10 contundentes motivos para oponerse al maíz transgénico

Argumentos agrupados en un infográfico para rehusarnos a los transgénicos por sus implicaciones

Para muchos está muy claro: la historia de los transgénicos ha estado envuelta en sospechosos capítulos donde sus principales promotoras, como Monsanto, han bloqueado información que alude a los efectos nocivos para la salud al consumirlos. 

Esta misma empresa también ha demandado injustamente a campesinos pobres cuyos cultivos fueron contaminados de transgénicos por el aire; además, que algunas empresas ostenten la propiedad intelectual del alimento, mientras van terminando con los cultivos de semillas nativas (por la contaminación) es un peligro por el descomunal poder que están acumulando. ¿Te imaginas tener en tu poder la autoría intelectual de la producción mundial de alimentos?

Sin embargo, para muchos otros el uso de transgénicos es parte de una evolución natural de la ciencia; para este sector, su uso está polemizado y en realidad se trata más de un asunto ideológico. Lo interesante es que realmente existen argumentos sólidos que apelan contra la siembra de transgénicos, en particular del maíz mexicano, muchos de ellos con base en episodios históricos (como las demandas a campesinos de la India) y otros con un toque de ciencia, como en el caso de cuestiones de salud

No resulta sencillo explicar de una manera simple las implicaciones del maíz transgénico, pero un infográfico de Greenpeace lo hace muy bien. Sea cual sea tu postura, estos argumentos te darán para reflexionar:

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Estudio confirma toxicidad del maíz transgénico

Los argumentos científicos insisten en tomar precaución frente al maíz transgénico, reduciendo en la medida de lo posible la importación de grano y la semilla de maíz de EE.UU. y otros países similares

El futuro de la agricultura campesina y la alimentación mundial se encuentra en riesgo debido a la continua presencia de organismos genéticamente modificados –OGM–. Si bien hasta ahora no habían pruebas científicas contundentes sobre la toxicidad de estos productos, en el último año hay un importante grupo de la ONU, científicos y activistas que promueven su desuso. 
 
En México, el uso del maíz transgénico está poniendo en riesgo la diversidad de esta especie autóctona, la calidad tanto de la tierra como del agua y la salud de los consumidores de este producto. Frente a esto, el primer tribunal colegiado en materia civil de la Ciudad de México ha puesto en suspensión el otorgamiento de permisos para la siembra de maíz transgénico en nuestro país. 
 
A 20 años de haberse introducido en tierras mexicanas, los transgénicos han impactado negativamente en el país: 
 
– No aumentan los rendimientos ni aminoran los costos ambientales de la agroindustria; 
– la siembra implica costos inaceptables en salud pública;
– afectan a la biodiversidad de la especie y la región. 
 
 

 

El segundo punto se demostró en un estudio publicado en Nature, en el cual se demuestra que ratas alimentadas con el grano genéticamente modificado presentan disminución en longevidad y aumento en tumoraciones cancerígenas. Además, el “plantar semillas transgénicas trasnacionales se ha convertido en un atentado histórico en contra de todos”. En palabras de Elena Álvarez Buylla, colaboradora para el periódico La Jornada, “sus impactos no podemos enumerarlos o predecirlos, y eventualmente serán dañinos e imposibles de revertir. Una decisión así atentará contra un bien común, sustento de millones de campesinos en México y el mundo, y base de la diversidad genética del cereal más importante del planeta.”

Los argumentos científicos insisten en tomar precaución frente al maíz transgénico, reduciendo en la medida de lo posible la importación de grano y la semilla de maíz de EE.UU. y otros países similares: “Todos debemos exigir que se cuide nuestro alimento básico –el maíz– de esta contaminación desde el campo hasta nuestras mesas.”



4 mil chefs piden más transparencia en los alimentos

En Estados Unidos la Ley DARK impediría que los productos informen si contienen transgénicos.

Foto:munchies.vice.com

El tiempo mismo va documentando cómo no solo no existe certeza de que los transgénicos son seguros para la salud; también el cómo las grandes corporaciones que venden estos productos han sistemáticamente incurrido en macabros casos y en el boicoteo de información por parte de científicos independientes.

La premisa es sencilla: si no está probada la seguridad de un producto, este no debiese estar en el mercado. Y si lo está, como mínimo los consumidores habrían de tener el derecho a conocer el contenido de sus productos.

Una nueva ley en Estados Unidos llamada Ley de Negación a los Estadounidenses al Derecho de Saber, que ahora está en revisión en el senado pero que ya fue aprobada por la Cámara de Representantes, permite que los productos prescindan del etiquetado que informe a los consumidores si estos llevan o no transgénicos entre sus ingredientes.

Naturalmente, es una ley sospechosa (¿por qué la corporaciones no quieren que se sepa si sus productos llevan transgénicos?) y atenta contra los derechos del consumidores. Esto ha causado preocupación entre muchos ciudadanos, y entre ellos está Tom Colicchio, un chef que es el fundador y miembro del comité de Food Policy Action.

Este grupo tiene entre sus objetivos “mantener la responsabilidad de los legisladores respecto a los votos que tienen efecto en la comida y la agricultura”. Colicchio ha solicitado a chefs de todo el país que firmen una petición en contra de la ley antes citada.

Les conminamos a rechazar cualquier intento de impedir el etiquetado obligatorio de los alimentos genéticamente modificados. Apunta la petición.

Hasta ahora esta campaña ha conseguido resultados sorprendentes: hasta 4.200 chefs de 46 estados han firmado la petición.

Los activistas llaman a la ley anterior la ley Dark, pues conlleva una nula transparencia al momento de decisión de un consumidor respecto a los transgénicos. ¿Y quiénes están detrás de esta ley? En una reciente entre vista Colicchio responde:

Todas, desde Big Ag hasta compañías de comida, están detrás de la Ley DARK. La Asociación de Fabricantes de Alimentos la está apoyando y también compañías como Monsanto, Syngenta y Dow.



Logran que siembra comercial de #MaízTransgénico sea detenida por completo hasta juicio definitivo

En lo que se resuelva el caso en tribunales federales, ninguna autoridad podrá otorgar permisos para el cultivo de maíz transgénico.

No ha sido sencillo, pero la persistencia de la sociedad civil en el tema de la protección del maíz nativo sigue teniendo buenos resultados. Enormes empresas transgénicas como Monsanto, Pioneer, Syngenta, Dupont y Dow han estado presionando por años para que las autoridades mexicanas permitan el cultivo comercial de maíz transgénico.

Primero el colectivo Sin Maíz no Hay País consiguió una medida precautoria que durante años varó el cultivo de maíz transgénico, ahora este tema está resolviéndose definitivamente en tribunales federales. Sin embargo, en agosto de 2014, un juez dejó sin validez la medida precautoria; inmediatamente el colectivo interpuso un amparo.

Hace unos días, el Segundo Tribunal Unitario en materias Civil y Administrativa encabezado por el magistrado federal, Benjamín Soto Sánchez notificó que, mientras se resuelva el juicio las autoridades deberán definitivamente de abstenerse de otorgar permisos a las empresas interesadas.

Este es considerado un triunfo más de la sociedad civil en contra del maíz transgénico y en un comunicado de prensa la Colectividad del Maíz apunta:

Los científicos y especialistas que firman y encabezan la demanda colectiva actúan sin conflicto de interés, puesto que no dependen ni tienen relación alguna con las empresas trasnacionales. Los científicos demandantes son Antonio Turrent Fernández, en agronomía; Víctor Manuel Toledo, en el área socio ambiental; en las materias de antropología, historia y cultura, Julio Glockner y Narciso Barrera Bassols; en ética y patrimonio gastronómico, Raúl Hernández Garciadiego; en el área de derechos humanos, Miguel Concha Malo, director del centro Fray Vitoria; y en el ámbito de patrimonio alimentario, Luciano Concheiro y Patricia Moguel.

 

 



La historia de los 113 niños contra un desarrollo turístico en un manglar de Cancún

Luego de que estos menores firmaran y presentaran un amparo, por fin ha sido varado uno de los mega proyectos que destruirían el ecosistema de la zona.

 

 

Como sabrás, en las luchas ambientales de los últimos años los recursos legales han sido decisivos para encontrar vías de solución. Cuando el Estado no prioriza el bien común y más bien lo hace con las agendas de las corporaciones, suelen haber otros cauces, como el poder judicial, que pudiese estar más ajeno a esos intereses.

En México específicamente en los últimos años las luchas ambientalistas han ido volcándose al recurso de los amparos para detener megaproyectos que dañan el medio ambiente. Algunos de los casos más icónicos sobre victorias con este tipo de herramientas es la obstaculización del cultivo de maíz transgénico o de soya transgénica (por cierto uno de los sectores con más intereses puestos, y por parte de mega corporaciones muy poderosas).

Un nuevo caso está siendo muy sonado por su peculiaridad. Hace 10 años, algunas de las instancias que supuestamente velarían por el medio ambiente como la Semarnat autorizaron una propuesta de un mega proyecto ubicado a solo 1 km de la laguna de Nichupté, y por ello, una zona de manglares.

El tamaño de este es tan grande como 800 mil m2, equivalente a 114 campos de fútbol y de 5, 096 unidades de alojamiento. Desde que el proyecto está aprobado, 10 años, decenas de habitantes de Cancún han estado movilizándose para impedir el proyecto. Sin embargo hasta hace poco es que ha ido atrayendo la atención de la autoridad, cuando se tuvo la idea de que fueran menores los que firmaran también y presentaran el amparo en contra del proyecto.

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Foto: BBC

Con este amparo firmado por los niños, por fin ha sido lograda la suspensión, aunque temporal, del las obras del proyecto Malecón Tajamar Cancún.

Cabe apuntarse que los permisos fueron otorgados en 2005, cuando era ya prohibido en la ley modificar la zona de manglares. Está documentado, también, como Fonatur (la instituución de turismo promotora del proyecto) había mentido al señalar que en realidad no se trataba de una zona de manglar.  Por lo anterior (argumentos por demás contundentes), bien podría conseguirse la suspensión definitiva por parte de estos niños y adultos activistas.

[BBC]

 



Otra victoria: juez ratifica la suspensión del maíz transgénico en México

Monsanto interpuso un amparo que fue validado hace un mes, pero gracias a más de 20 organizaciones esta decisión fue revertida.

Foto:inecex.com.mx

Desde 2013, el colectivo Sin Maíz no hay País, entre otras organizaciones civiles, consiguieron un recurso legal para varar el cultivo del maíz transgénico. Naturalmente, este ha recibido casi un centenar de impugnaciones por parte de las empresas afectadas, como la impopular Monsanto.

Hace un mes, aproximadamente, un juez invalidó esta medida precautoria en lo que se resuelve el permiso en tribunales federales, sin embargo miembros de Acción Colectiva Maíz impugnaron la resolución y este 3 de noviembre se informó que un tribunal federal confirmó la suspensión provisional del cultivo de maíz transgénico.

El argumento del Tribunal consistió en que la ley ordena preservar la materia del juicio durante la tramitación de la apelación “puesto que si se siembran los transgénicos el daño sería irreversible”. Según René Sánchez Galindo, abogado del colectivo, en una declaración publicada por Sin Embargo.

En solo tres años, además de las 97 impugnaciones interpuestas por las corporaciones afectadas, han sido por ellas también solicitados 22 amparos, de los cuales 17 han sido resueltos en tribunales federales, todos ellos dando razón a la medida precautoria que aun sigue vigente para impedir la siembra del maíz transgénico.

Finalmente, en Abril de este año, se decidió que una autoridad federal será la que dictamine tajantemente si será permitido o no a largo plazo el cultivo de maíz transgénico en México. El argumento de las organizaciones ambientalistas en contra, es que esta práctica resultaría en la pérdida de la biodiversidad del maíz en el país, pues los cultivos transgénicos contaminan los campos circundantes. También, existe incertidumbre sobre los efectos de estos productos a la salud humana.

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