Los mexicanos también son los mayores consumidores de pastelillos (además de refrescos)

Coca Cola y Bimbo han inundado dramáticamente los hábitos de los consumidores mexicanos.

En México 7 de cada 10 adultos tienen sobrepeso, y 1 de cada 3 niños también sufre algún tipo de obesidad. Si revisamos los hábitos alimenticios de los mexicanos entonces encontramos que esta sociedad es la mayor consumidora de refresco en el mundo, con 163 litros de bebidas azucaradas al año. Sin embargo, la epidemia de obesidad no viene solo de un hábito tan común como la ingesta de refresco o del uso nocivo de alimentos fritos; uno de los mayores enemigos de la obesidad mexicana es que su sociedad también es la mayor consumidora de panecillos en el mundo. 

Aunado a lo anterior, México no solo es el principal consumidor de refrescos y panecillos en el mundo, sino que su relación de consumo con los segundos lugares del están muy distantes entre sí. Según un análisis que hace el activista Alejandro Calvillo en un artículo reciente, si México es el principal consumidor de pastelillos en el mundo, los belgas, que ocupan el 2º lugar, consumen casi 100% menos. 

En el caso del refresco, México rebasa en 30% el consumo total de refresco del segundo lugar: Estados Unidos. En este escenario, las marcas Bimbo, la panificadora más grande del mundo, y Coca-Cola, una de las compañías más poderosas del planeta, son las responsables de este consumo en México, y en buena medida de la obesidad. 

Calvillo apunta a que si bien las empresas argumentan que sus productos son solo para alimentación esporádica, y que ellos no son responsables de las decisiones de los consumidores, también es cierto que las maquinarias en que invierten: en etiquetados engañosos (gracias a cabildeo político) campañas estratosféricas de publicidad y lúgubres  alianzas: en una promoción reciente “si compra usted una Coca Cola con tapa verde tendrá un descuento de 3 pesos en productos Bimbo, en pastelillos” han abonado notablemente a afianzar su poder en el país.

Bimbo y Coca Cola juntos tienen un red de distribución que superan el millón de puntos de venta en México. ¿En qué medida los consumidores están indefensos contra el poder que ejercen estas corporaciones? ¿La publicidad ha sustituido la labor nutricional educativa? México es el principal consumidor de refrescos y pastelillos. ¿Qué dice ello sobre las mismas corporaciones?



Estos son ejemplos de Coca-Cola violentando el derecho a la salud en México

En la historia reciente del país hay capítulos evidentes de las artimañas de la empresa pese a la salud pública.

La obesidad en México está desbordada, al menos el 73% de los adultos y 35% de los niños la tienen, lo que representa el 52% de la población. Esta condición viene de décadas de bombardeo mediático, la poca cultura de sanidad de la población, la gran disponibilidad de los alimentos chatarra, aunado a los pocos ingresos de la población.

En este escenario, la empresa Coca-Cola ha tenido un rol crucial. México es el mayor consumidor de refresco y las estrategias publicitarias de la marca incluso han llegado a enfermar a las comunidades indígenas de lugares milenarios. 

Aunque la industria argumente que la responsabilidad de consumo recae en las personas  y no en los consorcios, existen claros indicios de la intervención de las empresas chatarras para mantener sus ganancias pese a la salud colectiva. 

Algunos claros capítulos recientes de Coca-Cola en México en contra de la salud colectiva son los siguientes: 

  • Desde que se promovió la ley que prohibe la venta de comida con alto contenido de azúcares simples, harinas refinadas, grasas o sodio al interior de las escuelas preescolar, primaria, secundaria y media superior, Coca-Cola ha sido uno de los férreos oponentes.
  • A través de su embotelladora Corporación del Fuerte ha promovido un amparo para tumbar la ley anterior, aunque solo logró que fuera derogada en el rubro de la educación media superior. 
  • Por medio de el Consejo Mexicano de la Industria de Productos de Consumo (ConMéxico) se ha opuesto incluso a recomendaciones anti obesidad antes de las leyes anteriores.
  • Según el activista Alejandro Calvillo, la representación en México de Coca-Cola ha sido también uno de los principales promotores del etiquetado actual de los productos chatarra en México, el cual dijo “nadie entiende”, y que lleva al consumo de grandes cantidades de azúcar. “Coca Cola ha logrado frenar, junto con otras empresas, un etiquetado realmente orientador, e imponer un etiquetado que nadie entiende”.
  • Ingresaron amparos en contra de los impuestos nuevos a comida chatarra, aunque en este caso perdieron. 
  • Han incrementado estrategias de publicidad como nunca antes, como la impresión de nombres propios en las latas, la estrategia comercial más exitosa en muchos años […] además de la estrategia de meter presentaciones de dos litros y medio, de tres litros, a precios muy baratos, e incluso poniendo el [refresco] Sidral más barato que el agua simple, resultaba más barato comprar el refresco que comprar el agua”, afirmó Calvillo, para el sitio Sinembargo.
  • Han estado impidiendo cualquier legislación que endurezca las medidas contra la obesidad. Hace unos días, en solo un día, los legisladores desecharon 5 iniciativas por la presión de ConMéxico y Concamin


Sociedad civil demanda a Coca-Cola por publicidad engañosa en México

El Sidral Mundet es promocionado como si fuese hecho a base de jugo natural, por ejemplo.

Desde hace unos meses, organizaciones de la sociedad civil en México han estado señalando cómo es que, en general, el etiquetado de los alimentos en este país es engañoso. También han reprobado el cómo algunos distintivos nutrimentales son tramposos. Muchas bebidas que contienen ínfimas cantidades de extracto de jugo de fruta se adjudican en sus publicidades de estar hechas a base de estos y evitan hablar de las grandes cantidades de azúcar empleadas.

Recientemente, la organización El Poder del Consumidor demandó a Coca-Cola por la intensa y engañosa campaña de su producto Sidral Mundet, uno de los más promocionados por la compañía, luego de la mala  reputación que han estando sumando sus productos más clásicos.

“Coca-Cola ha centrado la campaña de los primeros meses del año en una bebida que los consumidores mexicanos consideran erróneamente como saludable o menos mala, engañando en su publicidad para tratar de mantener esa falsa percepción”(…) “Se sigue centrando en presentar a Sidral Mundet como si fuera una bebida en base a jugo de manzana, cuando sólo contiene 1% y no de jugo sino de concentrado de jugo., señaló Alejandro Calvillo, director El Poder del Consumidor.

Una de estas bebidas de 600 mililitros contiene 12 cucharadas de azúcar, que para un niño representa el 240% del máximo tolerable para todo un día establecido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como criterio ideal.

“ El engaño al consumidor es tan evidente que podemos decir que un Sidral Mundet de 600 mililitros contiene solamente seis mililitros de jugo de concentrado, lo que equivale a seis gramos.

“Mientras tanto contiene una cantidad de 60 gramos de azúcar, equivalente a 12 cucharadas cafeteras.” Apuntó en un comunicado la organización.

Las autoridades mexicanas están permitiendo que este tipo de publicidad prevalezca, por lo que ahora miembros de la sociedad civil usarán la vía jurídica contra el poder de las corporaciones, que parece imponerse, pese a las nuevas medidas legislativas en contra de la obesidad en el país.



Baja 10% la venta de refrescos por los nuevos impuestos en México (pese a estrategias publicitarias)

En un año la disminución en el consumo es notable, aun cuando algunas marcas han implementado ingeniosas estrategias de marketing

Por primera vez, después de muchos años en auge, cayeron las ventas de los refrescos y las bebidas azucaradas en México. Este país es el principal consumidor de refrescos y también el más obeso del mundo, tanto en el nivel infantil como adulto.

El año pasado fueron etiquetados nuevos impuestos a las bebidas azucaradas y al refresco; también se bloqueó la publicitación de comida chatarra en horarios para niños (aunque algunas marcas lograron colarse tramposamente, pese a no ser nutritivas). En este contexto, han emergido los primeros resultados de ventas. 

Afortunadamente, en un año cayeron 10% las ventas de refrescos, desde el inicio de la aplicación de los nuevos impuestos (aproximadamente de 1 peso por litro). Esto pese a las estrategias de marketing altamente afectivas implementadas por Coca-Cola (principal refresco ingerido en México), que desde julio ha incrustado nombres de personas a sus latas para generar un vínculo emocional con los consumidores. Según la propia marca: “Las reacciones positivas de la gente nos han dejado impactados, pues más allá de un nombre en un empaque hecho especialmente para ellos, se han creado motivos para compartir momentos de felicidad con quiénes más quieren” (declaración de José Luis Basauri, director de marca de Coca-Cola México para El Financiero).

En una reciente encuesta hecha por la Alianza por la Salud Alimentaria se develó también que 52% de los mexicanos considera que consume menos refresco y 16% de los padres señala que sus hijos casi nunca los consumen, 9% más que el año pasado. Al parecer, los nuevos impuestos están impactando positivamente en la disminución del consumo en bebidas chatarra; ahora, las organizaciones como la antes mencionada buscarán que parte de los nuevos impuestos sean destinados verdaderamente a la implementación de bebederos en las escuelas de todo el país.



Otra razón para que dejes de consumir refresco…

De acuerdo con la investigación de la Keck School of Medicine, el nivel de la fructosa supera el 55 por ciento del contenido de azúcar en total.

Desde 1980, el índice de obesidad ha ido en aumento a nivel mundial. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor de 1 400 millones de adultos viven en condición de sobrepeso; mientras que 200 millones de hombres y 300 millones de mujeres, son obesos. 

Varios investigadores han tratado de encontrar las verdaderas razones de esta epidemia metabólica: el sedentarismo, una dieta alta en calorías vacías, horarios y proporciones inestables de los alimentos, etcétera. Uno de los encargados de esas investigación es Robert Lustig, neuroendrocrinólogo y presidente del Institute for Responsible Nutrition, quien explica que el enemigo non plus ultra de la obesidad no es la grasa, sino el azúcar:

El verdadero problema no es la obesidad ni la grasa. [Es] la industria de la comida que quiere que nos enfoquemos en tres mentiras, las cuales nos mantienen en un estado de culpa. La primera, es la obesidad. La segunda, una caloría es una caloría. La tercera, todo es acerca de una responsabilidad personal. Es decir que, si la obesidad hubiera sido el problema desde un principio, las enfermedades relacionadas con el metabolismo no hubieran aumentado en los últimos años. Si fuera sólo un problema conductual, más de la mitad de la población no tendría problemas. Entonces debe ser la presencia de otro factor. Y ése es el azúcar.

Desgraciadamente, a donde dirijamos nuestra mirada, encontramos la presencia casi omnipresente de este condimento dulzón. Está en alimentos naturales como las frutas; pero también en los deliciosos panecillos, pasteles, frutas en almíbar, refrescos y demás gustos culposos. 

Entonces, si el azúcar se encuentra en alimentos benéficos para la salud… ¿por qué entonces puede causar tanto daño? 

En las etiquetas de nutrición, el azúcar es sólo azúcar. Pero cuando el cuerpo empieza a metabolizar este producto, se distinguen dos tipos de moléculas: la glucosa, la cual ofrece energía al cuerpo; y la fructosa, que sólo puede ser procesada en el hígado y se encuentra asociada con la diabetes tipo 2 y la obesidad. 

El problema se presenta cuando consumimos más fructosa de la que deberíamos al ingerir alimentos como aquellos panecillos, pasteles,  refrescos y demás. A diferencia de la glucosa, que funciona para energizar al cuerpo, la fructosa se convierte en grasa y aumenta el riesgo de enfermedades como la diabetes y problemas cardiovasculares. 

En el caso de los refrescos, de acuerdo con la investigación de la Keck School of Medicine, el nivel de la fructosa supera el 55 por ciento del contenido de azúcar en total como VitaminWater, Pepsi, Coca Cola, Sprite, Dr. Pepper, Arizona, entre otros. Mientras que bebidas como Red Bull, CapriSun, Snapple y la Coca Cola de México, no contaban con niveles altos de fructosa. 

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Cooptando la crítica: Coca Cola crea Instituto para la Salud y Bienestar de México

Las mega corporaciones suelen cooptar la crítica con programas filantrópicos, mientras su daño persiste.

 

Beber refrescos es nocivo para la salud, y aunque pareciera una obviedad, no lo es. Apenas hace pocos años comenzó a revelarse la descomunal cantidad de azúcar que tienen estos productos, 1 cucharada de azúcar por cada 50 ml. México, según cifras de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura), en el 2013 alcanzó el primer lugar en obesidad en el mundo, con un porcentaje del 32.8% de adultos con este problema. Según la Alianza por la Salud Alimentaria, también uno de cada tres niños es obeso.

El mismo año México se convirtió en el primer consumidor de refrescos del mundo. La relación entre obesidad y consumo de refresco está estrechamente ligada por la cantidad de azúcar de las bebidas. En este sentido, Coca Cola es la marca preferida en este país, según estudios de mercado, el 78% la prefiere.  Aunado al consumo masivo de refresco en México,  no hay suficiente información para que la gente dimensione lo que está ingiriendo, a pesar de medidas como el aumento de impuestos a los refrescos. La especificación hasta hoy en el etiquetado está basado en engañosas porciones que hacen creer que lo que se consume es poco.

En todo este contexto se anunció que Coca Cola creará el Instituto de Bebidas para la Salud y el Bienestar. El objetivo de la institución es detonar y expandir la ciencia, un espacio para la publicación de estudios de la academia, y otros sectores sobre temas sobre  salud, hidratación y bienestar.

“Queremos llegar a ser un referente social; gestionar información donde los expertos den a conocer sus trabajos y nosotros les demos difusión; desarrollar programas en función de la comunidad científica, para mejorar la nutrición y la salud de la población”, explicó el directivo del proyecto Torres y Gutiérrez Rubio.

El caso tiene dos vertientes polémicas. Si Coca Cola promociona y vincula información científica sobre salud, se trata de una evidente estrategia mercadológica para mejorar su imagen, una viejo anzuelo marketinguero para cooptar la crítica. Pero lo más controversial es el hecho de que una empresa avale información científica, que pueda justificar sus productos. El mundo de la ciencia no debe ser aprobado, o curado, por un consorcio con intereses específicos, como la expansión de sus utilidades. Ciencia y mercado son dos vertientes que habrían de permanecer independientes, un beneficio colectivo fundamental.

 

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