¿Qué haremos con la basura espacial? Expertos ya lo están discutiendo

Hoy existen miles de trozos de desechos humanos en el espacio, sobre todo los provenientes de satélites ya apagados.

Mientras en el mundo la cantidad de desechos crecen (también el reciclaje pero no a la velocidad que debiera) la basura espacial es ya también un hecho. Sobre todo proveniente de los desechos y pedazos de satélites obsoletos, estos objetos en ocasiones viajan a  tales descomunales velocidades que pueden ser peligrosos, algo así como una obstrucción en el trafico espacial; además de que las repercusiones en el cosmos seguramente serán reales. 

Por el anterior problema que quizá se veía muy lejano pero que ya sucede, en estos días expertos de muchos países se reunieron en el oeste de Alemania en el congreso ¿A quién pertenece la Luna?. Bernhard Schmidt-Tedd, del Centro Alemán de Navegación Espacial (DLR) explicó que los cientos de miles de trozos de basura espacial -satélites ya apagados, sus componentes o fragmentos de cohetes- que vuelan sin control a 25 mil kilómetros por hora, una velocidad que vuelve enormemente destructivas incluso a partículas milimétricas.

“En este momento se envían al espacio muchos pequeños satélites que sólo requieren un presupuesto reducido”, explica Schmidt-Tedd. Su conclusión: “Hay que aclarar qué satélites pueden enviarse, a qué altura y en qué órbita”.

Por su parte Stepahn Hobe, experto del instituto Espacial de Colonia que organiza el congreso, advirtió: “Llegará el momento en que el espacio esté tan contaminado que se ponga en peligro la navegación y ya no se puedan usar los satélites de comunicación”. E incluso advirtió que para aprovechar la poca gravedad de la órbita de la tierra esta podría aprovecharse para fabricar fármacos por ejemplo, o para el transporte a grandes velocidades. 

Sobre la provocadora pregunta que titula al congreso ¿De quién es la Luna? “El Tratado Internacional del Espacio Exterior prohíbe a los países apropiarse de cuerpos celestes”, responde Hobe. Y el Tratado de la Luna aclara que sus recursos son patrimonio de toda la Humanidad.

[La Jornada]



La historia de una cuchara de plástico es la historia del mundo (VIDEO)

Un video de Greenpeace hace una inteligente relación entre lo micro con lo macro: la historia del mundo en tu cuchara desechable.

En ocasiones olvidamos ver la foto completa de la realidad. Por que podemos pensar en micro; ver solo por nuestra familia, amigos, profesión, pero cuando pensamos la realidad más macro es casi imposible no pensar en las implicaciones de los actos individuales en el mundo, y acuérdate que tú influyes al mundo, (¿estás listo para aceptar esa responsabilidad?).

Por ello, cada acto, el de usar por ejemplo un objeto desechable es la historia del mundo en sí. Este video es una muestra de ello, y nos hace un recordatorio para ver la foto completa, por que solo así quizá podremos entender la trascendencia de cualquier aparentemente simple decisión.

Así como los objetos son símbolos, nuestra relación con ellos son significados. El recorrido de este video simplemente nos muestra la relación final al momento de hacer cosas a veces sin un significado: devolvamos pues significado hasta a los pequeños actos como el decidir usar (o mejor no) una cuchara desechable al pensar su relación con el mundo.

Twitter de la autora: @anapauladelat



Artista recicla hojas de otoño y las convierte en sorprendentes lienzos

El arte que realiza Joanna Wirażka, quien encuentra inspiración en las calles de Nueva York y Londres para crear coloridas piezas en lienzos poco comunes.

Otoño es una época especial. Durante este periodo inicia el ocaso de un periodo de madurez mientras que la naturaleza pasa sus días regenerándose. Se trata realmente de un lapso en el que la caída de las hojas permiten realizar un periodo de introspección… Y qué mejor manera de hacerlo que a través de la expresión del arte.

Esta estación del año es ideal para coincidir con la técnica empoderada de una danza, la pasión desbordante de un actor en una obra de teatro, la contundencia lírica de un libro y la explosión pigmentada de una pintura. En especial si se realizan con elementos de la naturaleza –o quizá específicamente, sobre ellos.

Como, por ejemplo, el arte que realiza Joanna Wirażka, quien encuentra inspiración en las calles de Nueva York y Londres para crear coloridas piezas en lienzos poco comunes. En cada hoja otoñal, Wirażka dibuja paisajes que acentúan la belleza del mundo.

 



Mira estas magníficas piezas sobre misticismo hechas con residuos de vidrio

Las piezas de Nikki Ella Whitlock son un exquisito ejemplo de cómo tus residuos podrían ser tu material de trabajo artístico.

Desde hace ya unas décadas, occidente se ha envuelto en una halo de influencia del pensamiento oriental. Gracias a autores como Alan Watts hemos conocido el Zen y sus derivados, y en esta tendencia, hemos descubierto por ejemplo, la compleja estructura de los mandalas, que curiosamente resuena en nuestras psique, como arquetipos milenarios de los que hablara Carl Jung. 

Toda esta estética, denota una cierta lógica de fuerzas en el universo, que son las que rigen, sin que necesariamente sepamos qué hay detrás de ello, la existencia de lo material y lo inmaterial. Dentro de esta ola, la artista Nikki Ella Whitlock ha elaborado una serie de objetos-arte en los que conjuga una estética mística-orgánica con elaborados patrones hechos a base de vidrios reciclados. 

La variedad de vidrio desechado permite que los distintos trabajos sean tan disímiles como la gama cromática de los basureros misma (solo que con un toque de magia) y una sutil evocación a las piedras preciosas sacadas de nuestros más recónditos y estéticos desperdicios. 

Su trabajo es un poderoso recordatorio de que la creatividad y la estética están a merced de cualquier material, que en potencia, puede convertirse en un verdadero manjar visual.

 

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Impactantes imágenes que evidencian el consumismo contemporáneo

Chris Jordan, fotógrafo estadounidense quien exploró cada rincón de los basureros de su país. Como resultado de su travesía surge su proyecto Intolerable Beauty: Portraits of American Mass Consumption, donde se exponen los inicios del Apocalipsis en progreso.

La Tierra ha sido testigo y víctima del consumo inmoderado del humano. Esta tendencia ha moldeado el paradigma de nuestra sociedad, y por ende de sus miembros. Hemos convertido los bienes materiales en nuestros medios como en nuestros fines. Por consiguiente, nos alejamos de aquello que nos une a lo humano, a lo natural. Al no precisar el objetivo del humano en relación con la naturaleza, los individuos viven en sueños de grandeza y poder sobre sus pares. Renunciar avariciosamente a lo esencial.

Sin embargo, diversos grupos ecologistas han tratado de generar conciencia acerca de la problemática que genera el consumismo masivo. Y gracias a estas personas y a su revolución ecológica, se han logrado medidas que han impactado positivamente en el medio ambiente.

Un ejemplo de esta situación es Chris Jordan, fotógrafo estadounidense quien exploró cada rincón de los basureros de su país. Como resultado de su travesía surge su proyecto Intolerable Beauty: Portraits of American Mass Consumption, donde se exponen los inicios del Apocalipsis en progreso:

Estoy consternado por estas escenas, aunque también atraído con cierto asombro y fascinación. La inmensa escala de nuestro consumo puede aparecer como un hecho desolador, macabro, extrañamente cómico e irónico, e incluso sombríamente hermosa. Es una complejidad asombrosa. […] La omnipresencia de nuestro consumismo tiene una seductora especie de mentalidad masiva. […] Me temo que en este proceso que estamos haciendo es un daño irreparable a nuestro planeta y a nuestros respectivos individuos. […] yo sé que cuando no obtenemos una respuesta ante una interrogante complicada, nuestra atención puede tornarse hacia uno mismo, y en ese espacio puede existir la posibilidad de cierta evolución de algún pensamiento o acción. Entonces mi esperanza es que estas fotografías puedan servir como un portal que conduzca a una deliberación cultural. Puede ser que salgamos de nuestra zona de confort, pero he escuchado que cuando nos arriesgamos a una toma de consciencia, al menos sabemos que estamos despiertos.

Por esto, si se desea alcanzar una reconstrucción de la sociedad, es necesario realizar cierta revolución del espíritu. Y cada vez que un individuo esté consciente del riesgo que implica el consumismo y sus detritos, es una batallada ganada. No necesitamos a personas cínicas ni escépticas, sino a personas que estén dispuestas a tomar consciencia de la situación, así como encontrar soluciones. A individuos que digan “¿y por qué no?”

 

 



La tierra del desperdicio: escenarios futuros que te harán cambiar la manera de producir basura

Un estudio reciente sugiere tres escenarios que exponen como el futuro de la humanidad se desbordara con desperdicios.

Una de las consecuencias más nocivas del crecimiento poblacional y económico ha sido la desbordante producción de desperdicios. Basta mencionar la isla de basura del Pacífico para que todos recordemos la enorme extensión de nuestra obsesión por productos baratos y desechables.

Actualmente producimos 3.5 millones de toneladas de basura al día, 10 veces más de lo que producimos el siglo pasado. Estudios recientes sugieren que para el año 2025 produciremos 7 millones de toneladas al día y si seguimos el mismo patrón destructivo produciremos 11 millones de toneladas al día en el 2100, y la mayor parte de esta basura será producida por África subsahariana, razón por la cual un grupo de científicos advierte que debemos poner un alto inmediato al incremento en la producción de desperdicios. Explican que:

Producimos basura mucho más rápido que otros contaminantes ambientales, más rápido inclusive que gases de efecto invernadero. El plástico bloquea los océanos y los ríos del mundo, causando inundaciones en ciudades de países en desarrollo. El problema del desperdicio es más agudo en ciudades emergentes. Vertederos como Laogang en Shanghái, Sudokwon en Seúl; Jardim Gramacho en Río de Janeiro; y Bordo Poniente en la Ciudad de México son algunos de los que compiten por ser el más grande del mundo. Cada uno de estos recibe alrededor de 10 mil toneladas de basura por día.

Los investigadores Daniel Hoornweg, Perinaz Bhada-Tata y Chris Kennedy, presentan tres escenarios para el futuro del desperdicio del planeta. El primero es un ideal en el que ya no dependemos de combustibles fósiles, no explotamos irresponsablemente los recursos del planeta y el 90% de la población (7 millones) está urbanizada y todos están mejor educados en términos del medio ambiente y los niveles de pobreza en países en vías de desarrollo están históricamente bajos. En este escenario para el año 2075 produciremos 8.4 millones de toneladas de basura diario.

landfill-trash-photo-001.jpg.662x0_q100_crop-scaleEn el segundo escenario, aquel en el que mantenemos nuestra actual forma de vida, las cosas han cambiado muy poco. Se han hecho algunos ajustes para reducir la emisión de gases y la desigualdad de ingresos, pero los cambios son mínimos y lentos. Para el año 2100 la población alcanza los 9.5 billones, de los cuales el 80% está urbanizado. Se producen 11 millones de toneladas de basura por día.

Finalmente, en el tercer escenario la población está claramente dividida en tres regiones, una de pobreza extrema, una de riqueza moderada y una de subsistencia básica. No ha habido ningún progreso para reducir los gases emitidos, y todas las metas de desarrollo han fallado. La pobreza extrema y una mala educación confluyen para incrementar la población hasta 13.5 billones, de los cuales el 70% habitan en ciudades. Y la producción de basura alcanza 12 millones de toneladas por día.

Partiendo del segundo escenario (que es el más probable), los investigadores dividieron el planeta en 7 regiones principales: África subsahariano, el Este de Asia y el Pacífico, Europa y Asia Central, el Sur de Asia, Latinoamérica y el Caribe, el Medio Oriente y el Norte de África, y un grupo de países de alto ingreso. En este sistema Estados Unidos y otros países desarrollados aún producen un gran porcentaje del desperdicio global, sin embargo, el Este de Asia produce la mayor parte de la basura. Actualmente China produce medio millón de toneladas de basura, pero se estima que para el 2025 incrementen hasta 1.4 millones. Después del 2050, se estima que África subsahariano será la región que más basura produzca, alcanzando las 3.2 millones de toneladas al día.

Lo que estos científicos exponen en el artículo de Nature, es la urgencia de cambiar la manera en la que consumimos productos desechables. No hay mejor momento que el presente para cambiar el futuro. Es el deber de aquellas personas que están conscientes de la situación actual educar a otros, así posiblemente cambiaremos el futuro.

También en Ecoosfera: La sociedad del desperdicio: 11 datos increíbles sobre la basura

 

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