¿Quieres convertirte en un árbol después de morir? Ahora es es posible

Capsula Mundi, empresa italiana que propone crear cápsulas orgánicas que sustituirán a los ataúdes.

Uno de los temas que más ha enviciado al ser humano es la muerte. La incógnita del más allá nos permite crear soluciones viables para la aceptación de este fin desconocido; como por ejemplo, terapias asociadas con la tanatología, facilitaciones económicas para los preparativos legales, el porvenir tanto de nuestras propiedades como nuestro cuerpo, entre otras.

Sin embargo, en contadas ocasiones se ha tomado en consideración el efecto que tiene un cuerpo inerte en el planeta. Aún muerto, un cuerpo continúa dejando una huella de carbono en el planeta. Por lo que se han desarrollado proyectos que posibilitan la posibilidad de generar vida a partir de la muerte; es decir, plantar árboles con base en las cenizas de los cuerpos. Por ejemplo, Urban Death Project es un diseño de Katrina Spade, quien convirtió a los cuerpos en material nutritivo para la tierra en granjas, jardines comunitarios y plantíos cercanos. Otro proyecto es el de la francesa Margaux Ruyant, quien utilizó una urna fúnebre fundida en el proceso del duelo a fin de plantar un árbol en las cenizas del difunto. Estas ideas planean transformar la visión “estática” de una muerte a una fluida, agradecida, ecológica y viva.

bebf2589-c8ac-48b9-a6cb-d729a72a7fe9.quality_lighter.inline_yes1De ahí surge Capsula Mundi, empresa italiana que propone crear cápsulas orgánicas que sustituirán a los ataúdes. La cápsula, hecha con materiales biodegradables, contendrá al cuerpo en posición fetal para así enterrarla debajo de un árbol, el cual se alimentará de los desechos orgánicos creciendo y fortaleciéndose en los próximos diez y 40 años.

Este proyecto pretende colocar una cápsula a lado de la otra, de modo que se pueda sustituir un cementerio con un bosque en honor a los difuntos.



Otorgan amparo y protección judicial al manglar Tajamar

La viralización en redes sociales del ecocidio del manglar Tajamar provocó la atención de numerosas instituciones para frenar la ambición de las empresas turísticas sobre la biodiversidad de la región. Ahora, de acuerdo con el periódico La Jornada, el tercer tribunal del vigesimoséptimo circuito otorgó un amparo y protección de la justicia federal a grupos […]

La viralización en redes sociales del ecocidio del manglar Tajamar provocó la atención de numerosas instituciones para frenar la ambición de las empresas turísticas sobre la biodiversidad de la región. Ahora, de acuerdo con el periódico La Jornada, el tercer tribunal del vigesimoséptimo circuito otorgó un amparo y protección de la justicia federal a grupos ambientalistas que se opusieron a la construcción del complejo inmobiliario –el cual causó la devastación de 59 hectáreas de manglares–. 

Frente a esto, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos  Naturales –Semarnat– se abstendrá de ejecutar la autorización del impacto ambiental otorgada al Fondo Nacional de Turismo –Fonatur–, prohibiendo la remoción del manglar para llevar a cabo el complejo inmobiliario. Fue así que tanto el Grupo Ecologista del Mayab –Gema–, Centro para la Diversidad Biológica, Centro Mexicano de Derecho Ambiental –Cemda– y Greenpeace México y otras organizaciones ambientales han solicitado que la Semarnat se vea obligado a abstenerse de emitir una nueva autorización y de restaurar la zona afectada. 

Todas estas organizaciones ambientales aclaran que el tribunal fundó su sentencia para prevenir, promover tanto la responsabilidad como el desarrollo sustentable, y asegurar el reconocimiento de derechos colectivos que prevalecen sobre la propiedad privada en torno a la lucha por la protección y el respeto dle medio ambiente. Para ellos, es indispensable la resolución del tribunal para “identificar cómo se debe restaurar o reforestar la porción del manglar afectada.” Las organizaciones ambientalistas motivan a la resolución del tribunal colegiado en Quintana Roo para convertir el precedente ambientalista en una gran trascendencia y un referente para el derecho ambiental en México. 

Para las organizaciones ecologistas, aplaudimos del mismo modo que el tribunal reconozca el interés legítimo de las quejosas al identificar su residencia en Cancún y principalmente destacando el beneficio social que se hizo valer al querer proteger los manglares del malecón Tajamar. Esto es para combatir la autorización de impacto ambiental del proyecto Anteproyecto malecón Cancún, los trabajos de tala y la remoción del manglar con maquinaria pesada, por violar el derecho humano a un ambiente sano. 

El tribunal evidenció que no existe constancia de que la urbnación y edificación del malecón estuviese terminada, por lo que no son actos consumados de forma irreparable, como er la intención de hacer valer el Fonatur: “Con este amparo ya no hay nada que pueda hacer algún desarrollador inmobiliario y al parecer es la última palabra legal. No obstante, la Suprema Corte de Justicia de la Nación todavía no ha resuelto el tema del derecho a un medio ambiente sano que demandaron 113 niños por la devastación ocurrida en Malecón Tajamar.”

 


¿Por qué las instalaciones de musgo son la solución a la contaminación en las ciudades?

Bajo el concepto de CityTree, estas instalaciones citadinas están cubiertas por musgo, aprisionando cierta materia como óxido nitrógeno y CO2 mientras produce cantidades significativas de oxígeno y refresca el medio ambiente.

Numerosas ciudades del mundo han tenido que adaptarse a la cada vez más creciente sobrepoblación; han tenido que desarrollar nuevas infraestructuras tanto públicos como privados para agilizar el transporte y efectivar la vivencia de millones de habitantes. Desgraciadamente no todas las ciudades cuentan con conceptos y diseños que sean capaces de ser sostenibles tanto con las necesidades humanas como con la resiliencia de la naturaleza. Frente a ello, surge una startup tecnológica llamada Green City Solutions, la cual instala fitros de aire mediante cultivos de musgo. 

Bajo el concepto de CityTree, estas instalaciones citadinas están cubiertas por musgo,  aprisionando cierta materia como óxido nitrógeno y CO2 mientras produce cantidades significativas de oxígeno y refresca el medio ambiente. Cada instalación es alrededor de 3 metros de anchoy 4 metros de alto, en donde hay plantas a lo largo de 2.19 metros de profundidad. Además, es capaz de ofrecer un beneficio ambiental de 275 árboles, absorbiendo 250 gramos de partículas al día y removiendo 240 toneladas métricas de dióxido de carbono cada año. 

De acuerdo con el cofundador de Green City Solutions, Zhengliang Wu, “los cultivos de musgo poseen mucha más área de superficie vegetal que cualquier otra planta. Esto significa que puede capturar más contaminantes.” Y gracias a que cada instalación posee sensores vía Wi-Fi, se puede medir la calidad de aire alrededor de ella: se ha comprobado su efectividad a un bajo costo –cada instalación cuesta alrededor de 25 000– para limpiar el aire. 

 

 

Este tipo de proyectos que busca la ecosustentabilidad de las ciudades proveería numerosos beneficios tanto a la salud general de la población como a la ecología de la región. Varios estudios han comprobado la toxicidad de los contaminantes derivados de los medios de transporte, la basura, entre otros. De modo que incorporar esta tecnología podría ayudar a fortalecer la infraestructura citadina, mejorar el medio ambiente y regular la temperatura de las ciudades. 

 



¿Qué tipo de aire respiras tú? 1 de cada 8 muertes están vinculadas con la contaminación

Un reporte de la Organización Nacional de la Salud nos indica que las condiciones del aire son mucho peores de lo anticipado, y una de cada 8 muertes a nivel global es causa de ello. ¿Qué podemos hacer ante esto?

Cuando pensamos en “calentamiento global”, lo primero que nos viene a la mente es el futuro. Un futuro más o menos lejano en el que la naturaleza acabe por romperse y los humanos tengan que usar toda su tecnología para sobrevivir en condiciones de separación. O Quizá nos venga a la mente el derretimiento de icebergs, esos hermosos monstruos de hielo que no resisten el calor y acabarán por descompensar el balance geográfico. Pero la verdad es que pocas veces pensamos que, en el presente y aquí donde estamos (lejos del polos y lejos del futuro), está habiendo consecuencias fatales.

Y mientras la mayoría de nosotros no pueda hacer mucho más que cambiar nuestro estilo de vida a uno más consciente a un nivel doméstico y local (elemento fundamental en la suma de factores), los gobiernos sí podrían tener un alcance enorme y crucial . Y no necesariamente lo hacen.

Al día de hoy ya hay no miles, sino millones de personas muriendo víctimas de la contaminación. Un nuevo reporte de la Organización de Salud Mundial estima que 7 millones de humanos murieron prematuramente en el 2012 como resultado de enfermedades causadas por la polución del aire. Más específicamente, 1 de cada 8 muertes causada por la contaminación. La vasta mayoría fue del sureste de Asia y el oeste del Pacífico (China y las Filipinas).

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Por supuesto, las amenazas a corto y a largo plazo de la contaminación y el cambio climático están relacionadas. Las plantas de electricidad de combustible fósil cerca de Beijing afectan tanto a la salud de las personas como a la atmósfera. Contribuyen a la acumulación de emisiones que cambiaran el clima en un futuro (y ya lo están haciendo).

El reporte asegura que las prácticas más sustentables en industrias como el transporte, la energía, el manejo de desperdicios pagarán por sí mismos. Incluso afirma que, en la mayoría de los casos, estrategias más sanas también serán más económicas a largo plazo, debido al costo de las enfermedades de las personas que lo sufren.

Recordemos que no hay tal cosa como un “debate en torno al cambio climático”; el cambio climático existe, y es causado por el humano. Mientras los gobiernos y los intereses políticos se decidan a hacer algo al respecto, nosotros, a nuestra pequeña pero poderosa escala, podemos protestar cada vez más al hacer cambios en nuestra vida.



Poetree: la urna fúnebre que te permite plantar un árbol en las cenizas

El proyecto Poetree es una iniciativa poética de devolverle a la tierra lo que es suyo: nuestro cuerpo. En esta urna biodegradable puedes plantar un árbol de cerezo que crecerá alimentado por las cenizas del difunto.

Muy rara vez la muerte es un evento ecológico. Todo lo contrario, los ataúdes de metal y los químicos de embalsamamiento provocan que no pueda haber biodegradación, algo sumamente absurdo si pensamos que la tierra podría sacar mucho provecho de nuestro cuerpo. Y sin embargo, tomando en cuenta que todos vamos a morir y que el ciclo de descomposición es fundamental para la vida vegetal, cada vez hay más iniciativas inteligentes y ecoamigables en torno a las prácticas fúnebres.

Uno de los proyectos más lindos y sencillos es el diseñado por la francesa Margaux Ruyant, llamado Poetree. Se trata de una urna fúnebre que infunde un espíritu poético al proceso de duelo. Poetree es una urna que evoluciona con el tiempo, permitiendo que los seres queridos planten un árbol en las cenizas del difunto.

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La urna está hecha de un anillo de cerámica con los detalles de la persona muerta, un contenedor de corcho y un corcho que sella. Los familiares pueden poner las cenizas del difunto en la urna y llevarla a casa junto con un árbol de cerezo en una maceta biodegradable. Cuando están listos quitan el corcho y agregan tierra dentro de la urna, y el pequeño árbol puede ser plantado en las cenizas.

Después de haber dado al árbol un poco de tiempo para crecer, la urna puede plantarse en un jardín, en dónde el contenedor de corcho puede comenzar su proceso de degradación, dejando solamente el anillo de cerámica en la superficie como una marca conmemorativa del difunto y un hermoso árbol de cerezo emergiendo de él. Esta idea transforma la visión “estática” que tenemos de la muerte hacia una fluida, agradecida y viva.

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¿Está la especie humana al borde de la extinción?

El rápido desarrollo de la tecnología y nuestra incapacidad de reconocer las desastrosas consecuencias de muchos de estos avances podrían hacer que este siglo sea el último de la humanidad.

Un equipo internacional conformado por científicos, matemáticos y filósofos en el Instituto del Futuro de la Humanidad en la Universidad de Oxford en Inglaterra se dedica a estudiar el tipo de amenazas a las que actualmente se enfrenta la especie humana. Todos comparten una escalofriante conclusión: el desarrollo tecnológico ha sido tan rápido que aún no podemos atisbar sus consecuencias.

Los campos de la inteligencia artificial, biología sintética y nanotecnología prometen enormes beneficios médicos y tecnológicos, sin embargo el grupo de científicos considera que “En términos de  responsabilidad moral tenemos un nivel infantil, pero con la capacidad tecnológica de adultos”. El grupo, conformado por Doctor Nick Bostrom, el director del Instituto, el genetista Seán O’Heigeartaigh y Lord Rees, Astronomo Real del Reino Unido entre otros, enfatiza la importancia de entender que “estamos desarrollando cosas que podrían salir profundamente mal”.

O’Heigeartaigh destaca que si bien las intenciones de los investigadores son generalmente buenas, la manipulación genética —la deconstrucción y reconstrucción de estructuras genéticas— podría llevar a eventos inesperados cuando algo bueno se vuelve malo después de transferirlo a otro ambiente y que “Con cualquier tecnología poderosa deberíamos pensar bien en qué es lo que sabemos —sin embargo, podría ser más importante saber sobre qué cosas no estamos del todo seguros”.

Por su lado la inteligencia artificial, la biotecnología y nanotecnología son herramientas increíblemente poderosas que “tienen reacciones en cadena, así que empezar con pocos recursos podría encausar proyectos que afectan a todas las personas del mundo”.

Según Lord Rees “Este es el primer siglo en la historia del mundo en el que la amenaza principal es la humanidad”. Ahora, si bien hemos sido capaces de sobrevivir miles de años de enfermedades, desastres naturales, predadores y el cambio ambiental, parece poco probable que nos extingamos tan pronto, es decir, aún con dos guerras mundiales y epidemias de gripe durante el siglo XX, la población mundial continuó creciendo rápidamente. Pero, según Bostrom lo preocupante es que estas amenazas son nuevas, y “no tenemos un historial de haberlas sobrevivido”.

Más allá de ser una predicción que parece sacada de una novela de ciencia ficción, lo que los científicos buscan destacar es que el avance desmedido de la tecnología podría alterar la naturaleza humana de maneras impensables e irreversibles, invitándonos a considerar que tan necesarios o relevantes son los cambios que supuestamente mejorarán a la especie.

[BBC]

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