Así es como Latinoamérica se “chatarrizó” en pocos años

Esta situación ha traído como resultado que la dieta tradicional de varias regiones, aquella que tardó siglos en constituirse como parte de la cultura e identidad, está siendo olvidada, entre otros factores, por la publicidad invasiva

Papas o cacahuates con salsa valentina y limón, galletas de chocolate rellenas de una masa misteriosamente considerada como leche, golosinas con grandes cantidades de conservadores y endulzantes artificiales, comida previamente preparada y bombardeada con químicos altos en sodio, como las sopas instantáneas.

En los últimos 20 años, los países de América Latina han aumentado su índice de sobrepeso y obesidad, derivado esto por el alto consumo de productos ultraprocesados ricos en azúcares, grasas y sodio.

De acuerdo con estudios de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), las ventas de los productos ultraprocesados (PUP) per cápita se incrementó en los últimos 15 años en 12 países de la zona. En consecuencia, se desplazaron las dietas tradicionales con base en alimentos saludables. Por ejemplo, en México hubo un efecto inversamente proporcional al aumentar el consumo de refrescos, dulces, pasteles y sopas instantáneas y reducirse el uso de productos naturales como el frijol y las frutas y verduras.

Alejandro Calvillo, director de la revista El Poder del Consumidor, explica que “la comida tradicional y el hábito de convivir al comer se está perdiendo”. Esto se debe a la sustitución de los alimentos naturales por los productos realizados mediante “formulaciones creadas a partir de sustancias extraídas de alimentos (grasas, almidones y azúcares). Entre los cuales se encuentran los famosos junk food: los snacks llenos de energía, cereales endulzados, galletas, pasteles, bebidas azucaradas, comida rápida, platillos listos para calentar, etcétera”.

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Esta situación ha traído como resultado que la dieta tradicional de varias regiones, aquella que tardó siglos en constituirse como parte de la cultura e identidad, está siendo olvidada por la publicidad invasiva, los etiquetados, las formulaciones adictivas y la distribución masiva, entre otros factores. Así mismo, los índices de masa corporal de América Latina han ido en aumento, como por ejemplo en México, Chile y Perú.

Las soluciones, más allá de las políticas integrales en la producción de los PUP, incluyen las acciones diarias de cada individuo, desde el consumo en mercados de alimentos locales o regionales hasta la regulación de publicidad en el hogar. Existe una gran cantidad de soluciones para reducir el consumo de productos ultraprocesados y así, disminuir la epidemia de sobrepeso u obesidad en esta región del mundo.



Por descontento ciudadano, legisladores se retractan de favorecer a las refresqueras en México

Los diputados votaron disminuir un 50% el impuesto de 1 peso por cada litro, pero los senadores revocaron este intento considerado un evidente impulso por favorecer a la industria.

Foto:huffingtonpost.es

La semana pasada el descontento ciudadano, sobre todo en redes sociales, se hizo notable cuando los diputados aprobaron disminuir los impuestos a las bebidas azucaradas en México. Por primera vez, en el último año, había descendido hasta un 6% el consumo de refrescos y bebidas azucaradas en el país, y ello como resultado de un impuesto especial de 1 peso aplicado por cada  litro .

Muchas personas argumentan que este tipo de medidas en realidad no hacen un impacto significativo en la venta y compra de alimentos, sin embargo, las cifras apuntan a que, por primera vez en décadas, no solo dejó de crecer sostenidamente la venta, disminuyó también el consumo.

Por ello, organizaciones sociales como la Alianza por la Salud Alimentaria iniciaron una campaña en contra de la medida para disminuir los impuestos a estas bebida, aprobada sobre todo por diputados del PAN y del PRI. Finalmente, aún pese al enorme poder de estas transnacionales, los senadores decidieron no modificar los impuestos.

Cuando se trata de corporaciones tan poderosas, es muy difícil aplicar medidas en contra de sus ventas, dado el gran poder que tienen y el lobby que hacen con los políticos. Hace un año que comenzó a aplicarse la medida, muchos se sorprendieron, e incluso el impuesto ha sido aplaudido por diarios como The New York Times.

Los argumentos para reducir el impuesto eran en realidad muy débiles, como el del prirista Estefan Chidiac. Según él, al reducir los impuestos, las corporaciones encontrarían incentivos para desarrollar bebidas menos azucaradas.

Desde su implementación se ha demostrado que el impuesto ha tenido un efecto positivo en el consumo de bebidas azucaradas, logrando una disminución en el consumo de estas bebidas en un 6% en promedio en los hogares mexicanos y llegando hasta 12% en diciembre 2014. Según Inegi, el impuesto disminuyó el consumo en alrededor del 7%, ya que indica que el crecimiento anual en estas bebidas venía siendo de 3.4% y se presentó una reducción de 3.8%. – apunta un comunicado de la Alianza por la Salud Alimentaria.

 

Twitter de la autora: @anapauladelatd

 



Radiografía: Pan Bimbo Cero Cero ¿Qué contiene?

Un vistazo a sus ingredientes, ¿son verdaderamente sanos?

Bimbo, una de las empresas paneras más grandes del mundo, es considerada como de comida chatarra por los pocos nutrientes que aporta y, sobre todo, por las altas cantidades de azúcar que contiene. De hecho, se cree que es gran responsable, junto con otras empresas de la industria chatarra, de los altos niveles de obesidad en países como México.

En los últimos años esta empresa ha elaborado algunos productos bajos en azúcar y grasa, pero, ¿Qué tan saludables son en realidad? La organización El Poder del Consumidor comparte un análisis hecho por especialistas nutriólogos sobre este producto:

Aquí algunos datos:

  • Tiene cero azúcar y cero grasa adicionada, pero con endulzante artificial (no recomendado para niños) y con ácidos grasos sueltos.
  • Contiene doble gluten, personas con enfermedad celiaca o sensibles al gluten deberían ser alertados.
  • Es básicamente harina de trigo integral, gluten (adicional al gluten presente en el trigo) y aditivos (12 aditivos en total). Para las personas con sensibilidad al glúten es peligroso y la etiqueta no lo especifica.

Ingredientes:

Harina de trigo integral (gluten), gluten de trigo, levadura, salvado de trigo (se hace la aclaración de que el salvado presente es utilizado sólo en la superficie), cloruro de potasio, sal yodada, vinagre, fosfato monocálcico, mono y diglicéridos, propionato de calcio, ésteres de ácido diacetil tartárico, enzimas, sucralosa (9 mg/100 g), sorbato potásico, lecitina de soya.

*Hay que recordar que para el pan, lo mejor es que no contenga más de 5 ingredientes.



Lo que una Big Mac hace en tu cuerpo a una hora de haberla comido (INFOGRÁFICO)

Además el sodio y el jarabe de maíz con altos niveles de fructosa son adictivos, lo cual pueden convertirse en factores influyentes en la obesidad.

Aunque sabemos que la comida chatarra es realmente nociva para el cuerpo, la realidad es que a veces tenemos antojo de pecar con esos grasosos y suculentos platillos. Como por ejemplo, una hamburguesa de McDonald’s –dígase, una Big Mac–. Sin embargo, ¿sabes qué provoca este junk food en tu cuerpo?

De acuerdo con el infográfico hecho por fastfoodmenuprice.com, a los diez minutos de haber ingerido este alimento, el cuerpo libera una serie de neuroquímicos como la dopamina –la cual se encarga de brindarle placer al cuerpo, y funciona de manera similar que las drogas como la cocaína–, y recibe 540 calorías que aumentan a niveles anormales de azúcar.

A los 30 minutos, los niveles de sodio se elevaron al grado que puede desencadenar una deshidratación con síntomas de similares al hambre –obligándote a creer que tienes hambre de nuevo. Esto sucede también dado que la hamburguesa tarda más tiempo en digerirse que otros alimentos dado sus altos niveles de grasa –una Big Mac tiene 1.5 gramos de grasas trans, lo cual toma 51 días en digerirse–.

Después de los 40 minutos, el cuerpo está demandando por más comida, debido a que se ha perdido el control sobre la glucosa en la sangre. Mientras tanto, el jarabe de maíz con alta fructosa hace que desees comer más al ser absorbido por el tracto GI causando que la insulina aumente.

Además el sodio y el jarabe de maíz con altos niveles de fructosa son adictivos, lo cual pueden convertirse en factores influyentes en la obesidad –así como la ausencia de actividad y el exceso de calorías. De hecho, una persona saludable no tendría problemas con la glucosa, volviéndola capaz de digerir los carbohidratos en esa comida, a menos que se sufra de diabetes o de una enfermedad cardíaca.

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A un año de impuestos, baja 12% la venta de bebidas azucaradas en México

Ong´s piden que los $18 mil millones que recaudó este impuesto sea dirigido a paliar verdaderamente la obesidad.

Las versiones sobre el porqué las personas en México toman tanto refresco van desde la desbordada disponibilidad de estos productos hasta aspectos culturales. Lo cierto es que no siempre los mexicanos han bebido refresco en las cantidades en que lo hacen ahora.

Entre 1989 y 2006, el consumo de soda aumentó en México un 60%, y curiosamente ello coincide con la entrada de tratados de libre comercio que permitieron que los lugares más accesibles para hacer compras, como “tienditas” u Oxxos, fuesen atiborrados de comida chatarra.

Por lo anterior, los especialistas saben que existen mediadas para volver menos accesibles los productos azucarados y disminuir su consumo. En  2014, en este país entró en vigor el impuesto especial (IEPS) a bebidas azucaradas de un $1 peso por litro, que equivale al 10% del precio del producto.

A pesar del escepticismo, a finales de 2014 había disminuido el consumo de refrescos y bebidas azucaradas en un 12% y a la par se registró un aumento de 4% en bebidas sin impuesto como el agua natural, según los resultados de un estudio del Centro de Población de la Universidad de Carolina del Norte y el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP).

La reducción en el consumo se dio en todos los estratos económicos, pero aún más en el de menos recursos, con una disminución de 17% a finales de 2014. Lo anterior podría explicarse por el aumento de pobreza de un 1% de 2012 a 2014, lo que implica menos ingresos; pero lo cierto es que la disminución en el consumo es más alta aún que esa proporción.

En los últimos meses de 2014 las familias más pobres no sólo habían reducido el consumo de bebidas azucaradas en sus hogares sino que también estaban gastando menos en estas bebidas, ya que la baja del consumo alcanzó 17% hacia el final del 2014, esto quiere decir que la reducción está superando al impuesto y, por lo tanto, el total del gasto en bebidas azucaradas es menor” declaró el activista y miembro de el Poder del Consumidor, Alejandro Calvillo.

La disminución de 12% es importante considerando el consumo exponencial que por tantos años mantuvo el mercado de bebidas azucaradas, por supuesto estos deben acompañarse de políticas públicas integrales para paliar la obesidad y la diabetes. Sin embargo, así lo celebra la Alianza por la Salud Alimentaria, se trata de una buena noticia aún en sus dimensiones. 

 

Twitter de la autora: @anapauladelatd

 



Persisten los anuncios de comida chatarra en horarios para niños en México; estudio

La organización El Poder del Consumidor monitoreó hasta 134 horas de transmisión de TV y los resultados son contundentes.

Hace un año en México entró en vigor una regulación de publicidad en alimentos calóricos. Sin embargo, organizaciones como la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), ha denunciado sistemáticamente el que a la fecha sigan apareciendo anuncios comerciales de alimentos chatarra en horarios para niños.

Según la organización, las regulaciones implementadas por el gobierno carecen de rigor y y han sido influidas por la gran industria de alimentos y bebidas. Como prueba, la organización El Poder del Consumidor realizó un monitoreo de los Canales 2, 5, 7, 13 y Cartoon Network, entre enero y mayo, cubriendo más de 134 horas.

De su análisis se concluye que la regulación para la publicidad es extremadamente débil por las siguientes razones:

  1. La regulación es muy limitada ya que sólo se aplica a publicidad en televisión y cine, y permite se siga realizando esta publicidad en internet, espacios abiertos, puntos de venta, etc. Unicef ha realizado un reporte en el que muestra como el internet se ha convertido en un medio de impacto de este tipo de publicidad a la infancia.

2.Se siguen publicitando alimentos y bebidas no saludables en los programas regulados del “horario infantil” y en el cine porque los criterios nutricionales para establecer cuáles son los productos que no se pueden son muy laxos (ver anexo).

3. Los programas más populares entre los niños y las niñas durante el “horario infantil”, de acuerdo al estudio del IFT son las telenovelas. Estos programas no están regulados y en ellos se concentra gran parte de la publicidad de comida chatarra, mucha de ella dirigida de manera especial a los niños (ver anexo).

4. Los horarios más populares para niños y niñas en la televisión, de acuerdo al reporte del IFT, 8 pm a 10 pm, no están regulados y siguen publicitando anuncios de comida chatarra (ver anexo).

Si te suena, puedes presionar a la Cofrepis aquí para que realmente protejan a los niños eliminando la publicidad chatarra en horarios para niños.

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