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Nuevos estudios exhiben la toxicidad de algunos transgénicos que ya se venden en México

En México hasta hoy se han aprobado hasta 135 líneas de transgénicos para consumo humano. Miles de los productos importados, sobre todo de Estados Unidos, están elaborados a base de transgénicos (mayormente los que contienen soya, algodón y maíz). 

Hasta hoy, también en México son importadas anualmente hasta 10 millones de toneladas de maíz de Estados Unidos, y no se sabe con exactitud la cantidad, que de ellas, son transgénicos. Sumado a lo anterior, en México es inexistente una legislación que obligue a las empresas a etiquetar la presencia de transgénicos cuando los contienen. 

Según una investigación presentada recientemente por la Alianza por la Salud Alimentaria, integrada por organizaciones como Semillas de Vida y El Poder del Consumidor, algunas líneas de transgénicos aprobadas por la Cofepris son tolerantes a herbicidas como el glifosato, el cual es tóxico para la salud humana y está presente en alimentos que los mexicanos consumen a diario. Además del glifosato, también otros transgénicos son tolerantes a otros tóxicos. En una rueda de prensa, la Alianza exhibió los siguientes datos y exigió al gobierno que, como ocurre en unos 61 países, al menos en México sea obligatorio el etiquetado que advierta de la presencia de transgénicos. 

•Casi nueve de cada 10 de las líneas transgénicas en el mercado son tolerantes al herbicida “Faena” (“Round-up”, en inglés), cuyo componente activo es el glifosato.

•Los herbicidas son mezclas de sustancias químicas que se asperjan masivamente y son diseñados para matar a las hierbas. El glifosato es el principio activo del herbicida más usado en México, que es el llamado “Faena”. Los químicos de los herbicidas y surfactantes penetran a las plantas y NO se pueden lavar. Los granos (trigo y maíz) y oleagionosas (soya) importados de Estados Unidos tienen concentraciones muy elevadas de glifosato. El Faena es producido por Monsanto productor de las principales variedades de transgénicos. Hasta hace un poco más de 20 años en que no había transgénicos, los herbicidas se asperjaban en los campos antes de la siembra, y los cultivos muy raramente estaban en contacto con estos tóxicos. Pero en las plantas transgénicas tolerantes al Faena (“RoundUp-Ready”) se asperja el tóxico directamente en los cultivos. Los cultivos transgénicos tolerantes sobreviven con altas concentraciones de estos tóxicos. Entonces, los alimentos que se derivan de estos cultivos transgénicos tienen glifosato y otros tóxicos asociados.

•Los estudios científicos han demostrado que el glifosato es un disrruptor endócrino, puede causar daño hepático y renal, causa malformaciones y otros daños en animales experimentales. Se asocia con una mayor incidencia de malformaciones en bebés de madres rociadas o que viven cerca de siembras de transgénicos en Argentina y otros países. Se ha asociado con mayores alteraciones celulares y genéticas en trabajadores en plantíos de soya transgénica en Brasil. En Sudamérica se ha reportado un aumento en incidencia de enfermedades renales, hepáticas y cáncer en zonas cercanas a siembras de transgénicos a partir de que fueron introducidos.

•El glifosato se acumula en el agua, suelo y en aereosoles; puede llegar al agua que tomamos.

•Se ha detectado glifosato en orina y sangre, y en la leche materna. Las personas que presentan este químico en altos niveles están más propensos a enfermedades.

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