17 formas naturales de combatir el sobrepeso (elige las tuyas)

Sencillas fórmulas que, aplicadas a tu cotidianidad, podrían hacer una enorme diferencia para mejorar tu salud y complexión

La obesidad se convierte en un problema cada vez más frecuente en el mundo. Países como los gigantes poblacionales India y China, ya figuran entre las naciones con mayor número de personas con obesidad. Por su parte Estados Unidos, el gran hegemónico cultural, sigue apareciendo entre los tres países con mayor obesidad del mundo. No es una nimiedad que estas tres naciones mantengan un crecimiento de su población obesa, pues su influencia es enorme y los costos en salud pública que están tejiendo son, también, de grandes dimensiones. 

Según un reciente estudio del McKinsey Global Institute (MGI) más de 2 mil millones de personas en el mundo tienen obesidad, lo que representa cerca de 30% de la población global, y al menos 5% de las muertes en el planeta están relacionadas con esta enfermedad. De acuerdo con la misma organización, si la tendencia de crecimiento persiste, casi la mitad de la población global será obesa en 2030. 

Lo esperanzador en este tema es que aunque el gobierno debe promover políticas públicas que palien este problema, finalmente este conflicto responde al ámbito educativo. Las personas comunes tenemos la información y la decisión individual como arma para combatir la obesidad; los hábitos arraigados en la cotidianidad son los mejores aliados para no caer en ella. El día a día y nuestras buenas decisiones en ese lapso están de nuestro lado si así lo decidimos. 

Te compartimos algunos consejos que, aplicados cotidianamente, mejorarán tu salud y apariencia física sin mucho esfuerzo:

1. Conoce cuál es tu peso ideal: investiga, según tu altura y complexión ósea (puedes hacerlo con cualquier nutriólogo), cuál es tu peso idílico, para que puedas llevar un control cuando comiences a notar cambios en tu físico. Tener conciencia de tu peso te dará un brújula para mantenerlo.

2. Controla tus porciones: investiga, también según tu altura y complexión (con un nutriólogo), cuántas porciones de cada comida debes comer (por ejemplo de carne, pescados, verdura, etc.). Generalmente hay formas de medir las porciones; por ejemplo, con la palma de tu mano para cada una.

3. Entre bocado y bocado, deja los cubiertos sobre la mesa: a veces pasa desapercibido el ritmo con el que estamos comiendo porque estamos distraídos con lo que sea, incluso hasta con los pensamientos. Si entre cada bocado dejas tus cubiertos sobre la mesa, esto te dará tiempo de comer más despacio y de tomar conciencia de ello. 

4. No uses la comida para cambiar de estado de ánimo: si la comida es un placebo que utilizas para sentirte mejor, es importante que identifiques esto y evites usarlo como una salida fácil. Cada que sientas ganas de comer porque tu estado de ánimo no es el mejor deja la comida y haz algo bueno por alguien o por ti mismo, como leer un buen pasaje en un libro.

5. Transpórtate caminando o en bicicleta: usa la necesidad cotidiana del transporte como un medio para hacer ejercicio; además de que estarás en forma, de verdad disfrutarás más tus trayectos y podrás contemplar aspectos de la ciudad que se pierden cuando se va en coche.

6. Prefiere las carnes blancas, sin piel (pollo, pavo, pescado y atún): si te gusta la carne, siempre que puedas evita la carne roja y mejor elige cualquier opción de carnes blancas; son más saludables y menos grasosas.

7. Siempre usa excusas para ejercitarte, como usar las escaleras: cualquier pretexto es bueno; estar activo aumenta la serotonina en tu cerebro y te hace sentir mejor. Usa las escaleras, rodea una cuadra más cuando vayas caminando, arregla ese clóset desmarañado o haz sentadillas cada que puedas.

8. Investiga qué alimentos son saludables y cuáles no: no es tan difícil y, de hecho, todos tenemos una idea más o menos clara de qué alimentos nos convienen y cuáles no. Sin embargo, si investigas, al descubrir qué ingredientes exactamente son los que te hacen daño, seguramente ello te hará pensar dos veces la próxima vez que busques ingerirlos.

9. Evita los refrescos y bebidas altamente azucaradas: siempre elige un jugo natural o cualquier agua fresca en lugar de un refresco o bebidas muy azucaradas; tu cuerpo lo agradecerá bastante y te sentirás bien por hacer esas pequeñas diferencias.

10. Toma al menos 2 litros de agua natural diario: además de que mejora tu estado de ánimo, tomar agua durante todo el día te permite sentirte más ligero y sentir que estás haciendo algo por cuidarte. Mantenerte hidratado mejorará tu humor y paliará esos momentos impulsivos de buscar comer lo que sea a la hora que sea.

11. Mastica cada bocado al menos 20 veces; lo ideal es masticarlo 30 veces: tomar conciencia de las veces que masticamos es crucial. Masticar lo necesario hará que comas más despacio, lo cual sacia mejor el hambre, y tendrás una mejor digestión.

12. Acostúmbrate a leer el etiquetado de los alimentos que consumes: evita los que tengan azúcar y prefiere los que sean bajos en grasa y altos en fibra.

13. No vayas al súper con hambre y haz una lista previa: jamás vayas a hacer tu súper con hambre, pues los antojos se te harán inevitables. Piensa un día antes qué es lo que verdaderamente necesitas comprar y qué productos de eso que buscas son los más saludables, haz una lista, y enfócate en hacer una compra inteligente y responsable.

14. Prefiere alimentos asados o al vapor en lugar de alimentos capeados, fritos o empanizados: los alimentos fritos son muy dañinos para tu salud, pues tapan las arterias y son muy grasos. Acostúmbrate a cocinar al vapor o asado; puedes hallar cientos de recetas en internet para cocinar con estos métodos. 

15. Evita los alimentos industrializados o procesados: haz tus propias salsas; compra productos locales, que suelen ser más sanos y también, promover el comercio justo. Sustituye los centros comerciales por los mercados tradicionales, donde encontrarás la mayoría de los ingredientes naturales que necesitas, sin caer en la tentación de la prefabricación.

16. Evita los aderezos en las ensaladas: el aceite de oliva o el limón le darán un toque delicioso a tus platos verdes; las especias también te proporcionarán deliciosos sabores. Elimina la costumbre de los calóricos aderezos; prefiere el limón y el aceite de oliva.

17. Ten a la mano tentempiés más saludables: las  verduras, lácteos desnatados, frutas, etc., serán tus amigos en momentos de desesperación por comer, aunque debes evitar esos lapsus a toda costa.

18. No leas, veas televisión o hagas texting en tu celular mientras comes: deja el internet, las redes sociales o cualquier tipo de distracción mientras comes. Disfruta tu comida: dedícate cabalmente a comer y dale valor a este acto ritual; esto hará que comas más despacio y con mayor conciencia de las cantidades que estás ingiriendo.



¿Qué alimentos comer para bajar de peso?

Estos son algunos de los alimentos que puedes agregar a tu dieta diaria para bajar de peso.

Dicen que nuestro estómago es el segundo cerebro, por lo que requiere de una serie de cuidados para su óptimo funcionamiento en relación con el estado de ánimo, los sistemas corporales y el metabolismo. Se trata, en definitiva, un elemento básico para el bienestar tanto corporal como psicológico de un individuo. 

En caso que se busque una transformación total del cuerpo, es indispensable adaptar la dieta a alimentos ricos en nutrientes y calidad calórica. En especial cuando se trate de alimentos fuente de fibra y proteína, pues son un estímulo importante para el funcionamiento adecuado del metabolismo. Estos son algunos de los alimentos que puedes agregar a tu dieta diaria para bajar de peso

Quinoa. Es alto en fibra, bajo en índice glucémico –es decir, no impacta en un subidón de glucosa–. Se trata de un superalimento con altos niveles de proteína, fibra, ocho amino ácidos esenciales y vitaminas. 

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Champiñones. Además de ricos en sabor, contienen altos niveles en fibra. Son una alternativa saludable y deliciosa de la carne, y lo mejor de todo es que ayudan significativamente a perder de peso. 

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Frutos rojos –berries–. A diferencia de otras frutas, éstas son una manera efectiva de evadir los antojos de azúcar sin destruir por completo la dieta. Tienen un bajo nivel calórico, con un alto nivel de nutrientes. 

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Espinacas. Son ultra saludables y versátiles. No sólo tienen bajos niveles de calorías, también son un punch de todos los nutrientes necesarios para el cuerpo. 

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Chocolate oscuro. Es un remplazo ideal de la cafeína, pues brinda cantidades similares a la cafeína. El bonus: tiene un impacto positivo en la inteligencia. De acuerdo con un estudio en el 2012, es una clave indispensable para reducir la masa corporal tras comer dos veces a la semana. Recuerda que tiene que ser chocolate oscuro. 

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Zanahorias. Son un snack rápido y delicioso de hacer; además que puede ser un remplazo ideal de las opciones más inmediatas y no saludables. Tiene altos contenidos de fibra y beta-carotina. 

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Frijoles. De acuerdo con un estudio del 2011, los frijoles pueden contribuir en una mejora para dominar la insulina y prevenir numerosas enfermedades. Esto se debe a que los frijoles son altos en fibra, proteína, hierro, zinc, carbohidratos complejos, etcétera. 

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Edadame. Son una fuente de amino ácidos como una alternativa de carne. De hecho, una sola taza contiene 17g de proteína, 8g de fibra y sólo 189 calorías. 

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Nueces. Son un snack saludable, rico en fibra e impacto calórico. Sólo ten cuidado en no comerlo en exceso. 

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Col. Es realmente un superalimento, pues tiene muy bajos niveles de calorías y grasas, así como unos muy altos de potasio, vitamina K, fibra y hierro. Estos son nutrientes que ayudan a regular el sistema digestivo. 

Verduras crucíferas. Verduras como el brócoli, coliflor y coles refuerzan las enzimas del hígado para su desintoxicación. Dado que son ricas en fibra, estimulan al proceso natural de eliminación, protegiendo al colon de ciertas enfermedades como el cáncer.
Verduras crucíferas. Verduras como el brócoli, coliflor y coles refuerzan las enzimas del hígado para su desintoxicación. Dado que son ricas en fibra, estimulan al proceso natural de eliminación, protegiendo al colon de ciertas enfermedades como el cáncer. C


¿Las personas con sobrepeso viven más tiempo?

Un nuevo estudio longitudinal y masivo de Dinamarca, encontró que las personas con sobrepeso tienden a vivir más tiempo que las “saludables”, “bajo de peso” y “obesas”.

La Organización Mundial de la Salud –OMS– utiliza el índice de masa corporal –IMC– como indicador entre peso y talla para identificar el sobrepeso y obesidad en adultos. Para determinar si una persona sufre de sobrepeso, su IMC debe ser igual o superior a 25; mientras que de obesidad, igual o superior a 30. Calcula el IMC se divide el peso de una persona en kilos por el cuadrado de su talla en metros –kg/m2–.

Un IMC elevado puede ser un factor de riesgo de enfermedades, tales como diabetes, trastornos del aparato locomotor –osteoartritis, enfermedades degenerativas de articulaciones muy discapacitante–, enfermedades cardiovasculares y algunas cánceres del endometrio, mama y colon. 

Y pese a las advertencias de la OMS para reducir la pandemia del sobrepeso y obesidad, un nuevo estudio longitudinal y masivo de Dinamarca, encontró que las personas con sobrepeso tienden a vivir más tiempo que las “saludables”, “bajo de peso” y “obesas”. 

El estudio, a cargo de Børge Nordestgaard de Copenhagen University Hospital, analizó la data médica de más de 100 000 adultos daneses durante 15 años. Esto permitió cuestionar una de las asunciones fundamentales acerca de que lo “saludable” prolonga la vida, y por tanto abrir la posibilidad de refinir el término de “sobrepeso”. 

Desde 1976 hasta 2013, los investigadores asociaron un bajo riesgo de muerte con un IMC entre 23.7 y 27. Mientras que las categorías de “obeso” y “normal” poseen los mismos niveles de riesgo de muerte pese a los factores de edad, sexo, historia familiar de enfermedades, estado socioeconómico y tabaco. Esto significa que en los últimos 40 años, las categorías de peso se asociaron con una vida más larga en sobrepeso, sugiriendo que la clasificación de “peso normal” está mal o la relación entre nuestro peso y nuestra salud es más complicado de lo pensado. 

Este estudio necesita verse en un contexto según las necesidades y estilo de vida de cada persona, pues “las personas que se encuentran en la categoría de sobrepeso, 47 por ciento son perfectamente saludable”. Por lo que usar una etiqueta de IMC saludable es simplemente incorrecta, al no considerar los otros factores que influyen en el estilo de vida de las personas.

Eso no significa que tener un IMC igual o superior a 25, la vida sigue siendo saludable, sino es necesario mantener una alimentación equilibrada y saludable, ejercicio constante y un balance psicoemocional. Esto, sin olvidar, hacerse revisiones médicas.  



15 hábitos saludables alimenticios que funcionan según la ciencia

No es necesario que vayas siempre al nutriólgo, la premisa milenaria de Conócete a ti Mismo aplica en la salud alimenticia también.

No se trata de que seas un dogmático de lo que ciencia dicta, pues siempre existen estudios que se contradicen entre sí. Sin embargo sí existen patrones de buenas costumbres que estudios y estudios rectifican en su veracidad. Hoy compartimos algunas buenas prácticas que te ayudarán a mantener un peso y vitalidad saludables.

1.Aunque suene increíble, come lo que disfrutes

Quieres comer saludable pero la alimentación que has elegido en realidad no te agrada mucho. Lo mejor es que elijas una saludable que te agrade, de lo contrario es mucho más difícil que la cumplas. No se trata de que elijas toda la chatarra que disfrutas como dieta, sino que de lo saludable, elijas, lo más posible, lo te agrade.

2. La clave está en las porciones

Hay estudios que han encontrado que lo esencial cuando una persona tiene como objetivo perder peso es concentrarse en las porciones. Ser consiente de la cantidad de alimento que estás ingiriendo es esencial, por ejemplo, recuerda siempre el método del plato. Tu alimentación en equilibrio es muy importante.

3. Evita los restaurantes y haz tu propio lunch

Para que consumas exactamente el número de calorías que necesitas es más fácil si el control lo llevas tú. En los restaurantes, al menos en Estados Unidos, se sirven el doble de las porciones necesarias. Mejor prepárate tu comida en casa y llévala al trabajo. También en los restaurantes solemos pedir un platillo que no necesariamente es balanceado.

4. Que tus snacks sean altos en fibra y proteína

Estudios de la Universidad de Sussex han encontrado que los principales nutrientes que te harán sentirte satisfecho son la proteína y la fibra. Por ello, si vas a consumir un snack, lo mejor es que lo hagas de manera que integren estos últimos. Hay muchas barras, de muy buena reputación, que te dotarán de fibra, por ejemplo.

5. Ve por la comida mediterránea:

Además de gourmet y exquisita; con condimentos deliciosos y elementos deliciosos clave como el aceite de oliva, pasta tomate, pescado, etc., sus efectos para la salud son sorprendentes. Por ejemplo, el hecho de que reduce enfermedades cardiacas, es benéfica contra el cáncer de mama o ayuda a mejorar la memoria. Este tipo de comida, además, suele estar lejana a la engordadora comida procesada.

6. Evita las bebidas con calorías, siempre

En un estudio donde se analizó hasta a 173 mujeres obesas, se concluyó que su pérdida de peso estuvo ligada notablemente al cese de consumo de bebidas azucaradas o muy calóricas. Ello porque en esta época, y afortunadamente cada vez menos, solemos ingerir bebidas de lo más azucaras como los refrescos. Que tu ingesta de calorías provenga de tus alimentos, no de tus bebidas, asegúrate.

7 .Variedad

Las dietas con más variedad de platillos han probado ser más efectivas que las que uniforman sus opciones. Quizá lo anterior porque es más probable que sigas una dieta más estimulante que una que definitivamente te aburrirá más pronto.

8. Conoce tu microbioma

En los últimos años se ha comprobado cómo los microbios que viven en ti abarcan el 90% del ADN cargas. Estudios han descubierto que a partir del conocimiento del estado de tu microbioma puede diseñarse el mejor tipo de dieta para ti.

9. Toma agua antes de comer:

Si tomas poco menos de 500 ml de agua antes de una comida, ello hará que tu organismo no se vaya con la señal de que tienes demasiada hambre, ello, además, hará que digiera mejor lo que has ingerido.

10. Evita ir al super cuando tengas hambre

Vete con el estómago satisfecho, de lo contrario tus decisiones estarán más basadas en tu estado hambriento que en un criterio nutricional.

11. Duerme bien

Un estudio ha encontrado cómo las personas que han dormido poco son más susceptibles a tener antojos de comida chatarra. Es curioso, es como si el desequilibrio que causara el no dormir también lo hiciera en tu disposición a lo no saludable.

12. Desayuna, siempre.

Justo el desayuno hace que tu metabolismo convierta la alimentación en energía. Además de que ello te hará sentir bien también te hará mantenerte lejos de los snacks al menos hasta la hora de la comida.

13. No botaneés luego de la cena.

En los países de habla hispana la cena suele acostumbrarse luego de la  8 p.m. Es necesario que cenes poco, y además, que evites comer luego de la cena pues es demasiado trabajo para tu sistema digestivo, y naturalmente, tu cuerpo quema menos calorías en comparación con el día, cuando estás más activo.

14. Evita las bebidas dietéticas:

Además de que estas incrementan los riesgos de enfermedades cardiacas y de derrames cerebrales, estudios han probado cómo las personas que llevan una dieta específica pierden mayor peso si evitan las bebidas dietéticas.

15. No comas siempre que tienes hambre:

Quizá has acostumbrado tanto a tu organismo a comer, que este estará pidiéndotelo todo el tiempo. Conoce cuántas son las calorías que necesitas, pues aunque existe un estándar de 2000 calorías para adultos, quizá necesites menos, o más. Come con organización y acostumbra a tu cuerpo a hacerlo así.

[ScienceAlert]



El maravilloso bicarbonato de sodio también te ayudará a bajar de peso

Este producto sigue sorprendiendo por su increíble variedad de usos.

Para cuidar tus plantas, limpiar tu casa, desinfectar tu habitación, resolver tus problemas estomacales; el bicarbonato de sodio es una alternativa maravillosa multiusos.

Sus beneficios también llegan al ámbito estético y de cuidado personal, pero desde sus efectos positivos para la salud. Más que un mero remedio para bajar o conservar tu peso idílico, se trata de un aliciente para mejorar tu salud verdaderamente.

¿Por qué el bicarbonato te ayuda a bajar de peso?

Este nivela el PH, lo que promueve la eliminación de impurezas desintoxicando tu cuerpo; esto último hace que tu sistema digestivo funcione en condiciones óptimas. También, las grasas y toxinas son eliminadas por tu organismo con mayor facilidad, acelerandoel metabolismo, lo que te ayuda a quemar grasa.

Asimismo, alivia la acidez estomacal, y si lo tomas todos los días, disminuirá tus líneas de expresión. Tómalo en ayunas por la mañana todos los días con un poco de jugo de limón o de naranja.



El aceite de coco es de los mejores productos naturales para bajar de peso por estos motivos

Sus propiedades provocan que tu organismo queme energía fácilmente.

Cuando la obesidad pareció asentarse como una plaga en los noventa, gracias a la propagación de los alimentos chatarra, con este fenómeno también surgieron las soluciones fast track para bajar de peso, que han ido cayendo como mitos. Miles de productos anunciados en los medios de comunicación eran solo una farsa para que con un poco esfuerzo ( que por cierto vendía mucho) las personas recobraran su peso ideal. 

Luego, desde la década pasada la moda de las mujeres extra delgadas llegó a su cúspide, por ello, todo lo encaminado a lograr la delgadez se ha diseminado como un gran mercado exitoso. Entre esta nociva tendencia, algunos remedios naturales son realmente sanos, y lejos del oportunismo, realmente han probado ayudar a bajar de peso por tener efectos propicios para ello en el organismo. 

Como un ejemplo de lo anterior la ciencia ha probado que el aceite de coco posee propiedades espléndidas para bajar de peso y ello se explica por que, después de la leche materna, es el segundo producto natural que tiene una cadena de ácidos grasos mediana (la mayoría de los alimentos posee una larga).

Mientras estas cadenas largas se instalan en el organismo como grasa, la de de los ácidos grasos medianas, en cambio, se convierten en energía que se quema rápidamente. También incrementan los ritmos metabólicos, lo que hace que se  queme aún más energía y ello tiene un efecto de pérdida de peso. 

Recuerda que además cocinar con aceite de coco cuando uses altas temperaturas, como para cocer o freír algo, es más saludable que hacerlo con aceite de oliva, por ejemplo, que suele quemarse más rápido. El aceite de coco también tendrá efectos positivos en tu organismo como reducir el riesgo de una enfermedades cardiovasculares.

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