Hábitos humanos que quizá no sabías que los perros detestan

Gestos habituales que tenemos para con ellos sin que, en realidad, sean bien recibidos

Cada animal es distinto en su propia personalidad. Incluso los animales domésticos, a los cuales damos por comprendidos en sus gustos y necesidades, en ocasiones sólo toleran algunos de nuestros gestos que, según ciertos estudios, de hecho, detestan. 

Un caballo, por ejemplo, no tolera que alguien se acerque con brusquedad, y casi cualquier hembra no permitirá que te acerques a sus cachorros. Así como conocemos las generalidades de los NOs con algunos animales, es importante también dominar ciertos aspectos, no tan obvios, que detestan. 

En el caso de los perros, por su acompañamiento constante y su presencia casi ubicua en los hogares, los detalles que rechazan pero toleran, podrían pasar desapercibidos. 

Aquí algunas particularidades que no son muy gratas para los perros en general: 

Dar palmadas en la cabeza

Cuando lo haces, es como si afectaras el equilibrio del perro. Generalmente suelen bajar la cabeza al recibir palmadas en la nuca y quedan desconcertados. 

Pasear a tu perro con premura

Además del ejercicio físico, los paseos son una manera en que tu mascota vive un esparcimiento que le devuelve ciertos instintos y lo hace sentir más pleno; por ello, debes llevarlo a pasear con el tiempo suficiente para que olfatee y explore. Si lo haces sólo para que prácticamente corra por la cuadra mientras terminas de dar esa pequeña vuelta, su agradecimiento será muy dudoso. 

Si usas más tu voz que tu lenguaje corporal 

Lo que en realidad los perros descifran de tu lenguaje es la intención, ya sea de la voz o del lenguaje corporal. Sin embargo, aunque imprimas un toque enérgico a tu voz, el lenguaje corporal suele darles más pistas de lo que quieres decirles; así que si la próxima vez gritas “¡sal!” pero olvidas apuntar hacia dónde, es probable que tu perro entenderá menos. 

Obligarlo a convivir con otros perros que no le gustan

Los animales gozan de algo así como una intuición perenne. Es importante entender que cuando otro animal no les gusta, tienen razones más allá de las que podemos conocer.



Descifra la conducta de tus perros con estas pistas

Se sugirió entonces que esta respuesta en perros refuerza la conducta moral, donde ellos son capaces de experimentar un rango de emociones e, inclusive, de reconocer estas mismas emociones en otros caninos.

Los perros son increíblemente sinceros en sus movimientos. Sus saltos juguetones, la mirada vivaz y los mordiscos inofensivos, son simplemente una especie de energía positiva que remueve toda nostalgia, congoja o malestar tanto físico como emocional. Es como si sus movimientos, sus miradas y ladridos, revelaran un lenguaje –¿o un código?–, el cual, de acuerdo con Marc Bekoff, profesor de la Universidad de Colorado, implica una conducta primordialmente de… ¿dominación? 

El científico, tras estudiar la conducta animal en los últimos 40 años, encontró un patrón entre los perros, lobos y coyotes: el doblar sus patas delanteras y el de saltar uno encima del otro. Se sugirió entonces que esta respuesta en perros refuerza la conducta moral, donde ellos son capaces de experimentar un rango de emociones e, inclusive, de reconocer estas mismas emociones en otros caninos.

En especial cuando los perros doblan sus patas delanteras bajando la parte frontal, pues puede considerarse como una invitación a jugar. De modo que cuando veas a tu perro realizar esta posición hacia otros perros, quizá lo que está buscando es un compañero de juegos. No se trata de un acto de agresión, sino de una manera de transmitir que… quiere jugar.

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Otro ejemplo que implica una invitación a jugar es cuando el perro está dejando su vientre hacia el cielo. De hecho este acto puede significar más allá de un gesto de sumisión. Estudios realizados en la Universidad de Lethbridge y la Universidad de Sudáfrica demostraron que, aunque no todos los perros giraban, ninguno de los participantes lo hacía para exhibir sumisión ni disminuir el tiempo de los juegos. Parece ser que los 248 perros de la muestra simplemente lo hacían para facilitar el juego y la diversión 

El juego parecer ser realmente más importante en los caninos, pues, de acuerdo con un estudio realizado en 2008, los cachorros machos frecuentemente dejan que la hembra gane durante el juego –aún cuando él sea más grande y fuerte–. De hecho los machos se colocan inclusive en posiciones más vulnerables al ataque, dejando a las hembras la oportunidad de morderlas fácilmente. ¿La razón? Parece ser que crear un vínculo cercano entre sí ayuda al proceso del juego.

 Así que, quizá lo ideal es que dejemos a los animales disfrutar de su dinamismo nato, de lo que mejor pueden disfrutar: de sólo existir en su inocente jugueteo. ¿Por qué? Porque sólo son así. Sin más.

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¿Los perros son capaces de sentir emociones complejas?

Al hablar de estas emociones complejas es esencial comprender que, para sentirlas, se requiere la comparación de nuestra conducta o situación con una expectativa social.

La película de Inside OutIntensamente, en español latino– nos demostró cuáles son las emociones básicas que cada ser humano experimenta a lo largo de su vida: alegría, tristeza, temor, desagrado e ira. Son algo natural. Podríamos decir que se experimentan de manera impulsiva. Sin embargo, existen otras, la combinación de estas básicas, que se vuelven realmente más complejas pues requieren de una consciencia emocional o afectiva. Es decir que, mientras que las emociones básicas suceden automáticamente –sin mucho procesamiento cognitivo–, las emociones complejas requieren de una toma de consciencia de sí mismo, tales como la vergüenza, la culpa y el orgullo. En otras palabras, requieren de una reflexión y una evaluación de uno mismo, las cuales son características intrínsecas del raciocinio del humano. Por lo que, ¿qué tan real es que las mascotas sean capaces de sentir vergüenza tras haber tenido una conducta reprochable?

Al hablar de estas emociones complejas es esencial comprender que, para sentirlas, se requiere la comparación de nuestra conducta o situación con una expectativa social. Por ejemplo, cuando uno siente culpa se debe a una especie de reflexión acerca de la violación de una regla social –tuvimos que estar conscientes de esta regla para romperla y entonces sentirnos mal al respecto. Y ahora vemos a perros, en numerosos videos, sintiendo culpa por haber roto una regla social de conducta… Pero, ¿los perros son reflexivos y evaluadores de su propia conducta?

Entre los humanos, los niños empiezan a experimentar la empatía y otras emociones secundarias alrededor de los dos años –edad, la cual, se estima que es la habilidad mental de un perro. Esta conclusión permite comprender que si un perro mantiene la edad mental de un niño de dos años, significa que también mantiene las emociones. Por tanto, los perros tienen claramente emociones y puede ser que algunas de las que se encuentran en adultos humanos.

No obstante, los científicos se cuestionan si lo que realmente sienten los animales es culpa o miedo a una reprimenda. La evidencia de las emociones primarias, como el amor y la felicidad, es reconocida científicamente; pero apenas hay data empírica que afirma que también son capaces de experimentar emociones secundarias como celos y culpa. Por lo que, cuando un perro actúa con culpa, ¿es porque sabe que hizo algo mal o porque está esperando una consecuencia?

Sin darnos cuenta, quizá los animales –como seres sociales– cuenten también con toda una diversidad de emociones para mantener vínculos sociales. Sin embargo se necesita aún una serie de estudios científicos para comprobar que los animales cuentan con funciones cerebrales similares a los humanos, permitiéndonos sentir emociones complejas como la vergüenza, el orgullo y la culpa.

Scientific American explica que  los cerebros de los perros tienen regiones sensibles a la voz y que estas áreas neurológicas se parecen a las de los humanos. Al compartir estas zonas en ambas especies, procesan las voces y las emociones de manera similar. Ambos grupos responden con la misma intensidad de la actividad neuronal al escuchar voces que reflejan emociones positivas –como la risa: “Los perros y las personas, sin embargo, responden más intensamente a los sonidos de sus propias especies”. De modo que, sólo nos queda preguntarnos: ¿los perros son capaces de sentir vergüenza por comer la basura del basurero? Posiblemente. Quizá sólo sea una manera de neurotizar a los animales a manera de humanos… Y hasta que no se pruebe lo contrario, no hace ningún daño pensar que son seres emocionales.



Los sonidos de tu perro te dicen más de lo que imaginas: un estudio

Con solo escuchar los ladridos o respiraciones de tu mascota puedes descubrir mucho de ellos, mira.

Los ladridos de nuestros perros y sus respiraciones están entre los indicadores más eficaces para saber cuál es su estado de ánimo, sus necesidades o incluso salud. Los perros han desarrollado los ladridos como su manera de lenguaje más profundo, y solo es cuestión de que tú prestes atención a este indicador para que seas capaz de averiguar más de lo que crees sobre ellos. 

Un estudio hecho por la Universidad Politécnica de Madrid ha probado cómo poner atención a los sonidos de los perros puede resultar en adivinar factores impensables como el género, la edad, o incluso el escenario que vive ese animal. 

Para este análisis 8 perros fueron puestos en distintas situaciones como el estar atados a un árbol, jugando a la pelota, defendiendo a su amo de una aparente amenaza o preparándose para un paseo. 

Luego estudiantes de veterinaria fueron analizando los sonidos de los perros para determinar su situación (escenario) y su género y edad. Lo investigadores encontraron que el 85% de las veces los estudiantes pudieron adivinar el género, y 80% la edad. Asimismo los niveles de tino sobre las situaciones que vivían los perros fueron de 55%.

Lo anterior revela que mediante el estudio de los sonidos de los perros; ladridos y respiraciones, quizá podemos saber mucho más de ellos en la vida cotidiana. Se trata de una información que nos descubre la importancia sobre conocer a nuestras mascotas más profundamente y con un poco de atención focalizada.



Estas son las razas de perros más inteligentes del mundo

En caso de desear adoptar a uno de estos caninos, es importante conocer tanto nuestro estilo de vida como nuestra personalidad

Los perros, estos caninos que enamoran a cualquiera con su vitalidad y creatividad, forman parte de historias familiares o personales que impactan, en menor o mayor grado, en la premisa vivencial de las personas.

A pesar de la responsabilidad que implica la presencia de estos gordos, esbeltos, peludos o lampiños, se trata de un vínculo afectivo que supera las barreras de la comunicación y conducta humanas, en especial si, como responsable del canino, estamos dispuestos a crear un nuevo canal de comunicación que permita el desarrollo vital y afectivo de sus miembros.

En caso de desear adoptar a uno de estos caninos es importante conocer tanto nuestro estilo de vida como nuestra personalidad; de ese modo sabremos cuál raza se adecua a nuestras necesidades básicas vinculares que este tipo puede ofrecernos (y nosotros a él). Una característica importante a considerar es la inteligencia de los perros según su raza:

 



12 alimentos para humanos que pueden ser nocivos para tu perro

Los metabolismos de un humano y de un perro son completamente diferentes; por consiguiente, sus dietas deben serlo también.

Cuando preparamos el desayuno, nuestro perro está atentamente observando cada paso del proceso; nos damos cuenta que sólo está a la espera de ese pedazo de alimento que puedas darle. A la hora de la comida, mientras te sientas con tus platos, él o ella se acuesta colocando su cabeza entre las patas, moviendo la cola energéticamente y espiando cada movimiento que hacemos. Su mirada evidencia el antojo que tiene por lo que sea que estás comiendo. 

Y nosotros, sus dueños, caemos en ese chantaje emocional. Les compartimos de nuestros alimentos sin tomar en consideración el daño que puede hacerle a su sistema digestivo. Sólo queremos evitar sentir su mirada insistente y sufridora. 

Sin embargo, los metabolismos de un humano y de un perro son completamente diferentes; por consiguiente, sus dietas deben serlo también. De la misma manera que sabemos que no podemos tener una dieta a base de croquetas para perros; ellos deben mantener un régimen adecuado a su organismo. En ambos casos pueden ser alimentos peligrosamente tóxicos. 

Por ello te compartimos 12 alimentos para humanos que no deben ser proporcionados a los perros.

Chocolate. El chocolate contiene cafeína y teobromina, sustancias que se consideran estimulantes del sistema nervioso (metilxantinas). Por lo que, mientras más oscuro el chocolate, es más peligroso por su alto contenido de metilxantinas. Puede causar vómito, deshidratación, dolor abdominal, agitación severa, temblores musculares, ritmo cardiaco irregular, temperatura corporal elevada, muerte. 

Leche. Los perros también pueden sufrir de intolerancia a la lactosa. A diferencia de los humanos, los perros no cuentan con enzimas que puedan catalizar la azúcar de la leche. Por lo que puede causar vómito, diarrea y otros problemas gastrointestinales; así como contribuir a una enfermedad bacteriológica que, eventualmente, conlleve a la muerte. 

Queso. Como la leche, el queso también tiene azúcares y componentes grasosos que son difíciles de catalizar. En consecuencia, los perros pueden tener gases, diarrea y vómito. 

Cebolla. Este alimento puede dañar las células sanguíneas de los perros, debilitándolos por completo. Si la mascota comió demasiada cebolla, probablemente se necesite una transfusión de sangre. 

Nueces de macadamia. Los perros tienen una reacción alérgica a los componentes de esta nuez. Pueden debilitarse al grado de dejar de caminar; vomitar, sufrir de temblores, hipotermia, depresión y un caminar vacilante. 

Ajo. Como el chocolate, el ajo es un alimento muy tóxico para los perros. El efecto del ajo no aparecerá durante los primeros días de haberlo consumido, sin embargo, los perros podrán quedarse inmóviles, su orina se tornará roja oscura, entre otros síntomas. A veces será necesaria una transfusión sanguínea. 

Uvas y pasas. Los componentes químicos de estos alimentos pueden provocar reacciones alérgicas a los perros: problemas renales, vómitos, diarrea, estado letárgico, deshidratación, falta de apetito e incluso la muerte (después de tres o cuatro días después de la alergia). 

Aguacate. Este alimento contiene una toxina llamada persin, la cual puede provocar dolores estomacales, dificultades para respirar, acumulación de líquidos, obstrucción del tracto gastrointestinal. 

Corazón de manzana (durazno, peras y derivados) contiene glucósidos cianogénicos, también conocido como cianuro. Este elemento puede generar indigestión, mareo, dificultades para respirar, colapso, hiperventilación, shock e incluso coma.  

Pan. Este alimento puede fermentarse en el estómago del perro, provocando una intoxicación en el tracto estomacal o intestinal. Los síntomas son vómito, dolor abdominal y letargo. 

Café. Al igual que el chocolate, el café contiene el estimulante metilxantina; el cual puede provocar vómito, angustia, palpitaciones fuertes e incluso la muerte. 

Tocino. Con un alto índice de grasa, el tocino puede causar enfermedades del páncreas, problemas digestivos y de absorción de nutrientes. 

 

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