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Los pulpos tienen la increíble capacidad de “ver” con su piel, confirma un estudio

Los pulpos son considerados como los invertebrados con mayor nivel de inteligencia, quienes tienen una increíble capacidad para resolver problemas, memorizar patrones, sobrepasar obstáculos, aprender a través de la observación, imitación, entre otras cualidades. A pesar de que sus herramientas de supervivencia comienzan con la huida, una vez que se sabe seguro, se transforma enseguida en un animal salvaje y peligroso.

Esta especie de molusco es el invertebrado con el mayor desarrollo tanto del cerebro como de los ojos, por tanto enfoca la vista con precisión y se adapta a los cambios de luz. Inclusive, su  lóbulo óptimo y su sentido del tacto le permiten tomar decisiones inteligentes en función a su supervivencia. Pero al parecer, también su piel juega un papel imprescindible en los mecanismos de defensa…

De acuerdo con una investigación reciente, publicada en Journal of Experimental Biology, la piel de los pulpos cuenta con pigmentos proteínicos, idénticos a los que se encuentran en sus ojos, haciéndolos reactivos a la luz a través de la misma piel:

Estos cefalópodos tan inteligentes pueden cambiar de color gracias a unas células especializadas, llamadas cromatóforos, las cuales se encuentran por debajo de la piel de la superficie. Cada una de estas células contiene un saco elástico de gránulos pigmentados y se encuentran rodeado por un músculo en forma de anillo, el cual se relaja o se contrae según las demandas de los nervios que se dirigen al cerebro, haciendo que el color sea más o menos visible.

Se cree que los pulpos cambian de color en función de lo que su visión les proporciona. Y a pesar de ser daltónicos, usan sus ojos para detectar el color de sus alrededores, y es cuando los cromatóforos se relajan o se contraen de manera apropiada, lo cual asume al menos uno de los tres patrones básicos de su camuflaje (en una fracción de segundo). Varios experimentos realizados en la década de los 60 mostraron que los cromatóforos responden a la luz, sugiriendo que pueden ser controlados sin el comando del cerebro.

Esto permite indagar la posibilidad de que la piel misma pueda “ver” y adaptarse al medio ambiente. Inclusive referirse como un sexto sentido, donde la piel ayuda a la flexibilidad de los colores para la congruencia de su camuflaje (desde que son seres daltónicos).

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