre un tema, al haber mejoría en la habilidad en práctica tomaban un descanso de 30 minutos y regresaban para más ejercicios de aprendizaje sobre otro tema. Al día siguiente realizaban una post-prueba, en donde los individuos tenían buenos resultados en último tema practicado y pésimos en el primero. Estos resultados fueron como si el grupo no hubiese sido entrenado en nada.  En palabras de Takeo Watanabe, profesor de Ciencias Cognitivas, Lingüísticas y Psicológicas en Brown University, en EE.UU., y autor del estudio, “Cuando uno deja de entrenar inmediatamente después de haber adquirido una habilidad nueva, el área del cerebro asociada con esta habilidad aún es plástico”. Es decir, débil. El cerebro es flexible y se adapta en función del aprendizaje de nuevas herramientas; por lo que si uno se detiene justo después de haber adquirido una de ellas, el cerebro está en un estado plástico, en un estado “preparado-para-el-aprendizaje”, y absorberá la información del segundo conocimiento –y no del primero–. 

El segundo grupo practicó el tema por más tiempo y más repeticiones, un descanso de 30 minutos y un nuevo tema que aprender. Al día siguiente, en el post-test, los individuos obtuvieron mejores resultados en aquellos temas que pasaron un poco más de 20 minutos extras en practicar, sin que un tema pudiese interferir con el otro. 

De modo que aunque el primer grupo no “sobreaprendió”, tuvo un mejor resultado en el último tema; el segundo mostró un una mejoría global con un lapso mayor de práctica y aprendizaje. Para comprender las causas, Watanabe y sus colegas realizaron fMRI, escanografías del cerebro mediante el registro de oxígeno; es decir que requirieron ver las áreas cerebrales que se activaban usando más oxígeno, carbono y nitrógeno –traducido en la presencia de neurotransmisores– permitiendo deducir cuáles químicos incrementan en niveles durante el proceso de aprendizaje.

Fue así que repitiendo el experimento con la máquina MRS, con dos cambios principales –uno, que los dos grupos estarían entrenando la misma cantidad de veces sin el segundo entrenamiento; dos, antes y durante tanto del entrenamiento como la prueba se estaría escaneando la actividad cerebral. El resultado fue sorprendente: si uno no “sobreaprende”, el cerebro consigue niveles altos de glutamato-dominante –el cual facilita al cerebro a entrar en modo plástico o “preparado-para-el-aprendizaje”–; pero si se sobre carga de información, los niveles de glutamato disminuyen y los de GABA incrementan –encargado de estabilizar el cerebro–. Para Watanabe, “Si se sobreaprende la habilidad, el estado del cerebro cambia muy rápido de ser plástico a estable”, lo cual significa que el cerebro tiene más tiempo de “congelar” la habilidad previniendo de olvidarla. 

Es decir que para aprender un tema es recomendable “sobreaprender” –repetir y repetir– la base para comprender así lo complejo. Si bien se dice que hay un riesgo del olvido con el paso del tiempo, la realidad es que existen numerosas técnicas para mantener el conocimiento en un periodo a largo plazo; como por ejemplo, dar tiempo a que suceda el aprendizaje sin necesidad de mezclar los temas. 



Estas fotos te darán una idea de cómo se ven tus alimentos a la hora de cosecharlos

Muy pocas veces sabemos de dónde vienen, cómo se ven antes de cosecharse o cuáles son sus cuidados agricultores.

Parece fácil: estar en la mesa del comedor con un bocado de una jugosa piña en la boca, esa frescura acidulce del desayuno que nos brinda una cantidad desbordante de nutrientes y un placer inexpresable a los primeros momentos del hambre matutino. Es realmente un instante sencillo que tan sólo requirió ir al mercado a comprarla, cortarla con cuidado y servirla fresca y amarilla. Sin embargo, ¿cuál fue el proceso que pasó una piña para llegar a nuestra mesa?

Muchas veces pasamos por una verdulería o las estanterías del supermercado, vemos las frutas y verduras, las tanteamos para sospechar su frescura y las llevamos a casa. Pero muy pocas veces sabemos de dónde vienen, cómo se ven antes de cosecharse o cuáles son sus cuidados agricultores. 

En caso que surja un poco de curiosidad, te compartimos algunas fotografías de cómo se ven los alimentos a la hora de cosecharse: 

 

 


Mexicali Resiste: movimiento civil contra cervecera Constellation Brands

Esta resistencia civil se ha mantenido en el lugar hasta que el gobernador panista Francisco Vega de Lamadrid detenga la instalación de la firma y la cimentación del acueducto de 17 kilómetros que pretende llevar el agua de la región hacia la zona de la empresa.

Desde hace dos años, la tercera empresa cervecera más grande en EE.UU., Constellation Brands, anunció que invertiría alrededor de 1 500 millones de dólares en una nueva planta en Mexicali, al norte de México. Esto con el objetivo de incrementar de 10 a 25 millones de hectolitros anuales de la capacidad de su actual planta en Nava, Coahuila –también en México–, y así abastecer la creciente demanda de EE.UU.

Con marcas como Corona Extra, Corona Light y Modelo Especial, Constellation Brands pretende concluir en 2017 la ampliación, expandiendo hasta un 14 por ciento su participación de mercado en el territorio estadounidense –en donde la demanda de cerveza premium y artesanal van en aumento–. En palabras de Edgar Guillaumin, vicepresidente de Relaciones Externas, “Será la planta cervecera más grande América, pues por ahora ninguna tiene 25 millones de hectolitros de capacidad al año.

¿O no? 

Pese a que Guillaumin indicó que “Ahora somos productores de la cerveza en México, importadores en EE.UU. y toda la cadena que sigue en el proceso de venta de las marcas de Modelo”, activistas, productores agrícolas y comisarios ejidales se unieron para bloquear los accesos a los trabajos de construcción de la planta. Con pancartas y autodenominándose el movimiento “Mexicali Resiste“, los manifestantes comenzaron a argumentar que la operación de esta compañía estadounidense sobreexplotará el agua del manto acuífero de la zona agrícola de Mexicali, impactando negativamente tanto a la actividad, economía como biodiversidad de la región. 

 

Esta resistencia civil se ha mantenido en el lugar hasta que el gobernador panista Francisco Vega de Lamadrid detenga la instalación de la firma y la cimentación del acueducto de 17 kilómetros que pretende llevar el agua de la región hacia la zona de la empresa. De modo que con un plantón en las oficinas gubernamentales del Centro de Gobierno de Mexicali, los integrantes de la resistencia civil describieron cómo Constellation Brands documentaron los terrenos de manera irregular; aunque apenas se dará a conocer la documentación en que, según los activistas, “los predios fueron enajenados por el gobierno del Estado para dárselo a la empresa de una manera onerosa”. 

El rechazo de la población hacia Constellation Brands se ha convertido en uno de los once puntos de pliego petitorio en que el movimiento Mexicali Resiste se enfrenta desde principios del año 2017. Se pretende que esta misma resistencia civil se presente en zonas como Obregón, Sonora, y Zaragoza, Coahuila, en donde se planean las instalaciones de otras dos plantas con una inversión de 2 000 millones de dólares cada una. 

 

 


La batalla contra los transgénicos en México

El campo mexicano es hoy escenario de una batalla, asimétrica y decisiva, entre corporaciones multinacionales de semillas transgénicas y comunidades de indígenas y campesinos.

Foto:apiculturauruguay.blogspot.com

Actualmente México se encuentra lidiando con la siembra y comercialización de organismos transgénicos para la agricultura. Justo cuando se pensaba que la entrada de esta biotecnología era ya inminente, la semana pasada se estableció un gran precedente para la prohibición de la siembra de transgénicos en nuestro territorio.

Para entender cabalmente este asunto es necesario considerar que el abandono del campo y del sector agrario está empujándonos a depender, cada vez más, del mercado internacional. Las corporaciones multinacionales de semillas transgénicas (Monsanto, Pioneer, Cargill, Dow AgroSciences, Syngenta) han aprovechado esta situación para intentar controlar el mercado nacional. La estrategia que han implementado en México y en otros países incluye un intenso cabildeo en los poderes Ejecutivo y Legislativo, la práctica de “puertas giratorias’’ (rotación de altos cargos entre el sector público y el sector privado) para asegurar la toma de decisiones a su favor, la formación de alianzas entre las empresas y algunos miembros de la comunidad científica –como la recién formada Alianza Pro Transgénicos (1)– y el lanzamiento de campañas propagandísticas como esta de Monsanto: “Food is More Than Just a Meal, It’s Love” (el alimento es más que una comida, es amor).

El maíz y la soya transgénicos se caracterizan por tener una tolerancia al herbicida glifosato y por producir sustancias tóxicas para resistir el ataque de ciertos insectos. El glifosato es una sustancia catalogada como posible cancerígeno por la Organización Mundial de la Salud y es una pieza fundamental en la implementación de esta tecnología agrícola. Debido a que los transgénicos no mueren con el glifosato, este se rocía en los campos para asegurar que lo único que crezca sea la planta transgénica resistente. Por lo tanto, para entender los efectos de la tecnología transgénica es importante siempre enlazar los efectos tanto de los organismos como los del glifosato. En muchos casos, el glifosato se rocía por medio de avionetas; con el viento, el riego y las lluvias este herbicida se dispersa y alcanza otros cultivos, ecosistemas y cuerpos de agua superficiales y subterráneos. Esto supone un riesgo potencial para las poblaciones humanas vecinas y para la biodiversidad. Por ejemplo, se han detectado concentraciones de glifosato en agua subterránea en Chiapas, generando un riesgo para las comunidades que dependen del consumo de agua de pozo (2). En el caso de la biodiversidad, la mariposa monarca ha disminuido su población en los últimos años debido al aumento de glifosato en su ruta migratoria, lo que causa la muerte de las plantas en las que se refugia (3).

México es el centro del origen y la diversificación del maíz –esto significa que la domesticación de esta planta surgió en nuestro territorio hace más de cinco mil años. En el país existen 64 razas de maíz y miles de variedades que se mantienen como resultado de una herencia milenaria de la interacción entre las comunidades humanas y los ecosistemas agrícolas. Actualmente, en la dieta nacional, el maíz representa el 53% de la ingesta calórica y el 39% de la proteínica (4). Lamentablemente, hace cinco años se detectaron maíces con contaminación transgénica en Oaxaca. Esto es particularmente grave porque los genes de plantas transgénicas pueden migrar a las plantas silvestres aun si se encuentran a kilómetros de distancia, representando un riesgo potencial de contaminación para la diversidad nativa de plantas (5). El problema se agrava porque no existen medidas que puedan garantizar la bioseguridad y controlar la dispersión de estos organismos. Esto derivaría a largo plazo en la pérdida de las variedades de maíz nativo, uno de los legados bioculturales más importantes de México.

En el caso del maíz, en julio de 2013 se presentó una demanda de acción colectiva contra la siembra de maíz transgénico. El tema central de este juicio es el derecho de generaciones presentes y futuras a la diversidad biológica de los maíces nativos o criollos. En solo tres años ha habido 97 impugnaciones interpuestas por las corporaciones afectadas, incluso por el gobierno federal a través de la SAGARPA. En los diecisiete amparos que han sido resueltos por tribunales federales se ha decidido mantener el principio precautorio mediante una suspensión provisional. Esta suspensión impide tramitar y otorgar permisos de siembra, o liberación al ambiente, de maíz transgénico en territorio nacional. Sin embargo, en agosto de este año un juez invalidó esta medida precautoria, permitiendo la siembra mientras se resuelve la demanda original. Ante esta situación, los miembros de Acción Colectiva Maíz impugnaron la resolución y fue el pasado 3 de noviembre cuando se informó que un tribunal federal confirmó que la suspensión provisional debía mantenerse debido a que la siembra podría generar un daño irreversible.

En cuanto a la soya, en 2012 la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), el entonces Instituto Nacional de Ecología (actualmente Inecc) y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) realizaron un análisis de riesgo de la solicitud de liberación comercial de soya transgénica y determinaron que era inadecuado otorgar el permiso debido a los altos riesgos que suponía. Sin embargo, ese mismo año la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) aprobó un permiso a la empresa Monsanto para la siembra de soya transgénica en 253,500 hectáreas en los estados de Tamaulipas, San Luis Potosí, Veracruz, Chiapas, Campeche, Yucatán y Quintana Roo. Así, la soya transgénica comenzó a sembrarse en la península de Yucatán en 2012. Durante los siguientes años, los apicultores de la región comenzaron a detectar la muerte de colonias de abejas en Campeche; estas muertes se atribuyeron a la dispersión de los insecticidas aplicados de forma regular en los cultivos transgénicos, pues en muchos casos dicha aplicación se lleva a cabo por medio de avionetas. Por si no fuera suficiente, en 2014 se descubrió que las abejas recolectan el polen de organismos transgénicos y lo incorporan a su miel. Como consecuencia, la comunidad apicultora vio afectada su producción y su prestigio debido a que su miel es exportada como un producto orgánico. Asimismo, el sabor de la miel cambió, pues este depende de la diversidad de flores de las cuales las abejas recolectan el polen.

Ante esta situación, diversos miembros de comunidades indígenas de Campeche y Yucatán promovieron juicios de amparo al considerar que la Sagarpa había violado su derecho a ser consultadas previamente sobre un permiso que vulnera el ejercicio de sus derechos fundamentales, como la identidad cultural, la autonomía, el territorio y el acceso a los recursos naturales tradicionalmente manejados. El pasado 4 de noviembre los ministros de la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación determinaron por unanimidad que los pueblos y comunidades indígenas del país tienen derecho a ser consultados en aquellos casos en los que algún proyecto, obra o programa pueda afectar su vida y entorno de manera relevante. Como resultado se revocaron los permisos de siembra y se condicionó la siembra futura a una consulta previa, libre, informada y culturalmente apropiada a las comunidades afectadas. Realizar este tipo de consultas no es ni será una tarea fácil, sobre todo si la intención real es la de consultar a las comunidades y no solo la de montar un protocolo para validar un proyecto que ya ha sido pactado con alevosía.

La sociedad civil está advirtiendo sobre la necesidad de cuestionarnos: ¿por qué debemos aceptar la siembra comercial de organismos que atentan contra la diversidad biológica, agrícola y cultural de México? Desde hace casi treinta años, los cultivos transgénicos han navegado con la falsa bandera de la erradicación del hambre y de la autosuficiencia alimentaria, promesa aún sin cumplir. En México la falta de autosuficiencia alimentaria involucra una compleja situación que está relacionada con el abandono del campo y del sector campesino en un entorno sumergido en una competencia desleal con mercados internacionales, por lo que la entrada de transgénicos en el país solamente agravaría la situación. Monsanto se ha caracterizado por disfrazar los peligros de soluciones. Sin duda, México debe unirse a la creciente lista de países que prohíben la siembra de organismos transgénicos en sus territorios. No hay argumento que justifique poner en juego nuestra soberanía alimentaria.

Twitter del autor: @FerCordovaTapia

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* Fernando Córdova Tapia es Candidato a Doctor en Ciencias por la UNAM, coordinador del Grupo de Análisis de Manifestaciones de Impacto Ambiental de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (GAMIA/UCCS) y coordinador académico del Laboratorio de Restauración Ecológica del IBUNAM.

Notas

(1) Empresas y científicos miembros de la Alianza Pro Transgénicos (lista).

(2) Ruiz-Toledo et al., 2014. “Occurrence of Glyphosate in Water Bodies Derived from Intensive Agriculture in a Tropical Region of Southern México”. Bulletin of Environmental Contamination and Toxicology 93: 289-293.

(3) Brower et al., 2012. “Decline of monarch butterflies overwintering in Mexico: is the migratory phenomenon at risk?” Insect Conservation and Diversity 5: 95-100.

(4) Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad, 2013. “El maíz transgénico en México, en 15 píldoras” (descargar).

(5) Ellstrand, 2003. “Current knowledge of gene flow in plants: implications for transgene flow”. Philosophical Transactions of the Royal Society: Biological Sciences 358: 1163-1170. Watrud et al., 2004. “Evidence for landscape-level, pollen-mediated gene flow from genetically modified creeping bentgrass with CP4 EPSPS as a marker”. Proceedings of the National Academy of Sciences 101: 14533-14538.

*Puedes consultar más información sobre los transgénicos en www.uccs.mx y www.semillasdevida.org.mx



El conflicto de interés detrás de la evaluación ambiental del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México

En el caso del nuevo aeropuerto, la SEMARNAT es uno de los promotores y al mismo tiempo es la entidad que evaluará y dará el visto bueno final al proyecto.

Es innegable que los conflictos ambientales son cada vez más frecuentes en el país. Las redes sociales están inundadas de campañas que tienen el objetivo de frenar el creciente deterioro ambiental de nuestro territorio. Basta con mencionar algunos ejemplos recientes como Cabo Pulmo, Holbox, Dragon Mart, la ampliación del Puerto de Veracruz,  los proyectos mineros en Baja California Sur, el acueducto en territorio Yaqui, la presa hidroeléctrica Las Cruces en Nayarit, el cambio de categoría de protección del Nevado de Toluca, la construcción de autopistas en Chiapas y las autopistas urbanas en la Ciudad de México para darse cuenta de que sin importar el tipo de proyecto ni su ubicación geográfica existe un gran descontento social alrededor de ellos. Estos conflictos están acompañados de una violación sistemática de los derechos humanos, la expropiación de territorio, la exclusión de la participación de los pobladores locales, gravísimos impactos ambientales y del menosprecio de las opiniones de organizaciones de la sociedad civil y de científicos. Además generan un desgaste continuo en el tejido social de nuestro país, por lo que resulta evidente que la situación debe cambiar urgentemente.

Es natural pensar que lo que hace falta es un instrumento ideal de política ambiental cuyo objetivo sea prevenir, mitigar y restaurar los daños al ambiente, así como la regulación de obras o actividades para evitar o reducir sus efectos negativos en el ambiente y en la salud humana. Además, que a través de este instrumento se planteen opciones de desarrollo que sean compatibles con la preservación del ambiente y manejo de los recursos naturales. El problema es que este es exactamente el instrumento con el que contamos actualmente: las famosas Manifestaciones de Impacto Ambiental (MIA) (1). Desde hace más de 30 años se han elaborado estas MIAs y aun así es evidente que la devastación ambiental va en aumento en conjunto con los conflictos sociales que acarrea. Entonces, ¿Qué está pasando?

Para entenderlo, podemos analizar la absurda idea de construir un aeropuerto y un nuevo centro poblacional encima del Lago de Texcoco. Todo empieza con un interesado, en este caso el Gobierno Federal, que tiene la intención de construir una obra faraónica que repentinamente mejorará la crítica situación de nuestro país. Para poder realizar este proyecto necesita elaborar una MIA (2), para lo cual debe contratar a una consultoría ambiental. Pero, ¿qué consultoría contratar? Pues aquélla que justifique que el proyecto es tan rentable, tan sustentable y tan ambientalmente viable que será autorizado por la SEMARNAT. Y entonces surge la genial idea de elegir a “Especialistas Ambientales, S.A. de C.V” cuyo Socio Director fuera Rodolfo Lacy Tamayo, actualmente Subsecretario de Planeación y Política Ambiental de la SEMARNAT (3). Así, la evaluación del proyecto se queda en casa y se crea el escenario perfecto para no realizar una evaluación real.

Si consideramos que este proyecto, que se vende como la referencia global en sustentabilidad, no sólo contempla la construcción de un aeropuerto sino de un nuevo polo poblacional (Aerotrópolis), centros de salud e instituciones educativas, un bosque metropolitano de 670 hectáreas de especies exóticas, 12 proyectos viales con un total de 190.4 kilómetros, entre los que se encuentra un segundo piso de 18 kilómetros sobre el Viaducto Río Piedad y la Autopista Urbana Oriente sobre Xochimilco e Iztapalapa (4), podemos inferir que el impacto ambiental no será únicamente local sino que tendría un efecto acumulado, sinérgico y a largo plazo sobre el Valle de México. Este impacto regional es el que, nosotros los ciudadanos, exigimos conocer porque de otra manera no sabremos si los supuestos beneficios serán mayores que los perjuicios. Con el fin de que los proyectos sean autorizados, existe una tendencia a presentar proyectos fragmentados. Es decir, las grandes obras con altas implicaciones ambientales son sometidas a evaluación de impacto ambiental de manera fragmentada, de modo que se pueda ocultar el verdadero impacto acumulado. Por ejemplo, la MIA contempla la construcción del aeropuerto y menciona el desarrollo de Aerotrópolis, pero lo único que declaran es que tendrá una extensión de 375 ha y que ofrecerá oportunidades para bienes raíces comerciales de clase mundial. La falta de información detallada es completamente inaceptable, pues las estimaciones en el consumo de agua potable del proyecto excluyen el desarrollo de Aerotrópolis.

Con este panorama, sólo nos queda esperar que la consulta pública sea la forma en la que las comunidades afectadas puedan ser tomadas en cuenta. Lamentablemente, este es un término meramente legal y bajo ninguna circunstancia busca vincular la opinión de las comunidades locales con la evaluación de un proyecto. La consulta pública es un periodo de 20 días hábiles (independientemente de la magnitud y tamaño del proyecto) en el que las comunidades locales deben leer y analizar la MIA (un documento muy técnico e intrincado) y dar sus opiniones, de preferencia con sustentos técnicos y científicos. Aún así estas opiniones no tienen un carácter vinculante con la decisión final.  Existe otro detalle, y es que solamente son consideradas aquellas opiniones que tengan relevancia ambiental, es decir, la decisión de autorizar un proyecto no toma en cuenta ni el contexto social ni el económico de la región. Esto es algo completamente inaceptable dado que bajo este modelo, todos los proyectos estarán destinados al descontento, la lucha y el desgaste social.

Ante esta lamentable situación, nuestra única esperanza es que los proyectos sean evaluados por una entidad externa, objetiva y sin conflicto de interés. Desafortunadamente, estamos muy lejos de este escenario. Por ejemplo, en el caso del nuevo aeropuerto, la SEMARNAT es uno de los promotores y al mismo tiempo es la entidad que evaluará y dará el visto bueno final al proyecto. Esta peligrosa realidad en la que el Gobierno Federal es juez y parte provoca que proyectos como el nuevo aeropuerto se autoricen sí o sí, por encima de cualquier riesgo socio-ambiental. Por ejemplo, Juan José Guerra Abud (Secretario de Medio Ambiente) declaró que los bosques (el nuevo pulmón del Valle de México) que se pretenden crear alrededor del aeropuerto, se harán con cedro salado (Tamarix ramosissima) (5), una especie invasora de alto impacto negativo para la biodiversidad mexicana. Esta especie altera los regímenes naturales de inundaciones, modifica la dinámica de los ecosistemas, promueve la propagación de incendios y provoca la desecación de los cuerpos de agua (6). Me pregunto si la SEMARNAT no sabe que la introducción de especies invasoras es la segunda causa más importante para la pérdida de biodiversidad a nivel mundial.

En este contexto, la ciudadanía está completamente excluida y sin elementos para influir ni en la evaluación ni en la toma de decisión. Actualmente, el reglamento en materia de impacto ambiental es obsoleto, no es un instrumento de evaluación y se ha convertido en un mero trámite. El Gobierno Federal está aprovechando la mediocre situación de la legislación ambiental para imponer el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Esta penosa situación seguirá ocasionando, cada vez con más frecuencia, conflictos socio-ambientales en todo el país. No será, sino hasta que los ciudadanos exijamos que las prioridades de este gobierno estén en su lugar, que podremos transformar nuestra obsoleta e ineficiente legislación ambiental.

Twitter del Autor: @FerCordovaTapia

Referencias:

1. http://www.semarnat.gob.mx/temas/gestion-ambiental/impacto-ambiental-y-tipos/definicion-y-objetivo

2. http://www.expoforestal.gob.mx/portal/2014/BiosForestal.pdf

3. http://www.aeropuerto.gob.mx/boletines/05092014-SCT-VisionIntegral.pdf

4. http://noticieros.televisa.com/foro-tv-el-mananero/1409/guerra-abud-nuevo-aeropuerto-se-duplicaran-cuerpos-agua/ 

5. IMTA, Conabio, GECI, Aridamérica, The Nature Conservancy, 2007. Especies invasoras de alto impacto a la biodiversidad. Prioridades en México. Jiutepec, Morelos. http://www.invasive.org/gist/products/library/mex-especies-invadoras.pdf

 

Fernando Córdova Tapia es candidato a doctor por el Instituto de Biología de la UNAM, coordinador del Grupo de Análisis de Manifestaciones de Impacto Ambiental de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y coordinador académico del Laboratorio de Restauración Ecológica de la UNAM.

Nota: este texto fue publicado anteriormente en Animal Político (http://www.animalpolitico.com/blogueros-blog-invitado/2014/10/14/todos-los-proyectos-generan-conflictos-ambientales-y-lo-seguiran-haciendo)

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