Este documental muestra cómo Coca-Cola desnutre a las comunidades indígenas de México

El impuesto de 1 peso por litro de refresco no se aplica en la zona indígena; paradójicamente, puede costar hasta 30% menos

Que México es el país con mayor obesidad del mundo es conocido pero, ¿qué hay de la obesidad y la diabetes en el mundo indígena? La publicidad tiene tal alcance que permea las culturas más inesperadas, así se encuentren en recónditos espacios naturales. México es el primer país en obesidad adulta e infantil y un nuevo trabajo documental registra esta realidad en lugares como Chiapas, donde los métodos publicitarios de Coca-Cola, mayormente en zonas indígenas, han coadyuvado notablemente al aumento de la diabetes y la obesidad en el estado.   

La publicidad empapa de tal modo a las culturas que incluso en el estado de Chiapas, como en el popular caso de San Juan Chamula, algunos rituales han incorporado a la Coca-Cola como parte de su sentido. Pero, ¿cómo es que la Coca-Cola y otros productos de comida chatarra han podido incorporarse a culturas milenarias de tal forma?

El documental Dulce agonía expone cómo es que el mundo indígena chiapaneco ha sido alcanzado por la influencia de la comida chatarra, especialmente de Coca-Cola, creciendo el número de casos de obesidad y de diabetes, y cómo esta empresa ha adecuado su marketing y hasta sus precios para allegarse a los pobladores, un tema poco abordado y ampliamente conocido. ¿Qué hay de la ingesta de comida chatarra en comunidades ancestrales? Un trabajo que da una mirada hacia una problemática no muy difundida pero latente y de gran simbolismo sobre el poder de las transnacionales. Curiosamente, muchos señalamientos de bienvenida a comunidades indígenas chiapanecas son promocionados abiertamente por esta marca y los anuncios visuales han sido adecuados en dialectos indígenas, entre otras maniobras.

 



¿Dónde está el dinero asignado para los bebederos en las escuelas? Cuestionan organizaciones mexicanas al gobierno

Aún no hay información sobre cuántos bebederos han sido instalados aún cuando el dinero ha sido asignado.

Foto:www.chilango.com

Cuando se trata de encontrar los motivos por los cuáles la población mexicana, sobre todo en las últimas décadas, ha aumentado exponencialmente sus niveles de obesidad, las respuestas suelen apuntar a que se trata de un asunto cultural. Sin embargo, es muy curioso, pues el aumento alarmante de los niveles de obesidad justo coincide con el tiempo en que las fronteras han sido abiertas a la entrada masiva de comida chatarra.

Estudios apuntan cómo en México no solo es más barato comer chatarra que comida sana, también cómo la distribución de los productos hace que sea mucho más accesible conseguir una producto chatarra que uno sano…

Lo anterior es un indicador de que la cultura mucho se define por lo que hay disponible. Es decir, si las personas, quienes generalmente tienen poco tiempo libre, en sus tiempos de compra disponen mucho más fácilmente comida chatarra, esto perneará su cultura.

Lo anterior es altamente importante, y apunta a que es necesario volver accesibles los productos sanos para los habitantes. En parte por ello en la estrategia nacional contra la obesidad es importante para decenas de organizaciones civiles la incorporación de miles de bebederos a las escuelas públicas.

Los niños han ido en las últimas décadas acostumbrándose a beber bebidas azucaradas cuando tienen sed; lo que resulta fatal para su salud. Por ello es crucial que aumente la cultura del consumo gratuito de agua natural en las escuelas con los bebederos.

Este es el Cuestionamiento

En 2015 fueron asignados $1 mil 360 millones 87 mil 240 pesos para la instalación de bebederos en las escuelas. Sin embargo, la organización El Poder del Consumidor ha encontrado que es inexistente la información sobre el tema. Según el director general del Instituto Nacional de Infraestructura Física Educativa (Inifed), para 2015 se tenía programada la instalación únicamente de 1 mil 500 bebederos. De estos, aún no se cuenta con información sobre cuántos han sido instalados y cuánto han costado.

Según un censo de 2013 del Cembe, en 2013, de 145 mil 427 escuelas públicas de nivel básico, solo el 18% tenía bebedores instalados. Es decir, aún faltaban 118 mil planteles por cubrir.

Ante la nula información organizaciones de la Alianza por la Salud Alimentaria cuestionan al gobierno. ¿Dónde está el dinero y los bebederos en las escuelas?

Si te suena, pregúntaselo tu también a Aurelio Nuño y a la SEP.



Estos son los estragos de las bebidas azucaradas en México (y los diputados les bajan impuestos)

El 70% de los azúcares añadidas consumidas vienen de las bebidas azucaradas.

En México 7 de cada 10 adultos tiene sobrepeso y 3 de cada 10 niños. Los niveles de diabetes e hipertensión son alarmantes, y aunque muchas persona apuntan a que se trata de un problema cultural, y algo hay de ello, también es curioso que la epidemia de obesidad en el país coincide con las tres décadas de apertura comercial (neoliberalismo) en que la disponibilidad de comida chatarra se hizo más factible que la de de alimentación saludable.

Como parte de una estrategia para paliar la epidemia de obesidad, hace año y medio fueron grabados más impuestos a las bebidas azucaradas, de tal manera, que las refresqueras fueron las principales a afectadas por este: 1 peso más por cada litro de refresco. Luego de un año de la aplicación del impuesto, resultó en la disminución del 6% en el consumo; por cierto la primera vez en años en que este disminuye en décadas.

Aún así, al parecer el poder de cabildeo de las refresqueras ha funcionado y el día de ayer los diputados del PAN y el PRI decidieron disminuir un 50% este impuesto… El hecho, además, resulta más sospechoso considerando que justo ahora los ingresos al Estado provenientes del petróleo han disminuidos drásticamente hasta un 50% por el declive de los precios.

Finalmente los legisladores cedieron a la industria, señala Alejandro Calvillo, de la organización El Poder del Consumidor.

Con esta disminución, que debe ser ratificada por el Senado, las empresas dejarían de pagar hasta 552 millones de pesos.

Acá los estragos causados por las bebidas azucaradas en México, según un infográfico de El Poder del Consumidor.

 

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“Científicos chatarra” han llegado a México a defender a esta industria; Ong

The New York Times destapó una red de científicos financiados por Coca-Cola para desmentir sus vínculos obesidad-diabetes; ahora están en México.

 

Dr. James Rippe. Foto: foodnavigator-usa.com

Desde la ilustración, el conocimiento científico se ha erigido como la cara verdadera de la moneda. Basado en la comprobación de patrones, pareciera que es el acercamiento más veraz a la realidad; sin embargo, este tipo de conocimiento no es una garantía de parcialidad o veracidad cuando es financiado con fines comerciales.

Se ha documentado como, por ejemplo, durante la segunda mitad del siglo pasado, la industria del azúcar estuvo dedicada a boicotear estudios sobre las consecuencias de este producto; asimismo Monsanto, por ejemplo, financia sus propios estudios para alentar la fama positiva de los transgénicos, y tumba estudios de científicos independientes que dicen lo contrario.

La guerra de la ciencia auténtica VS la ciencia vendida lleva ya muchos años, y sus manifestaciones son quizá cada vez más frecuentes ahora que el consumidor conoce que una de las verdaderas armas contra el propio sistema, cuando así lo amerite, es su propio consumo.

En México la organización El Poder del Consumidor ha señalado la llegada de pseudo científicos que están apoyando a empresas de bebidas azucaradas con información sobre la supuesta desvinculación de la obesidad y la diabetes con la ingesta de este tipo de productos.

Hace apenas unos días se dio un escándalo en los medios de Estados Unidos cuando The New York Times destapó que un grupo de “expertos”, que forman parte de Global Energy Balance Network, estaban siendo financiados por Coca-Cola para que desmintiera el vínculo obesidad-diabetes-refresco. Ahora, parte de esos “expertos” han llegado al foro Evidencia Actual en Edulcorantes y Salud.

El Poder del Consumidor presentó información que demuestra que los tres principales expertos invitados al foro en México, así como tres de las instituciones organizadoras, han recibido financiamiento de la industria de alimentos y bebidas que comprometen su libertad de conflicto de interés. El doctor James Rippe que niega la relación entre el consumo de bebidas azucaradas y las enfermedades cardiovasculares recibió más de 10 millones de dólares para realizar su investigación de parte de la Asociación de Refinadores de Maíz de los EE UU que producen el jarabe de maíz de alta fructuosa utilizado para endulzar las bebidas, además de una paga mensual de 40 mil dólares por parte de esta asociación. El doctor Rippe ha creado una institución con su nombre recibiendo financiamiento de varias empresas, entre ellas, Coca-Cola. El doctor Johnm Sievenpiper ha recibido fondos directos para investigación y para realizar viajes para presentar sus resultados por parte de la empresa Coca-Cola. El doctor John Whie se dedica a dar servicios profesionales a la industria de alimentos y bebidas. Dice el comunicado de esta organización.

A raíz de esta información se ha desatado en los Estado Unidos un escándalo en relación a las estrategias que está utilizando la industria de alimentos y bebidas para financiar expertos y sembrar dudas sobre la evidencia científica que existe sobre los daños a la salud que provoca el consumo de sus productos, con el único fin de bloquear las políticas públicas dirigidas a disminuir el consumo de sus productos”, señaló Alejandro Calvillo, director de El Poder del Consumidor.

Twitter de la autora: @anapauladelatd



Jaime Oliver recorre las comunidades indígenas chiapanecas que han sido invadidas por la Coca-Cola

El famoso chef y precursor de la educación alimenticia apunta al problema de la chatarrización de las culturas milenarias.

Hace unos años el documental “ La Coca-Colización de  México”  o bien, el de “Dulce Agonía” nos contaron cómo las empresas chatarra, sobre todo las refresqueras, han imbatido la cultura culinaria de México. 1 de cada 3 niños tiene obesidad y 7 de cada 10 adultos, unas cifras preocupantes. 

En Chiapas, por ejemplo, un estado donde aún perviven decenas de comunidades indígenas que conservan sus tradiciones, estas han adoptado la Coca-Cola como parte de su vida. 

Las entradas de las comunidades son adornadas por mensajes de bienvenida de esta marca de refresco que ha adaptado su publicidad a los símbolos de estas sociedades, como sus tradicionales bordados. 

La diabetes, por ejemplo, hasta hace unos años una enfermedad poco común en estas comunidades, hoy se ha propagado notablemente, un fenómeno que organizaciones sociales han estado señalando.

Hace unos días, el famoso chef británico Jaime Oliver, quien ha generado una revolución en la alimentación de este país con la promoción de una educación nutricional y la extracción de la comida chatarra de las escuelas, visitó estas comunidades como una manera de llamar la atención del mundo sobre este problema: la chatarrización  de, incluso, comunidades milenarias. 

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Las corporaciones secuestraron la estrategia VS la obesidad en México por estos puntos

Unas 28 organizaciones te dicen porqué la industria ha ganado, al menos por ahora, la estrategia contra la obesidad.

Más de 28 organizaciones de la sociedad civil en México, integradas por la Alianza por la Salud Alimentaria, recién lanzaron el estudio “Contra la obesidad y la diabetes: una estrategia secuestrada”. En el documento exponen cómo es que las corporaciones han corrompido la estrategia contra la obesidad en el país, influyendo, por ejemplo, en un etiquetado tramposo. 

Las organizaciones han estado promoviendo los puntos por los cuáles la estrategia contra la obesidad está secuestrada haciendo más sencillo para la población identificar este fenómeno (estos son los puntos): 

  • Los “laxos” criterios nutricionales elaborados por la Cofepris han permitido que los alimentos con altos contenidos de azúcar, incluso, consigan el sello nutrimental que los catalogaría como productos saludables.
  • Se supone que al interior de las escuelas no debe venderse comida chatarra, sin embargo hasta el 60% de los directores desconocían que no puede venderse refrescos o bebidas azucaradas, botanas y pastelitos en los planteles.
  • Una buena manera de disminuir el consumo de refresco en las escuelas es con la instalación de bebederos, pero aunque la recaudación en 2014 por el impuesto a las bebidas azucaradas fue de más de 18 mil millones de pesos, sólo mil millones fueron autorizados para bebederos en escuelas públicas.
  • El gobierno federal también limitó la publicidad de comida chatarra en televisión y cines en horarios infantiles, pero, según la Alianza, “se trata de una regulación de excepciones”, puesto que se excluyen a otros medios como internet, teléfonos, teléfonos y juegos, área de entretenimiento para los niños y niñas.
  • Se recomendó ampliamente que el impuesto a las bebidas azucaradas debía ser al menos de 20% pero finalmente este quedó en 10%, lo que no mermó importantemente el consumo; sobre todo gracias a las campañas publicitarias como CocaCola. 
  • En México  se puede publicitar cualquier cereal que tenga 30 gramos o menor cantidad de azúcar por cada 100 gramos de producto. Este valor es seis veces más alto que lo recomendado. En tanto que en Dinamarca un cereal debe contener 15 gramos o menor cantidad de azúcar para ser publicitado.
  • Una de las trampas es que la industria optó por utilizar el término “azúcares totales”, lo que “oculta” la cantidad de azúcares añadidos

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