Adecúa las macetas de tus plantas exteriores con estos útiles consejos

Recuerda que sólo se requiere un pequeño espacio para que las plantas se conviertan en un santuario de unidad con la naturaleza

Los jardines son pequeños espacios que representan esa relación afectiva que tenemos con la vida y la naturaleza, de modo que se requerirá un cuidado especial para el desarrollo óptimo de aquellas plantas, flores, frutos y vegetales de cuya perfección podemos disfrutar. Algunos de los cuidados indispensables son la ubicación física, el tamaño, la maceta y su profundidad, entre otros.

En la cuestión de la maceta es importante tener en cuenta varios factores, tales como el color de la pared, el tipo de construcción y el gusto de cada quién. De plástico, arcilla, talavera, cerámica, madera, las macetas permiten que el sustrato transpire y retenga un poco de agua para las raíces de las plantas (en especial si son de compuestos naturales, como granito o tierra cocida).

Para la trasplantación necesitas recordar que la maceta requiere un buen drenaje: realiza unos cuantos hoyos en su fondo para evitar encharcamientos, reduciendo el daño en las raíces de las plantas. Rellena los agujeros con pequeños trozos de ladrillo o teja y, eventualmente, cubre  la maceta con una capa de arena, continuando con tierra y composta.

Cuando se trata de macetas de un tamaño considerable, se requiere un método de drenaje muchísimo más eficaz para el tamaño de la planta. Además de los agujeros anteriormente mencionados, ahora coloca una primera capa de grava combinada con trozos de teja; después, una capa de arena. Rellena el resto con composta y tierra.

Recuerda que sólo se requiere un pequeño espacio para que las plantas se conviertan en un santuario de unidad con la naturaleza. Con un poco de paciencia y dedicación; lo anterior son sólo algunos ejemplos para lograrlo.

Fotografía principal: Guadalupe Cervilla



¿Qué significa que tus plantas se tornen amarillas y cómo solucionarlo?

Te decimos lo que tu planta podría estarte pidiendo y qué hacer al respecto.

Uno de los indicadores más comunes sobre la insanidad de las plantas es cuando sus hojas comienzan a tornarse amarillas. Por sentido común, y es así, ello sugiere que la planta está teniendo una carencia; cuando las plantas van tornándose amarillas presentan un problema llamado clorosis.

Lo anterior significa que presentan un déficit de clorofila, el pigmento usado por las plantas para atrapar la luz y realizar el proceso de fotosíntesis. Sin embargo aunque la pigmentación amarilla de las plantas es un síntoma de malestar, no necesariamente con él podemos saber exactamente qué déficit está sufriendo la planta.

Lo motivos por los que una planta tiene clorosis pueden ser diversos y el siguiente infográfico de mnn presenta algunas de las razones (y más indicadores) por los que la planta podría estar enferma, además las indicaciones que podrán ayudarte a solucionar de raíz el problema.

Lo traducimos para ti:

 

Problemas de plagas

Los signos: insectos viviendo en la planta u hojas mordidas.

Cómo solucionar el problema: rocía la planta con aceite de neem o bien algún insecticida orgánico.

 

Sobre Riego

 Los signos: las hojas lucen amarillas y marchitas.

Cómo solucionar el problema: quizá la falta de arena ha hecho que el agua esté drenándose; agrega arena o tierra, o bien, replanta.

 

Escacez de luz

 Los signos: las hojas lucen desteñidas y caídas.

Cómo solucionar el problema: como tus plantas definitivamente no están recibiendo mucha luz, deberás cambiarlas inevitablemente de sitio.

 

Deshidratación

Los signos: las hojas lucen secas y al tocarlas se sienten crujientes.

Cómo solucionar el problema: según el tipo de planta debe recibir cierta cantidad de agua. Investiga cuánta necesita tu planta y riégala con fidelidad.

 

Deficiencia de Potasio

 Los signos: los bordes y picos se tornan amarillos.

Cómo solucionar el problema: entierra cáscaras de cítricos en la tierra que circunda la base de la planta. Añade composta rica en frutas y vegetales.

 

Falta de Nitrógeno

 Los signos: las puntas y las venas se tornan amarillas.

Cómo solucionar el problema: añade fertilizantes naturales como abono o granos de café a la tierra.

 

Falta de Calcio

Los signos: las hojas están deformes.

Cómo solucionar el problema: investiga si tu tierra es alcalina o ácida. Si es alcalina usa yeso, si es ácida usa lima.

 

Falta de Zinc

Los signos: decoloración entre largas venas.

Cómo solucionar el problema: rocía con extracto de algas marinas.

 

Falta de Hierro

Los signos: las hojas se tornan amarillas y se generan pequeñas venas verdes.

Cómo solucionar el problema: investiga el PH de tus plantas y bájalo hasta que llegue a 7. Después reduce el nivel de fósforo en la tierra.

 

Falta de Magnesio

Los signos: se forman líneas blancos en las venas.

Cómo solucionar el problema: añade composta orgánica rica en magnesio, sales de sulfato de magnesio o lima al suelo.

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Rupert Sheldrake y los campos de información que unen a todos los seres vivos

El excepcional trabajo de hombre sugiere que la para acceder a la gran memoria colectiva es necesario volver a sentir la naturaleza en toda su envergadura.

El biólogo británico Rupert Sheldrake (1942) ha rebasado las fronteras convencionales de la ciencia para investigar fenómenos que van más allá de lo ordinario, pero siempre con gran rigor. Después de estudiar en Cambridge viajó a la India donde la tradición espiritual influenció de manera contundente su forma de pensar. A principios de los 80, Sheldrake desarrolló unas de las más novedosas y posiblemente revolucionarias teorías científicas de los últimos 50 años: la teoría de la resonancia mórfica.

Sheldrake describe la capacidad de autoorganización de sistemas biológicos y esboza un mecanismo, la resonancia mórfica, a través del cual es posible que miembros de una especie compartan información a distancia –esto es una causación formativa en una teoría de campos.
La aportación fundamental de Sheldrake es llevar la noción de un campo (en este caso compuesto de información), un concepto de la física, a la biología. Este campo es una especie de memoria colectiva bidireccional entre un individuo y su especie: cada conducta alimenta a este campo que a su vez alimenta los patrones conductuales de un individuo, tejiendo una memoria dinámica en la naturaleza. De esta forma, todos los hombres o todas las medusas, por mencionar sólo dos especies, están siendo afectados por los actos de todos los hombres y todas las medusas que jamás han existido.

La resonancia mórfica es un principio de memoria en la naturaleza. Todo lo similar dentro de un sistema autoorganizado será influido por todo lo que ha sucedido en el pasado, y todo lo que suceda en el futuro en un sistema similar será influido por lo que sucede en el presente. Es una memoria en la naturaleza basada en la similitud, y se aplica a átomos, moléculas, cristales, organismos vivos, animales, plantas, cerebros, sociedades y, también, planetas y galaxias. Así que es un principio de memoria y hábito en la naturaleza.
La teoría de Sheldrake implica que en la naturaleza todos los siglos son un solo presente –el tiempo en su instancia actual es un cúmulo resonante de todos los instantes pasados que confluyen para in-formarlo. De esta forma no sólo no nos podemos separar de la historia, sino tampoco nos podemos separar de nuestra especie y a última consecuencia no nos podemos separar de todos los seres que han existido en el planeta, ya que cada uno es parte de nosotros: su información sigue ocurriendo y programa, en menor o mayor medida, nuestros hábitos. De aquí surge una responsabilidad insoslayable –no sólo en lo que hacemos, sino en lo que pensamos, ya que todo, según Sheldrake, contribuye al campo morfogenético colectivo.

Un aspecto importante de la resonancia mórfica es que estamos interconectados con otros miembros de un grupo social. Los grupos sociales también tienen campos mórficos, por ejemplo una parvada de aves, un cardumen de peces o una colonia de hormigas. Los individuos dentro de un grupo social más grande y los mismos  grupos sociales más grandes tienen su propio campo mórfico, sus patrones de organización. Lo mismo aplica para los humanos.

Lo que haces, lo que dices y lo que piensas puede influir a otra persona por resonancia mórfica. Así que somos más responsables de nuestras acciones, palabras y pensamientos bajo este principio que lo seríamos de otra forma. No hay un filtro inmoral en la resonancia mórfica, lo que significa que debemos ser más cuidadosos de lo que estamos pensando si es que nos importa el efecto que tenemos en los demás.

Sheldrake, además, es uno de los pocos científicos que se han atrevido a estudiar fenómenos considerados como paranormales, generalmente deslegitimadas por la academia, como ocurre con la telepatía . Sus estudios de telepatía animal, telepatía telefónica y “la sensación de ser observados”, sugieren que este fenómeno ocurre comúnmente y debe ser reevaluado dentro del canon científico.



10 vegetales que volverán a crecer solos en agua

Solo necesitas un recipiente con líquido; numerosos vegetales pueden formarse a partir de ellos mismos en esta condición.

Foto:okchicas.com

El más conocido vegetal capaz de crecer por sí mismo en agua es la cebolla. Muchos más hay en la lista que debes aprender para crecerlos y quizá la mejor noticia de ello, además de que puedes tener un estético huerto flotante en casa, es que si has comprado un vegetal orgánico podrías dejar de gastar recursos económicos en ello y a partir del primer vegetal continuar con un interminable ciclo de vegetales orgánicos en casa.

 

Acá una lista de algunos vegetales que pueden crecer en agua:

 

Col china: corta el final del tallo y colócalo en un recipiente pequeño lleno de agua. En solo de 1 a 2 días los primeros brotes comenzarán a salir, lo que significa que habrá crecido en casi solo una semana.

Col: coloca el final de la raíz en un recipiente con agua. Asegúrate de cosecharla del lado más pequeño para obtener mejor sabor.

Zanahorias verdes: corta y coloca la parte inferior en agua. Cosecha los brotes verdes y úsalos en ensaladas; puedes incluso hacer un increíble pesto.

Apio: coloca el final del tallo en un recipiente con agua. Los primeros brotes comienzan a crecer en el centro a los 3 o 4 días.

Hinojo: corta el final de la base de manera que las raíces queden intactas y colócalas en un pequeño recipiente de agua.

Ajo Cebollino: pon uno de los dientes en un recipiente de agua pero sin sumergirlo, en solo un par de días crecerán sus raíces.

Cebolla Verde: coloca en un vaso con agua la parte blanca inferior donde cuelgan las raíces, así de simple.

Ajo Puerro: corta el extremo del tallo y colócalo en una taza con agua; el nuevo crecimiento vendrá del centro de la planta.

Citronela: corta dos tercios del final y colócala en un contenedor con la mitad de agua.

Lechuga: corta la punta de la lechuga (cabeza). Los nuevos brotes comenzarán a surgir desde el centro en unos dos días y la lechuga en dos semanas.

 

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Conoce los vegetales más fáciles de crecer en un contenedor o maceta

Anímate a hacer tu propio huerto hogareño, puede ser más viable de lo que crees con un poco de conocimiento.

Para las personas que viven en las ciudades, casi la mitad de la población, les es casi imposible tener espacios medianos de tierra para sembrar en sus hogares. Por lo anterior, las macetas o contenedores son la opción. 

El hábito de cultivar los propios vegetales y condimentos, como mínimo, se está volviendo una hermosa tendencia para recuperar el contacto con la tierra y olvidarnos de los transgénicos y los agroquímicos. 

El sitio theselfsufficienteliving, que promueve una vida auto sustentable posible, ha enlistado las verduras que pueden crecer sanas en macetas o contenedores. Estas son las mejores opciones:

 

Betabel: tienen la capacidad de crecer en espacios pequeños; la mejor especie en su tipo para esta práctica es la de rabo rojo. Tu maceta o contenedor deberá tener una profundidad de al menos 35 centímetros para que pueda crecer con un espacio suficiente. En una maceta promedio cultivarás hasta 6 plantas bebés. 

 

Frijol: asegúrate que tu contenedor tenga también al menos 35 cm de profundidad. 

 

Zanahorias: las mejores para sembrarse son estas clases: thumbelina,  dulce y corta y pequeños dedos. Recuerda, mientras más de ellas siembres, mayor profundidad deberá tener tu contenedor. 

 

Cultivos de coliflor y brócoli: pertenecen a los cultivos nombrados como colados; son de hecho los más fáciles de sembrar en contenedores. Debes cuidar no mezclar estos distintos tipos en los mismos espacios. 

 

Pepino: cuando elijas el tamaño del contenedor ten en cuenta la proporción de sus frutos para elegirlo. 

 

Berenjena: estos frutos suelen ser grandes. Elige un contenedor que pueda sostener el arbolito con al menos 5 berenjenas. 

 

Lechuga: recuerda que requiere mucha agua. Este será quizá tu principal reto al crecer esta y casi cualquiera de las hojas verdes.

 

Melones: los conocidos como los  “sugar baby” son pequeños y perfectos para crecer en macetas y contenedores. Unos espiralitos que saldrán al rededor de ellos son esenciales en su crecimiento, así que cuídalos especialmente.  

 

Cebolla: sobre todo la cebolla verde. Necesitas un contenedor de al menos 13 cm de profundidad. Una vez que la cebolla haya crecido, como el tamaño equivalente a una bombilla, puedes recolectarla. 

 

Chícharos: es posible crecer hasta tres plantas en el tamaño mediano de una cubeta. Necesitarás una profundidad de 35 centímetros como mínimo.



Recicla tus zapatos viejos y cuida al medio ambiente

Una vez que vemos cómo uno de nuestros zapatos favoritos empieza a fallecer poco a poco, entonces decidimos tirarlos o donarlos.

Este estereotipo donde las mujeres están obsesionadas con la moda y los zapatos ha alcanzo fronteras donde el consumo irresponsable afecta al medio ambiente. Cuando se fabrica un zapato, los materiales usados son productos extraídos de la naturaleza mientras que los residuos del proceso pueden contaminar al mismo entorno. Digamos que se trata entonces de “un mal necesario”. Sin embargo, ¿qué pasa con los zapatos cuando terminan su vida de utilidad?

Una vez que vemos cómo uno de  nuestros zapatos favoritos empieza a fallecer poco a poco, entonces decidimos tirarlos o donarlos. Si bien va y no es costoso, podemos mandarlos a reparar; ya que, de hecho, la reparación es la opción más verde y ecológica en este tema. No obstante, hay ocasiones en que de plano no se puede hacer mucho al respecto.

Los zapatos son muy complejos de reciclar. Esto es debido a que están compuestos de numerosos tipos de plásticos, fibras y otros materiales. Sin embargo, hay alternativas útiles para lograrlo. Por ejemplo, la empresa de zapatos deportivos Nike cuenta un programa donde se reusa un zapato, reciclando las diferentes partes de cualquier otra empresa (las cuales pueden dejarse en varios centros de recolección en el mundo). También es posible aclimatar al zapato como una maceta con un estilo único. Recuerda que se trata sólo de dejar fluir la imaginación y así cuidar al medio ambiente.

 

Observatorio

Seguimiento a los asuntos ambientales y de ecología más urgentes de México.

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