¿Sabías que en México las etiquetas no te dicen si tu producto contiene transgénicos?

Reconoce las marcas que usan transgénicos para que seas consciente de ello al momento de comprar

El tema de los transgénicos ha sido muy polémico. Mientras unos argumentan que hacer uso de la tecnología para mejorar las propiedades de la naturaleza es necesario, otros arguyen que no existe certeza sobre los efectos secundarios de esas modificaciones para la salud humana y el medio ambiente.

Aunado a la incertidumbre existente, existen evidencias de cómo las principales empresas propulsoras de los transgénicos han obstaculizado estudios que demuestran los efectos nocivos para la salud y el medio ambiente. Es muy conocido cómo las grandes corporaciones transgénicas del planeta son en realidad de las más oscuras de entre la totalidad del menú capitalista. 

Lo cierto es que aparece riesgoso el tomar alimentos cuyos efectos a largo plazo se desconocen; como mínimo, las personan debieran tener el derecho a saber qué es lo que están consumiendo. En este sentido, en México hay una deuda primordial con la colectividad, pues en este país las empresas no están obligadas a especificar la presencia de trasngénicos en sus etiquetados, lo que resulta altamente grave. 

Con la globalización y el neoliberalismo cientos de productos, sobre todo provenientes de América del Norte, han inundado al país en los últimos 20 años, muchos de ellos haciendo uso de trasngénicos sin que la población esté enterada de ello. De hecho, se conoce que la mayoría de los productos que contienen soya o maíz y son de importación están hechos a base de transgénicos. 

Es importante ir haciendo conciencia de las marcas, al menos las más usuales, que emplean transgénicos, aunque lo más urgente sería exigir a las autoridades que las empresas estén obligadas a incluir en su etiquetado la existencia o no de transgénicos.

A continuación agrupamos las marcas más usuales que contienen transgénicos (todas ellas investigadas por Greenpeace):

Barcel

Bimbo 

Sabritas

Coca-Cola (y todos sus refrescos)

Pepsi-Cola (y todos sus refrescos)

Jumex

Nestlé 

Herdez

Carlos V

Hershey’s

Bachoco 

Kellogg’s

Grupo Modelo

Grupo Cuauhtémoc

Bimbo 

Herdez 

Kraft

La Costeña

Danone

También en Ecoosfera: Lista de productos y marcas que usan ingredientes transgénicos en México.



¿Qué son los transgénicos y por qué son considerados peligrosos? (VIDEO)

Existen ONG’s que presentan datos que “nos llevan a señalar fuertemente que no hay ninguna buena razón para sembrarlos: los impactos ecológicos, sociales y ahora económicos bastan por sí mismos para rechazar este tipo de tecnología”

En las últimas décadas, el mundo se ha conmocionado y llorado por la invasión de los transgénicos. Se trata de estos elementos genéticamente modificados que impactan tanto en la biodiversidad como en la salud de trabajadores y consumidores. Sin embargo, aún existen numerosas polémicas sin resolver sobre la toxicidad de estos productos. 

Sin bien existen ONG’s que presentan datos que “nos llevan a señalar fuertemente que no hay ninguna buena razón para sembrarlos: los impactos ecológicos, sociales y ahora económicos bastan por sí mismos para rechazar este tipo de tecnología”, ¿por qué existen personajes que apoyan la presencia de los transgénicos? 

A continuación te compartimos un esclarecedor video del programa Curiosamente sobre este tema: 

 



Estudio confirma toxicidad del maíz transgénico

Los argumentos científicos insisten en tomar precaución frente al maíz transgénico, reduciendo en la medida de lo posible la importación de grano y la semilla de maíz de EE.UU. y otros países similares

El futuro de la agricultura campesina y la alimentación mundial se encuentra en riesgo debido a la continua presencia de organismos genéticamente modificados –OGM–. Si bien hasta ahora no habían pruebas científicas contundentes sobre la toxicidad de estos productos, en el último año hay un importante grupo de la ONU, científicos y activistas que promueven su desuso. 
 
En México, el uso del maíz transgénico está poniendo en riesgo la diversidad de esta especie autóctona, la calidad tanto de la tierra como del agua y la salud de los consumidores de este producto. Frente a esto, el primer tribunal colegiado en materia civil de la Ciudad de México ha puesto en suspensión el otorgamiento de permisos para la siembra de maíz transgénico en nuestro país. 
 
A 20 años de haberse introducido en tierras mexicanas, los transgénicos han impactado negativamente en el país: 
 
– No aumentan los rendimientos ni aminoran los costos ambientales de la agroindustria; 
– la siembra implica costos inaceptables en salud pública;
– afectan a la biodiversidad de la especie y la región. 
 
 

 

El segundo punto se demostró en un estudio publicado en Nature, en el cual se demuestra que ratas alimentadas con el grano genéticamente modificado presentan disminución en longevidad y aumento en tumoraciones cancerígenas. Además, el “plantar semillas transgénicas trasnacionales se ha convertido en un atentado histórico en contra de todos”. En palabras de Elena Álvarez Buylla, colaboradora para el periódico La Jornada, “sus impactos no podemos enumerarlos o predecirlos, y eventualmente serán dañinos e imposibles de revertir. Una decisión así atentará contra un bien común, sustento de millones de campesinos en México y el mundo, y base de la diversidad genética del cereal más importante del planeta.”

Los argumentos científicos insisten en tomar precaución frente al maíz transgénico, reduciendo en la medida de lo posible la importación de grano y la semilla de maíz de EE.UU. y otros países similares: “Todos debemos exigir que se cuide nuestro alimento básico –el maíz– de esta contaminación desde el campo hasta nuestras mesas.”



La situación del maíz transgénico en México se decide esta semana

Este jueves 26 de enero un Tribunal Colegiado resolverá si se permite o no la siembra de maíz transgénico en México.

Este jueves 26 de enero un Tribunal Colegiado resolverá si se permite o no la siembra de maíz transgénico en México. En julio de 2013 se presentó una demanda de acción colectiva encabezada por científicos, campesinos y consumidores para detener la siembra de maíz transgénico en México. El tema central de esta demanda es la defensa de los derechos de las generaciones presentes y futuras de aprovechar la diversidad de los maíces nativos. En lo que va del juicio, tanto las empresas transnacionales (Monsanto, Syngenta Agro, Dow Agrosciences, PHI-Pioneer Dupont) como el Gobierno Federal (Semarnat y Sagarpa) han impugnado esta demanda al menos 97 veces. Sin embargo, desde septiembre de 2013 se logró por mandato judicial que se suspendiera la siembra de maíz transgénico en todo el territorio nacional. Esta suspensión es la que ha mantenido durante tres años y medio al maíz transgénico lejos de nuestra tierra. Esta suspensión fue impugnada por las empresas transnacionales y será en el transcurso de esta semana que el Primer Tribunal Colegiado en materia Civil del Primer Circuito con sede en la Ciudad de México resuelva si se mantiene la suspensión hasta que el juicio termine.

De acuerdo con el informe de la Demanda Colectiva Maíz, tanto el Gobierno como la industria tratan de evitar a toda costa que se genere un debate científico en los tribunales. Asimismo, se ha comprobado que durante el juicio la Semarnat le ha ocultado información al juez, entre ésta, un informe del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC) que demuestra la presencia ilegal de maíz transgénico en México. Además, la misma industria ha reconocido que el polen de los maíces transgénicos puede dispersarse a lo largo del país, por lo que, una vez que se autorice la siembra, su dispersión sería incontrolable. Por otro lado, dentro del juicio, el Gobierno ha reconocido que los transgénicos no aseguran una mayor producción y que no hay evaluaciones sanitarias posteriores a la siembra. Así, la situación del maíz transgénico en México quedará en manos del Tribunal Colegiado en los siguientes días.

MÉXICO, D.F., 29SEPTIEMBRE2014.- Integrantes de diversas organizaciones, se manifestaron frente a Palacio Nacional al celebrarse el Día Nacional del Maíz.
FOTO: ENRIQUE ORDÓÑEZ /CUARTOSCURO.COM

El maíz se originó y diversificó en México, esta plata se domesticó hace cinco mil años y actualmente tenemos 64 razas de maíz y miles de variedades, que son el resultado de la interacción de las comunidades y sus sistemas agrícolas. Se estima que para los mexicanos, el maíz representa el 53% del total de calorías que consumimos y el 39% de todas las proteínas, siendo así el cultivo más importante para el país. Lamentablemente, desde el 2001 se empezó a detectar contaminación de maíces nativos con genes transgénicos. Esto es extremadamente grave porque la diversidad genética de las razas nativas es uno de los más grandes legados de México. Considerando que las condiciones climáticas en todo el mundo están cambiando, la diversidad genética de los maíces nativos mexicanos será una pieza clave para garantizar la seguridad alimenticia de las siguientes generaciones.

Ahora bien, imaginemos que los maíces de un campesino se han contaminado por el polen de los maíces transgénicos que se siembran cerca de su parcela. Debido a que la contaminación genética no se puede detectar a simple vista, es imposible que el campesino sepa que su maíz ha sido contaminando. Por lo tanto, esta persona seguirá sembrando el maíz contaminado y compartiendo sus semillas con otros campesinos como siempre lo ha hecho. Esto generaría una dispersión incontrolable y un daño irreversible, pues a largo plazo perderíamos las variedades nativas de maíz, uno de los legados bioculturales más importantes de México.

Es importante saber que el maíz transgénico tiene una tolerancia al herbicida glifosato y al mismo tiempo produce una sustancia tóxica que funciona como insecticida. Por lo tanto, cuando se rocían grandes cantidades de glifosato sobre los cultivos, todas las plantas mueren excepto las transgénicas, pues son resistentes. El glifosato es una sustancia catalogada como posible cancerígeno por la Organización Mundial de la Salud. Comúnmente, el glifosato se rocía utilizando avionetas en grandes extensiones de tierra. Este herbicida se dispersa con el viento, el riego y la lluvia y llega a otros cultivos, ecosistemas y cuerpos de agua tanto en la superficie como en el subsuelo. Evidentemente, esto pone en riesgo tanto a las poblaciones humanas como a la biodiversidad. Por ejemplo, ya se ha detectado glifosato en al agua subterránea en Chiapas y se tiene evidencia de que la mariposa monarca ha disminuido su población debido al aumento de glifosato en su ruta migratoria.

La industria de los transgénicos se ha caracterizado por disfrazar los peligros de soluciones. Sin duda, México debe unirse a la creciente lista de países que prohíben la siembra de organismos transgénicos en sus territorios. Pues no hay argumento que justifique poner en juego nuestra soberanía alimentaria.

Para mayor información sobre la Demanda Colectiva Maíz, puedes visitar su página en Facebook.

– Dr. Fernando Córdova Tapia

(@FerCordovaTapia)



La agricultura transgénica como megaproyecto ¿Por qué debes verla así?

Más allá de proyectos aislados, la agricultura transgénica es un paradigama, un proyecto en conjunto…

Al referirnos a megaproyectos pensamos en grandes proyectos extractivos como la minería  o de infraestructura como presas, carreteras, entre otros. Algunos criterios que se consideran para definirlos son la inversión que involucra su desarrollo, el tiempo de ejecución o su alta complejidad tecnológica, jurídica y ambiental. Sin embargo, pocas veces se habla de los proyectos agrícolas como megaproyectos aún cuando sus efectos tengan un impacto significativo en el territorio y medio ambiente de las comunidades; además de provocar desplazamientos y violaciones a los derechos humanos.

De acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) hasta el 2001 de los 52 millones de ha de cultivos transgénicos, el 63% correspondía a soya, 19% a maíz, 13% a algodón y 5% a canola. Para esta misma superficie el 69% se cultivó en Estados Unidos, 22% en Argentina, 6% en Canadá, 3% en China y menos de 2% en Australia y Sudáfrica. Datos más recientes del International Service for Acquisition of Agro-Biotech Applications (ISAAA), calculan que en el 2010 ésta área se había al menos triplicado; México contribuye con 0.2 millones de ha en cultivos de soya y algodón.

Este ensayo pretende analizar el efecto de la implementación proyectos agrícolas basados en la modificación genética de los organismos. Iniciaremos explicando a grandes rasgos qué son los organismos transgénicos u organismos genéticamente modificados (OGM), y se analizarán algunos aspectos de esta agroindustria y sus implicaciones. En las reflexiones finales si discutirá si es posible y pertinente clasificar determinados tipos de proyectos agrícolas como megaproyectos.

La seguridad alimentaria ha sido tema de interés internacional. A fin de atender esta preocupación, en la década de los cincuentas la revolución verde transformó al sector agrícola de forma muy importante. Grandes extensiones de tierra se dedicaron a la siembra de monocultivos, se desarrollaron semillas mejoradas y agroquímicos, se mecanizó el arado y se establecieron sistemas de riego tecnificado. Estas modificaciones, que resultaron en mejoras de la productividad en los cultivos, contribuyeron al deterioro ambiental (Pérez y Landeros 2009), encarecieron la producción y generaron cambios socio-culturales del sector rural y campesino en México (Pichardo, B. 2006).

Según predicciones de la FAO (2002) la producción agrícola mundial para el 2050 deberá incrementarse un 70% sin embargo, señala que restricciones como la disminución en el acceso a tierras cultivables y al agua potable, afectarán la capacidad de los países de lograr este crecimiento. Plantea como alternativa el uso de la biotecnología en lo que ella misma ha llamado una revolución doblemente verde.

Las nuevas técnicas agrícolas, consisten en transferir genes entre especies que de manera natural no pueden cruzarse (Greenpeace, 2006); los organismos transgénicos se crean insertando secuencias genéticas entre bacterias, plantas y/o animales, para conferir a los cultivos características que los hacen resistentes a herbicidas, a insectos, a condiciones ambientales adversas, a enfermedades, alargan su vida comercial, incrementan su tasa de crecimiento y aceleran su producción de masa (Leo, 2002; Pérez y Landeros, 2009). Sin embargo este nuevo tipo de manipulación nos pone ante un panorama cuyas consecuencias económicas, en la salud humana y en el equilibrio ecológico, no podemos prever con certeza (Leo 2002; Greenpeace, 2006).

Los paquetes tecnológicos, asociados a esta forma de producir son muy costosos. Están diseñados para grandes superficies de monocultivo con riego tecnificado, que utilizan maquinaria y aplican fertilizantes y herbicidas. Cada temporada de siembra, el productor debe adquirir nuevas semillas y los agroquímicos necesarios para su cultivo -herbicidas, fertilizantes o sustancias activadoras de las características transgénicas de las semillas-. Así se beneficia a un pequeño grupo de grandes agroindustriales y se pone en riesgo al 80% de los productores del campo en México; contribuye a desplazar la mano de obra de una actividad productiva fundamental para países en desarrollo, la agricultura (Greenpeace, 2006; Leo, 2002).

Son pocas las empresas que concentran toda la producción de semillas y plantas transgénicas a nivel mundial: Monsanto ocupa el primer lugar con el 80% del mercado, seguida por Aventis con el 7%, Syngenta con el 5%, BASF con el 5% y DuPont con el 3%. Dada la creciente adopción de este tipo de agricultura y que, estas empresas producen el 60% de los plaguicidas y el 23% de las semillas comerciales que se utilizan en la actualidad (Control Biológico de Plagas, 2015), es posible inferir que a corto plazo la seguridad alimentaria mundial estará en manos de unas pocas transnacionales (Greenpeace, 2006).

Cuando la biotecnología modifica a los organismos para hacerlos resistentes a herbicidas, contribuye a incrementar su uso y por tanto su concentración en el medio ambiente. La Organización Mundial de la Salud ha señalado que por el uso de pesticidas mueren cada año en el mundo 220 mil trabajadores del campo y se producen entre 3.5 y 5 millones de envenenamientos no mortales (Leo, 2002).

El paquete tecnológico para el cultivo de soya transgénica RR[1]que incluye el herbicida Roundup Ready cuyo principio activo es el glifosfato, es un buen ejemplo de lo anterior. Para obtener el máximo rendimiento, los agricultores aplican grandes cantidades de herbicida que, en principio acaban con las malezas sin afectar sus cultivos, pero eventualmente pueden generar resistencia en dichas malezas (Riley,Cotter,Contiero y Watts, 2011). Cuando esto ocurre, Monsanto provee a los productores fórmulas herbicidas mucho más agresivas o semillas nuevamente modificadas, a las que agregan genes para conferirles resistencia a sustancias herbicidas distintas al glifosfato (Riley et al, 2011). Así se establece un circulo difícil de romper, se consolida la dependencia del productor hacia la empresa proveedora, y se vuelve imposible predecir el tipo de impactos que en el mediano y largo plazos podrán manifestarse en la salud humana, en el funcionamiento de los ecosistemas y a nivel económico.  

Glifosfato_greenpeace

 El glifosfato tiene efectos perjudiciales probados científicamente. En términos de salud se le ha vinculado a la incidencia de cancer, de problemas reproductivos y de condiciones neurológicas como el Parkinson. Es arrastrado por la lluvia hacia cuerpos de agua superficial, puede filtrarse hacia los acuíferos y contamina también el suelo. Al ser trasladado por el aire, puede ocasionar diversos efectos sobre la flora y la fauna fuera de las áreas de producción, reduce la expectativa de vida de algunos organismos, inhibe la reproducción y aumenta la mortandad, entre otros efectos (Riley et al, 2011)

Cuando las semillas genéticamente modificadas se introducen el campo, su comportamiento ante condiciones climáticas no previstas, puede tener efectos inesperados (Leo, 2011), no obstante se ha comprobado que a través de procesos naturales de dispersión y polinización la probabilidad de que los OGM alcancen otras plantas o actividades productivas, es alta. Datos de Greenpeace (2013) muestran que en el 2007 México ocupó el 2o. lugar de contaminación transgénica en America y el 8o. a nivel mundial.

Además su efecto en los organismos, este tipo de contaminación tiene también implicaciones legales, económicas y/o comerciales. Las semillas transgénicas, propiedad de quienes las producen, están patentadas. Las empresas biotecnológicas ejercen el control sobre su uso, comercialización y cultivo (Greenpeace, 2013; Leo,2011). Aludiendo a esta condición inspeccionan tierras  agrícolas alrededor de sus zonas de producción y cuando encuentran transgénicos, demandan a los agricultores por sumas millonarias, aún cuando esta presencia sea producto de contaminación transgénica accidental (Greenpeace, 2013).

En conclusión, hemos revisado aquí sólo algunos aspectos de la agricultura transgénica. Además de los impactos inherentes a esta actividad, la forma de proceder de las empresas biotecnológicas atenta contra los esquemas de producción tradicional. Al apropiarse directa o indirectamente de los recursos naturales van minando también la vida cultural y comunitaria en las zonas rurales. Nuevamente en la búsqueda de la modernidad y el progreso, se socializan los impactos negativos y se privatizan los beneficios, excluyendo de estos, a los propietarios originales de los territorios y sus recursos naturales. Es posible afirmar que la agricultura transgénica, es un nuevo tipo de megaproyecto.

Por Silvia Iliana Philippe Cárdenas

Twitter de la autora: @silianaphi

Referencias bibliográficas

Control Biológico de plagas (2015) Los Transgénicos en el Mundo: El Qué, Quién, Cuánto, Cuándo, Dónde y Porqué de los Transgénicos. Recuperado de: http://www.infoagro.com/agricultura_ecologica/transgenicos.htm.

García López, L. (2010). Modelo de sustitución de Importaciones. Recuperado de  http://modsus.blogspot.mx/

Greenpeace México (2006) Guía Roja y Verde de Alimentos Transgénicos. 2a.Edición Recuperado de:http://www.greenpeace.org/mexico/es/Footer/Descargas/reports/ Agricultura-sustentable-y-transgenicos/copy-of-gu-a-roja-y-verde-de-a/

Greenpeace México (2013) Cultivos transgénicos ¿Quién pierde?. Recuperado de:http://www.greenpeace.org/mexico/Global/mexico/report/2013/FOLLETO%20TRANSGENICOS%2022%20julio-corregidoweb.pdf

Guillen, G. (30 de julio de 2000) México, sexto en venta de transgénicos:UE. El Universal, pp. A4

International Service for de acquisition of Agri-Biotech Applications (2010) Informe Anual sobre la situación mundial de la comercialización de cultivos biotecnológicos genéticamente modificados. Recuperado de: http://www.isaaa.org/resources/ publications/default.asp

Leo, J. (2002) Comercio Internacional y Ambiente en América del Norte. Tesis de Licenciatura  Universidad Nacional Autónoma de México. Recuperado de:  http://www.economia.unam.mx/secss/docs/tesisfe/LeoLJA/cap4-2.pdf

Mendoza, E. (2013) Soya Transgénica Invade México. Contralinea.com.mx. Recuperado de: http://contralinea.info/archivo-revista/index.php/2013/03/10/soya-transgenica-invade-mexico/

Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (2002). Agricultura Mundial: Hacia los años 2015 a 2030, Informe Resumido. Roma Italia: Editado por FAO.

Pérez, A. y C. Landeros (2009). Agricultura y deterioro ambiental. Elementos, 23, 19-25.

Pichardo, B. (2006) La Revolución Verde en México. Revista Agraria, Sao Paulo, 4 , 40-68.

Riley, P., J. Cotter, M. Contiero y M. Watts (2011) Tolerancia a herbicidas y cultivos transgénicos Por qué el mundo debería estar preparado para abandonar el glifosato  Editado: Becky Price y Myrto Pispini. Publicado por Greenpeace International,


[1]                Estas RR brindan información del tipo de modificación que incluye una semilla. En este caso las semillas RR han sido modificadas para resistir las aplicación de herbicidas con glifosfato. 



Para salvar al maíz transgénico, las autoridades mexicanas han mentido a un Tribunal

La Semarnat ha omitido información sobre la detección de maíz nativo contaminado; un argumento esencial para lucha contra el maíz transgénico.

En el 2013 al menos 53 ciudadanos y 20 organizaciones civiles obtuvieron una medida precautoria para suspender la tramitación y otorgamiento de permisos de siembra de maíz transgénico. Esa media inesperada, que afecta intereses de grandes transnacionales, se ha mantenido por 21 meses y ha soportado 93 impugnaciones en 17 tribunales federales.

Ahora mismo, y aunque quizá se prolongue por años, se lleva a cabo un juicio que finalmente decidirá qué pasará con este tema: la posibilidad de la siembra de maíz transgénicos. Los especialistas, académicos y activistas, argumentan que el cultivo de este tipo de maíz contamina los circundantes, lo que acabaría finalmente con la diversidad del maíz nativo, además que se no se cuenta con una certidumbre sobre los efectos de los transgénicos en la salud.

En este contexto el colectivo Sin maíz no hay país ha estado denunciando cómo las autoridades mexicanas, por medio de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), ocultó al Juzgado Décimo Segundo de Distrito en materia Civil en el Distrito Federal que el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC) que había detectado varios casos de presencia ilegal de maíz transgénico en maíces nativos en seis estados de la República, entre 2004  y 2012.

Esta información cortada ha sido además usada como argumento por empresas como Monsanto, Syngenta, Pioneer-Dupont y Dow Agrosciences.

René Sánchez Galindo, abogado de Sin Maíz no hay País, argumenta que esta contaminación pudo haberse dado como resultado del maíz trasngénico importado, usado principalmente como alimento para ganado, o bien por las siembras experimentales que se han dado.

La información oculta por la Semarnat es muy importante, porque evidencia que pone en peligro la biodiversidad de México, uno de los principales argumentos en contra del cultivo de los transgénicos.

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