Monsanto anuncia apertura de un centro de investigación de maíz híbrido en México

Algunos científicos cuestionan los efectos ecológicos de estos experimentos aunque no se traten específicamente de transgénicos

Las semillas híbridas provienen de una planta híbrida, es decir, del resultado del cruce de dos plantas de distinta especie no muy diferentes entre sí. Los seres humanos han generado semillas híbridas por milenos; de hecho, en México existen tantas variedades de maíz, al rededor de 64, justo por estos experimentos ancestrales.

Las semillas híbridas no tienen efectos nocivos en la salud o en el medio ambiente y se diferencian de los transgénicos porque sus genes no han sido alterados con otros de especies muy distintas a la suya. En estos días, medios locales del estado de Jalisco, México, han anunciado que la empresa Monsanto creará un centro global para desarrollar semillas de maíz híbridas.

Hoy en México muchos agricultores emplean semillas híbridas para sus sembradíos, pero el cultivo y comercialización de transgénicos, que tanto han sido promovidos por Monsanto, persisten varados por recursos legales interpuestos desde la sociedad civil. Algunos analistas consideran que el anuncio de la empresa sobre la creación de su centro es en realidad una estrategia para ampliar su influencia en el país.

El Centro Global de Tecnología que será edificado en Tlajomulco de Zúñiga, cerca de Guadalajara, servirá para centralizar las investigaciones de las semillas de maíz, sobre todo para el mercado de EE.UU. Según la empresa, el objetivo es crear una nueva variedad resistente a las enfermedades que afectan al maíz. Aunque el lugar estará dedicado a desarrollar estudios para semillas híbridas, algunos científicos indican que este tipo de maíz también dañaría la biodiversidad y contaminará las semillas locales.

 

 

 



Monsanto invertirá 3 mil millones de pesos en México en los siguientes cinco años

La multinacional anunció que planea invertir 3 mil millones de pesos en México a lo largo de los siguientes cinco años, con el fin de “mantener su estrategia de investigación y desarrollo en el país”.

Monsanto, una de las empresas argoquímicas con mayor presencia en el mercado internacional, se le ha acusado de realizar prácticas antiéticas que han afectado tanto a la biodiversidad, al ecosistema como a la salud general de la población humana. Entre las acciones que se relacionan con el consumo de sus productos es la extinción masiva de las abejas mediante sus pesticidas, la extinción de numerosas subespecies de maíz y soya de regiones latinoamericanas, la incidencia de enfermedades, como cáncer y deformidades congénitas, debido al contacto o consumo de organismos genéticamente modificados –OGM–, etcétera. Pese a esta lista con impactos catastróficos sobre el medio ambiente y la población humana, así como las intervenciones legales en su contra, Monsanto continúa adquiriendo fuerza a lo largo de sus comerciantes y consumidores indirectos.

Ahora la multinacional anunció que planea invertir 3 mil millones de pesos en México a lo largo de los siguientes cinco años, con el fin de “mantener su estrategia de investigación y desarrollo en el país”. De acuerdo con el presidente y director general de Monsanto Latinoamérica Norte, Manuel Bravo, el objetivo es lograr un crecimiento en ingresos de entre 3 y 4 por ciento en el país, y así sumar 1 millón de hectáreas para uso productivo de transgénicos e híbridos. Actualmente la empresa posee ingresos cercanos de 10 mil millones de pesos anuales, 1 100 empleados que manejan el negocio para Centroamérica, Caribe, Ecuador, Perú, Venezuela y Colombia, siete centros de investigación y cuatro plantas de producción. 

En México tiene una presencia predominante mediante las marcas Asgrow y Dekalb, las cuales ofrecen una productividad de entre los 8 y 10 millones de pesos. Según Bravo, esta cifra incluyen los productos vegetales: “Es una operación relevante con semillas de maíz, de algodón, de sorgo y tenemos 23 variedades de vegetales, manejamos tomate y cebolla, entre otros. [Mientras que] en argoquímicos, nuestro producto más grande es Faena, que es la marca líder en glifosato, que es un herbicida selectivo de baja toxicidad que permite un manejo ágil para los agricultores.”

Si bien cada vez hay una creciente denuncia en contra de sus productos así como acusaciones de corrupción, abuso de poder e intimidación hacia comunidades indígenas, Monsanto continúa deseando invertir en México. Incluso Bravo defiende a la empresa estadounidense alegando que: 

Nunca se ha comprobado un caso que la ciencia lo soporte, en biotecnología, maíz y soya, que son para consumo animal y humano, llevamos 20 años de producción y los principales países productores están por arriba dle 90 y 95 por ciento de penetración de las tecnologías. 

En México importamos entre 10 a 15 toneladas de maíz, y 95 por ciento de la soya que comemos la compramos y es transgénica, pero en el país no hay ni un solo caso documentado de haber provocado una alergia. No hay un solo caso, a pesar de haber servido un millón de millones de comidas, que ligue la biotecnología con tema salud. Ha habido denuncias de parte del activismo, pero ninguna soportada por estudios académicos serios o por la autoridad. 

Por esta razón, presume, que se desea integrar el “paquete tecnológico, financiamiento, comercialización y asesoría técnica” en “un millón de las hectáreas que hoy no usan semilla de maíz mejorada” para que “puedan productir en lugar de una sola tonelada por hectárea que sean cinco o seis toneladas.” Es decir que ahora Monsanto quiere realizar una apuesta hacia una “ganadería intensiva a largo plazo” –en vez de una ganadería extensiva”, sin embargo sólo queda preguntarnos a costa de qué y de quiénes se planea realizar esta inversión. 



La situación del maíz transgénico en México se decide esta semana

Este jueves 26 de enero un Tribunal Colegiado resolverá si se permite o no la siembra de maíz transgénico en México.

Este jueves 26 de enero un Tribunal Colegiado resolverá si se permite o no la siembra de maíz transgénico en México. En julio de 2013 se presentó una demanda de acción colectiva encabezada por científicos, campesinos y consumidores para detener la siembra de maíz transgénico en México. El tema central de esta demanda es la defensa de los derechos de las generaciones presentes y futuras de aprovechar la diversidad de los maíces nativos. En lo que va del juicio, tanto las empresas transnacionales (Monsanto, Syngenta Agro, Dow Agrosciences, PHI-Pioneer Dupont) como el Gobierno Federal (Semarnat y Sagarpa) han impugnado esta demanda al menos 97 veces. Sin embargo, desde septiembre de 2013 se logró por mandato judicial que se suspendiera la siembra de maíz transgénico en todo el territorio nacional. Esta suspensión es la que ha mantenido durante tres años y medio al maíz transgénico lejos de nuestra tierra. Esta suspensión fue impugnada por las empresas transnacionales y será en el transcurso de esta semana que el Primer Tribunal Colegiado en materia Civil del Primer Circuito con sede en la Ciudad de México resuelva si se mantiene la suspensión hasta que el juicio termine.

De acuerdo con el informe de la Demanda Colectiva Maíz, tanto el Gobierno como la industria tratan de evitar a toda costa que se genere un debate científico en los tribunales. Asimismo, se ha comprobado que durante el juicio la Semarnat le ha ocultado información al juez, entre ésta, un informe del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC) que demuestra la presencia ilegal de maíz transgénico en México. Además, la misma industria ha reconocido que el polen de los maíces transgénicos puede dispersarse a lo largo del país, por lo que, una vez que se autorice la siembra, su dispersión sería incontrolable. Por otro lado, dentro del juicio, el Gobierno ha reconocido que los transgénicos no aseguran una mayor producción y que no hay evaluaciones sanitarias posteriores a la siembra. Así, la situación del maíz transgénico en México quedará en manos del Tribunal Colegiado en los siguientes días.

MÉXICO, D.F., 29SEPTIEMBRE2014.- Integrantes de diversas organizaciones, se manifestaron frente a Palacio Nacional al celebrarse el Día Nacional del Maíz.
FOTO: ENRIQUE ORDÓÑEZ /CUARTOSCURO.COM

El maíz se originó y diversificó en México, esta plata se domesticó hace cinco mil años y actualmente tenemos 64 razas de maíz y miles de variedades, que son el resultado de la interacción de las comunidades y sus sistemas agrícolas. Se estima que para los mexicanos, el maíz representa el 53% del total de calorías que consumimos y el 39% de todas las proteínas, siendo así el cultivo más importante para el país. Lamentablemente, desde el 2001 se empezó a detectar contaminación de maíces nativos con genes transgénicos. Esto es extremadamente grave porque la diversidad genética de las razas nativas es uno de los más grandes legados de México. Considerando que las condiciones climáticas en todo el mundo están cambiando, la diversidad genética de los maíces nativos mexicanos será una pieza clave para garantizar la seguridad alimenticia de las siguientes generaciones.

Ahora bien, imaginemos que los maíces de un campesino se han contaminado por el polen de los maíces transgénicos que se siembran cerca de su parcela. Debido a que la contaminación genética no se puede detectar a simple vista, es imposible que el campesino sepa que su maíz ha sido contaminando. Por lo tanto, esta persona seguirá sembrando el maíz contaminado y compartiendo sus semillas con otros campesinos como siempre lo ha hecho. Esto generaría una dispersión incontrolable y un daño irreversible, pues a largo plazo perderíamos las variedades nativas de maíz, uno de los legados bioculturales más importantes de México.

Es importante saber que el maíz transgénico tiene una tolerancia al herbicida glifosato y al mismo tiempo produce una sustancia tóxica que funciona como insecticida. Por lo tanto, cuando se rocían grandes cantidades de glifosato sobre los cultivos, todas las plantas mueren excepto las transgénicas, pues son resistentes. El glifosato es una sustancia catalogada como posible cancerígeno por la Organización Mundial de la Salud. Comúnmente, el glifosato se rocía utilizando avionetas en grandes extensiones de tierra. Este herbicida se dispersa con el viento, el riego y la lluvia y llega a otros cultivos, ecosistemas y cuerpos de agua tanto en la superficie como en el subsuelo. Evidentemente, esto pone en riesgo tanto a las poblaciones humanas como a la biodiversidad. Por ejemplo, ya se ha detectado glifosato en al agua subterránea en Chiapas y se tiene evidencia de que la mariposa monarca ha disminuido su población debido al aumento de glifosato en su ruta migratoria.

La industria de los transgénicos se ha caracterizado por disfrazar los peligros de soluciones. Sin duda, México debe unirse a la creciente lista de países que prohíben la siembra de organismos transgénicos en sus territorios. Pues no hay argumento que justifique poner en juego nuestra soberanía alimentaria.

Para mayor información sobre la Demanda Colectiva Maíz, puedes visitar su página en Facebook.

– Dr. Fernando Córdova Tapia

(@FerCordovaTapia)



OMS niega la toxicidad de glifosato de Monsanto

De acuerdo con David Eastmond, toxicólogo de la Universidad de California, es importante diferenciar entre “peligro” y “riesgo”.

Monsanto, esta empresa agroquímica y biotecnológica, se ha relacionado con numerosas consecuencias negativas tanto para el medio ambiente como la salud de la población humana y animal en general. De hecho, de acuerdo con varias investigaciones, los habitantes cercanos a los campos con herbicidas de Monsanto, son actualmente víctimas de:

  • Diferentes tipos de cáncer,
  • desordenes cutáneos,
  • supresión inmune,
  • anemia,
  • diabetes,
  • problemas de hígado.

El problema de las semillas transgénicas de Monsanto, es la tolerancia al herbicida glifosato, el cual produce sustancias tóxicas resistentes al ataque de ciertos insectos. Pese a que la Organización Mundial de la Salud –OMS–, categorizó el glifosato como una sustancia cancerígena que se dispersa en los cultivos, ecosistemas y cuerpos de agua superficiales y subterráneos, ahora pone sobre la mesa la duda acerca de su toxicidad  para la población. 

Mientras que un reporte de la OMS, las Naciones Unidas y elUS Environmental Protection Agency, el glifosato no implica un riesgo cancerígeno, otro reporte de la OMS y el International Agency for Research on Cancer, concluyó que el glifosato es probablemente cancerígeno. En otras palabras, no hay claridad en este tema, pese a que los estudios de la IARC muestran que este químico es una de las principales causas de cáncer en condiciones de la vida real –como al comer cereal elaborado con maíz transgénico–. 

De acuerdo con David Eastmond, toxicólogo de la Universidad de California, es importante diferenciar entre “peligro” y “riesgo”. Para él,

[s]e trata como los tiburones: si están nadando en un acuario, representan un peligro pero poco riesgo; pero si están en mar abierto, representan tanto un peligro como riesgo.  

Y para la IARC, el tiburón es tiene dientes filosos y una quijada poderosa, y no importa si se está en la playa o el acuario: “El problema con usar productos peligrosos es que no hay una relación inmediata con el mundo real.” Para el mundo real, las agencias regulatorias determinan “riesgo” a la hora de encontrar grandes niveles de glifosato en los trabajadores de granjas y consumidores al grado de desarrollar cáncer. 

Frente a los resultados contradictorios, Eastmond concluye que los resultados son diversos porque no siempre se trata de dos fronteras: blanco y negro. Esto produce una serie de juicios al respecto, principalmente desde la IARC y las agencias regulatorias llegaron a diferentes conclusiones sobre la peligrosidad y el riesgo que implica el glifosato. ¿A quién se deberá prestar atención?

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Recomendaciones para continuar el milenario arte de guardar semillas (Infográfico)

Un acto de lo más subversivo y discreto contra las corporaciones acaparadoras es el de guardar y hacer tu propio acervo de semillas.

Según el documental que se prepara en Kickstarter llamado Seed, The Untold Story, en el último siglo se ha perdido el 94% de la diversidad de las semillas en el mundo. En los últimos 50 años han estado formándose monopolios que acaparan el tipo de semillas; y ello puede resultar muy peligroso por la cantidad de poder que acumulan ¿imaginas ser prácticamente dueño de la alimentación mundial?

Curiosamente, una de las prácticas que más mermaría el poder de estas corporaciones, como Monsanto, es guardar tus propias semillas que vengan de sistemas de cultivo tradicionales, una costumbre, además, que lleva ya más de 9 mil años en funcionamiento.

Algo así como volver a encontrar sentido en la tierra, incluso si tienes una vida de ciudad, es necesario para salvaguardar la diversidad genética de las semillas que aún quedan.

El sitio survivallife comparte un infográfico con algunos tips para guardar distintas semillas:

Traducción:

Chícharo: deja las vainas hasta que se conviertan en un color café, ponlas en lugar seco para que se sequen.

Melón: cuando la fruta se haya secado, remueve las semillas suavemente. Pasa tus dedos con delicadeza y quita la membrana de las semillas.

Pepino: Extrae las semillas cuando el pepino esté muy maduro y amarillo.

Pimiento: colecta las semillas cuando comience a marchitarse (apachurrarse)

Girasol: la mayoría de las semillas de girasol son híbridos.  Pon la cabeza de las flores para abajo en un lugar seco; una vez seco, remueve las semillas y mantenías secas hasta plantarlas.

Lechuga: deja que las semillas se sequen en las hojas de la planta. Haz como una clase de bolsa con las hojas de la lechuga de manera que las semillas queden guardadas; asegúrate solo de guardar las semillas de aquellas lechugas que no se  hayan marchitado tan rápido.

 

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¿Por qué este nuevo hongo podría destruir a Monsanto?

El descubrimiento de un hongo capaz de fungir como pesticida podría revolucionar al campo.

Quizá la empresa más oscura del planeta, Monsanto, con un poco de suerte e información podría verse fuertemente debilitada. En 2006 el micólogo Paul Stamets registró una patente de un nuevo pesticida natural de la vertiente llamada “Pesticidas inteligentes”. Su descubrimiento está formado por las gracias de los “mágicos” hongos y es capaz de combatir hasta 20 mil tipo de insectos. 

Su hongo destructor de insectos cumple una función por demás interesante, pues los atrae naturalmente y luego estos se convierten en materia fungi, así, se autoalimenta constantemente.

Los pesticidas para una empresa como Monsanto forman parte importante de sus utilidades. A su vez, estos han sido asociados cada vez más con efectos fatales para el medio ambiente,  como la muerte masiva de las abejas. 

Curiosamente la patente de Stamets no ha sido muy promovida por la industria ni los medios de comunicación a pesar de que podría revolucionar la agricultura mundial y volverla más orgánica, lo que a su vez también mermaría los intereses de Monsanto importantemente. 

Por ahora algunos medios de comunicación alternativos están haciendo un importante esfuerzo para que el invento de Stamets sea conocido y aceptado cada vez más por la comunidad científica, un  fenómeno que, definitivamente, a Monsanto no le tiene sin cuidado. 

[Ewao]

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