Estos son los 5 mejores alimentos para la salud de tu cerebro (Infográfico)

Conocer de memoria los alimentos que mejorarán el desempeño de tu mente es también una manera de procurar con ello tu bienestar anímico.

La alimentación es la principal medicina que damos a cuerpo. Nosotros decidimos las dosis y el tipo de insumo que le imprimimos, por ello, conocer más o menos las propiedades y los nutrientes de los alimentos es esencial para tomar decisiones afortunadas respecto a nuestra salud. 

Hoy te compartimos los 5 alimentos top para mejorar la salud de tu cerebro. 

Pescados aceitosos: el salmón, caballa, arenques y la sardina, son ricas en Omega 3, que es esencial para el tejido del cerebro. Los nutriólogos recomiendan como parte de una dieta balanceada al menos tres trozos por semana, fresco o en lata es benéfico.

Moras azules: son ricos antioxidantes y vitamina C. Las moras azules son buenas para afinar la memoria a corto plazo. Mejora la coordinación y el balance, entre otras cosas.

Semillas de calabaza: es rica en aceites de omega 3 y zinc. Ayuda a mantener la parte del cerebro que mantiene las sensaciones intactas.

Aguacate: facilita el flujo de la sangre al cerebro, que es esencial para mantener la mente alerta y concentrada, evitando así el estrés. También ayuda a reducir la presión arterial en la sangre. 

Chocolate:  comer dos pedazos al día de chocolate oscuro mejorará tu memoria por sus propiedades antioxidantes.

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Estas son las abejas del océano (VIDEO)

De acuerdo con un estudio realizado por la Universidad Nacional Autónoma de México desde 2009 hasta 2012, los crustáceos Thalassia testudinum se encargan de recorrer las camas de hierbas marinas.

Por primera vez en la historia de la ciencia, los investigadores han conseguido evidencia que fundamente la existencia de polinizadores acuáticos. Hasta ahora, los biólogos asumían que las plantas marinas usaban el agua para expandir sus genes a lo largo del océano; sin embargo, recientemente se descubrió que son unos polinizadores marinos los que se encargan de ese trabajo. 

De acuerdo con un estudio realizado por la Universidad Nacional Autónoma de México desde 2009 hasta 2012, los crustáceos Thalassia testudinum se encargan de recorrer las camas de hierbas marinas. De hecho, tras grabarlos, los biólogos descubrieron que estos seres invertebrados visitan más flores machos con polen que aquellas que no poseen. Como si fuesen abejas en tierra. 

Para la investigadora Brigitta van Tussenbroek, los animales “vagabundean”por el mar para transportar polen. El fenómeno se le nombró polinización zoobentofilus, proceso en el cual los pequeños crustáceos llevan el polen de flor en flor, ayudando a fertilizarlas. Este descubrimiento ha ayudado, además, a comprender la complejidad del sistema y sus interacciones entre sí. 

 



“¿Qué necesitas para ser feliz y saludable?”, Harvard sorprende con la respuesta

Para Robert Waldinger, psiquiatra y profesor en la Universidad de Harvard, para ser feliz y tener una buena vida no es necesaria la fama, el dinero ni el éxito, sino unos buenos vínculos afectivos.

La experiencia de la felicidad es difícil de definir. Desde la Antigüedad, tanto Occidente como Oriente, han tratado de encapsularla como dos tipos de experiencias: una, en el mundo occidental, como una experiencia pasajera –similar a la alegría y al placer–; otra, en el mundo oriental, como una cualidad que resulta de un estado de armonía interna, y la cual se manifiesta como un sentimiento de bienestar que perdura a lo largo del tiempo

Podría decirse que ambas nociones ayudan a perfilar la noción de la felicidad. Desgraciadamente, éstas no son capaces de decir qué es lo que causa la felicidad absoluta. En la actualidad, hay quienes aseguran que la felicidad es la fama, el dinero y el éxito; sin embargo, personas exitosas, famosas y ricas han llegado a cuestionar esta lógica. Para Robert Waldinger, psiquiatra y profesor en la Universidad de Harvard, en EE.UU., para ser feliz y tener una buena vida no es necesaria la fama, el dinero ni el éxito, sino unos buenos vínculos afectivos

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Waldinger es el cuarto director del estudio más longevo en la historia de las ciencias, conocido como The Harvard Study of Adult Development. Desde 1938, numerosos grupos de psiquiatras y psicólogos se han encargado de observar la vida de 724 hombres. Es decir que año tras año, han ido conociendo la evolución de su trabajo, sus vidas hogañeras, su salud y sus historias. Y gracias a la persistencia de diferentes generaciones de investigadores, este estudio ha sobrevivido así como el 60 por ciento de los 724 hombres que siguen vivos y participando en el estudio; inclusive, se ha comenzado a analizar a más de 2 000 niños de estos hombres. 

De los 724 hombres originales, un grupo pertenecía a la Universidad de Harvard; el otro, a los vecindarios más pobres de Boston. Algunos de ellos fueron a la guerra; otros vivían en condiciones difíciles –sin acceso de agua inclusive–. Explica Waldinger, “a la hora de entrar a este estudio, estos adolescentes se convirtieron en adultos; fueron trabajadores de fábrica, abogados, albañiles, doctores y un presidente de Estados Unidos. Algunos desarrollaron alcoholismo. Otros pocos, esquizofrenia. Unos subieron los peldaños sociales desde el fondo hasta la cima, otros hicieron ese mismo viaje en una dirección opuesta.” 

A través de este estudio, los efectos del paso del tiempo marcaron un patrón interesante: sin importar la condición social ni económica, la calidad de vínculos afectivos cambiaba la percepción de la vida –e incluso de la salud–.  Waldinger continúa: “¿Cuáles son las lecciones que hemos conseguido de estas miles de páginas de información que hemos generado sobre estas vidas? Bueno, las lecciones no son acerca de dinero ni fama ni trabajar duro y duro. El mensaje más claro que hemos conseguido de este estudio de 75 años es: Buenos vínculos afectivos nos hacen más felices y saludables. Punto.”

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Concluye: 

Hemos aprendido tres grandes lecciones sobre vínculos afectivos. El primero es que las conexiones sociales son muy buenas para nosotros, y que la soledad mata. Las personas que están socialmente más conectadas con la familia, amigos y comunidad, son más felices, y físicamente más saludables, y viven más tiempo que las personas que están menos conectadas. Y la experiencia de soledad parece ser tóxica. Las personas que están más aisladas de lo que desean, tienden a ser menos felices, su salud declina de manera más rápida así como el funcionamiento de su cerebro, y viven menos tiempo que las personas que no viven solas.

[…] 

La segunda lección es que no se trata sólo del número de amigos que tengas, si se está comprometido en una relación, pero en la calidad de los vínculos afectivos más cercanos. Parece ser que vivir entre conflictos es realmente muy malo para nuestra salud. Conflictos constantes en el matrimonio, por ejemplo, sin mucha dosis de afecto, afecta mucho a la salud, quizá más que el divorcio. Y vivir en una relación cálida y buena es protectora.

[…] 

La tercera gran lección que aprendimos acerca de las relaciones y nuestra salud es que las buenas relaciones no sólo protegen nuestro cuerpo, también nuestro cerebro. Parece ser que estar vinculado con apego seguro con otra persona en nuestros 80 años, es protector, que las personas que están en relaciones donde se sienten inseguros, que no pueden confiar en otra persona, tienden a tener problemas de memoria más pronto. Y aquellos que tienen buenas relaciones, que sientan que pueden confiar en alguien, tienen menores afecciones en la memoria.

 



¿Sabes qué tienes que hacer para tener un cerebro sano?

De acuerdo con David Rock, fundador del Neuroleadership Institute, y del psiquiatra Daniel J. Siegel, para mantener en un estado saludable al cerebro, es necesario practicar una dieta mental.

El cerebro, parte central del sistema nervioso, es uno de los miembros más importantes y misteriosos del cuerpo. Gracias a sus diminutos impulsos eléctricos, un ser humano puede vivir, recordar, pensar, actuar y sentir de la manera que lo hace.

Durante décadas, cuantiosos científicos han tratado de descifrar el funcionamiento de este órgano. Al destapar mitos, como que sólo usamos un 10 por ciento del cerebro o que escuchar a Mozart nos hace más listos, se ha descubierto la manera en que un humano promedio utiliza su cerebro.

Frente a un estímulo físico, el cuerpo manda mensajes al cerebro, el cual cuenta en promedio con 100 000 millones de neuronas encargadas de establecer hasta 50 000 conexiones neuronales. Dependiendo de la respuesta requerida, diferentes partes del cerebro empezarán a activarse: por ejemplo, el lóbulo frontal se estimulará en caso de relacionarse con una actividad referente al habla, movimientos de cabeza, conducta o emociones; el lóbulo temporal, con el sentido del oído; el lóbulo parietal, con el procesamiento de movimientos básicos y las sensaciones; el lóbulo occipital, con la visión y la capacidad de reconocimiento.

Sin embargo, tanto nuestra genética como nuestro estilo de vida pueden llegar a afectar el funcionamiento próspero de nuestro cerebro; en consecuencia, podemos ser víctimas de enfermedades degenerativas como el Parkinson o el Alzheimer. De acuerdo con David Rock, fundador del Neuroleadership Institute, y del psiquiatra Daniel J. Siegel, para mantener en un estado saludable al cerebro, es necesario practicar una dieta mental.

HealthyMindPlatter
Dormir bien / Ejercitarse / Enfocarse / Instrospección / Desconectarse / Jugar / Relacionarse

Bautizando su teoría como Healthy Mind Platter (La bandeja de la mente saludable), ellos explican que el estrés provoca que el cerebro se desconecte constantemente de la tarea que se está haciendo, generando una sensación de ensimismamiento o de ensueño. Para evitar la degeneración cerebral, es necesario poner en práctica una dieta mental saludable a través de ejercicios físicos y mentales. De ese modo podremos establecer y mantener relaciones interpersonales, desarrollar nuestros talentos y la creatividad. Les compartimos siete actividades para una potencializar nuestro cerebro:

  1. Duerme. Esta necesidad básica ayuda a consolidad habilidades cognoscitivas, como la memoria, el procesamiento de la información y el aprendizaje. Dormir refresca la mente. De acuerdo con Rock y Siegel, las horas necesarias de sueño dependen de cada persona y de su rendimiento tanto cerebral como corporal.
  2. Juega. Esto ayuda a experimentar y sentir; de ese modo aprendemos a ser más flexibles con las emociones y la creatividad. Por ello, “[D]ime y yo olvido. Enséñame y yo puedo recordar. Involúcrame y yo aprendo” Benjamin Franklin
  3. No hagas nada. Quizá uno de los hábitos más complicados para nuestra cultura occidental. Necesitamos aprender a enfocarnos en nada, dejando que la mente fluya sin un objetivo en específico. Sin prestar atención a preocupaciones ni a obligaciones, estos momentos nos liberan del estrés (reduciendo los niveles de cortisol en la sangre) y permiten disfrutar física y emocionalmente del instante. No se trata de “perder el tiempo”, sino de aprovecharlo en un descanso mental.
  4. Establece una constante introspección (o vivir en el momento presente). Al disfrutar de un paseo, de escuchar música, meditar o relajarse, incrementamos los niveles de endorfina y serotonina en la sangre; de ese modo, se reduce la presión arterial y la tensión muscular.
  5. Conectate con los otros. Más allá de relacionarse con las personas, es generar un vínculo saludable con ellos. Es disfrutar de la compañía gracias a las pláticas y el contacto físico.  Las relaciones interpersonales, saludables y estables, aumentan la esperanza de vida; ya que influyen, de cierto modo,  en el funcionamiento óptimo del sistema endocrino, cardiovascular e inmune.
  6. Ejercítate. Actualmente se conocen los múltiples beneficios físicos y emocionales del ejercicio, sin embargo se ha demostrado también que ejercitarse potencializa los procesos cognitivos, como el aprendizaje, la memoria y la creatividad. Además, ayuda a prevenir los efectos del envejecimiento físicos y mentales.
  7. Enfocate en objetivos. Al momento de realizar tareas de manera eficiente, es importante que nos centremos en un objetivo a lograr; de ese modo, evitaremos caer en un desgaste temporal, energético, emocional, físico y mental.

Estas actividades, de acuerdo con los autores de la teoría, nos ayudarán tonificar la musculatura cerebral. En consecuencia, no sólo seremos más eficaces y creativos, sino también nos sentiremos autorealizados y alcanzaremos nuestra propia felicidad.



La contaminación del aire envejece el cerebro por lo menos 3 años

Las personas que viven en áreas contaminadas tienen cerebros “tres años más viejos”, pues su función cognitiva se ve afectada por la calidad del aire.

Científicos de la Universidad de Carolina del Sur utilizaron datos de la AEPA (American Environmental Protection Agency) y realizaron un comparativo entre la contaminación del aire en la que viven los 14,793 hombres y mujeres, de más de 50 años, que fueron estudiados.

“La contaminación del aire ya se ha relacionado con un aumento de problemas cardiovasculares y respiratorios, incluso de muerte prematura, en personas de mayor edad”, dijo Jennifer Ailshirep, quien condujo el estudio. “Ha surgido evidencia de que la exposición a las partículas contaminantes del aire pueden provocar efectos adversos a la salud del cerebro y a su funcionamiento”.

Se encontró que la contaminación puede conllevar a cerebros “tres años más viejos”, por cómo afecta su función cognitiva. Este cálculo se realizó considerando que, en promedio, cada año de edad se refleja en una décima de punto en los resultados de los estudios.

Es alarmante que incluso una diferencia de 10 microgramos de partículas en el aire por metro cúbico se vio reflejada en las pruebas cognitivas, hasta en un tercio por cada punto. (Las áreas con baja contaminación tenían 4.1 microgramos por metro cúbico y las peores tenían hasta 20.7 microgramos por metro cúbico).

Esto da para reflexionar sobre la calidad de aire que respiramos y las consecuencias que esto tendrá en nuestro cerebro. El momento para reducir nuestros niveles de gases contaminantes es ayer.

[Telegraph]



Los ratones aprenden a cantar para impresionar a las hembras

Investigadores descubrieron que los ratones utilizan las mismas regiones del cerebro que los seres humanos para aprender canciones basadas en los sonidos que escuchan.

Investigadores de Estados Unidos descubrieron que los ratones utilizan las mismas regiones del cerebro que los seres humanos para aprender canciones basadas en los sonidos que escuchan. Después, los ratones machos “cantan” para cortejar a las hembras, incluso pueden modificar el tono para competir contra otros rivales.

Estos descubrimientos parecen demostrar que los ratones comparten algunos de los mecanismos del cerebro que usan los humanos y los pájaros para aprender canciones.

Otros estudios habían sugerido que esta habilidad, conocida como aprendizaje local, se presenta en humanos, leones marinos, focas, aves, delfines, ballenas, murciélagos y elefantes.

Se sabía que los ratones machos cantan o silban canciones complejas para cortejar a las hembras, pero no se sabía que podían ajustar sus tonos para igualar o superar a las de un competidor. Las frecuencias de sus cantos ocurren entre 50 y 100KHz y muy lejos del rango audible para los seres humanos.

“En los ratones encontramos que las conexiones que modulan estas vocalizaciones están en el lóbulo frontal del cerebro, en las mismas zonas que en los seres humanos”, dice el Dr. Erich Jarvis, de la Universidad de Tulane en Nueva Orleans. “Pensamos que los ratones se encuentran en un punto medio entre un gallo y la canción de un pájaro, o incluso entre un primate y un ser humano”.

 Al respecto, el conocido cuento de Kafka “Josefina la cantora o el pueblo de los ratones” (PDF).

[Independent]

 

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