Conoce porqué el jardín de Frida Kahlo será replicado por el Jardín Botánico de Nueva York

Este espacio colmado de plantas endémicas es atractivo por su diseño y la trascendencia que tuvo en la vida de la artista

Los jardines, un exquisito uso milenario, han estado estrechamente ligados a las artes y los creadores. Estos espacios, donde estos últimos divagaban entre la “ociosidad” y la creatividad, como Claude Monet, entre muchísimos, fueron el encuadre perfecto para que las ideas y las formas se materializaran con un puente verde de por medio. 

Además de los notables beneficios de tener un jardín recordemos que estar en contacto con un área verde nos hace incluso sentirnos más exitosos en la vida, por lo tanto menos frustrados y por ello, más felices; también ofrecen un espacio de soledad: ¿has notado que, cuando estás en la naturaleza, aunque estés presente con más personas, sueles sentirte más introspectivo?, lo cual es significativamente positivo para la creatividad. 

En este sentido, otra de las artistas cuyo trabajo mantuvo una estrecha relación con su jardín fue la pintora mexicana Frida Kahlo. De Kahlo se dice que vivió y murió mirando su jardín. Como Diego Rivera, el también pintor y esposo de Frida, pintaba plantas endémicas mexicanas constantemente, estas eran parte de su jardín; de igual manera, Kahlo era una ferviente estudiante de botánica.

Decorado con una gran variedad de cactáceas (magueyes, nopales, viejitos, biznagas, yucas) y adornado con figuras prehispánicas auténticas de la colección de Rivera, hoy la diversidad en este espacio está impregnada de truenos, fresnos, jacarandas, una palma y un tepezcohuite. Siendo un espacio que marcó fuertemente la creación de ambos artistas, el Jardín Botánico de Nueva York inaugurará una réplica de este sitio la próxima primavera.

Las macetas de terracota, el camino de piedras volcánicas y muchas de las particularidades prehispánicas del jardín serán imitadas como una manera de acercar al público al túnel verde de la casa de estos pintores fascinantes y extrovertidos del siglo pasado, que sedujeron a una generación entera.



Crean en Singapur árboles artificiales de 50 m que generan electricidad (VIDEO)

Árboles artificiales de 50 metros que generan electricidad y sirven como pantallas multimedia se alzan dentro de los fabulosos Jardines de la Bahía en Singapur.

Como si quisiera imitar uno de esos reinos que evoca la literatura fantástica, la ciudad de Singapúr se ha propuesto invertir el orden acostumbrado y hacer “una ciudad dentro de un jardín” (y no un jardín dentro de una ciudad). Esta ambiciosa tentativa, promulgada en una ciudad que se encuentra en la vanguardia de la tecnología, tiene hasta ahora a su “joya de la corona” en los Jardines de la Bahía, más de 101 hectáreas en el corazón del nuevo centro de la ciudad. 

Con una sed de totalidad, estos jardines reproducen una gran cantidad de los ecosistemas que se encuentran en el mundo, pero añaden el “tecno-toque” que caracteriza a esta incipiente potencia asiática. Dentro de los Jardines de la Bahía se erige un bosque eléctrico de árboles solares. Estos “súper-árboles”, de hasta 50 metros de altura,  son en realidad jardines verticales compuestos de “piel” de bromelias, helechos y enredaderas florales; en el día proporcionan sombra y en la noche se iluminan y se convierten en pantallas digitales. Once de ellos tienen células solares que generan electricidad y tecnología hidráulica para ayudar a conservar los jardines.

Recientemente inaugurados en un banquete de luz y sonido de 10 días, los “súper-árboles” solares exhiben un feliz matrimonio entre naturaleza y tecnología, y, por supuesto,  enarbolan una nueva y estimulante estética que surge de esta fusión.

 



5 consejos para que tu jardín ayude a combatir al cambio climático (aún más)

La proliferación de bacterias y microorganismos de la tierra es esencial para que tu jardín absorba más Co2.

Todos sabemos que las plantas limpian el aire absorbiendo el bióxido de carbono, y aunque por las noches expiran este mismo compuesto, es mayor su contribución para regenerar el ambiente. También conocemos los beneficios de crecer el número de espacios verdes, sobre todo en las ciudades, los cual mejora las temperaturas y la calidad del aire circundante. Sin embargo, hay ciertos consejos que pueden hacer que tú jardín o espacio verde contribuyan aún más a limpiar el aire,  y con ello reducir el cambio climático; recordemos que los cambios individuales, en suma, pueden hacer grandes diferencias. 

Sami Grover, experto en jardines, ha desarrollado en un artículo reciente una serie de consejos para que tu jardín pueda absorber mayor cantidad de CO2. Los siguientes tips pueden ser un paso notable en la contribución individual por el medio ambiente (también aumentarán tus conocimientos básicos sobre jardinería). 

1. Aplica siempre composta a tu jardín.

La composta no solo alimenta tus plantas, también crea un magnífico mundo de microorganismos y bacterias que absorben mucho más Co2 que el cultivo mismo.

2. No excaves.

En el mismo sentido que el anterior consejo, al cavar, haces que aquél submundo microscópico quede al descubierto y a expensas del oxígeno y la luz del sol, lo que merma la cantidad de Co2 que absorbería de no haber quedado al descubierto. 

3. Usa cubiertas de abonos naturales.

Si cubres el suelo con abonos naturales, como con una especie de cubierta, harás que los microorganismos y los nutrientes de la tierra se multipliquen. Además, esas capas pueden ser retiradas cuando el crecimiento de la planta lo necesite. 

4. Diversifica tus cultivos

Es muy curioso, pero en la naturaleza los cultivos nunca son homogéneos. Aún así, las personas parecemos empeñarnos en hacer de nuestros jardines un lienzo estético de pocas especies. Mientas más diversidad de alimentos y plantas cultives, mayor será tu aporte al consumo de Co2 y el mejoramiento de la temperatura. 

5. El césped no es tan buena idea

Los jardines de césped perfectamente podado son de hecho una invención criticada por los expertos. No suelen ser muy ecoamigables, por el gran uso de agua que requieren, y su contribución para limpiar el aire no es si quiera cercana a la de un jardín diversificado.



7 exquisitos jardines-laberinto en el norte de Europa

Un trayecto por cualquiera de estos hermosos laberintos de plantas es una invitación a la contemplación y la paciencia

Cuando pensamos en un jardín-laberinto imaginamos quizá tiempos renacentistas en Europa central, castillos que tenían laberintos de plantas para el divertimento de la corte o mujeres con sombrillas recorriéndolos en pares. Los laberintos de plantas pueden representar diversión casi metafísica para algunos y ataques de pánico para otros, pero son preciosos.

Estos son siete laberintos-jardín de la actualidad están abiertos al público. Casi todos se encuentran en Inglaterra, el país del gran laberinto por excelencia.



Con esta práctica guía infográfica ya puedes saber qué nutrientes le faltan a tus plantas

Con esta sencilla síntesis podrás saber por fin qué le tienes que dar a tus plantas para que muestren su mejor aspecto.

Las plantas son parte de la Naturaleza pero también, desde tiempos remotos, son compañeras imprescindibles de nuestra vida cotidiana. Del ornato a la utilidad culinaria, del complemento estético a la fragancia con que inundan un espacio, las plantas están ahí para, en un vistazo de contemplación imprevisible, descubrirnos en ese instante la perfección natural.

Sin embargo, esta “domesticación”, este paso de su hábitat a nuestras casas, lugares de trabajo, plazas pública y más, no siempre resulta indemne, en especial porque ahí en la Naturaleza encuentran orgánicamente todo aquello que nosotros tenemos que procurarles suplementariamente. De ahí que, en ocasiones, una planta a nuestro cuidado no nos muestre su mejor aspecto, a pesar de que creemos que le damos todo lo que necesita.

Esta infográfico que ahora compartimos es una guía abreviada de las carencias más comunes en las plantas caseras y la manera en que estas pueden detectarse con tan solo revisar sus hojas. A la hoja verde y firme del bienestar pueden oponerse hojas amarillentas, pálidas, con dificultad evidente para desarrollarse y más.

Pero una vez que nos dimos cuenta de esto, ¿qué hacer?

Bueno, para la falta de calcio se recomienda triturar cascarones de huevo y enterrar ese polvo cerca de las raíces.

Para la falta de potasio, una infusión de cáscaras de plátano, la cual se consigue hirviendo las cáscaras de entre 4 y 6 plátanos (dependiendo del tamaño) en 1 litro de agua hasta que el líquido se reduzca un poco.

En cuanto a la falta de hierro, magnesio, nitrógeno, fósforo y azufre, basta con una buena porción de composta orgánica.

Por último, si tu planta tiene pulgones, el sitio La Bioguía aconseja utilizar infusión de ajo pulverizado, la cual puede obtenerse hirviendo entre 6 y 8 dientes de ajo en un 1 litro de agua hasta reducir un poco; la infusión se cuela y se aplica directamente sobre las hojas (con  ayuda de un atomizador) y también sobre el suelo donde se encuentra la planta.

Desafortunadamente desconocemos al autor de tan práctica síntesis, aunque ello no nos exime de reconocerlo y agradecer su trabajo.



Este jardín embotellado es tan autónomo que no se ha regado en más de 40 años

La vida encuentra su camino: un joven de 27 años plantó una semilla al interior de esta botella y aunque la última vez que regó el pequeño jardín fue hace más de 40 años, las plantas desarrollaron su propio equilibrio.

Una de las características que más nos sorprenden de la naturaleza es su equilibrio. Desde que el ser humano la estudia y la analiza, de inmediato resaltó el delicado balance de sus procesos, tanto de manera individual como en relación con el entorno. Sea porque de verdad es así o porque se trata de un concepto que le imputamos, los procesos naturales son en cierto modo perfectos, parte de un gran mecanismo que funciona como debe para asegurar su supervivencia.

Una modesta prueba de esto se encuentra en este singular jardín embotellado, el cual comenzó a germinar el Domingo de Pascua de 1960, cuando David Latimer, entonces con 27 años, plantó una semilla al interior del curioso recipiente. Ahora David es un anciano de 80 que hasta la fecha sigue sorprendido de que esa pequeña semilla se haya convertido en una especie de selva miniatura, exuberante y frondosa.

Pero lo más sorprendente de todo esto es que el hombre no riega la botella desde hace más de 40 años, siendo la última vez en 1972. A partir de entonces, el frasco se convirtió en un ecosistema autosustentable: la luz del sol alimenta a las plantas y del oxígeno resultante en la fontosíntesis, en combinación con los elementos del aire, se genera el agua que complementa sus requerimientos de vida. Por otro lado, las hojas que caducan y se marchitan caen al suelo y al acumularse mantienen el sustrato.

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En cierto modo se trata de una versión miniaturizada de la Tierra, de su equilibrio y el sentido de vida y existencia que le es inherente. Una lección que la naturaleza nos ofrece a cada momento.

También en Ecoosfera: 13 jardines miniatura que puedes hacer fácilmente con materiales caseros

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