Al chile… y sus variedades, hay que protegerlos.

Gracias a la variedad de chiles en México es que el guacamole, las salsas, el adobo, los moles y cientos de platillos más existen y hay que celebrarlo.

El 22 de mayo es el Día  Internacional de la Diversidad Biológica, fecha en la que se reconoce la pluralidad de especies en nuestro planeta y la necesidad de preservarlas. México es un país megadiverso, que se encuentra dentro del grupo de 12 naciones alrededor del mundo que poseen  casi el 70% de la diversidad de especies a nivel global.

En el caso del chile, nuestro país cuenta con 40 especies que se reflejan en la variedad de guisos en nuestra mesa. La mayor producción de chile se basa en el modelo de agricultura industrial, que emplea plaguicidas y fertilizantes sintéticos, que degradan el suelo y contaminan el agua además de que promueve el monocultivo. 

Los monocultivos son un rival para la diversidad biológica. Cuando restamos las variedades de plantas o semillas, también disminuimos la diversidad de animales y alteramos los ecosistemas. 

Los insectos y animales que antes se alimentaban de otras especies vegetales desaparecen y en consecuencia también sus depredadores, permitiendo que  se propaguen las plagas que afectan al monocultivo, forzando a los agricultores a  rociar agrotóxicos para su control, contaminando el aire, la tierra, el agua y poniendo en riesgo la salud de las personas. 

En nuestro país los cultivos industriales de chile usan al menos cuatro plaguicidas que están prohibidos en otros países del mundo por ser riesgosos para la salud humana y el medio ambiente.

Greenpeace promueve una Agricultura Ecológica para proteger la diversidad de nuestros alimentos, garantizar que los cultivos sean saludables hoy y en el futuro; proteger el suelo, el agua, el medio ambiente y la biodiversidad sin el uso de agroquímicos ni cultivos transgénicos. Además de impulsar el desarrollo de las comunidades campesinas a través del comercio justo y el consumo responsable. 

Comida Sana, Tierra Sana es nuestra propuesta para que las personas construyamos una comunidad que junta consiga lo que parece imposible: un cambio en la forma de producción de nuestros alimentos, por comida sana, diversa y suficiente. 

Tú puedes ser parte de este movimiento en: www.greenpeace.mx/comidasana

Al preferir alimentos basados en la agricultura ecológica, estamos dando a nuestro cuerpo comida libre de agroquímicos, y protegemos la diversidad  biológica que existe en nuestro país.

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Receta para unos deliciosos chiles en nogada vegetarianos

La mezcla dulzona, ácida y picante de los chiles en nogada vegetarianos hacen de la experiencia gastronómica un placer casi orgásmico.

Los chiles en nogada son un platillo típicamente mexicano que cuenta historia, cultura y tradición del país. De hecho, se dice que este platillo surgió en el estado de Puebla a finales de la independencia de México, como un homenaje a la bandera trigarante de Iturbide, representando con orgullo a la lucha, héroes y la libertad buscada. 

La mezcla dulzona, ácida y picante de los chiles en nogada hacen de la experiencia gastronómica un placer casi orgásmico. Sin embargo, la mayoría de las recetas de restaurantes cuentan con productos de origen animal; por lo que, en caso que desees adaptar la receta a una dieta vegetariana, te compartimos los siguientes pasos sobre cómo hacer unos chiles en nogada vegetarianos

Necesitas:

Para los chiles y relleno: 6 chiles poblanos grandes, 100 gr de almendras fileteadas, 100 gr de hongos, 2 manzanas en cuadritos, 2 peras en cuadritos, 2 duraznos en cuadritos, 1/2 taza de pasas, 5 jitomates previamente asados, pelados y en puré, 1 cebolla, 2 dientes de ajo, 5 huevos, 1/2 taza de harina, aceite de olivo, nuez moscada en polvo, canela en polvo, hojas de laurel, tomillo y mejorana, sal y pimienta. 

Para la nogada: 250 gr de nuez de castilla, 2 cucharaditas de azúcar, 1 pizca de nuez moscada, 1/2 de leche de almendras y 1/8 taza de jerez. 

Para el topping: 1 granada y perejil desinfectado. 

Instrucciones –tiempo de elaboración: 2 horas–: 

– Para el relleno, pica la cebolla y el ajo hasta que queden muy finos. Una vez listos, colócalos en una cacerola u olla, junto con las hierbas de laurel, tomillo y mejorana. Agrega los hongos –o tofu–, las frutas cortadas, las pasas, las almendras o piñones. Por último, añade el puré de jitomate previamente preparado. Hiérvelo mientras agregas sal y pimienta al gusto. 

– Limpia los chiles poblanos, lavándolos bien, dejándolos escurrir y, una vez secos, colocándolos a la flama del fuego alto. Dales un par de vueltas con unas pinzas hasta que la piel esté quemada y los puedas pelar más fácil. Cada que termines un chile, mételos a una bolsa de plástico. Deja los chiles en la bolsa durante 20 minutos para que suden y se ablande su piel. Después, pásalos por agua y retira la piel quemada. Haz una abertura para retirar las venas y semillas. Guarda los chiles con un poco de sal, pimienta y nuez moscada. 

– A cada chile agrégale el relleno preparado con anterioridad, en una cantidad que sea suficiente para que no se deshagan. 

– Bate los huevos a punto de turrón. Pasa el chile por la harina y, después, por el huevo batido. Fríe en un sartén con aceite suficiente y caliente. Colócalos en un plato con papel absorbente. 

– Para la nogada, licúa la leche de almendras, nuez, 2 cucharadas de azúcar, una pizca de nuez moscada, canela y 1/8 de jerez; sal y pimienta el gusto. Mezcla bien hasta alcanzar la consistencia deseada. 

– Finalmente, coloca el chile en el plato, vierte la nogada con cucharadas generosas y coloca encima el perejil picado junto con la granada. Y listo. 



29 agrotóxicos prohibidos en otros países son permitidos en México (listado)

Desde hace 10 años, no ha sido modificado el catálogo de agronómicos permitidos en los cultivos.

Foto:agrindex.com

Honestamente, pareciera que México, sobre todo en los últimos 30 años, se convirtió en un país permisivo con las grandes corporaciones a expensas de todo criterio: medio ambiente, salud de los mexicanos, etc.

En aras del libre comercio, el país fue convirtiéndose en un paraíso de libertad para muchas empresas extranjeras. En pocas palabras, es como si la clase política de las últimas tres décadas nos hubiese subastado poco a poco. El problema es que las dimensiones de este fenómeno en ocasiones pueden llegar hasta niveles deleznables, como en el caso de los agrotóxicos.

En México, al menos 29 agrotóxicos prohibidos en otros países son permitidos; en algunos cultivos, sobre todo de maíz, cebolla, el chile, algodón, jitomate, manzana y pepino, llegan a emplearse hasta 15 de ellos. Estos luego llegan a tu estómago, y, naturalmente, están vinculados con enfermedades como el desarrollo de cáncer. 

También, el catálogo de agroquímicos permitidos en el país no ha sido actualizado desde hace más de 10 años. Mientras miles intentan comer más sano, en realidad las autoridades como la Cofepris no ha hecho su trabajo para defendernos de esta situación.

Anteriormente habíamos ya publicado una denuncia de Greenpeace por este tema. Te presentamos la lista de estos 29 agrotóxicos.

*Si te suena, únete a la campaña de Comida Sana, Tierra Sana, pero sobre todo, exige aquí a la Cofrepis que se haga una revisión de esta lista en pro de la salud colectiva.

 

Twitter de la autora: @anapauladelatd



“Enchilarte” alarga tu vida y es anticancerígeno, comprueba un estudio

Un estudio aplicado a medio millón de chinos prueba que existe una relación entre la comida condimentada y la longevidad global.

La revista británica BMJ recién publicó los resultados de un enorme estudio sobre la correlación entre ingerir alimentos picantes y la longevidad. Este estudio chino se basó en una enorme muestra de medio millón de personas de esa nacionalidad observados por varios años.

El interesante resultado revela  que “aquellos que consumen alimentos condimentados casi todos los días tienen un 14 por ciento menos posibilidades de morir que los que comen comida picante menos de una vez por semana”.

Nuestro análisis muestra una correlación invertida entre el consumo de comida condimentada y la mortalidad global, así como con ciertas causas de deceso”, como el cáncer o las enfermedades coronarias y respiratorias, asegura el equipo de investigación.

Uno de los condimentos picantes más usado en China es la pimienta, que contiene capsaicina, y que según los investigadores también ayudaría a combatir la obesidad, además de tener efectos antiinflamatorios, antioxidantes y contra el cáncer.

Nuestro análisis muestra una correlación invertida entre el consumo de comida condimentada y la mortalidad global, así como con ciertas causas de deceso, como el cáncer o las enfermedades coronarias y respiratorias, asegura el equipo de investigación.



¿Qué hay detrás de tus marcas favoritas?

Si crees que la valentía se limita a las películas de acción, te tenemos una noticia: elegir lo que comes es un acto de valor que realizas tres veces al día.

¿Cómo? Muy sencillo, como consumidores tenemos el poder de decidir qué llevamos a nuestra mesa y cómo nutrirnos. A veces se nos olvida la responsabilidad que tenemos de nuestra alimentación y dejamos que la publicidad y las marcas nos digan cómo hacerlo. Pero hoy tenemos un reto enorme como consumidores: recuperar nuestro poder de elección.

Los productos procesados que compramos en el supermercado tienen un origen dudoso, no sabemos cómo son producidos ni de dónde provienen los ingredientes para su elaboración porque las empresas que los elaboran no son transparentes con sus consumidores.

Las empresas de alimentos nos ofrecen comida para “hacernos la vida más fácil” e incluso han creado productos “más sanos” y nos los llevamos a la boca pensando en que  nos ofrecen los nutrientes necesarios para nuestro cuerpo. Hoy sabemos que esto no es así, la comida procesada está relacionada con los altos índices de obesidad  y sobrepeso a nivel mundial por sus altos contenidos de azúcar y grasas.

Si miramos más a fondo encontramos que los alimentos procesados también tienen un pasado oscuro que impacta al medio ambiente, y nosotros como consumidores somos cómplices involuntarios de estos daños cada vez que decidimos comprar alimentos que provienen de la agricultura industrial, que contamina recursos valiosos como el agua y el suelo, indispensables para tener comida sana en nuestra mesa. 

Además, esta forma de producción no solo pone en riesgo la biodiversidad, sino que amenaza la salud de los trabajadores del campo con el uso de agrotóxicos como el glifosato, catalogado recientemente por la Organización Mundial de la Salud como probable cancerígeno para el ser humano y que es utilizado sin ningún tipo de control en el campo mexicano.

Este panorama es alarmante para todos, y como consumidores tenemos en nuestras manos un papel clave en el rumbo de esta historia con cada elección de compra y pidiéndole a las empresas de alimentos que nos informen sobre la forma en la que elaboran sus productos. Juntos podemos transitar hacia una agricultura ecológica, que proteja al medio ambiente y a las personas.

Desde Greenpeace, te invitamos a ser parte de una comunidad a favor de la comida sana y a preguntarle a las 15 corporaciones más relevantes en el país sobre cómo producen y cuál es el origen de los ingredientes que utilizan, a través del sitio web: www.greenpeace.mx/comidasana.

Gobierno, empresas y consumidores, somos parte de un problema de alimentación que no permite el acceso a alimentos suficientes y de calidad, pero hoy más que nunca, también somos parte de la solución. 

 

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Twitter del autor: @PrensaGPMX @greenpeacemx 



En dos minutos un video te dice cómo hacer tu propio huerto urbano

Más sencillo de lo que puede pensarse; mira cómo puedes iniciar con el cultivo de parte de tu alimento.

Para huir de los alimentos industrializados (y con ello de la mayoría de los agroquímicos) tenemos varias opciones: consumir orgánicos, productos locales de comercio justo, y quizá la más terapéutica de todas: ir construyendo nuestro propio huerto urbano que nos permita alejarnos lo más posible de los insanos alimentos. 

Los huertos urbanos en los últimos años han crecido aceleradamente en el mundo; como una manera de alimentarnos más sanamente pero también de conocer las propiedades terapéuticas de tener contacto con la tierra: una práctica que se ha perdido y de la que quizá inconscientemente necesitamos. 

Como parte de una campaña de Greenpeace llamada Comida Sana Tierra Sana para que las empresas transparenten de qué están hechos sus productos y que las personas hagan más consciencia de los alimentos que llevan a su mesa, se ha elaborado este video práctico para conocer el cómo iniciar un huerto urbano en casa.

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