La Ley de Transición Energética sigue detenida en el Senado: ¿Por qué México no apuesta por una reforma energética sustentable?

La única ley que aborda el cuidado al medio ambiente en la Reforma Energética continúa en el olvido por parte de los legisladores.

La reforma energética constitucional aprobada el 20 de diciembre de 2013, así como su primer paquete de leyes secundarias, publicadas el 11 de agosto de 2014, mantienen y priorizan la participación de los hidrocarburos en la matriz energética de México, sin considerar la participación de las energías renovables en el sector eléctrico nacional, en un contexto donde el consumo energético aumenta y las reservas totales de combustibles fósiles y su aprovechamiento energético son cada vez menores.  Adicionalmente, la reforma energética y el desarrollo de proyectos energéticos podrían tener  diversos impactos ambientales y sociales,  así como posibles violaciones a derechos humanos en todo el país (CEMDA, 2015).

El artículo décimo séptimo transitorio de la reforma energética constitucional establece que en el plazo de un año debieron hacerse las adecuaciones necesarias al marco jurídico para establecer las bases en las que el Estado procurará la protección y cuidado del medio ambiente en todos los procesos relacionados con el sector energético, mediante la incorporación de criterios y mejores prácticas en los siguientes temas:

  • Eficiencia en el uso de energía,
  • Disminución en la generación de gases y compuestos de efecto invernadero
  • Eficiencia en el uso de recursos naturales
  • Baja generación de residuos y emisiones, y
  • Atenuación de la huella de carbono en todos los procesos energéticos, el llamado Paquete Verde de la reforma energética no fue publicado en diciembre de 2014. Es por ello que resulta de vital importancia la aprobación de una ley que aproveche el amplio potencial de fuentes renovables de energía con el que cuenta el país, y promueva y facilite su incorporación en la generación de electricidad a nivel nacional.

En seguimiento al transitorio mencionado, la Ley de Transición Energética (LTE) es la última de las leyes secundarias de la reforma energética, la única que no ha sido aprobada por el Senado de la República. Acotada al sector eléctrico, esta ley busca regular el aprovechamiento sustentable de la energía, así como las obligaciones en materia de energías limpias y de reducción de emisiones contaminantes de la industria eléctrica, componentes no atendidos por la Ley de la Industria Eléctrica (LIE), publicada en el primer paquete de legislación secundaria.

Con esta ley, el Estado mexicano deberá implementar políticas y medidas para impulsar el aprovechamiento energético de recursos renovables y la sustitución de combustibles fósiles, garantizando que existan las condiciones legales, regulatorias y fiscales para facilitar el cumplimiento de las metas de energías limpias y de reducción de emisiones contenidas en la Ley General de Cambio Climático. Por ello, obliga a la Secretaría de Energía a fijar como meta una participación mínima de energías limpias en la generación de energía eléctrica del 25% para el año 2018, del 30% para 2021 y del 35% para 2024. Asimismo, en materia de eficiencia energética, busca facilitar el cumplimiento de metas indicativas, a establecerse en el Programa Nacional para el Aprovechamiento Sustentable de la Energía, determinadas por la Secretaría de Energía y la Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía (CONUEE) a través de una hoja de ruta establecida en un plazo no mayor de 260 días posteriores a la entrada en vigor de la Ley; así como crear un proceso voluntario de certificación y reconocimiento en excelencia en eficiencia energética. 

Aunque no modifica la definición de energías limpias de LIE, la Ley contempla umbrales de poder calorífico (no menor de 70%) y de emisiones contaminantes (no mayor a 100 kg/MWh), con el fin de determinar y limitar qué otras tecnologías puedan ser consideraras energías limpias por la Secretaría de Energía y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, en términos de lo establecido por la LIE, lo que excluiría la participación de los combustibles fósiles como energías limpias.

Otro punto destacado de la Ley es que impulsa la generación distribuida con la finalidad de cambiar el modelo centralizado del sector y democratizar la energía eléctrica, facilitando que los usuarios residenciales generen su electricidad y que eventualmente reciban pago por ello, abriendo la posibilidad de reducir la carga fiscal en los cobros de las tarifas eléctricas.  Asimismo, la Ley incorpora las externalidades en la evaluación de los costos asociados a la industria eléctrica, reconociendo y contabilizando los impactos que el proceso energético tiene en el medio ambiente, lo que hace más competitiva la generación de electricidad con fuentes renovables sobre los combustibles fósiles. 

Entre otras cosas, la Ley también crea un Programa de redes eléctricas inteligentes, apoyando la modernización de las redes de transmisión y distribución; regula facultades en materia de certificados de energías limpias; forma el Instituto Nacional de Electricidad y Energías Limpias y el Consejo Consultivo para la Transición Energética, y crea el Fondo para la Transición Energética y el Aprovechamiento Sustentable de la Energía, con el fin de captar y canalizar recursos financieros para instrumentar acciones que sirvan para contribuir al cumplimiento, diversificación y enriquecimiento de las opciones para el cumplimiento de las metas en materia de energías limpias y eficiencia energética.

Esta Ley fue aprobada por la Cámara de Diputados el 15 de noviembre de 2014, y posteriormente fue turnada a las Comisiones de Energía y de Estudios Legislativos en el Senado de la República, donde debe ser discutida y pasada al Pleno para finalmente ser aprobada antes del 30 de abril de 2015, fecha en que finaliza el periodo de sesiones ordinarias del Congreso. En caso de que la Ley sea modificada por el Senado, ésta debe regresar a la Cámara de origen, donde debido a la coyuntura electoral, no existen condiciones políticas para ser nuevamente aprobada, por lo que sería discutida por los diputados electos en el siguiente periodo de sesiones, del 1° de septiembre al 15 de diciembre de 2015.

En ese contexto, es necesario cuestionar por qué las comisiones en el Senado, así como sus respectivos presidentes, no han colocado la discusión de la LTE en su agenda a menos de tres semanas de finalizar el presente periodo de sesiones. ¿Cuál es la razón por la que todas las leyes secundarias de la reforma energética ya fueron aprobadas, pero la ley referente a las energías renovables y transición energética, la que garantiza una reforma energética sustentable a largo plazo, continúa detenida en la Cámara alta? Ello muestra la ausencia de voluntad política y la falta de prioridad de los legisladores por la protección al medio ambiente. ¿Qué intereses están realmente defendiendo los senadores: los de grupos selectos empresariales que buscan incrementar sus ganancias con la explotación de hidrocarburos o los de 130 millones de mexicanos que nos veríamos beneficiados por el contenido de la LTE?

 

 

Potencial de energías renovables en México

Fuente: Climate Works Foundation, Pricewaterhouse Coopers, WWF, IMERE, Plan integral para el desarrollo de las energies renovables en México 2013-2018.

México tiene recursos de energía renovable económicamente competitivos a lo largo de todo el territorio nacional que no están siendo aprovechados. Ese potencial permitiría cubrir el 35% de generación de electricidad a través de fuentes de energía limpia para 2024, generando entre setenta y ochenta mil empleos directos e, incluso, eliminar paulatinamente hasta la mitad del subsidio eléctrico nacional mediante el impulso a la generación distribuida, es decir, más de 40 mil millones de pesos anualmente. 

El desarrollo de las energías renovables permitiría diversificar la matriz energética nacional, descentralizar la generación de electricidad y democratizar la energía, reducir la dependencia de combustibles fósiles, las emisiones contaminantes y  los impactos negativos que la generación de energía eléctrica y el sector energético en general tienen en el medio ambiente y en la salud de todos los mexicanos. Mientras otras economías en el resto del mundo ya tienen metas obligatorias y bastante ambiciosas, México da pasos hacia atrás en la tendencia hacia la transición energética. Con el alto potencial renovable con el que cuenta nuestro país, México podría avanzar a grandes pasos y garantizar una seguridad energética sustentable a largo plazo, convirtiéndose en un líder en la transición energética y el cambio climático.

Elaborado por Ana Mendívil del Área de Políticas Públicas del Centro Mexicano de Derecho Ambiental A.C.

Twitter del autor: 



Senado de México rechaza ley a favor de energías renovables

El Senado de México no aprobó la Ley de Transición Energética, la cual contiene la ruta para impulsar las energías renovables y así reducir el nivel de gases contaminantes.

Fotografía: http://www.pan.senado.gob.mx/

Pese a que representantes de la Organización de las Naciones Unidas –ONU– y del sector privado llegaron a destacar a México por sus “importantes avances en materia ambiental”, y el compromiso firmado en la Cumbre de Negocios y Cambio Climático en París, Francia, México le ha dado la espalda a la Ley de Transición Energética. 

El Senado de México no aprobó la Ley de Transición Energética, la cual contiene la ruta para impulsar las energías renovables y así reducir el nivel de gases contaminantes. De hecho, se trataba de la única ley del paquete de la reforma energética que establecía que los institutos y mecanismos incentivaran la producción de electricidad a través de energías renovables. ¿El gobierno podrá cumplir con sus metas de reducción de energías fósiles al 65 por ciento para el 2024?

De acuerdo con los datos de la ONU, México ha invertido más de 2 100 millones de dólares en proyectos de energías renovables;  los cuales han sido proyectos independientes a la praxis del gobierno mexicano. Esto ha convertido a México en una de las economías emergentes, junto con Indonesia, Turquía, Chile y Kenia. Inclusive, en 2014, México superó sus propios registros en capacidad de producción de energía en el rubro eólico y fotovoltaico, a través de proyectos como el parque eólico en Sierra Juárez, Baja California, con una capacidad de 155 MW y una inversión de IEnova e InterGen International de 318 millones de dólares; o la planta en La Paz, Baja California, de 25 MW de una inversión de 80 millones de dólares por Grupotec.  

http://oronegro.mx/
http://oronegro.mx/

No obstante, y en palabras de Miriam Grunstein, profesora investigadora de la Universidad Autónoma de Nuevo León –UANL– e investigadora asociada del Centro de Energía del Instituto Tecnológico Autónomo de México –ITAM–, sin la Ley de Transición Energética, tanto el mercado como los inversionistas dispuestos a aprovechar el potencial de las energías renovables habitan en incertidumbre: 

Es un complemento muy importante para los incentivos de financiamiento que se mencionan de manera muy sucinta en la Ley de Industria Eléctrica. Sin esta pieza, la renovación de la industria eléctrica queda fincada en lo que son las energías convencionales, y las energías renovables quedan en suspenso.

Actualmente en México se cuentan energías renovables como la solar fotovoltaica, eólica, geotérmica, biomasa e hidráulica renovable. Y en caso que se generaran 10 000 gigavatios por hora (GWh) al año con estas energías, se notaría un incremento anual del PIB de 346 000 millones de pesos, 150 000 empleos –trabajadores activos y jubilados de la Comisión Federal de Electricidad– y 23 000 millones de pesos recaudación fiscal por año. Sin mencionar que el sector eléctrico reduciría las emisiones de gases de efecto invernadero entre 30 y 50 millones de toneladas de bióxido de carbono equivalente (MtCO2e) por año. Dale click aquí para conocer el estudio Plan integral para el desarrollo de las energías renovables en México 2013-2018, por PwC. 

La reforma energética de Enrique Peña Nieto priorizó los hidrocarburos y relegó a una sola ley de energías renovables. Para Grunstein, las metas del gobierno en materia energético no se han cumplido en muchos rubros: “En este punto deberíamos estar produciendo 3.5 millones de barriles diarios, y tenemos una tasa de declinación cada vez más pronunciada. Y ¿quién le está diciendo algo? Nadie. Si en materia de petróleo no nos lo tomamos con más seriedad, quiero ver en un tema que parece menor, aunque no lo es.”

[Forbes]



Crónica de un conversatorio sobre megaproyectos en México hacia la sostenibilidad 2030

Un México Sostenible en donde de la suma de visiones, la integración de objetivos y metas comunes, trascienden lo inmediato, permitiéndonos decidir el país que queremos para las próximas décadas

Todo parece indicar que no habrá un alto al “progreso” hasta que toquemos pared como civilización, en ese sentido llega a la mente el comentario de Noam Chomsky* donde explica cómo, a diferencia de la extinción de los dinosaurios producida por un meteorito, nosotros somos nuestro propio meteorito y la extinción ha comenzado desde hace tiempo.

¿Qué puede hacer la sociedad civil frente a los megaproyectos?, ¿qué rol juegan las poblaciones y dónde está el poder de decisión?, ¿es posible lograr alguna convención mínima entre esquemas de desarrollo?, ¿cuál es la diferencia entre megaproyecto y proyecto?, ¿seguimos apostando y subsidiando modelos de desarrollo caducos?, ¿qué tanto sabemos del tema?

Este breve registro es un intento por plasmar el crisol de opiniones escuchadas el pasado jueves 4 de febrero en las instalaciones de la Escuela Bancaria Comercial en el Conversatorio Sostenibiladad 2030 visiones y retos de los Megaproyectos en México, organizado por la plataforma SostenibilidadMx (http://www.sostenibilidadmx.org/), apoyado por la Red Ambiental Mexicana, que da inicio a sus acciones que tienen como objetivo fortalcer las agendas públicas desde la sociedad civil. Durante el evento estuvieron presentes, ponentes de organizaciones, think tanks y un organismo gubernamental: Centro Mexicana de Derecho Ambiental, Centro de Colaboración Cívica, Unidad Nacional de Asociaciones de Ingenieros (UNAI) Fundar, World Wild Fund, Centro Prodh, Bo.Vo. Asesores Integrales y CONABIO.

Desde nuestras miradas, el tema de los megaproyectos como fenómenos que transforman por completo un territorio ya sea urbano o rural, resulta un reflejo de la atrocidad de nuestros tiempos y creo que no faltan razones para creer en ello. Basta poner la lupa en cualquier punto del territorio mexicano para encontrar desastres ecológicos causa del esquizofrénico contraste entre las leyes y la realidad.

mega_proyectos_sustentables_del_sexenio_coca_cocla_bimbo_nissan_bieeco

De acuerdo con los especialistas nos enfrentamos a un escenario donde los megaproyectos emergen bajo marcos legales de hace veinte años para satisfacer necesidades que ya no existen, mientras son presentados como necesidades cuando en realidad fomentan la desigualdad. De ahí el llamado a que las luchas no estén aisladas frente a la legalización de lo ilegal de la Reforma Energética que nos condena a la servidumbre legal.

Al respecto, el Centro Mexicano de Derechos Ambiental, A.C. (CEMDA), habló del caso de la carretera Huejuquilla-Bolaños en la sierra huichola, que atravesó territorios sagrados y fue dejada a medias después de un amparo agrario por violar leyes ambientales interpuesto por la comunidad de Santa Catarina Cuexcomatitlán o Tuapurie.2 Por otra parte, el Centro Pro Derechos Humanos, A.C; fue una muestra de acciones desde las comunidades y sociedad civil que apuestan por las decisiones tomadas desde la información y el consenso, el Buen Vivir y la defensa de los derechos humanos, sobre el mero crecimiento económico para hacer frente a la imposición de los megaproyectos, tal es el caso de Magdalena, Teitipac, pueblo oaxaqueño en lucha contra la minería.3

O bien, en la urgente defensa de líderes comunitarios como Idelfonso Zamora a quién defender el medio ambiente le ha costado su libertad y la vida de uno de sus hijos. Ildefonso Zamora, es un líder indígena tlahuica y protector de los bosques mexicanos, encarcelado injustamente acusado de un delito que no cometió, en venganza por su combate a la tala clandestina en el Estado de México. 4

Sin embargo, también dentro del conversatorio encontramos enfoques de personas con experiencia directa en el trabajo de mediación entre empresas y comunidades. Y hablaban de una mirada a los megaproyectos como una oportunidad para que los pueblos tomen sus propias decisiones (sean buenas o malas), a la vez de ser una alternativa al desarrollo que permita mitigar las condiciones de pobreza y desigualdad que detonan la migración de los jóvenes o su inserción en el narcotráfico, ¿estamos hablando de una oportunidad hacia agendas de convivencia entre visiones de desarrollo?

La problemática es sumamente compleja y nos deja, vale decirlo nuevamente, con más preguntas que respuestas: ¿es posible crear otros modelos de desarrollo social y territorial?, ¿es el emprendimiento social una vía de solución?, ¿existen megaproyectos sustentables?, ¿podemos actuar desde esquemas de gobernanza que integren las diferentes visiones de desarrollo? Sin duda necesitamos más espacios de encuentro y diálogo como este conversatorio para conectar nuestras acciones.

Parque_Eolico_EEUU_Credito_Steve_Wilson

SostenibilidadMx, impulsada por Telar Social México y Reforestamos México, integrantes de la Red Ambiental Mexicana #RAM, nos facilitan una alternativa que pone en práctica nuevas vías de colaboración, gestión de conocimientos, co-creación y trabajo en red entre las y los ciudadanos. a fin de robustecer la participación y representación ciudadana en la integración de la sostenibilidad en el Plan Nacional de Desarrollo 2024, como estrategia la 2050.

Esta nueva plataforma híbrida 3.0 de inteligencia colaborativa, nos invita vislumbrar un México Sostenible, donde de la suma de visiones, la integración de objetivos y metas comunes, trascienden lo inmediato, permitiéndonos decidir el país que queremos para las próximas décadas, ante los desafíos sociales, políticos, económicos y ambientales regionales y globales del Siglo XXI.

Ser conscientes del gran desafío y su problematización hoy en día ya no es suficiente. El desarrollo de sociedades sostenibles, no puede pensarse, sin la gestión de un modelo sistémico, un pensamiento holístico y un sentido de cooperación.

Te invitamos a dialogar,colaborar e incidir a través de www.sostenibilidadmx.org o través de sus redes sociales y el hashtag #SostenibilidadMx.

Monserrat Salazar Gamboa y David Ordaz Bulos



Por estos motivos la Nueva Ley sobre hidrocarburos podría ser contraproducente en México

Sabemos que en el tema de los negocios con los energéticos la información es fundamental y esta ley podría obstaculizar esta transparencia.

Luego de la Reforma Energética en México la apuesta, ahora evidente de gobierno, es la explotación de hidrocarburos a largo plazo. Esto es una mala noticia y una paradoja para un país que se ha comprometido a disminuir las emisiones de CO2.

En este escenario de hidrocarburos, en este país estos son robados en una mafia que muchos apuntan a numerosos niveles de corrupción. Por esta sistemática ordeña de gasolina, sobre todo, una nueva ley busca que las penas para este delito sean mucho más severas.

Sin embargo, organizaciones como el Frente por la Libertad de Expresión y la Protesta Social, la Alianza Mexicana Contra el Fracking, el Colectivo por la Transparencia en México, México Infórmate y el Laboratorio de Investigación en Desarrollo Comunitario y Sustentabilidad, están advirtiendo que esta podría tener un efecto contraproducente para la sociedad, como el hecho de que no nos enteremos de información relativa a asignatarios, contratistas, permisionarios o distribuidores.

El artículo 23 de la Ley aprobada prevé que “la información o datos sobre el funcionamiento de las operaciones, instalaciones, actividades, movimientos del personal o vehículos de asignatarios, contratistas o permisionarios que se vinculen con las actividades previstas en el párrafo séptimo del artículo 27 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, será considerada información de Seguridad Nacional en términos de la Ley en la materia. Lo anterior, sin perjuicio de las obligaciones establecidas en la legislación aplicable en materia de transparencia y acceso a la información pública.

 



¿Seremos la generación que de la vuelta a nuestra civilización de aquí al 2030?

¿Qué rol elegimos jugar en nuestra comunidad para cambiar la historia de nuestro planeta? ¿seremos la generación que de la vuelta a nuestra civilización?

Hace 15 años ,189 países se reunían para firmar los Objetivos del Milenio (ODM), que apuntaban hacia al desarrollo y construcción de una sociedad diferente, con foco en la erradicación de la pobreza, la promoción del bienestar entre los ciudadanos y la protección del medio ambiente.

A finales del mes de septiembre las y los líderes del mundo se reunirán en la la Cumbre de las Naciones Unidas ,en Nueva York ,para aprobar de manera oficial la agenda que dará continuidad a los ODM a través de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)

La nueva agenda de Desarrollo Sostenible surge después de más de 2 años y medio de negociaciones intergubernamentales, mecanismos de consultas temáticas y la participación sin precedentes de la ciudadana. Una persona por cada 1000 en el mundo fue consultada a través de  la plataforma MyWorld2015.

Una agenda ambiciosa fue plasmada el pasado mes de agosto, en el documento “Transformando nuestro mundo: la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible”, donde se logró diseñar el plan de acción para las personas, el planeta, la prosperidad, la paz y el trabajo conjunto.

Los Estados miembros (193 países), acordaron trabajar bajo la luz de una agenda universal, transformadora e integral, bajo tres principios básicos: terminar con la pobreza extrema, luchar contra la desigualdad y la injusticia y poner soluciones al cambio climático.

Es importante resaltar que en esta nueva agenda compuesta por 17 objetivos y 169 metas, están incluidos de manera independiente la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, así como el impulso de sociedades pacíficas, justas e inclusivas , escritas en su mayoría con sensibilidad de género, por primera vez.

Cabe señalar que al analizar el documento de manera estricta, se queda corto al plasmar las llamadas metas. Éstas debieran contener resultados numéricos y plazos, y en su mayoría no son expresados en su totalidad.

Expertos aseguran que “los ODS contienen 169 artículos, pero en realidad, hay menos de 30 metas genuinas. Con toda honestidad, los ODS son una mezcla de ideales y generalidades, salpicados con algunas metas concretas.

El nuevo programa de desarrollo sostenible se basa en el éxito de los ODM que ayudaron a más de 700 millones de personas salir de la pobreza. Por lo que en el centro de la agenda se destaca la erradicación de la pobreza, pero hoy en día integrando las dimensiones del desarrollo sostenible (Económicas-sociales y ambientales).

Por ello alguno, a quien ha cuestionado de manera dura el sueño o ideal de erradicar la pobreza al 2030.

El The Economist, expresa que el modelo planteado ha sido diseñado de manera débil y que eso podría generar expectativas entre los países emergentes (recibir más financiamientos) y dejarlos con una utopía que no se podría cumplir en los términos de la financiación para el desarrollo.

Poner fin a la pobreza de casi 1 mil millones de personas que viven en no más de $ 1,25 al día, requiere atención en las causas, a las raíces, focalizar los esfuerzos solo en atender la desigualdad y la injusticia, no son suficientes. Se necesita profundidad en el diseño de los objetivos y metas, que contemplen mejorar la gobernanza, fomentar la transparencia entre otros, para así reducir la desigualdad sucesivamente. Pero sobre todo alinear muchas de las tendencias mundiales que apuntan al lado contrario.

Para 2030, los gobiernos de todo el mundo tendrán que hacer frente a factores críticos cruciales, por ejemplo, el crecimiento demográfico global, que provocará una enorme tensión en torno del suministro de alimento y agua. Para entonces, casi dos tercios de la población mundial residirá en ciudades, y se espera que el mundo en desarrollo asuma de 75% a 80% de los costos de las adaptaciones requeridas.

Hoy nuestro planeta es my diferente a hace 15 años, es más evidente las consecuencias de nuestras ausencias en las decisiones. Es diferente también por que una parte de  la sociedad civil cambio, la sociedad de hoy en día cuestiona, debate participa, se involucra. Hemos aprendido a interactuar en este ambiente complejo, hemos ganados espacios de diálogos públicos, a través de múltiples medios digitales o físicos.

Los ODS son un llamado a pensar acerca del desarrollo de una manera diferente. Re-significar el desarrollo y sus implicaciones. Pensar en cooperar en lugar de competir, dar nuevas escalas a los valores y hábitos de consumo. Es imperante impulsar y exigir dicha agenda como una plan de inversión en el desarrollo sostenible y no como una agenda en acciones de caridad.

Identificar las oportunidades de mejora de los ODS, nos compromete a exigir su implementación, medición, pero sobre todo ejercitar nuestro músculo de ciudadanía participativa, que demanda pero actúa.

En la Red Ambiental Mexicana, buscamos actores arriesgados y disruptivos que propongan soluciones creativas a problemas sociales, a través de la innovación social, el seguimiento a la agenda pública que hemos cabildeado en los últimos meses y sobre todo la participación de los y los  ciudadanos en la construcción de un México Sostenible.

Sí la sostenibilidad es el fin y el desarrollo sostenible el medio, ¿qué ruta estamos construyendo para alcanzar dicho fin?¿qué rol elegimos jugar en nuestra comunidad para cambiar la historia de nuestro planeta? ¿seremos la generación que de la vuelta a nuestra civilización?

Sí quieres conocer más y participar de estos ODS sigue la conversación en las redes sociales con los hashtags #GlobalGoals #Action2015 #Acción2015 #2030Now #en2015Actuamos y en México #Acción2015 , #ActúaMéxico .

¿Y tú ya trazaste tu ruta?, compártela en @RedAmbientalMx y Red Ambiental Mexicana en Facebook.

 

 

Autora: Montserrat Salazar Gamboa de la organización Telar Social México que forma parte de la Red Ambiental Mexicana. 

__________________________

1.http://www.un.org/sustainabledevelopment/es/objetivos-y-metas-de-desarrollo-sostenible/

2.elpais.com · by Jan V andemoortele · September 8, 2015

3.http://www.economist.com/news/leaders/21647286-proposed-sustainable-development-goals-would-be-worse-useless-169-commandments

4.https://accion2015mx.wordpress.com/

 

 

 

 

 

 



Las ciencias de la sostenibilidad y las políticas públicas (un nuevo escenario)

Las CS están en camino de convertirse en una herramienta imprescindible para los gobiernos. Sus éxitos y fracasos estarán influenciados por el (des)acoplamiento con las PP y los tomadores de decisiones.

Las Ciencias de la Sostenibilidad (CS) y las Políticas Públicas (PP) son dos caras de una misma moneda. Ambas disciplinas están enfocadas en resolver problemas. Las CS los definen como problemas “perversos” y las PP se limitan a definirlos como problemas públicos. El problema de los valores es otra característica que comparten, siendo fundamental admitir que los tomadores de decisiones tendrán siempre una carga valorativa que influirá en su elección. Comprender las dos disciplinas en conjunto ayudará a generar decisiones mejor fundamentadas y – muy posiblemente – con mayor probabilidad de éxito.

Las CS se definen como el cuerpo de investigaciones transdisciplinarias que aborda las interacciones entre los sistemas naturales y sociales, buscando la reducción sustancial de la pobreza y la conservación de los ecosistemas (Kates et al., 2011). A diferencia de las ciencias exactas y positivistas, sus criterios se basan en el realismo crítico, el cual propone que nada es absoluto. El conocimiento es falible, corregible y tiene sesgos culturales. Por lo tanto, no existe una mejor solución o una formulación definitiva de un problema. La finalidad de las CS es proporcionar una gama de soluciones que sean factibles y que consideren los stakeholders clave de los sistemas socio-ecológicos.

A su vez, las PP son un proceso integrador de decisiones, acciones, acuerdos e instrumentos, ejecutado por autoridades públicas encaminado a solucionar una situación definida como problemática. La política pública hace parte de un sistema, el cual se pretende modificar o mantener (Velásquez, 2009). La mejor política pública muy pocas veces será la que esté basada en una propuesta técnica, por el contrario se considera que la mejor política pública será aquella que este legitimizada entre los diversos actores que serán impactados por sus resultados (Arellano y Blanco, 2013). Un enfoque que actualmente predomina en la estructuración de PP es el económico, ya que los gobiernos siempre trabajan con recursos limitados. No obstante, este enfoque ha sido criticado por no considerar los problemas de manera holística (Sour, 2009). Además del enfoque económico, se tienen que considerar el organizativo, el político y el legal (Aguilar, 2006).

Los conflictos que actualmente apremian a la humanidad son de una naturaleza compleja. Por tal motivo se requiere mayor información para poder formular una solución – o por lo menos un paliativo – que pueda ser efectivo. Las CS se convierten en una vía para conocer las distintas dimensiones de un problema. Considerando el ciclo de políticas públicas propuesto por Eugene Bardach (1998) las CS se insertarían en los primeros tres pasos: Conceptualización del problema, obtención de información y construcción de alternativas. Para que las CS tengan un mayor impacto es imprescindible que la construcción de alternativas contemple los enfoques que están utilizando los policy makers para la instrumentación de las soluciones. De lo contrario, las propuestas no podrán ser aterrizadas porque no se cuentan con las condiciones necesarias para ello.

El economista Otto Neurath escribió hace tiempo la “metáfora del marinero” la cual es útil para describir el quehacer de las personas dedicadas a las CS y a las PP: como marineros que en alta mar tienen que cambiar las formas de su embarcación para hacer frente a los destrozos de la tempestad. Para transformar la quilla tendrán que usar maderos a la deriva o tal vez tablas de la vieja estructura. No podrán, sin embargo, llevar la nave a puerto para reconstruirla de nuevo. Y mientras trabajan tendrán que permanecer sobre la vieja estructura y luchar contra el temporal, las olas desbocadas y los vientos desatados.  

Ambas (SC y PP) trabajan constantemente con recursos limitados (tecnológicos, humanos, temporales, económicos e institucionales). Por tal motivo tienen que hacer uso de los recursos disponibles en el momento (maderos a la deriva) para poder sortear las olas desbocadas y los vientos desatados (problemas emergentes). En este sentido “llegar a puerto” se vuelve un anhelo inalcanzable ya que una de las características de los problemas perversos es que las soluciones a los mismos generan otros problemas.

En conclusión, las CS están en camino de convertirse en una herramienta imprescindible para los gobiernos. Sus éxitos y fracasos estarán influenciados por el (des)acoplamiento con las PP y los tomadores de decisiones.

¡La suerte está echada!

 

Twitter del autor: @Erick_ARS

Erick Alberto Rodríguez estudia la maestría en el Laboratorio Nacional de Ciencias de la Sostenibilidad en la UNAM

Una colaboración de la Red Ambiental Mexicana.

 

Bibliografía

Aguilar Villanueva, Luis F. (2006), Gobernanza y Gestión Pública, FCE. 500pp.

Arellano, D. y Blanco, F. (2013). Políticas Públicas y Democracia. Cuadernos de Divulgación de la Cultura Democrática, No. 30. México: Instituto Federal Electoral. íntegro, 63 pp.

Kates R.W. 2011.What kind of a science is sustainability science?. Proceedings of the National Academy of Sciences, 108(49):19449-19450.

Laswell, Harold D. (1994) “La orientación hacia las políticas”, en: Luis F. Aguilar Villanueva (comp. Y ed.) op. Cit, pp. 79-103.

Sour, Laura (2009). “El enfoque económico en el estudio de las políticas públicas”, en Mauricio Merino et al., Enfoques de políticas públicas, México, CIDE, pp. 133-156.

Velásquez, Raúl. (2009) Hacia una nueva definición del concepto “política pública”. En Revista Desafíos, Bogotá, Colombia (20) 149-187.

Bardach, Eugene (1998). Los ocho pasos de las políticas públicas. CIDE. México, 254pp.

Observatorio

Seguimiento a los asuntos ambientales y de ecología más urgentes de México.

Biblioteca Ecoosfera

Una compilación de lecturas (libros, ensayos, etc) disponibles en PDF sobre temas como sustentabilidad, medioambiente y salud.

Ir a Biblioteca