El coqueteo entre diseño y sustentabilidad está cada vez más presente en las empresas

Seymourpowell, una de las compañías más importantes del mundo en diseño de productos y consultoría ha abierto brecha en esta tendencia.

La sustentabilidad se refiere al equilibrio de una especie con los recursos de su entorno. El británico Chris Sherwin lleva esta dinámica al contexto corporativo al ser el primer jefe de sustentabilidad de la agencia Seymourpowell, una de las compañías más importantes del mundo en diseño de productos y consultoría.

El trabajo de Sherwin es introducir el concepto de sustentabilidad a empresas mayores y menores como un instrumento imprescindible en el proceso de producción. Pero, a pesar de estar avalado por ese gigante del diseño, deshacerse del estigma de “sustentabilidad” no es tarea fácil.

Independientemente de que esta sea un tema trendy y en boga en las principales ciudades de mundo, las empresas grandes se resisten a innovar sus procesos de producción por miedo al incremento de costos, y las empresas pequeñas temen no sobrevivir el cambio hacia un funcionamiento sustentable. “Lo que tienen que considerar las compañías hoy en día es si quieren tener un incremento en la cuota de mercado o el prestigio y la fidelidad del consumidor por usar materiales gentiles con el medio ambiente”, apunta Sherwin.

Aunque hace relativamente poco que existe el concepto de “jefe de sustentabilidad” en una empresa de consultoría, el trabajo de Sherwin es imprescindible para el futuro de la industria y del medio ambiente, y ya está siendo imitado en otras empresas de diseño alrededor del mundo. Se trata de introducir un ángulo sustentable para cada proyecto que emprende una empresa y no dejar opción para que se haga de otra manera.

El mundo no resistirá mucho más tiempo la forma irresponsable que ejercen varias empresas de utilizar energía y recursos no renovables; de ahí que la sustentabilidad sea un imperativo innegociable en el proceso de diseño.



Las ciencias de la sostenibilidad y las políticas públicas (un nuevo escenario)

Las CS están en camino de convertirse en una herramienta imprescindible para los gobiernos. Sus éxitos y fracasos estarán influenciados por el (des)acoplamiento con las PP y los tomadores de decisiones.

Las Ciencias de la Sostenibilidad (CS) y las Políticas Públicas (PP) son dos caras de una misma moneda. Ambas disciplinas están enfocadas en resolver problemas. Las CS los definen como problemas “perversos” y las PP se limitan a definirlos como problemas públicos. El problema de los valores es otra característica que comparten, siendo fundamental admitir que los tomadores de decisiones tendrán siempre una carga valorativa que influirá en su elección. Comprender las dos disciplinas en conjunto ayudará a generar decisiones mejor fundamentadas y – muy posiblemente – con mayor probabilidad de éxito.

Las CS se definen como el cuerpo de investigaciones transdisciplinarias que aborda las interacciones entre los sistemas naturales y sociales, buscando la reducción sustancial de la pobreza y la conservación de los ecosistemas (Kates et al., 2011). A diferencia de las ciencias exactas y positivistas, sus criterios se basan en el realismo crítico, el cual propone que nada es absoluto. El conocimiento es falible, corregible y tiene sesgos culturales. Por lo tanto, no existe una mejor solución o una formulación definitiva de un problema. La finalidad de las CS es proporcionar una gama de soluciones que sean factibles y que consideren los stakeholders clave de los sistemas socio-ecológicos.

A su vez, las PP son un proceso integrador de decisiones, acciones, acuerdos e instrumentos, ejecutado por autoridades públicas encaminado a solucionar una situación definida como problemática. La política pública hace parte de un sistema, el cual se pretende modificar o mantener (Velásquez, 2009). La mejor política pública muy pocas veces será la que esté basada en una propuesta técnica, por el contrario se considera que la mejor política pública será aquella que este legitimizada entre los diversos actores que serán impactados por sus resultados (Arellano y Blanco, 2013). Un enfoque que actualmente predomina en la estructuración de PP es el económico, ya que los gobiernos siempre trabajan con recursos limitados. No obstante, este enfoque ha sido criticado por no considerar los problemas de manera holística (Sour, 2009). Además del enfoque económico, se tienen que considerar el organizativo, el político y el legal (Aguilar, 2006).

Los conflictos que actualmente apremian a la humanidad son de una naturaleza compleja. Por tal motivo se requiere mayor información para poder formular una solución – o por lo menos un paliativo – que pueda ser efectivo. Las CS se convierten en una vía para conocer las distintas dimensiones de un problema. Considerando el ciclo de políticas públicas propuesto por Eugene Bardach (1998) las CS se insertarían en los primeros tres pasos: Conceptualización del problema, obtención de información y construcción de alternativas. Para que las CS tengan un mayor impacto es imprescindible que la construcción de alternativas contemple los enfoques que están utilizando los policy makers para la instrumentación de las soluciones. De lo contrario, las propuestas no podrán ser aterrizadas porque no se cuentan con las condiciones necesarias para ello.

El economista Otto Neurath escribió hace tiempo la “metáfora del marinero” la cual es útil para describir el quehacer de las personas dedicadas a las CS y a las PP: como marineros que en alta mar tienen que cambiar las formas de su embarcación para hacer frente a los destrozos de la tempestad. Para transformar la quilla tendrán que usar maderos a la deriva o tal vez tablas de la vieja estructura. No podrán, sin embargo, llevar la nave a puerto para reconstruirla de nuevo. Y mientras trabajan tendrán que permanecer sobre la vieja estructura y luchar contra el temporal, las olas desbocadas y los vientos desatados.  

Ambas (SC y PP) trabajan constantemente con recursos limitados (tecnológicos, humanos, temporales, económicos e institucionales). Por tal motivo tienen que hacer uso de los recursos disponibles en el momento (maderos a la deriva) para poder sortear las olas desbocadas y los vientos desatados (problemas emergentes). En este sentido “llegar a puerto” se vuelve un anhelo inalcanzable ya que una de las características de los problemas perversos es que las soluciones a los mismos generan otros problemas.

En conclusión, las CS están en camino de convertirse en una herramienta imprescindible para los gobiernos. Sus éxitos y fracasos estarán influenciados por el (des)acoplamiento con las PP y los tomadores de decisiones.

¡La suerte está echada!

 

Twitter del autor: @Erick_ARS

Erick Alberto Rodríguez estudia la maestría en el Laboratorio Nacional de Ciencias de la Sostenibilidad en la UNAM

Una colaboración de la Red Ambiental Mexicana.

 

Bibliografía

Aguilar Villanueva, Luis F. (2006), Gobernanza y Gestión Pública, FCE. 500pp.

Arellano, D. y Blanco, F. (2013). Políticas Públicas y Democracia. Cuadernos de Divulgación de la Cultura Democrática, No. 30. México: Instituto Federal Electoral. íntegro, 63 pp.

Kates R.W. 2011.What kind of a science is sustainability science?. Proceedings of the National Academy of Sciences, 108(49):19449-19450.

Laswell, Harold D. (1994) “La orientación hacia las políticas”, en: Luis F. Aguilar Villanueva (comp. Y ed.) op. Cit, pp. 79-103.

Sour, Laura (2009). “El enfoque económico en el estudio de las políticas públicas”, en Mauricio Merino et al., Enfoques de políticas públicas, México, CIDE, pp. 133-156.

Velásquez, Raúl. (2009) Hacia una nueva definición del concepto “política pública”. En Revista Desafíos, Bogotá, Colombia (20) 149-187.

Bardach, Eugene (1998). Los ocho pasos de las políticas públicas. CIDE. México, 254pp.



5 principios para simplificar tu vida (vive más sustentable y responsablemente)

Convertirte en una persona más saludable y amigable con el medio ambiente es más sencillo de lo que imaginas

 

En la última década afortunadamente se ha registrado una aceleración de la conciencia alrededor de nuestros hábitos y prácticas cotidianas, tanto de manera individual como colectiva. Y con esto nos hemos dado cuenta que muchos de estos son innecesarios, insostenibles, poco saludables y, en resumen, ridículos –sí, aunque suene un tanto radical.

Para transformar estos viejos vicios se necesitan básicamente dos cosas: información y voluntad. Esta última, sobra decir, depende de cada quién. Pero en cuanto a la primera, existe hoy mucha información disponible vía diversos medios; sin embargo, a veces parece ser demasiada, tanto que incluso puede resultar confusa. Y precisamente por eso decidimos compartirte este sencillo listado para guiar un proceso de simplificación de tu vida, orientado a una existencia más saludable, sustentable y responsable:

Reduce tu consumo: sin poner en jaque tus comodidades, o al menos la mayoría de ellas, lo cierto es que con dedicar unos minutos a reflexionar en las cosas que consumes es muy probable que logres detectar entre un 20 y 40% de esas cosas como innecesarias y completamente dispensables (aun guardándote esos pequeños “lujos” o premios que todos, de vez en cuando, nos merecemos).

Reduce tu desecho: obviamente va de la mano con el principio anterior, pero si además de disminuir tu consumo recurres a prácticas como el reciclaje, la composta y regalar cosas aún servibles en lugar de tirarlas a la basura, entonces ya tendrás garantizada una reducción sustancial de tu desecho. 

Crece tu alimento: ¿sabías que con unos pocos metros de terraza, e incluso en balcones o interiores, puedes autoabastecerte de entre un 10 y 20% de tu alimento? Además, si quieres crecer una porción relativamente considerable de tu alimento, esto te obligará a imponerte una dieta más saludable, basada en frutas y vegetales. 

Reduce tu consumo de electricidad y agua: aquí no sólo puedes seguir un protocolo básico para reducir tu consumo de luz y agua; también puedes recurrir, por ejemplo, a la recolección de lluvia o complementar tu consumo eléctrico con fuentes alternativas, por ejemplo paneles solares o biodigestores. 

Procura un transporte más inteligente: y aquí no decimos sólo sustentable, ya que desplazarte en bicicleta, a pie o, en todo caso, privilegiar el transporte público sobre el automóvil, no sólo es mucho más amigable con el medio ambiente; en muchas ocasiones también es más práctico e incluso rápido. 

 



Pequeña guía de bibliotecas verdes

Gracias a que la sustentabilidad se ha vuelto más popular, algunas bibliotecas del mundo han seguido los pasos de la construcción ecológica y ahora sirven de modelos a seguir para el resto de ellas.

Como parte de la tendencia ecológica de la arquitectura, algunas bibliotecas se están moviendo hacia un modelo sustentable. Siendo casa de tanto conocimiento no es extraño que tengan el futuro en mente y actúen para proteger el medioambiente mediante el reverdecimiento de sus estructuras. De acuerdo con LEDA (Liderazgo en Energía y Diseño Ambiental), una construcción ecológica es una que se ha construido con lo siguiente en mente:

  • La estructura fue diseñada y construida utilizando desarrollo sustentable de sitio
  • Ahorro de agua
  • Eficiencia energética
  • Selección de materiales verdes
  • Calidad ambiental en los interiores

Las siguientes son tres bibliotecas que lo están haciendo bien. Cada una un modelo a seguir:

Biblioteca pública de Taipéi, Taiwán

Esta biblioteca abrió en el año 2006 y fue el primer edificio verde de Taiwán. No sólo la estructura está hecha de material reciclado, sino que el techo contiene paneles solares que convierten el sol en electricidad. El techo inclinado también recoge agua de lluvia que se utiliza para jalar los excusados.

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Biblioteca de la ciudad Battery Park

La rama de la Biblioteca pública de Nueva York, Battery Park, es la más verde del sistema. Abrió al público en 2010 y destacó por sus pisos de madera construidos con pedazos de marcos de ventana, un tapete hecho de llantas viejas de camiones y una escalera hecha con vidrio y espejo reciclados. Pantallas planas y televisiones anuncian cuánta energía se está consumiendo cada minuto.

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Mi Casa de Árbol, Singapur

La primera biblioteca verde para niños abrió en 2013. Su iluminación es a base de luces LED, los anaqueles son reciclados al igual que sus tapetes. Lo increíble es que en el centro tiene una preciosa casa de árbol construida con más de 3 mil botellas de plástico recicladas, recolectadas por el público.

[OEDb]



5 lecciones de las compañías que han hecho productiva la sustentabilidad

Un nuevo estudio encontró que las compañías que adoptan la sustentabilidad están haciendo más dinero que antes. Aquí hay 5 consejos que podemos aprender de estas compañías.

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Buenas noticias para los líderes empresariales: cada vez hay más evidencia de que la sustentabilidad sí va de la mano con las ganancias; y lo confirma el reporte “The Innovation Bottom Line” de MIT y del Boston Consulting Group, que examinó la administración de 2,600 ejecutivos alrededor del mundo.

De acuerdo con este estudio, el número de compañías que ha obtenido ganancias al cambiar sus modelos de negocios y al incorporar iniciativas sustentables ha aumentado del 23% del año pasado a 37%.

El estudio toma de ejemplo a Kraft Foods, ahora conocidos como Mondelez International:

A través de innovaciones en su cadena de suplementos, la compañía redujo significativamente los costos de empaque. El nuevo plástico contendedor requiere 50% menos energía para producirse y utiliza 28% menos material que sus predecesores. Los nuevos contenedores, más grandes y más fáciles de utilizar, y que también son menos caros para producirse, son extremadamente con los restaurantes, lo que le ha dado a Kraft una ventaja competitiva debido a sus menores costos.

Impresionantemente, el 61% de las compañías que han cambiado sus modelos de negocios, al incorporar la sustentabilidad como una parte primordial de su administración, afirman que han obtenido beneficios económicos de sus esfuerzos.

Todas estas compañías comparten 5 prácticas en común:

    1. Están preparadas para cambiar sus modelos de negocios.
    2. Integran la sustentabilidad directamente en sus negocios.
    3. Mantienen un registro del desempeño de los nuevos modelos.
    4. Entienden cómo sus clientes ven la sustentabilidad y cuánto están dispuestos a pagar por ello.
    5. Colaboran con personas y grupos ajenos a su organización.

En resumen, el reporte sólo reitera lo que muchos profesionales ya sabían instintivamente: que los esfuerzos sustentables deben ser integrados en un negocio a todo los niveles y que la responsabilidad es clave para obtener metas.

[Co.EXIST]

 

 



Ecología VS Comodidad

Un estilo de vida ecológico es esencialmente austero, algo diametralmente opuesto al abanico de comodidades que propone el consumismo como un requisito para la felicidad artificial

Me desagrada hacer cualquier cosa a la luz de un foco ahorrador: leer, escribir, jugar un juego de mesa, platicar o sólo estar ahí, intentando pensar en nada. Las impresiones en hojas recicladas me confunden. No me gusta andar a tientas en la oscuridad cuando sé que existe la posibilidad de accionar un interruptor para que el lugar se ilumine. Todos los días me baño y casi todos los días me pesa estar obligado a captar el agua fría que viene antes de la caliente y tener que cerrarle mientras me enjabono. Degusto ávido la carne de los ganados más comunes poniendo menos interés en su origen y sus certificaciones que en su sabor. Alguna vez leí o me dijeron que los aparatos como la tele o el estéreo consumen energía incluso al estar apagados, a causa del dispositivo de control remoto, entonces los desconecté y ahora siempre olvido que están desconectados y siempre, cuando me encamino rumbo al enchufe, me pregunto por qué adopté esa medida, por qué me siento compelido a obedecer esas consejas. Por fortuna no tengo coche ni sé manejar y me ahorro así el dilema de si usarlo o no, de si es preferible optar por el transporte público o, mejor aún, caminar o montarse en la bicicleta.

La acumulación de estas insignificantes experiencias me ha convencido de la disputa quién sabe si irresoluble entre ecología y comodidad, de la contradicción inherente entre la forma de vida que predican unos y otros sacerdotes.

Por un lado el modo de ser burgués, que venimos arrastrando más o menos desde el siglo XVIII. Ese modo de ser que privilegia el confort, la satisfacción propia, el egoísmo, que convierte al trabajo y el dinero en argumentos y justificantes de acciones y conductas: si lo compraste, si trabajaste tanto para tenerlo, si ya lo pagaste, nadie puede decirte que no uses lo que compraste, lo que tienes, lo que pagaste. A la par que esta forma de pensar y actuar se originó y asentó inadvertidamente en la Revolución Industrial, no por casualidad surgieron ciertas fantasías fincadas en los avances de la técnica sobre sociedades ociosas cuyos bienes serían producidos por máquinas y no por hombres: la humanidad sintió al alcance de la mano el edén perdido hacía tantos siglos.

La combinación de ambas tendencias ha producido efectos varios y complejos que yo alevosa y quizá equivocadamente sintetizaré así: desde el siglo XVIII el hombre ha intentando conquistar la comodidad a través del trabajo, el dinero y las máquinas y ha hecho de los dos primeros la razón que justifique el uso de las máquinas en aras de la comodidad. Una cómoda tautología.

Sin embargo, el discurso ecológico contemporáneo se encuentra en el punto opuesto de esta búsqueda casi mítica del modo de ser burgués. A la comodidad del auto, del agua caliente, de la luz brillante, enfrenta opciones no incómodas per se, sino incómodas en un mundo que se ha acostumbrado a conseguir la comodidad a cualquier precio. El lujo (más relacionado con el valor simbólico y social de las cosas) también tiene su vela en el entierro del planeta. El automóvil representa al mismo tiempo lujo y comodidad. Comer carne de res es menos comodidad que lujo y no tiene mucho que incluso era signo de distinción, ahora es ocasión de culpa o de vergüenza y tal vez en el futuro sea de linchamiento si enunciados como este (sacado de aquí) se vuelven dogmas: «Un simple vaso de leche en el desayuno puede representar un gran costo ambiental para el planeta».

No sé si haya manera de conciliar ambas posturas. Pienso que no si ambas conservan su forma actual. Pero son los ecologistas quienes quieren cambiar al mundo.

Texto originalmente publicado en Pijama Surf

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