Estudio demuestra que tu perro percibe si estás alegre o colérico

De acuerdo con la investigación, los perros pueden discriminar las expresiones humanas de enojo y felicidad.

Alegres y entusiastas, los perros se han ganado el apodo de ser “el mejor amigo del humano”. Inclusive, su presencia en un hogar altera la dinámica de una familia, ya que la vuelve más cercana, empática y apegada. Este hecho se vuelve a confirmar con los estudios realizados en la Universidad de Medicina Veterinaria de Vienna, por el veterinario Ludwig Huber.

De acuerdo con la investigación, los perros pueden discriminar las expresiones humanas de enojo y felicidad: “[P]ueden darse cuenta que estas dos expresiones tienen dos significados diferentes, y no sólo puedes distinguirlo de las personas que conocen bien, también de rostros que nunca han visto con anterioridad.”

A través de condicionamientos operantes, los perros lograron aplicar su conocimiento de las expresiones emocionales en humanos: “Parece que los perros asociaron un rostro sonriendo con un significado positivo, y una expresión facial colérica con un significado negativo.” Para descubrirlo, los investigadores les mostraron a los perros unas imágenes donde, tras haber sido entrenados en discriminar ambas expresiones, tenían que elegir según su criterio. Los canes fueron capaces de seleccionar acertadamente más seguido de lo que los investigadores creyeron.

Este estudio logró enfatizar la empatía de estos animales en relación con las emociones humanas: “Tenemos la esperanza de obtener insights importantes en el vínculo extraordinario entre humanos y uno de sus mascotas favoritas, y en la vida emocional de los animales en general.”

De modo que las conclusiones de este estudio abre la puerta a una vasta investigación en el tema de la terapia asistida con animales (TAA), la cual se encarga de desarrollar empatía en pacientes con alguna psicopatología grave o algún trastorno neurológico.



¿Los perros son capaces de sentir emociones complejas?

Al hablar de estas emociones complejas es esencial comprender que, para sentirlas, se requiere la comparación de nuestra conducta o situación con una expectativa social.

La película de Inside OutIntensamente, en español latino– nos demostró cuáles son las emociones básicas que cada ser humano experimenta a lo largo de su vida: alegría, tristeza, temor, desagrado e ira. Son algo natural. Podríamos decir que se experimentan de manera impulsiva. Sin embargo, existen otras, la combinación de estas básicas, que se vuelven realmente más complejas pues requieren de una consciencia emocional o afectiva. Es decir que, mientras que las emociones básicas suceden automáticamente –sin mucho procesamiento cognitivo–, las emociones complejas requieren de una toma de consciencia de sí mismo, tales como la vergüenza, la culpa y el orgullo. En otras palabras, requieren de una reflexión y una evaluación de uno mismo, las cuales son características intrínsecas del raciocinio del humano. Por lo que, ¿qué tan real es que las mascotas sean capaces de sentir vergüenza tras haber tenido una conducta reprochable?

Al hablar de estas emociones complejas es esencial comprender que, para sentirlas, se requiere la comparación de nuestra conducta o situación con una expectativa social. Por ejemplo, cuando uno siente culpa se debe a una especie de reflexión acerca de la violación de una regla social –tuvimos que estar conscientes de esta regla para romperla y entonces sentirnos mal al respecto. Y ahora vemos a perros, en numerosos videos, sintiendo culpa por haber roto una regla social de conducta… Pero, ¿los perros son reflexivos y evaluadores de su propia conducta?

Entre los humanos, los niños empiezan a experimentar la empatía y otras emociones secundarias alrededor de los dos años –edad, la cual, se estima que es la habilidad mental de un perro. Esta conclusión permite comprender que si un perro mantiene la edad mental de un niño de dos años, significa que también mantiene las emociones. Por tanto, los perros tienen claramente emociones y puede ser que algunas de las que se encuentran en adultos humanos.

No obstante, los científicos se cuestionan si lo que realmente sienten los animales es culpa o miedo a una reprimenda. La evidencia de las emociones primarias, como el amor y la felicidad, es reconocida científicamente; pero apenas hay data empírica que afirma que también son capaces de experimentar emociones secundarias como celos y culpa. Por lo que, cuando un perro actúa con culpa, ¿es porque sabe que hizo algo mal o porque está esperando una consecuencia?

Sin darnos cuenta, quizá los animales –como seres sociales– cuenten también con toda una diversidad de emociones para mantener vínculos sociales. Sin embargo se necesita aún una serie de estudios científicos para comprobar que los animales cuentan con funciones cerebrales similares a los humanos, permitiéndonos sentir emociones complejas como la vergüenza, el orgullo y la culpa.

Scientific American explica que  los cerebros de los perros tienen regiones sensibles a la voz y que estas áreas neurológicas se parecen a las de los humanos. Al compartir estas zonas en ambas especies, procesan las voces y las emociones de manera similar. Ambos grupos responden con la misma intensidad de la actividad neuronal al escuchar voces que reflejan emociones positivas –como la risa: “Los perros y las personas, sin embargo, responden más intensamente a los sonidos de sus propias especies”. De modo que, sólo nos queda preguntarnos: ¿los perros son capaces de sentir vergüenza por comer la basura del basurero? Posiblemente. Quizá sólo sea una manera de neurotizar a los animales a manera de humanos… Y hasta que no se pruebe lo contrario, no hace ningún daño pensar que son seres emocionales.



¿Por qué las personas somos más empáticas con los animales que con otros humanos?

Un estudio comprueba que las personas solemos ser más sensibles con los animales que con otros, acá la respuesta del por qué sucede esto.

Foto: Taringa

Es curioso, los seres humanos, hasta ahora, somos los únicos capaces de ser conscientes plenamente de nuestra condición. Es decir, somos la única especie que puede sentirse, pero también saberse, miserable o alegre, por ejemplo. Un perro puede ser estar sufriendo, pero ese dolor es parte de un presente físico y psicológico; pero pareciera que el ser humano carga con un doble dolor al saberse víctima de ese sufrimiento, algo así como el ¿por qué a mi?

Esta condición, probablemente habría de volvernos más empáticos hacia el dolor ajeno, pero, como seguro habrás notado, a veces pareciera que el dolor de los animales nos es más importante que el de nuestros pares. ¿Por qué sucede esto?

Dos sociólogos de la Universidad Northeastern, Arnold Arluke y Jack Levin, hicieron un experimento para, primero, comprobar si es que esta tesis es verdadera, y dos, averiguar el porqué sucede. En su análisis retomado por Wired, mostraron notas informativas a distintos participantes sobre ataques o situaciones de peligro tanto en humanos como en animales; los analizados se sintieron más empíricos generalmente con los animales que con los humanos a tal grado que en situaciones de peligro preferirían salvar a los animales. En esta investigación también se comprobó que las mujeres son más propensas a sentir empatía por los animales, pero además, en ambos géneros, esta sensibilidad a los animales crece más según la especie. Como podrás intuir,la más alta suele estar dirigida a los perros.

¿Por qué?

La respuesta que encontraron estos investigadores al por qué somos más empáticos con los animales que con nuestra especie es por que encontramos a los primeros mucho más inocentes e indefensos que a nuestros pares.



Mira al perro que ha sorprendido a internet aprendiendo a decir “mamá” (VIDEO)

Un poco de risa, los momentos de apego y felicidad nata.

En internet circula toda una serie de videos acerca de las mascotas y sus hazañas: perros saltando eufóricos sobre pilas de hojas secas o gatos aventando un vaso de agua sólo porque sí. Estos videos, publicados por los dueños de las mascotas, pretenden brindar momentos de risa y alegría, haciéndonos recordar que a pesar de todo las crisis ambientales y humanas, existen cosas por las que vale la pena lucha. La risa, los momentos de apego y felicidad nata.

Por esto, en Ecoosfera decidimos compartirles un video que, seguramente, les recordará la belleza de la humanidad:

Cuando una madre en Utah, en EE.UU., decide enseñarle a su hijo la palabra “mamá” al ofrecerle un poco de comida… Sin embargo, nunca se contempló que Patch, el shepherd australiano a lado del niño, también estaría en esa valiosa lección; ya que fue el segundo quien aprendió a decir “mamá” antes que el humano:

 



Los perros sienten cuando alguien no quiere a sus amos; un estudio

La capacidad protectora de estos animales va más allá del entrenamiento; también está en su intuición y percepción.

La clásica escena de un perro que gruñe a un enemigo de su amo no es solo un cliché. Un nuevo estudio de la Universidad de Kyoto revela que los perros saben quién tiene una actitud o sentimientos hostiles hacia su amo, e incluso pueden recordarlo. 

En el estudio se estudió el comportamiento de 54 perros en tres escenarios distintos donde su amo buscaba abrir un contenedor rodeado de dos individuos. En el primer de los casos uno de los individuos impide que el amo abra el compartimiento mientras la tercer persona no hace nada.  En el segundo caso el amo pide y recibe ayuda para abrir el contenedor mientras la tercer persona no hace nada. En el tercer caso el amo no interactúa con las otras personas en lo absoluto.

La siguiente fase de este experimento fue que la segunda y tercera persona ofrecieran alimento a los perros. Los investigadores encontraron, que incluso tratándose de comida, los perros rechazaban la oferta de las personas que se habían portado hostiles con su amo pero aceptaban la comida de las que se mantuvieron afines o neutras con él. 

Este tipo de solidaridad y alianza era una característica considerada inminentemente humana, pero este ejercicio prueba que los perros también tienen esta empatía.



Los sonidos de tu perro te dicen más de lo que imaginas: un estudio

Con solo escuchar los ladridos o respiraciones de tu mascota puedes descubrir mucho de ellos, mira.

Los ladridos de nuestros perros y sus respiraciones están entre los indicadores más eficaces para saber cuál es su estado de ánimo, sus necesidades o incluso salud. Los perros han desarrollado los ladridos como su manera de lenguaje más profundo, y solo es cuestión de que tú prestes atención a este indicador para que seas capaz de averiguar más de lo que crees sobre ellos. 

Un estudio hecho por la Universidad Politécnica de Madrid ha probado cómo poner atención a los sonidos de los perros puede resultar en adivinar factores impensables como el género, la edad, o incluso el escenario que vive ese animal. 

Para este análisis 8 perros fueron puestos en distintas situaciones como el estar atados a un árbol, jugando a la pelota, defendiendo a su amo de una aparente amenaza o preparándose para un paseo. 

Luego estudiantes de veterinaria fueron analizando los sonidos de los perros para determinar su situación (escenario) y su género y edad. Lo investigadores encontraron que el 85% de las veces los estudiantes pudieron adivinar el género, y 80% la edad. Asimismo los niveles de tino sobre las situaciones que vivían los perros fueron de 55%.

Lo anterior revela que mediante el estudio de los sonidos de los perros; ladridos y respiraciones, quizá podemos saber mucho más de ellos en la vida cotidiana. Se trata de una información que nos descubre la importancia sobre conocer a nuestras mascotas más profundamente y con un poco de atención focalizada.

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