¿Qué está pasando en el Ártico? Conoce la campaña para proteger esta zona de las voraces petroleas

Aunque suene a ficción, algunas petroleras buscan derretir el hielo del Ártico para explotar el petróleo de sus profundidades. Esta campaña te invita a unirte al NO

En los últimos años, varias organizaciones no gubernamentales como Greenpeace han tratado de detener la destrucción masiva del planeta. A través de llamadas de atención, propuestas y proyectos para reducir la contaminación o ampliar zonas verdes en protección, estos organismos funcionan gracias a las voces a nivel mundial que exigen la debida atención al problema.

Ahora, estas mismas organizaciones necesitan el apoyo de las personas para defender el océano Ártico de la desaparición de los hielos polares, así como de derrames petroleros. Durante más de un milenio, esta zona polar se ha caracterizado por la presencia colosal de hielo; sin embargo, actualmente se encuentra en riesgo de desaparecer.

Empresas como Shell, BP, Exxon y Gazprom se han encargado de poner en riesgo la biodiversidad del área al derretir varios glaciares para extraer alrededor de 90 mil millones de barriles de petróleo (alrededor de 3 años de combustible). Para lograrlo, necesitan “arrastrar los icebergs lejos de sus equipos y utilizar mangueras gigantes para derretir el hielo flotante con agua tibia”. Esta situación, además de destrozar al medio ambiente, podría provocar un derrame de crudo con el cual sería imposible lidiar.

Con el fin de evitar esta situación, estas organizaciones piden que se alce la voz a lo largo y ancho del mundo:

 

 



Derrame de 3 000 barriles de petróleo en el Amazonas de Perú

Desgraciadamente esta no es la primera vez que la selva peruana se ve amenazada por la explotación de hidrocarburos, pues desde el 2011 se han registrado al menos 20 estados de emergencia como resultado de fallas en las tuberías del Oleoducto Norperuano.

Más de 3 000 barriles de petróleo –alrededor de 477 000 litros– de Petro-Perú se derramaron sobre los ríos de la amazonia peruviano, lo cual provocó la emisión de estado de emergencia en seis comunidades indígenas ubicadas en el distrito de Morona, provincia del Datem del Marañón, en la región de Loreto. 

De acuerdo con los representantes de las comunidades indígenas atribuyeron el derrame a la falta de mantenimiento del Oleoducto Norperuano, desencadenando dos accidentes que han contaminado al menos 30 km del río Chiriaco y el río Marañón. Pese a que la zona posee grandes bloques de bosque tropical intacto, los científicos encuentran imposible calcular el impacto real del derrame. 

En palabras del biólogo de la conservación del Instituto de Investigaciones Ecológicas, en Sao Paulo, Brasil, Clinton Jenkins, “La amazonia peruana es tremendamente compleja y diversa, pero es una parte del mundo de la que no sabemos mucho […] Conocer los impactos biológicos es difícil porque tenemos muy poca información de lo que hay ahí, para empezar.”

Desgraciadamente esta no es la primera vez que la selva peruana se ve amenazada por la explotación de hidrocarburos, pues desde el 2011 se han registrado al menos 20 estados de emergencia como resultado de fallas en las tuberías del Oleoducto Norperuano. Al tratarse de un problema sistémico, los derrames ocurren de manera regular “y las repercusiones no van a desaparecer fácilmente.”

Ahora, según el ministro de Ambiente, Manual Pulgar-Vidal, restaurar la flora y fauna de las áreas afectadas demorará un año; sin embargo, la realidad es que situaciones como esta tienden a destruir paisajes naturales por completo, alterando procesos básicos en las plantas y, por tanto, en la fauna. Y una vez que el petróleo llegue a la zona más baja de Loreto, donde hay grandes extensiones de palamares, se liberaría una cantidad significativa de dióxido de carbono hacia la atmósfera. 

Muchos habitantes de la región son cazados por las comunidades indígenas que viven en aislamiento voluntario, por lo que ahora es muy probable que no tengan peces ni animales terrestres para alimentarse, ni agua dulce para beber. Algunos de ellos han comenzado a enfermarse, sufriendo de dolor de cabeza, vómitos, diarrea y ronchas, dermatitis alérgica, faringitis, bronquitis y gastroenteritis. 

 

 

 

 



4/5 partes del petróleo debe quedar bajo tierra si no queremos otros 2ºC; Rob Hopkins

El movimiento global de este inglés está preparando el estilo de vida para una cultura sin petróleo.

Foto:uptrees.net

La historia de Rob Hopkins es muy interesante. Muchas personas conocen sobre la situación del cambio climático y el panorama desolador si miramos a las decisiones políticas que siguen apostando por la explotación de hidrocarburos, como los permisos para perforar el desgastado Ártico.

Muchos hacemos esfuerzos individuales, tomamos la bici, hacemos huertos urbanos, etc., pero, cuando miramos hacia las cifrasm pareciera que esto no es suficiente. Para algunos, la respuesta, o la promesa más bien, está en las comunidades. Las localidades y un cambio en su lógica de funcionamiento es la clave para salir de este círculo vicioso de emisiones de carbono.

Este inglés es partidario absoluto de lo anterior y ha creado el movimiento llamado Aldeas en Transición que hasta ahora suma unas mil iniciativas en más de 50 países; en sitios tan disímiles como un proyecto de murales en Michoacán; un tianguis de trueque en Querétaro; una panadería comunitaria en una favela brasileña; un banco de tiempo en Nueva Zelanda; la idea es preparar el terreno para una vida sin petróleo.

Las comunidades comienzan a llevar una vida con poco gasto energético; los proyectos además activan económicamente la zona y generan fuertes lazos de comunidad. Se trata quizá de la manera más colectiva de hacer frente a las decisiones políticas que parecieran seguir, a estas alturas, favoreciendo los intereses de las corporaciones más nefastas de la Tierra…

*Aquí puedes unirte a la campaña en contra de la perforación del Ártico.

 

[magis]



Un enorme oso polar robótico es colocado afuera de la compañía Shell por sus planes para perforar el Ártico

Greenpeace, en mancuerna con la actriz Emma Thompson, hizo hace unos días esta protesta para poner el tema en la mesa más que nunca.

Hace poco fueron publicadas fotografías de osos polares en el Ártico extremadamente delgados o muertos; esto porque el derretimiento del hielo los está dejando sin comida, atrapados prácticamente en pedazos terrestres sin alimento. Lo anterior es una consecuencia directa del cambio climático y la quema de hidrocarburos es una causa también extremadamente vinculada a ello.

Si la quema de hidrocarburos de por sí esta provocando un cambio climático sin precedentes en miles de años; los planes de perforación del Ártico por parte de voraces empresas como Shell representan un irreversible daño al planeta, y sobre todo a esta zona, que de por sí ya nos muestra los estragos del daño ocasionado a la Tierra.

En protesta por los planes absurdos de compañía, Greenpeace instaló hace unos días un enorme oso polar del tamaño de un autobús clásico londinense de dos pisos con el nombre de “Aurora”. La manifestación-instalción se hizo a las afueras de la sede de Shell en Londres, la principal en el mundo.

El grupo de unos setenta ecologistas estuvo acompañado por la actriz británica Emma Thompson quien dijo;

Que no quede duda, nosotros somos los próximos. Es por ello que he venido aquí a la sede central. Estoy aquí para decir que no, estoy aquí para decir que esto tiene que terminar. Soy una más de los millones de personas que exigen que esta compañía se retire del Ártico

Por su parte un vocero de la empresa Shell, como era de esperarse, justificó sus planes no solo para seguir con una lógica de quema de hidrocarburos, también de perforar esta zona:

La compañía respeta el derecho de la gente a protestar contra las actividades” que lleva a cabo, pero criticó que Greenpeace optara por la protesta de hoy en vez de debatir sobre cómo reducir las emisiones de dióxido de carbono que contaminan el medio ambiente.

Creemos que podemos desempeñar una labor importante en el desarrollo de los recursos energéticos del Ártico. Elegimos explorar allí porque contamos con la experiencia para operar de manera responsable y rentable al mismo tiempo.

Fotos:Twitter @rorogers123

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Greenpeace sospecha de un derrame petrolero en México: las autoridades no han permitido sobrevolar el área

Según Pemex, en la reciente explosión no hubieron derrames, pero una fotografía satelital dice lo contrario

A inicios de abril de este año una explosión en la plataforma petrolera Abkatun Alpha de Pemex, en la Sonda de Campeche, México, fue registrada. En el accidente desafortunadamente murió una persona y hubieron siete heridos. 

Greenpeace tuvo acceso un día después a una fotografía satelital que revela una mancha petrolera de alrededor de 4 km en las zonas adyacentes a la estructura. El equipo de la organización intentó conseguir un permiso para sobrevolar la zona pero las autoridades mexicanas sospechosamente lo han impedido. 

Según un comunicado de Greenpeace, Carlos de Regules Ruiz-Funes, director ejecutivo de la Agencia Nacional de Seguridad Industrial y Protección al Medio Ambiente del Sector Hidrocarburos (ASEA), reconoció la existencia de una mancha de hidrocarburo “de por lo menos 4 kilómetros de extensión y de pocos milímetros de espesor” producto del desastre en la plataforma Abkatun Alpha, esto en contradicción con lo que Pemex aseguró desde el día del accidente cuando afirmó que se previno el derrame de hidrocarburo por el incendio en la plataforma.

Por ahora la organización está presionando para que se transparente la información del accidente por parte de las autoridades mexicanas por ser un tema de interés público. En pocas semanas está por cumplirse el 5º aniversario del funesto derrame en el Golfo de México, para la organización este es un fulminante recordatorio de lo descabellado que es seguir con una lógica de exploración y explotación de los hidrocarburos.



Lo que las nutrias nos pueden enseñar sobre los derrames petroleros

25 años después del derrame Exxon Valdez, uno de los peores accidentes petroleros de la historia, el ecosistema natural de la zona sigue luchando por recuperarse y por reclamar el espacio como suyo.

En 1989 un buque petrolero de Exxon Valdez derramó 30,000,000 galones de petróleo en Prince William Sound, Alaska. El estrecho era el de hogar de miles de nutrias marinas y presumía un ecosistema diverso; sin embargo todo cambió después del derrame —los voluntarios de emergencia recuperaron más de mil cadáveres de mamíferos marinos y se estima que cerca de 3,000 nutrias murieron de inmediato.

Todavía una década después las nutrias se negaban a regresar a las zonas que habían sido afectadas por el derrame. Un estudio federal que siguió la recuperación del ecosistema después del suceso, determinó que las nutrias no podrían sobrevivir en la zona aun si aparentemente ya no había residuos en la superficie porque el fondo del mar estaba cubierto con un sedimento nocivo. Es en el fondo donde se encuentran las almejas que las nutrias consumen.

Además de poner en peligro el alimento de las nutrias, el derramé las afecto directamente al cubrirlas con petróleo. El pelaje de las nutrias es grueso e aislante, una vez que el pelaje está cubierto de petróleo pierde sus propiedades y no las protege del frío del agua; además, una nutria cubierta de una sustancia nociva debe acicalarse y, al hacerlo, consume la misma sustancia.

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De acuerdo al estudio no fue sino hasta el 2009 que la población de nutrias alcanzó el número que tenía antes del derrame. “Una de las lecciones que podemos aprender de esto es que los efectos crónicos del petróleo en el medio ambiente pueden persistir por décadas”, apuntó la autora principal de estudio, Brenda Ballachey.

Este  descuido, nos recuerda exactamente cuan nocivo puede ser el petróleo y nos advierte que debemos cambiar los métodos de extracción y mejorar la manera en que lo transportamos.

 

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