Estudio demuestra que la sauna alarga la vida y mejora la salud de los hombres

Para los investigadores, la frecuencia entre las sesiones establece una diferencia en la salud y longevidad del individuo.

La sauna comenzó siendo un lugar sagrado que se ubicaba en el patio de las casas, y el cual conllevaba a un rito con varios lapsos de purificación corporal y espiritual. La costumbre finlandesa explica que, hasta la II Guerra Mundial, la sauna era el lugar donde se daba a luz y se preparaba el cadáver para el entierro; por lo que se usaba con fines tanto higiénicos como terapéuticos.

Originalmente, la sauna se trataba de un sistema de salas de calor a diferentes temperaturas; donde la primera estaba a 25°C, la segunda a 40°C y la tercera a 60°C. Por lo que se llegaba a combinar el calor seco y húmero, con frío y masajes; lo que proporcionaba beneficios corporales como la eliminación de sebo, toxinas y bacterias.

De hecho, de acuerdo con un estudio publicado en JAMA,  los hombres que asisten regularmente a la sauna gozan de una mejor salud y una mayor longevidad. La investigación tuvo lugar en Finlandia, donde se analizó una muestra de 2 315 hombres entre 42 y 60 años de edad a lo largo de 21 años.

Los resultados mostraron que la población que asistía a la sauna entre dos y tres veces por semana, redujo el riesgo de muerte súbita por infarto hasta un 22 por ciento; y para los que asisten entre cuatro y siete, hasta un 63 por ciento. Por otro lado, el riesgo de muerte por enfermedades arteriales disminuyó entre 23 y 48 por ciento; y de morir por cualquier causa, entre 24 y 40 por ciento menos.

Para los investigadores, la frecuencia entre las sesiones establece una diferencia en la salud y longevidad del individuo. Por ejemplo, para los hombres que se quedan menos de once minutos dentro del sauna, tienen un riesgo de morir por una crisis cardíaca de 7 por ciento mayor que aquellos cuya estancia ronda entre los once y 19 minutos.



La resacralización del alimento como un requisito evolutivo

El británico Jamie Oliver realiza una campaña mundial para revalorizar al alimento como promotor de vida.

Para culturas milenarias la comida es el principio de la concepción sobre el mundo. Es desde el alimento y sus características que estas civilizaciones iban forjando su identidad, pues representaba el principal eslabón de pertenencia después de la familia y la tierra misma: sus frutos constituían la evidencia más palpable de su entorno inmediato, y de sus variables fundamentales, como el clima y la fertilidad.

El alimento es obviamente vital para el desarrollo de la humanidad. Pero la cotidianiedad actual, con la inmediatez como una de sus principales cualidades, ha transformado nuestra relación con la comida. En el factor producción, nuestros alimentos son obtenidos en el menor tiempo posible, bajo el menor costo y en la mayor escala probable. En el componente de preparación y consumo seguimos un modelo de velocidad y vivimos alejados de su proceso de creación –para comprobarlo basta con analizar la hegemonía de la comida rápida.

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Para el chef británico Jamie Oliver, algunas de las principales problemáticas contemporáneas están relacionadas con la calidad de vida y la salud como el estrés y la frustración. Mismas que podrían resolverse, al menos parcialmente, por medio de la revalorización del principal eslabón de las necesidades humanas: la comida. La fundación Jamie Oliver Foundation crea programas en escuelas para que los niños cosechen lo que comen, y comprendan así las propiedades y efectos de cada alimento. Además, esta organización trabaja con comunidades y gobiernos para promover el auto-abastecimiento de insumos vía la agricultura, y la preparación de sus propios alimentos.

Estamos íntimamente unidos a lo que comemos, y debemos de respetar la jerarquía que la alimentación merece –algo así como re-sacralizar está práctica. El hacerlo representa un buen inicio para cuestionar nuestros hábitos cotidianos y, eventualmente, imaginar modelos alternativos al actual sistema. A fin de cuentas parece evidente la sabiduría implícita en ese refrán popular que reza: “Dime qué comes, y te diré quién eres”.

 

 



Remedios caseros para aliviar la fiebre

Muchas infecciones se mantienen en una temperatura corporal normal, por lo que el sistema inmune eleva la temperatura para eliminar del cuerpo a las bacterias

La fiebre es, a pesar del malestar que puede causar, la reacción natural de nuestro cuerpo para protegerse de una infección o una enfermedad. Muchas infecciones se mantienen en una temperatura corporal normal, por lo que el sistema inmune eleva la temperatura para eliminar del cuerpo a las bacterias. Por ello, en la mayoría de los casos, la fiebre es una respuesta corporal que debería dejarse ser.

Esto se debe a que, en caso de reducirla, podría causarse que la enfermedad durara más tiempo. Además, medicamentos como Tylenol o Advil tienden a producir efectos secundarios, tales como problemas del hígado a futuro. Debido a esto, en caso de que la temperatura se mantenga a menos de 39º, puedes dejar que fluya para combatir naturalmente a la infección. De lo contrario, si la fiebre supera los 39º o 40º, es importante disminuirla para evitar cualquier daño neuronal.

Estos hacks naturales te ayudarán a cuidar tu cuerpo en esos momentos de fiebre:

Toma un baño de agua tibia. Si lo haces con agua fría, el cuerpo reaccionará tratando de calentarse.

Enchílate. La capsaicina, una sustancia típica de los chiles, generará sudor y estimulará la circulación sanguínea.

Enfría el cuerpo desde dentro tomando bebidas frías o paletas de jugo de frutas.

Bebe muchísimos líquidos, como agua o tés herbales.

Coloca compresas de agua fría y arcilla en la frente, nuca y vientre.

Después de remojar los pies en agua caliente y los calcetines en agua fría (y exprimirlos), póntelos antes de acostarte.

Prepara una fusión de ruda y eucalipto. Junta en un frasco de vidrio unas ramas de ruda y eucalipto, dos pastillas de alcanfor y ron (hasta la mitad). Deja reposar durante 2 días y guárdalo en un lugar fresco. Cada vez que alguien tenga fiebre, calienta esta preparación y aplícala en las coyunturas.

Alcohol de romero como un cataplasma.

Probióticos.



Estas son las mejores horas para tomar agua (y sus beneficios)

Para activar el funcionamiento de los órganos internos, se recomienda beber dos vasos de agua al despertar

A pesar de que 75% del cuerpo está constituido por agua, cada organismo requiere de esta sustancia para eliminar las toxinas en su interior y, así, maximizar su efectividad en el funcionamiento diario.

En promedio, el cuerpo humano recibe alrededor de 1,400 litros de agua a través de la ingesta entre comidas y la osmorregulación. No obstante, por medio de la orina, heces, respiración y sudoración perdemos más de la mitad de lo que realmente consumimos. Por consiguiente, es indispensable incluir en nuestra dieta diaria 2 litros de agua (no cuenta el café).

Para lograrlo, a veces es necesario contar con ciertos hacks que ayuden a reponer la hidratación en nuestro cuerpo. Uno de ellos, por ejemplo, es el horario ideal para tomar agua:

Para activar el funcionamiento de los órganos internos, se recomienda beber dos vasos de agua al despertar. Mientras que, para evitar el famoso “mal del puerco” (o sueño después de comer), toma un vaso de agua 1/2 hora antes de comer. Mejora la circulación sanguínea al ingerir un vaso antes de bañarte y antes de dormir, evitando el dolor de los calambres en las pantorrillas o muslos.

En caso de haber perdido una gran cantidad de H2O a través de la sudoración, puedes beber una mezcla de jugo de manzana y agua mineral o en un frasco de un litro, coloca una cucharadita de azúcar o miel, 1/3 de cucharadita de sal, jugo de limón o naranja y agua.



Las halófitas o “plantas de sal” podrían ser la solución para el cambio climático

Es tolerante tanto a las sequías como a las inundaciones. Y sus semillas son candidatas plausibles a ser biocombustibles.

La sal, compuesto químico con la fórmula NaCl, es una de las responsables de la salinidad del océano así como del fluido extracelular de algunos organismos. Sin embargo, también es la responsable de la muerte de muchas plantas al absorber sus nutrientes esenciales como el potasio, calcio y magnesio.  

Entonces, ¿cómo pueden sobrevivir las plantas si más del 97 por ciento del agua de la Tierra es salada? De las 400 000 especies de plantas alrededor del mundo, 2 600 se alimentan de agua del mar. Entre ellas, están las halófitas, que quieren decir “plantas de sal”, las cuales están en contacto con agua salada a través de sus raíces en manglares, marismas y pantanos y playas. 

De modo que, esta especie puede convertirse en la clave para el control de recursos naturales. De acuerdo con Mark Anderson, experto en biología y tecnología: 

Entre el aumento del nivel del mar, de las sequías y de las inundaciones, la superficie de agua dulce disponible para la agricultura convencional se está reduciendo rápidamente. Una sexta parte de las poblaciones mundiales basa su vida en los ríos eurasiáticos, cuyos orígenes son de los glaciares del Himalaya, que están desapareciendo por el cambio climático.

[…] Con tierras fértiles tan limitadas y la reducción de suplementos de agua dulce, los cultivos convencionales de biocombustible tienen que pelear por espacios para su propia comida y agua. En ambos casos, estamos quedándonos sin tierras fértiles. 

Entonces entran las halófitas. Edward Gleen, un científico ambientalista de la Universidad de Arizona ve en ellas una manera efectiva de abordar el cambio climático. La deforestación genera un increíble 20 por ciento de emisiones de gases de efecto invernadero  (excediendo de un total de emisiones de carbono de carros, camiones, barcos y aviones de todo el mundo), y la mayor parte de la tala tiene el objetivo de crear espacios para la agricultura de agua dulce. “Si se pudiera desarrollar un nuevo terreno de cultivo usando agua salada del mar y de los desiertos, y preservar todos esos espacios del bosque, eso haría realmente una contribución al balance del carbono y al cambio climático.”

Dennis Bushnell, científico en jefe de la NASA’s Langley Research Center, […] se preocupa no sólo por el análisis de piedras en el espacio sino también por los problemas a nivel global. Él predice que, al desarrollar una agricultura con base en la sal, entonces podríamos controlar los problemas acuíferos en un promedio de 15 a 20 años, liberando casi el 70 por ciento del agua que estamos usando para la agricultura convencional. La belleza de las halófitas es que las puedes cultivar en cualquier lugar donde haya agua salada. Y de eso tenemos en abundancia.”

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[…] De acuerdo con los investigadores de la Universidad de Delaware, una especie perenne llamada Kosteletzkya pentacarpos podría funcionar en el desierto en tierras saladas de las regiones de América del norte, Medio Oriente, al sudeste de Asia y al oeste de Australia. Esta especie puede crecer en tierras saladas, usando irrigación de aguas salinas. No es invasiva. Es tolerante tanto a las sequías como a las inundaciones. Y sus semillas son candidatas plausibles a ser biocombustibles. 

[…] Una investigación publicada en el periódico Renewable Energy, analiza que la planta tiene un potencial como biodiesel y una fuente de etanol, revelando un importante uso comercial como arena para gatos o ropa para animales. 

[…] El cuerpo de la semilla es una importante fuente de aminoácidos. Las raíces, las flores y los biopolímeros en la planta también pueden ser usados como gomas para los químicos industriales. Además es bastante asequible para cultivarse. 

[…]La gran oportunidad de los halófitos, a nivel comercial como ambiental, es el combustible. Pero convertir el biocombustible de halófito a una escala comercial requeriría una enorme demanda de energía. “Las compañías de aceite tendrían que convertirse en agricultures en vez de hacer hoyos en el suelo”, explica Bushnell. 

[…] No hay un switch mágico que provoque que todo desaparezca, y las halófitas no salvarán más pronto al planeta del poder solar, de la necesidad de combustible ni de la ingeniería genética. Quizá no seamos capaces de escapar de lo inevitable, pero al menos podríamos aprender a defendernos de los golpes. 



5 hacks para que tu comida dure más

Estos sencillos consejos pueden ayudarte a siempre tener frutas y verduras frescas en casa y, además, te pueden ayudar a cuidar del planeta y ahorrar mientras lo haces.

No hay nada peor que querer comer un poco de fruta y ver que ya tiene moho. Por otro lado, es alarmante ver cuánta comida se desperdicia en la actualidad. Al dejar que la comida se eche a perder no solo estamos tirando dinero, también estamos desperdiciando el largo proceso que requiere llevar alimentos de la tierra de cultivo hasta nuestras mesas. 

Ahora te compartimos algunos sencillos tips para que tus alimentos duren más:

  1. Para conservar la frescura de los frutos rojos utiliza un poco de vinagre. Cuando recién hayas comprado tus bayas, en vez de meterlas al refrigerador disuelve una parte de vinagre blanco en 10 partes de agua y sumerge la fruta en la solución. Déjala reposar unos 5 minutos, enjuaga, seca y mete en el refrigerador.
  2. Voltea la crema y el queso cottage antes de guardarlo en tu frigorífico. Según Yahoo! Shine, esto crea una especie de vacío que no permite la existencia de bacteria.
  3. Si te gusta cocinar con hierbas de olor frescas, trátalas como si fueran flores. En vez de guardar tu albaca, tomillo, perejil, etc., en una bolsa de plástico en el refrigerador, ponlas en un vaso de agua y déjalas en un lugar fresco. Si cambias el agua cada 2 o 3 días, tus hierbas pueden durar semanas.
  4. Baja la temperatura de tu refrigerador. En vez de tenerlo a 38°C procura tenerlo a 36°C o 37°C. Si bajas más la temperatura se formarán cristales en algunos alimentos y bebidas.
  5. Haz tus propias conservas frutales. Puedes preparar una mermelada de los frutos más maduros que tengas o preparar un jarabe frutal.

Para el jarabe frutal necesitarás 2 tazas de fruta por cada medio litro de vinagre, y por cada taza y media de azúcar (esto último depende de ti, entonces agrega cuanta azúcar desees).

Método de preparación:

  1. Esteriliza tu contenedor: Lava tu frasco en agua caliente con jabón y enjuaga muy bien. Hierve tu frasco y su tapa en una olla por diez minutos.
  2. Agrega la fruta: Saca el frasco con mucho cuidado (utiliza pinzas o guantes para no quemarte. Introduce la fruta, esta puede estar cortada en trocitos o un poco machacada. Las mejores frutas para este tipo de jarabe son los frutos rojos, pero cualquier fruta en temporada funciona.
  3. Agrega el vinagre: Cualquier tipo de vinagre funciona: el vinagre blanco tiene un sabor fuerte, el vinagre de manzana tiene un sabor más suave y afrutado, y los vinagres de vino tienden a tener un sabor mucho más delicado. El vinagre balsámico funciona extraordinariamente bien con cerezas y fresas.
  4. Déjalo reposar: una vez que el frasco se haya enfriado, guárdalo en un lugar frío y fresco como el refrigerador o una alacena. Debe reposar un mínimo de 24 horas y un máximo de 4 semanas.
  5. Cuélalo: hazlo pasar varias veces por un filtro de café, para cuando el vinagre ya no tenga residuos de la fruta. La fruta la puedes emplear en un chutney.
  6. Agrega azúcar: Coloca el vinagre y el azúcar en una olla. Calienta hasta que hierva y mezcla hasta que el azúcar se haya disuelto. Vuelve a colocar en frasco (debe estar esterilizado).
  7. Refrigera: Guarda el jarabe en el refrigerador, si está bien sellado puede guardarse hasta por seis meses.
  8. Utiliza: puedes mezclar una cucharada sopera con agua mineral para crear una bebida refrescante y natural, o puedes añadirla a cócteles o aderezos. 

También en Ecoosfera: Inicia tu propia revolución contra el desperdicio de comida

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