#NoMásDesastres: Greenpeace invita a que tomes una foto de los desastres ecológicos en México

De acuerdo con Greenpeace, tanto la contaminación como el cambio climático han disminuido la disponibilidad del agua en México per cápita de 11 mil 500m3 (en 1955) a 4 mil 263m3 en 2011

En los últimos años, México ha sufrido 1,124 desastres ambientales. Debido a la negligencia de la industria privada y del gobierno, esta problemática ha ido perjudicando tanto a ecosistemas como a comunidades de diferentes zonas de este país.

Nuevo León, Sonora, Sinaloa, Jalisco y Durango; estos son sólo algunos de los estados donde ha escaseado el agua y el ecosistema ha disminuido, afectando así a la biodiversidad animal y vegetal. Y estos son sólo unos cuantos ejemplos.

De acuerdo con Greenpeace, tanto la contaminación como el cambio climático han disminuido la disponibilidad del agua en México per cápita de 11 mil 500m3 (en 1955) a 4 mil 263m3 en 2011. Esto se debe a que 70% de los ríos nacionales cuentan con contaminantes altamente nocivos.

Muy pocas soluciones han tomado lugar para revertir esta dinámica. Una de ellas, iniciada por los ciudadanos, Agua Para Todos. Agua Para La Vida, pretende expandir el agua para todos, tanto ecosistemas como soberanía alimentaria, reducir la contaminación, la sobreexplotación y la destrucción de cuencas o acuíferos y reducir la vulnerabilidad de inundaciones y sequías;,entre otros.

Mientras tanto, Greenpeace invita a ciudadanos a tomar fotografías de desastres ambientales, subirlas a redes sociales con el hashtag #NoMásDesastres, etiquetando a @EPN. ¿El objetivo? Ejercer presión a la industria privada y gobierno para exigir un México sustentable y habitable. Alza la voz ciudadana para que sea escuchada.

Fotografía principal: vaXtuxpan



¿Ya conoces las nuevas tecnologías para aprovechar mejor el agua?

El agua es un recurso natural que debemos proteger para garantizar el funcionamiento de los ecosistemas y la supervivencia de los seres vivos.

Muchos de nosotros gozamos en nuestro hogar de los servicios básicos para el día a día, como son el agua, electricidad o gas. Sin embargo, muchas de nuestras actividades contribuyen al desperdicio o mal uso de recursos naturales necesarios para proveernos, lo que ha causado la escacez de algunos de ellos en ciertas regiones.

Afortunadamente, el ingenio ha sido un gran aliado, ya que ha permitido que diversas personas, alrededor del mundo, creen equipos o procesos que ayudan al mejor aprovechamietno de los recursos naturales para el aprovechamiento de las personas, lo que se conoce como ecotecnias.

En muchos lugares del mundo con alta o media precipitación y en donde no se dispone de agua en cantidad y calidad necesaria para consumo humano, se recurre al agua de lluvia como fuente de abastecimiento. El agua de lluvia es interceptada, colectada y almacenada en depósitos para su posterior uso. La captación de agua de lluvia es una ecotecnia que permite hacer más fácil el obtener agua para consumo humano o uso agrícola.

En la captación del agua de lluvia con fines domésticos se acostumbra a utilizar la superficie del techo como captación, conociéndose a este modelo como SCAPT (sistema de captación de agua pluvial en techos). Este modelo tiene un beneficio adicional y es que además de su ubicación minimiza la contaminación del agua. Adicionalmente, los excedentes de agua pueden ser empleados en pequeñas áreas verdes para la producción de algunos alimentos que puedan complementar la dieta de las personas.

Otra ecotecnia es la implementación del sanitario seco. Este método es ideal para lugares donde no se cuenta con la infraestructura de drenaje. Este aparato se llama seco porque no requiere de agua, además de que su construcción no necesita de excavación profunda, adecuándose bien en terrenos rocosos. Al contrario de lo que muchos podrán pensar es muy limpio y no produce olores, además de que se hace una reutilización favorable al ambiente de los desechos que se ahí se depositan.

Una ecotecnia que se puede implementar en la mayoría de los hogares son dos circuitos hidráulicos separados, a través de uno de ellos circula únicamente el agua potable para grifos y duchas, mientras que en el otro contiene el agua obtenido a través del anterior procedimiento. El agua tratada es destinada a usos en los que no es imprescindible el uso de agua potable, tales como la lavadora, inodoro o riego de jardines, alcanzando un ahorro hasta del 80% del consumo total de agua por año.

El agua es un recurso natural que debemos proteger para garantizar el funcionamiento de los ecosistemas y la supervivencia de los seres vivos. Tenemos que darnos cuenta que preservar los recursos naturales es asegurar un desarrollo sostenible que posibilite a nuestros descendentes disfrutar de la naturaleza igual que lo hemos hecho nosotros.

Opta por tecnologías sostenibles o haz volar tu imaginación y contribuye con nuevos procedimientos que hagan que tu huella en el planeta se favorable.

COLABORACIÓN DE EARTHGONOMIC MÉXICO, A.C. Nuestra misión es fomentar el desarrollo de la sociedad en armonía con el entorno natural y el respeto a los seres vivos. Para más in información visita: www.earthgonomic.org, @Earthgonomic y /Earthgonomic.



Comunidades zapotecas buscan administración comunitaria del agua

Esta propuesta funge como demanda para reconocer los derechos territoriales y de libre determinación y autonomía para las comunidades zapotecas de la región.

En los últimos años, el tema del agua está fuertemente relacionado con la contaminación y la escasez mundial; pero en los últimos días, en las comunidades zapotecas de Oaxaca, en México, se ha tornado hacia la defensa de este recurso natural para el hábitat y sus pobladores locales. El día 8 de febrero del 2017, la comunidad zapoteca de San Pedro Apóstol, Oaxaca, presentó a la Comisión Nacional del Agua –CONAGUA– su propuesta para “el uso, disfrute y administración comunitaria del agua, en el marco de la consulta indígena que se está llevando a cabo en los Valles Centrales”. 

Esta propuesta funge como demanda para reconocer los derechos territoriales y de libre determinación y autonomía para las comunidades zapotecas de la región, y así brindarles la facultar de elaborar y emitir las normas que regulen el uso de las aguas del subsuelo. En otras palabras, que se levante el Decreto de Veda –1967– para que las 16 comunidades de esta región hagan uso y cuidado del agua subterránea sin la intervención de empresas extranjeras. 

Por esta razón, las 16 comunidades que integran la Coordinadora de Pueblos Unidos por el Cuidado y la Defensa del Agua –COPUDA– han dado “cuenta de su capacidad, para gestionar, diseñar y construir obras de captación de agua de lluvia que hasta ahora revitalizan los mantos acuíferos de la región, de la cual depende su sustento.” De modo que al establecer una relación de corresponsabilidad entre el gobierno de Oaxaca y los pueblos indígenas, se está defendiendo no sólo el recurso natural del país, también los derechos de las comunidades indígenas a la igualdad y al acceso justo a los bienes comunes naturales, a la innovación y propuestas tanto comunitarias como ciudadanas. 

 No es novedad que las comunidades indígenas se encuentren en situaciones de riesgo frente a firmas internacionales que explotan los recursos naturales de las áreas naturales mexicanas. Por esta razón, las mismas comunidades hacen un llamado a las autoridades para que se respeten sus derechos y voluntad en relación con el acceso justo al agua en los Valles Centrales de Oaxaca, de acuerdo con el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo –OIT– y otros mecanismos de derechos humanos. 

En la presentación de la propuesta, la COPUDA escribió: “Un proceso de consulta con esas características sería un ejemplo de buenas prácticas de gobierno para el cuidado y aprovechamiento de los bienes comunes naturales en México y el mundo, y por lo tanto un ejemplo en el combate a la desigualdad social.” De alguna manera, esta propuesta busca la defensa del agua y de los ciudadanos para la construcción de una economía más justa, humana e igualitaria. 

 

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Los bosques, la clave para ganar tiempo contra el cambio climático

Los bosques del planeta son un factor decisivo en nuestra lucha contra el cambio climático, pero para que éstos puedan cumplir con la función que de ellos demandamos, es determinante reconocer los derechos de sus legítimos propietarios.

Para frenar el cambio climático se requiere abandonar los combustibles fósiles y migrar por completo a energías limpias. El problema es que esta transición no solo es bastante compleja, y costosa, también es lenta. Por eso, mientras completamos dicho proceso necesitamos de algún recurso que nos permita ganar tiempo y así llegar a tiempo a esa cita urgente que tenemos todos con el planeta. 

Dentro del escenario descrito, los bosques adquieren un papel crucial. Su capacidad para retener carbono, y así bajar las emisiones, permitiría desacelerar el calentamiento global y ganar unos años, suficientes para que con políticas energéticas adecuadas, logremos revertir la situación antes de que alcance un punto incontrolable. Para conseguirlo, tal como se advierte en el Acuerdo de Paris, es imprescindible mantener el aumento de la temperatura media por debajo de los 2 °C (e idealmente en un máximo de 1.5 °C).

Considerando lo anterior y según advierte un estudio reciente de Woods Hole Research Center, frenar la deforestación y restaurar los bosques, nos permitiría ganar entre 10 y 15 años en nuestra carrera por migrar a energías renovables. En pocas palabras, y como sentenció David Kaimowitz, Director de Recursos Naturales y Cambio Climático de la Fundación Ford, durante su intervención en el seminario “Bosques y comunidades” del SUSMAI, “los bosques están en el centro de la solución al cambio climático”. 

Los bosques no sólo son un recurso oportuno, sino también efectivo en términos de costo. El manejo sustentable de los bosques provee empleo e ingresos para cientos de millones de personas, además de generar energía renovable y favorecer la producción de alimentos. La tecnología para el manejo sustentable del bosque no es costosa y está ya disponible. No es necesario pagar costosas patentes y desarrollar sofisticados dispositivos.

Pero si bien ya tenemos ese recurso imprescindible para ganar tiempo, ahora el reto está en definir cómo lograr cuidar y restaurar los bosques del planeta. Y aquí la respuesta apunta a las comunidades locales e indígenas que desde hace generaciones habitan áreas forestales y que, además, son propietarios de más del 80% de los bosques en el mundo. El reconocimiento de este derecho a su territorio facilita significativamente que dichos grupos se hagan cargo de la conservación y restauración de estas áreas. 

De acuerdo con un estudio de artículo del World Resources Institute, citado por el propio Kaimowitz en un artículo, en aquellos territorios donde se reconoce el derecho de propiedad y gestión de las comunidades, “las tasas de deforestación son de dos a tres veces más bajas que en bosques similares pero donde las comunidades carecen de títulos”.  

En pocas palabras, los bosques del planeta son un factor decisivo en nuestra lucha contra el cambio climático. Pero para que éstos puedan cumplir con la función que de ellos demandamos, es determinante reconocer los derechos de sus legítimos propietarios, desarrollar los medios legales y técnicos, y destinar los recursos necesarios para promover el manejo sustentable de los bosques por parte de las comunidades.  



¿Por qué es tan necesario que la agricultura y los bosques se unan a favor de la conservación?

Aunque suelen percibirse como enemigos, existen formas de coexistencia sustentable enre el cultivo del campo, el bosque y la ganadería.

La agricultura, sobretodo a gran escala, se ha convertido en una amenaza de la biodiversidad. La expansión desmedida e irresponsable de las áreas de cultivo ha provocado la pérdida de miles de hectáreas de bosques y atentado contra la diversidad biológica que se concentra abundantemente en estos territorios. Según cifras de la FAO, alrededor de 4,400 millones de hectáreas en el mundo son destinadas al cultivo y esta superficie constantemente gana terreno a los ecosistemas originales.

Sin embargo, la agricultura es la base alimentaria del mundo desde épocas inmemorables. En el caso, por ejemplo, de México, el cultivo de la tierra tiene, y ha tenido, un rol crucial en el sustento, estilo de vida y cosmovisión de sus habitantes.

Debido a que ambos, agricultura y bosques, son esenciales para el futuro de las poblaciones del planeta, su alianza a favor de una coexistencia sostenible se presenta como algo imprescindible.

La problemática

Al igual que en otros lugares, en México ocurre un frecuente cambio de uso de suelo, de bosque a campo de cultivo, por la falta de incentivos en torno al aprovechamiento de recursos forestales frente al cultivo de, por ejemplo, aguacate o palma africana. Esto se debe en buena medida a que las comunidades, que por cierto poseen buena parte de las tierras boscosas, no encuentran en el bosque una fuente de ingresos, misma que si hallan en el campo.

Lo anterior tiene que ver con políticas que desincentivan la rentabilidad sustentable de los bosques. Por ejemplo, en México existen los pagos por servicios ambientales (PSA) que se otorgan a los dueños de las tierras ejidales, y que se tornan en una especie de compensación “pasiva” que no estimula a las comunidades a emprender como una empresa forestal comunitaria económicamente rentable, ni mucho menos a conservar su ecosistema con una correcta gestión del bosque y sus recursos. Esto en muchas ocasiones incentiva más bien la conversión de bosques en tierras agrícolas o la concesión a otros mecanismos de aprovechamiento, no sustentable, como lo son la minería o el desarrollo urbano.

Soluciones

A raíz de estas problemáticas han surgido planteamientos, desde la filosofía del manejo forestal comunitario, como el de practicar la agroforestería comunitaria –una especie de agricultura climáticamente inteligente– para impulsar la variabilidad de la diversidad biológica dentro de los bosques.

Como bien señala el Consejo Civil para la Silvicultura Sostenible, se ha comprobado que la agroforestería o agrosilvicultura es un sistema efectivo en el manejo sostenible de los suelos forestales. Básicamente se trata de conjugar, bajo un mismo terreno, dos, o incluso tres, de los actores en disputa: agrocultivo, bosque y ganado. En México esta técnica de cultivo inteligente, y otras más como la agricultura orgánica y la silvicultura comunitaria, han demostrado sus incontables beneficios, tanto para las economías locales como para la mitigación del cambio climático.

La importancia de sustituir las prácticas agrícolas contaminantes, por otras más sustentables, adquirió mayor fuerza en el país a propósito de la última convención sobre Diversidad Biológica, la COP13.

 

En México, la agricultura y el bosque podrían aliarse a favor de la conservación

En México, históricamente se ha incentivado, por medio de subsidios y alicientes, la agricultura y la ganadería a costa de la superficie forestal. Lo anterior se traduce en uno de los principales motores de deforestación, en buena medida por falta de políticas y regulaciones que eviten que se termine subsidiando el derribo de los bosques para producir carne, aguacates o aceite de palma.

Con los acuerdos emitidos en esta cumbre realizada en Cancun, México concretó dos importantes convenios que podrían, en caso de aplicarse correctamente, facilitar la relación entre agricultura y bosques en el país de manera sostenible:

Por un lado se encuentra el acuerdo de colaboración entre SAGARPA y SEMARNAT, que enuncia una nueva etapa en la coordinación de sus sectores correspondientes. Se trata de una alianza para promover estrategias conjuntas y evitar que más zonas forestales sean convertidas en agropecuarias o ganaderas. Aunque todavía no se especifican los métodos para lograrlo, se ha acentuado principalmente la prohibición de proyectos que intenten trasmutar tierras forestales en agrícolas, como ha sido el caso del cultivo del aguacate, que es responsable de la pérdida de millones de hectáreas forestales en México. Mediante este acuerdo, básicamente se prevé una compatibilidad entre desarrollo económico, sustentabilidad alimentaria y preservación del medioambiente, tres conceptos que remiten a la silvicultura y agroforestería y que, esperemos, se encuentre dentro de las metas a impulsar.

Por otro lado, durante la COP13 se acordó un convenio entre SAGARPA y CONAFOR, que versa sobre la posibilidad de mitigación de cambio climático en áreas rurales, por medio del buen manejo de incentivos agropecuarios y forestales, –ya que éstos no se encuentran en equilibrio–, los sistemas agroforestales y la inclusión de políticas y programas para el desarrollo de actividades sustentables en el campo.

Son más de 8 mil comunidades forestales las que habitan en México. Personas con conocimientos de campo, preparadas y dispuestas a aprovechar sus recursos de una manera rentable y sustentable. La solución al cambio climático bien podría estar en manos de estas comunidades que ya comienzan a practicar la agricultura y manejo forestal inteligentes a favor de la conservación, solo hay que garantizarles la oportunidad.



Greenpeace responde a ataque de 109 premios Nobel

De acuerdo con la carta de los firmantes, el arroz dorado es una variante precursora de la vitamina A, la cual disminuye el riesgo de padecer problemas oculares y ceguera.

Más de 100 premios Nobel han firmado una carta en contra de Greenpeace por su rechazo a los alimentos transgénicos; principalmente por sus campañas que se oponen a los organismos genéticamente modificados –particularmente del arroz dorado–. En la misma carta, los nobeles han pedido que la ONG ecologista reconozca “las conclusiones de las instituciones científicas competentes”. 

De acuerdo con la carta de los firmantes, el arroz dorado es una variante precursora de la vitamina A, la cual disminuye el riesgo de padecer problemas oculares y ceguera. La Organización Mundial de la Salud calcula que 250 millones de niños sufren de la insuficiencia de esta vitamina, de los cuales 500 000 niños se quedan ciegos cada año y la mitad de ellos muere en el año siguiente a la pérdida de la visión. 

Greenpeace ha encabezado la oposición al arroz dorado, que tiene el potencial de reducir o eliminar gran parte de las muertes y las enfermedades causadas por la deficiencia de vitamina A, que se ceban con las personas más pobres de África y el sudeste asiático. ¿Cuántas personas pobres deben morir en el mundo antes de que consideremos esto un crimen contra la humanidad?

Asimismo, los nobeles piden a los gobiernos del mundo que rechacen la campaña de Greenpeace contra el arroz dorado, los cultivos y alimentos mejorados mediante la biotecnología en general: “Hay que detener la oposición basada en emociones y dogmas, en contradicción con los datos”, atacando principalmente a Greenpeace –y al resto de organizaciones antitransgénicos– de “tergiversar los riesgos, beneficios e impactos de los organismos modificados genéticamente y de apoyar la destrucción criminal de cultivos de experimentación”. Para los redactores, los alimentos transgénicos “son tan seguros como cualquier otro alimento. Nunca ha habido un solo caso confirmado de un efecto negativo en la salud de humanos o animales.”

Frente a esta carta, Greenpeace ha respondido a las acusaciones en su blog: 

Greenpeace lleva a cabo campañas para prevenir la liberación voluntaria de organismos modificados genéticamente (OMG), o transgénicos, al medio ambiente. Los transgénicos (plantas, animales, microorganismos) son organismos vivos que pueden reproducirse,  cruzarse y provocar daños irreversibles en la biodiversidad y los ecosistemas. La seguridad a largo plazo de los alimentos transgénicos para los humanos y los animales sigue siendo desconocida. Greenpeace no se opone a la utilización de transgénicos en ambientes confinados y seguros, como la utilización en la medicina – por ejemplo en la producción de insulina a partir de bacterias transgénicas. A pesar del gran potencial que tiene la biología molecular para entender la naturaleza y desarrollar la investigación médica, esto no puede ser utilizado como justificación para convertir el medio ambiente en un gigantesco experimento con intereses comerciales.

Tras 20 años los cultivos transgénicos han demostrado que son un fracaso. No son necesarios, ni la solución a ninguno de los problemas que prometían resolver. Incluso los han agravado. Por ejemplo, con los cultivos transgénicos tolerantes a herbicidas (los predominantes) el uso de glifosato, clasificado recientemente como “probablemente cancerígeno para los seres humanos” por la OMS, creció de forma exponencial y también la resistencia de las “malas hierbas” a este producto, dificultando las labores agrícolas.

Tampoco son la solución al hambre en el mundo y se ha demostrado que los cultivos transgénicos no tienen mejores rendimientos que los convencionales. El problema del hambre no es que haya falta de alimentos en el mundo sino la mala distribución.

La solución no está en la uniformidad de cultivos, sino en la diversidad que aporta la agricultura ecológica. Además de ser un riesgo para la biodiversidad, tienen efectos imprevisibles sobre los ecosistemas. Y suponen incremento del uso de tóxicos, contaminación genética y del suelo o pérdida de biodiversidad.

La utilización de los OMG en la agricultura no hace más que exacerbar los efectos perniciosos de una producción industrializada e insostenible, que no favorece a los pequeños agricultores ni reparte equitativamente las riquezas. Concentra el control de la agricultura y la alimentación en unas pocas manos, poniendo en peligro la independencia de los pequeños agricultores.

Carta de los premios Nobel

En respuesta a la reciente carta de premios Nobel pidiendo a Greenpeace que revise su postura respecto al arroz modificado genéticamente, conocido también como ‘arroz dorado’, Wilhelmina Pelegrina, responsable de agricultura de Greenpeace Sudeste de Asia, ha asegurado:

“Las acusaciones de que alguien está bloqueando el desarrollo del arroz modificado genéticamente,  conocido también como ‘arroz dorado’, son falsas. El ‘arroz dorado’ ha fallado como solución y aún no está disponible para comercialización, incluso después de más de 20 años de investigación. Tal como se reconoce por el Instituto Internacional de Investigación del Arroz, no se ha demostrado aún que pueda hacer frente a la deficiencia de vitamina A. Así que para ser claros, estamos hablando de algo que ni siquiera existe.

“Las empresas están promoviendo el ‘arroz dorado’ para allanar el camino a la aprobación mundial de otros cultivos transgénicos que les sean más rentables. Este experimento costoso no ha logrado producir resultados en los últimos 20 años y ha desviado la atención de las soluciones que ya están funcionando. En lugar de invertir en este caro ejercicio de relaciones públicas, tenemos que hacer frente a la desnutrición a través  del acceso equitativo a la alimentación, una dieta diversa y la agricultura ecológica”.

Sobre soluciones alternativas:

“Proporcionar a las personas comida proveniente de la agricultura ecológica no sólo puede ayudar a acabar con la desnutrición, sino que también es una solución para adaptar la agricultura al cambio climático.

Hemos documentado comunidades en Filipinas que siguen expresando preocupaciones sobre el uso de ‘arroz dorado’ como solución. Es irresponsable imponer el ‘arroz dorado’ transgénico como un remedio rápido para las personas que padecen estos problemas pero que no quieren esta solución, sobre todo cuando existen opciones seguras y eficaces ya disponibles.

“Greenpeace está trabajando con otras ONG y los agricultores en Filipinas para impulsar la resiliencia climática. Hay una verdadera oportunidad aquí para que los gobiernos y la comunidad filantrópica apoye estos esfuerzos mediante la inversión en la agricultura ecológica y resiliente al clima y capacitar a los agricultores para acceder a una dieta equilibrada y nutritiva, en lugar de seguir tirando el dinero en el “arroz dorado.”

 

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Seguimiento a los asuntos ambientales y de ecología más urgentes de México.

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