¿Por qué el medio ambiente sólo importa cuándo no estorba? (La comisión de energía posterga la aprobación de Ley de Transición Energética en México)

Esta Ley es el medio más importante para que la Reforma energética asegure y promueva diversos beneficios ambientales

El pasado mes de abril terminó el periodo de sesiones de la LVXII Legislatura. La comisión de energía del Senado de la república, se despide con una gran deuda al medio ambiente y a la sociedad mexicana. 

Mientras que el primer paquete de leyes secundarias que se deprenden de la Reforma Energética, fueron aprobadas por unanimidad por el legislativo, el paquete verde y la Ley de transición energética (LTE) no vislumbraron en la agenda de los partidos políticos, pese al constante llamado de sociedad civil

¿Por qué es importante esta ley?. 

Esta Ley es el medio más importante para que la Reforma energética asegure y promueva diversos beneficios ambientales, ante los cuales está la promoción de energías renovables, la reducción de contaminantes locales y de gases de efectos invernadero; los incentivos económicos y la promoción de tecnologías limpias para transitar hacía una economía de bajo carbono. Elementos primordiales que establecen y promueven la Constitución Política, la Reforma energética, el actual Plan Nacional de Desarrollo (PND) y los programas sectoriales de medio ambiente y energía.

México tiene un amplio potencial de generación de energía a través de fuentes renovables, que no está siendo aprovechado, debido a que el desarrollo económico de México depende en gran medida de la explotación de los combustibles fósiles, por los precios competitivos que presentaban en los últimos años en los mercados internacionales y que fueron la bonanza del gobierno para seguir invirtiendo en éstos. Hoy la volatilidad de los precios del mercado, como se ha observado recientemente con la baja de los precios del petróleo, nos demuestra que el gobierno debe pensar en una estrategia de largo plazo y seguridad energética basada en la diversificación de la matriz energética del país. 

Mientras el resto del mundo se mueve hacía una transición energética basada en las energías renovables. Nuestro país se queda estancado en el viejo discurso de que el desarrollo de México se logrará a través de la explotación de más hidrocarburos, entonces nos preguntamos: cómo vamos a lograr cumplir los compromisos internacionales de reducción de emisiones de GEI a nivel nacional, qué ejemplo damos a nivel global sobre los compromisos que suscribimos para reducir emisiones en un 25% al 2030?. Es deber preguntar a los senadores, a los grupos parlamentarios y especialmente al Presidente y los integrantes de la Comisión de Energía, David Penchyna Grub,  Salvador Vega Casillas y Jose Luis Lavalle Maury, ¿por qué no aprobaron la ley en abril? ¿A qué se debe el retraso de esta ley frente al récord de aprobación de las otras leyes secundarias? ¿Por qué continuar cuestionando la viabilidad de la ley frente a las pruebas de sus beneficios que repetidamente les hemos compartido desde sociedad civil? 

De ahí que el objetivo general de la LTE sea regular el aprovechamiento de las energías limpias para la generación de electricidad y promover acciones de eficiencia energética. De aprobarse, uno de sus principales resultados sería la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, causantes del cambio climático. Al ser la generación de energía eléctrica el segundo sector que más emite después del transporte, la aprobación de la ley permitiría cumplir con las metas de reducción de emisiones y de participación de energías limpias establecidas en la Ley General de Cambio Climático y contribuir a alcanzar los compromisos internacionales que México ha presentado ante la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. 

No obstante, sin esta ley no existen los incentivos ni mecanismos de promoción y planeación necesarios para el despliegue de proyectos de energías renovables en México, lo que le impediría al gobierno cumplir con las metas y compromisos nacionales e internacionales en materia de cambio climático. Por otro lado, no se podrán atraer grandes inversiones privadas y transferencia de tecnología al país, generar empleos verdes, permitir que cualquier persona o empresa pueda generar su propia electricidad y venderla, inclusión de zonas marginadas a través de la electrificación, generar beneficios ambientales y de salud, disminución de las tarifas eléctricas y fortalecimiento de nuestra economía por el aumento de las inversiones y la reducción de subsidios.

De ellos depende realmente mover a México hacia un futuro más competitivo para las energías renovables, combatir el cambio climático y mejorar la calidad de vida de todos los habitantes del país. Este es un momento decisivo para que México avance hacia una transición energética sustentable y garantice su seguridad energética a largo plazo, por lo que es urgente la aprobación del #PaqueteVerdeYa.  

Autoras: Ana Mendivil y Gabriela Niño del área de Politicas Públicas del CEMDA.



Senado de México rechaza ley a favor de energías renovables

El Senado de México no aprobó la Ley de Transición Energética, la cual contiene la ruta para impulsar las energías renovables y así reducir el nivel de gases contaminantes.

Fotografía: http://www.pan.senado.gob.mx/

Pese a que representantes de la Organización de las Naciones Unidas –ONU– y del sector privado llegaron a destacar a México por sus “importantes avances en materia ambiental”, y el compromiso firmado en la Cumbre de Negocios y Cambio Climático en París, Francia, México le ha dado la espalda a la Ley de Transición Energética. 

El Senado de México no aprobó la Ley de Transición Energética, la cual contiene la ruta para impulsar las energías renovables y así reducir el nivel de gases contaminantes. De hecho, se trataba de la única ley del paquete de la reforma energética que establecía que los institutos y mecanismos incentivaran la producción de electricidad a través de energías renovables. ¿El gobierno podrá cumplir con sus metas de reducción de energías fósiles al 65 por ciento para el 2024?

De acuerdo con los datos de la ONU, México ha invertido más de 2 100 millones de dólares en proyectos de energías renovables;  los cuales han sido proyectos independientes a la praxis del gobierno mexicano. Esto ha convertido a México en una de las economías emergentes, junto con Indonesia, Turquía, Chile y Kenia. Inclusive, en 2014, México superó sus propios registros en capacidad de producción de energía en el rubro eólico y fotovoltaico, a través de proyectos como el parque eólico en Sierra Juárez, Baja California, con una capacidad de 155 MW y una inversión de IEnova e InterGen International de 318 millones de dólares; o la planta en La Paz, Baja California, de 25 MW de una inversión de 80 millones de dólares por Grupotec.  

http://oronegro.mx/
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No obstante, y en palabras de Miriam Grunstein, profesora investigadora de la Universidad Autónoma de Nuevo León –UANL– e investigadora asociada del Centro de Energía del Instituto Tecnológico Autónomo de México –ITAM–, sin la Ley de Transición Energética, tanto el mercado como los inversionistas dispuestos a aprovechar el potencial de las energías renovables habitan en incertidumbre: 

Es un complemento muy importante para los incentivos de financiamiento que se mencionan de manera muy sucinta en la Ley de Industria Eléctrica. Sin esta pieza, la renovación de la industria eléctrica queda fincada en lo que son las energías convencionales, y las energías renovables quedan en suspenso.

Actualmente en México se cuentan energías renovables como la solar fotovoltaica, eólica, geotérmica, biomasa e hidráulica renovable. Y en caso que se generaran 10 000 gigavatios por hora (GWh) al año con estas energías, se notaría un incremento anual del PIB de 346 000 millones de pesos, 150 000 empleos –trabajadores activos y jubilados de la Comisión Federal de Electricidad– y 23 000 millones de pesos recaudación fiscal por año. Sin mencionar que el sector eléctrico reduciría las emisiones de gases de efecto invernadero entre 30 y 50 millones de toneladas de bióxido de carbono equivalente (MtCO2e) por año. Dale click aquí para conocer el estudio Plan integral para el desarrollo de las energías renovables en México 2013-2018, por PwC. 

La reforma energética de Enrique Peña Nieto priorizó los hidrocarburos y relegó a una sola ley de energías renovables. Para Grunstein, las metas del gobierno en materia energético no se han cumplido en muchos rubros: “En este punto deberíamos estar produciendo 3.5 millones de barriles diarios, y tenemos una tasa de declinación cada vez más pronunciada. Y ¿quién le está diciendo algo? Nadie. Si en materia de petróleo no nos lo tomamos con más seriedad, quiero ver en un tema que parece menor, aunque no lo es.”

[Forbes]



Por estos motivos la Nueva Ley sobre hidrocarburos podría ser contraproducente en México

Sabemos que en el tema de los negocios con los energéticos la información es fundamental y esta ley podría obstaculizar esta transparencia.

Luego de la Reforma Energética en México la apuesta, ahora evidente de gobierno, es la explotación de hidrocarburos a largo plazo. Esto es una mala noticia y una paradoja para un país que se ha comprometido a disminuir las emisiones de CO2.

En este escenario de hidrocarburos, en este país estos son robados en una mafia que muchos apuntan a numerosos niveles de corrupción. Por esta sistemática ordeña de gasolina, sobre todo, una nueva ley busca que las penas para este delito sean mucho más severas.

Sin embargo, organizaciones como el Frente por la Libertad de Expresión y la Protesta Social, la Alianza Mexicana Contra el Fracking, el Colectivo por la Transparencia en México, México Infórmate y el Laboratorio de Investigación en Desarrollo Comunitario y Sustentabilidad, están advirtiendo que esta podría tener un efecto contraproducente para la sociedad, como el hecho de que no nos enteremos de información relativa a asignatarios, contratistas, permisionarios o distribuidores.

El artículo 23 de la Ley aprobada prevé que “la información o datos sobre el funcionamiento de las operaciones, instalaciones, actividades, movimientos del personal o vehículos de asignatarios, contratistas o permisionarios que se vinculen con las actividades previstas en el párrafo séptimo del artículo 27 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, será considerada información de Seguridad Nacional en términos de la Ley en la materia. Lo anterior, sin perjuicio de las obligaciones establecidas en la legislación aplicable en materia de transparencia y acceso a la información pública.

 



La Ley de Transición Energética sigue detenida en el Senado: ¿Por qué México no apuesta por una reforma energética sustentable?

La única ley que aborda el cuidado al medio ambiente en la Reforma Energética continúa en el olvido por parte de los legisladores.

La reforma energética constitucional aprobada el 20 de diciembre de 2013, así como su primer paquete de leyes secundarias, publicadas el 11 de agosto de 2014, mantienen y priorizan la participación de los hidrocarburos en la matriz energética de México, sin considerar la participación de las energías renovables en el sector eléctrico nacional, en un contexto donde el consumo energético aumenta y las reservas totales de combustibles fósiles y su aprovechamiento energético son cada vez menores.  Adicionalmente, la reforma energética y el desarrollo de proyectos energéticos podrían tener  diversos impactos ambientales y sociales,  así como posibles violaciones a derechos humanos en todo el país (CEMDA, 2015).

El artículo décimo séptimo transitorio de la reforma energética constitucional establece que en el plazo de un año debieron hacerse las adecuaciones necesarias al marco jurídico para establecer las bases en las que el Estado procurará la protección y cuidado del medio ambiente en todos los procesos relacionados con el sector energético, mediante la incorporación de criterios y mejores prácticas en los siguientes temas:

  • Eficiencia en el uso de energía,
  • Disminución en la generación de gases y compuestos de efecto invernadero
  • Eficiencia en el uso de recursos naturales
  • Baja generación de residuos y emisiones, y
  • Atenuación de la huella de carbono en todos los procesos energéticos, el llamado Paquete Verde de la reforma energética no fue publicado en diciembre de 2014. Es por ello que resulta de vital importancia la aprobación de una ley que aproveche el amplio potencial de fuentes renovables de energía con el que cuenta el país, y promueva y facilite su incorporación en la generación de electricidad a nivel nacional.

En seguimiento al transitorio mencionado, la Ley de Transición Energética (LTE) es la última de las leyes secundarias de la reforma energética, la única que no ha sido aprobada por el Senado de la República. Acotada al sector eléctrico, esta ley busca regular el aprovechamiento sustentable de la energía, así como las obligaciones en materia de energías limpias y de reducción de emisiones contaminantes de la industria eléctrica, componentes no atendidos por la Ley de la Industria Eléctrica (LIE), publicada en el primer paquete de legislación secundaria.

Con esta ley, el Estado mexicano deberá implementar políticas y medidas para impulsar el aprovechamiento energético de recursos renovables y la sustitución de combustibles fósiles, garantizando que existan las condiciones legales, regulatorias y fiscales para facilitar el cumplimiento de las metas de energías limpias y de reducción de emisiones contenidas en la Ley General de Cambio Climático. Por ello, obliga a la Secretaría de Energía a fijar como meta una participación mínima de energías limpias en la generación de energía eléctrica del 25% para el año 2018, del 30% para 2021 y del 35% para 2024. Asimismo, en materia de eficiencia energética, busca facilitar el cumplimiento de metas indicativas, a establecerse en el Programa Nacional para el Aprovechamiento Sustentable de la Energía, determinadas por la Secretaría de Energía y la Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía (CONUEE) a través de una hoja de ruta establecida en un plazo no mayor de 260 días posteriores a la entrada en vigor de la Ley; así como crear un proceso voluntario de certificación y reconocimiento en excelencia en eficiencia energética. 

Aunque no modifica la definición de energías limpias de LIE, la Ley contempla umbrales de poder calorífico (no menor de 70%) y de emisiones contaminantes (no mayor a 100 kg/MWh), con el fin de determinar y limitar qué otras tecnologías puedan ser consideraras energías limpias por la Secretaría de Energía y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, en términos de lo establecido por la LIE, lo que excluiría la participación de los combustibles fósiles como energías limpias.

Otro punto destacado de la Ley es que impulsa la generación distribuida con la finalidad de cambiar el modelo centralizado del sector y democratizar la energía eléctrica, facilitando que los usuarios residenciales generen su electricidad y que eventualmente reciban pago por ello, abriendo la posibilidad de reducir la carga fiscal en los cobros de las tarifas eléctricas.  Asimismo, la Ley incorpora las externalidades en la evaluación de los costos asociados a la industria eléctrica, reconociendo y contabilizando los impactos que el proceso energético tiene en el medio ambiente, lo que hace más competitiva la generación de electricidad con fuentes renovables sobre los combustibles fósiles. 

Entre otras cosas, la Ley también crea un Programa de redes eléctricas inteligentes, apoyando la modernización de las redes de transmisión y distribución; regula facultades en materia de certificados de energías limpias; forma el Instituto Nacional de Electricidad y Energías Limpias y el Consejo Consultivo para la Transición Energética, y crea el Fondo para la Transición Energética y el Aprovechamiento Sustentable de la Energía, con el fin de captar y canalizar recursos financieros para instrumentar acciones que sirvan para contribuir al cumplimiento, diversificación y enriquecimiento de las opciones para el cumplimiento de las metas en materia de energías limpias y eficiencia energética.

Esta Ley fue aprobada por la Cámara de Diputados el 15 de noviembre de 2014, y posteriormente fue turnada a las Comisiones de Energía y de Estudios Legislativos en el Senado de la República, donde debe ser discutida y pasada al Pleno para finalmente ser aprobada antes del 30 de abril de 2015, fecha en que finaliza el periodo de sesiones ordinarias del Congreso. En caso de que la Ley sea modificada por el Senado, ésta debe regresar a la Cámara de origen, donde debido a la coyuntura electoral, no existen condiciones políticas para ser nuevamente aprobada, por lo que sería discutida por los diputados electos en el siguiente periodo de sesiones, del 1° de septiembre al 15 de diciembre de 2015.

En ese contexto, es necesario cuestionar por qué las comisiones en el Senado, así como sus respectivos presidentes, no han colocado la discusión de la LTE en su agenda a menos de tres semanas de finalizar el presente periodo de sesiones. ¿Cuál es la razón por la que todas las leyes secundarias de la reforma energética ya fueron aprobadas, pero la ley referente a las energías renovables y transición energética, la que garantiza una reforma energética sustentable a largo plazo, continúa detenida en la Cámara alta? Ello muestra la ausencia de voluntad política y la falta de prioridad de los legisladores por la protección al medio ambiente. ¿Qué intereses están realmente defendiendo los senadores: los de grupos selectos empresariales que buscan incrementar sus ganancias con la explotación de hidrocarburos o los de 130 millones de mexicanos que nos veríamos beneficiados por el contenido de la LTE?

 

 

Potencial de energías renovables en México

Fuente: Climate Works Foundation, Pricewaterhouse Coopers, WWF, IMERE, Plan integral para el desarrollo de las energies renovables en México 2013-2018.

México tiene recursos de energía renovable económicamente competitivos a lo largo de todo el territorio nacional que no están siendo aprovechados. Ese potencial permitiría cubrir el 35% de generación de electricidad a través de fuentes de energía limpia para 2024, generando entre setenta y ochenta mil empleos directos e, incluso, eliminar paulatinamente hasta la mitad del subsidio eléctrico nacional mediante el impulso a la generación distribuida, es decir, más de 40 mil millones de pesos anualmente. 

El desarrollo de las energías renovables permitiría diversificar la matriz energética nacional, descentralizar la generación de electricidad y democratizar la energía, reducir la dependencia de combustibles fósiles, las emisiones contaminantes y  los impactos negativos que la generación de energía eléctrica y el sector energético en general tienen en el medio ambiente y en la salud de todos los mexicanos. Mientras otras economías en el resto del mundo ya tienen metas obligatorias y bastante ambiciosas, México da pasos hacia atrás en la tendencia hacia la transición energética. Con el alto potencial renovable con el que cuenta nuestro país, México podría avanzar a grandes pasos y garantizar una seguridad energética sustentable a largo plazo, convirtiéndose en un líder en la transición energética y el cambio climático.

Elaborado por Ana Mendívil del Área de Políticas Públicas del Centro Mexicano de Derecho Ambiental A.C.

Twitter del autor: 



La SEMARNAT excluye las propuestas de los expertos para el “Paquete Verde” en México

La dependencia omitió el análisis de la propuesta de organizaciones como Greenpeace para el “Paquete Verde”; sólo dio respuesta en un caso y fue negativa

En el periodo del actual gobierno de Enrique Peña Nieto ha quedado claro, sobre todo con la aprobación de la Reforma Energética, que la prioridad de esta administración es el impulso de la industria y de los hidrocarburos, justo cuando el medio ambiente clama por un cambio. 

Aunque el gobierno federal armó un apoyo político que hizo posible la aprobación de dicha reforma, ahora se viene un “Paquete Verde” de reformas que podrían paliar los nocivos efectos de la Reforma Energética para el medio ambiente o, según el caso, empeorarlos. Organizaciones como Greenpeace se unieron para hacer una propuesta que se incluyera en los cambios legislativos; sin embargo, la respuesta de la SEMARNAT (Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales), que fue la encargada por la presidencia de revisar y dar respuesta a la propuesta de las organizaciones, sólo analizó una de las leyes y su contestación fue negativa.

Según Greenpeace la Ley General de Cambio Climático, que fue de la única de la que la SEMARNAT emitió respuesta, tal y como está queda muy ambigua. Sin embargo, la SEMARNAT ha dado largas argumentando que está en espera de un documento técnico que se supone las organizaciones enviarían cuando, en realidad, el sustento jurídico ya había sido entregado al subsecretario de planeación y política ambiental, Rodolfo Lacy, vía electrónica.

“Con esta respuesta, SEMARNAT se cierra al diálogo y a la construcción de acuerdos, al incumplir su deber con el pueblo mexicano, que es el de proteger el ambiente y los recursos naturales del país”.

“SEMARNAT se negó a hacer su trabajo perdiendo la oportunidad de demostrar que realmente hay voluntad política para atender las demandas de la ciudadanía, concluyó Alberto Rojas, enlace legislativo de Greenpeace”.

Si te resuena, exige a la SEMARNAT que tome en cuenta la opinión de expertos para la elaboración de estas leyes. (Recuerda que antes ha habido casos de éxito gracias a la presión colectiva).

*Estas son las leyes que integran el “Paquete Verde”:

Ley General de Cambio Climático; Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente; Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable; Ley General de Vida Silvestre; Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos y Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados.

Twitter de la autora: @anapauladelatd



Están por salir nocivas leyes ambientales de EPN por decreto: Greenpeace

Se había dicho que la creación del “Paquete Verde”, que hará operable la Reforma Energética, sería puesto a discusión; pero ahora el presidente mexicano busca decretarlo

En México hace poco fue aprobada la Reforma Energética, que prioriza el uso de hidrocarburos y gas shale por sobre las energías limpias. Aun con la inconformidad y descontento de decenas de organizaciones sociales y sociedad civil organizada, la reforma fue aprobada por ser supuestamente una palanca de desarrollo para el país. En ese entorno, el presidente Enrique Peña Nieto anunció, en una acción supuestamente democratizadora, que el “Paquete Verde” que hará operativa a la Reforma Energética (una serie de modificaciones a la Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable, la Ley General de Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, y la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos, entre otros) sería sometido a discusión.

Luego de unos meses, el pasado 3 de noviembre Peña Nieto afirmó que había ya decretado el andamiaje para las modificaciones legales. Por su parte Greenpeace México, que buscar tomar parte en la elaboración de las leyes y de hecho ya cuenta con su propuesta, ha hecho dos invitaciones al presidente para elaborar el “Paquete Verde”, sin respuesta u obteniendo “largas” del gobierno. 

Las leyes del “Paquete Verde” son cruciales porque depende de ellas el impacto a las comunidades y al medio ambiente en el proceso de explotación de hidrocarburos (que ya de por sí es altamente cuestionable). Para Greenpeace es urgente que estas leyes sean percibidas por la sociedad con la relevancia que emanan, pues son quizá aún más importantes que la misma reforma.

El pasado 8 de octubre la organización hizo llegar al presidente una serie de iniciativas de reformas a diversas leyes con el fin de fortalecer la protección de los ecosistemas mexicanos por la inminente la amenaza de un deterioro mayor como consecuencia de la Reforma Energética, las cuales no fueron tomadas en cuenta.

Finalmente, el último intento de Greenpeace por lograr una audiencia con Peña Nieto se hizo el 29 de octubre, del cual no se ha obtenido respuesta:

“Con las reformas decretadas por Enrique Peña Nieto, no sólo se desoyen las recomendaciones de los especialistas y de los sectores preocupados por la protección del medio ambiente, sino que pone en riesgo el cumplimiento de las metas de sustentabilidad que el titular del Ejecutivo pregona en sus discursos”.
 

Si te suena, haz presión al presidente en redes sociales para que este tema cobre fuerza y se promueva un diálogo abierto con las organizaciones.

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