11 propósitos ecológicos fáciles de cumplir para este año

Desde algunas obviedades hasta campañas vecinales o el apoyo a causas globales, pueden hacer una inspiradora diferencia

Es necesario que vayamos ubicando las prácticas cotidianas que pueden hacer una verdadera diferencia para cuidar al ambiente. Luego de conocerlas y meditar su importancia, es muy importante hacerlas hábitos. Sabemos que los hábitos son poderosos, tanto cuando son positivos como cuando son negativos: un hábito es casi como respirar o comer para el cerebro. Qué mejor que adoptar hábitos positivos para la salud del planeta, que vayan dando el ejemplo y te hagan sentir bien cotidianamente.

1. Evita comprar agua embotellada: vuelve a los tiempos en que llenabas un termo continuamente para saciar tus necesidades de este líquido. Recuerda que esta pésima práctica se potenció en los 90, pero además de que las empresas explotan los mantos acuíferos a precios irrisorios, la generación de basura es espeluznante.

2. Evita pedir alimento para llevar y, en caso de hacerlo, evita a toda costa el unicel: intenta ir a comer a los restaurantes directamente; pedir comida para llevar implica una cantidad exorbitante de desperdicios. Por su parte, el unicel tarda unos mil años en degradarse. 

3. Usa tu coche al mínimo y de preferencia, no tengas: llegó un momento en el siglo pasado en que el coche se convirtió en un sinónimo de calidad de vida. Sin embargo, esta creencia nociva ha hecho que desde la revolución industrial haya 40% más dióxido de carbono en la atmósfera que antes, pues el uso de automóviles es uno de los principales contaminantes. 

4. Si en tu ciudad o localidad no se separa la basura, organiza una campaña: no es difícil, y el hecho de que tu ayuntamiento no separe la basura al recolectarla no es pretexto para que esto nunca cambie. Organízate con algunos vecinos e inicia una campaña para que se vuelva una obligación el aprovechamiento y separación de basura en tu localidad. 

5. No uses el aire acondicionado: si hace mucho calor acopla un ventilador, pues usar aire acondicionado es un desperdicio importante de energía, así que suprímelo, incluso a costa de tu comodidad.

6. Haz un cultivo en tu casa y acopla espacios verdes: está comprobado que un contacto mínimo con la naturaleza, incluso en una fotografía, te hace más feliz. También está probado que cualquier espacio verde mejora la temperatura y devuelve humedad a la atmósfera: hacer un espacio verde en tu casa es una obra que beneficiará a muchas personas a tu alrededor. 

7. Adopta plantas en peligro de extinción: algunas iniciativas han aplicado esta genial idea, para que algunas especies vegetales no se pierdan; busca en internet alguna existente en tu país.

8. Adopta un espacio verde de tu ciudad: será tu responsabilidad cuidarlo, pero también será una de las satisfacciones silenciosas más poderosas en tu vida.

9. Lleva a un lugar seguro tu basura electrónica: jamás la mezcles con el resto de tus residuos; investiga algún centro de acopio cercano a tu hogar y, de preferencia, lleva contigo los residuos electrónicos de más personas.  

10. Evita el plástico: usa bolsas de tela y sustituye botellas de plástico por sus versiones en vidrio, que suelen ser retornables. Elimina paulatinamente el plástico de tu vida; es posible. 

11. Firma y apoya las campañas globales ecológicas: aunque muchas personas son escépticas en este punto, el poder ciudadano global unido puede hacer grandes cambios (lo cual se ha comprobado), para combatir a los grandes poderes que buscan lucrar con el deterioro ambiental.



Estos cómics te enseñarán la dolorosa realidad de la contaminación en las playas

La época de verano puede llegar a ser sumamente divertido para salir de vacaciones a la playa o lugares cercanos con cuerpos acuáticos; desgraciadamente también es un lapso de tiempo que alto riesgo para la belleza de la naturaleza

La contaminación del mar ha provocado la desaparición de nuestra biodiversidad marina. Frente a esta situación numerosas organizaciones ambientales busquen maneras de salvar al mundo; desde la integración de instituciones gubernamentales hasta la reeducación informativa en diferentes áreas de la educación pública. Sin embargo, ¿será suficiente?

La época de verano puede llegar a ser sumamente divertido para salir de vacaciones a la playa o lugares cercanos con cuerpos acuáticos; desgraciadamente también es un lapso de tiempo que alto riesgo para la belleza de la naturaleza, pues con la llegada de los turistas, permanece su presencia con bolsas y botellas de plástico, popotes, cepillos de dientes, hilo dental, colillas de cigarro, entre otras basuras. Sin darnos cuenta, todos estos elementos terminan cohabitando en zonas marinas, liberando toxinas que a su vez es consumido por animales marítimos y afectan al ecosistema. 

Como una manera de generar consciencia a las personas que salen de vacaciones a zonas marítimas y turísticas, el sitio web Undergroundcomic.com ha lanzado viñetas cómicas en torno a este tema; te las compartimos: 

 



10 alimentos que necesitas retirar de tu dieta a la brevedad

Comida chatarra o junk food son productos que si bien pueden poseer sabores adictivos, son en realidad nocivos y tóxicos en un periodo a mediano y largo plazo.

Comida chatarra o junk food son productos que si bien pueden poseer sabores adictivos, son en realidad nocivos y tóxicos en un periodo a mediano y largo plazo. En la mayoría de las ocasiones, este tipo de productos se relacionan con condiciones crónicas como enfermedades cardíacas, diabetes y cáncer. Conoce 10 de estos alimentos que será prudente evitar: 

– Carne roja. 

De acuerdo con el director médico de Metabolic Health and Weight Managment de Henry Ford Health, la carne no es rica sólo en proteína, también en grasa saturada que incrementa los niveles de colesterol LDL –el malo–. Se ha relacionado con enfermedades cardíacas, así como con impactos negativos en el medio ambiente. 

 

– Carnes procesadas; tales como salchichas, tocino, entre otros. 

Son alimentos altos en grasas saturadas y sodios, los cuales tienden a incrementar la presión cardíaca con implicaciones negativas en la salud. Además poseen un vínculo con la presencia de cáncer, principalmente de intestinos y vesícula. 

– Granos refinados. 

Pan blanco, arroz blanco, harina blanca, pasta, cereales para el desayuno. Estos granos pierden su calidad fibrosa y valor nutricional, facilitando el riesgo de diabetes. 

 

– Jugo de uvas. 

 

El consumo de este jugo puede ser contraproducente con el de ciertos medicamentos; tales como los ansiolíticos, reductores de presión, antihistamínicos, entre otros. Además es promotor de piedras en la vesícula.

– Bebidas azucaradas y grasosas. 

Frapuccinos, malteadas, lattes, etcétera. No sólo contienen altos niveles de grasa, también de químicos adictivos que provocan numerosos malestares en un mediano plazo. 

– Atún. 

Este tipo de pescado posee altos niveles de mercurio y contaminantes como PBC y dioxinas. 

 

 

 

– Dulces. 

No se trata de un malestar que pueda desarrollarse en los dientes, corazón y cintura, también puede impactar en la salud del sistema cardíaco. 

– Comida frita. 

Este tipo de alimentos pueden crear acrilamida, un componente considerado como cancerígeno según la Organización de la Salud Mundial –OMS–…

 



Pésimos hábitos que son tan dañinos (o más) como fumar

Tan comunes en la vida cotidiana que parecen indefensos.

Foto:uhmasalud.com 

El hábito, si no se resiste, al poco tiempo se vuelve una necesidad.

San Agustín

El hábito es un fenómeno tan fuerte como la voluntad pues solo con esta última puede romperse. En la vida hay que ser muy cuidadosos porque la mente es muy dada a la repetición, recordemos que es una de las primeras formas de aprendizaje; la imitación sistemática de aquello que vemos, por ello, hay que ser muy conscientes siempre de lo que se va haciéndose costumbre.

En este sentido los hábitos nocivos para tu salud son alertas máximas pues tu calidad de vida guarda una relación estrecha con ellos. Y es que es una paradoja, digamos: todos en la vida buscamos sentirnos bien pero los hábitos nocivos simplemente encontrarán la manera de conseguir lo contrario.

Quizá el hábito por excelencia más señalado es el de fumar. El siglo pasado tuvo su apogeo, fumar incluso era relacionado socialmente como estatus. Pero este siglo el panorama pinta muy distinto, fumar es un estigma justificado; pero más allá de este hábito coronado por excelencia como de los peores, hay otros que son más discretos  que igualmente te restan calidad de vida e inevitablemente una buena salud a largo plazo.

 Algunos ejemplo:

Pasar mucho tiempo estático en el sofá viendo TV e inactividad en general

Estudios han comprobado que esta práctica está directamente relacionada a ingerir snacks; incrementa el riesgo de sufrir diabetes tipo 2. Este tipo de actividad incrementa también una alta presión arterial. Está ligada a sufrir ansiedad y depresión. Finalmente, psicológicamente sabes que estás perdiendo el tiempo.

No dormir lo suficiente (más aún cuando es por desvelones con alcohol)

No dormir bien, y lo que necesitas, está ligado con más males de los que crees: en el sistema el sistema nervioso central, digestivo, cardiovascular e inmunológico. Cuando duermes, por ejemplo, tu sistema crea las defensas que combaten las infecciones; si no duermes lo necesario es más fácil que enfermes.

Saltarse el desayuno

Sabes perfecto que esta es la comida más importante del día. Los efectos nocivos de saltarla son tan diversos que afectan factores como el peso, la salud hormonal, la memoria, cognición  y el humor. Saltarte el desayuno conlleva efectos como hipoglucemia y bajos niveles de azúcar en la sangre; ello conlleva efectos como fragilidad, inestabilidad, mareos, debilidad, dolores de cabeza y taquicardia.

Tomar refresco

Una sola lata de refresco contiene hasta 10 cucharadas cafeteras de azúcar, lo que incremente el azúcar en la sangre y la insulina; solo una hora después de haber consumido refresco esto es lo que le sucede a tu organismo. Los refrescos tienen un lado tan oscuro que no solo han sido ligados a una epidemia de obesidad y diabetes en el mundo, también a derrames cerebrales e infartos cardiacos.

Comer mucho antes de dormir

Acuérdate del famoso dicho: “Desayuna como rey, come como príncipe y cena como mendigo”. Esta práctica está ligada a la acidez, obesidad, insomnio y asma. Comer demasiado antes de ir a la cama no solo hará que tengas un mal sueño; al día siguiente te sentirás por demás pesado, y esto mismo te hará estar más sedentario; asimismo entras en un círculo vicioso de comer más durante todo el día.

Consumir sal en exceso

En realidad solo es recomendado comer una cucharada de sal al día. El exceso repercutirá nocivamente en tu riñones, arterias, corazón y cerebro. Comer mucha sal obstruye las arterias ligadas directamente al cerebro y a largo plazo esto puede causar incluso demencia. La sal incrementa la presión en la sangre y la cantidad de esta llega menos al corazón, lo que hace que este no funcione bien y que sus células reciban poco oxígeno, entre otros males, sobre todo cardiovasculares.



Tu consola de videojuegos gasta casi tanta energía “apagada” como cuando la utilizas

La comodidad de nuestra época tiene casi siempre un costo ambiental, y los videojuegos pueden demostrarlo: las consolas de nueva generación consume tanta energía en modo de espera que como cuando te entretienes con ella.

¿Alguna vez te has preguntado por qué un televisor puede encenderse por medio del control remoto? Esto es posible porque, estrictamente, no está apagado, sino que se encuentra en “estado de espera”, función común en casi todos los aparatos eléctricos, la cual ha dado lugar al llamado “consumo fantasma” de energía: aunque no los utilices, aunque pienses que están “apagados”, lo cierto es que están consumiendo electricidad.

Podrías pensar que ese consumo es insignificante. De hecho, muchas personas lo piensan. Un aparato que consume 100 watts por hora (W/H), por ejemplo, en modo de espera consume más o menos 5 W/H. Si, por ejemplo, se trata de un estéreo que prendiste apenas por una hora en la mañana, su gasto de energía en stand-by fue casi el mismo que cuando lo utilizaste. A eso puedes sumar el televisor, el microondas y, sí, tu consola de videojuegos.

Hace un par de días, el sitio treehuger dio a conocer una serie de gráficos comparativos a propósito de las consolas de nueva generación, las cuales, pese a sus diferencias de rendimiento, gráficos, juegos disponibles y todo aquello que consideramos antes de conseguir una, comparten una característica común: gastan casi la misma energía en modo de espera que cuando satisfacen nuestras ganas de entretenimiento.

El estudio fue elaborado por el Consejo de Defensa de los Recursos Naturales (NRDC, por sus siglas en inglés), cuyo personal analizó las distintas funciones de consolas de Nintendo Sony y Microsoft, tanto los modelos más recientes como los de una generación anterior.

Grosso modo, la comparación muestra que la comodidad se obtiene sobre todo a costa del consumo de energía. Ahora la Xbox One admite comandos de voz, pero por esa mejora es también la consola que más electricidad consume. Igualmente el hecho de que estos dispostivos puedan emplearse como reproductores de DVD, de Blueray o de transmisiones tomadas de Internet parece una ventaja pero cuando se les enfrenta con los aparatos diseñados exclusivamente para eso, se descubre que su gasto de energía es excesivo.

1
Consumo de energía en las funciones más comunes

 

 

2
Nueva generación VS Generación anterior (Consumo anual de energía)

 

 

 

 

3
Consumo anual de energía

 

 

 

4
Consumo de energía durante la reproducción de un video HD

 

El propósito de este tipo de estudios es, en parte, hacerte reflexionar sobre tus hábitos cotidianos y modificarlos tanto a tu favor como a favor del entorno. Piensa que estás pagando energía que realmente no utilizas y, además, parte de esos costos también van a la cuenta del planeta.



¿Cómo liberar del plástico tu vida diaria?

Todo el plástico producido en el planeta sigue aquí. ¿Qué podemos hacer para dejar de contaminar los océanos y exponernos a un contaminante tan dañino como cotidiano?

plastic
Hace algunas décadas hubiera sido absurdo siquiera pensar en comprar agua embotellada en una botella de plástico. Sin embargo, el ritmo de la tecnología y la necesidad de envasar, empacar y producir soluciones han hecho del plástico un material omnipresente, sin el cual nuestra vida como la conocemos sería muy diferente. ¿Pero cuánto plástico es demasiado?

Activistas contra el plástico como Beth Terry han llevado esa pregunta más lejos: no sólo hacia manifestaciones políticas y campañas de reciclaje y mejores prácticas industriales, sino al interior de sus propias vidas. Luego de bloguear al respecto durante años, Terry escribió un libro sobre sus experiencias para cambiar con pequeños hábitos su modo de vida. La pregunta es: ¿por qué como sociedad gastamos tanta energía y recursos en extraer hidrocarburos, refinarlos, transportarlos, transformarlos en plásticos, almacenarlos, venderlos, comprarlos y tirarlos cuando sólo podríamos lavar algo de vidrio y volver a usarlo?

“Nuestro uso del plástico no es sólo un problema global”, dice Terry, “es personal, a medida que aprendemos más sobre los efectos de los químicos que absorbemos al utilizar el plástico.” Estos químicos liberan sustancias en el agua que poco a poco van afectando nuestra calidad de vida. Algunos estudios relacionan la calidad del agua y la polución por plástico con distintos tipos de cáncer y problemas de fertilidad. Si a los animales marinos les afecta, una sociedad de plástico no puede estar hecha para durar. ¿Qué acciones puedes tomar para reducir tu nivel de uso de plástico desde hoy?

Apoyar negocios sustentables

No necesitas ser un inversionista para cambiar tu economía local. De hecho puede ser mucho más barato. Terry escribe: “Al contratar a personas de nuestra localidad para reparar las cosas que se descomponen en lugar de tirarlas y reemplazarlas, promovemos una economía basada en servicios en lugar de extraer recursos para producir más y más cosas… cambiar el modo en que gastamos nuestro dinero ayuda a crear una economía sustentable.”

Producir conciencia de la cantidad de plástico a tu alrededor

El plástico es maravilloso para almacenar comida, para mantener la sangre en los hospitales libre de contaminantes ambientales, y muchos de nuestros productos de uso cotidiano lo necesitan… pero no siempre. Tal vez una persona pidiendo papel en lugar de plástico en el supermercado no ayude a reducir la masa de contaminación por plástico en los océanos, pero alguien tiene que empezar.

Infórmate

Todo el plástico que se ha producido en el mundo aún está, en alguna parte, en el planeta. No vivimos en una burbuja: el mundo no se limita a nuestra casa solamente, y en el momento en que tiras esa bolsa de basura su contenido no desaparece, sino que va a dar a basureros a cielo abierto y, el plástico que es demasiado caro reutilizar, al mar. Muchos países comienzan a aplicar medidas de separación de residuos orgánicos e inorgánicos, pero esto no es suficiente: la solución vendrá de modificar nuestros hábitos más arraigados para que cosas como esta dejen de ocurrir.

[Plastic Free Lifestyle]

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