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Los principales enemigos de los bosques en México, según organizaciones campesinas e indígenas

La industria maderera no es dañina si se hace de manera sustentable. Hay muchos proyectos en el mundo desde los cuales se fortalece la producción forestal pero, simultáneamente, se asegura la sustentabilidad de los bosques. Lo anterior se alcanza con mayor éxito cuando son los mismos habitantes y dueños de las tierras boscosas los que administran y cuidan su propio patrimonio mediante el manejo forestal comunitario. 

En México, muchos bosques están asentados en terrenos ejidales que pertenecen a campesinos y a productores en pequeña escala. Desde el gobierno se han promovido leyes y programas que supuestamente buscan el crecimiento de la industria forestal, mientras al mismo tiempo se asegura el patrimonio de los campesinos. Sin embargo, en años recientes organizaciones forestales han denunciado persistentemente que las medidas estatales son contraproducentes porque, paradójicamente, desincentivan el manejo sustentable de los bosques. 

Tras una serie de reuniones y seminarios de distintos productores forestales de todo el país se llegó a una serie de conclusiones que explican la disminución de los bosques mexicanos en algunos estados y simultáneamente la merma en la producción forestal, dos fenómenos que parecen inexplicables en conjunto, aunado ello, además, a que el presupuesto para la protección de los bosques ha ido en aumento. Pero entonces, ¿por qué sigue aumentando la deforestación en algunos estados?

Líderes de comunidades y organizaciones forestales de Oaxaca, Michoacán, Chihuahua, Guerrero, Veracruz y Quintana Roo y organizaciones de la sociedad civil como el Consejo de Vigilancia de la Unión Zapoteca-Chinanteca, GIRA A. C. o Greenpeace han puntualizado algunos problemas que debiéramos confrontar también los ciudadanos con la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR):

  • “Hay un exceso de trámites burocráticos, los permisos para el aprovechamiento sustentable de los recursos maderables y la entrega de la documentación se tardan demasiado, con esto nos están negando el derecho a poder vivir digna y legalmente de nuestros bosques”, dice Miguel Ramírez, representante de Capulálpam de Méndez, Oaxaca, quien asegura que el Estado “está dejando a las comunidades forestales en una situación de vulnerabilidad económica, social y ambiental”.
  • La producción legal permanece a la baja, las importaciones aumentan y la deforestación se mantiene.
  • Otras actividades económicas como la agricultura industrial (aguacate en Michoacán, agave en Jalisco y otros estados, caña de azúcar en Quintana Roo), la ganadería extensiva y el desarrollo urbano siguen menoscabando las áreas forestales.
  • Las políticas públicas incongruentes promueven, en la práctica, la competencia entre el sector agropecuario y el forestal.

Para Greenpeace factores como la tala ilegal o el cambio de uso de suelo son producto de un problema mucho más profundo: políticas públicas  que en realidad no priorizan el manejo sustentable de los bosques y selvas, y sí lo hacen con la promoción de otras industrias como la turística, ganadera o agrícola. 

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