Los drones podrían salvar a la vaquita marina

El gobierno mexicano pondrá en marcha un plan que incluye el uso de tres drones para evitar la pesca ilegal en el Mar de Cortés

Desde hace unos años, distintas organizaciones ambientalistas han estado advirtiendo que la vaquita marina podría extinguirse muy pronto. De hecho, según datos de Greenpeace, quedan sólo 97 ejemplares en su geografía endémica, el Mar de Cortés (México). 

La causa de su abrupta disminución está relacionada con la pesca ilegal en la zona; por ello, vigilar y asegurar la detención de esta práctica es impostergable para salvar a dicha especie. Entre las estrategias que se estarán aplicando para no permitir que la vaquita marina desaparezca están algunas campañas, y también podría figurar el uso de drones para evitar la pesca ilegal en el lugar. 

Recientemente Alejandro del Mazo, representante del gobierno mexicano, declaró que se han estado probando algunos drones para circundar el área del Mar de Cortés y aseguró que se estarán usando próximamente al menos tres de ellos para vigilar el área y así reaccionar con mayor rapidez al momento de detectar pesca ilegal en la zona. 

La pesca ilegal está acabando con la vaquita marina porque se intentan atrapar los peces conocidos como totoaba, cuya pesca es ilícita, pero existe un amplio mercado en China que consume este alimento hasta por 20 mil dólares por kilo del buche de cada ejemplar.

En marzo el gobierno mexicano lanzará un plan para conservar a la vaquita marina, aunque debe aclararse que tal respuesta ha sido el resultado de años de lucha por parte de la sociedad civil para rescatar a este bello animal, cuya apariencia es similar a la de un delfín pero con unos ojos manchados que recuerdan a los de un oso panda; una especie única y que requiere de acciones contundentes por parte de los humanos para sobrevivir. 

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Vaquita, ¿cómo hemos llegado hasta aquí?

En 1978, P. sinus, fue incluida en la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) (Brownell & Robert. 1983).

Autor: Andrea Tapia García

Vaquita (Phoecena sinus), mejor conocida como vaquita marina. Es una especie endémica del Golfo de California que actualmente se encuentra en peligro crítico de extinción con una población cercana a los 30 individuos. ¿Cómo fue que esta especie llegó a este punto?

El Golfo de California, también conocido como Mar de Cortés, es uno de los mares biológicamente mas ricos y productivos en todo el mundo. Su riqueza ecológica y alta productividad, ha hecho que las actividades económicas aumentaran constantemente a lo largo del Golfo, convirtiéndolo en una región económicamente activa y causando un crecimiento incontrolado de la población (Urban, Rojas, Guerrero, Jaramillo & Findley, 2005).

Este mar es el hogar de cerca de 43 especies de mamíferos marinos, incluida la endémica vaquita. Debido a las diversas e insostenibles actividades humanas, como lo son la pesca, turismo, contaminación y cambio climático; los mamíferos marinos de esta área han sufrido diversas amenazas, logrando disminuir sus poblaciones, en algunos casos a un nivel crítico (Arrellano, Torreblanca & Smith, 2014).

Actualmente la vaquita es el cetáceo más amenazado en todo el mundo. Siendo la causa principal son las capturas incidentales en redes de pesca (Rohr, 2016). Durante las actividades pesqueras, los mamíferos marinos son capturados y mueren. Esto es conocido como captura incidental; y representa un problema para muchas especies de cetáceos alrededor del mundo (Danemann & Ezcurra 2007).

El poner en riesgo a esta especie, nos lleva a cuestionarnos ¿Qué se hizo bien?, ¿qué fue lo que faltó?, ¿queda algo más por hacer?. A partir de estas y otras preguntas, se tratará de dar un panorama sobre el porqué esta especie se encuentra al borde de la extinción.

La vaquita (P. sinus), es el cetáceo más pequeño de todo el mundo con un tamaño cerca de los 140 cm. De acuerdo a Norris y Mc Farland (1958; citados por Urban et al. 2005), su distribución se encuentra limitada a la parte Norte del Golfo de California. Suelen estar en grupos pequeños o solitarios y se calcula una vida media de 20 años, con una reproducción de un individuo cada 2 años. Aunque la edad de madurez sexual ha sido difícil de estimar, se cree que maduran alrededor de los 5 años (Mateos, 2017; Brownell & Robert. 1983; Rohr, 2016; Urban et al. 2005).

La vaquita comparte aguas con un pez conocido como totoaba, también endémico de la región. La vejiga de este pez, al que se le atribuyen capacidades afrodisiacas y medicinales, puede venderse en Asia con un precio que llega alcanzar hasta los 60 mil dólares, consumiéndose principalmente en China (El Universal, 2017). Desde el año de 1942, la pesca furtiva y el tráfico para su vejiga han provocado una pesca incontrolada e ilegal, involucrando tanto a pescadores mexicanos como traficantes estadunidenses (Brownell & Robert. 1983).

El primer reporte registrado de vaquita en una red de pesca data del año 1961 por Norris y Prescott. La captura incidental por las flotas pesqueras en la década de 1970, estaba en el rango de decenas a cientos de vaquitas (Brownell & Robert. 1983). En el año 1975, se declaró la veda permanente para la totoaba; sin embargo, la pesca con redes de enmalle siguieron operando.

En 1978, P. sinus, fue incluida en la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) (Brownell & Robert. 1983). Se contrató personal profesional en áreas protegidas y se desarrolló un plan de manejo (Arrellano et al. 2014). A pesar de esto, las pescas incidentales, no se detuvieron, teniendo un rango de muerte de 32 vaquitas por año (Brownell & Robert. 1983).

En 1993, el Alto Golfo de California y el Río Colorado, son decretados Reserva de la Biosfera. El gobierno especifica la protección legal de la vaquita, complementando las regulaciones de la reserva. Al observar que la población seguía disminuyendo, se realizaron estudios de población que demostraron que el área protegida no coincidía con su distribución. Además, la zona de reserva no contaba con los señalamientos adecuados para la prohibición de pesca.

La International Whale Commission (IWC) basándose en un estudio con una mortalidad de entre 39 y 84 vaquitas en 1995 (D’Agrossa et al, 2000), propuso el cierre de la pesquería de totoaba. Se necesitaba reconsiderar los permisos de pesca, realizar acciones para detener el comercio ilegal de totoaba y desarrollar un plan de protección a largo plazo para la vaquita. En dicho plan necesitaba incluirse educación y alternativas para pescadores, así como acciones de monitoreo (Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita marina [CIRVA], 2014). De no ponerse en marcha, calcularon que la población bajaría durante los siguientes 15 años a 50 individuos (Urban et al. 2005).

En la década de los 90 la gestión de áreas litorales se basaba en un modelo integrador, donde se tomaba en cuenta el desarrollo sostenible junto con la participación pública (Pérez C. 2014). Si se observa el caso de la reserva de Cabo Pulmo en Baja California, resulta evidente que para que un plan de manejo sea exitoso, debe haber una implementación de las acciones por parte del gobierno y las personas afectadas por dicho manejo (Olsen et al 1999).

En el caso del Mar de Cortés, se prohibieron las redes de enmalle, pero sin dar una solución a los pescadores. Los pescadores locales argumentaron que las nuevas redes eran insuficientes para mantenerse y que mientras no se diera una solución eficaz, seguirían utilizando redes de enmalle (CIRVA, 2014).

La CIRVA sostuvo que debido a la falta de medidas eficaces para controlar la pesca, las vaquitas habían seguido un rápido camino a la extinción y que para detenerlo se debían retirar todas las redes de enmalle. (CIRVA, 2014). Después de que Omar Vidal, director de la WWF, comentara que las redes de enmalle eran la razón por la que la población de vaquitas se encontraba encolapso, la SEMARNAT (Secretaria de Medio Ambiente y de Recursos Naturales), comenzó a trabajar en una alternativa para sustituir este tipo de redes, trabajo que hasta la fecha sigue inconcluso. (Zamarrón, 2016).

A pesar de las advertencias, el gobierno Mexicano no realizó las acciones necesarias. Inclusive la IWC afirmó que si el gobierno hubiera seguido las recomendaciones, la vaquita probablemente no se encontraría en esta situación. (CIRVA, 2014). No fue hasta el año 2012, que se realizaron los primeros esfuerzos reales para detener el comercio ilegal (CIRVA,2014). A pesar de los esfuerzos en patrullar las zonas y hacer cumplir las normas, el proceso judicial es descuidado y no se logran las condenas establecidas. Consecuentemente, el comercio ilegal no ha podido ser detenido (Méndez E. 2017). En este punto, el retirar las redes de enmalle era insuficiente, se necesitaba prohibir todo tipo de pesca en la zona (CIRVA, 2014).

Debido a los pocos avances logrados, en el año 2016 se lanzó una iniciativa, donde se buscaba considerar la pesca de totoaba como un delito grave y sin derecho a fianza, con la finalidad de cesar con las redes de pesca de manera definitiva. Actualmente esta iniciativa sigue en proceso de revisión. (Garduño J., 2017).

De acuerdo a la CIRVA en noviembre de 2016 quedaban 30 individuos. Al no poder parar la caza ilegal y al borde de la extinción, científicos han propuesto capturar especímenes y colocarlos en un corral marino. Junto con ayuda de delfines entrenados por parte la marina de EUA, se buscaría localizar los individuos para transferirlos a un estanque temporal, construido dentro de su hábitat.

Sin embargo, aunque este plan pudiera llevarse a cabo, los científicos ven poco probable que la reproducción en cautiverio, pudiera restaurar la población. Este plan de manejo, representa una última alternativa, para evitar la extinción de la vaquita, que requeriría de grandes esfuerzos de manera continua, durante décadas (Mendez E., 2017).

Este caso de pérdida de biodiversidad debido al comercio y el tráfico ilegal, la falta de comunicación entre sociedad y gobierno, y la falta de acciones por parte del gobierno Mexicano, Estadunidense y Chino; deberá tomarse como referencia para poder realizar planes de manejo completos, eficaces e integradores. Se debe ayudar a la gente a ver en una perspectiva diferente. Informarlos, entender sus problemas y entre todos buscar una solución. Sólo de esta manera, los recursos marinos podrán ser aprovechados de manera sostenible; y la conservación y el manejo de recursos, podrán ir de la mano.



¿Cuáles son los instrumentos disponibles para la conservación de la biodiversidad marina en el Golfo de California?

Para lograr la protección de sitios prioritarios para la conservación se deberá cambiar de paradigma.

Autor: Alejandro González

Las áreas naturales protegidas (ANP) federales, constituyen el instrumento de política pública más efectivo para la conservación, preservación, uso y aprovechamiento del capital naturales en áreas que son estratégicas para México. Sin embargo, existe una serie de instrumentos alternativos legales que pueden complementar la protección en las áreas aledañas a estas zonas protegidas. Dichos mecanismos son flexibles y son una gran oportunidad para sumar áreas bajo algún esquema de conservación y/o manejo a favor del capital natural de nuestro país.

Este ensayo tiene como objetivo identificar los diferentes instrumentos de conservación alternos a las ANP, incluyendo a estas últimas, así como un análisis descriptivo para su implementación en el Golfo de California (GC). Algunos de estos instrumentos se aplican a zonas de régimen privado, público o con un régimen mixto de tenencia o propiedad. Para ello, se consultó la Estrategia Nacional de Atención a la Biodiversidad Marina y Costera 1 , el Plan de Acción 2 , y en un trabajo conjunto entre Comunidad y Biodiversidad (COBI) y el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) 3 citado en Koch (2015), y en el análisis comparativo llevado a cabo por la GIZ (2015), el Plan de acción para la conservación y aprovechamiento sustentable de la biodiversidad terrestre y marina de la región Golfo de California y Pacífico Sudcaliforniano.

Lo primero que resalta es la importancia del GC, un mar interior que incluye a 5 estados: Nayarit, Sinaloa, Sonora, Baja California y Baja California Sur, con un litoral de más de 5000 km, es poseedor de una gran diversidad biológica (más de 5500 especies) y endemismos, ecosistemas marino-costeros, una belleza paisajística con más de 350 islas e islotes CONABIO (1998), recursos pesqueros de importancia comercial, así como de actividades turísticas (Cortina Segovia, S., Brachet Barro, G., Ibañez de la Calle, M. Y Quiñones Valades, L. (2007). Por otra parte, los procesos de migración en estados del GC, especialmente Baja California Sur y Baja California tienen la segunda tasa más alta de migración (INEGI), así como el aporte al PIB nacional por diferentes actividades productivas, especialmente la pesca industrial, comercial y turismo constituyen agentes de presión hacia los recursos naturales que merecen especial atención.

En este sentido, diversas organizaciones sociales, instituciones de gobierno y agencias internacionales, como RAMSAR, UNESCO y de cooperación internacional como la Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ) GmbH, han puesto especial interés para el establecimiento de esquemas adicionales a las ANP de competencia federal que permitan alcanzar objetivos de conservación y aprovechamiento sustentable de los recursos naturales presentes en el GC. Uno de los compromisos más importantes derivado de la séptima reunión de la Conferencia de las Partes del Convenio sobre Diversidad Biológica (CBD-COP7) celebrada en Kuala Lumpur, Malasia, en 2004, plasmado en el Programa de Trabajo consistió en: “integrar las áreas protegidas en paisajes terrestres y marinos más amplios”, de manera que se favorezca el mantenimiento de la estructura de la y la función ecológica, Sánchez-Ibarra et al (2013). Posterior a esta reunión, y como parte de los esfuerzos regionales para cumplir esto, se llevó a cabo un taller para el análisis de vacíos para la conservación de porciones marinas, mismo que mostró que entre las ecorregiones más destacadas se encuentra el Golfo de California, por ser el primer lugar en número y variedad de ambientes, por contener la mayor concentración de cuerpos insulares, entre otros atributos únicos. Se concluyó, que el 38% de las áreas costeras y marinas del GC debería estar bajo algún esquema de protección o manejo. Por lo tanto, para lograr la protección de sitios prioritarios para la conservación se deberá cambiar de paradigma. Para lograr resultados significativos en la conservación y restauración de nuestro capital natural, será importante aplicar un conjunto de instrumentos públicos, sociales y privados, más allá de reservas y áreas protegidas Sarukhán et al. (2009) citado por Sánchez-Ibarra (2013, p. 56).

La implementación de los diferentes instrumentos que se mencionan a continuación, han sido analizados profundamente por diferentes expertos, instituciones y ejercicios que han involucrado a diferentes actores. La diversidad del GC, los usos a los que está sujeto el capital natural, aspectos socio-económicos, presiones y amenazas naturales y antropogénicas, son factores que dan una complejidad que demanda se consideren un amplio espectro de alternativas.

Entre los instrumentos más importantes considerados en el GAP Marino Costero resaltan los siguientes:

1) Área Natural Protegida Federal,

2) Acuerdo de Destino (ZOFEMATAC),

3) Ordenamiento Pesquero,

4) Sitio RAMSAR,

5) Zona de Refugio (SAGARPA),

6) Ordenamiento Ecológico Regional,

7) Unidades de Manejo para la Conservación de Vida Silvestre (UMA´s),

8) Instrumentos Privados de Conservación,

9) Área Natural Protegida Municipal,

10) Área Natural Protegida Estatal,

11) Áreas de Refugio para Proteger Especies Acuáticas,

12) Protección de Manglar,

13) Manejo Integrado de Zona Costera,

14) Programa de Pago por Servicios Ambientales,

15) Instrumentos de Gestión del Agua,

16) Instrumento de Desarrollo Costero,

17) Hábitat crítico,

18) Concesión ZOFEMAT, 19) Acuerdo de destino (Terrenos Nacionales),

20) Plan de Manejo Pesquero,

21) Regulación de Actividades Turísticas y,

22) Áreas Destinadas Voluntariamente a la Conservación en Sánchez-Ibarra (2013).

Por otra parte, aunado a los anteriores, en un análisis desarrollado por Koch (2015), por encargo de la GIZ, se consideran adicionalmente:

1) Concesiones de pesca para recursos bentónicos (CONAPESCA),

2) Predios Federales para el Aprovechamiento Sustentable (SEMARNAT-DGVS),

3) Servidumbres voluntarias (Juzgado de lo Civil),

4) Usufructo (Juzgado de lo Civil),

5) Ordenamiento Ecológico del Territorio (SEMARNAT),

6) Ordenamiento Turístico del Territorio (OT- SECTUR) y,

7) Zonas de Desarrollo Turístico Sustentable (SECTUR).

En relación a los esquemas de conservación internacional, es destacable las designaciones internacionales, en especial los Sitios Patrimonio Mundial Natural y Cultural de la Humanidad de la UNESCO, así como el Programa del Hombre y la Biosfera (MAB-UNESCO).

Actualmente, las ANP marinas del Golfo de California constituyen un sitio multi-serial que es Patrimonio Mundial Natural de la Humanidad llamado Islas y Áreas Protegidas del Golfo de California, dentro de las cuales, se encuentran inscritas varias ANP en el Programa MAB-UNESCO. 

En conclusión, considero que estos instrumentos de protección y manejo de recursos naturales, deben sustentarse en una serie de factores indispensables para su implementación. 1) La experiencia en el manejo y redes generadas por las ANP en el GC, y en los esquemas de gobernanza desarrollados; 2) Invertir en recursos humanos y financieros para mantener regiones prioritarias en el GC; 3) En las oportunidades que existen para fortalecer el marco legal, especialmente el pesquero (p.e. regresar la pesca al ámbito ambiental); 4) el interés multisectorial que existen en la región para desarrollar mejores esquemas de manejo y conservación del capital natural. Considero que es indispensable contar con recursos (técnicos, económicos, motivacionales) que permitan involucrar más activamente a comunidades asentadas en la costa este de la Península de Baja California para un mejor aprovechamiento de sus recursos, de esquemas que concatenen los esfuerzos comunitarios con los esfuerzos operacionales de las dependencias que tienen presencia en campo. Mi percepción profesional actual, me permite valorar que existen condiciones que permitirían, gradualmente, establecer estos esquemas, favoreciendo a interés y economías locales, a jóvenes tomadores de decisiones, y aprovechar los esfuerzos históricos y actuales de personas que han traducido las tareas de conservación y manejo concienzudo del capital natural y las ANP, en proyectos de vida.



Sólo quedan 30 ejemplares de la vaquita marina en el mundo

Las causas se le atribuyen a la caza ilegal por parte de barcos chinos, los cuales, en la búsqueda de la totoaba, lanzan redes en las que se quedan atrapadas las vaquitas hasta el punto de fallecer dentro de las mismas.

Varias ONG’s lo habían denunciado con anterioridad: la población de las vaquitas marinas se encuentra en peligro de extinción. Desde el 2016 se planificaron e implementaron planes que permitieran salvar a los 60 ejemplares que restaban en las aguas californianas; sin embargo, un año más tarde, los estudios han demostrado que los esfuerzos se vieron reducido a mantener protegidos a tan sólo 30 ejemplares. 

Las causas se le atribuyen a la caza ilegal por parte de barcos chinos, los cuales, en la búsqueda de la totoaba, lanzan redes en las que se quedan atrapadas las vaquitas hasta el punto de fallecer dentro de las mismas. En palabras de Rod Norland, “El camino a la extinción de la marsopa ha estado marcado por esfuerzos de conservación inconsistentes por parte de gobiernos y conservacionistas en ambos lados de la frontera entre México y EE.UU., así como por traficantes de partes de animales en peligro de extinción y de pescadores sin escrúpulos.” Pese a que se lanzó la prohibición de la pesca ilegal en la zona de refugio y que se creó un refugio para las mismas con una inversión de 30 millones de dólares tanto para compensar a pescadores como para promover el uso de otros métodos de pesca, la población de las vaquitas marinas continúa al borde de la desaparición. Agrega, “Funcionarios mexicanos y otros funcionarios del CIRVA dicen que los carteles de narcotráfico incluso se han sumado a la venta por las altas ganancias… y porque ningún pescador ha sido detenido por traficar las vejigas.” 

Para Robert Brownell Jr., científico sénior de la Administración Océanica y Atmosférica Nacional –NOAA–, la vaquita marina es “el integrante más pequeño de los cetáceos, que incluyen a las ballenas y los delfines, y uno de los más recientes en ser reconocidos como parte de esta familia animal por la ciencia.” Pero parece que toda su especie está por extinguirse si no se hace algo al respecto. Por ello, el Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita –CIRVA–, un pánel bilateral de alto nivel compuesto por científicos mexicanos y estadounidenses, pretende salvar a la especie aunque se deba capturar a las que siguen vivas: “Algunos de los científicos creen que, si acaso, hay dos o tres vaquitas marinas y que las dos halladas muertas recientemente –incluida la que estaba sobre la mesa para autopsias en Tijuana– podrían haber sido las últimas. Aunque tendrán que pasar años para poder confirmar el dato.”

Los integrantes de la comisión pusieron artefactos de localización acústica a principios del año en zonas donde habían sido registrados los animales en 2016. Estos artefactos recogen datos de ecolocalización a partir de los “clicls” que usan los animales para navegar y comunicarse entre sí. Sin embargo, en palabras de Brownell, “Hay tantos ojos sobre el agua que es difícil imaginar que no hubiéramos descubierto a alguno. […] Es muy deprimente. Con la reunión queremos dejar claro que cualquier vaquita que no sea sacada de su peligroso hábitat probablemente morirá, y rápidamente. Es una situación desesperada.”

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La población de las vaquitas ha descendido hasta sólo conservar a 60 ejemplares en total.

 
En los mares mexicanos habita el cetáceo más pequeño del mundo, la vaquita marina. Aunque apenas se reconoció su existencia en 1958, cuando se encontraron tres cráneos en una playa, esta especie marina ha caracterizado desde hace siglos el ecosistema marino del alto golfo de California.
 
De acuerdo con la investigación de varias ONG’s –la mayoría americanas–, la población de las vaquitas ha descendido hasta sólo conservar a 60 ejemplares en total. Las causas se atribuyen a la caza ilegal de totoaba, un pez que los chinos consumen significativamente por su vejiga natatoria y el cual puede valer hasta 8 000 dólares el kilo. Es decir que, al buscar a la totoaba, los pescadores ilegales lanzan redes en donde se quedan atrapadas las vaquitas hasta el punto de fallecer dentro de las mismas. 
 
Pese a que se lanzó la prohibición de la pesca ilegal en la zona de refugio de la vaquita, la creación de un refugio para las mismas y la inversión de 30 millones de dólares para compensar a pescadores y promover el uso de otros métodos de pesca, la población sigue disminuyendo. De hecho, se cree que para el 2018, esta especie mexicana pueda desaparecer de la faz de la tierra. Lorenzo Rojas-Bracho, especialista en cetáceos de la Comisión de Áreas Naturales Protegidas de México, sentenció esta situación como una “gran decepción para todos, porque hemos trabajado mucho por revertir la situación.”
 
En vez de aumentar los ejemplares un 4 por ciento cada año, los especialistas vinculados con la preservación de las vaquitas marinas comentan que ha habido un descenso del 18, 5 por ciento anual desde 2005. Rojas-Bracho atribuye a ese descenso a que “la pesca ilegal está fuera de control”. 
 
Actualmente muchas ONG’s aprovechen para conscientizar a la población de esta situación; como es el caso de #SOSVaquita, el cual es el proyecto autónomo e independiente de investigación y producción cinematográfica sobre la Vaquita Marina. El objetivo es prevenir su extinción, por lo que basta que no sólo te informes, también puedas compartir esta información con los hashtag #SOSVaquita, #Mexico, #VaquitaDay.   Para más información, dale click aquí. 
 
 
 


Mexicanos crean un drone para vigilar al Volcán de Fuego

Es uno de los volcanes más activos de México.

Foto: Hernando River Cervantes

El volcán de Colima es uno de los que más actividad presentan en México. Desde 1576 ha tenido más de 40 explosiones. Este 2015 ha iniciado una actividad más frecuente y con ello nos ha arrojado excelentes imágenes sin daño alguno para la población.

Como un medio estético, para obtener increíbles acercamientos al volcán, pero también como una vía científica, investigadores de la Universidad de Colima han creado un drone que es muy distinto a todos los demás, esto porque es capaz de ser manejado desde una lejanía de hasta 6 kilómetros.

Ello permitirá que pueda ser monitoreado como nunca el volcán, ayudando con ello a entender más que nunca su funcionamiento y dar luz sobre sobre este mundo que aún guarda muchos misterios.

El dron es una posibilidad para poder volar y obtener excelentes registros visuales sin riesgo alguno”, dijo el investigador Mauricio Bretón González en una entrevista con la Agencia Informativa del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

Tenemos un archivo inmenso conformado por millones de imágenes que podrán usarse por futuras generaciones para el estudio del coloso. Además, establecimos un sistema de vigilancia que no existía y que hoy día demuestra su solidez e importancia”, mencionó el científico.

 

[La Jornada]

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