¿Quieres convertirte en un árbol después de morir? Ahora es es posible

Capsula Mundi, empresa italiana que propone crear cápsulas orgánicas que sustituirán a los ataúdes.

Uno de los temas que más ha enviciado al ser humano es la muerte. La incógnita del más allá nos permite crear soluciones viables para la aceptación de este fin desconocido; como por ejemplo, terapias asociadas con la tanatología, facilitaciones económicas para los preparativos legales, el porvenir tanto de nuestras propiedades como nuestro cuerpo, entre otras.

Sin embargo, en contadas ocasiones se ha tomado en consideración el efecto que tiene un cuerpo inerte en el planeta. Aún muerto, un cuerpo continúa dejando una huella de carbono en el planeta. Por lo que se han desarrollado proyectos que posibilitan la posibilidad de generar vida a partir de la muerte; es decir, plantar árboles con base en las cenizas de los cuerpos. Por ejemplo, Urban Death Project es un diseño de Katrina Spade, quien convirtió a los cuerpos en material nutritivo para la tierra en granjas, jardines comunitarios y plantíos cercanos. Otro proyecto es el de la francesa Margaux Ruyant, quien utilizó una urna fúnebre fundida en el proceso del duelo a fin de plantar un árbol en las cenizas del difunto. Estas ideas planean transformar la visión “estática” de una muerte a una fluida, agradecida, ecológica y viva.

bebf2589-c8ac-48b9-a6cb-d729a72a7fe9.quality_lighter.inline_yes1De ahí surge Capsula Mundi, empresa italiana que propone crear cápsulas orgánicas que sustituirán a los ataúdes. La cápsula, hecha con materiales biodegradables, contendrá al cuerpo en posición fetal para así enterrarla debajo de un árbol, el cual se alimentará de los desechos orgánicos creciendo y fortaleciéndose en los próximos diez y 40 años.

Este proyecto pretende colocar una cápsula a lado de la otra, de modo que se pueda sustituir un cementerio con un bosque en honor a los difuntos.



Descubre aquí cómo puedes ayudar a los pingüinos en peligro de extinción

El proyecto, a cargo de la Association of Zoos & Aquariums –AZA–, resulta en una plataforma que ayudará a reducir los riesgos que se enfrentan frente a las catástrofes del cambio climático.

Desde hace más de una década se advirtió sobre las significativas consecuencias del cambio climático: desastres naturales, sequías, inundaciones, guerras, hambruna, desaparición de hábitats, de ecosistemas y de numerosas especies tanto animales como vegetales. Ambos polos y su biodiversidad se encuentran entre las principales preocupaciones de científicos y ambientalistas; por lo que prevenir una catástrofe, como la extinción de los pingüinos, se ha convertido en prioridad de varios proyectos. 

Un ejemplo de ello son los nidos artificiales para pingüinos que un proyecto en Kickstarter está tratando de implementar para fortalecer su hábitat y reducir los impactos del cambio climático en su medio ambiente. Este proyecto pretende salvar a 25 000 pingüinos de África en riesgo de extinción al crearles un refugio privisional;  ya que, de acuerdo con los investigadores del proyecto, estos pájaros son incapaces de forjar sus propios hogares a base de guano –excremento– pues los humanos lo ocupan como fertilizante. Sin olvidar, por supuesto, que los animales están en constante riesgo de depredación, hambruna, cambios en el hábitat, entre otros. 

El proyecto, a cargo de la Association of Zoos & Aquariums –AZA–, resulta en una plataforma que ayudará a reducir los riesgos que se enfrentan frente a las catástrofes del cambio climático. Para llevarlo a cabo, AZA propuso el proyecto para volverlo ecosustentable mediante el apoyo de la comunidad: mediante la plataforma Kickstarter han reunido 95 000 dólares, aunque están tratando de alcanzar 150 000 dólares para volverlo real. Dale click aquí para apoyar a este proyecto. 



Alba, el orangután albino que sobrevive contra todo pronóstico

Él, junto con otros 500 orangutanes, se encuentran en el centro de rehabilitación después de permanecer encerrados y al borde de la desnutrición y deshidratación.

Alba es el nombre del orangután albino recientemente rescatado por la Borneo Orangután Survival Foundation. Él, junto con otros 500 orangutanes, se encuentran en el centro de rehabilitación después de permanecer encerrados y al borde de la desnutrición y deshidratación; sin embargo, esta es la primera vez en la historia de la fundación que se está cuidando un orangután albino. 

Actualmente los orangutanes se encuentran en grave peligro de extinción; y en el caso de los orangutanos albinos, como el gorila albino Copito de Nieve y el mono araña en Honduras, son especialmente inusuales. Por esta razón, la fundación ha dado cobijo a Alba con el fin de estudiar el albinismo en simios y en determinar la mejor forma de ayudarlo. Hasta lo que han descubierto los científicos, el abinismo puede afectar a nervios y órganos sensoriales, como los ojos, así como estrés medioambiental y la endogamia en poblaciones aisladas. 

De acuerdo con un estudio realizado por la UICN, 104 000 orangutanes viven en Borneo –un número mucho menor al de 1973–, cuando se estimaba que vivían unos 288 000 orangutanes en la isla. Las principales causas de la extinción de estas especies residen en la casa y la deforestación. Esta destrucción de la naturaleza a través de sequías e incendios, se ha relacionado con una alta demanda de pulpa de papel y plantaciones del árbol de palma. 

Entre las opciones más viables para apoyar la permanencia de los orangutanes es respaldar el trabajo de investigación y de cuidado de proyectos como los de la Borneo Orangután Survival Foundation o la del The Orangutan Project –TOP–; así como reducir el consumo de productos que se relacionan con la deforestación de árboles de palma o pulpa de papel, como es el caso del dulce de avellanas y chocolate Nutella. 

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¿Qué tipo de aire respiras tú? 1 de cada 8 muertes están vinculadas con la contaminación

Un reporte de la Organización Nacional de la Salud nos indica que las condiciones del aire son mucho peores de lo anticipado, y una de cada 8 muertes a nivel global es causa de ello. ¿Qué podemos hacer ante esto?

Cuando pensamos en “calentamiento global”, lo primero que nos viene a la mente es el futuro. Un futuro más o menos lejano en el que la naturaleza acabe por romperse y los humanos tengan que usar toda su tecnología para sobrevivir en condiciones de separación. O Quizá nos venga a la mente el derretimiento de icebergs, esos hermosos monstruos de hielo que no resisten el calor y acabarán por descompensar el balance geográfico. Pero la verdad es que pocas veces pensamos que, en el presente y aquí donde estamos (lejos del polos y lejos del futuro), está habiendo consecuencias fatales.

Y mientras la mayoría de nosotros no pueda hacer mucho más que cambiar nuestro estilo de vida a uno más consciente a un nivel doméstico y local (elemento fundamental en la suma de factores), los gobiernos sí podrían tener un alcance enorme y crucial . Y no necesariamente lo hacen.

Al día de hoy ya hay no miles, sino millones de personas muriendo víctimas de la contaminación. Un nuevo reporte de la Organización de Salud Mundial estima que 7 millones de humanos murieron prematuramente en el 2012 como resultado de enfermedades causadas por la polución del aire. Más específicamente, 1 de cada 8 muertes causada por la contaminación. La vasta mayoría fue del sureste de Asia y el oeste del Pacífico (China y las Filipinas).

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Por supuesto, las amenazas a corto y a largo plazo de la contaminación y el cambio climático están relacionadas. Las plantas de electricidad de combustible fósil cerca de Beijing afectan tanto a la salud de las personas como a la atmósfera. Contribuyen a la acumulación de emisiones que cambiaran el clima en un futuro (y ya lo están haciendo).

El reporte asegura que las prácticas más sustentables en industrias como el transporte, la energía, el manejo de desperdicios pagarán por sí mismos. Incluso afirma que, en la mayoría de los casos, estrategias más sanas también serán más económicas a largo plazo, debido al costo de las enfermedades de las personas que lo sufren.

Recordemos que no hay tal cosa como un “debate en torno al cambio climático”; el cambio climático existe, y es causado por el humano. Mientras los gobiernos y los intereses políticos se decidan a hacer algo al respecto, nosotros, a nuestra pequeña pero poderosa escala, podemos protestar cada vez más al hacer cambios en nuestra vida.



Poetree: la urna fúnebre que te permite plantar un árbol en las cenizas

El proyecto Poetree es una iniciativa poética de devolverle a la tierra lo que es suyo: nuestro cuerpo. En esta urna biodegradable puedes plantar un árbol de cerezo que crecerá alimentado por las cenizas del difunto.

Muy rara vez la muerte es un evento ecológico. Todo lo contrario, los ataúdes de metal y los químicos de embalsamamiento provocan que no pueda haber biodegradación, algo sumamente absurdo si pensamos que la tierra podría sacar mucho provecho de nuestro cuerpo. Y sin embargo, tomando en cuenta que todos vamos a morir y que el ciclo de descomposición es fundamental para la vida vegetal, cada vez hay más iniciativas inteligentes y ecoamigables en torno a las prácticas fúnebres.

Uno de los proyectos más lindos y sencillos es el diseñado por la francesa Margaux Ruyant, llamado Poetree. Se trata de una urna fúnebre que infunde un espíritu poético al proceso de duelo. Poetree es una urna que evoluciona con el tiempo, permitiendo que los seres queridos planten un árbol en las cenizas del difunto.

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La urna está hecha de un anillo de cerámica con los detalles de la persona muerta, un contenedor de corcho y un corcho que sella. Los familiares pueden poner las cenizas del difunto en la urna y llevarla a casa junto con un árbol de cerezo en una maceta biodegradable. Cuando están listos quitan el corcho y agregan tierra dentro de la urna, y el pequeño árbol puede ser plantado en las cenizas.

Después de haber dado al árbol un poco de tiempo para crecer, la urna puede plantarse en un jardín, en dónde el contenedor de corcho puede comenzar su proceso de degradación, dejando solamente el anillo de cerámica en la superficie como una marca conmemorativa del difunto y un hermoso árbol de cerezo emergiendo de él. Esta idea transforma la visión “estática” que tenemos de la muerte hacia una fluida, agradecida y viva.

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¿Está la especie humana al borde de la extinción?

El rápido desarrollo de la tecnología y nuestra incapacidad de reconocer las desastrosas consecuencias de muchos de estos avances podrían hacer que este siglo sea el último de la humanidad.

Un equipo internacional conformado por científicos, matemáticos y filósofos en el Instituto del Futuro de la Humanidad en la Universidad de Oxford en Inglaterra se dedica a estudiar el tipo de amenazas a las que actualmente se enfrenta la especie humana. Todos comparten una escalofriante conclusión: el desarrollo tecnológico ha sido tan rápido que aún no podemos atisbar sus consecuencias.

Los campos de la inteligencia artificial, biología sintética y nanotecnología prometen enormes beneficios médicos y tecnológicos, sin embargo el grupo de científicos considera que “En términos de  responsabilidad moral tenemos un nivel infantil, pero con la capacidad tecnológica de adultos”. El grupo, conformado por Doctor Nick Bostrom, el director del Instituto, el genetista Seán O’Heigeartaigh y Lord Rees, Astronomo Real del Reino Unido entre otros, enfatiza la importancia de entender que “estamos desarrollando cosas que podrían salir profundamente mal”.

O’Heigeartaigh destaca que si bien las intenciones de los investigadores son generalmente buenas, la manipulación genética —la deconstrucción y reconstrucción de estructuras genéticas— podría llevar a eventos inesperados cuando algo bueno se vuelve malo después de transferirlo a otro ambiente y que “Con cualquier tecnología poderosa deberíamos pensar bien en qué es lo que sabemos —sin embargo, podría ser más importante saber sobre qué cosas no estamos del todo seguros”.

Por su lado la inteligencia artificial, la biotecnología y nanotecnología son herramientas increíblemente poderosas que “tienen reacciones en cadena, así que empezar con pocos recursos podría encausar proyectos que afectan a todas las personas del mundo”.

Según Lord Rees “Este es el primer siglo en la historia del mundo en el que la amenaza principal es la humanidad”. Ahora, si bien hemos sido capaces de sobrevivir miles de años de enfermedades, desastres naturales, predadores y el cambio ambiental, parece poco probable que nos extingamos tan pronto, es decir, aún con dos guerras mundiales y epidemias de gripe durante el siglo XX, la población mundial continuó creciendo rápidamente. Pero, según Bostrom lo preocupante es que estas amenazas son nuevas, y “no tenemos un historial de haberlas sobrevivido”.

Más allá de ser una predicción que parece sacada de una novela de ciencia ficción, lo que los científicos buscan destacar es que el avance desmedido de la tecnología podría alterar la naturaleza humana de maneras impensables e irreversibles, invitándonos a considerar que tan necesarios o relevantes son los cambios que supuestamente mejorarán a la especie.

[BBC]

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