¿Seguro que tu mermelada es saludable? Esto es lo mínimo que debes revisar antes de consumirla

Revisa las etiquetas y comienza a detectar esos ingredientes que debes evitar

Es tiempo de que conozcamos los ingredientes básicos que debemos eludir para asegurarnos de que nuestros alimentos serán lo más saludables posible.Recordemos que de súbito la industrialización masiva nos tomó por sorpresa y teníamos frente a nosotros millones de productos aparentemente seguros, pero con el tiempo ha ido descubriéndose la cara negativa; ingredientes que dañan la salud pero que, al aumentar el sabor o duración de los productos, son redituables para las grandes corporaciones.

La organización El Poder del Consumidor ha estado haciendo un análisis de varios productos comunes para detectar los ingredientes nocivos en cada uno de ellos. Asegurarte de que tu producto no los contenga es crucial para que cuides tu salud y la de los que te rodean en tu mesa. 

En el caso de las mermeladas, deberás cerciorarte de que no contengan los siguientes ingredientes: 

  • Cuida que no estén elaboradas a base de fructosa o jarabe.
  • Asegúrate de que el primer ingrediente más prominente sea la fruta y no el azúcar. 
  • Cuida que no sea elaborado a base de azúcares (si en la lista de ingredientes se indica “azúcares” significa que además contiene jarabe de maíz de alta fructosa, fructosa u otro tipo de endulzantes; si se establece “azúcar” significa que contiene azúcar de mesa, que es preferible).
  • No a los colorantes: elige aquellas sin colorantes, como el rojo allura (en estos casos es el más común) o amarillo 5 y/o 6 para los casos de las mermeladas amarillas —colorante artificial derivado del petróleo, que se ha descubierto está asociado a inducir cambios de conducta como hiperactividad y déficit de atención en niños y niñas.
  • Evita las mermeladas light: la mayoría, en lugar de contener azúcar, contiene otros endulzantes como polimaltodextrina, maltodextrinas, sucralosa —edulcorante no recomendado en niños y niñas preescolares y escolares— o gomas para darles mayor espesor.

* Entérate también en Ecoosfera: 
Revisa que tu mayonesa no contenga estos ingredientes nocivos para la salud

Alerta: La mejor salsa cátsup debe prescindir de estos ingredientes



Oaxaqueño tiene un plan para salvar a las abejas de su extinción

A lo largo de sus estudios, ha descubierto que son algunos hongos, ácaros y el neoniconitoide –químico de los pesticidas– que promueven el debilitamiento de las abejas.

Siendo tan sólo un adolescente, el actual doctor oaxaqueño Ernesto Guzmán-Novoa, supo que las abejas eran seres vivos cuya importancia trasciende fronteras nacionales o culturales. A él no sólo le gustaba la miel que estos polinizadores realizan, también la precisión que tienen para desarrollar sus hogares y organizar sus poblaciones. Por esta razón, 30 años más tarde y sabiendo que la población de las abejas se encuentra en peligro de extinción, Guzmán-Novoa decidió encontrar una manera de salvarlas. 

Ahora el mexicano es el líder del Centro de Investigación de la abeja melífera de la Universidad de Ontario, en la cual se investigan las principales causas que empeoran la salud de las abejas. A lo largo de sus estudios, ha descubierto que son algunos hongos, ácaros y el neoniconitoide –químico de los pesticidas– que promueven el debilitamiento de las abejas. En otros artículos en Ecoosfera hemos hablado al respecto de cómo se busca reducir el consumo y el uso de estos químicos tóxicos en el mercado agroquímico –las cuales poseen unas ganancias de 200 miles de millones de euros–, sin embargo empresas como Monsanto y Pfeizer han salteado los juicios pese a la mayoría de los esfuerzos. 

 

En los últimos años Guzmán-Novoa se ha dedicado a denunciar las compañías argoquímicas, gobiernos e incluso granjeros convencionales que, defendiendo a los pesticidas por interés económicos. Sin embargo, el ambientalista no se da por vencido: “Tenemos partes del puzzle, pero todavía no tenemos la imagen completa de lo que causa la muerte de las abejas.” Y paso a paso, resguardado en la provincia de Ontario, Canadá, está buscando la manera de prohibir este tipo de pesticidas que obligue a los granjeros a rendir cuentas si los usan a partir del 2017. En caso de lo contrario, advierte Guzmán-Novoa, esto pondrá en riesgo la seguridad de las cosechas, “ya que uno de cada tres alimentos que consumimos dependen de la polinización de estos pequeños animales. O lo que es lo mismo: más de 500 miles de millones de euros por año.”



Mancha de residuos fecales podría afectar biodiversidad en Los Cabos

Si bien en una primera instancia trataron de encubrir el hecho señalando que se trataba tan sólo de “un líquido derramado por alguna embarcación”, las muestras recabadas comprobaron que eran realmente residuos fecales.

 

Cerca del municipio de Los Cabos, en Baja California Sur, se comenzó a reportar la presencia de una creciente mancha café que parecía simple agua sucia. Sin embargo, tras solicitar –y demandar– la investigación de la Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios –Coepris–, se confirmó la presencia de desechos fecales. 

Si bien en una primera instancia trataron de encubrir el hecho señalando que se trataba tan sólo de “un líquido derramado por alguna embarcación”, las muestras recabadas comprobaron que eran realmente residuos fecales. Frente a esto, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente –Profepa– y la Marina se encuentran haciendo uso de sus recursos para disolver la mancha que está afectando al ecosistema marino de la región, mientras tanto las autoridades han empezado a realizar averiguaciones sobre los responsables de la gran mancha y sus consecuencias en el medio ambiente. 

La mancha de color café, actualmente con una capa blanca, amarillenta y espumosa, muestra un proceso de decomposición orgánica, lo cual contiene coliformes fecales que pueden estar afectando a la biodiversidad marítima de la zona. Se cree que la mancha, que va desde la entrada de la marina de Cabo San Lucas hasta Migriño, se originó cuando algún barco descargó ahí sus desechos. Se ha considerado un hecho ilegal. 



El tesoro azul de los manglares Tumbes son una oportunidad máxima de conservació

Existe una falta de reconocimiento científico, legal y administrativo de la capacidad de captura y almacenamiento de carbono de los Manglares en Tumbes.

Autora: Diana Luna

Es un hecho que los mecanismos de secuestro de dióxido de carbono (CO2) en la actualidad son un tema de interés progresivo, especialmente por su relación con el Cambio Climático. En efecto, la conservación de los bosques ha tenido gran éxito gracias a que se ha considerado su protección a través del mecanismo REDD+ 1 (Mulyani & Jepson 2013). Por otro lado, investigaciones recientes han puesto en relieve la valiosa función que desempeñan los ecosistemas costeros y marinos en el secuestro de CO2, específicamente los bosques de manglares (Alongi, 2002; Mcleod et al., 2011). El carbono azul se define como el CO2 en forma de carbono orgánico que es captado y almacenado por los ecosistemas costeros de manglar, pastos marinos y marismas. (SEMARNAT, 2017). No obstante, cada año se pierden hectáreas de estos ecosistemas; a nivel mundial, se estima que han desaparecido el 50% y que gran parte de los manglares restantes se encuentran en peligro (WRM, 2002).

A pesar que el Perú tiene el privilegio de contar con manglares en el norte del país, las autoridades no han manifestado mayor interés en la capacidad de los manglares como sumidero de carbono. Ante esta situación, la pregunta que surge es ¿El Santuario Nacional de Manglares de Tumbes 2 cuenta con algún lineamiento político o estrategia de manejo relacionada al carbono azul?

Este ensayo tiene como finalidad analizar brevemente la falta de reconocimiento científico, legal y administrativo de la capacidad de captura y almacenamiento de carbono de los Manglares en Tumbes. Por ello, hablaré en primera instancia sobre la creación del Santuario Nacional de Tumbes, seguidamente expondré las limitaciones y fortalezas de la administración del Área Natural Protegida (ANP) y por último, mencionaré las oportunidades nacionales e internacionales que se pueden generar a partir del reconocimiento al carbono azul.

La principal causa de pérdida de los Manglares del Perú es la deforestación; debido a la fuerte demanda por construir pozas productivas para langostineras (ONERN, 1983). Ante esta situación, la población y autoridades locales exigieron la protección de los manglares y esteros. Como consecuencia en 1978 los manglares son declarados intangibles 3 . A pesar de estos esfuerzos, la extensión del manglar en Tumbes continúo disminuyendo un 22% en tan solo 10 años, reportándose 5964 ha en 1982 y 4541 ha en 1992 (ONERN, 1992). Por esta razón, universidades, entidades gubernamentales y no gubernamentales participaron para promover la creación del Santuario Nacional Los Manglares de Tumbes, mediante el Decreto Supremo N°018-88- AG. A partir de esta acción, la actividad langostinera disminuyó en un 60 % (FPCN, 1993).

Después de la creación del Santuario Nacional de Tumbes, los principales esfuerzos por regular el ANP estaban dirigidos a gestionar la actividad langostinera. Si bien en los siguientes años, se exponen diferentes dispositivos legales que buscan regular la actividad langostera (INRENA, 2007), estos no garantizaron el control de acciones ilícitas (OEFA, 2016). Un caso curioso ocurrió en algunas langostineras que mantuvieron equivocadamente dentro de sus planos de aplicación, extensas áreas de manglares como parte de sus concesiones (FPCN, 1993). Según el Dr. Ugarte (CIDE, 2012) esto ocurre por la falta de capacitación de los 1 Reducción de las Emisiones derivadas de la Deforestación y la Degradación de los bosques., 2 Área natural protegida creada por el Decreto Supremo Nº018-88- AG, 3 Prohíbe la tala de mangle en los esteros de Tumbes por langostineras a través de RM Nº 184-78- VC. inspectores municipales y el insuficiente monitoreo y vigilancia en las actividades, razones por lo cual no siempre es de carácter aplicable la ley.

Algo semejante ocurre con los programas de gestión, donde predominaron las actividades económicas sobre las de conservación. Reflejo de esto son la serie de planes de manejo que se realizaron (para la extracción de cangrejos y conchas negras, sobre el potencial turístico y capacidad de carga turística) (Malca, 2009 1 , Malca, 20092; Murrugarra, 2008; Angulo, 2009). Además, habría que mencionar que uno de los objetivos principales del Plan Maestro 2007-2011 era promocionar el turismo. Esta situación, pone en evidencia a una gestión sectorial que se caracteriza por haber estado orientada a enfocar sus esfuerzos en el desarrollo de múltiples actividades económicas en un mismo espacio (Pérez-Cayeroa, 2015); ignorando el potencial de su conservación.

En contraposición con lo antes mencionado, en estos últimos 6 años es cuando comienza a surgir la posibilidad de un manejo más sostenible para el ANP. Esto se logra gracias a un proyecto sobre el Impacto del Cambio Climático en los Manglares de Tumbes (Takahashi & Martínez, 2015). Esta experiencia ilustra un acercamiento al Enfoque Basado en los Ecosistemas para la Gestión (EBM, por las siglas en inglés), ya que demostró contar con estrategias basadas en el trabajo multidisciplinario e interinstitucional, gestión cooperativa, participación local y conocimiento científico, algunos de los componentes que describe la EBM (PNUMA, 2015) Así, es necesario recalcar que en sí mismo, el proyecto, es una estrategia de adaptación ecosistémica (EBA, por sus siglas en inglés) pues busca prevenir los posibles problemas que pueden surgir a partir del cambio climático (Allan & Henry,2009). Además, los objetivos del Plan Maestro 2017-2021 fueron modificados, permitiendo dar más reconocimiento al eje ambiental. (SERNANP, 2017). Ante esta situación, surge la necesidad de mejorar el entendimiento de las oportunidades en la política peruana para integrar el concepto de carbono azul (López, 2016; México Sostenible, 2017). Un primer alcance son los Acuerdos Internacionales; ya que la conservación de los manglares permite el cumplimiento de estos acuerdos al ser considerado como mecanismo frente al cambio climático. En el Perú se puede aplicar el convenio de Paris: COP21 y el convenio de Biodiversidad (MINAM, 2014; Pulgar-Vidal, 2015). Una segunda oportunidad se establece a partir del marco legal, con la creación de mecanismo de pago por servicio ambiental. Lo que permitiría la regulación del pago de derecho de uso de concesión (IIJUNAM, 2016), ya que permitiría priorizar actividades que busquen la conservación, frente a aquellas que lo degradan. La tercera oportunidad dependerá de la voluntad política, si bien esta puede resultar ser la más difícil de lograr, existen iniciativas atractivas en países latinoamericanos que nos sirve de guía para dar los siguientes pasos.

Así, en México se establece el programa denominado Ecovalor que incentiva el estudio de valorización a sus ecosistemas de carbono azul (EcoValor Mx., 2016). Por último, los manglares de Tumbes pertenecen al Gran Ecosistema Marino (LME, siglas en inglés): Costa Central-Pacífico Americana (Heileman, s.f) en este sentido se debe buscar establecer cooperaciones transfronterizas, que permitan crear espacios donde se pueda compartir experiencias y la gestión pueda adoptar un enfoque más integral (GEF, 2015). En conclusión, queda en evidencia que en el Perú, el carbono azul aún no ha sido estudiado, regulado ni gestionado y que su administración, únicamente se ha encomendado a promocionar actividades económicas dentro del ANP y de crear un sinfín de leyes escasamente aplicables. A pesar de ello, ha comenzado a surgir un gran potencial administrativo, gracias al interés del sector científico y de las experiencias internacionales.

Es preciso comprender que para poder conservar estos ecosistemas es necesario adoptar por un pensamiento más holístico y cooperativo. Creo que la única manera de salvar a este maravilloso ecosistema es que cada uno de nosotros investigue, se informe, comente, comparta y sienta la verdadera conexión que existe entre el humano y la naturaleza, al fin y al cabo cualquiera de nosotros podría ser el próximo científico o político que proponga nuevas estrategias de gestión.



¿Cómo hacer tu propia mermelada natural y saludable?

Aprender a hacer mermelada casera es una buena forma de volver a la cocina natural y saludable de las abuelas

El sabor dulce ha sido venerado por casi todas las culturas como un aliciente indispensable, ligado casi siempre al placer; por ello, ha sido transformado en forma de postres de manera sistemática. La mermelada, por ejemplo, un concentrado de fruta cocido en azúcar ha sido consumido desde los griegos, quienes solían cocer membrillos en miel. 

En la cultura estadounidense, sobre todo desde el siglo pasado, las mermeladas de distintas frutas se volvieron un producto esencial en su comida, sobre todo la ligada a los desayunos, acompañadas con pan tostado. Esta deliciosa mezcla de frutas y azúcar es perfecta para saciar un súbito antojo dulzoso. Sin embargo, aunque aparentemente se trata de un producto natural, algunos análisis de este producto prueban que no es así, pues suele contener ingredientes nocivos como fructosa o jarabe, colorantes artificiales y, en el caso de la tipo light, polimaltodextrinas, maltodextrinas y sucralosa, que son dañinas para la salud. 

Por todo lo anterior, volver a las recetas de las abuelas y dar la espalda al mundo de la industrialización es más que sano para la salud colectiva. De seguro encontrarás algún tiempo libre para elaborar una rica mermelada de la fruta que desees.

Te compartimos cómo hacer una deliciosa mermelada casera:

Ingredientes:

Fruta (las más comunes para hacer mermeladas son manzana, durazno, piña, mango, moras, frambuesa, fresa, etc., pero prácticamente se pueden hacer con cualquiera; la fruta debe estar madura pero de buena calidad); azúcar morena o piloncillo (700gr por cada kg de fruta), agua y tarros de vidrio. 

Procedimiento:

  • Trocea la fruta y ponle capas de azúcar.
  • Deja reposar la mezcla al menos 6 horas para que el azúcar se disuelva. 
  • Cuece la mezcla unos 45 minutos. 
  • Coloca el resultado en un bote de conservas. 

Otra alternativa:

  • Trocea la fruta y cuécela a fuego lento de 45 minutos a 1 hora para que se ablande, con poca agua para que no se pegue si es necesario. 
  • Añade el azúcar y disuelve bien.
  • Deja la mezcla de 10 a 20 minutos a fuego vivo. 
  • Guarda en un bote de conserva de vidrio. 

 

También en Ecoosfera: 5 salsas de todos los días que saben mejor si las preparamos en casa.



5 salsas de todos los días que saben mejor si las preparamos en casa

Cocinar VS Comprar: cuando preparas tus alimentos obtienes muchos beneficios; en Ecoosfera te compartimos 5 salsas que seguramente consumes con frecuencia y que fácilmente podrías hacer en casa.

Sea por nuestro ritmo de vida o porque la industria de los alimentos procesados ha sabido ganar terreno en esa cotidianidad, es posible que estemos habituados a comprar en vez de preparar, sobre todo en los casos específicos de salsas y aderezos que, creemos, es más sencillo adquirir ya envasados y listos para consumir en vez de tomarnos el tiempo de hacerlos nosotros mismos.

Esta, sin embargo, puede ser una falsa idea. Como bien nos muestra Mark Bittman en The New York Times, existen al menos 7 salsas con las que habitualmente acompañamos nuestros alimentos que además de ser sencillas de preparar, sin duda tienen potencialmente un mejor sabor que aquellas que se producen masivamente con una multitud de ingredientes.

A continuación compartimos las recetas, no sin invitarlos a consultar otras que tenemos aquí en Ecoosfera.

 

cat

Salsa cátsup

En una olla grande a fuego medio saltea durante una cebolla picada y un pimiento rojo también picado; utiliza aceite de sabor neutro (por ejemplo, de maíz o canola) y mantenlos en el fuego de 8 a 10 minutos. Añade 1 cucharadita de ajo picado y cucharada de puré de tomate; cocina hasta que la salsa adquiera un tono oscuro (de 2 a3 minutos). Agrega entre 8 y 10 jitomates escalfados y ligeramente aplastados, 1/3 de taza de azúcar morena, 1/4 de taza de vinagre de manzana, 1/2 cucharadita de mostaza (de preferencia “a la antigua”), una pizca de pimienta (puedes usar pimienta de Jamaica o de cayena), un par de clavos de olor y una hoja de laurel bien molidos, y una pizca de sal. Deja que esta mezcla hierva, baja la flama al mínimo, mueve de vez en cuando y espera a que la salsa espese (aprox. 1 hora). Una vez que esto suceda, retira del fuego y espera a que la salsa se enfríe, después muele todo en la licuadora o el procesador de alimentos hasta formar un puré terso. Si te gusta la salsa muy fina, puedes pasar esta mezcla con un colador fino. Rectifica el sazón, envasa y etiqueta con la fecha del día. En el refrigerador la mezcla dura hasta 3 semanas.

 

chi

Chimichurri

En un procesador de alimentos mezcla 1 1/2 tazas de hojas de perejil fresco, 1/2 taza de hojas de cilantro fresco , 1 cda. de hojas de orégano fresco, 3 dientes de ajo, 1 cdita. de hojuelas de chile rojo, 2 cdas. de vinagre de vino tinto, 3 cdas. de aceite (maíz o canola), sal y pimienta. Procesa todo sin moler por completo, solo a que se forme una mezcla homogénea. Retira del procesador y en un recipiente aparte (puede ser en el que presentarás el chimichurri) agrega 3 cdas. de aceite de oliva. Rectifica el sazón y consúmelo en el momento.

 

bbq

Salsa BBQ

En un procesador de alimentos agrega 100 gramos de chiles frescos rojos o verdes (pueden ser serranos), 1 cebolla en trozos y un diente de ajo. Acciona el procesador para picar finamente. Añade 1 1/2 tazas de pimientos picados (pueden ser rojos, amarillos o naranjas, o una combinación) y de nuevo pulsa hasta cortar en trozos más o menos finos. Aparte, en una cacerola, agrega 1/2 taza de vinagre de vino tinto, 1 taza de agua, 1/4 de taza de azúcar y una buena porción de sal; deja que esto hierva y entonces agrega la mezcla de pimientos y choles; cocina a fuego bajo hasta que los pimientos se suavicen y el líquido este evaporado casi porcompleto (aprox. 20-25 minutos). Rectifica el sazón, envasa y refrigera. La salsa dura hasta 2 semanas.

 

teri

Salsa teriyaki

Mezcla ½ ztaza de salsa de soya y 1/2 taza de mirin (si no consigues mirin puedes sustituirlo con 1/4 de taza de miel mezclada con 1/4 de taza de agua). Lleva esto al fuego y cocina con flama media hasta que la salsa comience a burbujear. Retira del fuego y agrega 1 cdita. de jengibre picado, 1 cdita. de ajo picado y 1/4 de taza de cebolla de rabo también finamente picada. Puedes consumir esta salsa en el momento o refrigerarla hasta por 2 semanas.

 

mayo

Mayonesa

En un procesador de alimentos o en la licuadora coloca 1 yema de huevo y 2 cdas. de mostaza de Dijón. Mezcla y mientras el aparato esté funcionando añade poco a poco (en forma de hilo) 1 taza de aceite (puede ser de maíz o canola). Al principio tendrás que hacerlo lentamente y quizá incluso con algunas pausas. Cuando veas que el aceite emulsiona (es decir, que se ha mezclado uniformemente con el resto de los ingredientes) puedes agregarlo con mayor velocidad. Verifica que la mezcla es homogénea, añade sal y pimienta y 1 cda. de jugo de limón o vinagre de jerez. En el refrigerador esta mayonesa casera dura hasta 1 semana.

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