TOP 11: los mejores abonos orgánicos para nutrir tu tierra

Podemos continuar con el ciclo de la materia, respetando al medio ambiente e incentivando la proliferación de aquellos nutrientes necesarios

La tierra, base de la cadena alimenticia, cuenta con nutrientes indispensables para la salud de las plantas y, por consiguiente, del medio ambiente. A través de la vitalidad del agua y la presencia de algunos animales e insectos, la tierra recibe sustancias que fortalecen el ciclo de la vida. Sin embargo, ante el consumo imparable de los recursos de la naturaleza, la biodiversidad ha ido perdiendo terreno, y en consecuencia el suelo ha perdido estas propiedades orgánicas, como el oxígeno en las raíces.

Cuando las plantas no tienen acceso a alguno de los materiales que les permiten sobrevivir, tales como luz, agua, dióxido de carbono, macronutrientes y micronutrientes, entonces el suelo pierde vida. Por consiguiente es necesario algún abono que otorgue esos nutrientes necesarios para la perpetuación del ciclo de la vida.

Dado que el abono químico deteriora al sistema, ya que destruye a los microorganismos indispensables, es prudente hacer uso de abonos orgánicos. De modo que podemos continuar con el ciclo de la materia, respetando al medio ambiente e incentivando la proliferación de aquellos nutrientes necesarios. Además es un método ideal para retener los niveles de humedad para el perfecto sustento tanto de las plantas como de la tierra, requiriendo un menor gasto energético.

¿Cuáles son los mejores abonos orgánicos?

–       El estiércol y el compost. Es un fertilizante poderoso que le proporciona a la tierra todos los nutrientes necesarios.

–    Excremento de aves y animales marinos. Rico en fósforo, este abono ayuda a reducir el gasto energético que supone el transporte.

–       Harina de huesos.

–       Algas marinas. Con altos niveles de minerales, oligoelementos, vitaminas y enzimas, las algas son fáciles de encontrar.

–       Cenizas de materia orgánica. Ayudan a corregir el pH de la tierra.

–       Posos de café. Rico en nitrógeno, fósforo y potasio, el café ayuda a controlar el pH de la tierra.

–       Cabello. Gracias a sus altos niveles de nitrógeno, el cabello estimula la actividad bacteriana de la tierra.

–       Orina humana. Lo mejor es mezclar una parte de orina y otra de agua.

–       Cáscaras de huevo o de plátano.

–       Melaza o composta de tés. Incrementa los niveles de microorganismos.

–       Comida de perros y gatos. Ricos en proteínas y micronutrientes, estos productos mejoran la composición de la tierra. 

Fotografía principal: Jardín Plantas



Greenpeace hace un recuento de los 29 agrotóxicos permitidos en México (y prohibidos en otros países)

La información es parte de la campaña de “Comida Sana Tierra Sana” para conocer, verdaderamente, nuestros alimentos.

Hace un año la Red de Acción sobre Plaguicidas y sus Alternativas en México (RAPAM) ya había advertido de 186 plaguicidas altamente peligrosos que son permitidos en México, pero prohibidos, sobre todo, en Europa. 

Ahora Greenpeace México hace un recuento de 29 agrotóxicos calificados como dañinos para la salud de los humanos o del medio ambiente y permitidos en este país (prohibidos en muchos otros). La información es parte de su campaña conocida como Comida Sana Tierra Sana, y es publicada para que las personas conozcan verdaderamente el estado de sus alimentos. Cabe apuntar que cualquiera de estos 29 agrotóxicos podrían estar en tus alimentos en este país.

Las autoridades responsables de aprobar estos agrotóxicos es la Cofepris (a quien puedes exigir que revise la siguiente lista). Aunque, asimismo, las leyes mexicanas son muy laxas y permiten este tipo de situaciones.

Aquí puedes revisar la lista de algunos agrotóxicos peligrosos permitidos en México.



Mexicanos elaboran un bioestimulante para la tierra a base de bacterias

La bacteria Azospirillum brasilense es la base de este nuevo producto orgánico, que en pocos días estará disponible en el mercado

En los últimos años, los fertilizantes orgánicos han cobrado una importancia cada vez mayor, a partir del crecimiento de la conciencia por la salud del medio ambiente; los bioestimulantes son parte de esta tendencia, aunque su función es distinta. Mientras los fertilizantes orgánicos proporcionan nutrientes a la tierra y a las plantas, los bioestimulantes son usados en muy pequeñas cantidades para que las plantas sean más fuertes a los estímulos hostiles del medio ambiente. 

Hay muchos tipos de bioestimulantes, algunos, por ejemplo, hechos a base de algas, y otros que incluyen fitohormonas. De entre la gama de bioiestimulantes para los cultivos, un grupo de científicos del Instituto Politécnico Nacional (IPN) ha desarrollado un bioestimulante a base de la bacteria Azospirillum brasilense.

El bioestimulante podrá ser comercializado a partir de un plazo de 30 días por la empresa Biogea, con el fin de disminuir la dependencia de productos químicos artificiales en los distintos cultivos.

Cabe notar que la bacteria Azospirillum brasilense se encuentra en muchas grasas y en la rizósfera: una fascinante zona muy delgada que hay en la tierra, en la base de algunos troncos o plantas donde se conjuga un rico micromundo donde confluyen bacterias, hongos, protozoos, nematodos, insectos y ácaros. 

El producto del IPN es afortunado porque es una manera de volver accesible al mercado algunos productos orgánicos que son difíciles de conseguir y ubicar sin la especialización adecuada. 

[La Jornada]



¿Dónde comprar fertilizantes orgánicos en México?

Dale vida a tu tierra con fertilizantes orgánicos y fortalece el comercio local

Los fertilizantes orgánicos son aquellos aditamentos aplicados a la tierra para nutrirla. Están hechos a base de elementos naturales y han sido milenariamente usados en la agricultura. Hay de muchos tipos, y van desde hongos micorrizógenos hasta composta, estiércol, cenizas de material orgánico, humus, huano, harinas de hueso, etcétera. 

Es verdad que muchas veces las personas pueden producir sus propios fertilizantes orgánicos, pero también es una realidad que, en ocasiones, no se cuenta con el tiempo o la disposición para hacerlo. 

Los fertilizantes orgánicos darán una mayor vitalidad a tu tierra, incomparable con los, de hecho, efectos negativos provocados por los fertilizantes artificiales, como el aumento de las sales tóxicas del suelo.

Hemos elaborado un pequeño directorio de las empresas en México que producen numerosos tipos de fertilizantes orgánicos como una manera sencilla de acceder a estos y, de paso, fortalecer el comercio local. 

Aquí algunas opciones a lo largo de la República:

 

Monterrey 

Fertinort (Fertilizantes Orgánicos del Norte)

Fertilización orgánica de productos de vanguardia para agricultura.

01 800 890 0286

81 1072 6419

Sitio web 

 

Distrito Federal

3Q Biol

Dedicados a producir fertilizantes orgánicos y plantas ornamentales.

(55) 57 59 29 72s

Sitio web

 

Quintana Roo

Agrimaya

Comercialización y distribución de insumos y fertilizantes orgánicos.

01800 83 74 842

Sitio web 

 

Michoacán

Biofertilizantes de la Costa

Abonos orgánicos a base de hongos micorrizógenos.

(354) 54 90 038

 

Fertilizantes Orgánicos Naturales Michoacán

Venta de fertilizantes orgánicos naturales en Los Reyes, Michoacán.

(354) 54 21 9 38

 

Jalisco 

Fertilizantes orgánicos de Jalisco

Biojal

(33) 31 48 09 62

Sitio web

 

Cyfo

Compostas y Fertilizantes Orgánicos

(33) 16 17 72 93 

Sitio web

 

Nutritec

Fertilizantes orgánicos certificados

(33) 36 07 24 30

Sitio web

 

Tlaxcala

Cultiva Fertilizantes Orgánicos

Fertilizantes orgánicos

(749) 91 80 457

Sitio web

 

Coahuila

Farmacia Agroquímica de México

Crecimiento vegetal de insecticidas orgánicos y biofertilizantes.

(844) 48 82 400

Sitio web

 

Heker de México

Fertilizantes orgánicos naturales.

(871) 75 06 511

 

Chiapas

Finagro del Sureste 

Fertilizantes orgánicos en Tuxtla Gutiérrez.

(961) 61 31 3 52

 

Granos y Fertilizantes del Sur

Fertilizantes orgánicos en Villaflores.

(965) 65 20 451

Sitio web

 

Hortirriegos

Fertilizantes orgánicos.

(961) 60 41 925

 

Nayarit

Humus Líquido

Fertilizantes orgánicos naturales.

(311) 21 33 7 50

Sitio web

 

Guanajuato

Mega Orgánicos

Fertilizantes orgánicos y humus.

(462) 12 379 15

Sitio web

 

Mexeco

Fertilizantes e insecticidas orgánicos para uso casero.

(4533) 111 6 1 3 42

Sitio web

 

Solena Verde

Fertilizantes y plaguicidas líquidos totalmente orgánicos.

(477) 11 17 076

Sitio web

 

Veracruz

Riberaverde

Producción y distribución de fertilizantes orgánicos.

(846) 10 25 769

 

Seferssa

Ofrece soluciones tecnológicas y financieras a los productores agrícolas. Agricultura y jardinería, fertilizantes.

(668) 81 60 70 0 02

Sitio web 



¿Qué es el humus y por qué te conviene aplicarlo a tus plantas?

Suele confundirse con la composta y el abono, pero tiene particularidades sorprendentes que debes conocer

El humus es un abono orgánico, pero no cualquiera: emerge naturalmente en cualquier tipo de tierra en su estado natural, pero en cantidades muy pequeñas y extremadamente nutritivas. En un bosque, por ejemplo, la cantidad de humus en la tierra es de un 5%, mientras en la arena de playa llega apenas a 1%. 

Se diferencia de la composta y del abono orgánico porque está en un proceso de descomposición más avanzado debido a la acción de hongos y bacterias: es de color negruzco, por la gran cantidad de carbono que tiene. Mientras se descompone, el humus aporta nitrógeno, fósforo, potasio y magnesio a la tierra y las plantas. Es, pongámoslo así, el proceso de descomposición orgánico más nutritivo para la tierra.

Una de las maneras más sencillas de conseguir un humus para aplicarlo a tu tierra es a partir de lombrices, que puedes recolectar de tu propio jardín. El excremento de estas y las bacterias generarán un proceso de descomposición orgánico que acelerará la formación de humus para tus plantas. 

Los beneficios del humus para tu tierra:

  • Ayuda tanto a la retención de agua como a la filtración de la misma, según las necesidades del suelo.
  • Da una acertada consistencia a los suelos según su tipo. En suelos arenosos compacta, mientras que en arcillosos tiene un efecto de dispersión.
  • Facilita la toma de nutrientes por la rizósfera.
  • Regula la nutrición vegetal. 
  • Aporta productos nitrogenados al suelo degradado.
  • Hace la tierra más fértil. 
  • Mejora la asimilación de abonos minerales.

¿Cómo hacer un humus de lombrices?

(Preparativos)

  • Deja remojando la tierra que vayas a usar al menos durante un día.
  • Consigue restos de alimentos animales o vegetales.
  • Consigue papel de periódico.
  • Hazte de un recipiente con su tapa (mientras más grande, más humus generarás); puede ser de plástico, madera o goma.
  • Encuentra lombrices en tu jardín; basta con hurgar un poco en la tierra para hallar unas cuantas, o compra algunas lombrices rojas californianas, son fáciles de conseguir.

Aplicación 

  • Lava tu recipiente y haz algunos orificios en la tapa para que las lombrices puedan respirar.
  • Corta en tiras el papel periódico y coloca una capa en tiras en la superficie de tu recipiente; el papel en tiras permitirá que el recipiente se ventile mejor.
  • Pon una gruesa capa de tierra suelta, aunque húmeda, sobre el periódico ya colocado en el recipiente.
  • Aplica los restos de los  alimentos.
  • Coloca dentro del recipiente a las lombrices para que comiencen a hacer el humus.
  • Asegúrate de que tu recipiente quede puesto en un lugar donde no reciba cambios de temperatura o de ventilación. 
  • Alimenta cada cierto tiempo a tus lombrices con más desechos orgánicos para que sigan generando humus. En 15 días tendrás listo tu primer compuesto para colocarlo en tu tierra.


¿Por qué te conviene usar fertilizantes orgánicos? (sus sorprendentes ventajas)

Si prefieres el bienestar de tu tierra a largo plazo, no dudarás en dejar a un lado los fertilizantes artificiales

La inmediatez es quizá la cualidad más apreciada de la era industrial, después de las ganancias financieras. Vamos pensando continuamente en ganar tiempo; queremos lo inmediato, eficiente, que nos implique el menor esfuerzo, para proseguir con la frenética misión que pareciéramos tener: producir. 

En algún momento, luego de la Revolución Industrial, los países se abocaron en crecer sus economías a costa de lo que fuese, incluso del deterioro del propio hogar, la Tierra. La inmediatez, su premura y la insensata mentalidad de producir siempre más, llegaron a todos los tipos de vocaciones de trabajo; por supuesto, entre ellos, a la milenaria agricultura.

Con ello, para maximizar la producción y reducir costos, se crearon los fertilizantes artificiales como un modo de devolver a la tierra su vivacidad y nutrientes, que suelen perderse luego de una incesante siembra de la tierra. Aunque milenariamente residuos orgánicos han servido para hacer fertilizantes naturales como el estiércol de decenas de especies y residuos vegetales o animales, estos tienen un inconveniente para el paradigma de la época en la que vivimos: sus efectos son de lenta absorción y, por lo tanto, la inmediatez no es un atributo notable en ellos.

Por su parte los fertilizantes artificiales, que son hechos a base de procesos industriales con químicos como el ácido nítrico, el ácido sulfúrico y el amoníaco liberan nutrientes en el suelo como el nitrógeno, el fósforo y el potasio. Los fertilizantes artificiales (muchos de ellos contienen insecticidas y herbicidas), a diferencia de los naturales, son absorbidos inmediatamente por el suelo, lo que hace que los cultivos puedan acelerarse.

Sin embargo, el hecho de que los fertilizantes inorgánicos sean absorbidos tan rápidamente por el suelo tiene también sus costos negativos. Entre sus efectos nocivos están la contaminación del agua circundante y subterránea, un aumento de las sales tóxicas del suelo cuando son aplicados en grandes cantidades, y su peor riesgo es a largo plazo: degradan la vida del suelo y matan a microorganismos útiles para la nutrición de las plantas. Es decir, con el tiempo no sólo no se nutre realmente la tierra, sino que se le vuelve obsoleta rápidamente. 

Enlistamos algunas de las ventajas de usar los fertilizantes orgánicos, que puedes hacer tú mismo a partir de sencillas compostas. Por ejemplo:

  • Hay de muchísimos tipos. Los abonos de estiércol pueden ser de vaca, oveja, ave y caballo. También hay composta o abonos verdes. 
  • Hay menos peligro de sobrefertilización si se agrega material orgánico descompuesto a un jardín.
  • El proceso de absorción de un fertilizante inorgánico es el siguiente: los mismos microorganismos de la tierra son los que degradan el fertilizante hasta formar compuestos solubles en agua (es decir, no contaminantes), que son los que las plantas aprovechan. 
  • Los fertilizantes orgánicos aumentan la acción de los hongos y bacterias que benefician al suelo. 
  • Hacen que los hongos responsables de que las plantas aprovechen los nutrientes se multipliquen significativamente.
  • La materia orgánica crea un ambiente que facilita el desarrollo de organismos como las lombrices.
  • Los abonos orgánicos son muy ricos en micronutrientes, ademas de poseer macronutrientes.
  • Los fertilizantes orgánicos mejoran la estructura del suelo enormemente.
  • El uso de fertilizantes orgánicos ayuda a retener los nutrientes del suelo.
  • Permiten aprovechar residuos orgánicos.
  • Permiten la fijación de carbono en el suelo y mejoran la capacidad de absorber agua.
  • Suelen necesitar menos energía para su elaboración.
  • Mantienen la humedad necesaria en el suelo para cada tipo de plantaciones.

Los fertilizantes orgánicos preparan tu tierra para una larga vida. Crean las condiciones necesarias para que el suelo sane: como un micromundo donde crece una regeneración sólida y a largo plazo. No existe comparación con la vida que inyectarás al suelo a futuro usando fertilizantes orgánicos, en comparación con los fertilizantes artificiales (aparentemente cómodos).

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