Este exitoso corto nos hace reflexionar sobre la “cosificación” de la naturaleza

La Abuela Grillo se ha convertido en un inspirador referente de una sociedad que busca la rentabilidad en todo lo existente.

Las comunidades indígenas del mundo son quizá las mayores víctimas de la mentalidad expansionista de Occidente. La visión de encontrar en la naturaleza, no una parte del todo, sino un producto de venta, ha hecho que las condiciones ambientales sean hoy alarmantes.

En cambio, culturas milenarias que guardaban una relación más íntima con el entorno (la preciosa ilación de las cosas,  y no necesariamente la posesión de ellas) han logrado, en algunos casos, sobrevivir al tiempo y aún viven en muchos países bajo sus preceptos, y en una perenne lucha porque se respeten sus recursos naturales tal y como ellos lo hacen. 

Un exitoso cortometraje, sobre todo en internet, hecho en mancuerna por creativos peruanos y daneses, retoma un cuento mítico de la literatura prehispánica boliviana, un relato indígena Ayoreo: la Abuela Grillo. 

En el corto se hace, de alguna manera, una alusión a la guerra de la defensa del agua de Cochabamba en 2000, pues se pretendía privatizar este recurso. En esta pieza una viejita indígena llora y sus lágrimas son embotelladas como un producto de venta; un mensaje poderoso que invita a pensar en cómo la sociedad contemporánea, más aún con la globalización, parece convencida de que todo se trata de un producto para generar dinero. En este caso, un burdo y paradójico ejemplo de la voracidad que recolecta las lágrimas de una persona que siente la tristeza de un sistema que cosifica lo que encuentra a su paso.

Se trata además de una linda pieza artística que te devolverá algo de la sabiduría indígena en pocos minutos. 

 

Abuela Grillo from Denis Chapon on Vimeo.



Un camino para la defensa de los recursos naturales

En México contamos con un instrumento legal de evaluación de impacto ambiental cuyo objetivo es prevenir, mitigar y restaurar los daños al ambiente.

Los conflictos socio-ambientales generados por proyectos de infraestructura o extracción son cada vez más frecuentes en el país. Sin importar el tipo de proyecto, ni su ubicación geográfica, existe un gran descontento social alrededor de ellos. Generalmente, los conflictos son resultado de una violación sistemática a los derechos humanos, la expropiación del territorio, la exclusión de los pobladores locales de la toma de decisiones y la generación de gravísimos impactos ambientales y sociales. Esto genera un desgaste continuo en el tejido social de nuestro país, por lo que es urgente transformar esta situación.

En México contamos con un instrumento legal de evaluación de impacto ambiental cuyo objetivo es prevenir, mitigar y restaurar los daños al ambiente. Este instrumento debería entonces favorecer el desarrollo de proyectos compatibles con la preservación del ambiente. Sin embargo, a más de 30 años de su origen, es claro que la devastación ambiental continúa y con ello los conflictos siguen empeorando. El procedimiento de evaluación de impacto ambiental tiene graves deficiencias que muchas veces son la causa de los conflictos socio-ambientales y ha dejado de ser un instrumento verdadero de evaluación para convertirse en un mero trámite. Además, la sociedad civil no tiene un verdadero mecanismo de participación y generalmente queda excluida y sin elementos para influir ni en la evaluación ni en la toma de decisiones. Esta desarticulación es aprovechada en todo el país para imponer obras y/o actividades con gravísimos impactos sociales y ambientales.

Es común sentir impotencia ante las injusticias ambientales que se cometen en el país. Sin embargo, muchas veces optamos por quitar la mirada porque pensamos que no hay nada que se pueda hacer. En los últimos años, desde la UCCS hemos diseñado un mecanismo de revisiones independientes a proyectos con altos impactos socioambientales con el objetivo de generar un contrapeso objetivo, técnico y sin conflicto de interés que permita incidir en una mejor toma de decisiones. El reto es grande y cada vez son más los proyectos que amenazan nuestros recursos naturales.

Con esto en mente proponemos compartir y transmitir nuestras experiencias a través de un diplomado en línea con la meta de sumar esfuerzos, que creemos, pueden hacer una gran diferencia en nuestro país. Las revisiones independientes al procedimiento de evaluación de impacto ambiental son un esperanzador camino para la defensa de los recursos naturales, el fortalecimiento de las luchas sociales, la búsqueda de justicia ambiental y la incidencia en conflictos socio-ambientales.

En la siguiente liga se encuentra todo la información sobre el diplomado:

http://mexicosostenible.org.mx/diplomados/rmia

– Dr. Fernando Córdova Tapia

Twitter del autor: @FerCordovaTapia



4 comunidades indígenas que defienden los recursos naturales en México

Estas comunidades locales desarrollan alternativas de vida mediante la articulación con la naturaleza, en defensa del territorio de proyectos mineros, hidráulicos, energéticos, turísticos, agrícolas, químicos y biotecnológicos (transgénicos).

Una oportunidad para detener el actual movimiento hacia la destrucción de la naturaleza y la desigualdad, es plantearse la ecología como una prioridad de base social.

“México es una de las sociedades con los mayores (índices) de riesgo en el mundo, es el resultado de un conjunto de proyectos que bajo la ideológica de la modernidad siembran la destrucción en la naturaleza y el ambiente casi de manera automática. La sociedad mexicana es testigo de la destrucción de nuestro ecosistema: extinción de fuentes de agua, desquiciamiento de equilibrios naturales, abatimiento o desaparición de especies, vegetaciones y paisajes, envenenamiento de aire, manantiales, suelos, alimentos, etc.” (Victor M. Toledo, 2015)

En la organización comunitaria y el buen uso de los recursos naturales, podemos encontrar soluciones a la pobreza, alimentación, desastres naturales, cambio climático, etc. Pero insistimos en malgastar nuestros esfuerzos en exigir y suplicar a aquellos que no desean cambiar las cosas, que lo hagan. El reto es: ¿Por qué no cambiarlo nosotros?.

Existen ejemplos a nivel mundial, que están tratando de solucionar la crisis desde otra perspectiva, con una propuesta que se aleja del modelo de “desarrollo” actual siendo cada habitante partícipe activo del cambio, partiendo desde la base, que es modificar el estilo de vida. Representando un sistema alternativo que propone experiencias comunitarias de pequeña escala, intentando construir la sustentabilidad a nivel local en armonía su entorno natural.

Victor M. Toledo, en su colección de ensayos presentados en el libro Ecocidio en México: la Batalla final es por la vida, estima que en el país el número de proyectos e iniciativas comunitarias alcanza los 1,040 en tan solo cinco (5) estados de la república: Quintana Roo, Oaxaca, Puebla, Chiapas y Michoacán. En donde las comunidades locales desarrollan alternativas de vida mediante la articulación con la naturaleza, en defensa del territorio de proyectos mineros, hidráulicos, energéticos, turísticos, agrícolas, químicos y biotecnológicos (transgénicos) que ponen en peligro sus recursos naturales, cultura, memoria, historia, territorio, etc.

comunidades indigenas mexico

Te compartimos 4 ejemplos de estas iniciativas:

* Cuetzalan, Puebla: Este modelo es un gran ejemplo de lucha contra la destrucción del planeta provocada por la civilizaciónn industrial. La Sierra Norte de Puebla, es una región rica en recursos naturales, paisajes, cultura e historia. Ante la amenaza de proyectos destructivos de los recursos naturales y la cultura de la región, la comunidad logró detener un mega proyecto turístico en 2009 y la aprobación del Ordenamiento Ecológico de Cuetzalan (OE) para la defensa de su territorio, con lo que cualquier proyecto o iniciativa privada, interna o externa, está obligada por ley a proteger los recursos naturales de la zona. Además la organización Tosepan Titaniske (Unidos Venceremos en náhuatl), reúne actualmente a más de 20,000 familias nahuas y totonacas en ocho (8) cooperativas y dos (2) asociaciones civiles, lo que la convierte un referente de organización comunitaria a nivel nacional e internacional.

* Las comunidades indígenas Cherán (Purépecha) y Donaciano Ojeda (mazahua), Michoacán: Impulsan proyectos productivos, forestales, agroecológicos, sociales y culturales para beneficio de sus comunidades. La comunidad Indígena de Donaciano Ojeda es un ejemplo de compromiso con el manejo forestal sustentable, cuentan con reglamentos internos de uso y manejo de recursos naturales que ha sido reconocido a nivel regional.

* Nuevo San Juan, Uruapan: Durante más de 30 años han logrado consolidar un proyecto de autogestión basado en la democracia participativa, la conservación de los bosques, el rescate de la cultura e historia. Es un referente nacional e internacional de control comunitario de los recursos naturales, que ha permitido elevar la calidad de vida de sus habitantes. Un ejemplo exitoso es esta cooperativa:

El caos global, que sacude cada vez con más frecuencia a las sociedades, siempre es doble: ambiental y social. “Las grandes crisis suelen generar ideas profundas (…), es por eso que nos encontramos en un momento en México y el mundo, ideal para imaginar y construir nuevas coordenadas para la acción y la esperanza”, (John Ackerman, 2015).

La iniciativa y la organización comunitaria pueden hacer el cambio para garantizar el uso responsable de nuestros recursos naturales, conservar nuestra cultura y mejorar nuestra calidad de vida, no existe diferencia entre comunidades rurales y urbanas, podemos inspirarnos en casos como estos, que son algunos ejemplos de innumerables muestras de que la organización y el bienestar social, están ligados directamente al cuidado de los recursos naturales.

Estamos en un momento de la historia, en el que no hay vuelta atrás, es indispensable tomar conciencia de nuestra especie, recobrar el sentido de origen y nuestra pertenencia al mundo de la naturaleza. Restablecer un comportamiento solidario con nuestros semejantes (todos los organismos que forman parte del ecosistema), y edificar una ética de la supervivencia basada en la cooperación, la organización, la comunicación y la comprensiónn. ¿Para salvar el planeta?, No. Para nosotros mismos, para ser más felices en nuestro día siendo coherentes con nuestras ideas, empáticos con lo que nos rodea y orgullos de la realidad que estamos construyendo.

Te invitamos a conocer las distintas propuestas y organizaciones que formamos parte de la Red Ambiental Mexicana y sumarte a la que empate más con tus prioridades, pero sumarte al fin, que es la única manera en la que desde la sociedad civil podremos construir esa realidad que queremos y de las enorgullece formar parte.

Referencias: Toledo, Victor M. 2015. Ecocidio en México: La Batalla final es por la vida. Editorial Grijalbo, 176 p.



Pueblos indígenas protegen el 80 por ciento de la biodiversidad del planeta

Los pueblos indígenas siguen dependiendo de los recursos forestales para su supervivencia, especialmente de la caza y recolección de plantas silvestres.

Fotografía principal: agriculturers.com

En su momento, un grupo de investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona se preguntó sobre las prácticas de las sociedades indígenas contemporáneas sobre usos del bosque y la biodiversidad en un mundo preocupado por los efectos del calentamiento global. Para responder a sus incógnitas, estos estudiantes decidieron convivir durante año y medio con tres grupos nativos en Borneo, la cuenca del Congo y la Amazonia.

Durante este estudio de campo, se encargaron de analizar las rutinas, prácticas sociales y formas de interactuar con el medio ambiente. Fue así que los investigadores se dieron cuenta que, pese a que los pueblos indígenas se están enfrentando a cambios culturales y económicos que han amenazado su relación con el medio ambiente, existen métodos importantes para la conservación de la biodiversidad; como los que te compartimos a continuación: 

– En las políticas de conservación de los bosques tropicales se requiere incorporar la cultura local desde un enfoque biocultural; es decir crear alianzas con los pueblos indígenas, quienes cuentan con las herramientas y conocimientos para enfrentar desafíos en el medio ambiente; 

– Es indispensable informar y promover el reconocimiento de los derechos humanos a las comunidades indígenas; como por ejemplo: el derecho a la libre determinación, a la igualdad de género para su existencia, bienestar y desarrollo integral como pueblo, a pertenecer a uno o varios pueblos indígenas de acuerdo con la identidad, tradición y costumbre de pertenencia a cada pueblo, a que el Estado reconozca plenamente su personalidad jurídica respetando las formas de organización y promoviendo el ejercicio pleno de los derechos contenidos en la Declaración, a mantener, expresar y desarrollar libremente su identidad cultural, a no ser objeto de racismo, discriminación racial, xenofobia ni otras formas conexas de intolerancia, a su propia identidad e integridad cultural y a su patrimonio cultural, a la autonomía o al autogobierno en cuestiones relacionadas con asuntos internos, al aislamiento voluntario viviendo libremente y de acuerdo con sus culturas, a gozar de todos los derechos y garantías reconocidas por la ley laboral nacional y la ley laboral internacional, y finalmente a las tierras, territorios y recursos que tradicionalmente han poseído, ocupado, utilizado o adquirido;

www.cultura.gob.pe
www.cultura.gob.pe

– Es crucial promover la transmisión del conocimiento ambiental local entre generaciones y así evitar que la gente pierda consciencia de los cambios que ocurren en el ecosistema. 

Actualmente los pueblos nativos protegen en su territorio cerca del 80% de la biodiversidad del planeta, pero son propietarios legales de menos del 11% de dichas tierras. De hecho, los pueblos indígenas siguen dependiendo de los recursos forestales para su supervivencia, especialmente de la caza y recolección de plantas silvestres. 

Se trata de una sabiduría única sobre el medio ambiente que se ha desperdiciado, denigrado y despreciado. Por lo que reconocer las violaciones de Derechos Humanos contra pueblos indígenas, como asesinatos y abusos contra activistas, es apenas el primer paso para cuidar no sólo el patrimonio de estas comunidades, también del bienestar de nuestro planeta y su biodiversidad. ¿Valdría el esfuerzo entonces retomar estas prácticas ancestrales en nuestros estilos de vida modernos? 



Rarámuris denuncian incremento de amenazas a sus recursos naturales por empresas privadas

Aunque han alcanzado algunas victorias legales para defender sus territorios, al menos en nueve comunidades hay acoso y permisos de explotación de recursos

Los grupos indígenas en México fueron marginados desde la conquista española. Muchos de ellos perecieron, pero otros han conservado sus cosmogonías hasta hoy, y algunos, sus tierras. Aunque se conoce dónde viven los grupos indígenas de este país, numerosos grupos carecen del reconocimiento legal que lo acredite.

En la sierra Tarahumara viven, desde hace unos 15 mil años, los rarámuris. Este ecosistema boscoso y a la vez árido, apenas provee a los habitantes de fuentes para autoconsumo. De esta forma, sus tierras son su único medio de vida. Pero este paraje está impregnado de majestuosidad y belleza: entre las barrancas se avistan paisajes épicos y llenos de limpieza; por ello, algunas empresas buscan hacer negocios forestales o turísticos en la zona.

Recientemente líderes de las comunidades y municipios de Choreáchi, Coloradas de la Virgen y Mala Noche en Guadalupe y Calvo; Huitósachi, Bacajípare y Mogotavo en Urique; Repechique en Bocoyna y Teweríchi en Carichí, denunciaron la exclusión de las etnias de la sierra Tarahumara en los proyectos privados que promueve el gobierno estatal de César Duarte.

Entre los proyectos que se busca imponer, no sin antes enfrentar algunas batallas legales promovidas por los rarámuris, está un megaproyecto turístico de Barrancas del Cobre y el aeropuerto de Creel, que de hecho fue detenido aunque llevaba un avance de 80% de construcción, una situación inédita en la zona. Los indígenas alcanzaron estas pequeñas victorias legales con ayuda de la asociación La Consultoría Técnica Comunitaria (CONTEC).

Lorenzo Moreno Pajarito, primer gobernador rarámuri del municipio de Urique denunció lo siguiente en una mesa de diálogo con algunos senadores mexicanos como Javier Corral y Alejandro Encinas: 

Durante más de 40 años hemos luchado por el reconocimiento de nuestro territorio y la protección de nuestros recursos naturales ante diversos tribunales con acciones jurídicas, administrativas y penales. En todos y cada uno de los juicios hemos presentado pruebas de despojo que hemos sufrido por parte de caciques, mestizos, madereros, empresarios y políticos. Todos y cada uno de ellos han sido protegidos por los gobiernos en turno, ya sea por complicidad u omisión.

Pareciera que las culturas ancestrales en el mundo están gestando nuevas batallas, por la vía legal, para pelear los derechos de sus tierras. Mientras los políticos conciben el despojo de tierras como daños colaterales ineludibles a sus proyectos, la afectación de los indígenas es, para el mundo, la pérdida de un patrimonio cosmogónico que bien podría salvar a Occidente de su propia soberbia, que ha causado una crisis ecológica.

 



Un genocidio silencioso: los suicidios en una tribu brasileña

Cada semana un miembro joven de la tribu Guarani-Kaiowá se suicida. Investigadores creen que se debe a la pérdida de sus tierras, arrebatadas para su explotación comercial.

Por décadas, la tribu brasileña guarani-kaiowá ha sido obligada a abandonar sus tierras para que estas sean explotadas por agricultores. Aislados en una reserva, sus 31 mil miembros experimentan lo que algunos llaman un “genocidio silencioso”.Un miembro de esta comunidad se suicida casi cada semana.

Recientemente Survival International publicó cifras alarmantes: “La tribu tiene una tasa de suicidio 34 veces más alta que el promedio nacional,  como consecuencia de la pérdida de sus tierras ancestrales y los ataques constantes de grupos armados”.

Los suicidios se dan principalmente entre los jóvenes (en promedio tienen entre 15 y 29 años de edad, sin embargo, el más joven registró tan solo 9 años). Esta es la primera generación que ha crecido dentro de la reserva. Generalmente estas se encuentran en tierras peligrosas e infértiles, cerca de las carreteras o en las zonas sobrepobladas en donde la desnutrición, el alcoholismo y la insalubridad son comunes.

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Los guarani-kaiowá ya han perdido el lazo espiritual que tenían con sus tierras. Cuando los agricultores tomaron el territorio para cultivos, alteraron la estructura social de la comunidad. Antiguamente, cuando había una disputa entre las familias, una de ellas emigraba, pero hoy en día se ven obligadas a convivir, resultando en un alto índice de violencia dentro de las reservaciones.

Desde 1990 el gobierno reconoce la problemática de los suicidios, sin embargo, las precauciones han sido insuficientes para asegurar la supervivencia de los guaraníes.

Rosalino Ortiz, miembro de la tribu, explica que “la gente se suicida porque no tenemos tierras. En los viejos tiempos éramos libres, ya no somos libres. Nuestros jóvenes ven a su alrededor y piensan que no hay nada y se preguntan cómo podrán vivir. Se sientan y piensan, olvidan, se pierden a sí mismos y luego se suicidan”.

EL director de Survival International, Stephen Corry, declaró: “Los guaraníes no son un caso aislado —alrededor del mundo los pueblos indígenas tienen tasas de suicidio mucho más altas que la mayor parte de la población. El supuesto “progreso” destruye a los pueblos indígenas”.

La comunidad guaraní está decidida a pelear por sus tierras:

Observatorio

Seguimiento a los asuntos ambientales y de ecología más urgentes de México.

Biblioteca Ecoosfera

Una compilación de lecturas (libros, ensayos, etc) disponibles en PDF sobre temas como sustentabilidad, medioambiente y salud.

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