Alerta: La mejor salsa cátsup debe prescindir de estos ingredientes

Es indispensable que a la hora de seleccionar qué tipo de salsa cátsup llevaremos a casa elijamos aquella que, al menos, produzca menos daños

En las hamburguesas, el hot dog, las papas fritas, las quesadillas; la salsa cátsup se encuentra en este tipo de comida tan pecaminosamente deliciosa. Es bien sabido que este tipo de alimentos producen efectos nocivos en el cuerpo, ya sea por la alta cantidad de químicos o de grasa que se ensancha en las células por lo que, en caso de que añadamos este condimento cremoso a esa comida no tan saludable, probablemente lastimaremos más a nuestro sistema.

Por ello es indispensable que a la hora de seleccionar qué tipo de salsa cátsup llevaremos a casa elijamos aquella que, al menos, produzca menos daños. Es importante fijarse en que el etiquetado diga: “salsa cátsup” (en vez de “salsa tipo cátsup”); qué tipo de endulzante contiene (en especial que no sea el jarabe de maíz de alta fructosa o azúcares) y si es libre de colorantes (sin rojo allura o rojo 40), espesantes o almidones.

Una alternativa más saludable de la salsa cátsup es la casera. Sólo necesitas jitomate, cebolla, ajo, miel, azúcar, vinagre, sal, mostaza, canela, pimienta, clavo y jengibre. Instrucciones: hierve los jitomates, ajo y cebolla; después pélalos, quítales la semilla y pícalos. A continuación, calienta el azúcar en una sartén, agregando el jitomate, la cebolla, el ajo, la miel, la mostaza y el vinagre. Revuelve bien y deja que se cocinen juntos. Finalmente añade sal, pimienta, canela, clavo en polvo y una pizca de jengibre. Deja que se cocine un poco más, licúa, cuela y listo.

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Por descontento ciudadano, legisladores se retractan de favorecer a las refresqueras en México

Los diputados votaron disminuir un 50% el impuesto de 1 peso por cada litro, pero los senadores revocaron este intento considerado un evidente impulso por favorecer a la industria.

Foto:huffingtonpost.es

La semana pasada el descontento ciudadano, sobre todo en redes sociales, se hizo notable cuando los diputados aprobaron disminuir los impuestos a las bebidas azucaradas en México. Por primera vez, en el último año, había descendido hasta un 6% el consumo de refrescos y bebidas azucaradas en el país, y ello como resultado de un impuesto especial de 1 peso aplicado por cada  litro .

Muchas personas argumentan que este tipo de medidas en realidad no hacen un impacto significativo en la venta y compra de alimentos, sin embargo, las cifras apuntan a que, por primera vez en décadas, no solo dejó de crecer sostenidamente la venta, disminuyó también el consumo.

Por ello, organizaciones sociales como la Alianza por la Salud Alimentaria iniciaron una campaña en contra de la medida para disminuir los impuestos a estas bebida, aprobada sobre todo por diputados del PAN y del PRI. Finalmente, aún pese al enorme poder de estas transnacionales, los senadores decidieron no modificar los impuestos.

Cuando se trata de corporaciones tan poderosas, es muy difícil aplicar medidas en contra de sus ventas, dado el gran poder que tienen y el lobby que hacen con los políticos. Hace un año que comenzó a aplicarse la medida, muchos se sorprendieron, e incluso el impuesto ha sido aplaudido por diarios como The New York Times.

Los argumentos para reducir el impuesto eran en realidad muy débiles, como el del prirista Estefan Chidiac. Según él, al reducir los impuestos, las corporaciones encontrarían incentivos para desarrollar bebidas menos azucaradas.

Desde su implementación se ha demostrado que el impuesto ha tenido un efecto positivo en el consumo de bebidas azucaradas, logrando una disminución en el consumo de estas bebidas en un 6% en promedio en los hogares mexicanos y llegando hasta 12% en diciembre 2014. Según Inegi, el impuesto disminuyó el consumo en alrededor del 7%, ya que indica que el crecimiento anual en estas bebidas venía siendo de 3.4% y se presentó una reducción de 3.8%. – apunta un comunicado de la Alianza por la Salud Alimentaria.

 

Twitter de la autora: @anapauladelatd

 



Ciencia y drama: los alimentos que han sido demonizados en los últimos años

El azúcar, el aceite de oliva, la carne, los transgénicos: todos ellos condenados por la ciencia reciente, pero ¿qué hacer ante la información que nos depara a la desconfianza a todos los alimentos?

Foto: stellar-therapy.com

¿Has sentido que no queda más por comer? Los alimentos inmiscuidos en la cadena de la producción y agricultura industrial están inmersos en el uso de agroquímicos, conservadores, sabores artificiales, ¿Qué hacer?

“Primero fue el azúcar. Y el mundo abrazó la sacarina. Pero luego la sacarina se reveló dañina y apareció la estevia. El aceite de oliva, saludable por el tipo de grasas que posee, fue una vez demonizado hasta que el de girasol le sustituyó como enemigo mortal.” Así comienza un interesante artículo reciente de El País.

Este texto devela una premisa que muy pocos medios tocan. Y es que, es verdad, pareciera que hay tendencias según la información científica en boga. Tampoco es tan extraño, cada vez vamos a ir descubriendo lo que es mejor para el organismo; y la información irá tumbando algunos mitos por otros… lo nocivo es que quizá se siembre una desesperanza respecto a la alimentación en general.

Fernando Rivera, de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), nos comparte una noción básica: más allá de cada uno de los ingredientes, lo que importa más es la mixtura final que integra tu dieta. En el informe reciente de la OMS donde las carnes procesadas se catalogan como cancerígenas la recomendación es comer solamente dos veces por semana este producto, no necesariamente causar la  demonización por completo del mismo.

El equilibrio, como siempre, pareciera la mejor respuesta:

“No son tan importantes los alimentos concretos, que siempre deben ser de calidad y lo más frescos posibles, sino el patrón alimentario [la dieta]” apunta María Ballesteros, nutricionista y vocal de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).

 

Twitter de la autora: @anapauladelatd



Si recoges la comida del suelo antes de 5 segundos ¿las bacterias la alcanzarán?

El mito dice que no, pero ¿qué tan cierto es?

Foto:latercera.com

Existe un mito sobre la comida que dicta que si un alimento se ha caído al suelo, pero lo recoges antes de 5 segundos, entonces las bacterias no lo alcanzarán. ¿Qué tanto es cierto? The Guardian hace un interesante recuento de algunos estudios para llegar a una conclusión sobre ello.

En la Universidad de Illinios, en el 2003, la primera en investigar este mito fue la estudiante  de preparatoria Jillian Clarke; ella y su equipo llenaron los azulejos del sitio con bacterias E coli y colocaron gomas y galletas durante 5 segundos en el suelo; notaron que las bacterias habían sido transferidas a las gomas antes de este tiempo pero solo de aquel suelo más rugoso, no así del de las áreas más lisas.

Por su parte, otro estudio de Paul Dawson, profesor de la Universidad Clemson, publicado en el Journal of Applied Microbiology, encontró que más que el tiempo, la transfusión de bacterias depende de qué tan limpio se encuentre el suelo.

Otro estudio de la Universidad de Aston, encontró que tan pronto el alimento toque el suelo, estará contaminado, pero más en superficies rugosas. ¿Qué hacer? Una vez recogida tu comida, mira al suelo, y luego analiza que tan sucio está el espacio; después resuelve si comerlo o no, aunque quizá lo óptimo sería no hacerlo…



Cómo averiguar si tu producto es orgánico en dos minutos

Existe un estándar de la industria, que aunque no está dirigido directamente a los consumidores, es un indicador que puede revelarte datos importantes.

Cuando vas a un mercado de trato directo con los granjeros locales es mucho más sencillo que te asegures de que tus productos son orgánicos. Pero si estás inmiscuido como la mayoría de nosotros en la vida citadina y quizá tu sitio de compra más accesible es el supermercado, entonces ello se complica.

La especialista en mercado verde, Melissa Breyer, ha desglosado para TreeHugger una fórmula de lo más sencilla para que descubras qué productos del supermercado son orgánicos.

La fórmula, además, puede funcionar en muchas partes del mundo, pues se trata de un estándar internacional que no depende de los gobiernos nacionales. En realidad este código que nos invita Breyer a revisar, no está dirigido a los consumidores, sino a la misma industria (lo que quizá lo hace más seguro. Existe una fórmula para enterarte si el producto que buscas es realmente orgánico y es la siguiente:

Debes ubicar el PLU (Price Look Up) que obedece a un sistema global estandarizado por la Federación Internacional para Productos Estandarizados (IFPS por sus siglas en inglés). Sus códigos son de 5 dígitos y ha sido empleado desde 1990.

Si la serie comienza con un 9, entonces es un indicador de que el producto es orgánico.



A un año de impuestos, baja 12% la venta de bebidas azucaradas en México

Ong´s piden que los $18 mil millones que recaudó este impuesto sea dirigido a paliar verdaderamente la obesidad.

Las versiones sobre el porqué las personas en México toman tanto refresco van desde la desbordada disponibilidad de estos productos hasta aspectos culturales. Lo cierto es que no siempre los mexicanos han bebido refresco en las cantidades en que lo hacen ahora.

Entre 1989 y 2006, el consumo de soda aumentó en México un 60%, y curiosamente ello coincide con la entrada de tratados de libre comercio que permitieron que los lugares más accesibles para hacer compras, como “tienditas” u Oxxos, fuesen atiborrados de comida chatarra.

Por lo anterior, los especialistas saben que existen mediadas para volver menos accesibles los productos azucarados y disminuir su consumo. En  2014, en este país entró en vigor el impuesto especial (IEPS) a bebidas azucaradas de un $1 peso por litro, que equivale al 10% del precio del producto.

A pesar del escepticismo, a finales de 2014 había disminuido el consumo de refrescos y bebidas azucaradas en un 12% y a la par se registró un aumento de 4% en bebidas sin impuesto como el agua natural, según los resultados de un estudio del Centro de Población de la Universidad de Carolina del Norte y el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP).

La reducción en el consumo se dio en todos los estratos económicos, pero aún más en el de menos recursos, con una disminución de 17% a finales de 2014. Lo anterior podría explicarse por el aumento de pobreza de un 1% de 2012 a 2014, lo que implica menos ingresos; pero lo cierto es que la disminución en el consumo es más alta aún que esa proporción.

En los últimos meses de 2014 las familias más pobres no sólo habían reducido el consumo de bebidas azucaradas en sus hogares sino que también estaban gastando menos en estas bebidas, ya que la baja del consumo alcanzó 17% hacia el final del 2014, esto quiere decir que la reducción está superando al impuesto y, por lo tanto, el total del gasto en bebidas azucaradas es menor” declaró el activista y miembro de el Poder del Consumidor, Alejandro Calvillo.

La disminución de 12% es importante considerando el consumo exponencial que por tantos años mantuvo el mercado de bebidas azucaradas, por supuesto estos deben acompañarse de políticas públicas integrales para paliar la obesidad y la diabetes. Sin embargo, así lo celebra la Alianza por la Salud Alimentaria, se trata de una buena noticia aún en sus dimensiones. 

 

Twitter de la autora: @anapauladelatd

 

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