¿Seguro que tu mermelada es saludable? Esto es lo mínimo que debes revisar antes de consumirla

Revisa las etiquetas y comienza a detectar esos ingredientes que debes evitar

Es tiempo de que conozcamos los ingredientes básicos que debemos eludir para asegurarnos de que nuestros alimentos serán lo más saludables posible.Recordemos que de súbito la industrialización masiva nos tomó por sorpresa y teníamos frente a nosotros millones de productos aparentemente seguros, pero con el tiempo ha ido descubriéndose la cara negativa; ingredientes que dañan la salud pero que, al aumentar el sabor o duración de los productos, son redituables para las grandes corporaciones.

La organización El Poder del Consumidor ha estado haciendo un análisis de varios productos comunes para detectar los ingredientes nocivos en cada uno de ellos. Asegurarte de que tu producto no los contenga es crucial para que cuides tu salud y la de los que te rodean en tu mesa. 

En el caso de las mermeladas, deberás cerciorarte de que no contengan los siguientes ingredientes: 

  • Cuida que no estén elaboradas a base de fructosa o jarabe.
  • Asegúrate de que el primer ingrediente más prominente sea la fruta y no el azúcar. 
  • Cuida que no sea elaborado a base de azúcares (si en la lista de ingredientes se indica “azúcares” significa que además contiene jarabe de maíz de alta fructosa, fructosa u otro tipo de endulzantes; si se establece “azúcar” significa que contiene azúcar de mesa, que es preferible).
  • No a los colorantes: elige aquellas sin colorantes, como el rojo allura (en estos casos es el más común) o amarillo 5 y/o 6 para los casos de las mermeladas amarillas —colorante artificial derivado del petróleo, que se ha descubierto está asociado a inducir cambios de conducta como hiperactividad y déficit de atención en niños y niñas.
  • Evita las mermeladas light: la mayoría, en lugar de contener azúcar, contiene otros endulzantes como polimaltodextrina, maltodextrinas, sucralosa —edulcorante no recomendado en niños y niñas preescolares y escolares— o gomas para darles mayor espesor.

* Entérate también en Ecoosfera: 
Revisa que tu mayonesa no contenga estos ingredientes nocivos para la salud

Alerta: La mejor salsa cátsup debe prescindir de estos ingredientes



Sistema Trappist-1: los siete planetas descubiertos por la NASA (VIDEO)

Esta es la primera vez que astrónomos logran identificar un sistema solar similar al nuestro con siete planetas.

En una conferencia de prensa, la NASA reveló el pasado miércoles 22 de febrero el descubrimiento de nuevos siete planetas, del tamaño de la Tierra, orbitando alrededor de una estrella. Este nuevo sistema se encuentra a tan sólo 40 años luz de nosotros, lo cual facilitaría tanto su exploración como investigación. Por el momento, la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio de EE.UU. intuye que tres de los planetas recién descubiertos cuentan con características similares a nuestro planeta, haciéndolos habitables para vida humana. 

Esta es la primera vez que astrónomos logran identificar un sistema solar similar al nuestro con siete planetas. Por ejemplo, los planetas cuentan con un tamaño y condiciones atmosféricas –oxígeno, metano, ozono y dióxido de carbono– similares a los nuestros, facilitando incluso una superficie acuífera en cada uno de ellos.  

El autor de esta investigación, llamada TRAPPIST, Michael Gillon, ha considerado que este descubrimiento es una pieza clave para el rompecabezas del universo, en donde los ambientes habitables eran pensados como sueños fallidos. Pero parece ser que este sistema, el cual está asociado con el de Acuario a tan sólo 235 billones de kilómetros del nuestro, cuenta con planetas terrestres como la Tierra y una estrella solar más pequeña y ligera que nuestro Sol. De hecho, las órbitas de los planetas más cercanos a la estrella son de aproximadamente 1.5 y 2.4 días, mientras que el del sexto planeta, 12 días. Se cree que el último planeta tiene una órbita de 20 días. 

 Al nuevo sistema solar se le nombró “Sistema Trappist”, en honor al telescopio Transiting Planets and Planetesimals Small Telescope en Chile que ayudó a encontrar a tres de los siete planetas en mayo del 2016. Con el apoyo de otros telescopios del telescopio de la NASA Spitzer y el European Southern Observatory’s Very Large Telescope, se consiguió descubrir los otros planetas del sistema. Y fue a partir de este año que los investigadores notaron que uno de los planetas cuenta con la presencia de agua, facilitando la sospecha que los demás tienen condiciones similares. 

 

 



¿Cómo mejorar el aprendizaje? Consejos de la neurociencia para lograrlo

De acuerdo con un reciente estudio de Nature Neuroscience, se requiere un poco de manipulación de los neurotransmisores, forzado por la práctica, para fortalecer el aprendizaje en el día a día.

El aprendizaje, junto con la atención y la memoria, ayuda al ser humano a desarrollar numerosas herramientas para la supervivencia y la cotidianidad. Y de acuerdo con un reciente estudio de Nature Neuroscience, se requiere un poco de manipulación de los neurotransmisores, forzado por la práctica, para fortalecer el aprendizaje en el día a día. 

Para los investigadores, el comprender el efecto del sobreaprendizaje sobre el desarrollo de un nuevo recurso, fue un proceso vital para un mejor entendimiento del cerebro. Para lograrlo dividieron en dos grupos a los voluntarios. 

El primero fue expuesto a ejercicios de aprendizaje sobre un tema, al haber mejoría en la habilidad en práctica tomaban un descanso de 30 minutos y regresaban para más ejercicios de aprendizaje sobre otro tema. Al día siguiente realizaban una post-prueba, en donde los individuos tenían buenos resultados en último tema practicado y pésimos en el primero. Estos resultados fueron como si el grupo no hubiese sido entrenado en nada.  En palabras de Takeo Watanabe, profesor de Ciencias Cognitivas, Lingüísticas y Psicológicas en Brown University, en EE.UU., y autor del estudio, “Cuando uno deja de entrenar inmediatamente después de haber adquirido una habilidad nueva, el área del cerebro asociada con esta habilidad aún es plástico”. Es decir, débil. El cerebro es flexible y se adapta en función del aprendizaje de nuevas herramientas; por lo que si uno se detiene justo después de haber adquirido una de ellas, el cerebro está en un estado plástico, en un estado “preparado-para-el-aprendizaje”, y absorberá la información del segundo conocimiento –y no del primero–. 

El segundo grupo practicó el tema por más tiempo y más repeticiones, un descanso de 30 minutos y un nuevo tema que aprender. Al día siguiente, en el post-test, los individuos obtuvieron mejores resultados en aquellos temas que pasaron un poco más de 20 minutos extras en practicar, sin que un tema pudiese interferir con el otro. 

De modo que aunque el primer grupo no “sobreaprendió”, tuvo un mejor resultado en el último tema; el segundo mostró un una mejoría global con un lapso mayor de práctica y aprendizaje. Para comprender las causas, Watanabe y sus colegas realizaron fMRI, escanografías del cerebro mediante el registro de oxígeno; es decir que requirieron ver las áreas cerebrales que se activaban usando más oxígeno, carbono y nitrógeno –traducido en la presencia de neurotransmisores– permitiendo deducir cuáles químicos incrementan en niveles durante el proceso de aprendizaje.

Fue así que repitiendo el experimento con la máquina MRS, con dos cambios principales –uno, que los dos grupos estarían entrenando la misma cantidad de veces sin el segundo entrenamiento; dos, antes y durante tanto del entrenamiento como la prueba se estaría escaneando la actividad cerebral. El resultado fue sorprendente: si uno no “sobreaprende”, el cerebro consigue niveles altos de glutamato-dominante –el cual facilita al cerebro a entrar en modo plástico o “preparado-para-el-aprendizaje”–; pero si se sobre carga de información, los niveles de glutamato disminuyen y los de GABA incrementan –encargado de estabilizar el cerebro–. Para Watanabe, “Si se sobreaprende la habilidad, el estado del cerebro cambia muy rápido de ser plástico a estable”, lo cual significa que el cerebro tiene más tiempo de “congelar” la habilidad previniendo de olvidarla. 

Es decir que para aprender un tema es recomendable “sobreaprender” –repetir y repetir– la base para comprender así lo complejo. Si bien se dice que hay un riesgo del olvido con el paso del tiempo, la realidad es que existen numerosas técnicas para mantener el conocimiento en un periodo a largo plazo; como por ejemplo, dar tiempo a que suceda el aprendizaje sin necesidad de mezclar los temas. 



Estas fotos te darán una idea de cómo se ven tus alimentos a la hora de cosecharlos

Muy pocas veces sabemos de dónde vienen, cómo se ven antes de cosecharse o cuáles son sus cuidados agricultores.

Parece fácil: estar en la mesa del comedor con un bocado de una jugosa piña en la boca, esa frescura acidulce del desayuno que nos brinda una cantidad desbordante de nutrientes y un placer inexpresable a los primeros momentos del hambre matutino. Es realmente un instante sencillo que tan sólo requirió ir al mercado a comprarla, cortarla con cuidado y servirla fresca y amarilla. Sin embargo, ¿cuál fue el proceso que pasó una piña para llegar a nuestra mesa?

Muchas veces pasamos por una verdulería o las estanterías del supermercado, vemos las frutas y verduras, las tanteamos para sospechar su frescura y las llevamos a casa. Pero muy pocas veces sabemos de dónde vienen, cómo se ven antes de cosecharse o cuáles son sus cuidados agricultores. 

En caso que surja un poco de curiosidad, te compartimos algunas fotografías de cómo se ven los alimentos a la hora de cosecharse: 

 

 


¿Cómo hacer tu propia mermelada natural y saludable?

Aprender a hacer mermelada casera es una buena forma de volver a la cocina natural y saludable de las abuelas

El sabor dulce ha sido venerado por casi todas las culturas como un aliciente indispensable, ligado casi siempre al placer; por ello, ha sido transformado en forma de postres de manera sistemática. La mermelada, por ejemplo, un concentrado de fruta cocido en azúcar ha sido consumido desde los griegos, quienes solían cocer membrillos en miel. 

En la cultura estadounidense, sobre todo desde el siglo pasado, las mermeladas de distintas frutas se volvieron un producto esencial en su comida, sobre todo la ligada a los desayunos, acompañadas con pan tostado. Esta deliciosa mezcla de frutas y azúcar es perfecta para saciar un súbito antojo dulzoso. Sin embargo, aunque aparentemente se trata de un producto natural, algunos análisis de este producto prueban que no es así, pues suele contener ingredientes nocivos como fructosa o jarabe, colorantes artificiales y, en el caso de la tipo light, polimaltodextrinas, maltodextrinas y sucralosa, que son dañinas para la salud. 

Por todo lo anterior, volver a las recetas de las abuelas y dar la espalda al mundo de la industrialización es más que sano para la salud colectiva. De seguro encontrarás algún tiempo libre para elaborar una rica mermelada de la fruta que desees.

Te compartimos cómo hacer una deliciosa mermelada casera:

Ingredientes:

Fruta (las más comunes para hacer mermeladas son manzana, durazno, piña, mango, moras, frambuesa, fresa, etc., pero prácticamente se pueden hacer con cualquiera; la fruta debe estar madura pero de buena calidad); azúcar morena o piloncillo (700gr por cada kg de fruta), agua y tarros de vidrio. 

Procedimiento:

  • Trocea la fruta y ponle capas de azúcar.
  • Deja reposar la mezcla al menos 6 horas para que el azúcar se disuelva. 
  • Cuece la mezcla unos 45 minutos. 
  • Coloca el resultado en un bote de conservas. 

Otra alternativa:

  • Trocea la fruta y cuécela a fuego lento de 45 minutos a 1 hora para que se ablande, con poca agua para que no se pegue si es necesario. 
  • Añade el azúcar y disuelve bien.
  • Deja la mezcla de 10 a 20 minutos a fuego vivo. 
  • Guarda en un bote de conserva de vidrio. 

 

También en Ecoosfera: 5 salsas de todos los días que saben mejor si las preparamos en casa.



5 salsas de todos los días que saben mejor si las preparamos en casa

Cocinar VS Comprar: cuando preparas tus alimentos obtienes muchos beneficios; en Ecoosfera te compartimos 5 salsas que seguramente consumes con frecuencia y que fácilmente podrías hacer en casa.

Sea por nuestro ritmo de vida o porque la industria de los alimentos procesados ha sabido ganar terreno en esa cotidianidad, es posible que estemos habituados a comprar en vez de preparar, sobre todo en los casos específicos de salsas y aderezos que, creemos, es más sencillo adquirir ya envasados y listos para consumir en vez de tomarnos el tiempo de hacerlos nosotros mismos.

Esta, sin embargo, puede ser una falsa idea. Como bien nos muestra Mark Bittman en The New York Times, existen al menos 7 salsas con las que habitualmente acompañamos nuestros alimentos que además de ser sencillas de preparar, sin duda tienen potencialmente un mejor sabor que aquellas que se producen masivamente con una multitud de ingredientes.

A continuación compartimos las recetas, no sin invitarlos a consultar otras que tenemos aquí en Ecoosfera.

 

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Salsa cátsup

En una olla grande a fuego medio saltea durante una cebolla picada y un pimiento rojo también picado; utiliza aceite de sabor neutro (por ejemplo, de maíz o canola) y mantenlos en el fuego de 8 a 10 minutos. Añade 1 cucharadita de ajo picado y cucharada de puré de tomate; cocina hasta que la salsa adquiera un tono oscuro (de 2 a3 minutos). Agrega entre 8 y 10 jitomates escalfados y ligeramente aplastados, 1/3 de taza de azúcar morena, 1/4 de taza de vinagre de manzana, 1/2 cucharadita de mostaza (de preferencia “a la antigua”), una pizca de pimienta (puedes usar pimienta de Jamaica o de cayena), un par de clavos de olor y una hoja de laurel bien molidos, y una pizca de sal. Deja que esta mezcla hierva, baja la flama al mínimo, mueve de vez en cuando y espera a que la salsa espese (aprox. 1 hora). Una vez que esto suceda, retira del fuego y espera a que la salsa se enfríe, después muele todo en la licuadora o el procesador de alimentos hasta formar un puré terso. Si te gusta la salsa muy fina, puedes pasar esta mezcla con un colador fino. Rectifica el sazón, envasa y etiqueta con la fecha del día. En el refrigerador la mezcla dura hasta 3 semanas.

 

chi

Chimichurri

En un procesador de alimentos mezcla 1 1/2 tazas de hojas de perejil fresco, 1/2 taza de hojas de cilantro fresco , 1 cda. de hojas de orégano fresco, 3 dientes de ajo, 1 cdita. de hojuelas de chile rojo, 2 cdas. de vinagre de vino tinto, 3 cdas. de aceite (maíz o canola), sal y pimienta. Procesa todo sin moler por completo, solo a que se forme una mezcla homogénea. Retira del procesador y en un recipiente aparte (puede ser en el que presentarás el chimichurri) agrega 3 cdas. de aceite de oliva. Rectifica el sazón y consúmelo en el momento.

 

bbq

Salsa BBQ

En un procesador de alimentos agrega 100 gramos de chiles frescos rojos o verdes (pueden ser serranos), 1 cebolla en trozos y un diente de ajo. Acciona el procesador para picar finamente. Añade 1 1/2 tazas de pimientos picados (pueden ser rojos, amarillos o naranjas, o una combinación) y de nuevo pulsa hasta cortar en trozos más o menos finos. Aparte, en una cacerola, agrega 1/2 taza de vinagre de vino tinto, 1 taza de agua, 1/4 de taza de azúcar y una buena porción de sal; deja que esto hierva y entonces agrega la mezcla de pimientos y choles; cocina a fuego bajo hasta que los pimientos se suavicen y el líquido este evaporado casi porcompleto (aprox. 20-25 minutos). Rectifica el sazón, envasa y refrigera. La salsa dura hasta 2 semanas.

 

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Salsa teriyaki

Mezcla ½ ztaza de salsa de soya y 1/2 taza de mirin (si no consigues mirin puedes sustituirlo con 1/4 de taza de miel mezclada con 1/4 de taza de agua). Lleva esto al fuego y cocina con flama media hasta que la salsa comience a burbujear. Retira del fuego y agrega 1 cdita. de jengibre picado, 1 cdita. de ajo picado y 1/4 de taza de cebolla de rabo también finamente picada. Puedes consumir esta salsa en el momento o refrigerarla hasta por 2 semanas.

 

mayo

Mayonesa

En un procesador de alimentos o en la licuadora coloca 1 yema de huevo y 2 cdas. de mostaza de Dijón. Mezcla y mientras el aparato esté funcionando añade poco a poco (en forma de hilo) 1 taza de aceite (puede ser de maíz o canola). Al principio tendrás que hacerlo lentamente y quizá incluso con algunas pausas. Cuando veas que el aceite emulsiona (es decir, que se ha mezclado uniformemente con el resto de los ingredientes) puedes agregarlo con mayor velocidad. Verifica que la mezcla es homogénea, añade sal y pimienta y 1 cda. de jugo de limón o vinagre de jerez. En el refrigerador esta mayonesa casera dura hasta 1 semana.

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