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Las ambiciosas refresqueras rechazan la conservación de cuencas y acuíferos en México

Los mantos acuíferos en teoría son un recurso de todos los mexicanos, pero por años han sido explotados por marcas que hacen descomunales negocios con ellos y con los habitantes. Según Alejandro Calvillo, luchador social de la organización El Poder del Consumidor, en México Coca-Cola/FEMSA paga 2 mil 600 pesos por cada una de las 46 concesiones de explotación de aguas subterráneas al año. En contraste, tan sólo en 2007 tuvo ganancias por 32 mil 500 millones de pesos.

La irrisoria cifra que pagan las refresqueras por las concesiones de agua también es corroborada por la organización social española Casa; esta ha denunciado cómo por ejemplo, en 2003, Coca-Cola/FEMSA pagó 29 mil dólares en total por sus concesiones cuando, sólo en Chiapas, obtuvo beneficios de hasta 40 millones de pesos. 

El agua pura de los mantos freáticos está apañada por las siguientes empresas: FEMSA/Coca-Cola, la más grande de América Latin y que controla 49.1%; Grupo Modelo, que concentra 36.4%; Pepsico, 5.9%; Nestlé, 4.9% y Danone 3.6% (notablemente, casi la totalidad son transnacionales), según datos de la Comisión Especial para la Defensa de los Derechos Sociales de Acceso al Agua y la Protección de Ambientes Acuáticos de la Cámara de Diputados.

Las refresqueras y embotelladoras de agua, que suelen ir en mancuerna pues pertenecen a las mismas empresas, no sólo han cooptado los mantos acuíferos del país a precios indignantes -por ejemplo, de cada botella de agua tienen 5000% de ganancia. Ahora, cuando la legislación pareciera mutar (tenuemente) en beneficio de los mantos acuíferos, están amenazando, indirectamente, con su inconformidad.

En el anteproyecto de Ley General de Aguas se propone la reducción del porcentaje de asignación de agua de las concesiones para  destinarlo a la conservación de cuencas y acuíferos deficitarios; la última palabra es clave: esta reducción se haría para proteger los vasos acuíferos que presenten un desgaste considerable. Aun así, la industria refresquera y cámaras industriales expresaron su férrea oposición.

Se trata de un capítulo en el cual, por años, esta industria ha sido favorecida con la protección de las leyes y del gobierno en perjuicio del medio ambiente. Hoy, cuando inéditamente se está creando una medida para proteger las aguas, aparece sin tapujos mostrando su desmedida voracidad.

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