Del afrodisíaco a la preservación: ciudadanos mexicanos comienzan a proteger a las tortugas

Habitantes de las playas mexicanas en la península de Baja California han protegido hasta 19 mil nidos en los últimos años

En el Golfo de California, en México, viven cinco de las siete especies de tortugas marinas que hay en el mundo. De estas, al menos tres depositan sus huevos en las playas californianas. La tortuga marina, en sus distintas especies, es uno de los ejemplares en peligro de extinción y  su subsistencia depende intensamente de que los huevecillos logren incubarse y sobrevivir, para que así prosiga su reproducción.

Una de las grandes amenazas para la tortuga marina es que las temperaturas están aumentando. En las playas de Baja California Sur se han reportado hasta 37º, lo que ha afectado el nacimiento de las tortugas, como un fenómeno causado por el cambio climático. También las costumbres y hábitos de los habitantes de las playas son determinantes; en México, por ejemplo, es usual (y más hace unas décadas, pues desde 1990 está prohibido el consumo y comercialización de cualquier producto de tortuga) el consumo de su carne preparada como birria o como carne asada. Cambiar la mentalidad de la población es un tema complejo y son ellos quienes más pudieran cuidarlas (lo que, de algún modo, ya está sucediendo). 

Algunas organizaciones sociales como WWF han implementado programas de conservación de las tortugas a los que se han unido muchos habitantes que, paulatinamente, van adecuándose a  una nueva forma de ver y cuidar a la tortuga. Según un reporte de El País, los habitantes del Golfo de California han logrado vigilar hasta 150km de litorales, que se traducen en el cuidado de hasta 19 mil nidos y han liberado más de 1.5 millones de crías al mar. 

Como un ejemplo Noé Araiza, padre de familia y habitante de la playa, está encargado de vigilar hasta 19km que resguardan unos 35o nidos; cuidar a las tortugas se ha vuelto parte de su vida como un ingrediente más, como un afortunado cambio de mentalidad que contagia a otros de sus vecinos.



¿Cómo mejorar el aprendizaje? Consejos de la neurociencia para lograrlo

De acuerdo con un reciente estudio de Nature Neuroscience, se requiere un poco de manipulación de los neurotransmisores, forzado por la práctica, para fortalecer el aprendizaje en el día a día.

El aprendizaje, junto con la atención y la memoria, ayuda al ser humano a desarrollar numerosas herramientas para la supervivencia y la cotidianidad. Y de acuerdo con un reciente estudio de Nature Neuroscience, se requiere un poco de manipulación de los neurotransmisores, forzado por la práctica, para fortalecer el aprendizaje en el día a día. 

Para los investigadores, el comprender el efecto del sobreaprendizaje sobre el desarrollo de un nuevo recurso, fue un proceso vital para un mejor entendimiento del cerebro. Para lograrlo dividieron en dos grupos a los voluntarios. 

El primero fue expuesto a ejercicios de aprendizaje sobre un tema, al haber mejoría en la habilidad en práctica tomaban un descanso de 30 minutos y regresaban para más ejercicios de aprendizaje sobre otro tema. Al día siguiente realizaban una post-prueba, en donde los individuos tenían buenos resultados en último tema practicado y pésimos en el primero. Estos resultados fueron como si el grupo no hubiese sido entrenado en nada.  En palabras de Takeo Watanabe, profesor de Ciencias Cognitivas, Lingüísticas y Psicológicas en Brown University, en EE.UU., y autor del estudio, “Cuando uno deja de entrenar inmediatamente después de haber adquirido una habilidad nueva, el área del cerebro asociada con esta habilidad aún es plástico”. Es decir, débil. El cerebro es flexible y se adapta en función del aprendizaje de nuevas herramientas; por lo que si uno se detiene justo después de haber adquirido una de ellas, el cerebro está en un estado plástico, en un estado “preparado-para-el-aprendizaje”, y absorberá la información del segundo conocimiento –y no del primero–. 

El segundo grupo practicó el tema por más tiempo y más repeticiones, un descanso de 30 minutos y un nuevo tema que aprender. Al día siguiente, en el post-test, los individuos obtuvieron mejores resultados en aquellos temas que pasaron un poco más de 20 minutos extras en practicar, sin que un tema pudiese interferir con el otro. 

De modo que aunque el primer grupo no “sobreaprendió”, tuvo un mejor resultado en el último tema; el segundo mostró un una mejoría global con un lapso mayor de práctica y aprendizaje. Para comprender las causas, Watanabe y sus colegas realizaron fMRI, escanografías del cerebro mediante el registro de oxígeno; es decir que requirieron ver las áreas cerebrales que se activaban usando más oxígeno, carbono y nitrógeno –traducido en la presencia de neurotransmisores– permitiendo deducir cuáles químicos incrementan en niveles durante el proceso de aprendizaje.

Fue así que repitiendo el experimento con la máquina MRS, con dos cambios principales –uno, que los dos grupos estarían entrenando la misma cantidad de veces sin el segundo entrenamiento; dos, antes y durante tanto del entrenamiento como la prueba se estaría escaneando la actividad cerebral. El resultado fue sorprendente: si uno no “sobreaprende”, el cerebro consigue niveles altos de glutamato-dominante –el cual facilita al cerebro a entrar en modo plástico o “preparado-para-el-aprendizaje”–; pero si se sobre carga de información, los niveles de glutamato disminuyen y los de GABA incrementan –encargado de estabilizar el cerebro–. Para Watanabe, “Si se sobreaprende la habilidad, el estado del cerebro cambia muy rápido de ser plástico a estable”, lo cual significa que el cerebro tiene más tiempo de “congelar” la habilidad previniendo de olvidarla. 

Es decir que para aprender un tema es recomendable “sobreaprender” –repetir y repetir– la base para comprender así lo complejo. Si bien se dice que hay un riesgo del olvido con el paso del tiempo, la realidad es que existen numerosas técnicas para mantener el conocimiento en un periodo a largo plazo; como por ejemplo, dar tiempo a que suceda el aprendizaje sin necesidad de mezclar los temas. 



Estas fotos te darán una idea de cómo se ven tus alimentos a la hora de cosecharlos

Muy pocas veces sabemos de dónde vienen, cómo se ven antes de cosecharse o cuáles son sus cuidados agricultores.

Parece fácil: estar en la mesa del comedor con un bocado de una jugosa piña en la boca, esa frescura acidulce del desayuno que nos brinda una cantidad desbordante de nutrientes y un placer inexpresable a los primeros momentos del hambre matutino. Es realmente un instante sencillo que tan sólo requirió ir al mercado a comprarla, cortarla con cuidado y servirla fresca y amarilla. Sin embargo, ¿cuál fue el proceso que pasó una piña para llegar a nuestra mesa?

Muchas veces pasamos por una verdulería o las estanterías del supermercado, vemos las frutas y verduras, las tanteamos para sospechar su frescura y las llevamos a casa. Pero muy pocas veces sabemos de dónde vienen, cómo se ven antes de cosecharse o cuáles son sus cuidados agricultores. 

En caso que surja un poco de curiosidad, te compartimos algunas fotografías de cómo se ven los alimentos a la hora de cosecharse: 

 

 


Las tortugas solían no tener caparazón, estudio revela

El actual caparazón de las tortugas es una estructura compleja, que comenzó a formarse hace unos 260,000,000 de años, durante el período Pérmico.

La característica física más llamativa de una tortuga es su caparazón, una estructura ósea que la protege de amenazas y posibles depredadores, pero, este escudo guarda grandes secretos y curiosidades de la misma naturaleza.

Por ejemplo, las primeras tortugas en la Tierra no tenían caparazón, ya que el ejemplar fósil más antiguo de esta especie, conocido como Odontochelys semitestacea, tenía en su lugar una base plana que le protegía únicamente el estómago.

El actual caparazón de las tortugas es una estructura compleja, que comenzó a formarse hace unos 260,000,000 de años, durante el período Pérmico. Popularmente se cree que el caparazón es una única pieza ósea, sin embargo, en realidad está conformado por 50 huesos aproximadamente, incluso, es el único animal con este tipo de escudo, otras especies llegan a tener protecciones hechas con escamas.

A diferencia de los mamíferos y los lagartos, las tortugas tienen incorporadas las costillas a su concha protectora. En otras especies, las costillas son esenciales para ventilar los pulmones, pero las tortugas evolucionaron para poder respirar a través de una serie de músculos en su cuerpo.

En 2013 la Universidad de Yale en Estados Unidos, encontró los restos de una tortuga en Sudáfrica que podría ser la primera en contar con caparazón. Este fósil tiene aproximadamente 40,000,000 de años y su complexión es la más parecida a las tortugas actuales, debido a que cuenta con nueve costillas y músculos intercostales para poder respirar, aunque también presenta diferencias, como espinas en sus vertebras.

Ahora bien, no todos los caparazones de las tortugas modernas son rígidos y duros, la tortuga laúd, por ejemplo, tiene uno liso y suave, por lo que es conocida en algunas regiones del planeta como “espalda de cuero”. Esta tortuga marina tiene una capa osteodérmica, es decir, una protección conformada por huesos y piel. Solamente durante las primeras semanas de vida la tortuga laúd presenta escamas, posteriormente adopta su actual caparazón de tonalidades oscuras con manchas blancas.

La mayoría de las tortugas, especialmente las marinas, se encuentran en riesgo de extinción, por lo que apoyar a su conservación es fundamental. Recuerda que si visitas alguna playa de anidación en los próximos meses debes seguir las indicaciones de los guías para que las crías puedan sobrevivir, ya que al ser recién nacidas su caparazón aún no se encuentra fuerte.

 

COLABORACIÓN DE EARTHGONOMIC MÉXICO, A.C. Nuestra misión es fomentar el desarrollo de la sociedad en armonía con el entorno natural y el respeto a los seres vivos. Para más información visita: www.earthgonomic.org @Earthgonomic y /Earthgonomic



Esta campaña exige salvar a las tortugas de Akumal

El nado de tortuga, aunque suena muy atractivo, en realidad daña a esta especie.

Foto: excursionesenrivieramaya.es

En los últimos años la campañas digitales han conseguido unir a muchas personas en causas que, de no ser por el internet, quizá desconocerían. Afortunadamente el tema ambiental y animalista genera mucha empatía en internet. Son cada vez más recurrentes los logros sociales: como el agua de los mantos acuíferos que ciudadanos mexicanos consiguieron defender de la avaricia de las corporaciones.

Sobre las preciosas tortugas de la bahía de Akumal, en el municipio de Tulum en la Riviera Maya, recientemente se declaró su hogar como refugio de la tortuga marina. Esta tipificación, sin embargo, no ha servido como una verdadera protección para la tortuga por las empresas que hacen paseos de nado esta especie poniéndolas en riesgo. Las tortugas por esta práctica presentan malformaciones, tumores y papiloma.

Las empresas que han continuado con esta práctica, a pesar de que desde el 30 de mayo de 2015 vencieron los permisos expedidos por la Dirección General de Vida Silvestre “DGVS” (Oficio No. SGPA/DGVS/03347/15 del 30 MAR, 2015) son: Cancun Adventures, Aventuras Mayas y Ocean Tours.

Una petición en change.org ha conseguido en poco tiempo más de 6 mil firmas para que la PROFEPA sancione y ponga un alto a estas prácticas que hoy se realizan ilegalmente. Recientemente una noticia ha alegrado a los defensores de las tortugas cuando se anunció que las tortugas verdes han dejado de estar en la lista de peligro de extinción en México y Estados Unidos.

Ahora las tortugas del sur de México merecen también su protección.

Si te suena, únete a la petición acá.



El gobierno mexicano está deteniendo el Acuerdo de Refugio para la Tortuga Caguama: alertan ONG´s

Sin explicación, el gobierno de Baja California y la Conapesca, han detenido un acuerdo para proteger a la tortuga.

Los tratados de comercio entre los países han hecho que los miembros deban cumplir algunos requisitos mínimos. Algunos de estos criterios, aunque sabemos que en la lógica del libre comercio no es prioritario, es el tema ambiental. 

Hace unos meses el gobierno de Estados Unidos advirtió a México de la urgencia de medidas para equiparar la manera en que se llevan a cabo la pesca en E.U. y la abrupta necesidad de la  protección de las tortugas caguama o amarilla (Caretta caretta) del Pacífico norte,  debido a su alta mortandad por la pesca incidental. 

Entre las medidas que el gobierno mexicano adoptaría está el acuerdo por el que se establece el área de refugio para la tortuga amarilla (Caretta caretta) en el Golfo de Ulloa, en Baja California Sur, promovido por la Semarnat. Sin embargo, organizaciones sociales como el Centro Mexicano de Derecho Ambiental  y Defenders of Wildlife han denunciado que la Conapesca y el gobierno de Baja California Sur han detenido, inexplicablemente, la publicación del acuerdo para la protección la tortuga en el Diario Oficial de la Federación; lo que además, podría significar un embargo pesquero para los habitantes de la zona, lo que desembocaría en un conflicto social y ambiental, por la pesca ilegal. 

Cabe apuntar que la tortuga amarilla está en peligro de extinción. Las organizaciones sociales exhortan a la Semarnat a que la proteja como es su responsabilidad legal, aún si la Conapesca está incumpliendo su responsabilidad, con la protección de la tortuga. 

Las organizaciones señalan este capítulo donde las distintas autoridades mexicanas actúan sin una política sincronizada de cuidado a la naturaleza; como si las especies amenazadas debieran esperar a que los políticos logren ponerse de acuerdo en hacer su trabajo.

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